Agenda de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

23/6/20

Informe XI. Encarnar sin bragas y a lo loco (II parte). Deéelij



Reseteo económico I

Hagamos un poco de historia, de las consecuencias de ciertos tratados y/o acuerdos y las derivaciones que se produjeron desde entonces y cómo afecta a la humanidad en estos momentos y qué ha de suceder para salir de esta esclavitud del dinero deuda que se acordó cuando no había aún terminado la II GM.

El día 22 de julio de 1944, estando en la II guerra mundial aún en marcha, donde se mataban sin cesar los unos a los otros en tremendas batallas, 44 países se reunieron para ganar una guerra, la económica, antes de que la contienda acabase, aunque ya la daban por ganada esos 44 países implicados que se reunieron en la llamada Conferencia de Bretton Woods. De ahí se forjaría el pacto entre ellos por el que se diseñó un nuevo orden económico mundial que a día de hoy está desmoronándose a pasos agigantados.
La base de partida de esa Conferencia y del nuevo diseño económico se basaba según esos países en que las dos guerras mundiales se habían producido como consecuencia de una competencia política y económica descarnada entre las grandes potencias. Bien, esta es la gran excusa de la que se parte en esta Conferencia. ¿Pero es la verdad o es que se quería implantar algo mediante una base de partida cualquiera? Simplificar que la II GM se produce por una cuestión económica entre potencias… bueno, es simplificar mucho. Allí hubo muchas ganas de expansionismo, conquista de países con muchas materias primas, odio, genocidio, limpieza étnica… vamos que reducirlo todo el conflicto a una cuestión de competencia económica es mucho reducir. Pero esa fue la excusa de la que se acordó ese diseño económico que ahora padecemos.

De entrada, se establece un sistema de reglas que ordene las relaciones monetarias, financieras y comerciales entre las naciones del mundo. Y como todo el conflicto mundial se originó por una competencia desmedida en lo económico entre potencias, ahora quieren prevenir esto estableciendo un marco regulatorio que ayude a prevenir los conflictos, en especial de esas dimensiones. La verdad, y es evidente, los conflictos siguieron dándose poco después, sirva de ejemplo el conflicto en Corea donde queda dividida en dos naciones, amén de los numerosos conflictos bélicos que se producirían posteriormente, no mundiales, pero sí trágicos siempre.
De aquella Conferencia sale los siguientes productos:
- Creación del FMI (27/12/45). ¿Para qué? Para paliar los desequilibrios económicos que se produjeran entre países en el futuro. Ampliamos luego.
- Se crea el Banco Mundial. ¿Para qué? Aparte de que es una de las cinco entidades del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BRIF), y se crea para ofrecer préstamos para la reconstrucción de Europa, una Europa que en aquellos momentos se empeñaban en destruir más, aunque les quedaba un año de guerra para seguir destruyéndola más y más.
- Se establece el dólar como moneda de cambio entre los países cuando se producen la venta y compra entre los mismos de bienes y servicios. Es decir, todo sería pagado, a nivel internacional mediante el dólar. Y eso lo deciden 44 países, más bien sería que lo imponen (La ONU aún no existía). Y establecen que cada dólar es equivalente a 28 gramos de oro. De tal forma que USA se compromete a mantener el equilibrio entre sus reservas de oro, las más grandes en aquel momento, en relación a sus billetes. Es decir, no puede imprimir más billetes que el oro al que corresponde o representa. 
- Y sucede algo que apenas se menciona, que la Libra Esterlina deja de tener influencia mundial.
  - Y ojo, y lo mejor de todo, en letra pequeña para que no lo pudiéremos leer el común de los mortales: estos acuerdos que dan origen al FMI y al Banco Mundial, son organismos de crédito que funcionarían en función de la renta per cápita de cada uno de los países, es decir, el producto sobre el que se negociaría sería en base a lo que cada ser ciudadano produce. Más claro: jugarían con el sudor de nuestro trabajo para negociar entre ellos. De los 8.000 millones de dólares iniciales para su funcionamiento, Estados Unidos aportaría el 31%. Y el FMI tendría la misión de financiar los déficits fiscales de los diferentes países, con créditos a mediano plazo, pero a la vez, iba a fijar las pautas económicas de esos países para asegurarse la recuperación de los créditos, pero de esto hablamos más tarde y comprendemos mejor la trampa en la que nos metieron.
       Los acuerdos de Bretton Woods, según analistas financieros: fueron importantes porque representaron la primera vez que los gobiernos de todo el mundo se comprometieron con un orden monetario y financiero global, que se centró en una especie de multilateralismo liberal institucionalizado que debía ser compatible con varios tipos de gestión pública activa de la economía. Este nuevo principio tuvo un gran impacto en la economía mundial de posguerra y pronto se aplicó a la gobernanza del comercio internacional.

            Aquellos acuerdos se pusieron en marcha entre el 8 y el 18 de marzo de 1946 en una cumbre en Savannah, Georgia, USA. De estas excluyen a la URSS y al naciente sistema que le seguía marcado por el telón de acero de fondo y la guerra fría que se impuso desde aquel entonces. Por tanto, el sistema impuesto sale viciado por la imposición del mismo y la exclusión de muchos. De cualquier manera y partiendo desde la desigualdad, queriendo evitar un tercer conflicto mundial, lo que siembran son las bases de la tercera guerra mundial, pero en este caso es una guerra mundial económica, y añado de rapiño absoluto. Y hasta 1970 parecía que todo iba acorde a los planes, pero no era así. Resulto que muchos países, mandaron inmensos barcos llenos de dólares a los USA para cambiarlos por el oro que valía cada dólar. Obvio que USA tuvo que hacer frente a ello y las reservas de oro que se alojaban en Fort Knox fueron vaciándose. A día actual se supone que lo existe en Fort Knox son lingotes de plomo bañados en oro. Vamos, un mineral que ni sirve actualmente para las tuberías que se hacen de PVC. Será que almacenaron el plomo y sacaron del mercado el mismo sustituyendo el oro e inventaron el PVC para el uso que se le daba antes al plomo, pero esto es mi parecer a modo irónico. Pero a todo ello se le une la famosa guerra de Vietnam que dejó los fondos de reserva de oro más liquidados aún si cabe.
             De cualquier modo, el acuerdo de Bretton Woods pareció funcionar bien durante décadas en occidente, del resto del mundo no se cuenta, aunque se sabe que iban como podía, muy a duras penas. Pero como los pilares de este acuerdo fueron abandonados en la década de 1970, en teoría por sucesivas crisis, se llega al punto en que llega el presidente Nixon y la lía a su manera, pero aún no entro en ello.
             Recordemos que en el período entre la I y II GM los países habían recurrido a devaluaciones y restricciones comerciales, ello concurrió a la inestabilidad de los tipos de cambios y una prolongada recesión. Y que esto fue el argumento para que en Bretton Woods, el compromiso de esos 44 países fuera el de mantenerse en una relación casi inmóvil con el dólar, mientras que los Estados Unidos se comprometieron a sostener la convertibilidad del dólar al oro a un tipo de cambio fijo. Lo que quiere decir que USA establece la paridad de que cada 35 dólares son equivalentes a 28 gramos de oro, fundamentalmente de su oro, de sus reservas en oro.
             Las consecuencias fueron que los bancos centrales de cada país debían comprar su moneda cuando ésta se depreciaba frente al dólar y vender cuando se apreciaba mucho. Y aquí entra en juego el FMI, que en caso de que un país entrara en una situación de desajuste muy grande, el FMI intervenía. Es básicamente asistir a las naciones cuando el valor de sus monedas se derrumbaba. los dólares que les prestaba servían precisamente para equilibrar su valor. Cada país suscriptor debía aportar una cuota de oro acorde al tamaño de su economía y estaba autorizado a pedir un rescate por un monto vinculado a su aporte. Es decir, si a un país le van mal las cosas económicamente, llega el FMI, le presta todos los dólares que quiera, pero a cambio le entrega el valor en oro de las reservas de ese país. Lo que hace que el país se quede cada vez con menos oro, menos posibilidades de negociación, con unos intereses sobre el préstamo que no podrían pagar y que luego llega de nuevo el FMI diciendo que para poder pagar lo que debía esta vez se les debían ceder los beneficios o derechos de explotación sobre las riquezas de ese país. De esta manera se condona la deuda y los intereses, y de esta forma al país (1) se le imponen políticas económicas que no son propias, sino del FMI, (2) estás le llevan a la ruina, y (3) han de vender lo que sea para salir del bache en el que se les ha metido. Esto, posteriormente lo padecen los ciudadanos del país en cuestión que ven que sus recursos ya no le son propios, que han de pagar más por los mismos bienes de antes y que eran propios al país, pero que ahora están en manos alejas, y que el país, entre otras cosas, aumentan los impuestos para poder seguir subsistiendo, mientras que los pocos que están detrás de las cuerdas que manejan el FMI cada día son más ricos y los demás más pobres.

El esquema de Bretton Woods fue en gran medida responsable de "los 30 años gloriosos" del capitalismo, una era en la que se logró el mayor crecimiento económico en la historia de la humanidad hasta ese momento, junto con niveles de bienestar y equidad que nunca se habían conocido antes, ni se volverían ver. Pero en la década de 1970 el sistema comenzó a crujir.
El nuevo patrón monetario había hecho que en todo el mundo creciera la demanda de dólares, que eran un sustituto del oro. Eso hizo que progresivamente fuera aumentado su valor, lo cual era un problema para el comercio estadounidense. En un contexto de estanflación, el presidente Richard Nixon decidió devaluar. De 35 dólares por 28 gramos de oro, pasó primero a 38 y luego a 42. La medida fue vista como una señal de debilidad del dólar, así que empezó a crecer la demanda de oro, lo que agravó el problema. Finalmente, Nixon terminó con el tipo de cambio fijo en 1973. Desde entonces, ya no es necesario que la Reserva Federal mantenga una relación estable entre billetes y metal, y el dólar dejó de ser el patrón forzoso para el resto de los países, que pueden elegir como parámetro otras monedas o dejar que el mercado establezca su valor libremente.
Pero qué quiere decir esto, pues que la Reserva Federal que no estaba en manos del Gobierno Americano, sino en manos de bancas privadas, los cuales se habían dedicado, como harían en lo sucesivo, a darle a la máquina de fabricar billetes sin refrendo en oro. A día actual sólo dos dólares de 100 tienen soporte en oro, el resto es papel mojado que no sirve para nada. Por ello, y hace muy poco, por ejemplo, Rusia y China se des-dolarizaron y hacen sus intercambios internacionales de bienes producto basados en sus propias monedas, bien en el rublo o en el yuan, que si están basado en el oro de las reservas de sus respectivos países.

Un analista señaló: "El sistema ha evolucionado y ha cambiado fundamentalmente desde principios de los años 70. Ahora tenemos un mundo en el que existen diversos tipos de cambio y se han abandonado las estrictas restricciones a los flujos de capital que caracterizaron el período anterior. El papel tradicional del FMI pasó de ser que se posibiliten los desequilibrios comerciales de corto plazo a uno de gestión de crisis. Y el BM hace tiempo que ha pasado de la reconstrucción de los países asolados por la Segunda Guerra a ayudar a los países más pobres del mundo. A pesar de que hace ya varias décadas que no existe más lo que se conocía como el sistema de Bretton Woods, buena parte del espíritu de lo que se acordó en aquella conferencia se mantuvo vigente. La defensa de la coordinación económica internacional, el rechazo al proteccionismo y el objetivo de aumentar los flujos comerciales sin restricciones siguieron en pie.
Sin embargo, muchas de las ideas fundacionales de 1944 están hoy en cuestión. Sumergido en su agenda doméstica, Estados Unidos ya no tiene el mismo interés que antes en destinar los recursos económicos y políticos para ejercer un liderazgo como el que tuvo hasta finales del siglo XX. Además, hay nuevas potencias, especialmente China, que están en condiciones de disputarle el lugar.
Por otro lado, la apertura comercial tiene cada vez más detractores, empezando por el gobierno estadounidense desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, como lo evidencia su guerra comercial con China. Por su parte, si bien se manifiesta a favor del librecambio, Beijing cimentó su fenomenal expansión apelando a estrategias comerciales que vulneran principios básicos de la Organización mundial del comercio (OMC).

            Dicho lo dicho por el analista, la cuestión actual es que la mayor parte de las economías mundiales están en deuda permanente sin vías de posibilidad de solución toda vez que la deuda y los intereses siguen creciendo, pero ese crecimiento de la deuda y los intereses están basados en un aporte de capital que no existe. Es decir, como se puede imprimir tantos billetes como se quiera sin ningún tipo de soporte, lo que se está es comprando un dinero, en especial al FMI y al Banco Mundial, que no es físico, que no es real, que no tiene un refrendo en nada, mucho menos en el oro. Que lo que se compra son dígitos en un ordenador, que no hay un intercambio de billetes del FMI al banco central de un país, sólo asientos digitales. Es algo así como si me pides un préstamo, y en vez de darte el dinero en metálico, le digo al tendero que tienes un crédito en su tienda (esto sería el banco) de hasta 10.000 euros, por ejemplo, pero cuando llega el momento en que le has consumido al tendero los 10.000 (al banco) el mismo te embarga tus bienes en función de los 10.000 más los intereses que no pudiste pagar. Es decir, te presté un dinero que no existe, y que cuando no lo puedes devolver, voy y me quedo con tus bienes que sí existen. ¿Observas el robo? Pues así están las economías mundiales, endeudadas y vendiendo sus riquezas a un FMI y Banco Mundial (en manos privadas muy secretas) que son los que realmente se está enriqueciendo al prestar algo que no tienen, que luego no se le puede devolver y que recuperan embargándote todo lo que suponga riqueza para ellos y empobrecimiento para el resto del mundo, es decir, el 3 % se queda con todo y el resto con cada vez menos.

            Pongámoslo más claro: Mientras la mayoría de las naciones, necesitaban producir bienes y servicios, Estados Unidos imprimía billetes; unos producían cosas reales y EEUU se dedicaba a fabricar cromos de colores sin valor, papel mojado, para intercambiar por lo que otros producían de forma real. Para 1970, y como consecuencia de la necesidad de financiar la Guerra de Vietnam, Estados Unidos había inundado los mercados de dólares, agotando las reservas de oro. El presidente Richard Nixon, bajo el asesoramiento de Paul Samuelson, devalúa la moneda norteamericana y el 15 de agosto de 1971, iba a declarar la inconvertibilidad del dólar en oro. De este modo, los Acuerdos de Bretton Woods llegaban a su fin y los tipos de cambio flotante se impondrían, finalmente, en todo el mundo, abriendo un nuevo escenario de crisis. Las sucesivas crisis que hemos estado viviendo hasta ahora, y la que se avecina, que va a ser descomunal. ¿Qué sucede al abandonar el patrón oro por Nixon? Para comprenderlo mejor veamos unos cuantos detalles en cuanto al origen, causas y consecuencias.

Vamos a ver los dos tipos de dinero que existen (dinero mercancía y dinero fiduciario) y el abandono del patrón oro por parte de Estados Unidos, lo que significó la inconvertibilidad del dólar en oro, terminando de manera unilateral con el acuerdo de Bretton Woods.
El dinero siempre ha jugado un papel crucial en la vida de los seres humanos, al menos desde su creación, ya que al principio el mercado de trueque servía en sí mismo como medio de intercambio de bienes y servicios. La modernidad se caracterizó por el tránsito del dinero mercancía al dinero fiduciario.
Hay dos clases de dinero:
– Dinero mercancía: es el dinero cuyo valor fundamentalmente proviene del bien del cual se compone. El dinero mercancía consiste en bienes u objetos que tienen valor por sí mismos, además del valor de cambio al ser utilizado como moneda. Una de sus principales características es que su valor es observado directamente por quienes utilizan dicho dinero, ya que reconocen la utilidad del dinero y reconocen el valor de la propia mercancía. Ejemplo: tener una moneda hecha de oro equivale a poseer físicamente dicha cantidad de oro.
– Dinero fiduciario: es el que se basa en la fe o confianza de la sociedad, es decir, que no se respalda por metales preciosos, salvo una promesa de pago por parte de la entidad emisora. Es el modelo monetario que manejamos actualmente en el mundo. Este tipo de dinero no basa su valor en la existencia de una contrapartida en oro, plata o cualquier otro metal ni en su valor intrínseco, sino simplemente en su declaración como dinero por el Estado. Sin esta declaración, no tendría ningún valor.
Y todo esto nos lleva a un episodio importante en la historia económica, el final del patrón oro por parte de Estados Unidos. El patrón oro era un sistema monetario que digamos respaldaba el papel moneda y el oro, garantizando y asegurando su valor. Fue en Gran Bretaña en el año 1.812 cuando comenzó a aplicarse. Este sistema se caracterizaba por fijar los tipos de cambios de las divisas en función del precio del oro, de manera que el patrón oro imponía tipos de cambio fijos.
Fue tras la Primera Guerra Mundial cuando comenzó a criticarse este sistema. En la década de 1.930, con la Gran Depresión, muchos países decidieron abandonar el patrón oro, ya que necesitaban devaluar sus divisas para incrementar sus exportaciones y así acelerar sus maltrechas economías.
En junio de 1.944 se celebró la conferencia de Bretton Woods y se acordó vincular las divisas al dólar norteamericano, pero con una condición: Estados Unidos debía de mantener el dólar a un tipo de cambio fijo respecto al precio del oro y la Reserva Federal era la institución encargada de cambiar los dólares por oro.
El gobierno de Richard Nixon se enfrentó a un problema: los dólares superaron las reservas de oro del país, de manera que el precio del oro en dólares superó el precio fijo del oro. El incremento de los gastos del Gobierno no ayudó precisamente. Nixon siguió el consejo de Milton Friedman: eliminar la convertibilidad del dólar en oro dado que la divisa valía por el propio respaldo que ofrecía el gobierno de Estados Unidos. De esta manera, el domingo 15 de agosto de 1971, Richard Nixon declaró la inconvertibilidad del dólar en oro, y terminó de manera unilateral con el acuerdo de Bretton Woods.
Esta decisión tuvo una serie de consecuencias:
– Provocó desajustes en el Sistema Monetario Internacional. Es decir, no había moneda o patrón por el que regirse, y el caos económico es la deriva.
– Apareció una fuerte inflación debido a la expansión desmedida del crédito. Todo empieza a subir pues no había un referente al que acotarse.
– El Sistema Monetario Internacional se transformó en un sistema de tipos de cambio flexibles, donde los tipos de cambio de las divisas oscilaban según el juego de la oferta y la demanda. Y así jugaban con las economías de los demás países, metiéndoles miedo.
– Mayor margen de maniobra de los bancos centrales para imprimir dinero según estimen oportuno. Vamos, el descontrol para imprimir papeles de colores que valían menos que los cromos de los futbolistas.

Son muchos los analistas que dan a este hecho una importancia crucial en el devenir de la economía posterior hasta desembocar en la mega crisis que soportamos hoy. Conviene pues detenerse un poco en esto a lo que llamaban “patrón oro”.
Haciendo un poco de historia, el patrón oro fue la regla que se usó como norma en las transacciones internacionales a mediados del siglo XIX. Por entonces, las monedas eran ya una realidad en la mayoría de países con un mínimo de interés comercial, y se hizo, por tanto, necesario dotarlos de unas reglas de valoración monetaria que hicieran justos y equilibrados los intercambios entre países. Así fue como se optó por el oro en detrimento de la plata para fijar el valor de cada moneda nacional. Era sencillo y no necesitaba de más medidas que aplicar las reglas una vez aceptadas por todos. Y la regla no era otra que fijar en cada país el valor de la moneda en una determinada cantidad de oro, de forma que las monedas y los billetes en curso en cada país dependían de la cantidad de oro con la que contaba el país en cuestión.
Dichas monedas podían y debían ser cambiadas por su valor en oro a voluntad de cada país. De esta manera quedaba unificado el sistema monetario internacional y se preservaba el equilibrio en las economías nacionales.
Digamos que existía una correlación directa entre la riqueza del país y el dinamismo de su economía, y era igualmente fácil corregir un desajuste o desfase, como veremos, de manera muy simplificada. Así, cuando un país compraba bastante más de lo que vendía se veía obligado a sacar oro de sus reservas para hacer frente a los pagos, provocando un desequilibrio en su balanza comercial. Esta situación traía, como consecuencia, la ralentización del crecimiento, menos venta, y por consiguiente una obligatoria bajada de los precios de los productos de cara al exterior, lo cual favorecía a su vez la venta, por ser más baratos sus productos al cambio, volviendo de esta manera a entrar divisas de fuera que equilibraban el desfase de la balanza comercial.
Y de igual manera, al contrario: cuando un país vendía mucho más de lo que compraba sus reservas en oro crecían y el país se hacía más rico, la gente podía comprar más porque tenían más dinero, lo que provocaba un alza en los precios de los productos de cara al exterior, situación que traía, como consecuencia, un descenso de las exportaciones en relación con las importaciones, y con ello de nuevo el equilibrio.
Este sencillo y en apariencia armonioso sistema, empezó a notar algunos problemas cuando las economías fueron creciendo y se hizo necesaria más liquidez, esto es, más monedas y más billetes circulando. Lo cual fue un problema porque no se podían poner en circulación más monedas que su equivalente en oro en cada reserva nacional. Dicho de otra manera: cada país podía crear moneda, pero sabía que al crear moneda estaba dando salida a parte de su oro, y sólo en base al oro del que dispusiera podía crear moneda, y no más, ya que había que respetar el valor de cambio en oro dado a la moneda, un valor que se falseaba si se emitían en exceso.
Por suerte, la necesidad de liquidez en los mercados crecientes fue satisfecha por la potencia hegemónica por entonces, Gran Bretaña. A finales del siglo XIX Gran Bretaña controlaba buena parte del comercio internacional, esto hacía que los pagos se efectuaran mayoritariamente en libras, manteniendo las reservas nacionales bien cubiertas de oro.
Así, mientras el país mantuvo su hegemonía internacional y la libra estuvo fuerte, la liquidez la puso Gran Bretaña inyectando libras en el mercado y cambiando éstas por oro irrestrictamente. La libra se convirtió así en la moneda reserva, era un valor seguro, de forma que, si no había oro, había libras en las que invertir para asegurar la riqueza de cada país.
De esta manera estuvo el sistema funcionando, gracias a la aceptación tácita de las reglas del juego que a casi todos parecían beneficiar. Pero llegó la Primera Guerra Mundial y con ella la regla de oro del sistema que permitía convertir de inmediato las monedas en oro quedó suspendida. Acababa la guerra, Inglaterra se había dejado en ella buena parte de su oro y también su hegemonía, de forma que ya no podía garantizar la convertibilidad de las monedas en oro. La libra dejó de ser el garante y el sistema perdió la confianza que lo había mantenido estable y vigente. Perdida la confianza, el sistema dejó de funcionar.
Corrían los primeros años 20, y aunque todavía Inglaterra intentó varias veces restablecer el orden, sus intentos fueron vanos. Ahora había otros países con igual pujanza aplicando otras reglas, pongamos los EEUU, y el mercado se descontroló definitivamente. Las monedas nacionales comenzaron a fluctuar libremente, no había control, no había una regla unificadora, y así a los pocos años acabó por estallar el famoso Crack del 29, la primera gran crisis del capitalismo.
Poco tiempo más tarde el mundo volvía a la guerra, esta vez la Segunda. En unos años, en los que intentando sobrevivir, a pocos países les quedó tiempo de preocuparse por ordenar el sistema monetario internacional. Pero la guerra acabó, y vistos los antecedentes pasados, pronto, los vencedores empezaron a preocuparse por recuperar el orden económico perdido. De aquella preocupación vino Bretton Woods (1944), se creó el Banco Mundial, y el FMI, y se pasó de acuerdos tácitos a acuerdos oficiales jurídicamente reglados que volvían a poner orden en los intercambios monetarios entre países.
En Bretton Woods se decidieron, entre otras cosas, que el “policía” encargado de hacer cumplir las reglas del juego sería el FMI, y detrás de él, con un peso fundamental, los Estados Unidos. Se estableció de nuevo una paridad entre las distintas monedas y el oro, pero la moneda reserva garante del equilibrio del sistema pasaba a ser ahora el dólar americano, al precio de 35 dólares por 28 gramos de oro. El tipo de cambio seguía siendo fijo con algunas salvedades, y se permitía a los Bancos Centrales de cada país miembro del sistema acudir a la Reserva Federal americana para convertir los dólares reserva en oro al precio fijado o viceversa. EEUU ofrecía así su moneda como valor reserva, y ésta hacía las veces del oro, sustituyéndolo, pero manteniendo su paridad con él.
La salvedad venía dada por la posibilidad que ahora tenían los países, previa autorización del FMI, de hacer fluctuar el valor de cambio de su moneda, a la baja o al alza, con el fin de garantizar la estabilidad de su economía en un momento de crisis.
¿Bien hasta aquí? Pues como queda mucho de explicar al respecto y me he pasado de páginas, lo dejamos para la siguiente parte.


Nota: Este Informe XI es muy largo y se ha dividido en VIII partes para su publicación, si quieres el resto sólo solicítalo.
Actualizaciones ¿¿¿¿…??? deeelij@gmail.com.

22/6/20

Complejidad dinámica (Visión sistémica del mundo: 23)


Yo tomo el control

El ser humano, al estar dotado de una excelente capacidad de mando y control respecto del entorno que le rodea, justamente por esa intrínseca capacidad de tomar decisiones a partir de lo que observa del exterior por sus sentidos externos y de su propio interior, por sus sensaciones propioceptivas, es capaz de tomar decisiones, pero no siempre son correctas. Es decir, los automatismos naturales que definen el comportamiento de los seres vivos, gracias a los que la Naturaleza es dramáticamente sublime y perfecta (no se equivoca, porque no puede tomar decisiones equivocadas, salvo las enfermedades como el cáncer y las mutaciones inadaptables al medio, que conducen siempre a la muerte), en el ser humano ha sido sustituida, gracias a su mente concreta, por una capacidad de decidir a voluntad, las acciones a tomar para satisfacer sus necesidades. Y en la medida en que, según se ha ido estructurando la famosa pirámide de Maslow, sus necesidades han pasado de ser las básicas (comida, bebida, respiración, alojamiento o vestido) para pasar, una vez satisfechas estas primeras a desear cubrir las de más alto nivel, como la seguridad, la necesidad de relación, de reconocimiento social y de autorrealización, es en la medida en que su toma de decisiones ha ido pasando de las surgidas para mantener el estado estable de sus organismos, a ir satisfaciendo deseos que han ido yendo más allá de las primeras, para incrementar en complejidad, más allá de lo puramente biológico e invadir el ámbito de la emotividad, lo instintivo y lo puramente deseable sin que sea realmente necesario.
Es decir, frente a los seres vivos que se comportan en base a conductas programadas en su software básico para la supervivencia y la conservación de la especie, el ser humano ha dado un salto espectacular mediante el cual, tiene capacidad de seguir las leyes de la Naturaleza, las leyes sistémicas, o no, violarlas, transgredirlas, en función de su propia elección, de su capacidad de elegir.
La situación que se ha producido al introducir el factor de decisión y libre albedrío es similar a la de un completo ignorante en ingeniería que, abriendo el capó de un motor, pretende, sin saber cómo funciona, modificar su funcionamiento para conseguir mejores prestaciones. Es decir, nos hemos metido a trastear los complejos sistemas naturales para tratar de que funcionen mejor para nuestra satisfacción, que va mucho más allá de la mera supervivencia.
Y en ese proceso de indagar cómo funciona la Naturaleza y cómo funcionamos nosotros mismos (los grupos y las organizaciones humanas), hemos empezado a manipular la Naturaleza a tientas y hemos empezado, sobre todo a partir del Siglo XIX, a tocar cables y dispositivos de complejísimos sistemas naturales y, de bruces, nos hemos enfrentado cara a cara con la COMPLEJIDAD.
Esa complejidad ha abrumado al ser humano desde sus orígenes, hasta el punto que, como primera opción para comprender y explicar la compleja realidad que veían sus ojos, acudió a la magia y a la intervención de las divinidades; una forma sencilla de decir que, como no sabemos cómo funciona la Naturaleza, está claro que seres superiores la controlan y para que nos sean propicios los fenómenos naturales, lluvias, cosechas, salud – enfermedad, etc., se han desarrollado sistemas religiosos con un alto componente credencial y litúrgico, a fin de mantener aplacada la ira de los dioses.
Pero siempre han habido seres humanos que han tratado de ir más allá de esas simple explicaciones divinas, y con ellos, surgió la Filosofía y la Ciencia, que arrancando de la antigua Grecia, dando un salto hasta el Renacimiento, ha ido dando pasos de gigantes, con figuras como Galileo y Newton, hasta llegar a los portentosos Siglos XX y XXI, en el que los seres humanos, tras la declaración de defunción de Dios hecha por Nietzsche, “Dios ha muerto”, nos hemos llegado a creer seres superiores, “superhombres”, capaces de tomar el absoluto control de, al menos nuestro Planeta.
Y sí, ciertamente, los avances en todos los campos del conocimiento han sido espectaculares y hemos profundizado muchísimo en la extrema complejidad de la Naturaleza. Y sabemos que estamos ante sistemas de altísima complejidad, pero lamentablemente, nuestra capacidad de comprensión jamás ha estado a la altura total de las circunstancias y, por ello, hemos tenido que acudir continuamente al “reduccionismo”, es decir, a la función de diseño de modelos simples de realidad que, intentan explicar cómo funciona una realidad llamativamente más compleja. Y con ello, venimos tratando de tomar el control de nuestro mundo.
En la antigüedad, las intervenciones humanas de los fenómenos naturales fueron a través de la aparición de la agricultura y la domesticación de animales. Y así, el hombre ha evolucionado durante miles de años hasta prácticamente el advenimiento de la “máquina de vapor”, momento en el cual, la capacidad de intervención humana en estos procesos naturales empezó a crecer de una forma exponencial.
Pero la intervención humana no sólo ha sido en estos procesos naturales, principalmente relacionados con la alimentación. También ha estado directamente relacionada con la aparición de las agrupaciones humanas, de cómo los humanos se asocian y relacionan en grupos, tribus, agregados ciudadanos, reinos, imperios y organizaciones de todo tipo. Es decir, el ser humano, para desarrollar su actividad y su capacidad de supervivencia y desarrollo, se ha asociado en grupos (sistemas humanos), que mediante agregados de grupos ha creado organizaciones, desde una aldea, una ciudad, un feudo, un reino hasta los propios imperios. Y el funcionamiento de estos sistemas sociales, cuya estructura y funcionamiento veremos en próximas entregas, se ha forjado mediante la “invención” de dos disciplinas fundamentales para la vida humana, la Ley y el dinero, el Derecho y la Economía. Es decir, los seres humanos han desarrollado a lo largo de la Historia un conjunto de fundamentos de convivencia, que suponen las fuentes del Derecho y de la Economía, mediante los que han pretendido “emular” las leyes de comportamiento sistémico que rigen la Naturaleza.
En un intento de abandonar el “salvajismo animal”, con el Derecho, la Economía y la “Tecnología”, el ser humano ha creado (o intentado crear) la base de lo que se ha venido en denominar la “Civilización”, que es un sistema humano aparte del sistema natural, esto es muy importante, en el que la Naturaleza dota de recursos para alimentar y permitir el crecimiento de las sociedades humanas, y recoge y trata de procesar, algo que jamás antes se había producido en la Naturaleza como tal, la basura, el desperdicio, capaz de ser reciclado (o no).
Dos mundos, el natural y el artificial, el primero abasteciendo al segundo y el segundo viviendo a costa del primero. Mientras la proporción relativa de mundo artificial y natural era de, digamos uno por millón, acaso el impacto podría ser perfectamente asumido por el segundo, pero a partir del disparo demográfico que supuso el paso del Renacimiento a la Revolución industrial en el que se pasó de 500 a mil millones de habitantes en la Tierra, tras la aparición de ”la máquina”, hemos pasado en 200 años, de mil a 7000 millones. El impacto del hombre sobre la Naturaleza ya no es de 1/1.000.000, sino de muchísimo más, hasta conseguir provocar (o al menos colaborar) nosotros, los humanos, al cambio climático y la sexta gran extinción de seres vivos.

Analizando sistemas con mentalidad lineal

Cuando nos enfrentamos a situaciones complejas, lo que solemos hacer es afrontar análisis también complejos. Nos enfrentamos a la complejidad real, con la complejidad de los análisis.
Y todavía más, solicitamos, o nos ofrecen llevar a cabo un “análisis de sistemas”. El análisis de sistemas en términos generales no deja de ser en realidad un “análisis de los componentes de un sistema”, tras el cual, concluimos que nuestros sistemas organizativos son muy complejos, y esa complejidad se describe en estudios que suelen ocupar centenares de páginas distribuidas en varios volúmenes de carpetas.
Como quiera que parece como si lo que se les paga a las consultoras y a los analistas está en función de los kilos de papel empleados, al final los complejos estudios de los complejos análisis de los complejos sistemas, muchas veces, una vez realizados y presentados en sofisticadas presentaciones en ordenador, terminan descansando en  las estanterías, mientras lo que realmente desea el director general (porque es lo único que le da tiempo a leer) es un resumen de una página donde se exponga, qué pasa, y cuáles son las alternativas de solución.
Nuestra mente occidental es cartesiana y lineal. Entiende un diagrama de proceso que empieza en la esquina superior izquierda del gráfico y termina en la esquina opuesta. Este pequeño detalle nos limita mucho a la hora de entender la realidad. Un diagrama lineal lo interpreta nuestra mente como que A B C (...) N. Es decir, una relación causal unidireccional y univariante. Cuando una variable afecta a más de una variable y es afectada por más de una, el problema comienza a complicarse y empieza a ser bastante difícil poderlo comprender. Y cuando la variable N A, es decir, cierra el ciclo, entonces nuestra capacidad de comprensión comienza a nublarse por momentos.
Este es un problema genético de nuestro lenguaje. Tenemos un pensamiento lineal, propio del razonamiento cartesiano que nos ha acostumbrado a ver las cosas en el plano con dos ejes que representan dos variables. Simultanear tres o más variables ya nos cuesta, de la misma forma que nos es imposible imaginarnos las geometrías no euclídeas, pero desentrañar todos los atributos de cada variable se nos da bastante bien, y nuestra tendencia natural es a describir cada elemento de un sistema, de una organización, hasta el más mínimo detalle; en conclusión, quinientas páginas de informe, que la mayoría de las veces no consiguen clarificar los elementos claves, ni indicar qué acciones son las que se deben tomar para corregir los problemas.
Lo que se consigue con este tipo de análisis de sistemas es analizar la complejidad de detalle. Variable a variable describimos todo lo que se puede describir. Es decir, componemos un puzzle, a través del cual vemos una foto instantánea de la situación.
El ensamblaje de los componentes se suele hacer de forma empírica, casi sin método, de modo lineal (procesos lineales), sin profundizar en las relaciones causales, salvo en parejas, o como mucho en ternas. En suma, los métodos de análisis no están estructurados para analizar el otro tipo de complejidad, la complejidad dinámica. Sólo los matemáticos. Utilizando potentes recursos de cálculo alcanzan un mínimo de comprensión de estos procesos.

Qué es la complejidad dinámica

Peter Senge, experto del MIT (Massachussets Institute of Technology), afirma que una organización, un sistema presenta “complejidad dinámica” cuando:
Primero: una misma acción tiene comportamientos diferentes a corto, medio y largo plazo.
Segundo, cuando tiene un conjunto de consecuencias diferentes a nivel local y otras a nivel general o a distancia.
Tercero, cuando relaciones que parecen lógicas u obvias, inducen consecuencias imprevistas, ilógicas o no obvias.
Un ejemplo cotidiano lo ofrece una partida de ajedrez. Para los ojos de los espectadores, llegado un momento de la partida, de repente los jugadores comienzan a desbloquear el juego con una serie de movimientos inesperados, y de repente, uno de ellos decide rendirse, acaso a cuatro, seis u ocho movimientos antes del jaque mate. Ante un movimiento hay múltiples posibilidades. El análisis en profundidad de las posibles repercusiones de cada movimiento y sus posibles alternativas de respuesta, hace que la complejidad dinámica de la partida haga que un inocente movimiento de un peón, cinco movimientos más adelante, desencadene una auténtica hecatombe, y el abandono del adversario. Esto es complejidad dinámica. De nada sirve un análisis exhaustivo de la situación actual, sino una proyección de las posibles interrelaciones de las piezas en función de cada movimiento futuro. Sólo así se puede ganar. Esto lo explica muy bien Senge en su libro “La quinta disciplina” (1999). Un libro muy recomendable para el que quiera profundizar en el pensamiento sistémico.
La percepción dinámica de los sistemas es la vía de abordaje del pensamiento sistémico, una disciplina que permite ver la totalidad. Ofrece un marco de interrelaciones, en vez de las cosas y sus detalles.
La base del pensamiento sistémico, que permite comprender la complejidad dinámica es el uso de los bucles feed back, tal y como hemos indicado en las primeras entregas de esta serie.

Necio es aquel que desprecia lo que ignora

Esta frase, atribuida a Antonio Machado describe exactamente la necedad del ser humano, el cual, durante muchos siglos ha despreciado su ignorancia y se ha metido a ser casi Dios, intentando manejar lo que ignora y no comprende. Quizás sólo ahora, nos estamos dando cuenta los seres humanos “más ilustrados” (que no son precisamente los políticos), que no se puede jugar a ser Dios. La complejidad dinámica, cada vez que intentamos tocarle las narices a la Naturaleza, se muestra súbitamente rebelde ante nosotros y nos responde con una cada vez más violenta muestra de venganza.
La pandemia de CoVid19 o el cambio climático puede que sean dos ejemplos de la respuesta de la Naturaleza a nuestra necedad.
Y la máxima expresión de nuestra necedad, aunque sea uno de los fundamentos de las teorías económicas, el “crecimiento económico”. Creer que podemos crecer indefinidamente, que podemos aspirar a un “progreso continuo” y sin fin, aunque sea lo deseable, sistémicamente es tan aberrante como creer que los bucles reforzadores son factibles de modo ilimitado.

Bucles reforzadores

Los bucles de realimentación positivos propician el desarrollo de los sistemas humanos. En este sentido son positivos, porque son el motor del desarrollo humano, personal, social y económico. Cada variable, si aumenta, hace que aumente aquella sobre la que influye. Así sucesivamente hasta que se cierra el ciclo.
Un ejemplo típico es el ciclo reforzador de las ventas, cuando el negocio va bien.
Otro ejemplo que se ha esgrimido mucho en la literatura ha sido la carrera armamentista entre Estados Unidos y la Unión Soviética.
La amenaza que cada país sentía en su integridad al ver como el otro desarrollaba nuevo armamento, se intentaba neutralizar respondiendo con la potenciación del arsenal propio. Esto era visto por el contrario como una nueva amenaza, lo que le inducía a incrementar a la vez el suyo. Durante cuarenta años el mundo ha visto como la brecha este oeste obligaba a una espiral que hacía posible algo absurdo, tener capacidad nuclear para destruir este planeta, no una vez, sino cientos de veces (destruir el planeta, reconstruirlo, volverlo a destruir completamente, reconstruirlo de nuevo..., así unos cuantos cientos de veces).
Otro ejemplo de realimentación positiva lo ofrece el crecimiento de las poblaciones en situación de disponibilidad virtualmente ilimitada de recursos.
A comienzos del siglo XIX la población mundial era de unos mil millones de personas. A comienzos del siglo XX la cifra superaba los 1.500 millones. A partir de entonces...
En esta evolución se basan las predicciones alarmantes del crecimiento de la población mundial. A este ritmo, en 2050 la población mundial alcanzaría la pavorosa cifra de 12.000 millones. Cosa que se encargará la Naturaleza de que no sea así.
Y como este ejemplo podemos encontrar muchos. El crecimiento de una cuenta corriente al acumular intereses devengados, la propagación de una epidemia, de un rumor, de las crisis de pánico colectivo, del cáncer en el cuerpo, etc.
¿Qué le sucede a los bucles reforzadores, al feed back positivo? Que las variables sometidas a él crecen según un patrón denominado “exponencial”.
La función matemática exponencial es del tipo y = a x ect
Si lo examináramos gráficamente, veríamos cómo se comporta una variable en cuyo origen “y” tiene valor 1, pero el crecimiento está en función del valor de “c”: 0.03, 0.04 y 0.05 respectivamente. (El primer gráfico llega a t=37 y en el segundo continúa la representación hasta 100)
En el campo estrictamente teórico, este comportamiento no tiene mayor trascendencia. La función con coeficiente 0.05 es la que más crece, pero a tiempo 100, del valor 6 que tenía en t=35, pasa a nada menos que 148. Pero a t=200, y valdría la escalofriante cifra de 22.026. En el otro extremo, las caídas exponenciales conducen a valores asintóticamente cercanos a cero.
Pero si en el campo teórico de los números este crecimiento no tiene mayor trascendencia, salvo el interés matemático del tema, en la realidad no hace falta pensar demasiado para darnos cuenta de que algo nos dice que esto es imposible. Es decir, ni las poblaciones pueden crecer indefinidamente, ni el coste de la carrera armamentística puede crecer indefinidamente, ni un cáncer puede inundar absolutamente todo el cuerpo antes de que este muera, etc. Es decir, en algún momento algo tiene que pasar de modo que se ponga freno a la “locura” exponencial.
Esta es, simple y llanamente, la situación actual de la Humanidad, enredada en el empeño de un crecimiento económico indefinido.
Este inútil empeño ya lo advirtió el Jay Forrester en 1972 en su primer informe “Los límites al crecimiento”. Pero por lo que hemos podido ver, nadie ha hecho caso a aquella severa advertencia.
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Autor: José Alfonso Delgado (Doctor en Medicina especializado en Gestión Sanitaria y
en Teoría de Sistemas) (joseadelgado54@gmail.com)
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La publicación de las diferentes entregas de Visión sistémica del mundo se realiza en
este blog, en el contexto del Proyecto Consciencia y Sociedad Distópica, todos los lunes
desde el 20 de enero de 2020.
Se puede tener información detallada sobre los objetivos y contenidos de tal Proyecto
por medio de su web: http://sociedaddistopica.com/
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21/6/20

Hipótesis alternativa: la fe Universal (Enseñanzas Teosóficas: 175)


La Ciencia avanza mediante el contraste de hipótesis[i]. Ante una realidad esquiva, se enfrentan dos planteamientos, el que se quiere demostrar como cierto (hipótesis nula) frente a su alternativa (hipótesis alternativa), que niega la primera. Más o menos.
Yo soy o me considero un cristiano de frontera, es decir, un cristiano que, compartiendo la fe de mis padres con la Comunidad eclesial, sin embargo, acaso por acontecimientos vividos en mi juventud, siempre me ha preocupado lo que les sucede a los humanos que viven “fuera de los muros de la diócesis”, es decir, a los otros Santos de Dios, los no bautizados en la fe católica que, por cierto, son bastantes más del 80% de la población mundial. Mi encuentro con la filosofía oriental vivida por mí en San Francisco, California con diecisiete años, al leer el librito de Krishnamurti “A los pies del Maestro”, regalo de un grupo de Hare Krisna que conocí en la plaza Girardelli Square, mientras en España se emitía la serie “Kung fu”, me generó un salto cuántico a nivel espiritual, en el que el pensamiento de Teresa y Juan de la Cruz, que ya conocía y sentía hondamente, se daba la mano con el de Buda o Lao Tse, para enojo, sin duda, de nuestros exégetas y hermeneutas.
Y descubrí que la vida mística es simplemente universal, que no tiene fronteras religiosas. Así que, desde muy joven, me cuestioné si la espiritualidad y la religiosidad eran lo mismo o no. Me cuestioné si podía existir una fe Universal y si esta era compatible con la fe de catecismo, la de la Iglesia católica. Y esa pregunta se la hice a un sacerdote que nos dio en ICADE, hace muchos años, una conferencia sobre no recuerdo qué tema en concreto, pero yo le formulé esta misma pregunta, si existía o podía existir una fe Universal, asumible por todos los pueblos de la tierra. Su respuesta fue, como siempre, ambidiestra y bicóncava, es decir, ni sí ni no, sino todo lo contrario, aunque en ella se resbalaba (al menos para mí) la idea de que, entre esa fe universal y los seres humanos, se interponían las religiones, altamente especializadas en separar al mundo con un mismo Dios.
Ahondando en esta idea, que me dejó preocupado, descubrí otra idea inquietante, de un conocido teólogo español, de cuyo nombre no logro ahora acordarme, que es la de “eclesiastizar la fe”, es decir convertir el mensaje de Jesús en un conjunto de códigos canónicos que convierten la fe en una adhesión incondicional a ese conjunto de códigos, que basados, ciertamente, en el mensaje de Jesús, se convierten en exclusivos, excluyentes y biunívocamente asociados a una organización religiosa; de ahí la importancia capital de los actos sacramentales, que son la base y cimiento de la Iglesia.
Y la hipótesis nula ha sido la de asociar el mensaje de Jesús, o Fe Universal, a ese conjunto de códigos canónicos que aprendemos en el catecismo que la Iglesia católica ha ido elaborando a lo largo de dos mil años. Bajo esa hipótesis nula, se ha llevado a cabo la evangelización, desplazando la fe de los infieles (consideradas falsas y paganas) por la fe verdadera de la Iglesia.
En su aventura americana de colonización, la cosa tuvo relativo éxito, porque se pudo desplazar la fe de los considerados salvajes en sus dioses, por la verdadera fe católica o cristiana, si incluimos a los protestantes anglosajones. Pero peor fue el resultado en Oriente, donde se trató de expulsar la fe del hindú o budista o sintoísta y sus paganas divinidades, por la fe católica. Ahí la Iglesia pinchó en hueso, porque fue a dar con una cultura bastante más evolucionada y antigua a nivel espiritual que la de los pobres indios americanos.
Al final de los tiempos, los actuales, nos encontramos con un mundo convertido en un puzzle de religiones, cada cual excluyente de las demás, donde sí, como diría aquel cura en ICADE, la Fe Universal es un desiderátum bastante imposible, porque está bloqueada por los rígidos códigos religiosos.
Evolucionar en la espiritualidad, de una fe de catecismo a la mística, supone sacar los pies del plato, tanto que decirlo abiertamente es como cantar la Traviata. Por eso, cuando te obligan, como en política, a tomar partido (o dentro o fuera, o izquierda o derecha), abrazar la hipótesis alternativa y proclamar, acorde con la Filosofía perenne, y decir que mi fe es Universal, y la comparto con todos aquellos que aspiran a una espiritualidad no-dual, donde Dios y Jesús y la Trinidad (por cierto, idea que no es originaria del cristianismo, sino que ya residía en las culturas orientales[1]),  es dar el cante y que te miren con recelo.
Pero la lectura de la “Filosofía perenne” de Aldous Huxley, la increíble obra del maestro benedictino y también maestro zen Willigis Jäger “La ola es el mar”, y volver a leer a San Juan de la Cruz, me devolvieron la paz al hacerme comprender que el Universo, ese infinito océano de estrellas, no puede estar atomizado en creencias incompatibles entre sí.
La Fe Universal en Dios, es una verdad absoluta, aunque muy incómoda para los líderes religiosos. Si esto es cierto, me pregunto si los apóstoles supieron entender el mandato de Jesús de “id y predicad”. ¿Qué debían haber predicado, sus palabras o nuestro elaborado catecismo? ¿Era justo desplazar y destruir las ancestrales creencias de los “salvajes infieles” por las nuestras, bastante más elaboradas y cultas?
Pero, si creo firmemente en que Dios se manifiesta permanentemente en el mundo a lo largo de la Historia, concluyo que “todo está bien”. De una forma u otra, todo es correcto tal y como se han desarrollado los acontecimientos, así como también está bien, la situación actual con un 80/20 de evangelización mundial.
Me quedo con la creencia de que, para el nivel evolutivo de la consciencia de los seres humanos, en nuestra quinta raza raíz, la era de las religiones, como camino hacia la Divinidad, ha sido conveniente y necesaria; pero estamos en el umbral de que quede definitivamente superada, con el próximo final de “esta generación” (Mt 24, 34). Creo que estamos, la Humanidad entera, como el joven rico ante el dilema que le planteó Jesús “déjalo todo y sígueme” (Mt 19, 21).
Puede que esta idea sea demasiado agresiva para el común de las gentes, por eso no suelo compartirla abiertamente.  Pero esta es la idea que desde que fui consciente en mi adolescencia, de las sendas de la vida interior, de la vía directa de relación mística del alma con Dios, la he convertido en el Centro de mi Vida, “la amada en el Amado transformada”. El Cantar de los Cantares.
Y cuando llegas a esta intuición profunda, todo lo demás sobra.
Sólo el hecho de vivir en comunidad me induce a participar de la fe de las gentes. Creo ser un buen católico, como sería un buen hindú, de haber nacido en la India.


[1] En el ámbito hindú, a Dios Padre se le conoce como Brahm, el Dios trascendente, el Creador de todo. Pero también se le conoce como Vishnu, el avatar encarnado y también como Shiva o dios interior, el inmanente.


[i] Hipótesis alternativa
Muchas veces me he cuestionado por qué no termino de abrazar abierta y plenamente los planteamientos del catecismo católico, con todos sus múltiples aspectos credenciales. De alguna forma me ha hecho sentir muy incómodo. Leyendo la vida de los santos, todos sin excepción han vivido el centro nuclear de la fe católica. Así que, según esta evidencia, jamás podré aspirar a la santidad católica, por mi inevitable tendencia a ver y aceptar como plenamente legítima las creencias y la fe de “los paganos” de las demás religiones. Creo profundamente en “Todos los Santos de Dios”, personas de buena voluntad y sincero corazón que creen en Dios.


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Autor: José Alfonso Delgado
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Las Enseñanzas Teosóficas se publican en este blog cada domingo, desde el
19 de febrero de 2017
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20/6/20

Encuentro mensual online con Emilio Carrillo (2 y 16 de julio de 2020): “Sobre la transición a una nueva humanidad: el sentido y el destino de la humanidad actual, de las que la precedieron y de las que la sucederán”



ENCUENTRO MENSUAL ONLINE CON EMILIO CARRILLOJULIO 2020

Sobre la transición a una nueva humanidad: el sentido y el destino de la humanidad actual, de las que la precedieron y de las que la sucederán

Jueves 2 de julio: Conferencia
Jueves 16 de julio: Respuestas a preguntas
Ambos días: Inicio: 19:00 h. Cierre: 21:00 h. (hora de España)

Sinopsis:
La historia oficial no lo reconoce, pero son numerosas las fuentes serias, antiguas y contemporáneas, que muestran que lo que llamamos Humanidad evoluciona por medio de una sucesión de humanidades, cada una con sus características y funcionalidades específicas, que se suceden unas a otras a lo largos de millones de años.
En tal marco, la humanidad actual es la quinta. Por lo que ya antes la han precedido cuatro: Polar, Hiperborea, Lemuriana y Atlante. Y le seguirán otras dos. Y en cada una, el factor determinante no es la configuración física, el color de la piel, la localización geográfica o asuntos análogos, sino la consciencia misma y su desenvolvimiento.
Este Encuentro, con el telón de fondo del momento presente que vivimos de transición a una nueva humanidad, se dirige a:
+Analizar la cronología temporal y el papel histórico y consciencial de estas siete humanidades, poniendo de manifiesto la aportación de cada de una al respecto.
+Comprender y entender la importancia del momento actual, el por qué y para qué de las múltiples convulsiones que lo caracterizan, la relación de todo de ello con la conclusión de un ciclo en la historia humana y el proceso que lo hará posible y desembocará en una nueva humanidad de perfiles y contenidos muy distintos de la vigente.

Para obtener el enlace de acceso al Encuentro, en sus dos sesiones, solicitarlo por email al siguiente correo electrónico:
rincondekiko@gmail.com

Aportación: 5 euros para sufragar el alquiler de la plataforma online y otros gastos de gestión y organización de las dos sesiones del Encuentro. 
Esta cantidad se podrá abonar:
+Mediante transferencia bancaria a la "Asociación El Rincón de Kiko", a esta cuenta de Caixa Bank: ES96 2100 7123 01 0200066766
+Por Paypal (acepta tarjetas): paypal.me/elrincondekiko

Ante cualquier duda o para mayor información, escribir al correo electrónico indicado

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19/6/20

Constitución septenaria del ser humano, por Emilio Carrillo


https://www.youtube.com/watch?v=w-24rFmRcrg

Vídeo (duración: 01:24:03) de la entrevista compartida por Emilio Carrillo para Mundo Alternativo (Argentina), el 27 de mayo de 2020, titulada La constitución septenaria del ser humano. Se explican en ella los distintos cuerpos o componentes de ser humano, tanto los perecederos -físico, etérico, emocional y mental (mente concreta)- como imperecederos –Espíritu, Alma Universal y cuerpo causal (alma individual y mente abstracta)-.

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18/6/20

Preparar el regreso a casa


Cuando salimos de casa para afrontar una nueva jornada, salimos también un poco de nosotros mismos.
A lo largo del día, multitud de tareas, roles, solicitudes y necesidades pueden, si no estamos muy atentos a nuestra esencia, ir desdibujando la coherencia con la que comenzamos el día.

Cuando logras integrar que el ambiente del interior de tu vivienda es un reflejo de tu propio ambiente interno, puedes preparar conscientemente tu llegada a casa para que te recuerde tu camino a ti.

El lugar ideal para lograr este efecto es el recibidor.
Dedicar unos instantes antes de salir cada mañana a preparar el ambiente con el que deseas que la casa te reciba al regresar, es un abrazo que te dejarás preparado y recibirás al llegar.

Puede ser mediante una frase, una imagen, una figura o un olor. Sea lo que elijas, debe ser algo que te lleve, al verlo o sentirlo, directamente a tu Corazón. Debe ser algo que equilibre tu ritmo, tu respiración y tus sentidos. Algo que te recuerde que nada de lo que has vivido ha sido en vano y que regresar a ti es, siempre, sinónimo de placer.

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Autor: Andrés Tarazona (andres@andrestarazona.com)
Todos los jueves, desde el 7 de noviembre de 2019, Andrés comparte en este blog una serie de publicaciones centradas en
el Diseño Sentidointeriorismo y diseño consciente de viviendas, comercios y empresas que mejoran la calidad de vida. 
Todas están a tu disposición de manera gratuita a traves del e-book Habitar, al que puedes acceder a través de este enlace:
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17/6/20

Cada uno trae un camino


Y vino y, sentándose a su lado, posó sus ojos más allá del horizonte por donde se pierde el sol y, con voz suave como el canto de la brisa, así le decía:
—Ayer, cuando te fuiste de mi lado, se nubló toda la aurora de mi vida y mi cuerpo no fue más que un junco, ni más que un espino abandonado de los caminos. ¿Por qué te alejas de mí como se aleja un pajarillo de su nido o las hojas secas se alejan de su rama?

Y él la miró tiernamente y así le decía:
—Porque me ves fuera de ti crees que me voy cuando me alejo de tu presencia. Porque deseas tenerme a tu lado sufres cuando no estoy a tu lado. Mira que cada uno trae un camino y cada uno lo ha de realizar. Y el amor es ayudar a hacerlo, mas no impedir hacerlo. Los sentimientos que nacen del corazón son buenos, mas son malos aquellos que nacen del egoísmo.

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Autor: Cayetano Arroyo
Fuente: Diálogos con Abul Beka (Editorial Sirio)
Nota: En homenaje a la memoria de Cayetano Arroyo y Vicente Pérez Moreno,
un texto extraído de los Diálogos de Abul Beka se publica en este blog todos los
miércoles desde el 4 de octubre de 2017.
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Escucha tu cuerpo


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Fuente: https://sergiomarina.com/

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16/6/20

Retiro-Taller de Emilio Carrillo en la Hospedería del Silencio (dos opciones: fin de semana del 26 de junio o del 17 de julio de 2020): “Sobre el momento crucial que vive la humanidad y vives tú”



FIN DE SEMANA DEL 26 DE JUNIO DE 2020
o
FIN DE SEMANA DEL 17 DE JULIO DE 2020

Hospedería del Silencio
Robledillo de la Vera (Cáceres)

Retiro-Taller con Emilio Carrillo
“Sobre el momento crucial que vive la humanidad y vives tú


Tras el Solsticio de Verano y ya sin limitaciones normativas para movernos entre provincias y Comunidades Autónomas, os convocamos a esta Fiesta de Regocijo y Re-encuentro para dejar atrás todos los miedos y disfrutar en común de la naturaleza, el sol, el agua y la Vida, compartiendo conocimiento y sabiduría sobre el momento crucial que vive la humanidad y vives tú.

Elige la opción de fechas que más te convenga en función de tu agenda: fin de semana del 26 de junio o fin de semana del 17 de julio. Y dentro de cada opción, te ofrecemos dos alternativas en cuanto a duración de la estancia:
+Alternativa 1 (Dos noches): Entrada en la tarde del viernes (el Retiro-Taller se inicia a las 18:00 horas) y salida el domingo a las 16:00 horas, tras la comida.
+Alternativa 2 (Tres noches): Entrada en la tarde del viernes (el Retiro-Taller se inicia a las 18:00 horas) y salida el lunes a las 10:00 horas, tras el desayuno.

Sinopsis temática: 
Recapitulación y reflexión consciente sobre los acontecimientos actuales y sus consecuencias personales y sociales:
+La crisis del coronavirus: ¿qué sabemos realmente sobre su origen y difusión?
+¿Cuáles serán sus efectos (sociales, económicos, políticos…) a corto, medio y largo plazo.
+¿Qué oportunidades que abre para cada uno de nosotros y el conjunto de los seres humanos.
+Los presentes sucesos como antesala de una nueva humanidad.
+¿Qué hacer para impulsar su llegada y plasmación?
+Ser semillas de la nueva humanidad: prácticas de vida consciente 

+Ludmila Moldovan: ld@ecocentro.es / 915 535 502 / 690 334 737

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