Agenda de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

8/2/14

¿Qué es meditar?


La meditación es diaria, continua y no utiliza ningún artilugio. Se sirve de los pájaros, nace con el agua que surge del grifo, con la tormenta o el atardecer o la oscuridad de la noche… No tiene posturas ni rituales, cada momento es una postura y un ritual… cada instante es un regalo del Universo para penetrar sus secretos... Esa es la meditación constante, la que nace en ese segundo de atención y en ese minuto de plenitud... Es el latido de la unión con el alma, es la fragancia de las antípodas celestes, es la brevedad del insomnio y la planicie angélica.

Meditar es abrirse al campo de las maravillas, dejarse preñar por la magia que hay más allá del velo de la mente, por sus semillas y raíces. Es penetrar lo irracional desde esa atalaya que se levanta en los campos y bosques de la tierra hueca. Es la acaricia vespertina y el susurro nocturno. Es la tremenda ola que nace en nuestra primavera y se fusiona en la arena en nuestro atardecer. Meditar no es analizar, es dejar que la matemática exacta e incomprensible del universo entero ordene el caos de nuestra ignorancia. Es ver como las señales nacen al ojo despierto, ver como el temple de quietud sorprende al ávido.

Meditar es unir el Cielo en la Tierra, el alma con su cuerpo, el espíritu con su mónada, el sol con su universo, la luz con su sombra, la flor con su perfume. Meditar es penetrar y compenetrar el misterio en esa respiración profunda y consciente que nos lleva hasta el supremo orden. Respirar, inspirar y fusionar. El latido es triple, el anhelo múltiple, la paz eterna y sublime.

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6/2/14

La física demuestra que hay vida después de la muerte, pero "nuestra mente no lo ve"


Al hilo de las entradas La muerte no existe: morirse a gusto y Las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM), publicadas en este blog los pasados días 14 y 16 de enero, se trae aquí este artículo divulgado recientemente por Dogma Cero:

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“La muerte, tal y como la concebimos, no existe, sólo es una ilusión”. Esta es la principal conclusión a la que ha llegado el médico y director de Advanced Cell Technology, Robert Lanza, defensor de la teoría del biocentrismo, en la que se niega que el tiempo o el espacio sean lineales. Para la gran mayoría de científicos este tipo de afirmaciones son sólo sandeces o, al menos, hipótesis indemostrables. Sin embargo, Lanza parece haber encontrado en el famoso experimento de Young, también denominado de la doble rendija (doble-split), el perfecto aliado para defender su tesis. Si con este se logró demostrar la naturaleza ondulatoria de la luz, Lanza pretende hacer lo propio con el espacio y el tiempo.

En la obra “Biocentrism: How Life and Consciousness are the Keys” (BenBella Books), el físico norteamericano parte de la premisa de que la vida crea al Universo, y no al revés, la base misma del biocentrismo. A partir de aquí, va deduciendo paso a paso que la mortalidad es una idea falsa, creada por nuestra conciencia.

En primer lugar, sugiere que la conciencia de una persona determina la forma y el tamaño de los objetos en el universo. Para explicarlo, utiliza como ejemplo la forma en la que percibimos el mundo que nos rodea: “Una persona ve un cielo azul, y se le dice que el color que están viendo es azul, pero las células cerebrales tienen la capacidad de variar esta percepción, pudiendo ver el cielo de color verde o rojo”. En pocas palabras, concluye, “lo que vemos sólo existe gracias a nuestra conciencia”.

El Multiverso y la Teoría de Cuerdas

Este es el motivo por el que Lanza dice que creemos en la muerte. Al observar el universo desde el punto de vista del biocéntrismo, erramos a la hora de concebir el espacio y el tiempo, pues lo haríamos en función de lo que nos dicta la conciencia. En resumen, el espacio y el tiempo son "meros instrumentos de nuestra mente”, por lo que entender la muerte como algo terminal no tendría sentido según sus tesis.

Al concebir que las dimensiones espacio-temporales son meras construcciones mentales, la inmortalidad sería una realidad para Lanza. Es decir, hay vida después de la muerte (física) debido a que habitaríamos un mundo sin fronteras lineales de espacio y tiempo, lo que entronca con la Teoría de Cuerdas.

A pesar de ello, lamenta el científico, seguimos creyendo que “la vida es sólo un poco de carbono y una mezcla de moléculas, las cuales dan forma a nuestra existencia durante un tiempo y luego vuelven a descomponerse en el suelo”, explica el físico. ¿Por qué? Simplemente, “porque se nos ha ensañado que las personas se mueren, aunque sólo existe la evidencia de que desaparece el cuerpo en un momento dado”.

“Trascendemos a la vida, pero nuestra mente nos impide verlo”

Para explicar la muerte física del cuerpo, Lanza recurre a la Teoría de los Multiverso o Universos Paralelos. Una interpretación a la que se ha dado un fuerte pábulo debido a los datos recogidos por el satélite Planck, que mostró una serie de anomalías supuestamente causadas por la atracción gravitatoria de otros Universos. Así, según Lanza, “todo lo que ocurre en nuestro Universo está sucediendo también en el Multiverso, por lo que la vida nunca dejaría de existir en este sentido".


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4/2/14

Ho´oponopono: aproximación


¿Qué es el ho´oponopono?

El denominado ho´oponopono es una práctica ancestral fundamentada en la consciencia de ser y en la doble dimensión de ésta como “alerta” y “espacio”.

La consciencia se relaciona con “ser” y cuenta con dos esferas indisolublemente ligadas: “consciencia de lo que se es” y “consciencia de lo que es”. La primera se refleja en estar “alerta”: sé y siento lo que soy (toma de consciencia de lo que se es, de quien soy). Y la segunda, con el “espacio”: mi ser es el espacio en el que surgen las formas del ahora (toma de consciencia de lo que es, de lo que es la realidad). “Yo soy el que soy” sintetiza esta doble perspectiva. Permanezco en alerta siendo y sintiendo en el ahora mi ser verdadero y subyacente, eterno, inmutable. Y constato cómo mi ser es la forma del momento presente, lo que explica y en lo que se despliegan los contenidos cambiantes del ahora.

Nada es, por tanto, ajeno a mi Ser: ni mi Yo verdadero, pues es mi Ser mismo; ni las formas mutables del ahora continuo, pues yo soy el espacio en el que existen y se desenvuelven. Al adquirir esta conexión con el Yo verdadero, no utilizo el ahora en otra cosa que no sea para Amar. Y comprendo y acepto que tengo el 100 por 100 de la responsabilidad de todas las cosas que me ocurren y suceden a mi alrededor y de la globalidad de las formas mutables del momento presente, del ahora, de la vida. El pecado no existe, ni nadie nos juzga, pero cada uno tiene la completa responsabilidad de su vida y de los hechos, relaciones, encuentros y eventos que en ella se producen.

Este convencimiento estaba presente en antiguas culturas. Y en ese mismo convencimiento se basa precisamente el ho´oponopono, que nos recuerda que la vida es realmente una cadena de vidas físicas y que guardamos en nuestra memoria trascendente, en el “disco duro” sutil de cada uno, todos los pensamientos generados y experiencias acontecidas a lo largo de la citada cadena vital. Son estos pensamientos (los plenos de Amor, pero también los dolorosos y funestos) y experiencias (las llenas de Amor, pero igualmente las carentes de él y que han causado daño a nosotros mismos o a los demás) los que mantenemos en nuestro disco duro y proyectamos hacia la dimensión superficial –formas y contenidos- del momento presente y del mundo exterior, que es moldeada por nosotros mismos a semejanza nuestra.

El ho´oponopono proviene de tradiciones indígenas del Pacífico, en general, y de la cultura hawaiana, en particular. Literalmente significa “acertar el paso” o “corregir el error”. De acuerdo con arcaicas creencias, el error proviene de experiencias dañinas y pensamientos frustrantes desplegados en otras vidas y que se acumulan en la memoria donde almacenamos nuestra existencia –cadena de vidas-. Esta memoria trascendente, incluida la parte de la misma contaminada por tales experiencias y pensamientos faltos de Amor, aflora y se manifiesta en nuestra vida actual, reflejándose y explicando multitud de actos, sucesos y circunstancias que vivimos y nos rodean. Ante esto, la práctica del ho´oponopono nos enseña a que conscientemente agradezcamos a nuestro Ser profundo las cosas bellas y hermosas que ahora vivimos -cual modo de subrayar y poner en valor la parte (archivos del disco duro) repleta de Amor que la memoria trascendente atesora- y reconozcamos y asumamos como responsabilidad propia la totalidad de las vivencias dolorosas del presente –cual forma de eliminar y borrar la parte (archivos del disco duro) carente de Amor que la misma memoria guarda-. De esta manera, ho´oponopono ofrece la posibilidad de revalorizar los archivos con Amor y eliminar los sin Amor, liberando la energía de experiencias y pensamientos cargados de daño y error que son causa y origen de desequilibrios, desasosiegos, insatisfacciones, enojos, enemistades y enfermedades.

El ser humano es una unidad energética y vibracional en la que conviven tres gamas o modos vibratorios: Espíritu o Yo verdadero –en terminología ho´oponopono, “Aumakua”, “Superconsciente” o Padre-; cuerpo físico, con la mente y el intelecto como componente más desarrollado –“Uhane”, “Consciente” o Madre-; y alma, que, junto al ADN sutil (“células del alma”), almacena las experiencias acumuladas durante la cadena de vida –en ho´oponopono se llama “Unihipili”, “Subconsciente” o “Niño Interior” a esta conjunción de energía consciencial-.

Pues bien, éste último componente es el responsable de todo lo que proyectamos desde nuestro disco duro hacia las formas del mundo exterior. El Unihipili acumula los archivos de memoria, tanto de esta vida como de las restantes de la cadena de vidas que recorremos en nuestra encarnación en el plano humano; y lanza sus contenidos a las formas del momento presente, moldeándolas a nuestra semejanza. Sin embargo, el ser humano consciente está en condiciones de incidir sobre esa memoria y los archivos para afianzar las experiencias y pensamientos plenos de Amor –que se manifiestan en hechos positivos y hermosos de nuestra vida de ahora- y eliminar los llenos de odio, frustración y resentimiento –que se plasman en circunstancias y vivencias negativas y dolorosas de la vida presente-.

¿Cómo hacerlo? Por medio del Uhane o Consciente, que es a quien corresponde decidir que aceptamos al 100 por 100 la responsabilidad de nuestra vida. Esta aceptación posibilita que trabajemos en el archivo que haya generado la situación que nos afecta en la actualidad, en la idea de que todo en nuestra vida nos llega para que borremos energías perniciosas guardadas en la memoria trascendente o afiancemos los archivos llenos de Amor que también atesora.

Comunicación con nosotros mismos

Para la puesta en práctica del Uhane con esta finalidad, debemos dejar a un lado la racionalidad y el intelecto, confiar en nuestra dimensión subyacente –Espíritu, Amor- y trabajar con las herramientas que el ho´oponopono ofrece. Son sencillas y directas. La más fructífera consiste en establecer una comunicación fluida y constante entre el Uhane o Consciente y el Aumakua o Ser profundo.

Así, para fijar y potenciar en la memoria los pensamientos y experiencias de Amor, es suficiente con que desde el Uhane digamos “gracias” o “te quiero” a nuestro Ser interior ante las cosas hermosas de nuestra vida cotidiana. Y para borrar los pensamientos y experiencias sin Amor, basta con que digamos “lo siento, perdóname por la parte de mí que ha creado esto y lo ha traído aquí, lo ha puesto en mí o lo ha proyectado a otro o a los demás”. Y recordando siempre que damos gracias o pedimos perdón a nosotros mismos, no a alguien o algo ajeno a mí. No hay nada fuera que nos traiga nada; no somos pecadores ni culpables; nadie nos juzga. Nuestro Espíritu sólo nos pide que desde el Consciente digamos “gracias” o “lo siento”. Creas lo que crees; y si Yo lo he creado, Yo lo puedo cambiar. Esto es aceptar el 100% de responsabilidad de nuestra vida.

Ho´oponopono impulsa, por tanto, una comunicación consciente con nuestro Ser interior para que éste tome el mando y afiance o borre, según el caso, partes concretas de nuestra memoria trascendente. Y la respuesta ante tal comunicación es automática, aunque no la proporciona el intelecto, sino nuestra energía divina, a la que conscientemente dejamos fluir y operar para recalcar o eliminar componentes de la memoria. El intelecto y la mente no tienen capacidad para incidir en la memoria trascendente: ni saben donde está ni conocen el archivo dañado. Por lo mismo, tampoco debemos permitir que forjen expectativas sobre los efectos e impactos de la respuesta que se produzca, pues el intelecto carece de información para ponderar lo que determinada circunstancia realmente nos reporta: hay situaciones negativas que evitan otras peores, acontecimientos dolorosos que nos abren las puertas de la felicidad o de la consciencia, etcétera.

Ni siquiera tengo que pensar qué archivos del disco duro son los que deseo afianzar o borrar; sólo dar las gracias o pedir perdón ante los avatares, situaciones y contactos de la vida. Nuestro Espíritu o Aumakua conoce muy bien la parte de nuestra memoria que a continuación se debe poner en valor o limpiar. No hay que saber ni pensar. Ho´oponopono es aceptar que hay una parte de mí que es más sabia. Hay que aprender a confiar en uno mismo, en nuestro Ser interior; mientras mayor sea la confianza, más intensa será la toma de mando por parte del Yo verdadero. Y mejores resultados se obtendrán en el trabajo con nuestra memoria trascendente.

Cuando confiamos, algo pasa, algo se transforma. Sólo tenemos que “observar”. Y potenciar o limpiar constantemente, repitiendo las palabras o frases y sabiendo que estamos impulsando el afianzamiento o el borrado. Por las experiencias acumuladas en la cadena de vidas, tenemos multitud de pensamientos y archivos dañados, así que hay que borrar permanentemente hasta que llegue un momento en el que el Unihipili o Niño Interior lo haga de forma automática. La elevación del grado de consciencia facilitará la revalorización o eliminación de archivos de manera natural; y en ese trabajo interior encontramos nuestra verdadera Esencia.

Y asumir la responsabilidad íntegra de nuestra vida implica, igualmente, aceptar la responsabilidad por los pensamientos y acciones de las demás personas que aparecen en ella. Lo cual, lejos de ser una rémora agotadora, es una magnífica oportunidad, pues si soy responsable lo puedo cambiar. La gente que llega a nuestras vidas y con las que nos relacionamos de un modo más o menos familiar y estrecho no lo hace por casualidad, sino porque compartimos archivos con Amor, sin Amor o de ambos tipos. Esto es lo que nos une en la dimensión de las formas, pues en la dimensión subyacente estamos unidos en la Esencia divina. Cuando son archivos dañinos, la otra persona dirá cosas que nos molestan, realizará actuaciones que nos causan dolor o padecerá enfermedades. Ante ello, lejos de contrariarnos y reaccionar defensivamente o con agresividad, seamos conscientes de que no es sino una proyección de mí y ocasión para borrar tales archivos. Así que digo “te quiero” o “lo siento, por la parte de mí que ha creado esto y lo ha traído aquí o a ti” para desactivar el archivo contaminado, que se eliminará no sólo para mí, sino también para el otro. Quien toma la responsabilidad es el que borra.

A muchos les parecerá increíble, pero el camino más fácil es asumir la responsabilidad completa de nuestra vida, incluidos todos los hechos, circunstancias y personas que nos rodean; los pensamientos y actos propios y los de aquéllos que se relacionan con nosotros. En todo lo que llega y acontece hay que ver una preciosa oportunidad para que el Ser interior coja el mando y potencie o limpie los archivos (pensamientos, actos, experiencias,…) con o sin Amor, respectivamente, guardados en nuestra memoria trascendente. La paz empieza en nosotros, por lo que decir “gracias, te amo” es el mejor regalo que podemos hacerle al mundo.

Ho’oponopono apoya la restauración del equilibrio y la armonía en la persona y, a través de ella, de la Creación. Ayuda a que el ser humano sea permanentemente consciente de su Ser profundo, desactivando el piloto automático del ego, generando paz y consiguiendo que nuestros actos se basen en la inspiración. En este orden, hay que diferenciar bien entre intuición e inspiración -términos que hemos usado con reiteración a lo largo del texto-. La primera procede de la memoria trascendente: algo que ya pasó puede volver a repetirse y la intuición nos avisa (los sueños premonitorios son un exponente de ello). La inspiración, en cambio, es algo nuevo, una guía que emana desde nuestro Yo verdadero y nos ofrece algo novedoso para nosotros y para nuestra vida.

Ho´oponopono va más allá de la Ley de Atracción porque no es posible controlar todo lo que tenemos en el inconsciente, pero que, no obstante, estamos proyectando y plasmando en nuestras vidas. Con Ho´oponopono se atrae lo que se agradece, lo cual coloca al Amor Incondicional en primer lugar.


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2/2/14

Había una vez una pequeña alma que dijo a Dios...


...¡Ya se quien soy!

Y Dios le contestó:¡Maravilloso! ¿Quién eres?

La pequeña alma contestó a toda voz: ¡Soy la luz!

Dios sonrió ampliamente: Así es —exclamó. Tú eres la Luz.

La pequeña alma estaba feliz, porque había comprendido lo que todas las almas del reino trataban de entender. ¡Hurra! ¡Esto es fantástico!. Pero poco después ya no le bastó con saber quien era.
Sentía cierta inquietud en su interior, porque quería ser lo que era.

Así, la pequeña alma volvió a hablar con Dios (lo cual no es mala idea para todas las almas que quieren ser Quienes Son realmente), para comunicarle sus ideas:

¡Hola, Dios! Ahora que ya se quien soy, ¿es bueno serlo?

Dios respondió: ¿Quieres decir que deseas ser Quien Ya Eres?

Pues… verás. Una cosa es saber Quien soy, y otra muy distinta es serlo realmente. Quiero sentir como es ser la luz.

Pero si ya eres la luz — Repitió Dios, sonriendo otra vez.

¡Si, pero quiero saber como se siente serlo! —exclamó la pequeña alma.

Creo que debí imaginármelo —repuso Dios, riendo Tú siempre has sido la más aventurera. Y, tras un instante, la expresión de Dios cambio. Pero hay una cuestión ¿Qué es? preguntó la almita… Que no existe otra cosa además de la Luz. No creé otra cosa que lo que tu misma eres. Así, no hay un modo sencillo para que experimentes Quien eres, puesto que no hay nada que no seas.

¿Cómo? —repuso la Pequeña Alma inocente, estaba un poco confundida. Piénsalo de este modo. Eres como una vela en el sol.  Ya estas allá, junto con millones y megamillones de otras velas que forman el sol.

Y el sol no podría serlo sin ti, porque le faltaría una de sus velas, y así no podría brillar tanto.

Pero saber que eres la Luz estando dentro de la Luz… ese es el problema. Tú eres Dios, ¡ya se te ocurrirá algo!

Dios volvió a sonreír: Ya pensé en algo. Puesto que no puedes sentirte la Luz al estar en ella, te rodearé de oscuridad.

¿Qué es la oscuridad? Es aquello que tú no eres.¿Tendré miedo de la oscuridad? —gimió la almita.

Solo si así lo quieres —respondió Dios. A decir verdad, no hay nada que temer, a menos que así lo decidas. Nosotros inventamos todo eso. Fingimos.

¡Ah! —exclamó la pequeña alma, que ya se estaba sintiendo mejor.

Entonces Dios explicó que, para poder experimentar cualquier cosa, se requiere de su opuesto. Ese es un gran don, porque sin el no podrías conocer como es todo lo demás. No podrías saber que es lo caliente sin lo frío, el arriba sin el abajo, lo rápido sin lo lento. No podrías saber que es la izquierda sin la derecha, el acá sin el allá, el ahora sin el después. Y así —concluyó Dios, al verte envuelta en la oscuridad, no cierres el puño ni alces la voz para maldecirla.

Más bien, sé Luz entre las tinieblas, y no te enojes por ello. De ese modo sabrás Quien Eres Realmente, y también los demás lo sabrán. Permite que tu luz brille para que todos sepan que eres alguien muy especial.

¿Quieres decir que está bien que los demás sepan que soy alguien muy especial? — inquirió la Pequeña Alma.

¡Por supuesto! — rió Dios, ¡Esta muy bien!. Pero recuerda que “especial” no quiere decir “mejor”. Todos son especiales, cada uno a su modo. Pero hay muchos que no lo recuerdan. Entenderán que está bien que sean especiales sólo cuando tu mismo sepas que está bien ser especial.

¡Fantástico! — exclamó la almita, quien bailaba, reía y daba saltos de felicidad. ¡Puedo ser todo lo especial que quiera!

Si, y puedes serlo a partir de ahora mismo — agregó Dios, quien bailaba y saltaba y reía con la pequeña Alma. ¿Qué parte de lo especial quieres ser?

¿Qué parte de lo especial? No te entiendo.

Verás… — le explicó Dios: Ser la Luz es ser especial, y eso esta hecho de muchas partes.
Ser generoso es ser especial.
Ser amable es ser especial.
Ser creativo es ser especial.
Ser paciente es ser especial.

¿Se te ocurren otros modos de ser especial?

La pequeña Alma quedó en silencio por un instante:¡Se me ocurren muchas formas de ser especial! — Exclamó luego. Es especial ayudar a los demás. Es especial compartir. Y ser amistoso también es ser especial. ¡Ser considerado con los demás es ser especial!

¡Así es! —concordó Dios. Y tú puedes ser todas esas cosas, o cualquier otra parte de lo especial que desees ser, en cualquier momento. Eso significa ser la Luz.

¡Ya se lo que quiero ser! —anunció la Pequeña Alma, muy emocionada. Quiero ser la parte de lo especial llamada “perdonar”. ¿No es especial perdonar?

Oh, si —aseguro Dios. Eso es muy especial.

Entonces, eso quiero ser. Quiero perdonar. Quiero experimentarme a mi misma de ese modo.

Bien —dijo Dios. Pero hay algo que debes saber.

La Pequeña Alma comenzaba a impacientarse. Parecía que siempre había complicaciones.

¿De que se trata? —suspiró.

No hay nadie a quien perdonar.

¿Nadie? La Pequeña Alma apenas podía creer lo que estaba oyendo.

¡Nadie! —repitió Dios. Todo cuanto hice es perfecto. No hay una sola alma en toda la creación que sea menos perfecta que tu. Mira a tu alrededor.

Entonces la Pequeña Alma se dio cuenta de que se había reunido una gran multitud. De todo largo y ancho, de todos los rincones del Reino, habían venido almas, porque se había corrido la voz de que la Pequeña Alma sostenía una extraordinaria conversación con Dios, y todos querían oír lo que decían.

Viendo a las incontables almas reunidas, la almita tuvo que coincidir: nadie parecía ser menos maravilloso, menos magnifico o menos perfecto que ella misma. Tal era el esplendor de las almas reunidas y tan brillante era su Luz, que la Pequeña Alma apenas podía sostener su mirada.

¿A quién perdonar entonces? —preguntó Dios.

¡Oh, creo que esto será muy aburrido! — gruñó la almita. Quería experimentarme como El Que Perdona. Quería saber como es esa parte de lo especial.

Y, así, supo como es estar triste. Pero entonces un Alma amistosa salió de entre la multitud:

No te preocupes Pequeña —le dijo. Yo te ayudaré.

¿De verdad? —replicó, con el rostro iluminado. ¿Pero que puedes hacer?

Puedo darte a alguien para que lo perdones.

¿Puedes?

¡Desde luego! —canturreó el Alma amistosa. Puedo ir a tu siguiente vida y hacer algo para que lo perdones.

Pero… ¿Por qué habrías de hacerlo? —preguntó la Pequeña Alma. Tú que eres un Ser de tan absoluta perfección. Tú que vibras con gran rapidez creando una luz tan brillante que apenas puedo verla.
¿Qué podría hacer que frenaras tu vibración hasta que tu luz se hiciera oscura y densa?

¿Qué podrías hacer tú, que eres tan ligera como para bailar en las estrellas y desplazarte por el Reino a la velocidad del pensamiento, entraras a mi vida y te volvieras pesada como para hacer una cosa tan mala?

Es muy fácil —repuso el Alma Amistosa. Lo haría porque te amo.

A la Pequeña Alma le sorprendió la respuesta.

No te asombres — le dijo el Alma Amistosa. Tú hiciste lo mismo por mí. ¿No lo recuerdas? Hemos bailado juntas muchas veces, por eones y eras. Durante todos los tiempos y en muchos lugares hemos jugado juntas. Simplemente no lo recuerdas. Ambas hemos sido todas las cosas. Ya fuimos el Arriba y el Abajo, la Izquierda y la Derecha. Fuimos el Acá y el Allá, el Ahora y el Después, Fuimos lo Masculino y lo Femenino, lo Bueno y lo Malo. Tu y yo Fuimos la victima y el villano.

Así, nos hemos reunido muchas veces, la una dando a la otra la oportunidad exacta y perfecta para expresar y experimentar Quienes Somos Realmente.

De ese modo —añadió el Alma Amistosa, llegaré a tu próxima vida y seré el “malo”. Haré algo realmente terrible, y entonces podrás experimentarte como El Que Perdona.

¿Que harás? —preguntó la Pequeña Alma, un poco nerviosa. ¿Que puede ser tan terrible?

Oh, ya pensaremos en algo —replicó el Alma amistosa, con un guiño. Segundos después, pareció tornarse muy seria y murmuro: Tienes razón en algo.

¿En qué? —quiso saber la almita.

Tendré que frenar mi vibración y hacerme muy pesada para hacer ese algo no tan bueno, Fingiré que soy alguien muy distinto a quien realmente soy. Por eso te pediré un favor a cambio.

¡Si, lo que quieras — exclamó la Pequeña Alma y comenzó a cantar y bailar, Podré perdonar, podré perdonar! Pero notó que el Alma Amistosa seguía muy callada.

¿Qué quieres? —le preguntó. ¿Qué puedo hacer por ti?

¡Eres todo un ángel por estar dispuesta a hacer tal cosa por mí!

¡Claro que el Alma Amistosa es un ángel! —interrumpió Dios ¡Todos lo son! Siempre recuerda eso que solo ángeles envío.

Y así, la Pequeña Alma quiso más que nunca satisfacer la petición del Alma amistosa: ¿Qué puedo hacer por ti? —volvió a preguntar.

En el momento que te golpee y te despedace —repuso el Alma Amistosa. Cuando te haga lo peor que pudieras imaginarte, en ese mismo instante…

¿Que? —interrumpió la Pequeña Alma. ¿Qué…?

El Alma amistosa está aun más seria: Recuerda quien soy realmente.

¡Si, así será! —exclamó el Alma Inocente. ¡Te lo prometo! Siempre te recordaré tal y como te veo aquí y ahora.

Muy bien —repuso el Alma Amistosa, porque pondré tanto empeño en fingir, que olvidaré quien soy. Y si tú no me recuerdas como soy realmente, no podré acordarme durante mucho tiempo. Y si olvido quien soy, incluso tú olvidarás Quien Eres, y las dos estaremos perdidas. Entonces necesitaremos que venga otra alma para que nos recuerde a Ambas Quienes Somos.

¡No, no será así! —prometió otra vez la Pequeña alma. ¡Te recordaré! Y te agradeceré por darme ese don, la oportunidad de experimentarme como Quien Soy.

Así acordaron, y La Pequeña Alma fue hacia una nueva vida, emocionada por ser la Luz, que era muy especial, y por ser esa parte de lo especial que se llama Perdonar.

Y esperó ansiosamente poder experimentarse como Perdón y agradecer lo que hiciera la otra alma para que fuera posible.

En todo momento de esta vida, cada vez que apareció en escena una nueva alma, ya fuera que trajese felicidad o pesar (y especialmente si traía pesar), la Pequeña Alma pensó en lo que Dios le dijo.

“Siempre recuerda que no envío mas que ángeles”

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En conexión con los contenidos de esta entrada, se aconseja ver la titulada El don divino de la empatía, publicada en este blog el pasado 17 de diciembre:
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29/1/14

Vídeos de la entrevista y la charla de Emilio Carrillo en Linares, el pasado 29 de noviembre

  
El pasado 29 de noviembre, Emilio Carrillo estuvo en Linares para compartir una charla en esa localidad jienense. Previamente a la misma, mantuvo una entrevista con Ana del Campo, del equipo de organización del evento.
Se ofrecen seguidamente los enlaces tanto del vídeo de la entrevista como de la charla en sí.

+Vídeo de la entrevista (01:19:06):

+Vídeo de la charla (02:56:06):
Parte 1 (01:23:13):
Parte 2 (01:32:53):

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27/1/14

Otra mirada que es, igualmente, la mía...



El Amor que nos Une

A través de las experiencias y vivencias y bajo el influjo continuo de la Energía Crística del Espíritu Uno, que se plasma en cada uno -en lo que en el plano humano percibimos como yo- como Espíritu Santo, impulsamos la frecuencia vibracional de nuestras Almas, expandiendo constantemente el Amor que Somos... nuestra Esencia, nuestro verdadero Yo...

Y en el Ahora, Aquí estamos y Somos tú y yo: íntimamente unidos en el Espíritu, estrechamente fusionados por la sintonía y resonancia de nuestra vibración álmica y plenamente fundidos por la misma frecuencia vibracional de nuestra evolución consciencial… la Frecuencia del Amor… El Amor que nos Une…

Vivimos tú y yo dentro de cada flor y de cada suspiro del Dios que es yo y tú. Y el Amor nos Une hasta no saber ya quién vive: ¿tú, yo, el Uno, Ninguno…? ¿quién se refleja en quién?. Lo único cierto es que miro tu mirada que me mira, amad@, y veo más acá y más allá de mi mirada otra mirada que es, igualmente, la mía.

No sé si te rememoro o te invento. ¿Qué es el tiempo que hemos coincidido en esta vida física en comparación con el no tiempo de la Creación…? Y en ese corto suspiro del mundo... Vivimos Siempre Juntos... en la instantaneidad eterna del momento presente.

¿De quién fue y es la voluntad de encarnar en este plano para Vivir Viviendo?, ¿tuya, mía, de los dos en el Uno? ¿De quién fue y es la voluntad de hacernos infinitos y Gozar en el hacer no haciendo por las múltiples Dimensiones de los inacabables Omniversos?... ¿tuya, mía, del Amor que nos Une?

¿Por qué cuando se derrama mi vaso se llena el tuyo, con lo que se vuelve a colmar el mío?; ¿por qué cuando se vierte el cáliz de tu linaje sagrado rebosa el mío, con lo que de nuevo se atiborra de sangre real el tuyo? ¿Hay acaso un yo y un tú?

¿Por qué cuando tú cantas yo toco desde Alma la dulce melodía que te acompaña?; ¿por qué cuando canto yo, la melodía surge del fondo de tu Alma? ¿Hay en verdad diferencia entre el que canta y la melodía o son la misma cosa que se disfraza de variedad en esta Matriz Holográfica?

¿Quizás sea… la reverberación del “OM” que como ecos sonoros se proyecta en nosotros-Uno?

¿Por qué cuando coges mis manos mi Corazón se dilata hasta diluirse en el tuyo?; ¿por qué cuando yo tomo las tuyas, tu Corazón se ensancha hasta desaparecer en el mío? ¿Hay dos Corazones o será solo uno que late con la fuerza de la diversidad con la que la Unicidad se manifiesta y donde la dualidad se disuelve en el Vacío...?

¿Por qué cuando entras de improviso en mi recuerdo me doy cuenta de que te he estado esperando siempre hasta el extremo de ser yo tu recuerdo?; ¿por qué cuando aparezco de pronto en tu recuerdo sabes que me has estado aguardando siempre hasta el punto de ser tú mi recuerdo?

¿Por qué cuando me cubres con tus doradas alas de Ángel siento que son las mías?; ¿por qué cuando te arropo entre las mías percibes que son las tuyas? ¿Somos dos Ángeles encarnados… o un mismo Niño-Dios que Juega a Crear en el espacio-tiempo?

Sin distancias, ni apegos... sin rostros, ni diferentes cuerpos.


El Amor que a sí mismo se pierde y encuentra

Brillas como la Estrella que soy; resplandezco como la Estrella que eres. Y tu brillo y mi resplandor se retroalimentan y se desenvuelven por el Cosmos ¿Somos dos Estrellas… o el inabarcable Firmamento que a todas las sostiene?

Eres mi Regalo caído del Cielo; soy tu Regalo caído del Cielo… ¿O somos el Cielo que se Regala a sí mismo hasta conseguir, de instante en instante, que la Vida sea el Milagro?

¿Dónde, cuándo, cómo eres tú o soy yo? Los abrazos, ¿de quién son?, ¿tuyos o míos? La intensa emoción de nuestras diferencias ilusorias... o de nuestro Amor... o de la complicidad de nuestra Quietud y nuestro Movimiento en medio del tumulto y la algarabía... ¿a quién pertenece?

Nosotros que Somos ellos...que con sus sonidos nos abrazan y donde perdemos las distancias…

Me tocas y me conmuevo, te rozo y te estremeces, ¿es tu piel o es la mía?, ¿dónde comienzas tú y termino yo? Respiro... y el aire que me llena, te llega… y me respiras, ¿o soy yo? Es el mismo sentimiento que cuando el viento húmedo me toca y acaricia el rostro... ¿es el aire parte de mi...o tod@ yo que soy el aire que te toca…?

Me reflejo en tus ojos... ¿O son las ventanas de nuestra Alma que se reflectan en una sola?  ¿El mismo reflejo, quizás, que siento por todo lo que puede alcanzar y abarcar mi mirada...?

Te hablo y mis palabras te suenan nuevas, limpias, serenas... Me hablas y aprendo de ti cuando me escucho hablarte. Vives en el canto de los pájaros a la mañana... en el sonido del agua de los ríos en primavera... en el concierto de los grillos en la noche estrellada.

¿Eres tú quien se pierde de amor en mi amor de amante o soy yo quien se encuentra de amor en tu amor de amante? ¿No será el Amor el que a sí mismo se pierde y encuentra recreándose permanentemente en la Dicha desde la perfecta unión de los dos? La amada y el amado en el Amado transformados…

Se de ti lo que tú quieres saber de mí... lo que sabemos que somos... Sé que tu persona es trasparente, amorosa, humilde, interesada por lo humano, compasiva, graciosa, jovial, alegre, entusiasta, servicial, libre, valiente… ¡Espera!... ¡esa persona soy yo!... ¿o ambos, sin un tú ni un yo?

Otra mirada que es, igualmente, la mía...

… Hemos vencido al mundo… Y vemos el mundo y el mundo se ve en nosotros Uno, cual fiel proyección de lo que Somos... Luz de Amor, Sabiduría Innata, Milagro y Magia, Pureza entrelazada y Armonía perfecta, cúmulo y cadena de Vibraciones excelsas... Consciencias unidas eternamente en el Océano de Silencio de donde proviene la Fuente infinita del Amor Divino.

¿Entonces....quién o qué Somos?

No Somos Nada…

… Mejor dicho…

… Somos... la Nada.


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Autor: Memedi
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26/1/14

Siento que la Felicidad es la Verdad



Así me siento… nos sentimos…
Feliz y dando palmadas…
porque sé que la Felicidad es nuestro Estado Natural…
porque siento que la Felicidad es la Verdad:
Because I’m happy…
Clap along if you feel like happiness is the truth.


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Enviado por Sonia Terol (http://iamthis.es/)
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24/1/14

¿Aún no Ves la Paz en cuanto Es y Acontece?







Todo encaja... absolutamente y sin excepciones...

... ¿Aún no lo Ves?


Todo tiene su porqué y su para qué en clave de nuestro proceso consciencial y evolutivo...

... ¿Aún no lo Percibes?


Todo fluye, refluye y confluye en el Amor de cuanto Es y Acontece...

... ¿Aún no lo Sientes?


Ya todo Es y tú mism@ Eres todo aquello que tu Corazón puede anhelar...

... ¿Aún no lo Gozas?


Llénate del Amor que Eres y vacíate...

... vacíate del todo... completamente...

... hasta que no haya en ti nada más que la Nada
que todo lo Abarca y Todo Es...


En serio...

... ¿aún no Ves la Paz que reside y emana

en cuanto Es y Acontece?


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A llo na


Ka ra ma na
A loo na
Ka ra me
A loo na
Ka ra ma na
Ka ra ma re

A loo na
Ka ra ma na
A roo na
Ka ra me
A loo na
Ka ra ma na
Ka ra ma re

A soo da pa la pa la ma
A ma ka rra
Pa roo da ka la ka la pa
A ma ka pa ra ma
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23/1/14

Jerez y Cádiz, 6 y 7 de febrero: charlas de Emilio Carrillo


+Jueves 06 (18:30 horas). Jerez de la Frontera (Cádiz):
Charla: “El momento evolutivo de la Humanidad y la conexión con nuestra divinidad”
Salón de actos del Centro Social Blas Infante (Avenida Nazaret s/n, junto al Colegio Blas Infante)
Entrada libre hasta completar el aforo (326 plazas). Para más información: 
circulosfelicidad2014@gmail.com

+Viernes 07 (19:15 horas). Cádiz:
Charla: “Nueva espiritualidad y vida cotidiana”
Centro SYAM (C/ Santa Teresa, 25)
Entrada libre hasta completar el aforo. Para más información: Centro SYAM de Cádiz: centrosyam@gmail.com

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22/1/14

Gracias


Gracias.
No puedo hablar de la belleza o del amor…
sólo sonrío.
No puedo extasiarme ante la grandiosidad de un atardecer… solo me fundo en esa presencia.
Y si un milagro se materializa ante  mÍ
sólo sonrío,
no podía ser de otro modo.

No puedo maravillarme ante lo aparentemente  extraordinario:
es ordinario, es normal, es  cotidiano,
es  la esencia de la vida manifestada a través de una grieta entre dimensiones
presente en cada  recodo del camino, en cada aliento.

El éxtasis no aparece cuando  comprendo o saboreo esta existencia,
no aparece cuando recibo los frutos de la Luz,
sino cuando los trasciendo,
en el momento en que me es concedido existir al otro lado del velo.

Yo no soy de dar muchas palabras, lo breve, un simple verso me es suficiente…
un solo beso es todo…
y de este modo estoy presente contigo.
Eso te doy, desde ahí siento su gran dulzura y simplicidad, como una brisa que acaricia la tierra.

… De nuevo gracias
porque en tu medida… sabes ver mi alma


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Autora: Lourdes Tornos Sales (maricelisilencio@gmail.com)
Médico y sanadora, autora del libro "El Ave Phénix"
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21/1/14

Hemos olvidado nuestra naturaleza


En una noche oscura, muy oscura,
vi en el cielo brillar una estrella.
Me llamaba, me atraía su belleza.
Contemplándola, me quedé quieta, muy quieta;
empecé a sentir algo extraño, maravilloso;
recordé algo antiguo y, saboreándolo,
reconociéndolo, cerré mis ojos.
Y un escalofrío recorrió mi cuerpo.
¿Cómo pude haberlo olvidado?

Siempre busqué fuera la respuesta
y, allí, dentro, muy cerca, se encontraba.
El Universo entero para mí fue creado
y, ¡tonta!, yo lo ignoraba.
¿Qué fue lo que me hizo parar?
La respuesta acaba de encontrar.
Siempre había estado allí,
tan cerca como el acá.

Tan rebuscada me volví
que olvidé esa niña que ya era,
fabulosa, amorosa, reina era,
en el trono estaba ya sentada,
pero de mi reino no participaba.
Tenía hambre y el alimento no faltaba.
Tenía sed y el agua para mí manaba,
sólo tenía que beberla para saciar
esa sed que tanto me molestaba
Y no dejaba que mi ser se manifestara.
Me volví complicada, siendo sencilla;
atraje la pobreza, siendo rica;
me creí fea, siendo bella;
olvidé quién era, por eso sufría.

Ahora ya todo tiene sentido.
Ahora por fin encontré
eso que es mi verdadero ser.
El maestro me lo mostró,
en su momento no lo entendí:
querida amiga, Ahora,
no después, el Cielo es para ti.

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Autora: Aquilina Becerra
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