12/2/17

El Tao: el Orden Natural del Amor (Recordando lo que es: 81)


Como derivación de las últimas entregas de Recordando lo que Es, cabe afirmar que en la Unicidad y Unidad de Dios conviven dos dimensiones: una, subyacente e inmutable; y otra, superficial y evolutiva. Y así puede resumirse o compendiar la Naturaleza de Dios y, por tanto, por analogía y semejanza, de lo todo lo creado y del propio ser humano:

DIOS
DIMENSIÓN SUBYACENTE
DIMENSIÓN SUPERFICIAL
Inmanifestado
Manifestado
No-Nombre
Todo lo nombrado y todo lo nombrable
No-Ser (nada existente)
Ser (Experiencia de Ser): Amor (Vida&Consciencia)
Nada
Todo (Espíritu } Verbo/Alma)
Vacío
Vibración (Formas, Fenómenos,…)
Increado
Engendrado } Creado
Concentración
Emanación y Expansión
Omnipotencia (no desear ni necesitar nada)
Inmanencia y Omnipresencia
Transparencia
Tao (Ordo Amoris)
Inabarcabilidad
Infinitud
Instantaneidad
Eternidad (momento presente continuo, aquí- ahora)
Reposo y Quietud
Silencio y Movimiento
Unicidad
Diversidad en la Unidad
Simplicidad
Complejidad
Inmutabilidad
Evolución y mutabilidad (inestabilidad)
Fluido (Distensión)
Condensación (Tensión)
Real (Lo que No-Es, Es)
Irreal (Lo que es, no es)
Realidad
Sueño, “realidad”

Aplicando a esta tabla lo que se ha venido exponiendo, se puede decir que desde la columna de la izquierda (dimensión subyacente) emana y se engendra, se crea, despliega y desenvuelve lo que constituye la columna de la derecha (dimensión superficial), que, a su vez, tiende consciencial y evolutivamente a “volver” hacia la izquierda, al Principio Divino, al Hogar, al Padre/Madre que realmente nunca ha dejado de ser, desplegándose ciclos de contracción y expansión situados más allá de lo que la Humanidad llama tiempo… Este es el Tao, el Orden Natural del Amor. Y es Expansión-Absorción-Expansión. Y Todo es Dios: una columna y la otra, la dimensión subyacente y la superficial; el proceso que desde la columna de la izquierda (dimensión subyacente) genera la de la derecha (dimensión superficial); el proceso por el que desde la de la derecha se tiende a “regresar” a la de la izquierda; todo sin excepción ni exclusión, también el propio Tao u Orden Natural. Y todo Acontece en la Instantaneidad, fuera del tiempo y el espacio. Y esto no es algo teórico o “teológico”, sino que se trata -como bastantes seres humanos podemos atestiguar- de una experiencia viva, íntima y Real. Una experiencia que se desarrolla en una vida cotidiana que sentimos situada en la columna de la derecha (dimensión superficial), pero que, teniendo siempre latente nuestro verdadero ser y naturaleza esencial y divinal, se ve impulsada evolutiva y consciencialmente, cada vez con más fuerza, a la de la izquierda (dimensión subyacente).    Por ejemplo, muchos seres humanos perciben hoy una inclinación creciente hacia el vaciamiento, desasimiento o desalojo interior. Pues es señal de que, al empezar a sentir su verdadero ser, su dimensión subyacente, percibe su Naturaleza como No-Nombre, No-Ser, Nada, Vacío… Y, ante ello, de manera natural, emana del interior una potente y creciente vocación y tensión hacia el vaciamiento, el desasimiento y el desalojo interior. Y se pueden poner otros muchos ejemplos: la tendencia de bastantes personas a desarrollar una Vida Sencilla (que se sitúa en la columna de la derecha o dimensión superficial) es reflejo de la inclinación hacia la Simplicidad y la Transparencia (columna de la izquierda o dimensión subyacente); la práctica cada vez más extendida del Aquí y Ahora (derecha), de la Instantaneidad (izquierda); la de la Libertad y ausencia de miedos (derecha), de la Omnipotencia (izquierda); la búsqueda de espacios de Silencio (derecha), del Reposo (izquierda); la Meditación que cada vez más gente ejercita (derecha), de la Quietud (izquierda); etcétera. Y con todo ello, con este fluir consciencial desde la dimensión superficial a la dimensión subyacente -que es lo que Pablo de Tarso llama “imitar a Dios”-, el Amor que Somos se va liberando de todas las capas conscienciales que, en nuestro proceso evolutivo, venían tapando su Presencia e interferían su Frecuencia… Por esto, la afirmación completa de Pablo de Tarso es: “Háganse imitadores de Dios y sigan andando en Amor” (Carta a los Efesios 5,1-2). Así hasta que la Frecuencia de Amor llega a impregnar e impulsar la totalidad de las actitudes y acciones con las que, de instante en instante, afrontamos los hechos, situaciones y circunstancias de la vida diaria, desde los más grandes a los más pequeños.

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Una nueva entrega de Recordando lo que Es se publica en este blog cada domingo.
Con esta entrada se cierra la serie Recordando lo que Es, comenzada hace ahora 81 semanas.
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