27/11/16

La realidad exterior depende de la realidad interior (lo observado, del observador) y esta, a su vez, es influida por la realidad exterior (Recordando lo que Es: 70)


Lo interior y lo exterior forman parte de lo mismo –de la vida, de tu vida y de lo que eres- y entre ambos hay una retroalimentación constante. Se trata de un flujo y reflujo permanente, el auténtico y genuino perpetuum mobile que impulsa sin cesar la evolución consciencial de cada cual -cada uno a su ritmo, a su compás, ninguno mejor o peor que otro- y, como suma de partes, de la Humanidad… El interior, el observador, desde su consciencia, genera y articula lo exterior; y las experiencias que se viven en el exterior, en lo observado, inciden en el proceso consciencial y en la conformación del estado de consciencia del observador. El observador, desde el interior, no desde la mente, sino desde su estado de consciencia (la visión que tenga de uno mismo, de los demás, del mundo, de las cosas, de la vida, de le muerte, de la divinidad…), genera y articula lo exterior; y el cómo se viven esas experiencias creadas en el exterior, en lo observado, inciden en el interior, esto es, en la dinámica consciencial y la conformación del estado de consciencia del observador:
+Lo exterior a cada uno –lo que llamamos realidad- depende del interior de cada cual y lo observado se crea, moldea y articula en función del observador.
+Y el interior es continuamente impulsado y reconfigurado desde lo vivenciado en el contexto de lo segundo.
En palabras de Edgar Mitchell, el que fuera astronauta de la NASA: “Lo fundamental es la consciencia misma; y la materia/energía es producto de la consciencia. Si cambiamos nuestra opinión sobre quiénes somos, si conseguimos vernos como seres eternos y creadores que creamos experiencia física y si nos unimos todos en ese nivel de existencia que llamamos Consciencia, empezaremos a ver y crear el mundo en que vivimos de una manera muy distinta”. ¿Sorprendente? Pues no tanto, ya que, desde finales del siglo XIX, las teorías y propuestas lanzadas por numerosos científicos han abierto las puertas a la percepción de que la consciencia sobre lo que somos, sobre lo que cada uno es, crea la realidad que nos rodea y las experiencias de cada cual: el mundo no físico moldea el Universo material y la realidad que detectan los sentidos corpóreo-mentales. A esto es a lo que se acerca aceleradamente la ciencia contemporánea:
+La simple acción de observar lo que sucede modifica lo que sucede. O, expresado de otro modo, lo que subyace en lo que denominamos realidad tiene un comportamiento diferente en función de que sea observado o no (lo observado depende del observador).
+Al observar el comportamiento de algo (materia), no sólo tú tienes consciencia de estar observando, sino que también la tiene aquello que observas.
+El hecho de esperar un resultado de una actuación influye en ese resultado.
+Nuestra consciencia afecta a la realidad.
+Y nuestra consciencia puede ser manipulada para, de esa manera, dar lugar a la realidad que el manipulador desea.
Somos productores natos de realidad y cada cual, desde su estado de consciencia, moldea y se hace como es y crea permanentemente la realidad. De hecho, cada uno es al 100 por 100 responsable de su vida (prácticas conscienciales tan antiguas como el ho´oponopono se fundamentan en ello). Maharishi Yogi lo ha expresado de manera hermosa: “El Universo entero es expresión de la consciencia. La realidad del Universo es un océano ilimitado de consciencia en movimiento”.

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Una nueva entrega de Recordando lo que Es se publica en este blog cada domingo.
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