17/1/17

A cerca de ti


Te he reconocido como hermano mío,
Tus penas y desventuras, como propias las he sufrido.
Tus triunfos y logros, como si de mí se tratasen,
Los he gozado.

Cuando Tú reías,
Yo reía contigo.
Cuando llorabas,
Eran mis lágrimas las que derramabas.

Si alguna injusticia te proferían,
Entristecido me sentía.
Si alguna alabanza te concedían,
Enaltecida se encontraba mi alma.

Querido hermano, aunque tú no lo veas,
Tus ojos son mis ojos.
Amado amigo, aunque tú no lo sientas,
Tus oídos son mis oídos.
Alma mía, aunque tú no lo percibas,
Tu nariz es mi nariz.
Corazón mío, aunque tu no lo saborees,
Tu paladar es mi paladar.
Amor mío, aunque tú no lo palpes,
Tu tacto es mi tacto.
Tu aliento, es el mío.
Tu palpitar, es el mío.
Tu vida, es mi vida.

Nada más puedo agregar.
Tan solo anhelo, que por fin descubras,
Que lo que tú ves separado,
Únicamente un espejismo de la vida es.
Que no existe más que el UNO.

Supongo, mi querido hermano,
Que por fin descubrirás esta verdad,
Haciendo tuyas las palabras que aquí te dedico.

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Autor: Matías Márquez (gaudapada@hotmail.com)
Fuente: De su libro Alma embriagada (Editorial: Visión Libros)
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