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«De nada nos serviría haber nacido si no hubiéramos sido rescatados»
Vídeo (duración: 01:15:21) de la entrevista compartida para el canal de Isabella Magdala, el 8 de agosto de 2021, dentro de la serie Vidas Sencillas, Corazones Grandes.
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Cualquier persona que sintiese que su estómago -sin ingerir comida-
está continuamente activo generando procesos digestivos, buscaría consejo o
ayuda médica ante lo que podría ser una patología.
Si esto lo llevamos a la actividad de nuestro cerebro, podemos
observar que hemos normalizado que esté continuamente en marcha, aunque no se
precise de su función.
Suele ser habitual confundir el cerebro con la mente.
A nivel vital, el cerebro es tratado como el órgano capaz de
conectar con la mente y descifrar su contenido. Esto nos lleva a definir la
mente como una red de información universal disponible para todo aquel ser vivo
capaz de sintonizar con ella.
Más allá de la capacidad o coeficiente intelectual, hay un factor
clave que determina el nivel de información mental al que puede acceder nuestro
cerebro y la forma en que la interpreta; este factor es el nivel de consciencia de la persona
que habita el cuerpo y toma
uso del cerebro.
Las personas que habitan conscientemente su cuerpo y son cuidadosas
con el uso de su cerebro, dedican tiempo al cabo del día a realizar descansos
conscientes, a llevar a cabo actividades contemplativas sin juicios ni
interpretaciones, a valorar el tipo de información al que están expuestos y a
evaluar el momento oportuno para acceder a la mente según el nivel de vibración
en que se sienten, ya que dicho nivel, determina el grado de acceso y uso del
material mental.
Por otro lado, las personas que no habitan su cuerpo con
consciencia, que confunden la mente con su cerebro y que ingieren cantidad de
información impuesta sin ningún tipo de filtro, suelen tener indigestiones
mentales cronificadas por su creencia de que lo que logran concebir con su
cerebro es lo que acumulan con sus experiencias.
Esta limitación de visión, baja tanto la vibración, que el acceso a
la información mental se permite simplemente a nivel de la supervivencia con lo
que conlleva dicha vibración: alerta, miedo, agresividad, obsesión, ansiedad…
Es cierto que hay personas con mucha consciencia que, debido a
alguna alteración en un momento determinado de su día a día o de su vida, baja
su vibración y su nivel mental también lo hace entrando a la supervivencia. A
todos nos pasa en determinados momentos. Es aquí, cuando la capacidad de
observación es clave para no quedarse anclado en dicha vibración y poder, con
sencillas herramientas como la respiración o la capacidad de amar, elevar el
nivel vibracional y con ello, el mental.
Si alguna vez te cuesta subir el nivel mental, hay unas acciones
que puedes llevar a cabo en casa para que te ayuden a mejorar tu lucidez:
+La vibración de la mente despejada
está representada en el color blanco, el orden, las formas curvas y esferas,
así como también en las texturas pulidas.
Es por ello, que estar en una habitación blanca, despejada y con
algún objeto de líneas curvas y de textura pulida, puede aumentar la vibración
hasta el nivel en que la mente se percibe serena y libre de ruido.
+En el caso de que sea difícil lograr
un ambiente así en casa, también puede ayudarte visualizar una imagen que
represente las diferentes vibraciones. Por ejemplo, cerrar los ojos e
imaginarte en una estancia blanca, ordenada, con el suelo pulido y con techos
abovedados, tendría todos los factores de una vibración mental alta. Si sólo
tuviese uno de los factores (una estancia blanca, por ejemplo) también
serviría.
Tras preparar un escenario de este tipo, imaginarlo o tener una
imagen que lo represente (puede servir una imagen de revista o digital), es muy
recomendable tener, además, una representación cerca del elemento Tierra.
El elemento Tierra, representado en los objetos de arcilla,
cerámica o porcelana, en los colores terrosos y en las formas cuadras y
cúbicas, nos facilita tomar contacto con nuestro sentimiento.
El contacto con el sentimiento es clave en el equilibrio de buscar
la claridad mental ya que, de no tenerlo presente, podríamos adquirir una
mentalidad excesivamente "fría".
El contacto con el sentimiento nos permite seguir conectados y
equilibrados con nuestra esencia.
+Si logras crear el ambiente blanco,
tener presente algún objetivo cerámico será ideal para mantener el equilibrio.
+Si no logras crear el ambiente y
recurres a visualizar una imagen blanca, tras visualizar la imagen blanca,
trata de observar durante unos minutos la imagen de algún elemento terroso.
De esta manera lograrás, con una mentalidad despejada, conectar,
aún con más profundidad, con lo que sientes.
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Autor: Andrés Tarazona (andres@andrestarazona.com)
Todos los jueves, desde el 7 de noviembre de 2019, Andrés comparte en este blog una serie de publicaciones centradas en
el Diseño Sentido: interiorismo y diseño consciente de viviendas, comercios y
empresas que mejoran la calidad de vida.
Todas están a tu disposición de manera gratuita a traves
del e-book Habitar, al que puedes acceder a través de este enlace:
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ENCUENTRO MENSUAL ONLINE CON EMILIO CARRILLO:
SEPTIEMBRE 2021
“APRENDE A APLICAR A TU VIDA LOS GRANDES PRINCIPIOS Y LEYES QUE RIGEN EL UNIVERSO Y LA EXISTENCIA"
Jueves 16 de septiembre: Exposición
Jueves 23 de septiembre: Respuestas a preguntas
Ambos días: Inicio: 19:00 h. Cierre: 21:00 h. (hora de España)
Tras la sesión de Exposición, a todos los participantes se les enviará tanto el vídeo (con acceso privado) como el texto con los contenidos principales de la misma.
Resumen de contenidos:
A lo largo de la historia de la humanidad se ha ido configurando y mostrando una Sabiduría Ancestral o Primordial –Sabiduría Perenne la denominó Leibniz- de la que han bebido tanto los grandes sabios y sabias de todos los tiempos como las diversas tradiciones y escuelas filosóficas, científicas y espirituales. Y en el seno de tal Sabiduría se especifican y enseñan una serie de Leyes y Principios fundamentales y trascendentes que rigen la existencia y la vida, en general, y la humana y la de cada persona, en particular.
Concretamente, este Encuentro
Mensual se detendrá en los contenidos de la Tabla
Esmeralda, especialmente sus postulados II y VIII; de cada uno de los siete
Principios Herméticos, recopilados en
El Kybalión; de la Triada Sapiente, conformada por las
Leyes de Causa Primera, Tao y Unidad de la Existencia; y del Conócete a ti mismo, con todas sus
implicaciones, acuñado por las Academias pitagórica y platónica.
Conjunto de grandes saberes que se
analizarán desde la perspectiva de sus consecuencias y efectos prácticos tanto
en nuestra vida cotidiana como en el avance por el Sendero Espiritual que
conduce al despertar de la consciencia personal y colectiva.
Para obtener el enlace de acceso al Encuentro, en sus dos sesiones, solicitarlo por email al siguiente correo electrónico:
rincondekiko@gmail.com
Aportación: 5 euros para sufragar el alquiler de la plataforma online y otros gastos de gestión y organización de las dos sesiones del Encuentro.
Esta cantidad se podrá abonar:
+Mediante transferencia bancaria a la "Asociación El Rincón de Kiko", a esta cuenta de Caixa Bank: ES96 2100 7123 01 0200066766
+Por Paypal (acepta tarjetas): paypal.me/elrincondekiko
Ante cualquier duda o para mayor información, escribir al correo electrónico indicado.
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14. Mayday, Mayday
“La aventura podrá ser
loca, pero el aventurero para llevarla a cabo, ha de ser cuerdo”. Gilbert K. Chesterton. Escritor inglés. (1874-1936)
“Cuanto antes nos
percatemos de que nuestro destino está en nosotros mismos, y no en las
estrellas, tanto mejor para nosotros”. Axel Munthe. Escritor sueco. (1857-1949)
Décimo novena jornada. 08:10 horas. Complejo
aeronáutico de Nairda
Las
nuevas marcaciones estaban descritas. La decisión tomada era asumida. El libro
cerrado. Jano terminó de vestir el uniforme azul sustituyendo las insignias de
alumno por la de Piloto entregada por
Pitt durante la íntima ceremonia nocturna.
El escaso
personal que, a esas horas, ya tardías, terminaba el desayuno, al divisar el
distintivo brillante que lucía sobre su pecho derecho, le transmitía efusivas y
sinceras felicitaciones. Él correspondió con sumo agrado a todas las
manifestaciones.
Ingirió,
degustando exquisitamente, cada porción de los alimentos que se sirvió. Lo hizo
en silencio, meditando, pensando, recordando cada una de las jornadas pasadas
en Nairda. La posibilidad de quedarse como instructor fue una opción costosa de
descartar, pero quería paladear una de las afirmaciones que escribió en el
capítulo de las conclusiones: “Si no has
experimentado el Amor, no has experimentado nada, no sabes lo que Es”.
Retozó, con cada sorbo del segundo café que se sirvió, los extraordinarios
momentos disfrutados. Mantuvo su esencia durante algunos minutos. Sabía a lo
que iba a enfrentarse; no estaba inquieto ni nervioso, y mucho menos sentía
miedo alguno. Ahora, henchido de Amor, sabría cómo afrontar cualquier
acontecimiento resolviéndolo.
Dejó
la bandeja en el sitio acostumbrado y enfiló sus pasos hacia su nuevo destino.
Encontró a Pitt en la entrada del hangar que contenía su oficina. Daba
la impresión de estar esperándole.
- Buenos días Piloto.
- Buenos días General.
- ¿Estás listo?
- Afirmativo.
- Pues, cuando quieras.
- ¿Qué debo hacer exactamente
para el nuevo “cómo Ser”?
- Ir al mismo lugar por el que
entraste. Desde allí, el destino que hayas marcado dará su comienzo; sólo
déjate llevar. Y no lo olvides: confía en ti, tú eres tu propio hacedor, el
ingeniero de tu vida.
- ¿Qué hago con el libro?
- Lo sabes de sobra, él no
puede ir contigo. Dámelo, no es necesario que lo dejes según las normas sobre
mi mesa para que lo revise. Lo archivaré según el procedimiento estándar.
- Pitt, hay una cosa que he
mencionado en las conclusiones y que me hubiera gustado transmitir a Pal, ¿lo
harás tú por mí?
- Dalo por hecho ¿Qué es?
-
Dile, respondiendo a la carta que me dejó en la enfermería, que pienso
que después de todo este recorrido, puedo manifestar con claridad y rotundidad
que “una oportunidad de Amar es una
oportunidad de ser Amado”. También me gustaría que le dieras este sobre, y…
– no pudo decir nada más, le emoción le embargaba.
Un
abrazo selló la despedida. El Piloto marchó andando con paso firme y decidido,
con soltura y tranquilidad, hasta el trigal que le recibió, sin dudar, sin
mirar atrás en ningún instante. Pitt aún no sabía de su decisión, la cual
miraría luego, al llegar a su despacho; no tenía mucho trabajo que abordar. Por
lo demás, los planes de entrenamiento seguían sus procesos normales.
- ¿Le volveremos a ver? –
indagó mentalmente al notar la presencia de Pal tras de sí.
- ¿Tu qué crees? – respondió ella verbalmente.
El
tono vibrante de la voz denotaba algo que provocó que Pitt se volviera para
mirarla estrujando el ceño.
- Por cierto, Jano ha dejado
un mensaje para ti…
- No te molestes, lo he
escuchado.
- … y este sobre.
Permanecieron juntos de pie, observando como la figura del piloto
desapareció ocultado por el trigo que le rodeaba, hasta que un destelló azul
brillante y breve proclamó la partida efectiva del mismo.
- ¿Qué tienes pensado hacer
ahora? – reclamó Pitt escrutando el clamor de sus ojos miel.
- El comedor está a punto de
cerrar y todavía no he desayunado – respondió sin dejar de mirar al trigal.
- ¿Qué tal los nuevos?
- Avanzan a buen ritmo. Por
cierto, les he cambiado el plan de instrucción; las modificaciones las acabo de
dejar sobre tu mesa. Los he puesto en buenas manos. Espero que no te moleste.
- Si así lo has decidido,
estará bien.
- Una pregunta Pitt –
prorrumpió enfrentándole –. ¿Por qué decidiste este destino y no otro?
- Creo, Pal, que no hace falta
que conteste. Tú misma decidiste de idéntico modo que yo. ¿No?
- No Pitt. Sabes de sobra que
cada uno lo hace por un motivo concreto; cada uno somos distintos, aunque
semejantes e iguales por la procedencia que nos sustenta. ¿Por qué lo hiciste
tú?, si no te importa que insista.
- En definitiva, querida Pal,
sea lo que sea que decidamos, en el trasfondo de la cuestión está, como esencia
sustentadora, el grado de implicación que cada Ser desea experimentar de forma
Libre y Voluntaria en sus decisiones – respondió Pitt locuazmente, aunque su
experiencia le indicaba que algo más existía en el sustrato de la pregunta
–. Pero… dime una cosa Pal ¿A qué viene
esa cuestión? ¿Tienes alguna duda por resolver? Me sorprendería que fuese así.
- Tan sólo quería
evidenciar un contraste de conocimientos.
- De acuerdo Pal. Anda, ve a
desayunar antes de que cierren. Creo que necesitas un buen desayuno; siempre es
bueno llevar el estómago lleno antes de todo vuelo. ¿Nos vemos luego?
- ¿Tú qué crees? Hasta luego. En un “Instante Perfecto” estaré de
vuelta – respondió encaminándose hacia el comedor.
- Un momento Pal. ¿No me vas
a dar el beso de buenos días de siempre?
Ella se echó en sus brazos estrujándose con fuerza. Pitt le acogió
regalando todo su Amor. Sabía bien lo que por sus pensamientos podría estar
pasando pese a que Pal no quisiera comunicárselo mentalmente. Varias lágrimas
quedaron embebidas en el mono de vuelo del General sin que él hiciera
comentario alguno al respecto. Segundos después, Pal se despegó del abrazo,
enjugó sus ojos y regaló los acostumbrados besos de buenos días. Encararon sus
miradas que solas clamaban lo inexpresable con palabras. Ella respiró con
profundidad y dio media vuelta marcialmente marchando con rapidez.
Cada uno tomó su propia deriva. La jornada se
prometía sugestiva.
Camino al comedor abrió el sobre y leyó el contenido:
Querida Pal:
Mucho tengo que agradecer, en especial a ti, y por muchas palabras que
diga no encuentro otras mejores que éstas en un poema que he compuesto y que
lleva por título “En la pista de despegue”:
Díjome un amigo una vez,
que la cobardía es de hombres,
y el Amor, para los valientes.
Para los que coraje poseen.
Y dijo más:
que quién huye es pobre,
y quien cuida y adora,
rico se vuelve.
Que morir de amor, se puede,
y que por Amor, morir, es posible.
Pero que siempre que Ames,
todo te colmará,
y cuanto más desprecies,
fatigas atraerás.
Yo, ahora me planteo ¿qué quiero Ser?
Y también te digo:
¡Amor!
¿Adónde queremos llegar?,
¿Qué queremos culminar,
o marchitar?
Yo claro lo tengo,
contigo quiero volar.
¿Me acompañarás?
No pretendo un seguimiento,
no propongo un estar,
invito a juntos lanzar,
llegar a donde el sol nace,
adonde las estrellas se esconden.
Nadar en nosotros,
salpicar nuestros Seres,
entrelazar nuestras esencias
¿Partimos,
o te vas?
Yo, diáfano lo percibo.
Tú, aún has de dilucidar.
Atenta,
el avión va a despegar.
P.D.: Me llevo la jarra. Espero que al pasar al otro lado no se quede
atrás. Si es así, búscala; sabrás dónde encontrarla. Gracias, siempre, por
todo; por Ser tú.
Pitt, sentado en su sillón, comenzó a leer el libro de Jano, ahora
limpio de manchas de grasa y sin rastro de olor a keroseno. No le sorprendió la
decisión, pues era algo que ya había sucedido con otros alumnos, pero sí lo
hizo lo que leyó a mitad de la lectura, justo al mismo tiempo que descubría
otro manual de vuelo dejado en lo alto de su regia mesa. Lo miró sin querer ver
su contenido; no era necesario. Cogió el cronograma que Pal dejó con los
cambios realizados y lo supervisó comprobando que estaban expuestos a la
Perfección. Luego cruzó los pies sobre la mesa colocando sus manos enlazadas
tras la nuca, y cerró los ojos esperando que todo sucediera de acuerdo a la
Libertad Infinita y Perfecta de cada Ser.
Desde el vertedero del comedor, donde estaban alojados los contenedores,
le llegaba una comunicación mental que esperaba y a la que ya no habría que
responder. Luego, se produjo un destelló azul brillante y breve.
Momento presente. 11:34 horas. Base Aeronaval de Bulk
- Torre de Bulk, aquí F-1000
en vuelo de pruebas. Solicito permiso de aterrizaje.
- ¿Dónde estaba F-1000? Estuvo
treinta minutos desaparecido de la pantalla y sin contestar nuestras llamadas.
- No he ido a ninguna parte ni
he recibido comunicación alguna – respondía sarcástico –. Estoy a veinte millas
de la uno seis izquierda. Solicito permiso para aterrizar.
- Permiso en espera F-1000;
debe introducir código de autenticación en el transpondedor.
El
piloto obedeció. Imaginó, con sarcasmo, que el radar de aproximación de la Base
Naval le habría perdido en sus pantallas, o quizá el transmisor de su aparato
dejó de funcionar por algunos instantes. Fuera lo que fuese, había pasado. Lo
importante era lo que hacía ahora.
- El código es correcto. Es
él, señor. Reconozco su voz – confirmaba el Jefe de control aéreo al Almirante
de la Base –. ¿Puedo autorizar la maniobra, señor?
- Afirmativo, pero cuando tome
tierra, diríjalo al barracón de alarma. Ordene también que una patrulla de
Policía Militar esté preparada para escoltar al F-1000, si es que en realidad
lo es. Tenemos que asegurarnos que es verdad.
El F-1000 y su piloto obedecían militarmente cada una de las órdenes
recibidas tras la toma de tierra. Apagó el motor de cuádruple inyección que
había funcionado perfectamente. Todos los registros y parámetros a los que fue
sometido magnificaron resultados excelentes. Estaba muy satisfecho de su
trabajo y de las capacidades operativas que ofertaba el conjunto formado por
avión y motor.
Un mecánico le ayudó a desprenderse de los anclajes y salir del
habitáculo hasta la escalerilla que fue acercada, permitiendo un cómodo
descenso desde los tres metros de altura a la que se encontraba la cabina. Al
pie se encontraba el Jefe de la Base para recibirle.
- Me alegra verle de nuevo.
Creíamos haberle perdido.
- ¿Por qué dice eso señor?
- Ya se lo ha mencionado el
control aéreo: desapareció durante treinta minutos, después de que diese la
señal de Mayday dos veces…
- ¿Yo, señor? En ningún momento
hice eso. No ha habido ningún incidente que necesitase dar señales de alarma;
por el contrario, los sistemas operativos del F-1000 han funcionado sin
detrimento alguno. Incluso el radar de situación ofrecía en todo instante la
situación exacta de Bulk. No entiendo cómo ha podido suceder eso en la pantalla
del control aéreo.
- Se sorprenderá cuando pueda
escuchar su voz en la grabación, coincide con sus registros predeterminados.
Además, por si fuese poco, inmediatamente después de su Mayday, una columna de
fuego apareció a una milla y media de la Base. Pensamos que era usted que se
había estrellado. Lo increíble – seguía diciendo el Almirante ya montados en el
vehículo que arrancaba transportándoles a no sabía dónde –, es que durante ese
tiempo un equipo de rescate ha llegado hasta el lugar del impacto. ¿Se imagina
que han encontrado?
- En absoluto señor, aunque en
mi aproximación he podido ver tal columna de humo en la demarcación que usted
indica, a estribor de la uno seis izquierda y fuera de los límites de la Base.
- Pues resulta que son los
restos de un modelo muy antiguo, un famoso interceptador: el Starfighter,
creemos que del modelo F-104C; pero los análisis que se han practicado in situ
aún no aportan total claridad al respecto. Aunque lo curioso es que, el motor
que está entero, no corresponde a ninguno de los que portaban esos aviones en
su época; es demasiado avanzado. Además, no lleva identificación, ni insignias,
ni numeración, más bien parece responder a un prototipo. En fin, un misterio
que espero se resuelva pronto, al mismo tiempo que he ordenado se mantenga en
el más absoluto secreto. No podemos permitirnos que eso pueda enturbiar el
vuelo del F-1000. Es mejor mantener cautelas al respecto y no establecer
parámetros entre ambos vuelos. Todo el equipo de ingenieros que han participado
en la elaboración de este caza están esperando, con ansias, que les conteste a
sus preguntas; por tanto, no debe mencionar en absoluto nada relativo a lo de
ese aparato ni a su desaparición durante treinta minutos de la pantalla. Es una
orden. ¿Queda claro?
-
Afirmativo, señor.
- Por otro lado. ¿Cómo han ido
las pruebas?
- Sin novedad señor. Todo ha ido
como la seda. El aparato es increíble: Ha superado todos los registros sin el
más mínimo error o mal funcionamiento. Creo que tenemos una máquina perfecta
para volar; aunque hay una novedad, señor, pero es personal.
- Ha hecho un buen trabajo.
Enhorabuena. Pero ahora le queda el acoso de los ingenieros. Tenga paciencia
con ellos, ya sabe… son civiles que no están acostumbrados a la disciplina
militar. Procure no ser tajante, relájese y responda a cuantas preguntas le
hagan, por muy tontas que parezcan. Son órdenes, y no son mías; el Alto Mando
quiere que la compenetración con el equipo civil sea inmejorable. ¿Entendido?
- Señor, sí señor.
- Ahora dígame qué puñetera
novedad es esa, aunque sea personal. Conociéndole ya estoy temiendo alguna
sorpresa.
- Señor, no se pre-ocupe, todo
a su momento. Ahora hagamos los que tenemos que hacer.
El
Almirante no indagó más. Sabía que no le sacaría nada por dos motivos: era un
asunto personal; además, cuando su piloto de prueba preferido decía algo, era
mejor aceptarlo.
A
los cinco minutos entraban en la sala de conferencias donde esperaban los
técnicos. El piloto se sentó a la derecha del Almirante, en un pequeño y
elevado estrado. El grupo compuesto por más de treinta especialistas en todos
los campos de la ingeniería aeronáutica le bombardearon con todo tipo de
cuestiones sobre el caza bombardero durante cerca de tres horas.
Al
término, ya de pie, y en medio del salón, fue presentado a algunos de los jefes
de los distintos departamentos técnicos que no conocía. Cada uno de ellos le
felicitó por su excelente trabajo y por la confianza que transmitía con todos
los datos aportados, pero querían, ante el inusitado anuncio de abandonar la
Armada, que siguiera con ellos hasta la conclusión del proyecto: su valiosa
dedicación como probador era indiscutible. No obstante, él declinó amablemente
todas las ofertas que apresuradamente se estaban ofreciendo de formas
compulsivas. Su decisión era firme y rotunda. Incluso el mismo Almirante se
atragantó al escuchar tal proclama al inicio del evento, antes de que empezaran
las preguntas.
Cuando parecía concluir el acontecimiento y su estómago reclamaba pronta
ingestión, el Almirante acudió a su lado, de nuevo. Quería presentarle a la
persona que había dirigido la evolución del F-1000.
- Ella es la Ingeniero Jefe
del proyecto – decía señalando a una
mujer de edad similar a la suya, algo más baja, de ojos miel y con el pelo
rubio recogido en una graciosa coleta –.
Ella es la señorita Pamela Phoebe. Él es el Capitán García.
- Encantado, señora – decía
ofreciendo su mano.
- El gusto en mío Capitán – aseveraba
correspondiendo al gesto con delicadeza.
- Tendrán que disculparme; he
de atender unos asuntos que reclamaban mi presencia – excusó el Almirante
retirándose, esperando como último recurso, que la Ingeniero Jefe consiguiera
el objetivo de hacer cambiar de pensamiento al piloto.
- Permítame una cuestión –
anunciaba ella queriendo llevar la conversación hacia los derroteros que
perseguía –. ¿Puedo?
- Adelante ¿Qué puedo perder?
Ya veré si puedo contestar – pronunció con holgura.
- Seré directa, sin rodeos.
¿Hay alguna cosa que podamos hacer para que cambie de opinión y siga siendo
nuestro piloto de pruebas?
- Yo también seré directo,
señora, sin rodeos: no, nada en absoluto – espetaba con una sonrisa que
manifestaba verdad absoluta en su negación afirmativa.
Ella quedó impactada ante tal rotundidad, pero no cejó en su empeño.
Atacó de nuevo, con otras armas.
- Ha tomado una decisión muy
drástica. ¿Y cómo piensa ganarse la vida una vez se marche?
- Bueno… No me retiraría si no
lo hubiese previsto. Me dedicaré a la literatura.
- Umm... ¿Sabe que es muy
difícil introducirse en el mundo literario si no se tiene un nombre, o una
buena obra que ofrecer al público?
- Difícil sí, señora; no lo
pongo en duda, pero todo es posible.
Esa otra respuesta le dejaba sin muchos más argumentos. Había una
contundencia evidente en su determinación. Algo le decía que no podría hacerle
cambiar de opinión, pero volvió a la carga.
- Disculpe que insista – decía
volviendo al acoso –. Sé por propia experiencia, yo también soy piloto, que
cuando se prueba el gusanillo del vuelo no se puede abandonar. ¿Acaso no va a
echar de menos la excitación de poder volar como usted lo hace?
- Voy a dejar la Armada y el
trabajo que desarrollo en la misma, pero nunca he mencionado que quiera dejar
de volar – concluía tajante, sin ofrecer tregua.
Se
le estaba escapando y no quería perderlo de vista. Tendría que ser contundente
para conseguir su propósito.
- Una última curiosidad –
decía –: observo que tiene mucha seguridad en sí mismo, en su decisión, pero no
veo otra alternativa en su exposición, sino el hecho de que debe guardar un
buen as en la manga. Pienso, por tanto, que lo que quiere escribir será muy
suculento… debe ser algo extraordinario o novedoso, de lo contrario no se
arriesgaría a abandonar una carrera y un porvenir tan prometedor. ¿Me equivoco?
- Todo es posible, señora –
aseveró complacido.
- Y se puede saber, si no es
entrometerme donde no debo ¿De qué va a tratar su primer libro?
- Eso es algo que podrá
descubrir cuando lo lea, señora.
- Venga Capitán, deme un
adelanto – clamaba ya sin recursos para convencerlo, exponiendo la mejor de sus
sonrisas, por si sirviera de algo; jugando.
- No sea impaciente,
señora; tendrá que comprar mi libro para saberlo.
- Lo haré si me lo dedica.
¿De acuerdo?
- Delo por hecho, señora.
Ella se había quedado sin armas para convencer al piloto y sólo se le
ocurrió una última estratagema.
- Imagino, Capitán –
continuaba inquieta, procurando captar toda la atención posible de su
interlocutor –, que García estará precedido de un nombre
- Jerónimo, señora: Jerónimo
García, señora. Pero puede llamarme Jano, como hacen todos.
- ¿Jano? ¿Es acaso el
diminutivo de Jerónimo o es el nombre de guerra al que todo piloto militar
obedece?
- Es como me llamó mi hermano
pequeño cuando empezó a hablar. Desde entonces nadie me ha llamado por el
original.
- Curioso. Así se denomina a
uno de los dioses de la antigua mitología: Jano
es el Dios de las Puertas. ¿Lo sabía?
- Sí, y es agradable el
parentesco. Me gusta. Pero también es el nombre de uno de los satélites de
Saturno.
- Ya tenemos algo en común –
anunciaba ella queriendo llegar a un acercamiento más pleno –; mi apellido es
también el nombre de otro de los satélites de ése planeta, aunque normalmente
se le llama Febe. Así que ambos somos satélites de un mismo, digamos, proyecto
– cuestión esgrimida que a Jano le encantó –. Ah, y puede llamarme Pal.
- ¿Pal, por casualidad, es un
diminutivo de Pamela? Señora, perdón, Pal.
-
Es como me llamó mi hermana pequeña cuando empezó a hablar. Desde
entonces nadie me ha llamado por el original.
- ¡Vaya! Parece que ambos
tenemos más en común de lo que parece. Bien, señora, perdón Pal, ¿alguna
pregunta más?
- ¿Apetece un café, Piloto?
– reclamaba, invitándole, procurando que
ese no fuera el fin de la conversación; ofreciéndole, al mismo tiempo, una taza
de color naranja donde se leía una frase en relieve de tono malva: “Sé que Eres el Mejor”
- ¿De dónde las has sacado?
Tuve una como ésta pero la perdí.
- Una chica como yo tiene muchos
recursos. Esto, ¿acaso te anima a replantearte la decisión?
- Hablemos tomando ese café
después de almorzar, si te apetece…
- ¿Esto es una cita? – preguntó simulando
una grata sorpresa.
- Sencillamente sé volar sin
alas – respondió con picardía.
- Entonces, autorizado a
despegar, Pilotillo – definía Pal con
una hermosa sonrisa, clavando, como tenía por costumbre, la última palabra.
Sumario
Me
gustan los finales felices como al que más, pero esto no es el final;
exclusivamente constituye el principio, un punto de partida auténtico desde el
que solidificar las bases a una existencia feliz. ¿O el lector no piensa, cree
o imagina lo mismo?
Pero permíteme tutearte en la confianza que da que hayas llegado leyendo
hasta aquí, tan lejos; al igual que hacen los protagonistas al final de este
cuento novelado.
Si
Jano y sus cómplices, junto a mi particular investigación, han ayudado a
despertarte del letargo que te habías auto impuesto voluntariamente, mi alegría
será muy grande. Conque sólo uno de mis lectores haya captado la esencia de sí
mismo, habrá merecido el esfuerzo, la lucha y el empeño puestos en mi
propósito.
Ahora sabes que no existe la casualidad, por lo que espero que
reconozcas que tú eres parte de la causa de que este libro se haya escrito y
haya llegado a tus manos, ofreciendo luces a tu entendimiento y grandes dosis
de felicidad a tu vida y, como consecuencia, a tu existencia.
Aunque pueda parecer increíble o imposible, tú fuiste quien dispuso lo
que experimentas; tú fuiste la causa de los efectos que vivencias, y de igual
modo concertaste el alumbramiento en un determinado momento en tu trayectoria
por esta aventura de la vida. También, escogiste hacerlo a través de este libro
entre otros medios.
Despierta y aplica las normas de vuelo: podrás ascender hasta donde te
propongas. Ya sabes que haciéndolo simultáneamente, es cómo funcionan. Decide
también qué Quieres Ser ahora y luego. Todos han de aceptarlo, yo el primero.
Si
en algún instante las cosas no funcionan de acuerdo a los pensamientos que
quieres se forjen, examínate. Hazlo con sinceridad, busca dónde está el error.
Mantén el pensamiento fijo en tu propósito, no desesperes y se paciente.
Procura creer en ti; sobre todo confía en ti. Cree y crea lo que quieres en el
presente. En cuanto lo hagas podrás verlo a la perfección; empezará a
magnificarse. No olvides que has de ser tú la Causa. Se causativo, no dejes que
te minen los demás con sus monsergas. Persevera. Mantente. Perdura. En esa
medida no serás el efecto de los demás; es la manera de no darle pábulo a la
casualidad o a la suerte. Tú únicamente determinas qué es lo que quieres
trabajándolo en el momento presente. Ya sabes que lo que ahora “consideras”, (no
“consideres”, hazlo siempre en presente, no en futuro), se va a ir manifestando
en el continuo presente que vamos vivenciando. Tú eres tu propio creador.
Postúlate. En tu pensamiento sólo puedes entrar tú. Serás siempre el fruto de
tu propio pensamiento, no lo olvides. Y saca todo el odio, rencor y pesar que
albergas. Ese es, fundamentalmente, el gran lastre que no permite el avance
hacia donde se quiere marchar. Hazlo siguiendo el método expuesto. Luego, haz
que el Amor inunde en todo instante tu pensamiento, de esta manera sólo podrás
atraer a tu vida lo mismo que emanas. Éstas son las claves. Son sencillas. No
es complicado. Pero sí es vital ser paciente y perseverante; sin olvidar que te
mereces lo mejor.
El
miedo constituye el único enemigo que podrás encontrar, pero de igual modo
sabes cómo dominarlo. Ya no hay motivos para sentir miedo de la vida, ni de
nada. Ya sabes Quién Eres. ¿Qué puedes perder si Todo lo Eres?
Esta es la aventura de la existencia. Experiméntala como quieras,
sabiendo que recibirás en la medida en que des desde lo que Eres; que sólo
puedes dar lo que tienes y Eres. Llénate de Amor, Confía en TI. Entrégalo con
respeto a ti y a los demás. Las recompensas serán impredecibles; si no al
tiempo. Piensa en Amor, y Serás Amor. Por el resto no te pre-ocupes. Estás
autorizado a despegar y volar sin alas, o, mejor dicho, con las alas del Amor ¿A
qué esperas?
Posdata:
En el artículo del día 1
de diciembre (Rojo octubre, peligroso noviembre y brillante diciembre.
III Parte) comuniqué que personalmente había recibido por psicografía una
serie de técnicas y procesos para aplicar en psicoterapia, que solucionaba el
80% de los problemas psicológicos del ser humano. La explicación resumida de
esta psicoterapia es que elimina el ego, te reconecta con tu alma (conecta la
Particularidad con la Singularidad) y tienes control emocional, siendo feliz en
tu vida actual; al mismo tiempo dije que lo había transferido a dos Almitas
maravillosas (psicólogas) que os los podía ofrecer mediante terapia, obvio que,
con remuneración, pues es su trabajo, y que además ellas lo harán, pues mis
tiempos están contados, para seguir en esa labor. No se trata de dar una
formación, sino de recibir terapia para quien lo necesite. Durante un tiempo os
habéis puesto en contacto conmigo para luego realizar el contacto con ellas
(Rosario y Yesenia), pero ahora ya podéis hacerlo de forma directa mediante su
correo profesional: terapia.psico2@gmail.com También podéis visitar su Web: http://www.psico2-internacional.es
Para las
actualizaciones de Todo Deéelij y preguntas sencillas: deeelij@gmail.com
Encomienda a Dios tus tareas y tendrán éxito tus planes. (Prov
16, 3)
O bien: Si pones a Dios en todo lo que haces, le encontrarás en
todo lo que acontece.
O bien: Por todo en manos de Dios y verás la mano de Dios en
todo.
Son estas, tres formas de expresar una realidad que sólo pueden
evidenciar aquellos que viven la Presencia de la Divina Realidad, aquellos que
sólo ven la Divina Realidad, que todo lo que ven es Él. Evidentemente, ver a
Dios en todo, poner a Dios en todo lo que uno hace y aceptar que todo lo que
sucede es la manifestación de Él, es una actitud que está más allá de las cosas
de este mundo. Es una actitud que requiere el final de todos los juicios y la
negación de los propios deseos. Es en suma, la expresión más evidente de la
santidad si, esta frase pasa de ser un noble deseo y una experiencia real.
La cosa pinta bien si lo que sucede es acorde con nuestros deseos,
si pronuncias esta frase cuando te levantas por la mañana y ves cómo todo te es
propicio y tus planes tienen éxito, como afirma el proverbio. Es fácil elevar
un himno de alabanza.
Pero si enciendes de mañana la radio y escuchando los informativos
te desayunas con una nueva cagada del Gobierno o, con algún hecho luctuoso o,
tragedia natural o, un nuevo caso de violencia de género, ver a Dios en los
sucesos descritos no es algo que sea fácil de aceptar.
Este es el problema, que es fácil ver a Dios en las mañanitas del
Rey David, donde los pajaritos cantan con el frescor del nuevo día, las nubes
se levantan y el Sol nos sonríe en un nuevo amanecer. Pero verle en las escenas
de un nuevo bombardeo de una ciudad siria, resulta ser, cuando menos, heavy.
Pues la Filosofía perenne es lo que afirma al referirse a la
caridad, a la mortificación, la verdad y el conocimiento de uno mismo en los
acontecimientos.
Existen dos conceptos básicos que han de leerse al revés para
entenderlos, uno es el Amor y el otro la Verdad. Ni uno ni otro son atributos
de Dios, es decir es erróneo decir “Dios es Amor” y “Dios es la Verdad”, sino
como afirma Mahatma Gandhi en su libro “Amor incondicional”, “El Amor es Dios”
y “La Verdad es Dios”. Es decir, Dios no es alguien que tiene virtudes, sino
que las virtudes son Dios. De modo que Dios no es Algo o Alguien, sino que “es
el que es” o “lo que es”. Es el Ser, el Todo, el Sentido y el
Destino. Es el Tao de Lao Tse, algo indefinible, sin atributos, inefable; tanto
como para que Meister Eckhart afirme que “cualquier idea que tengamos de
Dios es por principio errónea”, porque Dios no cabe en las ideas humanas,
las sobrepasa tanto como el océano al hoyo en la arena de la playa que quiso
hacer San Agustín para comprenderlo.
Así que Dios no es comprensible. Por eso la auténtica Espiritualidad es iconoclasta pues
las imágenes tienden a la idolatría de las estatuas. Lo finito ha de quedarse a
cierta distancia de lo infinito, que es lo que Yahvé trató de explicarle a
Moisés, cuando este trató de ver su gloria. Sólo puedes ver mi espalda mientras
pase…
Cuando pase mi gloria, te meteré en una hendidura
de la roca y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. Después, cuando retire la mano, podrás ver mi
espalda, pero mi rostro no lo verás». Ex 33, 22-23
El por eso que Dios no se
muestra, sino que se manifiesta, de forma que sea asimilable por el ser humano,
por Marta, por la mente, mientras que María, el alma, sí es capaz de verle cara
a cara, porque el alma sí es Dios, la misma esencia de Dios.
La Caridad es la primera y más explícita manifestación sublime del
Amor. Y decir Amor es decir Dios. Es desinteresada, no es un
sentimiento, sino un acto consciente de la voluntad. Es humilde en total anonadamiento.
Es el atributo más perfecto de la presencia de la Divina realidad en la vida de
los hombres. Cuando el hombre derrama la caridad hacia los demás, es Dios mismo
quien la está derramando, porque cuando amamos somos nosotros la manifestación
de Dios a los demás.
Sin embargo la desviación de la Caridad es el erróneo amor a las
añadiduras, los efectos colaterales del amor que son los destellos de felicidad
que producen algunos estados de bienestar alcanzados por medios materiales.
Aquello de que el dinero no da la felicidad pero sí todo lo demás, las
añadiduras. Por eso el joven rico no superó la oferta de Jesús, porque amaba
más sus añadiduras que cualquier otra cosa.
Pero el Amor, la Caridad, son términos adulterados que se aplican a
expresiones erróneas y hasta despectivas, como confundir la caridad con la
beneficencia hacia los menesterosos. La palabra “caridad”, tanto en inglés como
en español se ha convertido en la acción de aportar limosna. Y se sabe que esta
acción caritativa se basa en el derecho imperfecto, que no obliga legalmente a
hacer obras de caridad o misericordia. Así caridad se ha terminado asociándola
a la acción de atender las necesidades de los pobres de solemnidad. Así que el
concepto “amor” tiene que llenar todos
los huecos del espectro, desde lo más carnal como es realizar el acto sexual
(con afectividad o sin él, da lo mismo, al coito se le llama “hacer el amor”), hasta
la entrega total hasta dar la vida por los demás, o la actitud contemplativa de
los místicos. Y entre medias están todas las iniciativas orientadas a sacar
provecho para uno mismo en términos de satisfacción (de satis: bastante
y factio: acción) es decir de considerar suficiente para nuestros deseos
o aspiraciones. Pero la cuestión es de nuevo lo mismo ¿qué y cuánto es
suficiente? Porque, en el extremo, nuestro mayor pecado no es tanto el daño a
los demás (que también), sino no haber amado lo suficiente. La lectura
de 1 Corintios 13, resuelve perfectamente la cuestión de qué es el Amor, que es
lo mismo que decir qué es Dios.
Para la Filosofía perenne, la primera marca del Amor es el desinterés con el que actúa, es decir,
el Amor no es interesado, no busca la compensación, no espera nada a cambio. El
amor no busca ninguna causa. Se ama porque sí. Es el propio fruto y goce. No
hay razones para amar, porque lo fundamental es que no hay razones para no
amar.
El amor no puede sufrir decepción, porque todo,
incluso el desamor le ayuda a llevar a cabo su obra. Eckhart dice que no podemos amar a Dios según nos
vayan las cosas, de igual modo que no podemos amar a los demás en función del
amor que recibamos de ellos. Si un hombre permanece
en este estado del espíritu, todo el tiempo que está despierto, se realiza
entonces el discurso de Buda sobre el amor incondicional “aún en este mundo
se halló la santidad”.
San Juan de la Cruz dice que ninguna cosa que puede gozar la
voluntad es Dios. Para unirse a Él hay que vaciarse, despegar cualquier afecto,
apetito de deseo, gusto de todo lo temporal o espiritual. La unión con Dios no
es el apetito del deseo sino por amor. El deleite, la suavidad y
el gusto en que pueda caer la voluntad no es Dios, no es amor. Es imposible que
la voluntad pueda llegar a la suavidad y deleite de la divina unión, sino es
mediante la desnudez y el desapego a todo deseo y gusto particular, tanto de
esta vida como del espíritu.
El ser humano vive con su interior poblado de múltiples “yoes”, cada uno
chillando y queriendo prevalecer sobre los demás. La eterna plenitud obliga al
desvanecimiento del “yo”, morir uno mismo para sí mismo, de modo que la mortificación
es el camino de la Sabiduría a través de la humildad cotidiana, el desapego
de todo lo que uno se cree que es y tiene.
La mortificación es un canto a la simplicidad y a la
quietud del espíritu. Y el lado oscuro de la mortificación es el puritanismo,
que centra todo su esfuerzo en un estoicismo vano que se engríe en su propia
capacidad de penitencia.
La auténtica mortificación es la base de la vida recta, expresada en
el constante amor a los demás y a la naturaleza. Y la antítesis de la vida recta,
la negación del amor se fundamenta en la soberbia. Y la soberbia es la
energía que alienta el deseo de poder.
Axioma de Eckhart: “cualquier cosa que digamos y pensemos
sobre iDios es en sí misma falsa”, por lo que hemos dicho; Dios, como el océano,
no cabe en el cubo de arena de la mente. Eckhart afirma como teólogo, que hay algunos asertos
sobre Dios (sólo algunos), que pueden ser ciertos, pero como místico, sabe que
cualquier fábrica humana sobre Dios es una aproximación tan burda, que “stricto
sensu” no puede ser verdad. Por eso, Santo Tomás,
cuando recibió la iluminación infusa, comprendió cómo todo lo escrito sobre
Dios en su magna obra sólo era una vanidosa pretensión de atrapar el Océano De
dios con las manos.
“La Verdad es realmente aquella que cada uno descubre en el
interior de sí mismo”, como afirman los sutras
mahayánicos, porque está escrita en rollos de papel en blanco, según el
filósofo chino de la dinastía Ming Wu Ch’eng-en.
Para la Filosofía perenne, según el místico sufí Al Ghazali, hay
tres formas lde verdad. La verdad como hecho, la verdad como aprehensión
directa de la realidad y la verdad como aplicación explicada de lo Real.
Siempre que oigamos el término “la verdad” hay que reconocer sobre
cuáles de las tres formas se afirma, porque el objeto de la Filosofía perenne es la naturaleza de la realidad eterna, pero
el lenguaje en que debe formularse está concebido para explicar la realidad
visible y temporal. Esto lo explica muy bien Alan Watts en su libro “El camino del Zen” cuando refiere que las
experiencias espirituales sólo se pueden explicar, al menos en lenguaje
occidental, como experiencias físicas, tal y como hemos hecho al explicar la
historia de Marta y de María, con una parábola, la del Camino de Santiago y la
oceánica navegación. Por eso en las formulaciones de la Filosofía perenne ha de
haber siempre inevitables paradojas; y por eso Jesús hablaba del Reino de Dios en parábolas. Porque
no hay otra forma de siquiera intuirlo.
La verdad como “hecho” no puede tal cual describirse. El Zen y el Tao utilizan símiles grandilocuentes,
casi descomunales. Así usa el dislate para representar el Reino de los Cielos.
El resultado es una reducción al absurdo, un súbito salir de la razón hacia el
intelecto intuitivo. Porque a lo sumo Dios se manifiesta en la mente como una
intuición. Y aunque sea extraño para el occidental, es efectivo hasta el punto
de producir finalmente la “metanoia”, la transformación
espiritual.
Las extravagancias, los cuentos o parábolas se usan para que el
oyente no tome en serio las palabras, sino que supongan un escalón para
imaginar, intuir algo más allá de la escena que describen. Es por eso por lo
que tomar al-pie-de-la-letra las enseñanzas no conduce a la verdad nunca. Las
palabras son a la vez indispensables, pero fatales. El fanático ultraortodoxo
llega a ser tan estúpido que ante la máxima de Jesús “si tu mano te
escandaliza, córtatela”, es capaz de hacerlo, pero de verdad.
Me ocurrió una vez en Nueva York, que haciendo en sábado, el “tour contrastes”
por la ciudad para turistas, llegamos al barrio ultraortodoxo judío en Brooklyn,
Williamsburg, donde se pueden ver una comunidad judía absolutamente radical. El
guía nos contaba cómo una vez una familia, que llegaba a su casa en sábado, les
pidió a un turista del tour que se había bajado del autobús, le hiciera el
favor de abrir la puerta de su casa, porque en sábado ellos no podían usar la
llave para abrir puertas ni encender las luces de la casa, por aquello del
Sabbat.
O también, y al hilo del Sabbat, hace muchos años, un simpático
radioyente le escribió a una telepredicadora que atacaba la homosexualidad,
porque así lo indica Levítico 18, 22: “No
te acostarás con varón como con mujer; es abominación”. El radioyente le
explicaba que tenía un vecino que insistía en trabajar en el sábado. “El Éxodo 35, 2, claramente establece que ha
de recibir la pena de muerte. ¿Estoy moralmente obligado a matarlo yo mismo?
¿Me podría apañar usted este tema de alguna manera?”. Y también; “el
Levítico, 25, 44, establece que puedo poseer esclavos, tanto varones como
hembras, mientras sean adquiridos en naciones vecinas. (Literalmente: Los
siervos y las siervas que tengas, serán de las naciones que os rodean; de ellos
podréis adquirir siervos y siervas). Y le pregunta a la telepredicadora:
Un amigo mío asegura que esto es aplicable a los mejicanos, pero no a los
canadienses. ¿Me podría aclarar este punto? ¿Por qué no puedo poseer
canadienses?
Y algo que no tiene ni pizca de gracia es lo que sucedió al coger
las palabras con pinzas. La palabra en cuestión es “filioque” (y el hijo). La
discrepancia sobre su significado provocó, según cuentan las crónicas, el Cisma
de Oriente. En la teología cristiana la cláusula filioque, o controversia
filioque, hace referencia a la disputa entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa
por la inclusión en el Credo
de este término latino, filioque que significa: «y del Hijo». La Iglesia de Oriente difiere de la Occidental en
lo que expone el Credo Niceno acerca del Espíritu Santo.
En la forma Oriental se dice: el Espíritu Santo «procede del Padre». En la
forma Occidental se añaden las palabras: «y del Hijo» (escrito en latín:
filioque). La Iglesia Occidental
confiesa una doble procesión del Espíritu Santo: «del Padre y del Hijo». La
Iglesia Oriental considera que esto es una herejía.
Y ¡ala! El cristianismo se divide en dos por cómo se interpreta una palabra (en
el fondo la razón fue política por el predominio de Bizancio sobre Roma).
Es por todo esto que el fanatismo de la ortodoxia fundamentalista
atraviesa la línea roja de la estupidez, convirtiendo la literalidad en algo
digno de un comic, convirtiendo así lo sagrado en algo carente de relevancia,
sólo aplicable a gente con pocas luces.
Por último, es necesario decir que las luchas dialécticas son la
adulteración más abominable de la Verdad en manos de palabras ambiguas y
confusas como “filioque”. El discurso político es el paradigma de la
adulteración de la Verdad. La Verdad muere en boca de un político, hasta
se dice que el político perfecto debe ser alguien sin escrúpulos, sin empatía y
en esencia un perfecto mentiroso compulsivo, pero con tal arte que “es capaz de
vendernos la Giralda y, al menos, cobrar el primer plazo”, es decir, capaz de
saber simular la verdad sin despeinarse y con una sonrisa profidén en los
labios. A veces, saber qué no es la verdad, es el camino para intuir qué puede
ser.
Podemos concluir, pues, con San Juan de la Cruz que, todo lo que la
imaginación puede imaginar y el entendimiento recibir y entender en esta vida
no es ni puede ser el medio próximo para la unión con Dios. Al final, aunque parezca cursi, la mejor
aproximación de la palabra a la verdad es aquella que se expresa en poesía.
Es lo que en el extremo hicieron nuestros místicos.
La moralidad intelectual es una condición previa de la
espiritualidad. Al poeta y al esteta se le otorgan aproximaciones a la realidad
análogas a la de los místicos. El poeta tiene la cualidad de combinar las
palabras de modo que algo de la cualidad de las gracias que ha recibido, pueda
hacer sentir al lector entre las líneas de cada verso leído. Pero limitarse a
la belleza de la combinación de las palabras, sin ir más allá, es idolatría. Es
como quedarse sólo en la belleza del ritmo y la armonía en la música, sin
reparar en la esencia de la melodía.
“Atended a la voz de los
pinos y cedros, cuando ningún viento se agita” (Ryo Nen) –monje Zen-
“¿Qué hijo pide pruebas a
su madre de que encontrará consuelo con su leche?” (Rumi)
“Las grandes verdades no
hallan asidero en el corazón de las masas” (Chuang Tse)
Sólo aquellos que manifiestan poseer, aún en pequeña proporción,
los frutos del Espíritu, pueden persuadir a otros de que la vida del Espíritu,
merece ser vivida.
Por ello, Marta piensa y se expresa en prosa, pero María piensa y
se expresa en poesía, porque el Espíritu supera infinitamente a las palabras, y
la Verdad a cualquier forma de expresión humana.
Así, la Verdad es tan esquiva como percibimos igualmente esquivo a
Dios
“A dónde te
escondiste Amado, que me dejaste con gemido…”
Es como un fuego fatuo, porque decir Verdad es decir Amor, que
parece que le alcanzas y echa a correr. Así que aquí, en este mundo, nos hemos
de conformar con la poesía para expresar la Verdad.
Este breve poema de, no sé quién es, (lo he tomado de
Internet), es una forma de expresar el amor de los amados, pero también es cómo
expresa Teresa de Jesús el Encuentro con Dios en el Castillo interior.
Como “la Verdad es Dios”, no nos obsesionemos con
atraparla, dejemos que ella nos atrape a nosotros, sólo así podremos conocer.
Al igual que es estúpido ver el panorama de noche con
nuestros ojos, hemos de esperar al amanecer para que sea el Sol el que nos
ilumine y permita, contemplemos el bello escenario natural que la noche oculta.
La Noche es la máxima expresión de la incapacidad humana
para ir más allá de comprender los asuntos de la casa, las tareas de Marta.
Mientras esto no se comprenda y se acepte, estaremos siempre enredados en
tratar de alcanzar la verdad de las cosas y la Verdad de Dios y, de nuevo la
severa advertencia de Nietzsche:
“El convencimiento absoluto es más peligroso para
la verdad que la propia mentira”.
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Autor: José
Alfonso Delgado
Nota: La
publicación de las diferentes entregas de La Física de
la Espiritualidad
se
realiza en este blog, todos los lunes desde el 4 de enero de 2021.