Revista Fraternidad. Enero, 2019. Grupo de Estudios Teosóficos de Sevilla
24/3/19
Apuntes sobre teosofía y andalucismo con ocasión del centenario de las Asambleas de Ronda (1918) y Córdoba (1919) (Enseñanzas Teosóficas: 110)
El año pasado se celebró
el primer centenario de la Asamblea de las Provincias Andaluzas o Asamblea de
Ronda, celebrada en esta localidad entre el 12 y el 14 de enero de 1918. Fue
convocada por los denominados Centros Andaluces –el primero en crearse fue el
de Sevilla, en 1916, y surgieron por toda Andalucía, en otros puntos de la
geografía española e incluso fuera de la península ibérica- y se acordó durante
sus sesiones la adopción de lo que Blas Infante denominó “las insignias de
Andalucía”: su bandera y su escudo. En la Asamblea se hizo referencia a
Andalucía como país y nacionalidad y se reclamó su autonomía ante la Sociedad
de Naciones -fundada en 1919 y antecedente de la Organización de Naciones
Unidas (ONU)-. Además, sirvió para asumir el proyecto de Constitución Federal para Andalucía de 1883 –más conocida como Constitución de Antequera- cual Carta
Magna para Andalucía y para pergeñar un programa político de actuación que
suponía la continuación del despliegue del movimiento andalucista iniciado en
el tramo final del siglo XIX.
Y el encuentro de Ronda
fue seguido de inmediato por la Asamblea de Córdoba, cuyo primer centenario se
acaba de cumplir, pues tuvo lugar el 1 de enero de 1919. En ella se reclamó la
abolición de los poderes centralistas en España, se abogó por la configuración
de una Federación Hispánica y se aprobó el Manifiesto
Andalucista o Manifiesto de la
Nacionalidad, redactado por Blas Infante y varios miembros de los Centros
Andaluces, que defiende la “realidad nacional” de Andalucía y proclama la
necesidad de que Andalucía se constituya en una “democracia autónoma”.
Estamos, por tanto, en un
momento muy oportuno para rememorar estos hechos históricos tan sobresalientes
en el devenir reciente de Andalucía. Lo que en las páginas de esta revista vamos
hacer recordando la conexión del andalucismo histórico, en general, y de Blas
Infante, en particular, con la teosofía, circunstancia que no debe extrañar,
pues es conocido el interés que el propio Infante y numerosos de sus compañeros
y acompañantes mantuvieron toda su vida por los temas de trasfondo espiritual
desde una perspectiva oculta y esotérica.
Así, es sabido que Blas
Infante, declarado oficialmente “Padre de la Patria Andaluza” por el Parlamento
de Andalucía- perteneció a la masonería, concretamente a logias como “Isis y
Osiris” y “Fe y Democracia”, llegando a ser maestro de la “Logia de Perfección
Fermín Galán nº 6” .
En cuanto a su interacción
con la teosofía, como ha puesto de manifiesto José Palomares en su estudio Para la anotación del Ideal Andaluz (Revista Internacional de Pensamiento
Político, Universidad Pablo de Olavide, Vol. 7, 2012), en esta obra de Blas
Infante subyacen “algunos conceptos teosóficos de enorme predicamento en el
contexto cultural de la época. No olvidemos que Infante poseía en su biblioteca
La doctrina secreta de H. P.
Blavatsky (1888, 2 vols.) y la Antroposofía
de M. de Brioude y Prada”.
La edición en dos tomos de
La doctrina secreta que poseía Infante (hoy se puede ver en la biblioteca de su Casa Museo, en Coria del Río) es de los años 1925 y 1926 (Editorial Bauza, Barcelona), por lo que,
habiendo sido publicado el Idea Andaluz
en 1915, es probable que Infante tomara consciencia del pensamiento teosófico a
través del propio ambiente intelectual del momento y de personas como el citado
Manuel de Brioude –teósofo, político republicano y médico sevillano que llegó a
ser máximo responsable de la Sociedad Teosófica Española- y Antonio Alonso
Vital –otro teósofo hispalense, desterrado por el franquismo a una finca sita
en los aledaños de la Peña de Aria Montano, en la serranía onubense, donde fue
conocido como “el sabio de Alajar”-, con los que Blas Infante tuvo relación,
tal como muestra María Isabel Cintas en su libro Alajar, Alhaja. Biografía de Antonio Alonso Vital (Ayuntamiento de
Sevilla, 2009).
Lo que sí es evidente,
como ha resaltado S. Brent Plate en El
mundo de Infante a través de la simbología universal de las estrellas (Egea
Fernández-Montesinos, A (Coord.), La casa
de Blas Infante en Coria del Río, Junta de Andalucía, Centro de Estudios
Andaluces, 2005), es que Infante “no pudo haber encontrado un mejor aliado que
la tradición teosófica, especialmente por su exploración mítica de los orígenes
nacionales y la búsqueda de una mitología que incluyera varias tradiciones,
sobre todo y en su caso, la islámica”.
Y Blas Infante no fue la
excepción a este respecto, pues bastantes de las personas que promovieron y
lideraron las Asambleas de Ronda y Córdoba y el movimiento andalucista de la
época pertenecieron a sociedades y entidades de claro perfil esotérico,
fundamentalmente la masonería y también la teosofía, y dejaron especialmente constancia
de ello a la hora de elegir los símbolos de Andalucía.
Más específicamente, los símbolos
principales de Andalucía son la bandera, el escudo, el himno y el lema, que se
encuentra en el propio escudo y en el himno. Pues bien, de estos cuatro
símbolos, salvo la bandera, de evidente origen islámico, todos tienen una
patente influencia esotérica en su confección. En este orden, téngase en cuenta
que, según el Diccionario de la Academia
Española de la Lengua, el término “esotérico” significa “oculto, reservado,
impenetrable, de difícil acceso para la mente y doctrina transmitida oralmente
a los iniciados”.
Escapa del objeto de este
artículo examinar el importante repertorio de signos esotéricos presentes en
los símbolos de Andalucía. Remitimos al respecto a la investigación realizada
por Estanislao Naranjo Infante, nieto de Blas Infante y estudioso de la figura
de su abuelo y de su legado, que ha expuesto en numerosas conferencias e
intervenciones públicas (muchas de ellas estás recogidas en la web del
Instituto de Identidad Andaluza).
No obstante, si es
conveniente citar, en lo que a estas páginas atañe subrayar, algunos de esos
signos esotéricos, a modo de botones de muestra, que pueden ser más familiares
y evidentes para aquellos que los contemplen desde una mirada teosófica.
Por ejemplo, en lo
relativo al himno, contiene una clara referencia esotérica disimulada como
anhelo cultural: “Los andaluces queremos volver a ser lo que fuimos, hombres de
luz que a los hombres almas de hombres les dimos”. Como indica Estanislao
Naranjo, la interpretación más corriente de estos versos es una referencia al
ambiente cultural bético y andalusí en los que la cultura procedente de
Andalucía era un foco de luz en el mundo occidental y oriental. Sin embargo, “hombre
de luz”, el iluminado, es un término muy concreto en cualquier escuela
esotérica y, desde luego, en la teosofía, haciendo referencia a la persona muy
avanzada en el camino de perfección (nunca se termina) y que ejerce de maestro
(en el sentido de la palabra más grande, que no amplio) de los que caminan
detrás.
Pasando ahora al lema,
“Andalucía Por Sí, para España y la
Humanidad”, tiene una triple estructura, incluyendo, en la última, el concepto
de Humanidad, ajeno a cualquier nacionalismo excluyente decimonónico e
íntimamente unido a la noción de fraternidad (también a la hermandad de la masonería)
que configura el primero de los tres principales objetivos teosóficos. En este
punto, el propio Blas Infante señala lo siguiente: “Nuestro regionalismo
federalista, fraternal, verdaderamente humano, tipo de organización universal,
social y política de todos los pueblos, al tener tan alta inspiración, había de
ser formulado por este lema”.
En cuanto al escudo
de Andalucía, tiene gran enjundia simbólica, aunque ha de tenerse en cuenta,
como igualmente recalca Estanislao Naranjo, que el elevado actualmente a la
categoría de escudo oficial ha supuesto una adulteración consciente de su
genuino mensaje esotérico. En concreto, el escudo oficial tiene dos elementos diferenciadores
con el original: uno es la utilización de basas en las columnas (en algunas versiones);
y otro es coronar a Hércules con la piel del León de Nemea, sustituyendo a la
tiara del iniciado que porta el original.
Volviendo a Blas Infante,
esto es lo que, entre otras cosas, dice sobre el escudo en la carta que remitió
a Pedro Demófilo Gañán, publicada en la Revista
Andalucía (nº 19, Diciembre de 1.919): “Ancestrales de griegos y griegos,
fueron nuestros ascendientes autóctonos y primitivos… El Hércules andaluz es
más antiguo que el divino héroe creador de la leyenda hesiódica... En Andalucía,
este Hércules fundador hubo de ser también dominador de la consciencia del
mundo, al desarrollar las civilizaciones más creadoras de la Tierra. La
civilización de Tartesia es muy anterior y del mismo nervio que la llamada
civilización grecolatina, comunicada en sus comienzos, de Occidente al Oriente
europeo, adonde llegó conducida por los pelasgos, después de haber caminado por
el norte de África hasta Asia Menor”.
El estudio de la genealogía de la humanidad que hace la
teosofía (de la actual raza-raíz y de las que, como la Atlántida, la
precedieron) permite entender estas palabras, que, por lo demás, pueden llenar
de sorpresa al no iniciado y contradicen la historia oficial, pues afirma que
la Historia, con mayúsculas, surge de Occidente a Oriente y no al revés, que es
lo que se suele dar por sentado. Y nos habla de los pueblos del mar (pelasgos
en griego), de los atlantes de Platón y de los dioses egipcios, que vinieron de
Occidente; incluso de los Vedas hindúes. El gran teósofo Mario Roso de Luna,
que se afincó largo tiempo en Sevilla, sabía mucho sobre todo ello y bien que
lo dejó expuesto en buena parte de su prolija obra literaria, que agrupó en la denominada Biblioteca de las
Maravillas. Memorable fue, por ejemplo, su búsqueda ocultista de la Atlántida,
iniciada el primer día de 1917 en compañía, entre otros, de los ya mencionados Manuel
de Brioude y Antonio Alonso Vital, dando lugar, como crónica de tamaña
aventura, a esa
joya titulada De Sevilla al Yucatán.
Baste todo lo
expuesto para resaltar la conexión entre el andalucismo histórico y la
teosofía. Un andalucismo que estuvo presente, sin duda, en las reflexiones y la
actividad de aquellas primeras ramas teosóficas que –véase Historia de la Teosofía en España, de Emilio Carrillo y Armando Gutiérrez
(Ediciones Adaliz, 2018)- se fundaron en Andalucía en los primeros lustros de
la pasada centuria:
+En Sevilla, el 7 de junio de 1911, la Rama
Fraternidad, dirigida por José Fernández Pintado, un anticuario muy activo
socialmente que realizó una gran labor de difusión de la teosofía. Amigo de
Roso de Luna, propició que, en 1917, este impartiera sendas conferencias en el
Ateneo de Sevilla y en el propio domicilio de Fernández Pintado.
+En Sevilla, el 21 de julio de 1918, la Rama
Zanoni (nombre del protagonista de la novela del mismo nombre escrita por
Edward Bulwer-Lytton), presidida, en primer lugar, por Manuel de Brioude y
dirigida posteriormente por Enrique Mensaque. En 1919, esta rama instaura un
centro de estudios teosóficos con carácter propagandista en la calle Sierpes,
desde cuya tribuna se da un curso de diez conferencias en el que intervienen
personalidades del mundo cultural del momento. Entre los fundadores de esta
rama estuvo Hermenegildo Casas Jiménez, ejemplo significativo de la procedencia
social y las conexiones políticas y masónicas del núcleo germinal de la
teosofía en Sevilla y Andalucía. Procedente de la logia masónica Joven
Andalucía, desplegó una importante actividad política: ligado a Diego Martínez
Barrios, fue concejal andalucista del Ayuntamiento de Sevilla en vísperas de la
dictadura de Primo de Rivera; después ayudó a reorganizar el PSOE y fue
presidente de la Diputación Provincial de Sevilla y diputado en Cortes.
+En Cádiz, en 1919, se pone en marcha una
rama bajo el liderazgo del comandante de infantería César Bordoy García.
+También en 1919 se forma un grupo de estudios teosóficos en
Granada y otro, poco después, en Córdoba,
+Morón de la Frontera
(Sevilla), el 7 de diciembre de 1923, la Rama Blavatsky, sumándose así a las
dos ramas ya operativas en la capital hispalense, bajo el impulso del doctor
Manuel Olmedo Serrano, que realizó una gran labor proselitista entre los
médicos y desarrolló una notable actividad política durante la II República
Española.
+Málaga, el 8 de mayo de
1915, la Rama Maitreya, promovida por José Palma.
+Almería, el 28 de marzo de
1926, el grupo Morya, a instancia, entre otros, de Miguel Gabín.
+Y por fin, igualmente en
1926, Málaga, la Rama Pitágoras.
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Autor: Emilio Carrillo
Fuente:
Revista Fraternidad. Enero, 2019. Grupo de Estudios Teosóficos de Sevilla
Revista Fraternidad. Enero, 2019. Grupo de Estudios Teosóficos de Sevilla
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Las Enseñanzas Teosóficas se publican en este blog cada domingo, desde el
19 de febrero de 2017
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23/3/19
Retiro-Taller con Emilio Carrillo en la Hospedería del Silencio (5, 6 y 7 de abril de 2019): “Teoría y práctica del crecimiento personal: el mapa-guía para nuestra auto-transformación”
5 a 7 DE ABRIL, viernes (a partir de las 18:00 horas), sábado (todo el día), domingo (hasta después de la comida), Hospedería del Silencio
Retiro-Taller con Emilio Carrillo:
“Teoría y práctica del crecimiento personal: el mapa-guía para nuestra auto-transformación”
Sinopsis: Los sabios y sabias de todas las épocas y culturas y las grandes tradiciones espirituales nos han legado una especie de guía o mapa acerca del Sendero que hemos de recorrer para nuestro crecimiento personal, desarrollo consciencial y evolución espiritual. Este taller se dirige a mostrar los contenidos y aspectos fundamentales del tal mapa-guía y de ese Sendero desde una perspectiva eminentemente práctica, para su aplicación en la vida diaria al objeto para ir soltando las cargas y lastres que nos atenazan, superar el sufrimiento y experimentar una vida más plena y feliz. Para ello, se abordarán asuntos como: la auto-observación sin culpas; el equilibrio y armonización de nuestro mudo emocional y mental, las prácticas de amor a uno mismo, aquí-ahora y meditación; la Triada Perfecta (Confianza en la Vida, Aceptación y No-Juicio); la Acción Consciente; y la transformación interna y externa con base en la Sabiduría-Compasión.
Organiza: Ecocentro
Hospedería del Silencio, en Robledillo de la Vera, Cáceres (Paseo de las Cañadas, s/n)
Para mayor información e inscripciones:
915 535 502 / 690 334 737
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PROGRAMA
PROGRAMA
+Viernes tarde:
18:00 – 18:30 Presentación
e introducción al Taller.
18:30 – 21:00 Parte
I, por Emilio Carrillo
21:00 – 22:15 Cena
22:15 – 23:00 Concierto meditativo, por Luis Manuel Moreno
+Sábado mañana:
08:00 – 09:00 Salutación al Sol, por Luis Manuel Moreno
09:00 – 10:00 Desayuno
10:00 – 14:00 Parte II, por Emilio Carrillo
14:00 – 15:15 Comida
+Sábado tarde:
17:00 – 21:00 Parte
III, por Emilio Carrillo
21:00 – 22:15 Cena
22:15 – 23:00 Concierto meditativo, por Luis Manuel Moreno
+Domingo mañana:
08:00 – 09:00 Salutación al Sol, por Luis Manuel Moreno
09:00 – 10:00 Desayuno
10:00 – 12:45 Parte
IV, por Emilio Carrillo
13:00 – 13:45 Práctica
meditativa, por Luis Manuel Moreno
13:45 - 14:00 Cierre
14:00 – 15:15 Comida
===============================================14:00 – 15:15 Comida
22/3/19
Sufrimiento, felicidad... transformación interna
Esta diferenciación entre “Conductor” y “coche” se halla en todas
las tradiciones espirituales. Por ejemplo, en el cristianismo, Pablo de Tarso
(san Pablo) afirma en su Primera Carta a
los Tesalonicenses que “el ser humano no es cuerpo, alma y espíritu”. El
cuerpo –con sus componentes físico, emocional y mental- es el “coche”. Y el
“Conductor”, la dimensión álmico-espiritual. En los Yoga-Sutras de Patanjali, que se transmitían ya de boca a oído hace
casi 2.500 años, se domina “Adviya” a la amnesia e ignorancia sobre nuestra
esencia y auténtica naturaleza. Y “Asmita” al egoísmo derivado de la
identificación del ser humano con la apariencia de sí mismo, con el coche, que
en su ignorancia es lo único que reconoce.
Y cuando empezamos a percibir el “Conductor” que somos, nos
transformamos y la vida se transforma con nosotros, haciéndose más completa y
genuina: nos va inundado la paz y la confianza; nos centramos cada vez más en
el momento presente, el aquí-ahora, y dejamos de dar bandazos mentales y
emocionales entre el pasado y el futuro; comenzamos a percatarnos de que no hay
casualidades y que todo tiene un sentido profundo, un porqué y un para qué en
clave de nuestro crecimiento personal y desarrollo en consciencia; nos damos
cuenta de que no hay problemas, sino experiencias-oportunidades que están en
nuestra vida para impulsar ese crecimiento y ese desarrollo; descubrimos que lo
auténticamente importante en la vida no es el “qué” (qué pasa, qué deja de
pasar…), sino el “cómo” vivimos el “qué”, sea lo que sea; etcétera.
Y
si he hablado de sufrimiento, igualmente quiero referirme a la felicidad, que
es anhelada por la totalidad de los seres humanos y todos la buscan. Y este es
el “quid” de la cuestión: que la “buscan”; y la “buscan” fuera. Fuera de sí
mismos, en las cosas que les rodean, en las personas… Sin embargo, la felicidad
no está fuera, sino que, como tantos maestros han enseñado, se halla en nuestro
interior, ya que es el Estado Natural de nuestro Ser. Buscando fuera, jamás la
hallaremos, limitándonos a vivir ratos de bienestar e, inevitablemente, otros
de malestar. Así anda la gente… Solo cuando nos percatamos del “Conductor” que
somos, la felicidad va emergiendo y llenado nuestro día a día. Y esto no es una
quimera.
La felicidad que así se vive es lo que las tradiciones orientales
llaman “Ananda”: Felicidad incausada fruto del Estado Natural de nuestro Ser.
Cuando por la práctica del Yoga dejamos de identificarnos con el coche y
paramos toda agitación mental, que oscurece la presencia del Conductor, nos
instalamos en nuestra naturaleza esencial que es Felicidad (Yoga-Sutras 1-3), manifestación de
nuestra íntima naturaleza y, por tanto, estable, duradera y que se basta a sí
misma. Siempre ha habido hombres y mujeres en todas las épocas y culturas, la
mayoría personas insignes, que lo ha vivido, lo han atestiguado y nos lo han
trasmitido como hermoso legado.
De
estas personas insignes se ha dicho que eran seres espirituales. Pero todos,
sin excepción, somos seres espirituales y atesoramos la divinidad en nuestro
interior. Por eso, Juan de la Cruz escribió que “el más perfecto grado de
perfección a que en esta vida se puede llegar es la transformación en Dios”. Lo
único que pasa es unos se dan cuenta y otros no. En este sentido, se puede
calificar de espiritual a la persona que se percata del “Conductor” que es y vive
en coherencia y consciencia con ello. Lo que llamamos transformación se dirige
precisamente a esta toma de consciencia.
Una transformación que es interna (auto-transformación) o no lo es.
Y la transformación interna es la llave que abre la puerta de la transformación
externa. Ya lo señaló Platón. Y más modernamente lo aseveró Gandhi con la frase
que se le atribuye: “ojos nuevos para un mundo nuevo”. A partir de esto, la
transformación no es algo que ocurra de pronto, sino que es un proceso. De ahí
que se haga referencia a un camino o un sendero. Y este sendero, retomando lo
compartido anteriormente, no está fuera de ti, sino que está en ti y eres tú
mismo.
Por eso, para recorrerlo, es imprescindible darse cuenta de que el
punto de parida eres tú tal como actualmente eres, lo que exige que te observes
(auto-observación) sin sentimientos de culpa y sin auto-engaños. Y puestos en
marcha a partir de ahí, avanzar en el sendero sin prisas, pero sin pausa, en un
proceso de paulatino conocimiento de uno mismo, creciente equilibrio y armonía
emocional y mental y expansión de la mente abstracta, que es el nivel de
nuestro plano mental capacitado para plantearse las cuestiones transcendentes y
comprender, entender, ver y vivir la vida.
En
este punto, conviene recordar que en nuestro plano mental, junto a la mente
abstracta, hay otro nivel, el inferior, conocido como mente concreta, que es
válido para ocuparnos de las cosas corrientes del día a día, del sota, caballo
y rey de lo material y cotidiano. Y solemos tener la mente concreta llena de
sistemas de creencias que nos han inculcado en la familia, el colegio, las
amistades, los medios de comunicación, la sociedad… Aunque no lo percibamos,
estos sistemas de creencias funcionan a modo de programas informáticos que influyen,
cuando no dominan, nuestras vidas. Y el contenido de la mayoría de ellos se
caracteriza por una visión egóica y egocéntrica de la vida, el olvido de lo que
realmente somos (“Conductor”) y la identificación con nuestra parte material
(“coche”). Esto provoca el miedo a la muerte, lo que origina, a su vez, miedo a
la vida e incentiva esa desconfianza hacia ella que está presente en tantas
personas y les causa tanto sufrimiento.
Pero la muerte no existe, es solo un fantasma de la imaginación
humana. La vida, siendo una, tiene, metafóricamente expresado, dos
habitaciones: la de la vida física y la del plano de luz (el Cielo del
cristianismo, el Devachán de los orientales…). Y entre ambas habitaciones hay
un espacio intermedio, llamado frecuentemente “tránsito”, que recorremos al
desencarnar tras el fallecimiento físico. Durante el tránsito (el “purgatorio”
cristiano) se van diluyendo los componentes emocionales y mentales que hemos
acumulado a lo largo de la vida material, un proceso que, dependiendo de cada
cual, durará más o menos en función de lo densificados y cargados que tengamos
esos componentes (cuando lo están sumamente, por una vida llena de egoísmo y
daño a los demás, el tránsito se convierte en el célebre “infierno”, el “avichi”
oriental).
Y tras el tránsito, se accede al plano de luz, donde el alma
integra en consciencia las experiencias de la última vida y se prepara para
vivir una nueva, otra encarnación, con el perfil necesario para desplegar
nuevas experiencias que le permitan crecer en auto-consciencia. Por esto, la
percepción de la vida en el plano humano como una cadena de vidas se hallan en
todas las tradiciones espirituales serias, incluido el cristianismo. En este,
la reencarnación fue suprimida en el II Concilio de Constantinopla, en el año
553. Y más que una esperanza, supone la certeza acerca de la vida más allá de
muerte y de que el avance en el sendero de auto-transformación y
auto-conciencia de despliega y se desenvuelve en diferentes vidas, cada una con
sus propias características y experiencias.
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Autor: Emilio Carrillo
Fuente: Prólogo del libro Un viaje al corazón, de Sami Osorio
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21/3/19
¿Qué hay detrás del transhumanismo? (I)
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El presente texto se inscribe en una serie de cuatro artículos escritos por Manolo López (glocalismo@gmail.com) y que se publican en este blog en siete entregas, conforme al siguiente calendario y orden temático:
1. El fin de la maternidad natural: lunes 14 de enero de 2019.
2. El imperio de la pederastia (I): jueves 7 de marzo de 2019.
3. El imperio de la pederastia (II): jueves 14 de marzo de 2019.
4. ¿Qué hay detrás del transhumanismo? (I): jueves 21 de marzo de 2019.
5. ¿Qué hay detrás del transhumanismo? (II): jueves 28 de marzo de 2019.
6. La Falocracia y el Nuevo Orden Mundial (I): jueves 3 de abril de 2019.
7. La Falocracia y el Nuevo Orden Mundial (II): jueves 10 de abril de 2019.
Todos ellos forman un todo, por lo que para su mejor comprensión conviene leerlos desde el principio hasta completar las 7 partes que lo componen.
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Este artículo es continuación de los dos anteriores: “El fin de la maternidad natural” y “El imperio de la pederastia”. Por tanto, para su mejor comprensión, recomiendo que se lean ambos antes de comenzar con este.
La palabra transhumanismo no aparece en el
diccionario de la lengua española de la RAE (Real Academia Española), sin
embargo, sí aparece su definición en Wikipedia: “el
transhumanismo es un movimiento cultural e intelectual internacional que tiene como objetivo final transformar la condición humana mediante
el desarrollo y fabricación de tecnologías ampliamente disponibles, que mejoren
las capacidades humanas tanto a nivel físico como psicológico o intelectual”. Esta definición adolece de
algunas imprecisiones como, por ejemplo, que además de cultural e intelectual
es, sobre todo, un movimiento científico que, como veremos, afectará a todo y a
todos, y tampoco es cierto que dichas tecnologías de mejoramiento de las
capacidades del ser humano estarán ampliamente disponibles pues, por su alto
coste, sus principales “ventajas” solo estarán disponibles para unos pocos.
En términos más claros, el objetivo principal del transhumanismo básicamente sería la eliminación de los aspectos no deseados de la condición humana, como son la enfermedad, el sufrimiento, el envejecimiento e, incluso, la mortalidad. Por tanto, se podría decir que, mediante la fusión de las tecnologías con la biología y el acceso restringido de unos pocos a sus mejores “ventajas”, podría generarse una Humanidad a dos velocidades, que distanciaría rápidamente a esos pocos de la gran mayoría, pudiendo dar lugar a una definitiva brecha que separaría a los que podríamos llamar superhumanos (muy mejorados artificialmente) respecto a los infrahumanos (mejorados únicamente para ser controlados). No obstante, de aquí a que esto ocurra, nos tratarán de seducir con la falacia de que los avances tecnológicos para nuestro mejoramiento biológico y mental estarán ampliamente disponibles para la Humanidad en general.
Sin ir más lejos, en EEUU y Reino Unido ya se han presentado los primeros candidatos políticos a sus respectivos comicios electorales para formar gobierno, basándose fundamentalmente en la declaración transhumanista que fue creada originalmente en 1998 por un grupo internacional de autores de reconocido prestigio, teniendo dicha declaración cada vez más seguidores. Su segundo enunciado dice lo siguiente: “Creemos que el potencial de la humanidad aún no se ha realizado. Hay posibles escenarios que conducen a condiciones humanas mejoradas maravillosas y que merecen la pena”. Y en España, muy recientemente, ya se ha creado el partido político Alianza Futurista presentándose en su web del siguiente modo: “Alianza Futurista es un partido político transhumanista español que trabaja para alcanzar la abundancia tecnológica material e inmaterial, la longevidad radical, la promoción de la razón, la ciencia y la educación, y la abolición del sufrimiento, tanto humano como no humano”.
El filósofo y escritor estadounidense Zoltan Istvan, en 2016 fue el pionero en presentarse como primer candidato presidencial transhumanista de la Casa Blanca, iniciando un debate popular acerca del derecho de los ciudadanos a retrasar su propia defunción, llegando incluso a ofrecer la posible inmortalidad física en un futuro próximo. Como podemos intuir, si esto fuese posible, lo sería solo para unos pocos “privilegiados”, al menos en principio. Aunque habría mucho que debatir sobre las posibles ventajas e inconvenientes de una sociedad donde pudieran convivir seres humanos físicamente inmortales junto a otros que no podrían o no querrían serlo, se daría la paradoja de tener que aprender a defender los derechos de unos y otros. Si viviéramos en una sociedad futurista de este tipo siendo mortales ¿votaríamos a las personas inmortales? Y, si pensamos en nuestras próximas elecciones, ¿votaríamos a quienes desean y pueden mejorar tecnológicamente sus cuerpos retrasando su envejecimiento hasta la propia inmortalidad, mientras nos prometen que trabajarán para que todos salgamos beneficiados? Ahí quedan las preguntas para que podáis responderlas ahora, o mejor aún, cuando finalicéis de leer éste artículo.
Respecto a lo dicho hasta ahora, Yuval Noah Harari, posiblemente el antropólogo más influyente de este siglo, dijo en una entrevista lo siguiente: “Creo que en el futuro habrá un auge de tecnoreligiones surgidas en Silicon Valley. Éstas harán las mismas promesas que las religiones tradicionales, pero con una diferencia importante: el paraíso no estará detrás de la muerte, sino en la vida”. Lo que significa, a mi modo de ver, que a través del transhumanismo se está tratando de crear una nueva religión mundial que intentará relevar a las grandes religiones del mundo, a través de unas nuevas promesas sobre el futuro “paraíso” en la Tierra para los inmortales “dioses” transhumanos, posthumanos o postbiológicos. Al parecer los actuales transhumanistas ven en la biología y lo natural algo problemático, deseando superar las limitaciones físicas e intelectuales mediante el control tecnológico que les permitan elegir su propia evolución hasta llegar a convertirse en posthumanos y postbiológicos. Un posthumano sería la culminación del proceso transhumanista donde biología y tecnología estarían perfectamente fusionadas en un cuerpo físico gracias a la biónica y con soporte en la inteligencia artificial (IA). Podría gozar de una prolongación de la vida sin deteriorarse, tendría mayores capacidades físicas e intelectuales, con un cuerpo físico conforme a sus deseos y pudiendo engendrar clones de sí mismo. Y, como culmen de la evolución posthumana, en teoría se podría llegar a la era de los seres postbiológicos, donde la mente o la consciencia no necesitarían de los cuerpos biológicos, pudiéndose prescindir de la biología e, incluso, desterrarla en el olvido.
Regresando al momento presente y después de lo expuesto hasta ahora, los primeros pasos del transhumanismo se están viendo reflejados en numerosas personas que se presentan al mundo como cíborgs o biohackers. El primer hombre ciborg reconocido como tal por el gobierno británico es Neil Harbisson, quien da conferencias por todo el mundo, siendo la primera persona de la historia que tiene implantada una antena en su cerebro, proporcionándole entre otras ventajas la conexión directa y permanente a internet. Harbisson llega a decir “Yo no uso tecnología, soy tecnología”. Por otro lado, como biohackers he encontrado a la joven escocesa Lepth que se autoimplantó 50 chips y varios imanes para mejorar los sentidos de su cuerpo, al norteamericano Tim Cannon que también experimenta con su propio cuerpo insertándose microprocesadores y Aaron Traywick que falleció en octubre-2017 tras aplicarse un tratamiento génico experimental.
Y ahora, antes de explicar qué se oculta detrás del transhumanismo, voy a dar un rápido repaso a cuáles pueden ser los próximos hitos que marcarán la evolución tecnológica de la humanidad, principalmente, a través del proyecto avatar y a través de las predicciones del “profeta tecnológico” Ray Kurzweil.
El Proyecto Avatar o Iniciativa
2045, son los nombres
con los que se conoce el gran proyecto transhumanista para alcanzar la ansiada
inmortalidad física del ser humano. Fue en marzo
de 2012, cuando el multimillonario ruso Dimitry Itskov lo presentó en el
entorno del Global Future 2045 International Congress celebrado en
Moscú. Meses después, volvía a recibir atención mediática tras la carta abierta
que dirigía a las personas más ricas del mundo integrantes de la lista Forbes,
en la que Itskov les proponía participar en el proyecto. El mismo constaría de
cuatro fases:
Avatar A: En esta fase del proyecto,
a desarrollar entre 2015 y 2020, se intentará construir un robot totalmente
controlado a través de la mente humana (esta fase
ya está lograda).
Avatar B: En ésta, a conseguir entre 2020 y 2030, se pretenderá trasplantar con
éxito el cerebro de una persona a punto de fallecer en un cuerpo totalmente
robótico.
Avatar C: A desarrollar entre 2030 y 2035, en esta fase se intentaría conseguir
volcar el contenido de un cerebro humano (se experimentará con personas
voluntarias a punto de fallecer) en un soporte artificial, es decir, transferir
toda la información de la personalidad con todas sus memorias a un avatar
totalmente robótico, es decir, una especie de androide-humano.
Avatar D: Para el año 2045, como punto final del trayecto, se intentaría lograr una
existencia “holográfica” o, dicho de otra manera, una vida virtual en la que
cualquier persona pudiera existir y desarrollar su vida íntegramente en el
interior de un sistema computerizado, sin necesidad de un sustrato físico
individualizado.
Todo lo anterior suena a ciencia ficción, pero si lo comparamos con las “profecías” de Ray Kurzweil, podemos ver que hay muchas coincidencias en relación a los logros y en los plazos. En una reciente entrevista dijo “No creo que los humanos tengan que ser biológicos”. El señor Kurzweil, de quién hace algún tiempo me leí “Cómo crear una mente: el secreto del pensamiento humano”, un prolijo libro que no me dejó buen sabor de boca puesto que habla de lo próxima que está la conquista de la inteligencia humana por la IA, que dará a las futuras máquinas unas capacidades de pensamiento autónomo y, por tanto, de toma de decisiones, lo que las dotará de una especie de “libre albedrío”, pudiendo llegar incluso a simular perfectamente las emociones humanas.
Ray
Kurzweil, director de ingeniería de Google, también dirige la Singularity
University
que, según define Juan Martínez Barea (su embajador para España) en
su libro “El mundo que viene” (que
también me leí junto al de Ray): “Es una
universidad disruptiva liderada por los gigantes tecnológicos NASA y Google”
o como él mismo dice en wikipedia “Imaginen
un híbrido entre la NASA y Teresa de Calcuta, y obtendrán Singularity
University. Tecnología a lo bestia, inmensa ambición e idealismo y altruismo a
raudales”. Pues
bien, en 1990 Kurzweil escribió un libro titulado “La era de las máquinas
inteligentes” en el que realizaba 147 predicciones con una tasa actual de
aciertos del 86%, lo que me lleva a pensar que sus predicciones futuras también
podrían cumplirse en su mayoría. Todas ellas las basa, según dice, en que “la
capacidad de crecimiento de la tecnología sigue una trayectoria predecible y
exponencial”. Como
aciertos más significativos están: el haber acertado con las fechas de inicio
del uso masivo de internet a nivel mundial, mucho antes de su explosión
comercial y, su predicción casi exacta con siete años de antelación de la fecha
en la que un ordenador sería capaz de derrotar a los mejores jugadores de
ajedrez del mundo. Así ocurrió en mayo de 1997 cuando el entonces campeón
mundial, Gary Kasparov, fue derrotado por Deep Blue. Y ahora vayamos con las
próximas predicciones más importantes del “profeta tecnológico”:
En 2029 la IA superará el famoso Test de Turing, considerándose entonces que la
IA habrá superado a la inteligencia humana.
Antes de 2030 seremos capaces de imprimir en 3-D
básicamente todo. Conforme la impresión 3-D se comercialice a gran escala y
en código abierto, “seremos capaces de
vivir extremadamente bien e imprimir todo
lo que necesitemos.” De hecho, en la actualidad ya se puede imprimir casi
de todo: casas 3-D (construidas en 24 horas), órganos humanos, sistemas protésicos y puentes (en 2016 se instaló en un parque de la localidad
Alcobendas-Madrid el primer puente 3D del mundo). En la próxima década será
raro el hogar que no tenga una o varias impresoras 3D.
Antes de 2040, “nanobots” conectarán nuestro cerebro con la nube y prolongarán
nuestras vidas. Estos nanobots, nos darán “una inmersión total de realidad virtual desde dentro de nuestro sistema
nervioso”. En otras palabras, nuestros cerebros estarán conectados a la
nube. Del mismo modo, los nanorrobots podrían reforzar el trabajo del sistema
inmunológico derrotando a cualquier enfermedad, incluso al cáncer. Esto conduce
a lo que los futurólogos del transhumanismo llaman la extensión radical de la
vida, que en palabras de Kurzweil sería: “la muerte es una enfermedad que puede ser curada y los nanobots son una
de las formas de curarla”.
En 2045 llegará la Singularidad Tecnológica (“curiosamente” la misma fecha en la que finaliza el
Proyecto Avatar). Es la fecha más importante para Kurzweil. Ese
es el año en que ocurrirá lo que los futuristas llaman la Singularidad, el
momento en que la tasa de crecimiento de evolución biológica será superada por
la IA, siendo su potencia de cálculo hasta mil millones de veces superior a la
de la inteligencia humana. En su libro “La
singularidad está cerca”, Ray dice: “La
Singularidad es un período futuro durante el cual el ritmo del cambio
tecnológico será tan rápido y su impacto tan profundo, que la vida humana se
transformará irreversiblemente. Aunque, ni utópica ni distópica, esta época va
a transformar los conceptos en los que nos apoyamos para dar sentido a nuestras
vidas, de nuestros modelos de negocio para el ciclo de la vida humana,
incluyendo la muerte”. Muy curioso cuando habla de “modelos de negocio”
para la vida humana, incluida la muerte, con lo que ya se puede entrever hacia
dónde nos quieren dirigir: hacia la mercantilización total de la vida de la
gran mayoría de seres humanos desde el nacimiento hasta la muerte,
convirtiéndonos en ganado cibernético humano, manipulable y robotizado, es
decir, reduciéndonos a la condición de seres infrahumanos, meramente
instrumentales, como si fuésemos simples bienes de consumo.
Después de la Singularidad, seremos capaces de “subir”
nuestra mente a las computadoras. De acuerdo con este argumento, podremos transferir
nuestra conciencia de seres basados en el cerebro a seres basados en el
ordenador. Incluso Stephen Hawking cree que esto es posible: “Creo que la mente es como un programa en el
cerebro, así que teóricamente es posible copiar el contenido del cerebro en un
equipo y así proporcionar una forma de vida después de la muerte”.
Cada ser “humano” podría tener distintos cuerpos
virtuales. Si nuestra mente puede ser subida a alguna computadora y
la realidad virtual es totalmente envolvente, entonces no cabe duda que
nuestros cuerpos también van a ser virtuales. “Los cuerpos virtuales serán tan detallados y convincentes como los
cuerpos reales”, dice Kurzweil. “Nosotros
necesitamos un cuerpo, nuestra inteligencia está dirigida hacia un cuerpo, pero
no tiene por qué ser un cuerpo frágil, biológico, que esté sujeto a todo tipo
de fallos”. Así que, parece que seremos capaces de vivir, básicamente, en
un mundo virtual al estilo de la película Matrix y cambiar de cuerpos a nuestro
antojo del mismo modo que ahora podemos cambiar de videojuegos.
Hasta aquí, he explicado lo que considero más superficial
y conocido sobre el transhumanismo. Ahora toca desvelar con mayor profundidad qué más hay detrás. Lo que narraré a partir de ahora, es la continuación de
los dos artículos mencionados en el primer párrafo. Así que, respirad
profundamente, y continuad leyendo.
Aunque la mayoría no conozcáis el término que ahora voy a
emplear, os puedo asegurar que en estos momentos toda la población mundial está
inmersa en una guerra de 5ª generación o
llamémosle 3ª guerra mundial silenciosa. En mi primer libro La Huelga Tranquila, publicado en 2010,
explico que el título del mismo me surgió tras conocer otro término de guerra
que, al parecer, se declaró a la Humanidad después de finalizada la 2ª guerra
mundial: la guerra tranquila. En esta
guerra silenciosa todavía estamos inmersos la mayoría de los seres humanos que,
de manera superficial, se escenificó mediante la llamada guerra fría que tanto miedo provocó a buena parte de la población
mundial. Vaya por delante que las dos guerras mundiales y la guerra fría fueron
financiadas en su totalidad, para todas las partes implicadas, por la misma
élite oculta. Y quede claro, también, que estoy muy tranquilo de que no
ocurrirá una 3ª guerra mundial atómica,
como tantas veces han intentado hacernos creer para meternos miedo, pues sus intereses son otros como ahora veremos. En cuanto a la mencionada guerra
tranquila, lo más importante para quienes la declaran es que no sea
conocida por la gran mayoría, porque así podrán seguir utilizando impunemente
sus sofisticadas armas silenciosas, a saber, la incitación al consumo desmedido
dentro de un perverso e insostenible sistema competitivo capitalista, la
inducción al endeudamiento perpetuo y el adoctrinamiento religioso, político,
económico y social, principalmente.
La
guerra de 5ª generación, también conocida como guerra sin límites es, a diferencia de las guerras de 1ª, 2ª, 3ª ó 4ª generación, la estrategia bélica y
tecnológica más avanzada que jamás se haya empleado contra la Humanidad. Ya no
se trata de ganar o perder una batalla para conseguir unos objetivos
materiales, que también, sino, sobre todo, se trata de la Gran Conquista Final: el control absoluto de las mentes de todos
los seres humanos del planeta, sin excepción. ¿También las de los humanos de la
élite oculta? Pues sí, también las mentes
de ellos que, por cierto, fueron las primeras mentes plenamente conquistadas.
Después lo explicaré mejor. Pero, por favor, sigue leyendo con la mente abierta
y el corazón sereno.
Mediante la guerra
sin límites o guerra total tratan de manipular y controlar las mentes de
todos y cada uno de nosotros y, mientras más seamos, más poder para ellos, por
eso no les interesa reducir la población mundial drásticamente con una guerra
atómica. Desean convertirnos en consumidores aborregados, sumisos, incapaces de
comprender, dormidos ante la evidencia que ahora os estoy contando y, por
tanto, faltos de motivación y de fuerza para poder salir de la
matrix-prisión-mental en la que la gran mayoría ignora vivir. De hecho, ya
estamos tremendamente manipulados y controlados mentalmente, como nunca antes
lo habíamos estado y cada vez más, gracias a los avances tecnológicos. Como
hemos visto, tratan de conducirnos, como si fuésemos ganado cibernético, hacia
un mundo digital de vida virtual donde la IA supuestamente tomaría el control
sobre la especie humana y sobre todo el planeta. Si las predicciones de Ray
Kurzweil son ciertas, quedaría muy poco para que la especie humana en general
quede sometida a la “voluntad” de las máquinas: tan solo 10 años.
Si en 2029 la IA supera a la inteligencia humana y ésta
llega a centralizarse por la actual élite oculta, podría empezar a tomar
decisiones por sí misma sobre los sistemas de abastecimiento de energía y de
comunicaciones del mundo entero. Y entonces sí que tendríamos un grave problema,
porque además una IA centralizada podría llegar a controlar y fabricar los
sofisticados y mortíferos arsenales militares de ejércitos autómatas (como por
ejemplo drones y aviones teledirigidos, misiles, satélites espías, sistemas
globales y locales de vigilancia, vehículos militares autónomos, armas
climáticas y bacteriológicas, androides, nanorrobots, etc.). Parece pura
ciencia ficción, tal y como muchas películas y series de TV nos muestran
continuamente pero, como podéis imaginar, éstas películas y series también
forman parte del perfecto plan de manipulación mental y desinformación de masas
con el que continuamente nos están bombardeando, en este caso dirigidas por la industria cinematográfica: Hollywood principalmente.
Pero no os desaniméis. Tened confianza, porque mucho se
puede hacer todavía de aquí al 2029. En el Desenlace
Final que expondré en el próximo artículo, diré qué podemos hacer cada uno
de nosotros al respecto. En principio, la cuestión no está en tratar de impedir
que la IA supere a la inteligencia humana. Esto será inevitable. Aunque no será
así a nivel de sentimientos y emociones, cualidades éstas muy exclusivas de los
seres humanos y otros seres biológicos. Lo que debemos conseguir, y
conseguiremos, es que la programación de la IA esté bajo el control de seres
humanos de buena voluntad y gran sabiduría. De esta forma la IA estará a
nuestro servicio y no al revés. Afortunadamente, ya hay miles de magníficos
hackers informáticos y expertos en IA de buen corazón, repartidos por todo el
mundo, que trabajan para conseguirlo. El problema está en que la mayoría de
ellos actualmente trabajan para las poderosas compañías del sector tecnológico,
que lideran, recopilan y unifican los mayores logros en cuanto a IA se refiere,
sin que por ahora sean totalmente conscientes de cuáles son los fines últimos
que persiguen los máximos líderes y dueños de tales compañías.
Aunque estoy seguro que el pulso silencioso que
actualmente está ocurriendo entre ambos bandos tecnológicos, se equilibrará en
los próximos dos lustros, de manera que la balanza termine decantándose
finalmente a favor de la raza humana en particular y de la vida planetaria en
general. Y entonces, la última gran guerra, la
guerra de 5ª generación, habrá terminado y la co-creación de un Nuevo Mundo
para una Nueva Humanidad prevalecerá a partir de entonces, por primera vez,
frente al mundo distópico construido hasta ahora. Cosa muy distinta sería la desaparición
definitiva del Mal sobre este planeta que, según intuyo, irá disminuyendo lenta
y progresivamente hasta que a finales de este siglo pierda todo su poder sobre
todas las personas de Buena Voluntad de la Tierra que, en su inmensa mayoría,
habrán crecido enormemente a nivel consciencial y espiritual. Pero, para que
esta intuición que se manifiesta a través de mí se cumpla, es necesario que una
masa crítica de los seres humanos actuales despertemos y actuemos en
consciencia. Pero sobre todo esto, diré algo más en la conclusión de este
artículo y mucho más en el Desenlace
Final del próximo.
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20/3/19
Taller de Emilio Carrillo en Huelva: sábado 30 de marzo de 2019, 17:30h
30 DE MARZO, sábado, 17:30 horas, HUELVA
Taller de Emilio Carrillo:
“Transformación interna y dones y talentos: guía práctica”
Sinopsis: Los sabios y sabias de todas las épocas y culturas y las grandes tradiciones espirituales nos han legado una especie de guía o mapa acerca del Sendero que hemos de recorrer para nuestro crecimiento personal, desarrollo en consciencia y evolución espiritual. Este taller se dirige a mostrar los contenidos y aspectos fundamentales del tal mapa-guía y de ese Sendero desde una perspectiva eminentemente práctica, para su aplicación en la vida diaria al objeto para ir soltando las cargas y lastres que nos atenazan, superar el sufrimiento y experimentar una vida más plena y feliz.
Organiza: Protectora de Animales Puntanimals
(http://www.puntanimals.org/)
Colegio Montessori (Avda. Manuel Siurot, 46)
Donación en apoyo de la labor de Puntanimals: 15 euros.
Plazas limitada. Para mayor información y reserva de plaza: 610 528 802 / puntanimals@hotmail.com
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El hermano Silencio
Y sus hermanos de Medina Runda una tarde
que paseaban con él, le preguntaron:
—Maestro,
háblanos del silencio.
Y
Abul Beka les dijo:
—Mirad
que estoy empañando el halo cristalino del silencio al hablar de él, mas he de
hacerlo para que lo viváis en mis palabras.
»El
silencio no viene cuando decimos: ahora guardaré silencio. El silencio es un
estado del espíritu que se desnuda de las palabras conscientemente.
»Cuando
viene el silencio y se posa en la boca del hombre, se despegan las plumas de
las alas del alma, que estaban mutiladas, por el alquitrán de las palabras.
Entonces nace algo nuevo en el corazón. Y en la frente, posado entre las cejas,
despierta un loto y se enciende la luz.
»¿Acaso
no es el silencio el traje más transparente con el que se viste la divinidad?
Mas los seres humanos la han querido vestir con otros trajes a su gusto, y le
han puesto nombres y la han definido.
»Mas ¿se puede definir un soplo de
viento? ¿Se pueden manchar con definiciones los pétalos de una rosa? ¿Se puede
atrapar entre las letras de una palabra un pensamiento, para que todos aquellos
que lo roben puedan sentirlo virgen y por igual? ¿Se podría explicar con
palabras un sentimiento íntimo? ¿No sería necesario un diálogo de corazón a
corazón en el silencio? Sabed que las palabras más que unir, separan. Es el
hermano silencio el que lo aúna todo bajo sus alas; mas aunque viva en todos
los corazones, son muy pocos los que se hacen silencio en el silencio.
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Autor: Cayetano Arroyo
Fuente: Diálogos con Abul Beka (Editorial Sirio)
Nota: En homenaje a la memoria de Cayetano Arroyo y Vicente Pérez Moreno,
un texto extraído de los Diálogos de Abul Beka se publica en este
blog todos los
miércoles desde el 4 de octubre de
2017.
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