Agenda de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

7/10/10

Toque de humor

Meditación

En general se entiende mal la práctica de la meditación. Ello es porque no se puede aprender, sino realizar; y la materia prima de la meditación somos nosotros mismos.

Nada tiene que ver con las mil formas y métodos de relajación, ni con la concentración en algún objeto, pensamiento situación o deseo. Menos aún con el desarrollo de visualizaciones.

Quizás el motivo de su no entendimiento y de su escasa práctica sea su extremada simpleza y sencillez.

Pero es tan natural como la caída de una hoja, imprevisible en su trayectoria y en sus movimientos, ajena a cualquier clase de control y previsión. Esquiva a la mirada de cualquier testigo, corta el aliento y atraviesa el Universo entero en todas sus dimensiones.

¡La meditación sucede!.

Sentados, en la quietud de una postura viva no escayolada. Siendo uno con la respiración profunda e intima del Universo a través de este cuerpo físico y manteniendo, sin forzamientos de ninguna clase, una atención alerta sobre todo aquello que se manifiesta, no nos dejamos arrastrar por el desarrollo de ningún fenómeno, ya sea físico, mental o emocional. En una actitud de espera sin esperar nada, vamos dejando que surja ese espacio vacío, pleno de transparencia, calma y quietud cuando se disipan los remolinos de pensamientos y emociones, al abandonar toda identificación con tantas y tantas proyecciones.

Solo este espacio primordial, vacío, único y atemporal, surte lo creativo, lo nuevo, lo que no es continuación, ni variación, ni desarrollo de lo antiguo, ni de lo viejo que nos limita a un espacio repleto y categorizado que nos atrapa en su propia dimensión; una dimensión de energías cuyo patrón de funcionamiento es la permanente confrontación mediante relaciones de poder y dominio.

En la calma y quietud de ese "vacío" aparece la "luz del Buda" y allí todas las dimensiones "una" de la creación.

Esta es la meditación de Zazén, el arte de la sencillez y simplicidad de ser aquí y ahora, sin adormecimientos ni desasosiegos, dejando que la existencia fluya sin ansiedades.

A solas con uno mismo, sea lo que sea que se manifieste, el espejo solo refleja lo que tiene delante. El "Buda" se desnuda de todas las artimañas, se caen todos los velos.

Zazén es un mundo en el que se abandonan todas las apetencias y apegos. Todas las clases y formas de búsqueda. Desaparecen las ilusiones de perdidas y ganancias, viejas energías que se vacían de su poder en el propio fluir sin resistencia.

Incluso se desborda "la práctica", más allá de la búsqueda de cualquier iluminación. Uno simplemente se sienta y deja que se desmorone la escayola que trata de moldearnos, dejando ir hasta el último átomo de cualquier actitud mezquina, camuflada aún en el más recóndito refugio de un ilusorio poder personal.

Este es el "vacío" creador. El Zazén que "no vale para nada", sin espíritu de provecho alguno.

Esta es la meditación que "no vale para nada".

¡Realiza la meditación que "no vale para nada"! Sin ansiedad porque se produzca, sin pasividad sino fluyendo.

¡Guía con amabilidad y compasión esta realización que no es tuya!

Pon esta práctica en tu agenda y deja que surja. Quizás sea al caer las hojas de este otoño, o con la próxima luna nueva, o tal vez un frío día de invierno cuando asomen las flores del ciruelo anunciando con su belleza la oportunidad de acceder a ese algo que estando en ti, está más allá de ti mismo : "El Buda".
Y aunque las olas las levante el capricho del viento y las aguas se tornen procelosas ante la magnitud de la tempestad, será "esta nueva marea" que llega, cíclica e incontenible por cualquier dique, la que señale hasta donde llegará el nivel del agua en el cuenco de la existencia que sostiene la mano del Buda.
¡Fluye con la marea, no te pelees contra el viento acrecentando viejas olas!

La Luna reflejada

En la mente clara

Aún las olas, rompiéndose

Reflejan su luz

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Autor: Juan Antonio Lorenzo

Fuente: Bodhisattva (http://juanantoniolr.blogspot.com/)

Acerca del I Congreso de Antropología, Psicología y Espiritualidad

Los días 24 al 26 de Septiembre se celebró el I Congreso de Antropología, Psicología y Espiritualidad en la ciudad de Ávila, en el CITeS (Universidad de la Mística), organizado por la cátedra Edith Stein perteneciente a dicha universidad y dirigida por la psiquiatra y profesora Maribel Rodríguez.

Me gustaría hacer hoy un pequeño balance de la participación en este congreso, que al menos para mí, y creo que para la mayoría de los que acudimos allí ha sido muy positiva.

La Universidad de la Mística, es un centro dirigido por los PP. Carmelitas Descalzos, dedicado al estudio de la mística y la espiritualidad. Es un edificio con un diseño muy original, que pretende transmitir a través de su misma arquitectura algo de la experiencia humanizadora que supone la mística. La Comunidad religiosa que lo habita transmite humanidad y acogida por todos su poros, de modo que es el lugar ideal para celebrar un congreso de este tipo.

Maribel Rodríguez, la directora, ha realizado una estupenda labor en la selección de ponencias y comunicaciones, variadas y plurales, y coordinando las intervenciones de un modo no directivo pero responsable, acompañando el proceso que ha supuesto el congreso para los que asistimos a él. El éxito indudable de este acontecimiento depende en gran parte de su labor, realizada siempre con gran eficacia y sencillez, y reflejando una gran profundidad humana y espiritual.

El Congreso contó con múltiples ponencias y comunicaciones que han permitido exponer desde múltiples puntos de vista un mensaje dirigido hacia el mismo objetivo, abrir el paradigma científico a un modelo más humanista y humanizador, liberándolo del reduccionismo positivista, que considera de modo dogmático que sólo es objeto de la ciencia lo que es cuantificable y medible.

No se trata naturalmente de negar los valores del modelo positivista, sino de integrar sus valores a las aportaciones de otras visiones, enriqueciendo nuestra cultura y poniéndola así al servicio de lo más profundo del ser humano, quizá el único camino para salir de la actual fragmentación cultural y desorden e injusticia generalizados.

Entre algunas de las cosas que allí se dijeron recojo las que más me llegaron:

+Hay que salir del modelo reduccionista del positivismo sin negar su aportación sino integrarla en un modelo más completo que incluya todas las dimensiones de la realidad.

+La espiritualidad ayuda en cualquier proceso terapeútico o pedagógico de crecimiento humano, si bien también la religión puede originar patologías si se reprime la espiritualidad o si se manipula a las personas con la religión.

+La Mística está llamada a unificar la cultura fragmentada actual, no porque elabore un sistema que pretenda contener la verdad de todo, sino porque su misión es ser el “corazón” que anime cualquier búsqueda científica, haciendo de todas las actividades culturales, artísticas o científicas posibles caminos hacia la experiencia humana integral que supone la mística.

+Psicología y espiritualidad sin ser iguales (hay que señalar bien los límites de cada campo) no pueden estar separadas o aisladas la una de la otra. Es necesaria la interdisciplinariedad en el tratamiento del proceso de sanación, crecimiento y madurez humanos.

Sólo son pequeños destellos de lo vivido en el Congreso que me han servido para enriquecer mi visión sobre la realidad y que comparto con vosotr@s.

Por último, diría que lo más interesante, como siempre, han sido las personas que han participado, los diversos encuentros humanos con otros buscadores siempre nos dejan una huella que transforma nuestro ser y, por ello, son un tesoro que nadie nos puede arrebatar.

Gracias a tod@s los que han permitido que este congreso se realizara, espero que sea el comienzo de una “tradición” que anualmente se vaya repitiendo y permita a muchos buscadores reunirse, compartir y conocerse para ir caminando hacia un nuevo paradigma más humano y humanizador. El próximo no os lo perdáis.

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Autor: José Antonio Vázquez

Fuente: Espiritualidad Caminante (http://wwwespiritualidadprogresista.blogspot.com)

Historia de un cambio de vida y experiencia en el “Viaje al Interior”

Hola. Soy Juanjo, un tipo que lleva un año publicando algunos post en este blog, casi siempre sobre ecología y denuncia del sistema, aunque a veces entierro el hacha y escribo sobre música (arriba podéis ver una foto mía junto a Kocoliso, una figura de la cultura precolombina).

A casi todas las personas les llega un momento en su vida, casi siembre entre los treinta y tantos o los cuarenta y poco, que se paran y se preguntan si viven la vida que desean, si están haciendo lo que querrían hacer. Y yo llevaba unos 5 ó 6 años con distintos aprendizajes, con pequeños cambios, pero el trecho que me separaba del otro lado era grande, y necesitaba un gran salto para conseguir llegar al otro lado, para cambiar mi vida de dimensión, y definitivamente con el retiro de 10 días en silencio del “Viaje al interior” creo que lo he conseguido.

Bueno, eso de “creo” lo borro. Quiero decir estoy convencido de haberlo conseguido. He hecho un gran avance en mi camino, y desde aquí, más alto, puedo ver más cosas y ser más consciente de lo que pasa tanto fuera, como dentro de mí.

Cuando tenía veintipico años, el plato que alimentaba mi vida era una sopa, muy buena para esa época, calentita, recién hecha. Pero ahora con treintaypico años, ya estaba empezando a ponerse rancia, y había sucedido un hecho curioso: todas las excusas que me daba hasta ahora para no avanzar, se habían ido convirtiendo en fideos de esa sopa.

Y los profesores del Viaje al interior (Lola, Gosh, Peter) escupieron en mi sopa. Y una vez que escupen en tu sopa, puedes seguir comiéndotela, pero ya no te sabe igual.

Así que tocaba un nuevo y jugoso plato, y para este nuevo trayecto he elegido una abundante ensalada (cuando leáis a lo que me quiero dedicar comprenderéis por qué he elegido este plato).

Sé que el nuevo camino que surge ante mí no es todo un manto de pétalos de rosa, pero pido al Cielo todos los días que me dé sabiduría para poder superar los retos que me encuentre en mi ascensión.

Esta es una entrevista nunca publicada en La Contra de La Vanguardia.

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¿Qué te llevó a hacer estas vacaciones especiales, el “Viaje al interior”?

Pues porque una vez que he conseguido todo lo que me deseaba con veintipico años, empecé a plantearme si estaba haciendo todo lo que quería.

¿Qué es lo que has conseguido?

Hombre, pues creo que lo que casi todos. Una casa bonita, trabajo fijo de administrativo, mujer e hijos, unos buenos valores e inquietudes.

¿Y no te parece suficiente?

Me parece estupendo. Es lo que soñaba. Pero una vez conseguido todo esto, sentía que no quería quedarme ahí. Cuando dejas la vida anclada en un punto, el tiempo la oxida y estropea. Sentía que debía avanzar, pero no sabía hacia dónde. Y en esas leí una de las frases que inició mi nueva búsqueda: “la cima de una montaña es la base de la siguiente” (Robin S.Sharma, libro El santo, el surfista y el ejecutivo). Eso era. Había alcanzado la cima de una montaña, la que yo quise culminar, pero una vez llegado allí sentía que había otra cumbre en el horizonte.

¿Y qué había allí?

Pues eso precisamente es lo quería saber. Es ese momento sólo tenía una cosa clara: mi familia estaría en mi nuevo camino. Del resto no tenía nada seguro. Mi casa no me acababa de gustar, mi trabajo no me realizaba, sabía que mis valores principales (responsabilidad, ecología e igualdad social) sólo los cumplía a medias. Sabía que no estaba dando todo mi potencial, todo lo que podía dar para ser mejor marido, padre, hacer más por el medio ambiente y la sociedad. Era como Don Quijote, que creía luchar contra todo, pero no luchaba contra nada.

¿Y qué hizo?

Empecé a adentrarme en mi parte espiritual, esa mitad de mí que no había explorado. Hice varios cursos/talleres sobre esto (sanación, Reiki), todos de energías blancas (de los espíritus y temas parecidos que se encarguen otros). Todo lo que me enseñaban, pues bueno, me lo creía sólo a medias. Pero fue empezar a comprobarlo cuando me lo creí de verdad. Por ejemplo. Iba al centro de la ciudad decía: “voy a encontrar aparcamiento”, y en menos de cinco minutos ya había aparcado. Y en algunas situaciones arriesgadas llamé a mi Ángel de la Guarda, y se resolvió sin problemas. Y más cosas.

¿Más que subir la montaña, despegó hacia el cielo?

Eso me pasó. Vi que no tenía los pies en la tierra, y quise conocer más de mi parte terrenal. Y en esas encontré un maestro. Bueno, más bien nueve.

¿Qué abusón?

Pues sí. Encontré un sitio donde respondían a casi todas mis inquietudes, donde desarrollaban prácticamente todos los temas que los poros de mi cuerpo supuraban conocer.

¿Qué lugar?

El blog alternativo. Tocaban todos los palos que me interesaban. Ecología, denuncia al sistema, educación, espiritualidad, vida sana. E invitaban no sólo a conocer, sino también a actuar. Y al poco de empezar a leerlos les sugerí un tema del que podrían escribir (expolio al Pueblo Naso), y me dijeron que lo hiciera yo, que querían saber cómo desarrollaría el tema y qué opinaba. Y empezando a escribir post, descubrí que yo también podía ser mi maestro. Que dentro de mí había mucho que ni yo mismo sabía que tenía, y cuando me obligaba a escribir y sacarlo de mi interior aprendía muchísimo. Incluso me ayudó a corregir mis pensamientos erróneos sobre el tema. ¿Cómo iba yo invitar a la gente a actuar violentamente contra la injusticia? No podía. Y yo mismo aprendía que mejor era colaborar por mejorar las cosas, que luchar para cambiarlas. Y así con muchos temas.

¿Y comenzó a subir su nueva montaña?

Sí estaba subiendo. Pero en esas surgió un vacío en el camino. Entre donde me encontraba y el resto del camino había un salto, que separaba la vida que había vivido hasta entonces de la que me esperaba. SALTAR. Los nuevos caminos están precedidos de un foso, y ese foso se llama miedo. Él te da miles de excusas para que no saltes. Saber cosas acerca de tu nuevo camino lo disminuye bastante, pero no era suficiente para eliminarlo.

¿Cómo un chico como usted que nunca había meditado se enrola en un Viaje Interior de 10 días en silencio y con desconocidos, con comida vegetariana y en un bosque cuando otros se van a la playa descansar con sus familias?

Cómo: Desde que leí el post del Viaje Interior, había un run run que resonaba en mí. Además, desde que Can-Men supo que estaba interesado, me animó a que, si podía, me embarcara. Y encima cada día que entraba a elblogalternativo, el primer banner que me aparecía siempre siempre era el del Viaje al interior. Y ese mismo mes me estaba leyendo un libro cuya tesis principal era la palabra CONFÍA. Todas las señales se confabulaban para hacerme evidente mi elección:

+Meditar: Llevaba tiempo queriendo aprender.

+Silencio: Pues estar en silencio fue más fácil de lo que pensaba, puesto que no conocía a casi nadie, y el hecho de hacerlo todo el grupo ayuda. Y al final los 10 días comprendí que era imprescindible para conseguir adentrarse en uno mismo.

+Comida vegetariana: la carne no la eché nada en falta. Es más, nunca he comido una comida vegetariana con mejores sabores y texturas que la que servían en Arcadia, siempre comida casera a pesar de que éramos casi 40 a comer.

+Bosque: es mi medio. Seguramente mi vibración es muy similar a la de los árboles, porque la sensación de tranquilidad que noto en la naturaleza no lo siento en ningún otro lugar. Es como si supiera que me aceptan, que soy parte de ellos, como de la familia.

+Sin los míos: al principio fue duro, pero luego, como estaba aislado de las cosas que pasaban en el mundo, tenía la sensación como de estar fuera del tiempo. De hecho, cuando volví todo estaba como lo había dejado 10 días antes. Además, llevaba 7 años siendo esposo y 5 siendo padre, sin descanso. Y confieso que desde que he vuelto he cogido con muchas más ganas mis amores y responsabilidades.

¿Qué expectativas tenía?

Pensaba que iba a recordar quién era yo de verdad, que iba a encontrarme.

¿Y qué aprendiste? ¿qué enseñanzas te llevaste?

Pues resulta que allí no aprendí nada nuevo. Lo que sucedió es que mi mente por fin comprendió y creyó lo que mi corazón llevaba años diciéndole:

+Aprendí que formo parte de algo mucho mayor que yo. No es que yo sea “el mejor”. Es que formo parte de “lo mejor”. Todos formamos parte de ello. La diferencia con el Juanjo de hace 2 meses es que ahora lo entiendo. Eso de que Dios está en todas partes es totalmente cierto. Está en esa planta, esa montaña, aquella piedra, y también en mí y en ti. Llevo mucho tiempo oyéndolo, pero ahora ya lo sé y lo afirmo rotundamente con todo el corazón.

+También comprendí que la mejor forma de influir en los demás, es con el EJEMPLO. La única forma honesta de recomendar o enseñar algo es haberlo probado antes en mí, y comprobar su impacto positivo. El refrán correcto sería: Haz lo que yo hago.

+También entiendo el efecto mariposa (el batir de las alas de una mariposa en un lugar pudiera desencadenar un huracán al otro lado del planeta). Cada cosa que haga bien o cada vez que lo haga mejor, ayudaré a mejorar el todo. Cada cosa que haga mal, o incluso que omita hacerla, empobrece el todo.

+Y la ley del boomerang (lo que yo haga, recibiré). A quien trate bien, responderá agradecido con un buen trato. Y no hablo de dinero. Es algo mucho más grande.

+Y muchas más cosas sobre mí (sané una fobia a través del perdón, acepté partes de mí que no acaba de aceptar, comprendí algunas maneras de pensar que tenía y me hacían mal y el mecanismo de cómo funcionaban, …)

+Incluso aprendí que es un acto de generosidad tanto dar ayuda, como aceptarla, porque, al igual que yo me siento bien ofreciendo mi ayuda, también conseguiré que otro se sienta bien ayudándome a mí. Además de ser divino que ayuda, también soy hombre que necesita ayuda.

Usted no tiene abuela. ¿Es que cree que puede salvar el mundo como Will Smith, que ya lo ha hecho en al menos 5 películas?

Noooo, hombre. No se trata de salvar damiselas en apuros o bajar gatos de los árboles. Incluso Jesucristo/Mahoma/Buda, después de varios miles de años, no han conseguido ni en conjunto influir en la totalidad del planeta y que todos caminen hacia el bien, la paz y el amor. Pero sí en una parte importante.

En mí han influido, para bien o para mal, miles de personas, presencialmente, por TV, libros o internet. Algunos estuvieron en mi vida algunos minutos y otros varios años. Pero todos dejaron su huella en mí. Pues yo pretendo a su vez influir en mi entorno, sólo que ahora que soy consciente de mi poder, lo haré conscientemente para bien, empezando por mí.

¿A qué tipo de personas le recomendarías este Viaje al interior?

A todo el mundo. Pero sobre todo a aquellos que quieren dar un mejor rumbo a su vida. Y para los que ya estén en un camino que les realiza, pues se lo recomendaría para desconectar de su vida, su mundo y su mente por 10 días. Allí estarán libres de máscaras y de juicios. Estarán solos con ellos mismos. Esto sí que es desconexión, y no un estresante viaje organizado. Es más. Quiero volver a hacerlo dentro de unos años.

¿Cómo te gustaría que fuese tu vida en 10 años?

Pues un día meditando, me vino el lugar donde quería vivir, y para que no se me olvidara lo tracé en una hoja. Y resulta que el último día, haciendo un dibujo con mi mano izquierda (soy diestro) que representa el niño interior, hice el mismo dibujo que siempre hacía de pequeño. El mismo. Y coincidían exactamente. Llevaba más de 20 años sin dibujarlo. ¡Toda mi vida sabía dónde quería vivir y no me había dado cuenta!

Quería vivir en el campo, con una casita, un árbol en la puerta y montañas de fondo. Y sé que mi profesión estará en ese medio natural. Quizá cultivando.

Eso vale una pasta. Y por lo que me ha contado creo que usted no sabe de eso

Cierto. Pero dicen que la falta de dinero activa el ingenio. Además, si me lo dieran todo hecho, ¿dónde estaría el aprendizaje?. No tengo ni idea de las labores agrícolas, pero resulta que llevo un tiempo colaborando como voluntario en una asociación de distribución de alimentación ecológica, y ahora sé que no era por casualidad. Y tampoco dispongo de fondos para comprar un terreno, pero no he dicho que quiera una gran finca tipo Falcon Crest, ni una casa enorme. Puedo empezar por una pequeña parcela, o con cooperativas. Y la casa no es necesaria al principio, y luego puede hacerse de madera o algún otro material natural y local. Mis aspiraciones no son el lujo y la ostentación, sino la salud y calidad de vida. Ahora sé que eso es lo que siempre he querido, y la vida me ha demostrado que si quiero algo con todo el corazón, me surgirán oportunidades para que lo acabe consiguiendo.

¿No le da vértigo un proyecto tan grande?

Ufff! Precisamente eso me empezó a agobiar a principios de septiembre. He comprendido tantas cosas nuevas, se me abren unos caminos tan fascinantes como inciertos ante mí, que me siento abrumado. Así que voy a ir optando por ir paso a paso, porque sé que aunque el camino no sea igual de recto de lo que al principio me plantee, el zig-zag me llevará a la misma cima que el camino recto. Todos deseamos la comodidad de un nuevo camino recto y fácil, pero debemos saber que sin los titubeos y algunos cambios de rumbo en la subida, no aprenderíamos valiosas lecciones que nos harán valorar no sólo la cima, sino también todo lo que hemos aprendido en la ascensión.

Por cierto, no me ha contado cómo superó ese foso llamado miedo. ¿Construyó un puente?

No. Es mucho más fácil. Es como en Indiana Jones y la última cruzada, cuando Indi se encuentra con un precipicio que le separa del cáliz que salvará a su padre. Texto: “El sendero de Dios. Sólo el que salte de la cabeza del león probará su valía”. Pues es exactamente así. Ese precipicio, el vacío, no existe. Comprendí que las baldosas que separan ambos lados siempre estuvieron allí. No hay más que caminar con confianza a la otra orilla, y todo el puente aparecerá ante ti.

Pues nada. Le dejo, que veo que lo tiene todo muy claro

Sólo tengo claro lo que ha sucedido hasta hoy. ¿Mañana? No lo sé, pero seguro que es algo bueno. Si es algo que antes llamaba “malo”, ahora sé que es una buena lección y una buena oportunidad de poner en práctica mis capacidades. Y si es directamente bueno, pues a disfrutarlo.

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Fuente: El Blog Alternativo (http://www.elblogalternativo.com/)

Comparte con nosotr@s: “Depende de la forma”, de Magdalena Crosa

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DEPENDE DE LA FORMA

Un Sultán soñó que había perdido todos los dientes.

Después de despertar, mandó llamar a un Sabio para que interpretase su sueño.

¡Qué desgracia Mi Señor!, exclamó el Sabio, Cada diente caído representa la muerte de un pariente suyo.

¡Qué insolencia!, gritó el Sultán enfurecido, ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!

Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos.

Más tarde ordenó que le trajesen a otro Sabio y le contó lo que había soñado.

Este, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:

¡Excelente Señor! Gran felicidad te fue reservada. El sueño significa que vivirá mas que todos sus parientes.

Se iluminó el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro.

Cuando éste salía del Palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:

¡No es posible! La interpretación que hiciste de los sueños es la misma que el primer Sabio. No entiendo porque al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.

Recuerda bien amigo mío, respondió el segundo Sabio, que todo depende de la forma en el decir. Uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse.

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Otros relatos proporcionados por Magdalena Crosa (mreunion77@gmail.com) publicados en el Blog:

+Sábanas (14 de septiembre de 2010)

+Soy ciego… (23 de septiembre de 2010)

6/10/10

¿Perspectiva de hormiga o de águila?

El camino de la hormiga es un movimiento lento… entre el bosque de lo manifiesto, entretenido en le juego de ideas, emociones y acciones…. buscando salidas y alcances.

El vuelo del águila es la mirada plena y total, desprendida y libre… fuera del laberinto

Vivir sumergido en la ignorancia o vivir en lo que uno es… Son dos modos. En el primero estás atrapado en el tiempo y el espacio, en el segundo eres... Ilimitado.

… El conocimiento de sí mismo se obtiene con humildad. La manera de dirigirse hacia él es parecida a la de una persona que quiere beber el agua de un arroyo y no tiene un recipiente: debe inclinarse para beber, hasta el suelo. El agua siempre busca el nivel más bajo, en la etapa de buscador es preciso imitar al agua. Verificaremos que más tarde la conciencia del buscador desaparece, me refiero a la conciencia identificada con el cuerpo, la mente y la emoción, para evidenciarse la conciencia esencial. Cuando la conciencia es reconocida por lo que verdaderamente es, entra en resonancia con la presencia silenciosa que se reconoce como lo Divino. La mente se vuelve silenciosa, de una forma gradual y misteriosa, no por medio de métodos. Se experimenta un vislumbre del bienestar sin causa del estado natural, florece una relación de amistad, amor y libertad hacia todos. Los informes acerca de lo que pasa luego de vivenciar la realización directa, son pocos. Hay libros antiguos que, aunque hablan de la realización, no mencionan detalles después de que se evidencia la realización de lo Divino.

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Autor: R.Malak

Fuente: Existo (http://existodesdesiempre.blogspot.com)

Actualizar la pedagogía ante un mundo en cambio

Siglos de guerras, de enfrentamientos, de luchas entre pueblos y de conflictos de clase nos están dejando una amarga lección. Este método primario y reduccionista no nos ha hecho más humanos, ni nos aproxima más unos a otros, ni mucho menos nos ha traído la tan ansiada paz. Vivimos en permanente estado de sitio y llenos de miedo. Hemos alcanzado un estadio histórico que, en palabras de la Carta de la Tierra, «nos convoca a un nuevo comienzo». Esto requiere una pedagogía, fundada en una nueva conciencia y en una visión incluyente de los problemas económicos, sociales, culturales y espirituales que nos desafían.

Esta nueva conciencia, fruto de la mundialización, de las ciencias de la Tierra y de la vida y también de la ecología nos está mostrando un camino a seguir: entender que todas las cosas son interdependientes y que ni siquiera las oposiciones están fuera de un Todo dinámico y abierto. Por esto, no cabe separar sino integrar, incluir en vez de excluir; reconocer, sí, las diferencias, pero buscar también las convergencias, y en lugar del gana-pierde, buscar el gana-gana.

Tal perspectiva holística está influenciando los procesos educativos. Tenemos un maestro inolvidable, Paulo Freire, que nos enseñó la dialéctica de la inclusión y a poner «y» donde antes poníamos «o». Debemos aprender a decir «sí» a todo lo que nos hace crecer, en lo pequeño y en lo grande.

Fray Clodovis Boff acumuló mucha experiencia trabajando con los pobres en Acre y en Río de Janeiro. En la línea de Paulo Freire, nos entregó un librito que se ha convertido en un clásico: Cómo trabajar con el pueblo. Y ahora, ante los desafíos de la nueva situación del mundo, ha elaborado un pequeño decálogo de lo que podría ser una pedagogía renovada. Vale la pena transcribirlo y considerarlo, pues puede ayudarnos, y mucho.

«1. Sí al proceso de concientización, al despertar de la conciencia crítica y al uso de la razón analítica (cabeza). Pero sí también a la razón sensible (corazón) donde se enraízan los valores y de donde se alimentan el imaginario y todas las utopías.

2. Sí al ‘sujeto colectivo’ o social, al ‘nosotros’ creador de historia (‘nadie libera a nadie, nos liberamos juntos’). Pero sí también a la subjetividad de cada uno, al ‘yo biográfico’, al ‘sujeto individual’ con sus referencias y sueños.

3. Sí a la ‘praxis política’, transformadora de las estructuras y generadora de nuevas relaciones sociales, de un nuevo ‘sistema’. Y sí también a la ‘práctica cultural’ (simbólica, artística y religiosa), ‘transfiguradora’ del mundo y creadora de nuevos sentidos o, simplemente, de un nuevo ‘mundo vital’.

4. Sí a la acción ‘macro’ o societaria (en particular a la ‘acción revolucionaria’), la que actúa sobre las estructuras. Pero sí también a la acción ‘micro’, local y comunitaria (‘revolución molecular’) como base y punto de partida del proceso estructural.

5. Sí a la articulación de las fuerzas sociales en forma de ‘estructuras unificadoras’ y centralizadas. Pero sí también a la articulación en ‘red’, en la cual por una acción descentralizada, cada nudo se vuelve centro de creación, de iniciativas y de intervenciones.

6. Sí a la ‘crítica’ de los mecanismos de opresión, a la denuncia de las injusticias y al ‘trabajo de lo negativo’. Pero sí también a las propuestas ‘alternativas’, a las acciones positivas que instauran lo ‘nuevo’ y anuncian un futuro diferente.

7. Sí al ‘proyecto histórico’, al ‘programa político’ concreto que apunta hacia una ‘nueva sociedad’. Pero sí también a las ‘utopías’, a los sueños de la ‘fantasía creadora’, a la búsqueda de una vida diferente, en fin, de ‘un mundo nuevo’.

8. Sí a la ‘lucha’, al trabajo, al esfuerzo para progresar, sí a la seriedad del compromiso. Y sí también a la ‘gratuidad’ tal como se manifiesta en el juego, en el tiempo libre, o simplemente, en la alegría de vivir.

9. Sí al ideal de ser ‘ciudadano’, de ser ‘militante’ y ‘luchador’, sí a quien se entrega lleno de entusiasmo y coraje a la causa de la humanización del mundo. Pero también sí a la figura del ‘animador’, del ‘compañero’, del ‘amigo’, en palabras sencillas, sí a quien es rico en humanidad, en libertad y en amor.

10. Sí a una concepción ‘analítica’ y científica de la sociedad y de sus estructuras económicas y políticas. Pero sítambién a la visión ‘sistémica’ y ‘holística’ de la realidad, vista como totalidad viva, integrada dialécticamente en sus varias dimensiones: personal, de género, social, ecológica, planetaria, cósmica y trascendente».

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Autor: Leonardo Boff

Fuente: Koinonia (http://www.servicioskoinonia.org/boff/)

Principios Económicos

El desarrollo de unos nuevos principios y formas de actuación y organización políticos deben encontrarse basados, inevitablemente -si aspiramos seriamente a su efectiva realización- en una nueva definición de las relaciones humanas e, incluso, de la concepción misma del ser humano tal y como se encuentra hoy entendida de forma prácticamente generalizada. En este sentido, hoy poseemos un nuevo reto: la creación de un nuevo Nosotros más universal que aquél basado no sólo en la solidaridad a través del trabajo manual, sino en el principio de que la afirmación de cada uno de nosotros en su singularidad implica, necesariamente, la de los otros, y no es, al contrario, un límite. Es decir, que frente a la libertad confinada burguesa, según la cual mi libertad acaba donde empieza la de los otros -y que implica inevitablemente la falta de entendimiento- resulta necesario plantear que la libertad, o es solidaria -en el sentido de que depende de la libertad de los otros, y viceversa-, o no lo es.

En definitiva, no estamos sino planteando una revisión de categorías que dominan nuestro pensamiento -y por tanto nuestra forma de concebirnos y, a su vez, consecuentemente, de relacionarnos y actuar- y que pertenecen a la ideología dominante (que, recuérdese, es la de la clase dominante), como esta concepción individualista de la libertad. Una idea de la libertad, además, que no sólo nos convierte en individuos aislados empeñados en la realización de proyectos particulares -y que da lugar al “hombre entrópico” (o dominado por la entropía), como lo denominamos-, sino que se ha convertido en uno de los instrumentos más poderosos de culpabilización humana. Es decir, en lugar de contemplarnos como seres en proceso de conquista de su libertad -y una comprensión de nuestro carácter intrínsecamente solidario puede contribuir a su ampliación-, nos concebimos como seres -especialmente a los “otros”- que eligen de forma abstracta entre el “bien” y el “mal”. Esto nos da un falso poder para juzgar y condenar permanentemente, en lugar de poner nuestro énfasis en comprender todo lo que nos falta para lograr ser verdaderamente nosotros mismos. Y sólo una concepción de la libertad basada no en la elección puntual, sino en el pleno desarrollo de todas nuestras potencialidades humanas -o ser verdaderamente lo que somos, lo cual nos hace ya singulares- (y sin lo cual no somos libres), puede hacernos avanzar, precisamente, hacia su consecución.

Es por todo lo anterior que nos hemos atrevido a plantear, en función de esta nueva concepción de la libertad -entendida como la plena y justa realización de lo que se es-, unos nuevos principios de relación humana, que puedan guiar de alguna manera nuestra actuación. Para ello nos hemos basado en el concepto de singularidad, entendiendo que el desarrollo de nuestros más elevados potenciales -especialmente nuestra capacidad creadora a todos los niveles- nos hace singulares, y por tanto libres, siempre que ese desarrollo, como hemos dicho, se base asimismo en el desarrollo de la singularidad de los otros, imprescindible para el nuestro propio. Así, pues, hemos considerado también que una sociedad sólo puede entenderse como libre si se vuelca en potenciar la singularidad de sus miembros -empezando por el desarrollo de la vocación-, muy al contrario de lo que sucede en nuestras sociedades, donde los fenómenos de “masas” -o de vulgarización a gran escala- están tan extendidos y potenciados, al tiempo que se fomenta el protagonismo excesivo de personajes en buena medida artificiales.

Estos principios de los que hablábamos (que consideramos imperativos categóricos universales) son los siguientes:

1. Ser uno mismo en relación a un Nosotros en el que la afirmación de cada singularidad implique la afirmación de todas las demás.

2. Lo anterior implica que cada uno de nosotros se definiría, al mismo tiempo, como «único» y como «otro más». Es decir, nuestra singularidad nos convierte en un referente o ley para los otros (únicos), al tiempo que obedecemos a la singularidad de los otros (y en ello nos convertimos en “otros más”). Pero en las singularidades, desde el momento en que significan plenitud personal, no se compite, sino que se comparte.

3. Ser uno para ser diferentes. Las diferencias separadas no llegan a la unidad de lo Uno; es lo Uno lo que se hace diferencia. En la unidad, lo singular no es algo separado del resto, sino afirmativo del otro (amor) y de uno mismo (dignidad, autoestima, transparencia).

Uno de los medios y, a su vez, expresiones esenciales del proceso de singularización humana, es el trabajo libre, vocacional o creativo. También lo llamamos trabajo esencial o auto-referenciado, porque en él se toma como componente esencial del trabajo al trabajador mismo, y no sólo el producto o el medio de su trabajo. El trabajo auto-referencial se dirige tanto hacia el sujeto como al objeto, aunque teniendo en cuenta que el sujeto es lo esencial y siendo su labor perfeccionar tanto uno como otro. Por el contrario, el trabajo que no potencia la singularidad del que lo ejerce es el denominado “hetero-referencial”, en el sentido de que la referencia de ese trabajo es externa a lo esencial del propio sujeto. Es el trabajo dirigido fundamentalmente a satisfacer las necesidades del cuerpo, así como otras referencias externas a lo esencial de la propia conciencia humana (dinero, prestigio, etc.), tendiendo, por ello, a vampirizarlo o agostarlo, en lugar de potenciarlo. Se trata del trabajo que la terminología marxista daba en llamar trabajo alienado, que no es otro, en definitiva, que el que limita al ser humano porque no pone en juego la propia singularidad. Y en cuanto esto ocurre no se trata, en consecuencia, de un trabajo libre.

Es por ello un hecho muy triste que se hable de “economía libre de mercado”, una economía donde las cosas se diferencian precisamente por lo más indiferenciado, que es el dinero, y no por la singularidad humana, que es lo que auténticamente se diferencia. La libertad, pues, debe situarse en su justo lugar: no allí donde se realiza el intercambio, sino donde se produce el trabajo, sabiendo muy bien porqué se trabaja y para qué. Y todo esto fuerza a reivindicar una SOCIEDAD DE TRABAJO LIBRE, que es la que responde a la singularidad humana y protege y afianza todas las formas y grados de la vida.

Se hace, por tanto, urgente, definir un nuevo patrón de medida del trabajo humano que mida su verdadero desgaste y necesidades de restitución, pues a partir de él se podrán medir las retribuciones directas e indirectas que deberán aportarse por la sociedad a sus miembros. En otras palabras: la medida del valor ya no puede estar basada en la mera reproducción de la fuerza física de trabajo, y tampoco puede seguir siendo variable, dependiendo del mercado o de la clase social. Debe ser universal -esto es, ser igual para todos- y, además, procurar que la fuerza de trabajo se restituya a todos los niveles (físico o biológico, psicológico, cultural y -para los creyentes-, también espiritual). De esta forma, sería necesario crear una línea de investigación acerca de las necesidades surgidas de las diferentes actividades humanas, de forma que se vayan creando criterios generales, pero que puedan ir variando con el tiempo, en función de la propia evolución humana y de los medios de trabajo.

En función de un nuevo patrón de restitución del desgaste del trabajo -basado, pues, en lo que venga a considerarse una vida digna a todos los niveles, desde los más básicos a los más elevados-, éste, proponemos, puede venir a restituirse de dos maneras:

+Unos ingresos salariales -o sus equivalentes- directos, que abarquen un abanico de diferencias lo mínimas posibles.

+Unos recursos sociales que deberán volcarse especialmente hacia aquellos que sufren -por las razones que sean- más desgaste.

De esta forma, a diferencia del elemental comunismo primitivo y del que llamamos comunismo de clase (o aquel que se establece en función de una clase particular que se toma como universal y que aspira al máximo desarrollo de las fuerzas productivas de ese momento), aspiramos a un nuevo comunismo: el comunismo de los seres humanos libres, que establezca un tope al patrimonio privado, un abanico salarial o de ingresos mínimo, y recursos sociales indirectos para el desarrollo del ser humano en cualquier plano.

En función de todo lo anterior, deben redefinirse también los conceptos mismos de Estado y democracia. Entendemos la sociedad de clase -y, consiguientemente, sus Estados- como el sistema dirigido a defender los intereses fundamentales de un grupo humano -el grupo dominante-, incluidas sus necesidades de identificación y distinción, y, sólo subsidiariamente, los de otras clases o grupos sociales. En el capitalismo, es precisamente ese principio básico el que viene regulado por el mercado. Sin embargo, sin principios ni fines comunes aparece inevitablemente la entropía entre los seres humanos. Es, por ello, tan importante que conozcamos qué es lo que, socialmente, se tiene derecho a tomar -en nuestro criterio, sólo aquello que se desgasta-, para conocer también lo que se ha de dar. Es en esto en lo que ya entra precisamente la función del Estado. Así, creemos que se debe entender el Estado como la forma de organización de poder de todos para afirmar y garantizar el poder de cada uno. Algo que, desde luego, no ocurre con el Estado capitalista, en el que el poder se concentra para garantizar el del grupo dominante, y en el que tampoco se garantiza el auténtico poder de cada uno -entendido éste como el máximo desarrollo de sus posibilidades humanas, con todo lo que ello conlleva. Y, en ese mismo sentido, la democracia debe entenderse como el poder de “nosotros mismos”, es decir, como afirmación de la singularidad solidaria: como grupo colectivo en ese Estado y como singularidad individual, pero siempre en ambos sentidos y nunca en detrimento de cualquiera de ellos.

Algunas ideas sobre economía

1. Toda producción de bienes materiales, así como las formas de distribución y cambio inherentes a la misma, sólo son relativas a la afirmación de la singularidad humana, considerada tanto al nivel del individuo como al nivel del Nosotros (imperativo categórico 1).

2. Para que una ciencia sea ciencia ha de poseer un patrón de medida que tenga un valor universal y cuya alteración sea controlable.

3. El patrón de todo valor de uso es el cuerpo humano.

4. El único patrón de medida que reúne tales exigencias es el valor de la fuerza de trabajo en su estado óptimo, conforme a las posibilidades de un determinado tiempo, y medida en tiempo necesario de trabajo social.

Corolario: Como el patrón de medida no puede ser comparado, no puede tampoco ser intercambiado. Luego no debe haber mercado de trabajo.

El valor del patrón de medida en las teorías económicas relativas al sistema económico capitalista lo fija el mercado. Al estar sujeto a su movimiento cíclico, dicha ciencia se encuentra al nivel del modelo geocéntrico de Tolomeo. Es la fuerza de trabajo la que gira en torno a los precios, y no los precios en torno a la fuerza de trabajo, cuyo valor ha de ser universal y cuyos cambios han de ser controlados y estar en función del grado de desarrollo del trabajo libre.

5. Se considera constitutivo de la fuerza de trabajo todo lo relativo al cuerpo que puede experimentar desgaste en el proceso de trabajo.

6. Todo lo que se desgasta ha de ser restituido conforme a sus condiciones óptimas iniciales.

7. Las ideas no se desgastan; pueden ser válidas y, en determinadas condiciones, dejan de serlo. Son patrones cualitativos, en relación a los cuales se realizan procesos económicos.

Corolario: Como las ideas no se desgastan, es imposible “restituirlas”. Luego las ideas tienen un valor incalculable. Ni se compran ni se venden.

8. La afirmación de lo singular ha de permitir la restitución de lo que se gasta, como asimismo la restitución de lo que se gasta no puede limitar la afirmación de lo singular.

9. Trabajo libre es aquél que no puede ser realizado por una máquina, puesto que es inherente a la singularidad del que lo realiza, y, por lo tanto, el producto resultante lleva impreso el sello de la originalidad.

10. Toda realización auténticamente singular es un patrón de medida en relación a otras producciones, y, en tanto que tal, no puede compararse; luego no tiene precio. Es propiedad universal.

11. Un ser vivo no es una máquina, y el ser humano menos que ningún otro.

12. La repetición en serie de un trabajo originalmente libre lo ha de hacer una máquina.

13. El dinero es el reconocimiento social de los límites del poder de realización sin las realizaciones de los otros.

Corolario 1: El dinero es la expresión de la necesaria solidaridad allí donde todo poder de realización es limitado, como sucede en las sociedades altamente complejas y basadas, por lo tanto, en una elevada división social del trabajo.

Corolario 2:

+La administración de la disponibilidad del dinero equivale a la administración de la solidaridad social.

+Las entidades financieras privadas propias del capitalismo administran la solidaridad social en beneficio propio.

14. Quien más dinero necesita para la restitución y mantenimiento de la fuerza de trabajo -trabaje o no- es quien menos poder verdadero tiene (poder corporal, psicológico o espiritual).

15. Hay dos tipos de elección económica: la elección libre y la elección relativa o dependiente. La primera es inherente a la singularidad de quien elige, y, por lo tanto, mantiene o potencia su poder de realización, mientras que la segunda sólo es relativa a las realizaciones de los otros.

16. Toda elección (económica) relativa o dependiente que se subordine en primer lugar a una elección libre es una elección racional. En caso de no ser así, la denominamos elección edípica.

17. El capitalismo es un sistema económico-social que potencia la elección edípica sobre la racional.

Corolario: El capitalismo es un sistema económico irracional porque subordina la libre elección a la elección edípica, sustituyendo la justa solidaridad por una dependencia servil, y la justa afirmación de la singularidad por un individualismo egoísta y gregario.

18. Llamamos Orden de justa solidaridad aquél en el que la afirmación del poder de los que pueden (mayor inteligencia, energía espiritual, amor, etc.) implica el desarrollo o potenciación del poder de los que no pueden.

19. El orden de la justa solidaridad es el necesario para el establecimiento del Orden de la libertad, que es el inherente a la afirmación de la singularidad de sus partes, por cuanto la afirmación de la singularidad de cada una implica la afirmación de la singularidad de las demás.

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Autor: Francisco Almansa

Fuente: Grupo de Estudios Alétheia (Córdoba, España)