4/12/16

La causa y origen de lo que sucede en el exterior se halla siempre en el interior y se relaciona con el impulso y evolución del estado de consciencia (Recordando lo que Es: 71)


Para comprender mejor que la realidad exterior depende de la realidad interior, se puede acudir al ejemplo que se utilizó al abordar la interacción entre enfermedad y consciencia, es decir, el de uno de esos enormes icebergs que, tras desprenderse de un glaciar o de una plataforma de hielo, surcan flotando las aguas oceánicas arrastrados por las corrientes marinas. Del iceberg sobresale del agua solo una octava parte de su volumen total, que es la porción del mismo que puedes ver con tus ojos, mientras que más del 85 por ciento se mantiene por debajo de la superficie, invisible para tu mirada. Y en un momento determinado de su travesía oceánica, el iceberg comienza a deshelarse, lo que podrás detectar porque su parte exterior, la que emerge por encima del agua, empezará a descongelarse y menguará. ¿Por qué se produce el deshielo? Quizás pienses que debido a que se ha elevado la temperatura ambiente del entorno que rodea al iceberg, situándose por encima de los cero grados, lo que provoca el descongelamiento. Sin embargo, si mides dicha temperatura, puede suceder que sea claramente inferior a los ceros grados, a pesar de lo cual el licuado está teniendo lugar. ¿Qué está ocurriendo? Muy sencillo: la razón del deshielo del iceberg no se encuentra en su parte exterior, la que sobresale de las aguas y percibes por medio de tus sentidos físicos, sino en su parte interior, la que permanece dentro del océano, por debajo de la superficie. Es esta precisamente la que ha entrado en contacto directo con corrientes submarinas de aguas templadas (el Niño, la Niña, la Corriente del Golfo, etcétera) provocando la descongelación y la reducción del tamaño de la masa de hielo… Aplicando lo anterior al ser humano, lo que metafóricamente se viene denominando en estas entregas de Recordando lo que Es como “coche” coincidiría con la parte exterior del iceberg, la que es visible y asoma fuera del océano; y el Conductor con su parte interior, la que está sumergida y oculta. Desde el aferramiento al coche, la gente suele creer y pensar que lo que ocurre en el exterior –el “yo” físico, mental y emocional- tiene su origen y causa en ese exterior. Sin embargo, la realidad es muy otra: la causa y origen de lo que sucede en el exterior se halla siempre en el interior y se relaciona con el impulso y evolución del estado de consciencia. Por ello, cualquier experiencia o vivencia exterior, la que sea, tiene su porqué y para qué en clave de esa evolución… Ciertamente, las experiencias vitales se despliegan en el mundo exterior, pero son creadas desde dentro. Igualmente, el cómo cada cual las contempla, vivencia, interpreta y, finalmente, las hace suyas se relaciona con el interior de cada uno: en la resonancia entre la frecuencia vibratoria de la experiencia que sea y la gradación vibracional del estado de consciencia que se tenga en ese momento específico. Esta es la base de la evolución y expansión de la consciencia. El discernimiento sobre todo ello ha abierto las puertas a un hallazgo que hay que incluir entre los más importantes y trascendentes de los llevados a cabo por la Humanidad a lo largo de toda su historia, más notable y valioso que el del fuego o la rueda: el descubrimiento de que la realidad exterior, la percibida por los sentidos corpóreo-mentales, depende y está en función de la realidad interior.

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Una nueva entrega de Recordando lo que Es se publica en este blog cada domingo.
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