Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2024-2025

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6/8/10

El sufismo y la mística del Islam (2/2)

Continuación de la entrada publicada ayer en el Blog

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Confluencia del misticismo y la filosofía

El pensamiento filosófico islámico, en una primera etapa, estuvo muy influido por el estudio de los griegos. Los peripatéticos tuvieron la primacía en una primera etapa (Al-Kindi, Al-Farabi, Averroes), pero luego la cedieron a los neoplatónicos, que fueron retornando al espíritu de la enseñanza profética paulatinamente, creando una filosofía vigorosa y propia del Islam, en donde se confunden el filósofo y el místico (Avicena, Suhrawardi, Mulla Sadra). Desarrollar estos conceptos queda desde luego fuera de los límites de esta breve exposición. Al interesado recomendamos las obras del orientalista francés Henri Corbin, que tradujo material inédito de Suhrawardi y otros filósofos de la iluminación. Digamos solamente que esta corriente filosófica se ha desarrollado sobre todo en Irán y que recibe, por su profundidad y alcances, el nombre de ‘Irfán, "Gran sabiduría".

La mística islámica: superación de las diferencias doctrinarias

Un mérito importante del misticismo, llámese Irfan o Tasawuf, ha sido el de servir de punto de encuentro a las distintas corrientes doctrinarias del Islam. Los sabios de las distintas escuelas se unen en la experiencia de las realidades divinas, y acercan sus posiciones superando diferencias.

Ha sido estudiado que varias ideas del shiísmo (duodecimano e ismaelita) han influido en las ideas del sufismo sunnita, como es el caso de la idea de "polo espiritual" de la época, cuya categoría metafísica se corresponde con la del "Imam" shiíta. Grandes gnósticos, de adscripción sunnita, como Ibn ‘Arabi y Suhrawardi, tuvieron una importante influencia en la filosofía del shiísmo. Grandes sabios shiíes como ‘Allamah al-Hilli (1250-1326 d.C.), uno de sus grandes juristas, manifestaron su adscripción al sufismo. Al-Hilli da la silsila de sus maestros hasta Abu Yazid al-Bistami en una de sus obras, genealogía que lo vincula con maestros y tariqahs sunnitas.

Por su parte varios sabios sunnitas, por su vinculación con el sufismo, afirmaron pertenecer a "la shi‘ah de ‘Alí", definiéndose como shiíes. A este tema se dedicaron importantes trabajos cuya lectura recomendamos. Por ejemplo: Tasawuf: the Meeting Point of Tasahuyyu‘ and Tasannum (Sufismo: el punto de encuentro de shiísmo y sunnismo), artículo del Dr. Wahid Ajtar, catedrático de filosofía de la Universidad Islámica de Aligarh, India, y miembro del consejo editorial de la revista At-Tawhid (inglés), en cuyo vol. V, Nº 3 y 4, se publicó este trabajo.

Sufismo y movimientos islámicos

Es importante recordar lo que dijimos al principio de esta exposición: el sufismo (salvo algunas expresiones aisladas), no propone un modelo de hombre quietista y aislado del mundo. Su ideal es el del Profeta y el Imam ‘Alí, hombres que pese a revistar en la más alta categoría espiritual sirvieron en el mundo para beneficio de sus semejantes.

Teniendo presente esto se comprende que muchas órdenes sufíes se involucraran en el curso de los acontecimientos mundanos, no por ambición de poder, sino para restablecer la justicia y revivir el espíritu de la religión, como testigos y evidencias de Dios sobre la tierra.

En la historia de la España musulmana dos movimientos importantes tuvieron su origen en movimientos sufíes de distinta extracción, como el caso de los almorávides, originalmente una cofradía de murábit, verdaderos "monjes guerreros" apostados en las fortalezas de frontera o ribats. Análogamente los Almohades eran en su origen un grupo sufí, y se sabe que su fundador Ibn Tumart fue discípulo de Al-Gazzali.

Estos movimientos islámicos surgidos del sufismo se extienden hasta la época moderna, en la lucha de los musulmanes contra el colonialismo. Un caso es el de la rebelión mahdista del Sudán a fines del siglo pasado, que puso en jaque a los ingleses. O la heroica resistencia de los libios contra la dominación italiana, retratada admirablemente en la película "El león del desierto" (con A. Quinn) dirigida por el egipcio Mustafa Akkad.

Otro ejemplo contemporáneo es el líder de la revolución islámica en Irán, el Imam Jomeini. Este sabio iraní tuvo muy mala prensa en occidente por razones políticas, lo que eclipsó su verdadera dimensión espiritual. Estudió muchos años el ‘Irfán, particularmente con el Ayatullah Shahábadi entre 1931 y 1935, y es conocido que era un especialista en la mística de Ibn ‘Arabi y que la enseñaba a sus estudiantes. Escribió profundas obras de ética e ‘Irfán, incluso en el campo de la poesía.

Sufismo y difusión del Islam en Occidente

Ya dijimos más arriba que el Sufismo ha entrado en occidente, al principio como una "filosofía oriental" más, del tipo del Yoga o el Zen, y que normalmente se lo presentó en esta primera etapa, como algo desgajado del Islam. Esta actitud se ha ido revirtiendo en las últimas décadas y se asiste al fenómeno de que la enorme mayoría de los occidentales que acceden al Islam desde otras religiones lo hacen a través del sufismo y su mensaje místico. Un estudio publicado hace cinco años en la revista pakistaní Islamic Studies estima en más de 10.000 los europeos que se convirtieron al Islam a través del Sufismo, lo cual teniendo en cuenta el tradicional prejuicio occidental hacia esta religión es un número significativo.

La taríqah darqawiyyah, de origen marroquí y derivada del tronco de grandes corrientes espirituales como los shadilíes, hizo su entrada en Europa a través de España. Otras taríqahs, como la Naqshbandiiah tienen muchos adherentes en Gran Bretaña. En Francia han prendido las de origen argelino, como la ‘Alawiiyyah, del famoso sheij de este siglo al-‘Alawi muerto en 1930. Las taríqas de origen turco/persa están también presentes en toda Europa y América.

Esta influencia del Islam en occidente, en especial a través del Sufismo, es importante por lo selectiva. Es muy elevado el número de intelectuales y artistas que se han convertido al Islam y que defienden su cultura. Basta citar dos ejemplos notables: el de Roger Garaudy, intelectual francés del partido Comunista, senador de Francia y destacado filósofo, que ya lleva escritas varias obras notables sobre el Islam. Y el de Cat Stevens, famoso cantante pop de los ‘70, que ahora lleva el nombre de Yusuf Islam y que dirige una importante fundación islámica en Londres, Muslim Aid, que brinda ayuda humanitaria a los musulmanes de zonas en conflicto o empobrecidas. En muchos sentidos estos nuevos musulmanes de occidente, como antaño los de al-Andalus, son un ejemplo para toda la comunidad islámica.

Tasawuf y arte islámico

El misticismo está muy unido en el Islam a las expresiones más acabadas del arte y las artesanías. Muchas disciplinas artísticas estaban (y están todavía) organizadas según el método del sufismo.

Por ejemplo la caligrafía, el arte de la decoración por excelencia ante el menosprecio de otras artes plásticas más realistas (como la pintura o la escultura), se aprendía tradicionalmente de maestros que enseñaban el profundo significado del cálamo (la Pluma, mencionada en el Corán, sura 68), de la tinta y el papel. Luego el sentido esotérico de las letras y sus proporciones en los distintos estilos. El aspirante se sometía también a la disciplina de copiar y copiar acompañado por la remembranza de Dios. Todo esto formaba parte de su entrenamiento espiritual a la vez que artístico, hasta que era capaz de componer una obra de caligrafía haciendo resaltar el significado profundo de una Tradición o un versículo coránico.

Las artes decorativas, fundamentalmente abstractas en el Islam, se valen de una cuidadosa utilización del simbolismo geométrico para representar el orden y la armonía subyacente en toda la realidad, pese a la diversidad de las formas.

Una técnica propia del sufismo son los cuentos, por lo general brevísimas historias que ilustran una enseñanza. Estos cuentos sufíes circulan entre el pueblo y son parte del acervo cultural de las sociedades islámicas. Se han realizado diversas recopilaciones de ellos. Algunos son largas narraciones, como el de Maÿnún y Laila (lit.: el loco y la noche), una historia de amor imposible que ilustra el anhelo insaciable del místico, el dolor que embarga su alma ante la separación del Amado.

Y por último mencionemos la poesía, que ha sido muy cultiva en el Islam. Sus expresiones más significativas y que más han superado la prueba del tiempo son, sin lugar a dudas, las vinculadas a la experiencia mística. Vaste citar las obras de Rumi, como el Maznavi, las de Omar Jaiam, Hafiz, Sa‘di y otros tantos.

Los grandes sufíes

Una lista de los grandes sufíes a insertar en un Blog debe ser necesariamente limitada y por lo tanto injusta. Mencionaremos sólo algunos personalidades fundamentales en lo referente a la doctrina.

+Abu Yazíd al-Bistami (m. 234 H /874 d.C.): El más destacado de los primeros místicos, exceptuando desde luego a algunos compañeros del Profeta. Dejó una colección de máximas famosas en el sufismo por su contenido paradojal y chocante, destinado a quebrar las rutinas racionales e ilusorias del ego. Su nombre está en la silsila (genealogía espiritual) de casi todas las grandes cofradías.

+Al-Ÿunaid (al-Bagdadí): Llamado "el Imam al-Yunaid" por los sufíes, ejerció una profunda influencia por su énfasis en la doctrina del Tauhíd (Unidad divina, unidad con lo Divino). Criticó los extremismos de algunos místicos, destacando la importancia del soporte y límite de la sharí‘ah contra la tendencia de algunos a considerarse por encima de la ley. Se conservan varios tratados de su obra. Habiendo residido casi toda su vida en Bagdad, Irak, se lo considera representante de la escuela sufí de esa ciudad, de allí el apelativo "al-Bagdadí".

+Al-Hallaÿ: Nacido 244 H / 876 d.C. Merece destacarse por su carácter de rebelde y como mártir de sus ideas. Fue discípulo de al-Ÿunaid, quien le inició y consagró como Sheij, mas luego se separó de él. Tuvo una actitud dura con los literalistas y con los místicos moderados a este respecto como su propio maestro, y se dedicó a enseñar al pueblo las verdades de la religión y a viajar por regiones lejanas. Su experiencia de la unión mística lo lleva a pronunciar su famosa frase "Yo soy el Real" (es decir: Dios). Esto da excusas a sus enemigos entre los juristas de Bagdad para pergeñar una fatua (sentencia) en su contra. Permanece en prisión durante ocho años, y finalmente es ejecutado en el 309 H. Los místicos están divididos a su respecto, algunos lo condenan y otros lo aceptan. Casi todos no obstante reprueban que se haya excedido al proclamar abiertamente ciertas realidades de la experiencia mística que son incomprensibles para el vulgo.

+Al-Gazzali: Este jursaní (del Jorasán, Irán) nacido en el 450 H./1059 d.C. es uno de los grandes sabios del Islam, tanto entre la gente de la ley como entre los místicos, y su nombre trascendió hacia Occidente en la época clásica como Algazel por sus trabajos sobre filosofía (que no obstante se conocieron parcialmente, pues en realidad su objetivo era refutar a los filósofos). En la primera etapa de su vida Al-Gazzali era un gran mutakallimita, discípulo de Al-‘Ash‘ari. A los treinta y seis años sufre una profunda crisis espiritual y abandona todo (era rector de la Universidad Nizamiiah, el más grande intelectual de su época) para dedicarse a la búsqueda interior de la certeza intelectual. Viaja por los principales centros del mundo islámico, visitando a los grandes sufíes de su época, para volver, resueltas sus dudas, nuevamente a su comarca natal donde enseña hasta su muerte, acaecida a los 52 años en el 1111 d.C. Su obra más notable es "La revivificación de las ciencias de la fe" por la influencia que ejerció durante siglos; y la más controvertida "La destrucción de los filósofos", que fue refutada y analizada por grandes místicos y gnósticos posteriores.

+Ibn ‘Arabi: Este gran sufí nació en Murcia, el 17 de Ramadán del 560 H (1165 d.C., y se crió, educó y casó en Sevilla, España musulmana. Terminó sus días en Damasco hacia el 1240 d.C. Representa la culminación del pensamiento gnóstico del sufismo. Se le aplican varios epítetos que dan testimonio de su importancia: Muhiuddín (Vivificador de la fe), al-Sheij al-Akbar (el más grande maestro), Játim al-auliiá (el Sello de los Santos), Qutb al-‘arifín (el Polo de los gnósticos), etc. Sus obras trascienden el lenguaje de la psicología espiritual, de la ética y el desapego para internarse en temas metafísicos muy profundos. De esta forma Ibn ‘Arabi es el punto donde confluyen la mística y la filosofía islámica, proceso que se profundiza con la obra de un contemporáneo suyo de oriente: Suhrawardi al-Maqtúl, fundador de la escuela gnóstica de los Ishraqiiún (filósofos de la Iluminación). Entre las obras de Ibn ‘Arabi las más importantes son Revelaciones de La Meca (voluminoso tratado en varios tomos sobre gnosticismo) y Engarces de la Sabiduría (sobre el significado espiritual de todos los Profetas mencionados en el Corán), y han ejercido una influencia importantísima hasta nuestros días. Hay otras obras menores aunque muy interesantes, como Epístola de la Santidad (Traducida por el arabista español Asín Palacios con el nombre de Vida de santones andaluces), en la cual habla de numerosos sufíes andalusíes y sus milagros (para mostrar la pujanza del sufismo "occidental" ante el oriental).

+Al-Suhrawardi (Sihab Al-Din Yahia): Nació en Suhrawar, noroeste de Irán, en el 549 H/1155 d.C. Vivió sólo 36 años (murió en Alepo hacia 1191) (12[12]), y se dice que murió ajusticiado, perseguido por sus enemigos entre los literalistas que lo condenaron por sus ideas gnósticas. Se lo llama Sheij Al-Ishráq (el maestro de la iluminación o del despertar; ishráq significa literalmente "la salida del sol", el "oriente de las luces"), por haber fundado una corriente filosófico-mística en donde convergen la filosofía profética, la filosofía platónica y la sabiduría de la antigua Persia. Dejó numerosas obras, de las cuales merece destacarse El libro de la sabiduría de la iluminación (kitáb al-hikmah al-ishráq). Escribió también una serie de pequeños cuentos simbólicos, a semejanza de los "recitales" de Avicena, que transcurren muchas veces en las khanaqas (lugares de reunión) de los sufíes y que están cargados de simbolismo cosmológico y angelológico.

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2 comentarios:

  1. Mawlana Jalaluddin Rumi escribió:

    Soy el siervo del Qur'an mientras tenga vida.
    Soy el polvo en el camino de Muhammad, el Elegido.
    Si alguien cita [entiende] algo distinto a esto de mis dichos,
    ...no tengo relación con él y de sus palabras me indigno.

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