22/1/17

El vacío (Recordando lo que Es: 78)


El vacío desconcierta a la mente, pues esta computa lo que “es”, pero no es capaz de procesar, pensar o imaginar lo que “no es”. El vacío, para colmo, no se limita a “no-ser”, sino que, además, siendo “nada”, también es “algo”, pues, como la ciencia ha demostrado, existe. De hecho, que el vacío exista y sea “algo” permite dar contestación a dos candentes cuestiones planteadas y examinadas por la física actual: una, en el extremo de lo más grande, el Cosmos y su expansión; y otra, en el de lo más diminuto, las partículas elementales y su comportamiento. Y el vacío, “no-ser”, para evidenciar que también “es”, vibra, con lo que muestra su “vida”. Se trata, desde luego, de una vibración muy peculiar. Cuando el vacío se va llenando de partículas, estas vibran en el vacío. Pero al indicar que el vacío vibra se hace mención no a la vibración en el vacío, sino a la vibración del propio vacío como tal: cuando el vacío es realmente vacío, cuando está absolutamente “limpio” de cualquier elemento o componente, el vacío, en sí y por sí, vibra. Y esta vibración es señal de su vida, de su existencia, de su presencia. Es la vibración del vacío, no en el vacío. Lo que conduce al denominado “bosón de Higgs”… Para comprender el contenido y significado de este bosón, llamado también “partícula de Dios”, hay que partir de una de las predicciones más famosas del llamado “modelo estándar de la física de partículas”, teoría cuántica de campos desarrollada a partir de 1970, consistente en la existencia de un bosón encargado de proveer a las demás partículas elementales de la propiedad que llamamos “masa”. En este orden, hay que entender por “masa” no tanto el peso -que no es la manera más correcta de definirla-, sino la medida de la oposición que muestra un cuerpo cualquiera a cambiar su movimiento cuando se le aplica una fuerza (por ejemplo: cuanto mayor es su masa, más cuesta empujarlo). A esto se le llama inercia. Y la masa es la medida de la inercia de un cuerpo. En este marco, cuando se habla del “bosón de Higgs” nos referimos a este concepto de masa. Y este bosón genera un campo que afecta a todo el espacio -se le conoce como “campo de Higgs”-, de modo que las partículas fundamentales que se acoplan con él adquieren masa. Esta propuesta fue hecha de forma teórica en 1964 por un grupo de físicos, entre ellos el británico Peter W. Higgs, a quien el bosón debe su nombre, aunque advirtieron que para poder ser efectivamente observado se requería usar energías muy altas. Y fue preciso el paso de varias décadas antes de disponer de la energía precisa para detectarlo. Se tuvieron que construir colisionadores de partículas de última generación, como el Tevatron del FermiLab, en los Estados Unidos, y, más recientemente, el Gran Colisionador de Hadrones del CERN, en Europa. Por fin, entre el 3 y el 4 de julio de 2012, científicos del FermiLab y el CERN hicieron el anuncio del hallazgo de una nueva partícula cuyas propiedades corresponden a las predichas para el “bosón de Higgs”. Gracias a ello, al año siguiente, en 2013, casi medio siglo después de que fueran efectuadas sus primeras aportaciones al respecto, Higgs, con 84 años de edad, fue galardonado con el Premio Nobel de Física… Por tanto y en resumen, atendiendo a lo aportado por la física y la astrofísica de vanguardia, la dualidad “nada” versus “algo” -como otras tantas dualidades y dicotomías- ha quedado rota y superada:
+la “nada” es “algo”;
+el “algo” se sostiene en la “nada”;
+el vacío es el marco en el que todo ello acontece; y
+el “algo”, que es vibración, se despliega como tal.

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Una nueva entrega de Recordando lo que Es se publica en este blog cada domingo.
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