26/2/17

Ayudar al mundo (Enseñanzas Teosóficas: 02)


Una de las principales cualidades requeridas para entrar en el Sendero es la mente de orientación fija y aplicada, a un sólo punto.

Los mismos hombres mundanos logran éxito porque se dedican a un solo objeto de pensamiento y acción, y de ellos podemos aprender el valor de determinarnos en nuestra peculiar dirección. Nuestro objetivo no es tan concreto y tangible como el de los profanos; y por lo tanto, nos es más difícil mantenernos en una fija orientación mental; pero en la India se reconoce mayormente que en los países occidentales la importancia de lo invisible, y así conviene buscar el trato y compañía de los más adelantados, para quienes las realidades del Sendero están siempre presentes, lo mismo que leer, oír y pensar con frecuencia sobre nuestro propósito, y practicar constantemente las virtudes por cuyo ejercicio podemos tan sólo adquirir el perfecto conocimiento.

Estamos en una época de precipitación y chapucería. Las gentes gustan hacer de todo un poco, pero nada completo, y mariposear de una cosa a otra. Nadie consagra hoy su vida a una sola obra magistral, como tan a menudo sucedía en la Edad media en Europa y antiguamente en la India.

El ocultismo transmuta de muchos modos la conducta de un hombre; pero más señaladamente dándole una absoluta fijeza mental. Desde luego que esto no significa el incumplimiento de ninguno de sus deberes; sino que, por el contrario, lo primero que se le prescribe es la incesante vigilancia en el cumplimiento de todos sus deberes. Pero el ocultismo le da la nota fundamental de la vida, que siempre resuena en sus oídos y que ni por un instante olvida. Esta nota fundamental es la de ayuda y auxilio. ¿Por qué así? Porque sabe cuál es el plan del Logos y procura colaborar en él.

Esto entraña muchas modalidades de acción. Para ayudar con eficacia debe capacitarse para la ayuda; y por lo tanto, ha de autoeducarse cuidadosamente eliminando las malas cualidades y desarrollando las buenas, así como vigilar constantemente las ocasiones de auxilio.

Uno de los métodos especiales de ayudar al mundo está a disposición de los miembros de nuestra Sociedad y consiste en difundir las verdades teosóficas. No tenemos el derecho ni la intención de convencer a nadie por la fuerza; pero es nuestro deber y nuestro privilegio dar a las gentes ocasión de conocer el verdadero sentido de los problemas de la vida. Si al ofrecer el agua de vida, alguien la rechaza, no es asunto de nuestra incumbencia; pero al menos hemos de procurar que nadie perezca por la ignorancia de que existe el agua de vida.

Por lo tanto, tenemos el deber de difundir la verdad y nada ha de impedirlo. Esta es la obra que como Sociedad nos compete, y hemos de recordar que este deber nos corresponde a cada uno de nosotros. Hemos de pensar de continuo en él y tratar siempre de cumplirlo en cualquiera ocasión que se nos depare. No ha de servirnos de excusa la inactividad de otros miembros, pues allá se la habrán con ellos mismos y nada nos importa su indolencia; pero si nosotros no hacemos cuanto nos sea posible, faltaremos a nuestro deber. Recibimos esta gloriosa luz no tan sólo para alumbrar nuestro sendero sino también para ser a nuestra vez antorchas de nuestros agobiados hermanos.

============================================
Autor: C. W. Leadbeater
Obra: La Vida Interna, publicada en 1910
============================================
Las Enseñanzas Teosóficas se publican en este blog cada domingo,
desde el 19 de febrero de 2017
============================================

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.