Agenda de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

3/6/20

Encuentro online con Emilio Carrillo (4 y 18 de junio de 2020): “Prácticas de Vida para ser semillas de la nueva humanidad y vivir con serenidad y consciencia los acontecimientos actuales”



ENCUENTRO MENSUAL ONLINE CON EMILIO CARRILLOJUNIO 2020

Prácticas de Vida para ser semillas de la nueva humanidad
y vivir con serenidad y consciencia los acontecimientos actuales

Jueves 4 de junio: Conferencia
Jueves 18 de junio: Respuestas a preguntas
Ambos días: Inicio: 19:00 h. Cierre: 21:00 h. (hora de España)

Sinopsis:
La presente crisis sanitaria, social y económica ostenta una enorme envergadura y tendrá secuelas y consecuencias, personales y colectivas, a corto, medio y largo plazo. Es obvio.
Ahora bien, ¿no hay algo en ti que te indica que todo esto -a pesar del miedo, la incertidumbre, el dolor y el sufrimiento que acarrea- es la antesala necesaria para que podamos construir una nueva humanidad más acorde con lo que nuestro corazón anhela y más en sintonía con lo que realmente somos?
Si así lo intuyes, si así lo sientes, debes saber que no estás solo/a, pues somos muchas las personas que lo compartimos y que, con base en ello, queremos ser agentes activos de una genuina transformación que abra las puertas a un mundo nuevo.
A parir de lo cual, surge un interrogante fundamental: ¿cómo hacerlo?; ¿cómo ser semillas de esa nueva humanidad?
Este Encuentro online (4 de junio: conferencia / 18 de junio: respuesta a preguntas) se dirige a contestar un interrogante tan crucial con la propuesta y el examen detallado de una serie de Prácticas de Vida con las que convertirnos, desde nuestra acción en el día a día, en creadores de la nueva humanidad y vivir los actuales acontecimientos con serenidad, confianza y consciencia.

Para obtener el enlace de acceso al Encuentro, en sus dos sesiones, solicitarlo por email al siguiente correo electrónico:
rincondekiko@gmail.com

Aportación: 5 euros para sufragar el alquiler de la plataforma online y otros gastos de gestión y organización de las dos sesiones del Encuentro. 
Esta cantidad se podrá abonar:
+Mediante transferencia bancaria a la "Asociación El Rincón de Kiko", a esta cuenta de Caixa Bank: ES96 2100 7123 01 0200066766
+Por Paypal (acepta tarjetas): paypal.me/elrincondekiko

Ante cualquier duda o para mayor información, escribir al correo electrónico indicado

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Recogiendo sus frutos


Y con la voz potente como un vendaval, decía:
—¡Ah de aquellos que sólo piensan para ellos con pensamientos de egoísmo, porque nunca serán felices ni harán felices a los que los rodean!
»¡Ah de aquellos que olvidándose de «sí mismo» atiendan más la lengua de los demás y sus maledicencias, porque no tendrán hora en el día en que su pecho esté tranquilo!
»¡Ah de aquellos que ven la cojera de su compañero de camino, y la critican a viva voz y no comprenden que su lengua está podrida, porque aquello que ven son «ellos mismos» y nunca podrán encontrar su purificación porque creen que ya son puros!
»¡Ah de aquellos que cuando abren la boca es para sembrar separación bien entre dos hermanos, entre región y región o entre nación y nación, porque muestran qué pequeño es su espíritu y qué niña es su mente, y no saben lo que es ser «ciudadanos del mundo» e hijos conscientes de la humanidad!
»¡Ah de aquellos que levantan a unos contra otros en el nombre de Dios, o del honor o de la fama; más les valiese no haber nacido, porque sus propias conciencias harán que huyan del amor y no lo comprendan ni lo sientan en toda su plenitud!
»¡Ah de aquellos que mintiendo se levantan sobre sus hermanos los hombres, porque cuanto suban será para su caída!
»¡Ah de aquellos que miran con una cara y piensan con otra, porque nunca conocerán la sinceridad ni sabrán la naturalidad que guarda la vida para sus hijos que conservan la inocencia!
»¡Ah de aquellos que se quejan del papel que les ha dado la vida y todos los días y las noches de su existencia piden al cielo el papel de su vecino, porque no conocen la vida e ignoran sus leyes y nunca llegarán a trascenderse, porque todo papel tiene su parte mala y su parte buena y cada espíritu ha de hacer muchos papeles si quiere aprender en la Escuela del Mundo!
»¡Ah de aquellos que defienden un ideal hasta matar, si es necesario, a un hermano que defiende otro ideal, porque no comprenden que el mayor ideal de todo ser humano es respetar la vida de sus semejantes, y a él se debe inclinar cualquier otro ideal. Ni comprenden el dicho: «Si quieres preservar tu vida, no mates nada», porque lo que sembrasteis antes de este tiempo sembrado está y ahora estáis recogiendo sus frutos; pero lo que sembréis en este tiempo aún estáis en él para poderlo madurar!

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Autor: Cayetano Arroyo
Fuente: Diálogos con Abul Beka (Editorial Sirio)
Nota: En homenaje a la memoria de Cayetano Arroyo y Vicente Pérez Moreno,
un texto extraído de los Diálogos de Abul Beka se publica en este blog todos los
miércoles desde el 4 de octubre de 2017.
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2/6/20

Informe IX. Deéelij


           
La visión divina del suicidio, especial para ignorantes

Nota preliminar: En Informe VIII se avisó que la parte del descarnar mediante el suicidio se trataría en la actual, y así lo decidí por lo extenso que iba a suponer como para incluirlo en el VIII, así que aquí to tienes.

Nota preliminar 2: Sí, en el título especifico que esto es un especial para los ignorantes que desconoce, por el motivo que sea, qué sucede tras la muerte, se produzca como se produzca, más desde la satanización que el suicido posee en todas las culturas. Empecemos con un ejemplo de una paciente en regresión; extraído del libro “Memorias del Alma” de Michael Newton.

Dos suicidios

ROSANA VINO A VERME porque sufría mucho la pena y el duelo de haber perdido a dos de los miembros de su familia más cercanos y queridos. Ambos se habían suicidado.
A lo largo de los años, había probado muchas cosas para curarse; terapia convencional, viajar, quedarse en casa, y enterrarse en el trabajo; además de pasar largas temporadas sin trabajar. Como le encanta el arte, probó arte-terapia, así como la expresión a través de diversos medios artísticos, para intentar liberar su profundo y constante dolor.
Nada parecía ayudar.
Esto es lo que me contó sobre ese periodo; «Mi vida, estaba destrozada. Tenía un gran agujero negro dentro de mí. No podía recuperarme".
También se quejaba de tener constantes pesadillas, de tener fantasías de suicidio, y una autoestima tan baja, que le mutilaba la existencia.
Rosana había crecido en un hogar disfuncional, emocionalmente frío y distante. Enemistada con su madre, irascible y abusadora verbal desde su primera infancia, su hermano mayor, Ben, fue su único aliado, la única persona de la familia en la que sentía que podía confiar. Él, fue su madre adoptiva, su protector, y su mejor amigo. Su padre, raras veces estaba en casa y, cuando lo hacía, se mostraba emocionalmente distante. Ella y su hermano, fueron íntimos a lo largo de toda su infancia. Ella sentía que su hermano era el único que, realmente, la quería, y sus recuerdos positivos de la infancia eran los de los juegos felices que habían compartido.
A los diecisiete años, Ben, se suicidó. Aunque su familia trató de convencer a Rosana de que había sido una muerte accidental, ella sabía la verdad. Había tomado una sobredosis de la larga lista de medicamentos que tenía su madre.
Rosana, se sintió desolada, y siguió así durante muchos años, luchando con sus sentimientos de culpa, vergüenza, ira, abandono, soledad, y baja autoestima. Incluso hoy, sigue sintiendo que debe haber algo que ella podría haber hecho para cambiar las cosas; que si ella hubiera sido diferente, Ben, seguiría acompañándola hoy. Durante años, repasó mentalmente, una y otra vez, los días anteriores al suicidio.
El hecho de que fue ella la que acabó encargándose del funeral, del ataúd y enterramiento de su hermano, habla de su fuerza interna, y de la disfuncionalidad de su familia. Entonces, Rosana, sólo tenía quince años.
Creció hasta convertirse en madre soltera y esforzada, de mediana edad, con dos hijos adolescentes. Su hijo menor, Andrés, fue diagnosticado mentalmente como sujeto bipolar. Durante la adolescencia de Andrés, observó, con impotencia, que su hijo empezaba a desarrollar los síntomas de la esquizofrenia. Después de varios años de una adolescencia dura y agónica, de subidas y bajadas tanto físicas como emocionales, Andrés se suicidó. Y lo hizo, también, a la edad de diecisiete años.
Rosana se sintió completa, y totalmente, desolada. Se convenció de que, si hubiera estado más por él, es decir, si hubiera sido más amorosa, más comprensiva, o más de algo por definir, eso, su muerte, no habría ocurrido. Creía, que había sido mala madre, y su autoestima tocó fondo. Me contó lo siguiente;
"Cuando murió Andrés, fui a un terapeuta. Hicimos mucha terapia juntos y, finalmente, pude volver al trabajo, pero mi alma se había ido. Simplemente, estaba demasiado destrozada para volver a juntarla. Aunque tomaba medicación para la depresión, el dolor interno era muy intenso. Pensaba que me lo merecía".
Tal vez, su creencia más dañina era pensar que ella no merecía ser feliz, ni tener cosas buenas en su vida. Creía que, como le habían ocurrido aquellos sucesos terribles, su incapacidad de impedir los dos suicidios demostró que no merecía amor, alegría, éxito o felicidad en su futuro. Empezó a tener fantasías de suicidio más gráficas, viéndose a sí misma saltar a un precipicio, con un precioso vestido blanco; por fin ya no sentiría dolor emocional.
Éste es el camino que había recorrido mi cliente cuando vino a verme hace dos años. Sentí que teníamos que hacer algunas sesiones preliminares de terapia hipnótica para prepararla para la intensa y profunda experiencia de la regresión espiritual.
Empezamos haciendo sesiones de hipnosis convencional; usando sugestiones e imágenes para ayudarle a sentirse más relajada y en paz. Después, hicimos alguna regresión a la infancia y a vidas pasadas. Estas sesiones iniciales le ayudaron a soltar parte de la pena y del dolor emocional que había llevado consigo, y a empezar a identificar, y desenredar, algunas de las creencias distorsionadas que había adquirido en sus otras vidas, y aceptado como verdad, en su vida actual.
Exploramos algunas vidas relacionadas en las que había luchado por sobrevivir y, a menudo, había pasado hambre, esforzándose, día tras día, por conseguir comida. Una de las creencias que descubrimos en aquellas sesiones, era que la vida tenía que ser dura. Otras que encontramos en aquellas vidas, eran que, en realidad, ella no importaba a alguien; que no hay mucha alegría en la vida, sólo momentos libres de miedo; y que los niños mueren con frecuencia. Todas esas vidas habían contribuido a su creencia de que su existencia, tenía que ser ardua.
En muchas vidas pasadas, había tenido trabajos exigentes y experimentado una serie de limitaciones y restricciones. Me dijo; «No tengo elección. No tengo suficiente de nada; ni comida, ni ropa. Tengo frío, y paso hambre la mayor parte del tiempo. También tuve vidas de desigualdad e injusticia, en las que fui siervo, esclavo y granjero pobre. En una de esas vidas, me cortaron la cabeza".
Llegados a este punto, decidí que sería mejor posponer la revisión inmediata de la vida anterior de Rosana, hasta que estuviéramos preparados para entrar en el mundo espiritual.

Al entrar más profundamente en la relación entre sus problemas anteriores y los retos de su vida actual, se dio cuenta de que todas esas vidas difíciles le habían ayudado a entender, y explorar, las múltiples facetas de la impotencia.

Para equilibrar esta exploración, revisamos algunas de sus vidas felices, amorosas y pacíficas, para fortalecer su actual ego humano, integrando las experiencias en las que se había sentido segura y amada.
Nuestras sesiones de regresión a la infancia, se enfocaron en ayudarle a resolver su relación, todavía problemática, con su madre actual. Su madre, seguía siendo egoísta, infeliz, e incapaz de salir de sus propias necesidades, y no era consciente del daño que había causado a su hija. Al recordar todo esto en nuestras sesiones de regreso a la infancia, Rosana seguía sintiéndose una víctima; y dijo con tristeza; «Me siento tan engañada. Las cosas habrían cambiado mucho si mi madre me hubiera cuidado».
Después de estas sesiones iniciales, mi cliente empezó a sentirse más en paz, y centrada en su vida. También, menos deprimida. Había llegado el momento de hacer la sesión.

Los resultados fueron espectaculares. En su sesión, Rosana fue capaz de conectar, profundamente, con las almas de su hermano y de su hijo; vio, y supo, que eran felices, y que estaban en paz. Recordó, y por fin entendió con claridad, que los tres habían planeado, amorosamente, aquella vida que pasarían juntos, para poner a prueba el coraje de Rosana. Al principio de su sesión, al entrar en su experiencia prenatal, en el útero de su madre, Rosana se dio cuenta de que la frialdad de su madre había empezado allí. «Ella no quiere el embarazo. Es, como si yo no fuera humana. Ella no me quiere". Rosana percibió cómo se preparaba para el rechazo que iba a sentir.

Siguiendo con nuestra sesión; llevo a mi cliente de vuelta, a su vida más reciente. Se descubre como frágil mujer de dieciocho años, viviendo con su familia en un pueblecito. Recuerda su hogar, cómodo; su familia, ajetreada y feliz, y un hermano menor que ella ama profundamente, y del que se suele ocupar.
Atrapada en un fuego cruzado de la Segunda Guerra Mundial, muere sola, en el barro, cerca de la casita familiar con techo de paja. «No podemos correr más que los tanques. El suelo vibra. Estoy desorientada, yaciendo a gatas en el suelo, apoyada sobre manos y rodillas, y no puedo levantarme. No puedo seguir a mi familia. Estoy aterrorizada. No entiendo lo que ocurre. Esto parece, y huele, como un infierno. No consigo salir de esta colina". Y, finalmente, me dice; «Estoy arriba, mirando hacia abajo. He muerto".
Se da cuenta, de que, en su vida inmediatamente anterior, también sintió que, si hubiera sido más fuerte y más rápida, podría haber salvado a su hermano, y a sí misma. Este tema del poder hacer más, continuaría, aún con más fuerza, en su vida actual.
Al alejarse flotando, de la escena de su muerte, todo es muy brillante a su alrededor. «Creo que esto, (el brillo), es para que me sienta bien. Me encanta la sensación que produce".
Entonces, le rodean ocho luces color púrpura. Su primer pensamiento es que son guardianes espirituales de algún tipo. «Quieren hablarme, para asegurarse de que no me queda nada de la Tierra. Si te llevas algo traumático contigo, ellos lo saben". Las luces desaparecen, y se da cuenta de que eran seres amorosos y rejuvenecedores, que estaban allí para ayudarle a volver a casa. Y dice; «Ya no estoy sola. Ahora me ayuda un amigo. Es la luz que me rodeaba, informándome de que está aquí. Creo que es mi guía espiritual, Yéison. Es una luz clara y brillante. Ahora, soy una forma simple, una luz amarillo naranja".

Rosana sigue contando; "Ahora, ruedo por una colina llena de hierba. Es pura alegría, tan curativa, es como volver a ser un niño. Esto me cura de mi vida anterior. Mi hermano pequeño, (de la vida que acabo de dejar atrás), también está aquí. Somos como dos cachorritos rodando colina abajo. Aquí no hay juicios. Podría tener cualquier edad. La hierba es tan verde y suave. La colina es perfecta. Todos los colores son tan brillantes".

Entonces, mi cliente toma conciencia de un banco de mármol blanco, en donde ella y, Yéison, hablarán sobre la vida que acaba de completar. Pero no va a ser así. Rosana quiere encontrarse, inmediatamente, con lo que llama; «las viejas almas sabias». N quiere quedarse en el banco, ni ir con su grupo de almas.
A medida que llegamos al consejo de los ancianos, ella se encuentra en un ambiente de la Grecia clásica, con pilares de mármol blanco. Allí, se le unen seis «seres de pelo blanco, con túnicas blancas», situados alrededor de una mesa un poco elevada. Comenta, que estos seres le parecen más grandes que ella. Ellos esperan, en silencio, hasta que ella está preparada para empezar. Los dos del centro abren la sesión.
Comunican amorosamente con ella, ayudándole a recordar que, la clave de su última vida, ha sido la valentía. Su principal objetivo en esta vida ha sido ser más valiente, demostrándose que puede ser muy fuerte frente al dolor intenso y la adversidad.

Ahora, ella recuerda, claramente, que su alma ha orquestado las adversidades de la infancia de su vida actual, infancia difícil y solitaria; y los demás retos de su vida, como madre soltera. Incluso, los dos suicidios que tanto le han afectado, fueron, también, planeados cuidadosamente, para poner a prueba, y potenciar, su valentía y fuerza interior. Entiende, que esta vida, sólo es una de toda una serie de vidas planeadas para ayudarle a potenciar las cualidades que su alma busca. Las vidas pasadas difíciles que habíamos explorado, también eran ejemplos de esta misma lección.

Los ancianos quieren que sepa que su hijo, Andrés, es un alma vieja, que ha hecho lo que habían acordado, para ayudarla a crecer, y que ella también ha ayudado a Andrés, a lo largo de su camino.
A pesar de ser un niño difícil y terco, ella fue capaz de darle la libertad de ser él mismo, ofreciéndole seguridad sin juzgarle. Gracias a su apoyo y amor, él tuvo una vida plena durante diecisiete años, a pesar de su enfermedad mental. Se da cuenta de que dejarle ir, después de su muerte, también formaba parte de sus pruebas. Y supo, que había cumplido su parte del trato.
Además de arrojar luz sobre otra serie de cuestionamientos que Rosana tenía sobre sucesos importantes de su vida actual, los sabios le recuerdan la necesidad de diferenciar entre, fuerza, y obstinación. Ella se da cuenta de que, aunque a veces la obstinación se considera un producto de la fuerza, la valentía y la obstinación son cualidades muy diferentes. Los ancianos también le comunican, que quieren que se rejuvenezca con más frecuencia. Le dicen, que tiene que protegerse más de su culpabilidad, que ha sido demasiado dura consigo misma. «Necesito quererme más. Todo está bien". Se da cuenta, con certeza, de que lo que ha creado sus dificultades en la vida, no han sido sus errores, o su falta de tenacidad, sino la cuidadosa planificación y acuerdos que hizo con varias almas, para ayudarse a fortalecer la suya.
Al final de la reunión con los ancianos, ellos le recuerdan que se responsabilice de sus dones psíquicos, algo que le ha costado reconocer hasta este momento.
Rosana, ve a su hijo, Andrés, fuera de la cámara del consejo, y va a su encuentro. Él se presenta como nunca le vio antes; maduro, sabio, brillante, y fuerte, un hombre mayor. «Me da las gracias por la fuerza y la valentía que demostré cuando estaba creciendo. Me pide que siga siendo fuerte para su hermano, que sigue vivo. Siente haber tenido que hacerme pasar por tanto dolor". Su querido hermano, Ben, también está allí. «Está haciendo el payaso. Quiere que sea feliz, que me ría, que encuentre alegría. Me ama". Ella le pregunta por qué le abandonó. «Ahora me muestra que su camino se cerró al comienzo de su vida, y que su muerte también formaba parte de un plan mayor. Los dos necesitábamos experimentar su muerte para nuestro crecimiento. Yo necesitaba encontrar la fuerza y la valentía necesarias para superar esa situación".
A medida que nuestra sesión continúa, empieza a contemplar los intensos acontecimientos de su existencia a la luz de la verdad. Rosana comprende, plenamente, que su vida, en lugar de dar testimonio de lo que ella no se merece, ha sido cuidadosamente planificada para permitirle ejercitar la fortaleza, la sabiduría y la valentía de su alma. «Ahora, se me da la oportunidad de rehacer algunas cosas. Puedo verlo".
También se da cuenta, de que la causa de sus dolencias físicas es que es muy dura consigo misma. «Tengo que aligerarme. Por más que te prepares, las cosas ocurren". Se le dice, que puede librarse de su constante dolor físico no siendo tan obstinada. «Tengo que entender la diferencia entre, obstinación, y fuerza interna, y aprender a soltar algunas cosas, porque no puedo controlarlo todo". Al final de la sesión, se siente agradecida.

Actualmente, dos años después, el entendimiento ha hecho que Rosana deje de sentirse víctima, y le ha permitido conectar, conscientemente, con la fuerza interna que llevaba tanto tiempo buscando. A medida que van encajando las piezas de su vida, Rosana sigue dejando atrás su identidad de víctima.
Ahora entiende esto; «Mi madre me preparó para no ser valiente, no me dio una base sólida, ni unos buenos cimientos. Me hizo creer, que si pedía ayuda, era débil. Esto me permitió buscar muchas maneras de cuidar de mí misma, lo que, en definitiva, me ayudó a crear la fuerza interna que buscaba. Todo estaba diseñado".
A medida que cambia su punto de vista, de víctima por el de tener fuerza interna, Rosana ha identificado muchos ejemplos de su vigor y coraje. Esto le ha ayudado mucho, a encontrar paz en su vida actual. Se da cuenta de la valentía que necesitó después de la muerte de su querido hermano. Y entiende que tomó, conscientemente, la decisión de ser valiente después de la muerte de su hijo, para que sus amigos adolescentes pudieran seguir adelante con sus vidas. Sigue teniendo nuevos entendimientos cada día.
Tanto lo que comprendió, como el conocimiento que adquirió en su sesión, la han cambiado completamente. Por fin, ha sido capaz de seguir adelante con su vida, dejando atrás la sensación de horror, y las heridas, aparentemente incurables, que habían producido los suicidios. Y el hecho de saber, que esos dos miembros de la familia están bien, y están, exactamente, donde deben estar, le ha dado la paz mental que tanto buscaba.
Ahora, sabe que tiene que seguir adelante, con alegría y felicidad. «Estoy aprendiendo a relajarme, y a disfrutar de la vida. Las cosas ya no son blancas o negras. El amor está por todas partes. Ellos quieren que vea los arcoíris de la vida".
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            Pues hasta aquí el relato de hechos. Por cierto, ¿dónde aparecen los Arconte en esta historia, los has encontrado, intervinieron, se habló de su existencia o condicionamiento tras los fallecimientos? Ahora añado unos fragmentos del libro “El Don de tu Alma” (Capítulo: el suicidio) de Robert Schwartz en una regresión a una persona que había perdido un ser querido por suicidio:

            “El suicidio no es negativo de por sí. Espiritualmente, es solo una posibilidad, una elección que uno puede hacer entre muchas otras. No es necesariamente la peor elección que uno pueda tomar”

            “El cambio es la esencia en la vida”

            “…desde la perspectiva espiritual, no existe ningún acto que sea completamente erróneo o pecaminoso. El acto más profundo de traición a uno mismo puede llevar a alguien a un estado de claridad interior que le ayude para siempre. El lado más oscuro puede convertirse en el punto de partida de un nuevo camino hacia la luz. La evolución espiritual no sigue un camino lineal. Utiliza la polaridad de la luz y la oscuridad para provocar una dinámica de cambio

            “Aunque algunas situaciones son fijas y están planeadas con anticipación (antes de encarnar), no se puede decir lo mismo de tu forma de reacción ante ellas. De otro modo, la encarnación no tendría sentido como un proceso de aprendizaje”

“Dios no condena el suicidio y favorece un enfoque humano y compasivo para cualquiera que considere esta opción”

“El suicidio es simplemente una forma de transición”

En este caso concreto, el Guía, en la regresión, comenta lo siguiente sobre la decisión del suicidio del ser querido (Aaron) del paciente que está en la regresión: “terminar con la propia vida de forma deliberada puede ser una decisión razonable en algunas circunstancias” Y añade sobre la toma de decisión del alma que se suicidó: “Aaron se había liberado a sí mismo y a sus seres queridos de un mayor sufrimiento. Después de regresar al entorno no físico, no fue juzgado ni castigado ni por sí mismo ni por otras personas. Al contrario, se sintió agradecido por ser lo suficientemente lúcido para tomar esa decisión.
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            ¿De dónde nos llega la idea de la condena HUMANA del suicidio? Examinemos los hechos que ocurrieron en el siglo V, dos siglos después de que la iglesia católica fuese fundada por el emperador romano Constantino I en el año 325 donde convocó el concilio de Nicea I para tal fin. Antes del siglo V, los católicos creían en la reencarnación, así como la mayoría de las religiones orientales creen en la reencarnación, incluyendo el hinduismo, el jainismo, el sintoísmo y, con matices, el budismo. Los hinduistas creen que el alma es inmortal y se encarna sucesivamente en distintos cuerpos, que no serían otra cosa que “contenedores” temporales de nuestra esencia más inmanente, el alma.
Los cristianos gnósticos también creían en la transmigración de las almas, una convicción que impregnó buena parte del cristianismo original hasta el siglo V, cuando se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano. En el año 543, el emperador Justiniano, al parecer influido por su esposa Teodora, decidió eliminar cualquier referencia a la reencarnación del Antiguo y el Nuevo Testamento.
Los motivos de Justiniano no eran religiosos, sino políticos: el emperador, de entonces, consideraba que la creencia en una nueva vida socavaba el poder terrenal de la Iglesia. Al contrario, la fe en un cielo y un infierno que premiara o castigara los actos cometidos en esta vida confería un poder superior a la Iglesia y, de rebote, a su valedor, en este caso el emperador.
Para dotar de legitimidad al nuevo dogma, Justiniano convocó un sínodo en Constantinopla, curiosamente la ciudad más próxima –geográfica y teológicamente- a la creencia en la reencarnación, cuyo máximo valedor era el filósofo y teólogo Orígenes. (Constantinopla era la capital del Imperio Romano de Oriente, desde que en 330 el emperador Constantino había provocado el cisma con Roma, por un quítame allá esas prerrogativas.) Según rezan las crónicas, aquel cónclave estuvo totalmente controlado por Justiniano, hasta el punto de que el mismo Papa rehusó participar.
El concilio de Constantinopla calificó de anatema (tabú) la reencarnación, al considerarla incompatible con la resurrección. A partir de ahí, eso se considera pecado mortal el suicidio que es castigado con el infierno y el cuerpo no se puede enterrar en tierra santa, sino en cualquier otro lugar, además de no asistir con sus rituales eclesiásticos en el sepelio.
Pues desde aquel entonces se lleva arrastrando este SISTEMA DE CREENCIAS impuesto, que te has creído a pies juntillas, y que luego repites como un loro desacompasado e ignorante. Aunque lo grave es que el suicidio te infunde vibración de miedo, cosa que a estas alturas ya sabemos a quiénes beneficia y sirves de alimento energético. ¿Todo porque los Iluminatontos en el siglo V lo deciden para así controlar mejor a la población maltratada que prefería suicidarse antes que padecer los horrores en los que vivían a sabiendas que nada pasaba por usar del suicidio y que podrían volver a encarnar sin que fuesen juzgados por lo divino en modo alguno?
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                Cerrando este especial suicidio para los ignorantes de la verdad, aquellos que sólo se sustentan en sistemas de creencias infundidos por los encargados de controlar espiritualmente a la sociedad mediante el uso de la religión, traigo a colaciónla carta que dejó escrita Dimitris Christoulas, un pensionista griego que protagonizó un episodio que tuvo amplio impacto en la opinión pública durante la crisis económica griega (2009-2015). Christoulas se suicidó en público disparándose en la cabeza en la plaza Síntagma de Atenas, frente al parlamento griego, como protesta por su situación personal y la situación social general provocada por la crisis económica de Grecia y su deuda externa considerada deuda odiosa o ilegítima:

            “El Gobierno de Tsolakoglou ha aniquilado toda posibilidad de supervivencia para mí, que se basaba en una pensión muy digna que yo había pagado por mi cuenta sin ninguna ayuda del Estado durante 35 años. Y dado que mi avanzada edad no me permite reaccionar de otra forma (aunque si un compatriota griego cogiera un kalashnikov, yo le apoyaría) no veo otra solución que poner fin a mi vida de esta forma digna para no tener que terminar hurgando en los contenedores de basura para poder subsistir. Creo que los jóvenes sin futuro cogerán algún día las armas y colgarán boca abajo a los traidores de este país en la plaza Syntagma, como los italianos hicieron con Mussollini en 1945″.
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Michael Newton comenta en la página 132 de su libro “El destino de las almas” lo siguiente al respecto del tema a tratar hoy: “Sabiendo lo que sé sobre cómo nuestras almas escogen la vida, con el libre albedrío para hacer cambios durante esa vida, creo que nosotros claramente tenemos el derecho a escoger la muerte cuando no queda ninguna calidad de vida y no hay ninguna posibilidad de recobrarla. La degradación de nuestra humanidad no debe ser prolongada intencionalmente

            Por tanto, es evidente que al decidir libremente la vida que se experimenta, también se decide o se posee la libertad para acabar con la misma cuando la degradación de la misma es palpable, bien porque el cuerpo esté en ínfimas condiciones para un funcionamiento sin sufrimiento y/o dolor continuado, bien porque las condiciones externas en las que se vive producen degradación en la humanidad del ser humano. Así que vivir sin tener sentido, no tiene el más mínimo sentido; así como sobrevivir en sí mismo tampoco lo posee a menos que se encuentre un por qué satisfactorio y un para qué que permita el disfrute de la vida. En caso contrario, la libertad del suicidio o la eutanasia es perfectamente viable, y nadie, en el otro barrio, te lo echará en cara. Por tanto, si la vida para el ser humano se torna en dolor y sufrimiento continuado, el cuerpo ya no es útil para seguir viviendo con dignidad, y, en especial, si la degradación humana se produce a tu alrededor impidiéndote vivir con dignidad, es totalmente digno, plausible y alabable abandonar esta vida.
            Y si ahora quieres llamarme loco, perfecto, pero soy un loco que tiene libertad para vivir con dignidad, ¿tú las tienes? Me refiero a ambas, a libertad y dignidad.
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Mensaje de la Totalidad a sus Singularidades: Sois, al igual que YO, Amor Incondicional. Si os trato con Amor Incondicional, que es lo que SOIS, no os pongo condiciones algunas en los que queráis SER en vuestras encarnaciones, ni en lo que querías TENER en las mismas, ni en el modo a cómo HACER con ellas. Si así os trato, ¿qué condiciones os puedo poner al descarnar si ninguna os pongo al encarnar? Si os pusiera condiciones no os trataría con el Amor Incondicional que SOY y SOIS. Por tanto, sin condiciones os dejo partir en vuestras encarnaciones y sin condiciones os dejo salir de las mismas volviendo a Mi Mismidad. SOIS libres, ejecutar vuestra voluntad de vivir como queráis y usar el entendimiento para discernir cómo queréis en la vida y cómo no. No os pongo condiciones, os las ponéis en base a esos sistemas de creencias a los que le dais valor, cuando os olvidáis de QUIENES SOIS Y QUIEN SOY.
Mis Dignidades, una cuestión individual a resolver en tu Singularidad dejo caer en esto del descarnar libre y voluntario de forma consciente, y la respuesta de mayor peso en ti te dará la clave: ¿cuál es la razón, seguir en un mundo de miedo, denigración e indignidad, o regresar a la infinitud del AMOR?
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Nota: Ya sabrás a estas alturas que solo escribo para los que alma poseen, el resto es desechable. Ah, y jamás creas mis palabras, puedo estar equivocado absolutamente en todo.

Actualizaciones y ¿¿¿¿….????: deeelij@gmail.com

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1/6/20

El Agua de Mar: equilibrio, sutilidad y alcalinidad


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Fuente: https://sergiomarina.com/

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El ser humano (1/2) (Visión sistémica del mundo: 20)


¿El rey de la Creación?

En la gran pirámide de la vida, tras haber reflexionado sobre las capas inferiores del mundo vegetal y animal y contemplando cómo se desarrolla el comportamiento de los diferentes sistemas y subsistemas que hacen de la vida un milagro posible, llegamos al ser humano como gran rey de la Creación. O eso nos hemos creído o, eso nos han dicho desde las antiguas religiones y filosofías. Porque no parece existir otra especie que nos haga sombra ni nos pise los talones.
Un título como este, “El ser humano”, impresiona de un gran tratado de psicología, sociología o filosofía profunda. Pero tranquilos que no voy a hacerle la competencia ni a Aristóteles, ni a Kant, ni a cualesquiera de los grandes maestros del pensamiento humano.
Abordamos aquí el ser humano desde una reflexión sistémica, es decir, integral. Y no pretendo extenderme demasiado.
En la entrega sobre los subsistemas encargados de las funciones de producción de energía y síntesis de materia, es decir, sobre los subsistemas que pueblan la anatomía humana y funcionan según describe la Fisiología, creo que no es necesario entrar ni ir más allá de lo en esa entrada está descrito, porque el ser humano es un mamífero, exactamente igual, a nivel sistémico, que cualquier otro ser vivo del reino animal, sobre todo del philo de los cordados (los que tienen columna vertebral, los vertebrados).
Sin embargo, donde sí me voy a detener es en el sistema de información que rige su vida. El sistema nervioso, central y periférico, sí que muestra importantes diferencias respectos de nuestros ancestros. Sin meterme en una exposición sistemática, como lo hice cuando expliqué el sistema de información en la anterior entrega, y a riesgo de ser algo caótico, os propongo una serie de reflexiones.
Los transductores de señal interna, que reciben las señales de nuestro interior, en el plano más somático, funcionan igual que en el resto de animales. Los de señal externa, que nos permiten recibir información del exterior también, pero, hemos de ser conscientes de que nuestra capacidad sensorial no es, precisamente, la más desarrollada dentro del reino animal. Ya vimos cómo tanto el sentido de la vista, como del olfato, como del oído, principalmente, los animales nos suelen ganar por auténtica goleada, es decir, captan un espectro de señales muy superior al hombre. Aunque estudios recientes empiezan a considerar estos déficits sensoriales de los humanos más como una leyenda urbana que no es cierta.
Especialmente el olfato nos sorprende, al haber creído que el perro, por ejemplo, nos supera con creces. Y en la vida cotidiana, así es, pero estudios recientes, de hace unos pocos años han demostrado que, por diferenciar, sabemos diferenciar un billón de matices de olores, cuando creíamos que sólo discriminábamos en torno a 10.000.
La visión del hombre sí que parece ser superior a la de los animales. La capacidad discriminadora de colores el ostensiblemente superior. El hombre discrimina alrededor de un millón de colores. No es así en los animales. Cada especie tiene su visión adaptada a su capacidad de supervivencia. Y es lógico, la selección natural ha permitido sobrevivir a aquellas especies que en su hábitat han sabido defenderse mejor de sus enemigos y acceder mejor al alimento. La simple posición de los ojos, frontal o lateral, permite en el primer caso la visión estereoscópica en profundidad y paralaje, pero de 180 grados, mientras la visión lateral impide el paralaje, pero tiene un ángulo cercano a los 360 grados.
Los reptiles, tienen muy desarrollada la visión infrarroja, para poder identificar en luz y oscuridad sus presas por la emisión de calor de sus cuerpos. Las vacas sólo ven matices anaranjados, con lo que pueden identificar mejor qué es pasto y qué no lo es, lo que les basta y sobra para su plácida vida. Los peces tienen desarrollada una visión que de alguna forma elimina la borrosidad de la refracción del agua y, sobre todo, pueden ver en la oscuridad de las profundidades. Los pájaros tienen una increíble capacidad para ver a larga distancia, para identificar, por ejemplo, pequeños roedores o alimentos de pequeño tamaño a gran distancia.
Es decir, todo está adaptado a las necesidades de supervivencia. En el ser humano, esos refinamientos sensoriales a tal efecto, no son necesarios, porque tiene una capacidad muy superior para evaluar la situación, por medios que van mucho más allá de lo que captan los sentidos, y se llama inteligencia, o la capacidad de captar, retener y asociar multitud de elementos de información para transformarlos en conocimiento.
En resumen, los sentidos del ser humano no son ni más ni menos desarrollados que el de los animales, sino que su desarrollo es el necesario y suficiente como para, con el uso de la inteligencia, poder sobrevivir, estableciendo procedimientos de ataque y defensa, capaces de garantizarle la vida.

Manas

En este punto, hemos de dar un salto cuantitativo y cualitativo que hace que el hombre, el ser humano se diferencie significativamente del resto de los animales. Me refiero al “manas”, término en sanscrito referido a la mente, de donde parece proceder el término “humanidad”. Así que, si aceptamos este origen de la palabra, un ser humano es el que tiene manas, mente, pero una mente que va más allá de lo concreto, porque los mamíferos superiores tienen una alta capacidad de pensar para resolver problemas propios de la supervivencia. Nos referimos aquí a la composición septenaria del ser humano, con su cuaternario inferior (cuerpo físico, energético, astral y mente concreta y, la tríada superior, (mente abstracta, buddhi o sabiduría y Atma o divinidad).
De “manas”, viene humano y humanidad y, en varios idiomas, supone la etimología de hombre “man” en Inglés, “mann” en Alemán.
En cualquier caso, y sin entrar en este tema más propio de la Teosofía que de la Ciencia, lo que sí es cierto es que en el ser humano se incorpora el pensamiento concreto y abstracto (con mayor o menos grado de evolución), que es lo que nos ha convertido desde la aparición del hombre sobre la Tierra, en los reyes de la Creación, o eso nos hemos creído.
Y esto, dentro del estudio de la visión sistémica del mundo, incorpora un factor determinante para comprender lo que explicaremos al tratar los arquetipos de comportamiento en el ser humano y un concepto fundamental para entender nuestro particular universo, la “complejidad dinámica”.

Intencionalidad

El sistema de información del ser humano, tiene los subsistemas asociador, la memoria y el subsistema decisor, que veíamos en la entrega sobre las Funciones de información, completamente condicionados con algo que denominaremos “intencionalidad”, que es la capacidad que tenemos de manejar la información de entrada, en base a objetivos que “no van orientados” exclusivamente al mantenimiento de la vida, a la supervivencia, sino a satisfacer nuestro particular interés, a costa de un posible e innecesario daño a terceros. Es decir, tenemos una programación mental orientada a “objetivo final”, pudiendo ser este, favorecedor del “estado estable” del grupo con el que nos relacionamos o no, dañino hacia los demás, con tal de obtener un particular beneficio, superior al que nos correspondería.
Esta “intencionalidad” ha condicionado la vida del ser humano sobre la Tierra, para bien y para mal.
En general, todo bucle compensador, que tiende a alcanzar la estabilidad, se basa en unos objetivos finales en lo que cuenta, en el ámbito de la Naturaleza, es lo que sistema biológico necesita, de modo que una vez alcanzado ese objetivo, las variables que intervienen en el bucle, se estabilizan en un comportamiento razonablemente oscilante, como los modelos de Lotska y Volterra que vimos en entregas anteriores. El objetivo del ciclo vital entre zorros y conejos es que ambas especies puedan vivir y sobrevivir, así que la población de zorros y conejos oscila entre máximos y mínimos que garantizan la supervivencia de ambas. En este caso el objetivo natural es “cubrir lo necesario y suficiente” para que todos los elementos que integran el sistema ecológico puedan mantenerse en un estado estable.
Con la introducción de la inteligencia humana, se introduce en los mismos ciclos naturales, componentes que transforman los bucles compensadores (feedback negativos) en reforzadores (feedback positivos), porque el objetivo final, para el hombre, NO ES conseguir lo que necesita, sino lo que quiere o desea, lo necesite o no, le sea necesario y suficiente o no; de modo que con independencia de que en ese objetivo, extralimite el consumo de recursos, no importa, con tal de satisfacer un deseo, apetencia o embalamiento emocional. Y si algo en la Naturaleza es matemáticamente cierto es que los bucles reforzadores se pueden mantener durante un cierto tiempo, pero a la larga son imposibles de mantener.
Toda la historia del ser humano sobre la Tierra está plagada de millones de ejemplos en los que los bucles compensadores, transformados por “intencionalidad” humana en bucles reforzadores, han llevado inexorablemente al fracaso y en muchas ocasiones a la extinción de culturas, reinos y civilizaciones.

El cerebro triuno

En 1990, Paul MacLean conocido médico y neurocientífico estadounidense, planteó una estructura cerebral humana, en la que se diferenciaba perfectamente como tres capas o sistemas cerebrales, fruto de la evolución desde los reptiles, los mamíferos y la aparición del Homo sapiens; el cerebro reptiliano o zona reticular o protoencéfalo, el cerebro límbico o mesencéfalo, propio de los mamíferos y el cerebro racional o telencéfalo, específico de los humanos.
El cerebro reticular o reptiliano tiene funciones primarias propias del instinto de supervivencia, activador de los mecanismos de ataque y defensa física, la pelea, la búsqueda de alimento, el impulso sexual, la regulación de la temperatura corporal.
El cerebro límbico de los mamíferos, aparece con la sangre caliente y la necesidad de protección de las crías, que en el hombre se manifiesta en los sentimientos y emociones, el dolor, el gozo, la tristeza, la ternura, el odio, la alegría.
El cerebro cortical o telencéfalo hace posible el pensamiento concreto y abstracto, el análisis, la creatividad, la toma de consciencia, la lógica, el razonamiento matemático, la planificación.
Visto desde otra perspectiva, estos temas se estudian también haciendo referencia a la amígdala cerebral, estructura relacionada con el cerebro reptiliano, el hipocampo, estructura en forma de caballito de mar, donde se ha descubierto una especial actividad neurosintética, que crece al desarrollarse acrtitudes de neutralización de la amígdala y decrece cuando se pierde esa capacidad. Y la corteza, especialmente prefrontral, zona fundamental del pensamiento abstracto y concreto.
Pues en el hombre conviven los tres cerebros, con las tres estructuras. Es como si en una ciudad conviviesen y la gente utilizara los tranvías tirados por caballos, los eléctricos y los monorraíles con levitación magnética.
Sin entrar en mayores disquisiciones, podemos intuir que el comportamiento humano, desde los peores y mejores instintos hasta las más altas cumbres de la creatividad y de la villanía, están de alguna forma relacionadas con la interacción entre estas tres estructuras cerebrales que condicionan nuestro comportamiento.
Dicho esto, podemos decir que, mientras el sistema reticular y límbico se comportan perfectamente bien en sus cometidos, pues su programación de objetivo final está orientada a garantizar la supervivencia individual y del grupo, el telencéfalo, tiene una capacidad de decisión que va más allá de la simple garantía de la supervivencia, hacia funciones y habilidades que caracterizan al hombre como ser inteligente. Pero el córtex tiene por debajo esas estructuras instintivas, que debe aprender a regular y neutralizar y, si no lo hace, va a entrar en el peligroso bucle “tanto más, cuanto más”, es decir, se va a ver inclinado al diabólico par “tolerancia – dependencia”, que transforma los bucles compensadores de la naturaleza, en bucles reforzadores de un comportamiento que tiende siempre al suicidio individual y colectivo. En la medida en que es tremendamente fácil para el Homo sapiens pensar que tanto más tengo, cuanto más quiero y, que el estado de “supuesta” felicidad se asocia a la satisfacción de los deseos y consiste en satisfacer esos deseos que dependen de tener y de cada vez tolerar más, es en la medida en que hace su aparición lo que podríamos denominar “sufrimiento humano”, que ya Gaitama Sidharta Buda y Lao Tse, identificaron como el eje central de la miseria del hombre, reconociendo que “algo no funciona bien en el cerebro humano. Y es esa incapacidad cortical de regular los instintos primarios que general las capas inferiores del cerebro.
Y dejémoslo aquí, que el discurso no va de filosofía ética sino de la visión holística del mundo. Sólo quedémonos con la idea de que la aparición del “manas”, la inteligencia humana, ha generado una tremenda perturbación en el comportamiento de la Naturaleza, con efectos positivos o muy positivos, por una parte, pero deletéreos por otra.

Las dos inteligencias

Existe un extendido error general, cuando hablamos de la inteligencia humana. Es el que surge cuando por “inteligencia”, nos referimos sólo a la “inteligencia concreta”, la que mide con una elaborada metodología, el “coeficiente intelectual”, el IQ. Es la que rige el cerebro izquierdo, el pensamiento concreto, el que muestra las capacidades de cálculo, de gestión de la incertidumbre, de planificación a corto, medio y largo plazo, en suma, la que nos permite superar las asignaturas escolares de matemáticas, física, química y biología; es, en suma, la inteligencia científica y tecnológica. Gracias a ella, el ser humano ha inventado los ordenadores y ha llegado a la Luna, pero también ha provocado las guerras y los conflictos, las desigualdades y el mercado bursátil. Y se mide por el IQ.
Pero existe otra, que no mide el IQ, que se denomina “inteligencia emocional”. Es la que rige las emociones, los sentimientos, de la que brota la capacidad de amar o de odiar. Es la inteligencia abstracta, que rige el cerebro derecho. Fue puesta en valor por el psicólogo estadounidense Daniel Goleman, en su libro del mismo título, “Inteligencia emocional”, publicado en 1995, que resultó ser un best seller de ventas, y donde los que lo leímos, pudimos darnos cuenta de cómo habíamos metido la pata hasta el fondo, al considerar inteligente sólo aquel que superaba los 110 de IQ, cuando el verdaderamente inteligente es el que sobresale, no por su IQ, sino por su capacidad de empatía, que en esto se reduce, básicamente la capacidad emocional del ser humano, en la empatía para con los demás, reconociendo que el interés de la mayoría puede precisar el sacrificio de la minoría y hasta de uno mismo, como le dijo el Sr. Spock al Cte. Kirk en la nave Enterprise, en aquella memorable película de Star Trek. Si uno no es capaz de comprender, de ser consciente de los límites de su libertad, frente a la de los demás, puede que su IQ se convierta en una devastadora arma letal, como la Historia ha demostrado a lo largo de los siglos.

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Autor: José Alfonso Delgado (Doctor en Medicina especializado en Gestión Sanitaria y
en Teoría de Sistemas) (joseadelgado54@gmail.com)
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La publicación de las diferentes entregas de Visión sistémica del mundo se realiza en
este blog, en el contexto del Proyecto Consciencia y Sociedad Distópica, todos los lunes
desde el 20 de enero de 2020.
Se puede tener información detallada sobre los objetivos y contenidos de tal Proyecto
por medio de su web: http://sociedaddistopica.com/
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31/5/20

Presencia y Compasión: dejar de estar conformes o disconformes con todo y con todos



Continuamente  nos llegan a través de la red (móvil, ordenador…) multitud de mensajes (vídeos, audios, fotos, textos…) con muy diversos contendidos.

Ante ello, sin darnos ni siquiera cuenta, reaccionamos automáticamente con el acuerdo o el desacuerdo, mental y emocional, ante lo que exponen y proponen. Y consideramos que esto es normal, cuando, en realidad, representa una profunda y grave anormalidad, por frecuente que sea.

Sin querer convencer a nadie de nada, comparto desde el corazón unas breves reflexiones al respecto, dirigidas a que la Presencia y la Compasión nos saquen de la absurda dinámica de estar de acuerdo o en desacuerdo con todo y con todos.


“Días luminosos” y “noches oscuras": utopía y distopía

Las acciones y obras que desplegamos y compartimos sacando lo mejor de nosotros mismos -altruismo, generosidad, cooperación, solidaridad, respeto, comprensión, empatía, tolerancia…- promueven nuestra evolución personal y consciencial. De idéntica manera, las aflicciones y circunstancias adversas que aparecen en nuestro día a día también fomentan esa misma evolución. Esto es lo que muestra la vida a cada instante. Y son muchas las personas que han podido experimentarlo: los “días luminosos” estimulan nuestro avance en auto-consciencia; exactamente igual que “las noches oscuras”, que son potentes factores de impulso al respecto.

Y esto que ocurre a nivel individual y particular, sucede también a escala social y general. Así, en el contexto de la humanidad actual, conviven la utopía y la distopía: la primera se manifiesta en el sentir y el quehacer (propuestas iniciativas, proyectos, actuaciones…) de mucha gente, aglutinada o no en colectivos muy diversos; la segunda, preside el proceder tanto de números grupos de interés como del sistema socioeconómico e institucional en su conjunto, convertido ya en un huracán de magnitud aceleradamente creciente extendido por todo el planeta. Y ambas, la utopía y la distopía, conforman el carril de la vía por donde discurre el tren de la consciencia, la evolución consciencial de la humanidad: la utopía la incentiva directamente, como los “días luminosos”; y la distopía, indirectamente, cual las “noches oscuras”.

Confianza en la vida, aceptación y no juicio

Esta es una gran enseñanza de la vida en su devenir: todo tiene su sentido profundo, su porqué y para qué, lo que agrada y atrae a nuestro mundo mental y emocional y lo que le desagrada y rechaza. Todo encaja y tiene su sitio, nada sobre ni falta: lo blanco y lo negro; lo que gusta a la mente y lo que no.

A partir de ahí, la confianza en la vida emana de nuestro corazón y de nuestro discernimiento. Y de esa confianza brota, a su vez, la aceptación ante todo y ante todos, que no es resignación o impotencia, sino el fruto impecable y natural de la plena confianza en la vida.

Y la confianza y la aceptación desembocan en la ausencia de juicios: se acabó el vivir la vida con la balanza en la mano, midiendo, dictaminando, sentenciando y criticando todo -a nosotros mismos, a los demás, al mundo, a la vida… - como positivo o negativo.

Batería de reflexiones que sitúan y explican la responsabilidad de cada cual de no estar de acuerdo ni en desacuerdo con nadie ni con nada.

No estar de acuerdo ni en desacuerdo con nadie ni con nada

Vivimos sumidos en sistemas de creencias basados en la dinámica de la conformidad / disconformidad: estamos de acuerdo con unas cosas y en desacuerdo con otras. De modo que existe siempre esta segmentación. Pero es una partición falaz, porque la vida es una y, en su seno y fluir, todo ostenta un hondo significado.

¿Por qué estamos abducidos por esa dinámica? Por nuestra identificación con el pequeño yo: el componente perecedero y efímero de nuestra existencia en el plano humano; el yo físico, emocional y mental y la personalidad a él asociada. Él es quien, teniendo fecha de caducidad y una muy limitada capacidad para entender y comprender la vida, ha instaurado en nosotros el hábito de dirigir nuestros pensamientos, emociones, palabras y acciones a favor de aquello con lo que está de acuerdo; y en contra de aquello con lo que está en desacuerdo.

Pero tú eres mucho más que el pequeño yo, tu apariencia efímera y pasajera. Tu verdadero ser es tu esencia imperecedera, con el nombre que quieras darle (Espíritu, Luz, Consciencia, Energía…). Y desde ahí, desde la perspectiva genuina que ofrece tu autentica naturaleza, la Vida es una y no puede ser dividida: la unicidad se manifiesta en la diversidad; y la diversidad se integra radicalmente en la unicidad.

Presencia  

En la medida que te vayas desidentificando de tu pequeño yo y tomando consciencia de tu Yo verdadero, irás desterrando de tu cerebro y de tu mente esta ficticia división.

El cultivo de la Presencia de tu genuino ser ser en cada instante del día a día es lo que diluirá de manera natural, completamente y para siempre, la idea de estar conforme o disconforme con la vida –personal y social- y sus avatares y circunstancias.

Podemos observar con exactitud tanto lo que acontece en nosotros mismos (emociones, pensamientos…) como en el exterior –a pesar de lo mucho que se oculta-. Y hacerlo sin que nada en nosotros diga que está bien o mal. Simplemente, observar y no tener ningún prejuicio en esta observación.

Esto precisa mucha atención, mucha Presencia y mantenernos en el aquí-ahora.

Compasión

Y requiere, igualmente, que la llama de la Compasión vibre con fuerza en nuestros corazones y en nuestro discernimiento, para que la observación objetiva no nos convierta en seres fríos, impávidos, indolentes e indiferentes al sufrimiento que recorre el mundo y afecta a los que están a nuestro alrededor.

Desde luego, la evolución en consciencia hará que nos percatemos de que:

1º. La causa que está en la raíz de todo sufrimiento es la ignorancia y el olvido de lo que realmente somos, por lo que, en última instancia, el sufrimiento no se debe a otra cosa que a la inconsciencia del que lo padece, lo que es responsabilidad de cada cual.

2º. El sufrimiento, como se expuso al inicio de este texto (“noches oscuras”, distopía…), juega un importante papel en el proceso evolutivo del que vive la aflicción, siendo un notable factor de impulso del mismo.

Sin embargo, la propia evolución consciencial que lleva a este doble convencimiento nos hará ver nítidamente que no debemos desentendernos del sufrimiento del otro y quedarnos absortos en nosotros mismos. No en balde, caer en esto supondría una separación del otro y de los otros como si fueran ajenos a ti mismo, cosa que, sencillamente, no es verdad y sería a mucho más grave que la división conformidad / disconformidad ya comentada.

La mirada limpia que proporciona la práctica del aquí-ahora nos ha de movilizar hacia la Acción Consciente que nos han mostrado, con su vida y su obra, los grandes maestros y maestras. Un Acción carente de juicios, desde luego. Pero surgida en el Amor y al Amor dirigida.

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Autor: Emilio Carrillo
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