23/6/20
Informe XI. Encarnar sin bragas y a lo loco (II parte). Deéelij
Reseteo económico I
Hagamos un poco de historia,
de las consecuencias de ciertos tratados y/o acuerdos y las derivaciones que se
produjeron desde entonces y cómo afecta a la humanidad en estos momentos y qué
ha de suceder para salir de esta esclavitud del dinero deuda que se acordó cuando
no había aún terminado la II GM.
El día 22 de julio de 1944,
estando en la II guerra mundial aún en marcha, donde se mataban sin cesar los
unos a los otros en tremendas batallas, 44 países se reunieron para ganar una
guerra, la económica, antes de que la contienda acabase, aunque ya la daban por
ganada esos 44 países implicados que se reunieron en la llamada Conferencia de
Bretton Woods. De ahí se forjaría el pacto entre ellos por el que se diseñó un
nuevo orden económico mundial que a día de hoy está desmoronándose a pasos
agigantados.
La base de partida de esa
Conferencia y del nuevo diseño económico se basaba según esos países en que las dos guerras mundiales
se habían producido como consecuencia
de una competencia política y económica descarnada entre las grandes potencias.
Bien, esta es la gran excusa de la que se parte en esta Conferencia. ¿Pero es
la verdad o es que se quería implantar algo mediante una base de partida
cualquiera? Simplificar que la II GM se produce por una cuestión económica
entre potencias… bueno, es simplificar mucho. Allí hubo muchas ganas de expansionismo,
conquista de países con muchas materias primas, odio, genocidio, limpieza
étnica… vamos que reducirlo todo el conflicto a una cuestión de competencia
económica es mucho reducir. Pero esa fue la excusa de la que se acordó ese
diseño económico que ahora padecemos.
De
entrada, se establece un sistema de reglas que ordene las relaciones
monetarias, financieras y comerciales entre las naciones del mundo. Y como todo
el conflicto mundial se originó por una competencia desmedida en lo económico
entre potencias, ahora quieren prevenir esto estableciendo un marco regulatorio
que ayude a prevenir los conflictos, en especial de esas dimensiones. La verdad,
y es evidente, los conflictos siguieron dándose poco después, sirva de ejemplo
el conflicto en Corea donde queda dividida en dos naciones, amén de los
numerosos conflictos bélicos que se producirían posteriormente, no mundiales,
pero sí trágicos siempre.
De
aquella Conferencia sale los siguientes productos:
-
Creación del FMI (27/12/45). ¿Para qué? Para paliar los desequilibrios
económicos que se produjeran entre países en el futuro. Ampliamos luego.
-
Se crea el Banco Mundial. ¿Para qué? Aparte de que es una de las cinco
entidades del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BRIF), y se crea
para ofrecer préstamos para la reconstrucción de Europa, una Europa que en
aquellos momentos se empeñaban en destruir más, aunque les quedaba un año de guerra
para seguir destruyéndola más y más.
-
Se establece el dólar como moneda de cambio entre los países cuando se producen
la venta y compra entre los mismos de bienes y servicios. Es decir, todo sería
pagado, a nivel internacional mediante el dólar. Y eso lo deciden 44 países,
más bien sería que lo imponen (La ONU aún no existía). Y establecen que cada
dólar es equivalente a 28 gramos de oro. De tal forma que USA se compromete a
mantener el equilibrio entre sus reservas de oro, las más grandes en aquel momento,
en relación a sus billetes. Es decir, no puede imprimir más billetes que el oro
al que corresponde o representa.
-
Y sucede algo que apenas se menciona, que la Libra Esterlina deja de tener
influencia mundial.
-
Y ojo, y lo mejor de todo, en letra pequeña para que no lo pudiéremos leer el
común de los mortales: estos acuerdos que dan origen al FMI y al Banco
Mundial, son organismos de crédito que funcionarían en función de la renta
per cápita de cada uno de los países, es decir, el producto sobre el que se
negociaría sería en base a lo que cada ser ciudadano produce. Más claro:
jugarían con el sudor de nuestro trabajo para negociar entre ellos. De los
8.000 millones de dólares iniciales para su funcionamiento, Estados Unidos
aportaría el 31%. Y el FMI tendría la misión de financiar los déficits fiscales
de los diferentes países, con créditos a mediano plazo, pero a la vez, iba a
fijar las pautas económicas de esos países para asegurarse la recuperación de
los créditos, pero de esto hablamos más tarde y comprendemos mejor la trampa en
la que nos metieron.
Los acuerdos de Bretton Woods, según
analistas financieros: fueron importantes porque representaron la primera vez
que los gobiernos
de todo el mundo se comprometieron con un orden monetario y financiero global, que se
centró en una especie de multilateralismo liberal institucionalizado que debía
ser compatible con varios tipos de gestión pública activa de la economía. Este
nuevo principio tuvo un gran impacto en la economía mundial de posguerra y
pronto se aplicó a la gobernanza del comercio internacional.
Aquellos acuerdos se pusieron en
marcha entre el 8 y el 18 de marzo de 1946 en una cumbre en Savannah, Georgia, USA. De estas
excluyen a la URSS y al naciente sistema que le seguía marcado por el telón de
acero de fondo y la guerra fría que se impuso desde aquel entonces. Por tanto,
el sistema impuesto sale viciado por la imposición del mismo y la exclusión de
muchos. De cualquier manera y partiendo desde la desigualdad, queriendo evitar
un tercer conflicto mundial, lo que siembran son las bases de la tercera guerra
mundial, pero en este caso es una guerra mundial económica, y añado de rapiño
absoluto. Y hasta 1970 parecía que todo iba acorde a los planes, pero no era
así. Resulto que muchos países, mandaron inmensos barcos llenos de dólares a
los USA para cambiarlos por el oro que valía cada dólar. Obvio que USA tuvo que
hacer frente a ello y las reservas de oro que se alojaban en Fort Knox fueron
vaciándose. A día actual se supone que lo existe en Fort Knox son lingotes de
plomo bañados en oro. Vamos, un mineral que ni sirve actualmente para las
tuberías que se hacen de PVC. Será que almacenaron el plomo y sacaron del
mercado el mismo sustituyendo el oro e inventaron el PVC para el uso que se le
daba antes al plomo, pero esto es mi parecer a modo irónico. Pero a todo ello
se le une la famosa guerra de Vietnam que dejó los fondos de reserva de oro más
liquidados aún si cabe.
De cualquier modo, el acuerdo de Bretton Woods
pareció funcionar bien durante décadas en occidente, del resto del mundo no se
cuenta, aunque se sabe que iban como podía, muy a duras penas. Pero como los
pilares de este acuerdo fueron abandonados en la década de 1970, en teoría por
sucesivas crisis, se llega al punto en que llega el presidente Nixon y la lía a
su manera, pero aún no entro en ello.
Recordemos que en el período entre la I y II
GM los países habían recurrido a devaluaciones y restricciones comerciales,
ello concurrió a la inestabilidad de los tipos de cambios y una prolongada
recesión. Y que esto fue el argumento para que en Bretton Woods, el compromiso
de esos 44 países fuera el de mantenerse en una relación casi inmóvil con el
dólar, mientras que los Estados Unidos se comprometieron a sostener la
convertibilidad del dólar al oro a un tipo de cambio fijo. Lo que quiere decir
que USA establece la paridad de que cada 35 dólares son equivalentes a 28
gramos de oro, fundamentalmente de su oro, de sus reservas en oro.
Las consecuencias fueron que los bancos
centrales de cada país debían comprar su moneda cuando ésta se depreciaba
frente al dólar y vender cuando se apreciaba mucho. Y aquí entra en juego el
FMI, que en caso de que un país entrara en una situación de desajuste muy
grande, el FMI intervenía. Es básicamente asistir a las naciones cuando el valor de sus monedas se derrumbaba.
los dólares que les prestaba servían precisamente para equilibrar su valor.
Cada país suscriptor debía aportar una cuota de oro acorde al tamaño de su
economía y estaba autorizado a pedir un rescate por un monto vinculado a su
aporte. Es decir, si a un país le van mal las cosas económicamente, llega el
FMI, le presta todos los dólares que quiera, pero a cambio le entrega el valor
en oro de las reservas de ese país. Lo que hace que el país se quede cada vez
con menos oro, menos posibilidades de negociación, con unos intereses sobre el
préstamo que no podrían pagar y que luego llega de nuevo el FMI diciendo que
para poder pagar lo que debía esta vez se les debían ceder los beneficios o
derechos de explotación sobre las riquezas de ese país. De esta manera se
condona la deuda y los intereses, y de esta forma al país (1) se le imponen
políticas económicas que no son propias, sino del FMI, (2) estás le llevan a la
ruina, y (3) han de vender lo que sea para salir del bache en el que se les ha
metido. Esto, posteriormente lo padecen los ciudadanos del país en cuestión que
ven que sus recursos ya no le son propios, que han de pagar más por los mismos
bienes de antes y que eran propios al país, pero que ahora están en manos
alejas, y que el país, entre otras cosas, aumentan los impuestos para poder
seguir subsistiendo, mientras que los pocos que están detrás de las cuerdas que
manejan el FMI cada día son más ricos y los demás más pobres.
El esquema de
Bretton Woods fue en gran medida responsable
de "los 30 años gloriosos"
del capitalismo, una era en la que se logró el mayor crecimiento
económico en la historia de la humanidad hasta ese momento, junto con niveles
de bienestar y equidad que nunca se habían conocido antes, ni se volverían ver.
Pero en la década de 1970 el sistema
comenzó a crujir.
El nuevo patrón
monetario había hecho que en todo el mundo creciera la demanda de dólares, que
eran un sustituto del oro. Eso hizo que progresivamente fuera aumentado su
valor, lo cual era un problema para el comercio estadounidense. En un contexto de estanflación, el presidente
Richard Nixon decidió devaluar. De 35 dólares por 28 gramos de oro, pasó
primero a 38 y luego a 42. La medida fue vista como una señal de
debilidad del dólar, así que empezó a crecer la demanda de oro, lo que agravó
el problema. Finalmente, Nixon terminó
con el tipo de cambio fijo en 1973. Desde entonces, ya no es necesario
que la Reserva Federal mantenga una relación estable entre billetes y metal, y
el dólar dejó de ser el patrón forzoso para el resto de los países, que pueden
elegir como parámetro otras monedas o dejar que el mercado establezca su valor
libremente.
Pero qué quiere
decir esto, pues que la Reserva Federal que no estaba en manos del Gobierno
Americano, sino en manos de bancas privadas, los cuales se habían dedicado,
como harían en lo sucesivo, a darle a la máquina de fabricar billetes sin
refrendo en oro. A día actual sólo dos dólares de 100 tienen soporte en oro, el
resto es papel mojado que no sirve para nada. Por ello, y hace muy poco, por
ejemplo, Rusia y China se des-dolarizaron y hacen sus intercambios
internacionales de bienes producto basados en sus propias monedas, bien en el
rublo o en el yuan, que si están basado en el oro de las reservas de sus
respectivos países.
Un analista
señaló: "El sistema ha evolucionado y ha cambiado fundamentalmente desde
principios de los años 70. Ahora tenemos un mundo en el que existen
diversos tipos de cambio y se han abandonado las estrictas restricciones a los
flujos de capital que caracterizaron el período anterior. El papel tradicional
del FMI pasó de ser que se posibiliten los desequilibrios comerciales de corto
plazo a uno de gestión de crisis. Y el BM hace tiempo que ha pasado de la
reconstrucción de los países asolados por la Segunda Guerra a ayudar a los
países más pobres del mundo. A pesar
de que hace ya varias décadas que no existe más lo que se conocía como el
sistema de Bretton Woods, buena parte
del espíritu de lo que se acordó en aquella conferencia se mantuvo vigente.
La defensa de la coordinación económica internacional, el rechazo al
proteccionismo y el objetivo de aumentar los flujos comerciales sin
restricciones siguieron en pie.
Sin embargo, muchas de las ideas fundacionales de 1944 están hoy en
cuestión. Sumergido en su agenda doméstica, Estados Unidos ya no tiene el mismo
interés que antes en destinar los
recursos económicos y políticos para ejercer un liderazgo como el que tuvo
hasta finales del siglo XX. Además, hay nuevas potencias, especialmente China,
que están en condiciones de disputarle el lugar.
Por otro lado, la apertura
comercial tiene cada vez más detractores, empezando por el gobierno
estadounidense desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, como
lo evidencia su guerra comercial con China. Por su parte, si bien se manifiesta
a favor del librecambio, Beijing cimentó su fenomenal expansión apelando a
estrategias comerciales que vulneran principios básicos de la Organización
mundial del comercio (OMC).
Dicho lo dicho por el analista, la
cuestión actual es que la mayor parte de las economías mundiales están en deuda
permanente sin vías de posibilidad de solución toda vez que la deuda y los
intereses siguen creciendo, pero ese crecimiento de la deuda y los intereses
están basados en un aporte de capital que no existe. Es decir, como se puede
imprimir tantos billetes como se quiera sin ningún tipo de soporte, lo que se
está es comprando un dinero, en especial al FMI y al Banco Mundial, que no es
físico, que no es real, que no tiene un refrendo en nada, mucho menos en el
oro. Que lo que se compra son dígitos en un ordenador, que no hay un
intercambio de billetes del FMI al banco central de un país, sólo asientos
digitales. Es algo así como si me pides un préstamo, y en vez de darte el
dinero en metálico, le digo al tendero que tienes un crédito en su tienda (esto
sería el banco) de hasta 10.000 euros, por ejemplo, pero cuando llega el
momento en que le has consumido al tendero los 10.000 (al banco) el mismo te
embarga tus bienes en función de los 10.000 más los intereses que no pudiste
pagar. Es decir, te presté un dinero que no existe, y que cuando no lo puedes
devolver, voy y me quedo con tus bienes que sí existen. ¿Observas el robo? Pues
así están las economías mundiales, endeudadas y vendiendo sus riquezas a un FMI
y Banco Mundial (en manos privadas muy secretas) que son los que realmente se
está enriqueciendo al prestar algo que no tienen, que luego no se le puede
devolver y que recuperan embargándote todo lo que suponga riqueza para ellos y
empobrecimiento para el resto del mundo, es decir, el 3 % se queda con todo y
el resto con cada vez menos.
Pongámoslo
más claro: Mientras la mayoría de las naciones, necesitaban
producir bienes y servicios, Estados Unidos imprimía billetes; unos producían
cosas reales y EEUU se dedicaba a fabricar cromos de colores sin valor, papel
mojado, para intercambiar por lo que otros producían de forma real. Para 1970,
y como consecuencia de la necesidad de financiar la Guerra de Vietnam, Estados
Unidos había inundado los mercados de dólares, agotando las reservas de oro. El
presidente Richard Nixon, bajo
el asesoramiento de Paul Samuelson,
devalúa la moneda norteamericana y el 15 de agosto de 1971, iba a declarar la
inconvertibilidad del dólar en oro. De este modo, los Acuerdos de Bretton Woods
llegaban a su fin y los tipos de cambio flotante se impondrían, finalmente, en
todo el mundo, abriendo un nuevo escenario de crisis. Las sucesivas crisis que
hemos estado viviendo hasta ahora, y la que se avecina, que va a ser
descomunal. ¿Qué sucede al abandonar el patrón oro por Nixon? Para comprenderlo
mejor veamos unos cuantos detalles en cuanto al origen, causas y consecuencias.
Vamos a ver los
dos tipos de dinero que existen (dinero mercancía y dinero fiduciario) y el
abandono del patrón oro por parte de Estados Unidos, lo que significó
la inconvertibilidad del dólar en oro, terminando de manera unilateral con
el acuerdo de Bretton Woods.
El dinero
siempre ha jugado un papel crucial en la vida de los seres humanos, al menos
desde su creación, ya que al principio el mercado de trueque servía en sí mismo
como medio de intercambio de bienes y servicios. La modernidad se caracterizó
por el tránsito del dinero mercancía al dinero fiduciario.
Hay dos clases
de dinero:
– Dinero
mercancía: es el dinero cuyo valor fundamentalmente proviene del bien del
cual se compone. El dinero mercancía consiste en bienes u objetos que tienen
valor por sí mismos, además del valor de cambio al ser utilizado como
moneda. Una de sus principales características es que su valor es
observado directamente por quienes utilizan dicho dinero, ya que reconocen la
utilidad del dinero y reconocen el valor de la propia mercancía. Ejemplo: tener
una moneda hecha de oro equivale a poseer físicamente dicha cantidad de oro.
– Dinero
fiduciario: es el que se basa en la fe o confianza de la
sociedad, es decir, que no se respalda por metales preciosos, salvo una promesa
de pago por parte de la entidad emisora. Es el modelo monetario que manejamos
actualmente en el mundo. Este tipo de dinero no basa su valor en la
existencia de una contrapartida en oro, plata o cualquier otro metal ni en su
valor intrínseco, sino simplemente en su declaración como dinero por el
Estado. Sin esta declaración, no tendría ningún valor.
Y todo esto nos
lleva a un episodio importante en la historia económica, el final del patrón
oro por parte de Estados Unidos. El patrón oro era un sistema monetario que
digamos respaldaba el papel moneda y el oro, garantizando y asegurando su valor.
Fue en Gran Bretaña en el año 1.812 cuando comenzó a aplicarse. Este sistema se
caracterizaba por fijar los tipos de cambios de las divisas en función del
precio del oro, de manera que el patrón oro imponía tipos de cambio fijos.
Fue tras la
Primera Guerra Mundial cuando comenzó a criticarse este sistema. En la
década de 1.930, con la Gran Depresión, muchos países decidieron abandonar el
patrón oro, ya que necesitaban devaluar sus divisas para incrementar sus
exportaciones y así acelerar sus maltrechas economías.
En junio de
1.944 se celebró la conferencia de Bretton Woods y se acordó vincular las
divisas al dólar norteamericano, pero con una condición: Estados Unidos debía
de mantener el dólar a un tipo de cambio fijo respecto al precio del oro y
la Reserva Federal era la institución encargada de cambiar los dólares por oro.
El gobierno de
Richard Nixon se enfrentó a un problema: los dólares superaron las reservas de
oro del país, de manera que el precio del oro en dólares superó el precio fijo
del oro. El incremento de los gastos del Gobierno no ayudó precisamente. Nixon
siguió el consejo de Milton Friedman: eliminar la convertibilidad del
dólar en oro dado que la divisa valía por el propio respaldo que ofrecía el
gobierno de Estados Unidos. De esta manera, el domingo 15 de agosto de 1971,
Richard Nixon declaró la inconvertibilidad del dólar en oro, y terminó de
manera unilateral con el acuerdo de Bretton Woods.
Esta decisión
tuvo una serie de consecuencias:
– Provocó
desajustes en el Sistema Monetario Internacional. Es decir, no había moneda o
patrón por el que regirse, y el caos económico es la deriva.
– Apareció una
fuerte inflación debido a la expansión desmedida del crédito. Todo empieza
a subir pues no había un referente al que acotarse.
– El Sistema
Monetario Internacional se transformó en un sistema de tipos de cambio
flexibles, donde los tipos de cambio de las divisas oscilaban según el
juego de la oferta y la demanda. Y así jugaban con las economías de los demás
países, metiéndoles miedo.
– Mayor margen
de maniobra de los bancos centrales para imprimir dinero según estimen
oportuno. Vamos, el descontrol para imprimir papeles de colores que valían
menos que los cromos de los futbolistas.
Son muchos los
analistas que dan a este hecho una importancia crucial en el devenir de la
economía posterior hasta desembocar en la mega crisis que soportamos hoy.
Conviene pues detenerse un poco en esto a lo que llamaban “patrón oro”.
Haciendo un
poco de historia, el patrón oro fue la regla que se usó como norma en las
transacciones internacionales a mediados del siglo XIX. Por entonces, las
monedas eran ya una realidad en la mayoría de países con un mínimo de interés
comercial, y se hizo, por tanto, necesario dotarlos de unas reglas de
valoración monetaria que hicieran justos y equilibrados los intercambios entre
países. Así fue como se optó por el oro en detrimento de la plata para fijar el
valor de cada moneda nacional. Era sencillo y no necesitaba de más medidas que
aplicar las reglas una vez aceptadas por todos. Y la regla no era otra que
fijar en cada país el valor de la moneda en una determinada cantidad de oro, de
forma que las monedas y los billetes en curso en cada país dependían de la
cantidad de oro con la que contaba el país en cuestión.
Dichas monedas
podían y debían ser cambiadas por su valor en oro a voluntad de cada país. De
esta manera quedaba unificado el sistema monetario internacional y se
preservaba el equilibrio en las economías nacionales.
Digamos que
existía una correlación directa entre la riqueza del país y el dinamismo de su
economía, y era igualmente fácil corregir un desajuste o desfase, como veremos,
de manera muy simplificada. Así, cuando un país compraba bastante más de lo que
vendía se veía obligado a sacar oro de sus reservas para hacer frente a los
pagos, provocando un desequilibrio en su balanza comercial. Esta situación
traía, como consecuencia, la ralentización del crecimiento, menos venta, y por
consiguiente una obligatoria bajada de los precios de los productos de cara al exterior,
lo cual favorecía a su vez la venta, por ser más baratos sus productos al
cambio, volviendo de esta manera a entrar divisas de fuera que equilibraban el
desfase de la balanza comercial.
Y de igual
manera, al contrario: cuando un país vendía mucho más de lo que compraba sus
reservas en oro crecían y el país se hacía más rico, la gente podía comprar más
porque tenían más dinero, lo que provocaba un alza en los precios de los
productos de cara al exterior, situación que traía, como consecuencia, un
descenso de las exportaciones en relación con las importaciones, y con ello de
nuevo el equilibrio.
Este sencillo y
en apariencia armonioso sistema, empezó a notar algunos problemas cuando las
economías fueron creciendo y se hizo necesaria más liquidez, esto es, más
monedas y más billetes circulando. Lo cual fue un problema porque no se podían
poner en circulación más monedas que su equivalente en oro en cada reserva
nacional. Dicho de otra manera: cada país podía crear moneda, pero sabía que al
crear moneda estaba dando salida a parte de su oro, y sólo en base al oro del
que dispusiera podía crear moneda, y no más, ya que había que respetar el valor
de cambio en oro dado a la moneda, un valor que se falseaba si se emitían en
exceso.
Por suerte, la
necesidad de liquidez en los mercados crecientes fue satisfecha por la potencia
hegemónica por entonces, Gran Bretaña. A finales del siglo XIX Gran Bretaña
controlaba buena parte del comercio internacional, esto hacía que los pagos se
efectuaran mayoritariamente en libras, manteniendo las reservas nacionales bien
cubiertas de oro.
Así, mientras
el país mantuvo su hegemonía internacional y la libra estuvo fuerte, la
liquidez la puso Gran Bretaña inyectando libras en el mercado y cambiando éstas
por oro irrestrictamente. La libra se convirtió así en la moneda reserva, era
un valor seguro, de forma que, si no había oro, había libras en las que
invertir para asegurar la riqueza de cada país.
De esta manera
estuvo el sistema funcionando, gracias a la aceptación tácita de las reglas del
juego que a casi todos parecían beneficiar. Pero llegó la Primera Guerra
Mundial y con ella la regla de oro del sistema que permitía convertir de
inmediato las monedas en oro quedó suspendida. Acababa la guerra, Inglaterra se
había dejado en ella buena parte de su oro y también su hegemonía, de forma que
ya no podía garantizar la convertibilidad de las monedas en oro. La libra dejó
de ser el garante y el sistema perdió la confianza que lo había mantenido
estable y vigente. Perdida la confianza, el sistema dejó de funcionar.
Corrían los
primeros años 20, y aunque todavía Inglaterra intentó varias veces restablecer
el orden, sus intentos fueron vanos. Ahora había otros países con igual pujanza
aplicando otras reglas, pongamos los EEUU, y el mercado se descontroló
definitivamente. Las monedas nacionales comenzaron a fluctuar libremente, no
había control, no había una regla unificadora, y así a los pocos años acabó por
estallar el famoso Crack del 29, la primera gran crisis del capitalismo.
Poco tiempo más
tarde el mundo volvía a la guerra, esta vez la Segunda. En unos años, en los
que intentando sobrevivir, a pocos países les quedó tiempo de preocuparse por
ordenar el sistema monetario internacional. Pero la guerra acabó, y vistos los
antecedentes pasados, pronto, los vencedores empezaron a preocuparse por
recuperar el orden económico perdido. De aquella preocupación vino Bretton
Woods (1944), se creó el Banco Mundial, y el FMI, y se pasó de acuerdos tácitos
a acuerdos oficiales jurídicamente reglados que volvían a poner orden en los
intercambios monetarios entre países.
En Bretton
Woods se decidieron, entre otras cosas, que el “policía” encargado de hacer
cumplir las reglas del juego sería el FMI, y detrás de él, con un peso
fundamental, los Estados Unidos. Se estableció de nuevo una paridad entre las
distintas monedas y el oro, pero la moneda reserva garante del equilibrio del
sistema pasaba a ser ahora el dólar americano, al precio de 35 dólares por 28
gramos de oro. El tipo de cambio seguía siendo fijo con algunas salvedades, y
se permitía a los Bancos Centrales de cada país miembro del sistema acudir a la
Reserva Federal americana para convertir los dólares reserva en oro al precio
fijado o viceversa. EEUU ofrecía así su moneda como valor reserva, y ésta hacía
las veces del oro, sustituyéndolo, pero manteniendo su paridad con él.
La salvedad
venía dada por la posibilidad que ahora tenían los países, previa autorización
del FMI, de hacer fluctuar el valor de cambio de su moneda, a la baja o al
alza, con el fin de garantizar la estabilidad de su economía en un momento de
crisis.
¿Bien hasta
aquí? Pues como queda mucho de explicar al respecto y me he pasado de páginas,
lo dejamos para la siguiente parte.
Nota: Este
Informe XI es muy largo y se ha dividido en VIII partes para su publicación, si
quieres el resto sólo solicítalo.
22/6/20
Complejidad dinámica (Visión sistémica del mundo: 23)
Yo tomo el control
El ser humano, al estar dotado de una excelente capacidad de mando
y control respecto del entorno que le rodea, justamente por esa intrínseca
capacidad de tomar decisiones a partir de lo que observa del exterior por sus
sentidos externos y de su propio interior, por sus sensaciones propioceptivas,
es capaz de tomar decisiones, pero no siempre son correctas. Es decir, los
automatismos naturales que definen el comportamiento de los seres vivos,
gracias a los que la Naturaleza es dramáticamente sublime y perfecta (no se
equivoca, porque no puede tomar decisiones equivocadas, salvo las enfermedades
como el cáncer y las mutaciones inadaptables al medio, que conducen siempre a
la muerte), en el ser humano ha sido sustituida, gracias a su mente concreta,
por una capacidad de decidir a voluntad, las acciones a tomar para satisfacer
sus necesidades. Y en la medida en que, según se ha ido estructurando la famosa
pirámide de Maslow, sus necesidades han pasado de ser las básicas (comida,
bebida, respiración, alojamiento o vestido) para pasar, una vez satisfechas
estas primeras a desear cubrir las de más alto nivel, como la seguridad, la
necesidad de relación, de reconocimiento social y de autorrealización, es en la
medida en que su toma de decisiones ha ido pasando de las surgidas para
mantener el estado estable de sus organismos, a ir satisfaciendo deseos que han
ido yendo más allá de las primeras, para incrementar en complejidad, más allá
de lo puramente biológico e invadir el ámbito de la emotividad, lo instintivo y
lo puramente deseable sin que sea realmente necesario.
Es decir, frente a los seres vivos que se comportan en base a
conductas programadas en su software básico para la supervivencia y la
conservación de la especie, el ser humano ha dado un salto espectacular
mediante el cual, tiene capacidad de seguir las leyes de la Naturaleza, las
leyes sistémicas, o no, violarlas, transgredirlas, en función de su propia
elección, de su capacidad de elegir.
La situación que se ha producido al introducir el factor de
decisión y libre albedrío es similar a la de un completo ignorante en
ingeniería que, abriendo el capó de un motor, pretende, sin saber cómo funciona,
modificar su funcionamiento para conseguir mejores prestaciones. Es decir, nos
hemos metido a trastear los complejos sistemas naturales para tratar de que
funcionen mejor para nuestra satisfacción, que va mucho más allá de la mera
supervivencia.
Y en ese proceso de indagar cómo funciona la Naturaleza y cómo
funcionamos nosotros mismos (los grupos y las organizaciones humanas), hemos
empezado a manipular la Naturaleza a tientas y hemos empezado, sobre todo a
partir del Siglo XIX, a tocar cables y dispositivos de complejísimos sistemas
naturales y, de bruces, nos hemos enfrentado cara a cara con la COMPLEJIDAD.
Esa complejidad ha abrumado al ser humano desde sus orígenes, hasta
el punto que, como primera opción para comprender y explicar la compleja
realidad que veían sus ojos, acudió a la magia y a la intervención de las
divinidades; una forma sencilla de decir que, como no sabemos cómo funciona la
Naturaleza, está claro que seres superiores la controlan y para que nos sean
propicios los fenómenos naturales, lluvias, cosechas, salud – enfermedad, etc.,
se han desarrollado sistemas religiosos con un alto componente credencial y
litúrgico, a fin de mantener aplacada la ira de los dioses.
Pero siempre han habido seres humanos que han tratado de ir más
allá de esas simple explicaciones divinas, y con ellos, surgió la Filosofía y
la Ciencia, que arrancando de la antigua Grecia, dando un salto hasta el
Renacimiento, ha ido dando pasos de gigantes, con figuras como Galileo y Newton,
hasta llegar a los portentosos Siglos XX y XXI, en el que los seres humanos,
tras la declaración de defunción de Dios hecha por Nietzsche, “Dios ha muerto”,
nos hemos llegado a creer seres superiores, “superhombres”, capaces de tomar el
absoluto control de, al menos nuestro Planeta.
Y sí, ciertamente, los avances en todos los campos del conocimiento
han sido espectaculares y hemos profundizado muchísimo en la extrema
complejidad de la Naturaleza. Y sabemos que estamos ante sistemas de altísima
complejidad, pero lamentablemente, nuestra capacidad de comprensión jamás ha
estado a la altura total de las circunstancias y, por ello, hemos tenido que
acudir continuamente al “reduccionismo”, es decir, a la función de diseño de
modelos simples de realidad que, intentan explicar cómo funciona una realidad
llamativamente más compleja. Y con ello, venimos tratando de tomar el control
de nuestro mundo.
En la antigüedad, las intervenciones humanas de los fenómenos
naturales fueron a través de la aparición de la agricultura y la domesticación
de animales. Y así, el hombre ha evolucionado durante miles de años hasta
prácticamente el advenimiento de la “máquina de vapor”, momento en el cual, la
capacidad de intervención humana en estos procesos naturales empezó a crecer de
una forma exponencial.
Pero la intervención humana no sólo ha sido en estos procesos
naturales, principalmente relacionados con la alimentación. También ha estado
directamente relacionada con la aparición de las agrupaciones humanas, de cómo
los humanos se asocian y relacionan en grupos, tribus, agregados ciudadanos,
reinos, imperios y organizaciones de todo tipo. Es decir, el ser humano, para
desarrollar su actividad y su capacidad de supervivencia y desarrollo, se ha
asociado en grupos (sistemas humanos), que mediante agregados de grupos ha
creado organizaciones, desde una aldea, una ciudad, un feudo, un reino hasta
los propios imperios. Y el funcionamiento de estos sistemas sociales, cuya
estructura y funcionamiento veremos en próximas entregas, se ha forjado mediante
la “invención” de dos disciplinas fundamentales para la vida humana, la Ley y
el dinero, el Derecho y la Economía. Es decir, los seres humanos han
desarrollado a lo largo de la Historia un conjunto de fundamentos de
convivencia, que suponen las fuentes del Derecho y de la Economía, mediante los
que han pretendido “emular” las leyes de comportamiento sistémico que rigen la
Naturaleza.
En un intento de abandonar el “salvajismo animal”, con el Derecho,
la Economía y la “Tecnología”, el ser humano ha creado (o intentado crear) la
base de lo que se ha venido en denominar la “Civilización”, que es un sistema
humano aparte del sistema natural, esto es muy importante, en el que la
Naturaleza dota de recursos para alimentar y permitir el crecimiento de las sociedades
humanas, y recoge y trata de procesar, algo que jamás antes se había producido
en la Naturaleza como tal, la basura, el desperdicio, capaz de ser reciclado (o
no).
Dos mundos, el natural y el artificial, el primero abasteciendo al
segundo y el segundo viviendo a costa del primero. Mientras la proporción
relativa de mundo artificial y natural era de, digamos uno por millón, acaso el
impacto podría ser perfectamente asumido por el segundo, pero a partir del
disparo demográfico que supuso el paso del Renacimiento a la Revolución
industrial en el que se pasó de 500 a mil millones de habitantes en la Tierra,
tras la aparición de ”la máquina”, hemos pasado en 200 años, de mil a 7000
millones. El impacto del hombre sobre la Naturaleza ya no es de 1/1.000.000,
sino de muchísimo más, hasta conseguir provocar (o al menos colaborar) nosotros,
los humanos, al cambio climático y la sexta gran extinción de seres vivos.
Analizando sistemas con mentalidad lineal
Cuando nos enfrentamos a situaciones complejas, lo que solemos
hacer es afrontar análisis también complejos. Nos enfrentamos a la complejidad
real, con la complejidad de los análisis.
Y todavía más, solicitamos, o nos ofrecen llevar a cabo un
“análisis de sistemas”. El análisis de sistemas en términos generales no deja
de ser en realidad un “análisis de los componentes de un sistema”, tras el
cual, concluimos que nuestros sistemas organizativos son muy complejos, y esa
complejidad se describe en estudios que suelen ocupar centenares de páginas
distribuidas en varios volúmenes de carpetas.
Como quiera que parece como si lo que se les paga a las consultoras
y a los analistas está en función de los kilos de papel empleados, al final los
complejos estudios de los complejos análisis de los complejos sistemas, muchas
veces, una vez realizados y presentados en sofisticadas presentaciones en
ordenador, terminan descansando en las
estanterías, mientras lo que realmente desea el director general (porque es lo
único que le da tiempo a leer) es un resumen de una página donde se exponga,
qué pasa, y cuáles son las alternativas de
solución.
Nuestra mente occidental es cartesiana y lineal. Entiende un
diagrama de proceso que empieza en la esquina superior izquierda del gráfico y
termina en la esquina opuesta. Este pequeño detalle nos limita mucho a la hora
de entender la realidad. Un diagrama lineal lo interpreta nuestra mente como
que A ⇒ B ⇒ C ⇒ (...) ⇒ N. Es decir, una relación causal unidireccional y univariante.
Cuando una variable afecta a más de una variable y es afectada por más de una,
el problema comienza a complicarse y empieza a ser bastante difícil poderlo
comprender. Y cuando la variable N ⇒ A, es
decir, cierra el ciclo, entonces nuestra capacidad de comprensión
comienza a nublarse por momentos.
Este es un problema genético de
nuestro lenguaje. Tenemos un pensamiento lineal, propio del razonamiento
cartesiano que nos ha acostumbrado a ver las cosas en el plano con dos ejes que
representan dos variables. Simultanear tres o más variables ya nos cuesta, de
la misma forma que nos es imposible imaginarnos las geometrías no euclídeas, pero desentrañar todos los atributos de cada variable se
nos da bastante bien, y nuestra tendencia natural es a describir cada elemento
de un sistema, de una organización, hasta el más mínimo detalle; en conclusión,
quinientas páginas de informe, que la mayoría de las veces no consiguen
clarificar los elementos claves, ni indicar qué acciones son
las que se deben tomar para corregir los problemas.
Lo que se consigue con este tipo de análisis de sistemas es
analizar la complejidad de detalle. Variable a variable describimos todo lo que
se puede describir. Es decir, componemos un puzzle, a través del cual vemos una foto instantánea de la situación.
El ensamblaje de los componentes se suele hacer de forma empírica,
casi sin método, de modo lineal (procesos lineales), sin profundizar en las
relaciones causales, salvo en parejas, o como mucho en ternas. En suma, los
métodos de análisis no están estructurados para analizar el otro tipo de
complejidad, la complejidad dinámica. Sólo los matemáticos. Utilizando potentes
recursos de cálculo alcanzan un mínimo de comprensión de estos procesos.
Qué es la complejidad dinámica
Peter Senge, experto del MIT (Massachussets Institute of
Technology), afirma que una organización, un sistema presenta “complejidad
dinámica” cuando:
Primero: una
misma acción tiene comportamientos diferentes a corto, medio y largo plazo.
Segundo, cuando
tiene un conjunto de consecuencias diferentes a nivel local y otras a nivel
general o a distancia.
Tercero, cuando
relaciones que parecen lógicas u obvias, inducen consecuencias imprevistas,
ilógicas o no obvias.
Un ejemplo cotidiano lo ofrece una partida de ajedrez. Para los
ojos de los espectadores, llegado un momento de la partida, de repente los
jugadores comienzan a desbloquear el juego con una serie de movimientos
inesperados, y de repente, uno de ellos decide rendirse, acaso a cuatro, seis u
ocho movimientos antes del jaque mate. Ante un movimiento hay múltiples posibilidades.
El análisis en profundidad de las posibles repercusiones de cada movimiento y
sus posibles alternativas de respuesta, hace que la complejidad dinámica de la
partida haga que un inocente movimiento de un peón, cinco movimientos más
adelante, desencadene una auténtica hecatombe, y el abandono del adversario.
Esto es complejidad dinámica. De nada sirve un análisis exhaustivo de la
situación actual, sino una proyección de las posibles interrelaciones de las
piezas en función de cada movimiento futuro. Sólo así se puede ganar. Esto lo
explica muy bien Senge en su libro “La
quinta disciplina” (1999). Un libro muy recomendable para el que quiera
profundizar en el pensamiento sistémico.
La percepción dinámica de los sistemas es la vía de abordaje
del pensamiento sistémico, una disciplina que permite ver la totalidad. Ofrece
un marco de interrelaciones, en vez de las cosas y sus detalles.
La base del pensamiento sistémico, que permite comprender la
complejidad dinámica es el uso de los bucles feed back, tal y como hemos
indicado en las primeras entregas de esta serie.
Necio es aquel que desprecia lo que ignora
Esta frase, atribuida a Antonio Machado describe exactamente la
necedad del ser humano, el cual, durante muchos siglos ha despreciado su
ignorancia y se ha metido a ser casi Dios, intentando manejar lo que ignora y
no comprende. Quizás sólo ahora, nos estamos dando cuenta los seres humanos
“más ilustrados” (que no son precisamente los políticos), que no se puede jugar
a ser Dios. La complejidad dinámica, cada vez que intentamos tocarle las
narices a la Naturaleza, se muestra súbitamente rebelde ante nosotros y nos
responde con una cada vez más violenta muestra de venganza.
La pandemia de CoVid19 o el cambio climático puede que sean dos
ejemplos de la respuesta de la Naturaleza a nuestra necedad.
Y la máxima expresión de nuestra necedad, aunque sea uno de los
fundamentos de las teorías económicas, el “crecimiento económico”. Creer que
podemos crecer indefinidamente, que podemos aspirar a un “progreso continuo” y
sin fin, aunque sea lo deseable, sistémicamente es tan aberrante como creer que
los bucles reforzadores son factibles de modo ilimitado.
Bucles reforzadores
Los
bucles de realimentación positivos propician el desarrollo de los sistemas
humanos. En este sentido son positivos, porque son el motor del desarrollo
humano, personal, social y económico. Cada variable, si aumenta, hace que
aumente aquella sobre la que influye. Así sucesivamente hasta que se cierra el
ciclo.
Un ejemplo típico es el ciclo reforzador de las ventas, cuando el negocio
va bien.
Otro ejemplo que se ha esgrimido mucho en la
literatura ha sido la carrera armamentista entre Estados Unidos y la Unión
Soviética.
La amenaza que cada país sentía en su
integridad al ver como el otro desarrollaba nuevo armamento, se intentaba
neutralizar respondiendo con la potenciación del arsenal propio. Esto era visto
por el contrario como una nueva amenaza, lo que le inducía a incrementar a la
vez el suyo. Durante cuarenta años el mundo ha visto como la brecha este oeste
obligaba a una espiral que hacía posible algo absurdo, tener capacidad nuclear
para destruir este planeta, no una vez, sino cientos de veces (destruir el
planeta, reconstruirlo, volverlo a destruir completamente, reconstruirlo de nuevo...,
así unos cuantos cientos de veces).
Otro
ejemplo de realimentación positiva lo ofrece el crecimiento de las poblaciones
en situación de disponibilidad virtualmente ilimitada de recursos.
A
comienzos del siglo XIX la población mundial era de unos mil millones de
personas. A comienzos del siglo XX la cifra superaba los 1.500 millones. A
partir de entonces...
En
esta evolución se basan las predicciones alarmantes del crecimiento de la
población mundial. A este ritmo, en 2050 la población mundial alcanzaría la
pavorosa cifra de 12.000 millones. Cosa que se encargará la Naturaleza de que
no sea así.
Y
como este ejemplo podemos encontrar muchos. El crecimiento de una cuenta
corriente al acumular intereses devengados, la propagación de una epidemia, de
un rumor, de las crisis de pánico colectivo, del cáncer en el cuerpo, etc.
¿Qué
le sucede a los bucles reforzadores, al feed back positivo? Que las variables
sometidas a él crecen según un patrón denominado “exponencial”.
La
función matemática exponencial es del tipo y
= a x ect
Si
lo examináramos gráficamente, veríamos cómo se comporta una variable en cuyo
origen “y” tiene valor 1, pero el crecimiento está en función del valor de “c”:
0.03, 0.04 y 0.05 respectivamente. (El primer gráfico llega a t=37 y en el
segundo continúa la representación hasta 100)
En
el campo estrictamente teórico, este comportamiento no tiene mayor
trascendencia. La función con coeficiente 0.05 es la que más crece, pero a
tiempo 100, del valor 6 que tenía en t=35, pasa a nada menos que 148. Pero a
t=200, y valdría la escalofriante cifra de 22.026. En el otro extremo, las
caídas exponenciales conducen a valores asintóticamente cercanos a cero.
Pero
si en el campo teórico de los números este crecimiento no tiene mayor
trascendencia, salvo el interés matemático del tema, en la realidad no hace
falta pensar demasiado para darnos cuenta de que algo nos dice que esto es
imposible. Es decir, ni las poblaciones pueden crecer indefinidamente, ni el
coste de la carrera armamentística puede crecer indefinidamente, ni un cáncer
puede inundar absolutamente todo el cuerpo antes de que este muera, etc. Es
decir, en algún momento algo tiene que pasar de modo que se ponga freno a la
“locura” exponencial.
Esta
es, simple y llanamente, la situación actual de la Humanidad, enredada en el
empeño de un crecimiento económico indefinido.
Este
inútil empeño ya lo advirtió el Jay Forrester en 1972 en su primer informe “Los
límites al crecimiento”. Pero por lo que hemos podido ver, nadie ha hecho caso
a aquella severa advertencia.
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Autor: José
Alfonso Delgado (Doctor en Medicina
especializado en Gestión Sanitaria y
en Teoría de Sistemas) (joseadelgado54@gmail.com)
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La publicación de las diferentes entregas
de Visión sistémica del mundo se
realiza en
este blog, en el contexto del Proyecto
Consciencia y Sociedad Distópica, todos los lunes
desde el 20 de enero de 2020.
Se puede tener información detallada sobre los
objetivos y contenidos de tal Proyecto
por medio de su web: http://sociedaddistopica.com/
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21/6/20
Hipótesis alternativa: la fe Universal (Enseñanzas Teosóficas: 175)
La
Ciencia avanza mediante el contraste de hipótesis[i].
Ante una realidad esquiva, se enfrentan dos planteamientos, el que se quiere
demostrar como cierto (hipótesis nula) frente a su alternativa (hipótesis
alternativa), que niega la primera. Más o menos.
Yo
soy o me considero un cristiano de frontera, es decir, un cristiano que,
compartiendo la fe de mis padres con la Comunidad eclesial, sin embargo, acaso
por acontecimientos vividos en mi juventud, siempre me ha preocupado lo que les
sucede a los humanos que viven “fuera de los muros de la diócesis”, es decir, a
los otros Santos de Dios, los no bautizados en la fe católica que, por cierto,
son bastantes más del 80% de la población mundial. Mi encuentro con la
filosofía oriental vivida por mí en San Francisco, California con diecisiete
años, al leer el librito de Krishnamurti “A los pies del Maestro”, regalo de un
grupo de Hare Krisna que conocí en la plaza Girardelli Square, mientras en
España se emitía la serie “Kung fu”, me generó un salto cuántico a nivel
espiritual, en el que el pensamiento de Teresa y Juan de la Cruz, que ya
conocía y sentía hondamente, se daba la mano con el de Buda o Lao Tse, para
enojo, sin duda, de nuestros exégetas y hermeneutas.
Y
descubrí que la vida mística es simplemente universal, que no tiene fronteras
religiosas. Así que, desde muy joven, me cuestioné si la espiritualidad y la
religiosidad eran lo mismo o no. Me cuestioné si podía existir una fe Universal
y si esta era compatible con la fe de catecismo, la de la Iglesia católica. Y
esa pregunta se la hice a un sacerdote que nos dio en ICADE, hace muchos años,
una conferencia sobre no recuerdo qué tema en concreto, pero yo le formulé esta
misma pregunta, si existía o podía existir una fe Universal, asumible por todos
los pueblos de la tierra. Su respuesta fue, como siempre, ambidiestra y
bicóncava, es decir, ni sí ni no, sino todo lo contrario, aunque en ella se
resbalaba (al menos para mí) la idea de que, entre esa fe universal y los seres
humanos, se interponían las religiones, altamente especializadas en separar al
mundo con un mismo Dios.
Ahondando
en esta idea, que me dejó preocupado, descubrí otra idea inquietante, de un
conocido teólogo español, de cuyo nombre no logro ahora acordarme, que es la de
“eclesiastizar la fe”, es decir convertir el mensaje de Jesús en un conjunto de
códigos canónicos que convierten la fe en una adhesión incondicional a ese
conjunto de códigos, que basados, ciertamente, en el mensaje de Jesús, se
convierten en exclusivos, excluyentes y biunívocamente asociados a una
organización religiosa; de ahí la importancia capital de los actos sacramentales,
que son la base y cimiento de la Iglesia.
Y
la hipótesis nula ha sido la de asociar el mensaje de Jesús, o Fe Universal, a
ese conjunto de códigos canónicos que aprendemos en el catecismo que la Iglesia
católica ha ido elaborando a lo largo de dos mil años. Bajo esa hipótesis nula,
se ha llevado a cabo la evangelización, desplazando la fe de los infieles
(consideradas falsas y paganas) por la fe verdadera de la Iglesia.
En
su aventura americana de colonización, la cosa tuvo relativo éxito, porque se
pudo desplazar la fe de los considerados salvajes en sus dioses, por la
verdadera fe católica o cristiana, si incluimos a los protestantes
anglosajones. Pero peor fue el resultado en Oriente, donde se trató de expulsar
la fe del hindú o budista o sintoísta y sus paganas divinidades, por la fe
católica. Ahí la Iglesia pinchó en hueso, porque fue a dar con una cultura
bastante más evolucionada y antigua a nivel espiritual que la de los pobres
indios americanos.
Al
final de los tiempos, los actuales, nos encontramos con un mundo convertido en
un puzzle de religiones, cada cual excluyente de las demás, donde sí, como
diría aquel cura en ICADE, la Fe Universal es un desiderátum bastante
imposible, porque está bloqueada por los rígidos códigos religiosos.
Evolucionar
en la espiritualidad, de una fe de catecismo a la mística, supone sacar los
pies del plato, tanto que decirlo abiertamente es como cantar la Traviata. Por
eso, cuando te obligan, como en política, a tomar partido (o dentro o fuera, o
izquierda o derecha), abrazar la hipótesis alternativa y proclamar, acorde con
la Filosofía perenne, y decir que mi fe es Universal, y la comparto con todos
aquellos que aspiran a una espiritualidad no-dual, donde Dios y Jesús y la
Trinidad (por cierto, idea que no es originaria del cristianismo, sino que ya
residía en las culturas orientales[1]), es dar el cante y que te miren con recelo.
Pero
la lectura de la “Filosofía perenne” de Aldous Huxley, la increíble obra del
maestro benedictino y también maestro zen Willigis Jäger “La ola es el mar”, y
volver a leer a San Juan de la Cruz, me devolvieron la paz al hacerme
comprender que el Universo, ese infinito océano de estrellas, no puede estar
atomizado en creencias incompatibles entre sí.
La
Fe Universal en Dios, es una verdad absoluta, aunque muy incómoda para los
líderes religiosos. Si esto es cierto, me pregunto si los apóstoles supieron
entender el mandato de Jesús de “id y predicad”. ¿Qué debían haber predicado,
sus palabras o nuestro elaborado catecismo? ¿Era justo desplazar y destruir las
ancestrales creencias de los “salvajes infieles” por las nuestras, bastante más
elaboradas y cultas?
Pero,
si creo firmemente en que Dios se manifiesta permanentemente en el mundo a lo
largo de la Historia, concluyo que “todo está bien”. De una forma u otra, todo
es correcto tal y como se han desarrollado los acontecimientos, así como
también está bien, la situación actual con un 80/20 de evangelización mundial.
Me
quedo con la creencia de que, para el nivel evolutivo de la consciencia
de los seres humanos, en nuestra quinta raza raíz, la era de las religiones,
como camino hacia la Divinidad, ha sido conveniente y necesaria; pero estamos
en el umbral de que quede definitivamente superada, con el próximo final de
“esta generación” (Mt 24, 34). Creo que estamos, la Humanidad entera, como el
joven rico ante el dilema que le planteó Jesús “déjalo todo y sígueme”
(Mt 19, 21).
Puede
que esta idea sea demasiado agresiva para el común de las gentes, por eso no
suelo compartirla abiertamente. Pero esta
es la idea que desde que fui consciente en mi adolescencia, de las sendas de la
vida interior, de la vía directa de relación mística del alma con Dios, la he
convertido en el Centro de mi Vida, “la amada en el Amado transformada”. El
Cantar de los Cantares.
Y
cuando llegas a esta intuición profunda, todo lo demás sobra.
Sólo
el hecho de vivir en comunidad me induce a participar de la fe de las gentes.
Creo ser un buen católico, como sería un buen hindú, de haber nacido en la
India.
[1] En el ámbito hindú, a
Dios Padre se le conoce como Brahm, el Dios trascendente, el Creador de todo.
Pero también se le conoce como Vishnu, el avatar encarnado y también como Shiva
o dios interior, el inmanente.
[i] Hipótesis alternativa
Muchas veces me he
cuestionado por qué no termino de abrazar abierta y plenamente los
planteamientos del catecismo católico, con todos sus múltiples aspectos
credenciales. De alguna forma me ha hecho sentir muy incómodo. Leyendo la vida
de los santos, todos sin excepción han vivido el centro nuclear de la fe
católica. Así que, según esta evidencia, jamás podré aspirar a la santidad
católica, por mi inevitable tendencia a ver y aceptar como plenamente legítima
las creencias y la fe de “los paganos” de las demás religiones. Creo
profundamente en “Todos los Santos de Dios”, personas de buena voluntad y
sincero corazón que creen en Dios.
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Autor: José Alfonso Delgado
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Las Enseñanzas Teosóficas se publican en este blog cada domingo, desde el
19 de febrero de 2017
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20/6/20
Encuentro mensual online con Emilio Carrillo (2 y 16 de julio de 2020): “Sobre la transición a una nueva humanidad: el sentido y el destino de la humanidad actual, de las que la precedieron y de las que la sucederán”
ENCUENTRO MENSUAL ONLINE CON EMILIO CARRILLO: JULIO 2020
Sobre la transición a una nueva humanidad: el sentido y el
destino de la humanidad actual, de las que la precedieron y de las que la
sucederán
Jueves 2 de julio: Conferencia
Jueves 16 de julio: Respuestas a preguntas
Ambos días: Inicio: 19:00 h. Cierre: 21:00 h. (hora de España)
Sinopsis:
La historia oficial
no lo reconoce, pero son numerosas las fuentes serias, antiguas y
contemporáneas, que muestran que lo que llamamos Humanidad evoluciona por medio
de una sucesión de humanidades, cada una con sus características y
funcionalidades específicas, que se suceden unas a otras a lo largos de millones
de años.
En tal marco, la
humanidad actual es la quinta. Por lo que ya antes la han precedido cuatro: Polar, Hiperborea, Lemuriana y Atlante. Y le seguirán otras dos.
Y en cada una, el factor determinante no es la configuración física, el color de
la piel, la localización geográfica o asuntos análogos, sino la consciencia
misma y su desenvolvimiento.
Este Encuentro, con
el telón de fondo del momento presente que vivimos de transición a una nueva
humanidad, se dirige a:
+Analizar la
cronología temporal y el papel histórico y consciencial de estas siete
humanidades, poniendo de manifiesto la aportación de cada de una al
respecto.
+Comprender y entender la importancia
del momento actual, el por qué y para qué de las múltiples convulsiones que lo
caracterizan, la relación de todo de ello con la conclusión de un ciclo en la
historia humana y el proceso que lo hará posible y desembocará en una nueva humanidad
de perfiles y contenidos muy distintos de la vigente.
Para obtener el enlace de acceso al Encuentro, en sus dos sesiones, solicitarlo por email al siguiente correo electrónico:
rincondekiko@gmail.com
Aportación: 5 euros para sufragar el alquiler de la plataforma online y otros gastos de gestión y organización de las dos sesiones del Encuentro.
Esta cantidad se podrá abonar:
+Mediante transferencia bancaria a la "Asociación El Rincón de
Kiko", a esta cuenta de Caixa Bank: ES96 2100 7123 01 0200066766
+Por Paypal (acepta tarjetas): paypal.me/elrincondekiko
Ante cualquier duda o para mayor información, escribir al correo electrónico indicado
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19/6/20
Constitución septenaria del ser humano, por Emilio Carrillo
https://www.youtube.com/watch?v=w-24rFmRcrg
Vídeo (duración: 01:24:03) de la entrevista compartida por Emilio Carrillo para Mundo Alternativo (Argentina), el 27 de mayo de 2020, titulada La constitución septenaria del ser humano. Se explican en ella los distintos cuerpos o componentes de ser humano, tanto los perecederos -físico, etérico, emocional y mental (mente concreta)- como imperecederos –Espíritu, Alma Universal y cuerpo causal (alma individual y mente abstracta)-.
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18/6/20
Preparar el regreso a casa
Cuando
salimos de casa para afrontar una nueva jornada, salimos también un poco de
nosotros mismos.
A lo
largo del día, multitud de tareas, roles, solicitudes y necesidades pueden, si
no estamos muy atentos a nuestra esencia, ir desdibujando la coherencia con la
que comenzamos el día.
Cuando
logras integrar que el ambiente del interior de tu vivienda es un reflejo de tu
propio ambiente interno, puedes preparar conscientemente tu llegada a casa para
que te recuerde tu camino a ti.
El
lugar ideal para lograr este efecto es el recibidor.
Dedicar
unos instantes antes de salir cada mañana a preparar el ambiente con el que
deseas que la casa te reciba al regresar, es un abrazo que te dejarás preparado
y recibirás al llegar.
Puede
ser mediante una frase, una imagen, una figura o un olor. Sea lo que elijas,
debe ser algo que te lleve, al verlo o sentirlo, directamente a tu Corazón.
Debe ser algo que equilibre tu ritmo, tu respiración y tus sentidos. Algo que
te recuerde que nada de lo que has vivido ha sido en vano y que regresar a ti
es, siempre, sinónimo de placer.
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Autor: Andrés Tarazona (andres@andrestarazona.com)
Todos los jueves, desde el 7 de noviembre de 2019, Andrés comparte en este blog una serie de publicaciones centradas en
el Diseño Sentido: interiorismo y diseño consciente de viviendas, comercios y empresas que mejoran la calidad de vida.
Todas están a tu disposición de manera gratuita a traves del e-book Habitar, al que puedes acceder a través de este enlace:
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17/6/20
Cada uno trae un camino
Y vino y, sentándose a su
lado, posó sus ojos más allá del horizonte por donde se pierde el sol y, con
voz suave como el canto de la brisa, así le decía:
—Ayer, cuando te fuiste de mi lado, se nubló toda la aurora de mi
vida y mi cuerpo no fue más que un junco, ni más que un espino abandonado de
los caminos. ¿Por qué te alejas de mí como se aleja un pajarillo de su nido o
las hojas secas se alejan de su rama?
Y él la miró tiernamente y así le decía:
—Porque me ves fuera de ti crees que me voy cuando me alejo de tu
presencia. Porque deseas tenerme a tu lado sufres cuando no estoy a tu lado. Mira que cada uno trae un camino y cada uno lo ha de realizar. Y el amor es ayudar a hacerlo, mas no impedir hacerlo. Los sentimientos que nacen
del corazón son buenos, mas son malos aquellos que nacen del egoísmo.
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Autor: Cayetano Arroyo
Fuente: Diálogos con Abul Beka (Editorial Sirio)
Nota: En homenaje a la memoria de Cayetano Arroyo y Vicente Pérez Moreno,
un texto extraído de los Diálogos de Abul Beka se publica en este blog todos los
miércoles desde el 4 de octubre de 2017.
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16/6/20
Retiro-Taller de Emilio Carrillo en la Hospedería del Silencio (dos opciones: fin de semana del 26 de junio o del 17 de julio de 2020): “Sobre el momento crucial que vive la humanidad y vives tú”
FIN DE SEMANA DEL 26 DE JUNIO DE 2020
o
FIN DE SEMANA DEL 17 DE JULIO DE 2020
Hospedería del Silencio
Robledillo de la Vera (Cáceres)
Retiro-Taller con Emilio Carrillo:
“Sobre el momento crucial que vive la humanidad y vives tú”
Tras el Solsticio de Verano y ya sin limitaciones normativas para movernos entre provincias y Comunidades Autónomas, os convocamos a esta Fiesta de Regocijo y Re-encuentro para dejar atrás todos los miedos y disfrutar en común de la naturaleza, el sol, el agua y la Vida, compartiendo conocimiento y sabiduría sobre el momento crucial que vive la humanidad y vives tú.
Elige la opción de fechas que más te convenga en función de tu agenda: fin de semana del 26 de junio o fin de semana del 17 de julio. Y dentro de cada opción, te ofrecemos dos alternativas en cuanto a duración de la estancia:
+Alternativa 1 (Dos noches): Entrada en la tarde del viernes (el Retiro-Taller se inicia a las 18:00 horas) y salida el domingo a las 16:00 horas, tras la comida.
+Alternativa 2 (Tres noches): Entrada en la tarde del viernes (el Retiro-Taller se inicia a las 18:00 horas) y salida el lunes a las 10:00 horas, tras el desayuno.
Sinopsis temática:
Recapitulación y reflexión consciente sobre los acontecimientos actuales y sus consecuencias personales y sociales:
+La crisis del coronavirus: ¿qué sabemos realmente sobre su origen y difusión?
+¿Cuáles serán sus efectos (sociales, económicos, políticos…) a corto, medio y largo plazo.
+¿Qué oportunidades que abre para cada uno de nosotros y el conjunto de los seres humanos.
+Los presentes sucesos como antesala de una nueva humanidad.
+¿Qué hacer para impulsar su llegada y plasmación?
+Ser semillas de la nueva humanidad: prácticas de vida consciente
Para mayor información e inscripciones:
+Ludmila Moldovan: ld@ecocentro.es / 915 535 502 / 690 334 737
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