Agenda de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

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18/6/10

La Hemeopatía: eficaz y eficiente

Poco a poco y pese a las resistencias de los escépticos, la Homeopatía está mostrando su eficacia en el tratamiento de las enfermedades y su eficiencia en sus planteamientos económicos.

Más de 100 millones de europeos usan la Homeopatía.

Los medicamentos llamados biorreguladores utilizan microdosis de principios vegetales y minerales que activan el sistema inmune. Los responsables de las secciones de Homeopatía de los Colegios Médicos de Madrid y Barcelona destacan la eficacia y seguridad de la medicina biorreguladora.

Se calcula que 100 millones de europeos utilizan la homeopatía y la que está considerada su segunda generación, la medicina biorreguladora, sobre todo en patologías como resfriados, contusiones, alergias y procesos inflamatorios y febriles.

El 75 % de los europeos conocen la homeopatía, según la Comisión Europea, y el 29 % de ellos la utilizan. En España, unos 3.000 médicos de Atención Primaria, 2.000 pediatras y 4.600 facultativos de otras especialidades, entre las que destacan traumatólogos y otorrinos, prescriben medicamentos homeopáticos y biorreguladores.

“Los medicamentos biorreguladores cuentan con la misma seguridad que los homeopáticos pero tanto sus dosis como su evidencia científica son superiores”, destaca el doctor Jesús Agudo, presidente la Asociación para el Estudio de la Medicina Biorreguladora (Asembior), y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid. En la homeopatía convencional se utilizan dosis infinitesimales de compuestos de origen vegetal y mineral. En la medicina biorreguladora las dosis están en torno a 20 microgramos, lo que permite “obtener un efecto demostrable y, al mismo tiempo carecer de efectos secundarios”, añade.

Como explica la doctora Ángela Carrasco, inmunóloga del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y vicepresidenta de Asembior, “las dosis que se emplea en la medicina biorreguladora, hace que los receptores específicos de los linfocitos (TCR) potencien la señal y por tanto los linfocitos muestran una unión más ajustada al antígeno. Se restablece una equilibrio entre las células Th1, implicadas en la inmunidad mediada por células y las Th2, que facilitan la producción de anticuerpos, regulando así la respuesta inflamatoria por las células Th3 y Treg que son las consideradas como protectoras. Los antiinflamatorios convencionales suprimen la inflamación actuando sobre las células de la respuesta inmune y las tisulares pero las toxinas persisten”.

Así, se ha comprobado en numerosos estudios con medicamentos biorreguladores, como Traumeel, un mediador de la inflamación, que acelera la recuperación del esguince, según un reciente estudio de la doctora Laura Ots, del Hospital 9 de Octubre de Valencia. Una investigación anterior, publicada en la revista Complementary Therapy Medicine en 2008, concluía que “Traumeel es tan efectivo como la medicina convencional en el manejo de lesiones leves o moderadas en la población. Su uso fue seguro y juzgado por los médicos como mejor tolerado que los medicamentos convencionales”.

El doctor Santiago de la Rosa, presidente de la Comisión de Medicina Naturista del Colegio de Médicos de Madrid destaca la “eficacia y seguridad de los medicamentos biorreguladores, así como su disponibilidad en diferentes tipos de presentaciones (comprimidos, sprays, gotas, inyecciones, etc.)”, mientras que la doctora Assumpta Mestre, que dirige la sección de homeopatía del Colegio de Médicos de Barcelona resalta su uso “cada vez más extendido en todas las especialidades médicas, tanto en tratamiento como en prevención, debido a que en la mayoría de las enfermedades está implicado el sistema inmune”.

La Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria ha elaborado una guía en la que recomienda este tipo de tratamientos para 30 patologías diferentes, como síndromes gripales, infecciones de las vías respiratorias, fibromialgia, fatiga crónica, otitis, asma, depresión o insomnio. Los medicamentos biorreguladores también están indicados en la eliminación de toxinas. “Nuestro organismo está cargado de toxinas procedentes de la alimentación, los medicamentos y los contaminantes ambientales. Esa intoxicación permanente y acumulada facilita la aparición de numerosas enfermedades como el asma, las alergias y patologías cardiovasculares”, asegura el doctor Agudo. Por ello, recomienda someterse al menos un par de veces al año a un tratamiento de detoxificación supervisado por un médico o farmacéutico.

La homeopatía goza de reconocimiento oficial

Los tratamientos biorreguladores se encuentran registrados como medicamentos y, por tanto, son de dispensación exclusiva en farmacias. Cuentan con el respaldo de cada vez más especialistas, como la Sociedad Española de Traumatología Deportiva y la Asociación de Médicos de Equipos de Fútbol. En Francia y Gran Bretaña están reembolsados por la Seguridad Social, si bien su uso, como en el resto de los países de nuestro entorno, es muy superior al de España. Por otro lado, en al menos diecinueve Colegios de Médicos en España hay Secciones Colegiales o Comisiones dedicadas a la homeopatía o medicina biorreguladora: Sevilla, Málaga, Zaragoza, Huesca, Asturias, Las Palmas, Tenerife, Valladolid, Barcelona, Tarragona, Lérida, Gerona, Madrid, Cantabria, Valencia, Castellón, Alicante, Navarra, Guipúzcoa y Vizcaya. En cuanto a la formación reglada, cada año más facultades de Medicina incluyen estudios homeopáticos o biorreguladores. Existen masters o cursos de postgrado en las Universidades de Sevilla, Barcelona, Murcia, Valladolid, País Vasco y Madrid (Complutense).

Asembior es una asociación sin ánimo de lucro destinada a la divulgación y el estudio de la medicina biorreguladora, abierta a la participación de los profesionales de la salud. Cuenta en su junta directiva con especialistas en pediatría, toxicología, medicina interna y otorrinolaringología. Más información en www.asembior.org

La facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza

En el trabajo por demostrar la eficacia y eficiencia de la Homeopatía, la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza está siendo pionera en la Investigación y Desarrollo de Metodologías, Terapias y Tratamientos avanzados.

En concreto, sobresalen los siguientes trabajos:

+Homeopatía para problemas oftalmológicos: Mariví Pérez, oftalmóloga-homeópata del Centro Oftalmológico y Homeopatía de la Visión de Granollers.

+Homeopatía para aliviar los resfriados y Homeopatía, medicina natural para patologías leves: Maria José Alonso, farmacéutica comunitaria y vocal de Homeopatía del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona.

+Homeopatía para combatir el insomnio: Vicente Bosca, médico homeópata en Xativa. Profesor de nuestros Postgrados en la Universidad de Zaragoza.

+Homeopatía y embarazo: Juan Carlos Ferrer Raventós. Ginecólogo, Barcelona.

+Sofocos de la menopausia y tratamiento homeopático: Gualberto Díaz Sáez, homeópata y médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, Madrid. Profesor en nuestros Postgrados en la Universidad de Zaragoza.

+Homeopatía y Nefrología. Juan Carlos Alonso, nefrólogo del Hospital Lluís Alcanys de Xátiva y especialista en Homeopatía.

+Homeopatía para tratar alergias: Guillermo Basauri, médico general especialista en Homeopatía, Getxo, Vizcaya.

+Homeopatía contra las alergias: Antonio Ortega, médico homeópata de Barcelona y vice-presidente de la Sociedad Española de Medicina Homeopática.

+Homeopatía para Tratar Cistitis de Repetición: Roberto Ordoñez, médico homeópata y secretario y tesorero de la Sociedad Española de Medicina Homeopática.

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Fuente: División Médica de StarViewerTeam International 2010

11/6/10

Consciencia, ritmo de vida y salud:

Como se recoge en el apartado del Blog titulado Junio 2010: Conferencias, intervenciones y actividades públicas, hoy viernes 11 de junio, a las 20:00 horas, daré una charla en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Coria del Río (Sevilla) con el título: Consciencia, ritmo de vida y salud.

Para tod@s l@s que no podáis asistir a ella, se publican en el Blog sus principales contenidos, que pueden ser divididos dos grandes partes directamente interrelacionadas: salud y espiritualidad; y salud y ritmo de vida.

1. Salud y espiritualidad

En esta esfera, la intervención girará en torno cuatro grandes ejes:

+La muerte no existe: Vida Eterna.

+Pude pensarse que el convencimiento de lo anterior lleva a olvidarse de la salud, pero es todo lo contrario: saberse Eterno ayuda a vivir la actual vida física con más salud.

+Dimensión espiritual: enfermedades del alma y objetivos trascendentes en la vida.

+La enfermedad como aviso: una señal

Para interiorizar mejor lo que estos ejes conllevan, aconsejo leer la entrevista que se inserta también hoy en el Blog en la entrada titulada Salud y espiritualidad.

2. Salud y ritmo de vida

Esta segunda parte de la charla se recoge en su integridad en la entrada Salud y ritmo de vida, que se publica en el Blog en el día de hoy.

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Foto: Vista del río Guadalquivir a su paso por la localidad hispalense de Coría del Río

Salud y espiritualidad

La historia de Biven Mamonta es fácilmente reconocible en muchos otros maestros sanadores contemporáneos: médico cirujano que queda desilusionado por los métodos “científicos” de curación y busca, más allá de lo que le han enseñado, cómo aliviar el dolor de sus semejantes. Después de estudiar múltiples formas de sanación, Biven encontró al maestro adecuado para él en la persona de Altai Chi, en las montañas Altai. Allí aprendió el verdadero origen de las enfermedades y los principios de la curación espiritual, así como una metodología concreta para integrar los diferentes sistemas de sanación. Ha realizado conferencias sobre vida sana y la felicidad humana por más de 30 países. Sus conocimientos se basan en la noción de que la enfermedad nace en los cuerpos sutiles del ser humano. Otro aspecto interesante que remarca es el concepto, cada vez más demostrado, de que es la mente la que crea todas las enfermedades: algo que nos vienen contando todas las antiguas tradiciones en todo el mundo y que las más modernas teorías científicas cuánticas constatan.

Nuestra actitud hacia nuestra propia realidad, nuestro mundo, lo es todo a la hora de conseguir una vida plena… y sana.

Éstas son sus palabras en una entrevista de El Periódico de Cataluña.

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¿Qué encontró en Barcelona?

Vi a maestros y padres que quieren que los niños abran sus talentos.

¿Abrir talentos?

Sí. Todos tenemos un programa personal de desarrollo de nuestra individualidad. Y si encontramos este camino, vamos a tener éxito y felicidad. Y eso se tiene que empezar a cultivar cuando somos pequeños.

¿Se trata de desarrollar la intuición?

Sí, pero la intuición solo se puede abrir cuando nuestro corazón se abre. Solamente si conseguimos una más alta vibración en el corazón, podemos escuchar lo que Dios quiere que hagamos.

¿Y si no creemos en Dios?

Le puedo decir exactamente lo mismo usando términos psicológicos o científicos.

¿Qué es lo que no potenciamos?

La conexión con nuestra esencia. Dentro de nosotros tenemos una parte que es nuestro auténtico ser, y el ser tiene poderes ilimitados. En la infancia teníamos conexión con esta parte, hasta los 3 años. A partir de esa edad se desarrolla menos.
¿Por qué abandonó la medicina?

Cuando terminé la escuela, en un pueblo del este de Rusia, estuve a punto de entrar en el Ejército, con un buen sueldo. Pero tuve una enfermedad: Dios me protegió de ser militar. Decidí ir a la universidad, me especialicé como cirujano, ejercí en un hospital, luego dirigí varios hospitales y me di cuenta de que muchas operaciones no son necesarias.

¿?

Como lo oye. Mi prestigio como cirujano dependía de cuántas operaciones hacía al cabo del año. Otros cirujanos hacían operaciones innecesarias, pues pensaban: “Cuanto más opero, más importante soy”.

¿Y qué hizo?

Estudié Psicología y Reflexología, pero era difícil, porque en la Unión Soviética no teníamos bibliografía. Con la perestroika empezó a llegar información y trabajé con la oración y la energía extrasensorial. Conocí a mi maestro, un chamán que me dio muchos conocimientos nuevos.

¿Cuáles?

El tantra, el chamanismo, el yoga y la sanación espiritual.

¿Los podría resumir?

Podemos desarrollar nuestro ser interior y recibir impresiones elevadas. El chamanismo abre nuestras capacidades: clarividencia, sanación, visión de futuro. Todas las experiencias que una persona puede vivir.

Y, después, ¿qué hizo?

Empecé a viajar. Desde hace 10 años viajo sin parar. Enseño sanación espiritual, chamanismo de Siberia y tantra.

¿Qué es para usted la sanación espiritual?

Como médico, veo a la persona no solo como un cuerpo físico. Veo sus niveles energéticos sutiles. Las enfermedades nacen en los cuerpos sutiles. Nuestros pensamientos crean un juicio y el cuerpo reacciona.

¿Algún ejemplo?

Si tenemos muchos problemas con nuestra mente, si no podemos aceptar una situación, empezamos a tener emociones negativas que se comen nuestra energía. Si perdemos energía, podemos sufrir depresión; nuestro sistema inmunológico se debilita, nuestros canales se cierran y se genera una enfermedad física. La sanación se tiene que hacer en todos los niveles. Podemos curarnos, por ejemplo, a través de la mente, a través de la meditación. Siempre que tengamos un buen maestro.

¿Y qué les dice a sus colegas escépticos?

Nada. Les doy la bienvenida, si tienen interés por aprender más.

Hay médicos que le critican.

Sí, es ignorancia de sus mentes. Recibo muchas críticas, pero solo me estimulan a ser más consciente.

¿Consciente de qué?

De todo. De no cometer engaños y de ser más limpio delante de Dios.

¿Cómo se es más limpio delante de Dios?

Haciendo lo contrario que mis críticos. Si mi mente está clara, siento lo que tengo que hacer y puedo ver cada uno de mis próximos pasos.

Hay críticas constructivas.

Sí, esas se tienen que escuchar y, a veces, permiten cambiar algo. Hay dos tipos de crítica: la que viene de la ignorancia, que es nada, y la constructiva, que nos muestra los obstáculos que podemos hallar en el camino. Tal vez una persona observa nuestro límite actual y a través de su observación yo me puedo desarrollar más. Pero las críticas que provienen de la ignorancia, ni las escucho.

¿Cómo conservar la salud?

Tendríamos que estar cerca de la naturaleza, alimentarnos con productos sanos, alejarnos del estrés y de las preocupaciones de nuestra civilización, y mover más el físico.

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Fuente: El Blog Alternativo: http://www.elblogalternativo.com


Salud y ritmo de vida

Cultura del exceso y la velocidad

La civilización actual y la visión que la domina ensalzan el exceso como ninguna otra cultura lo había hecho antes. Muchas personas mayoría de tus congéneres están cegados por una visión productivista, consumista, vacía de valores y antagónica a cualquier percepción trascendente y espiritual de su ser. Es más, como si fuera lo más normal, en torno al exceso se ha configurado una retórica, algunos pretenden que hasta una épica, amplificada por la publicidad y los medios de comunicación. El exceso –sea en acumular riqueza, o en ganar medallas olímpicas- se ha elevado prácticamente a la categoría de heroicidad. Y los periódicos y los informativos, por ejemplo, no destacan el quehacer de los verdaderos héroes –que hay muchos, multitud de hombres y mujeres, por todo el planeta y en los más diversos contextos- sino el “éxito” del “triunfador”, que suele ser un señor o señora que aporta mucho a sí mismo y casi nada a los demás.

El sistema económico tiene mucho que ver con ello. La Economía-Mundo lo contamina todo con su aroma mercantilista y sus reglas del comercio sin alma: poco importa el verdadero valor de las cosas –su valor intrínseco o de uso- y todo se reduce a su precio –su valor de cambio y, a menudo, especulativo-. Es una auténtica subversión del orden natural de valores.

Lo más grave es que para conseguir que las personas asuman tal subversión, se promueve un modelo de vida que mira siempre al mañana, a lo que pueda deparar el futuro, jamás al presente. El objetivo es claro: que al colocar la mirada en un futuro virtual y frecuentemente quimérico, no observéis la realidad tal cual es. Todo os plantearnos constantemente metas y retos para el mañana, sin capacidad de crítica, sin saber de verdad si son nuestros o impuestos por otros, sin mirarnos nunca al espejo del hoy, de lo real. Igualmente, se anima a transgredir límites y fronteras en un contexto de culto a la velocidad. Y a esto se le llama disfrutar la vida. A costa de lo que sea, incluso de nosotros mismos y nuestra auténtica identidad; y sin conocer por qué y para qué.

De este modo, se nos llena la mente de ruido, del ajetreo incesante provocado por un mundo “en progreso”, “en avance”, aunque nadie sepa bien hacia dónde. Todo vale, en definitiva, con tal de que no tengamos la mente limpia, quieta, que es lo que nos permitiría conectar con nuestra dimensión profunda, nuestro Yo Verdadero.

Y casi nadie se sorprende por tanto dislate, aunque, paradójicamente, nos escandalicemos cotidianamente ante los nocivos efectos e impactos, individuales y colectivos, de tanta proclama aparentemente rompedora. Nos hemos acostumbrado al cómodo ejercicio de seguir la corriente, transitando por la vía rápida de los extremos y renunciando a lo que Aristóteles definió y defendió como el “justo medio”, “in media virtus”, lugar de excelencia, según él, para la ética y la razón. De esta forma, el equilibrio está quedando fuera del alcance de cada persona y de vuestra sociedad-.

En última instancia, la elección no es entre felicidad o no. Todo el mundo, sin excepción, quiere ser feliz. La clave radica en lo que se entiende por felicidad. Y aquí sí que hay que optar: entre un modelo de felicidad ajeno a nosotros, impuesto, como os pasa a vosotros, por la visión y sistema dominantes; y la felicidad tal como la vemos y percibimos honesta, sincera y conscientemente desde nuestro interior. La experiencia de los triunfadores, de los rompedores y de los se aplican un modelo de felicidad ajeno a ellos mismos indica con rotundidad lo que espera al final de ese camino: frustración, insatisfacción, nostalgia sin objeto, estrés, depresión, vacío. Y la de los que han optado por el “in media virtus” también es contundente: felicidad equilibrada, duradera, armoniosa y hasta contagiosa. Y aunque es difícil transitar por el sendero del medio cuando la sociedad nos impone un ritmo frenético, son muchas las personas que se han percatado del desatino y comienzan a intentarlo. Yo también lo procuro cada día.

Otro ritmo de vida

Es perfectamente posible vivir con un ritmo de vida distinto: primar la moderación y el sentido común en la delimitación y cobertura de nuestras necesidades; paladear las pequeñas cosas y los detalles, con alto valor de uso, pero bajo valor de cambio; buscar y hallar espacios para el encuentro interior y experiencias de silencio; constatar que la transformación interior es la llave del cambio social y que se precisan ojos nuevos para lograr un mundo nuevo; incrementar el compromiso con la Naturaleza y la Madre Tierra, nuestro gran hogar; saborear la espera de las cosas, disfrutando del momento cuando llegan; y disfrutar por compartir con los demás y practicar el Amor Incondicional, incluso hacia el que en un momento dado nos hace daño. El Amor contra Resistencia es la gran enseñanza que nos corresponde en un planeta, autentico ser consciente, que se ha vestido de dualismos para propiciar nuestro aprendizaje, para que unamos el polo positivo con el negativo y la luz se haga en nosotros, iluminando, a la par, la Creación.

A lo que hay que sumar la práctica una arte casi desconocido ya en nuestra civilización: el arte de no hacer nada, que abre la puerta al silencio, la meditación y el crecimiento interior. Para nosotros, no hacer nada es sinónimo de falta de referencias, lo que provoca nerviosismo, pánico al vacío y urgencia por encontrar algo que hacer. En lugar de no pensar, permitiendo que nuestra dimensión interior inspire la mente, o de concentrarnos en una idea para que madure en nuestra inteligencia, nos hemos convertidos en adictos al pensamiento rápido y, por tanto, superficial y fácilmente manipulable por terceros y por influencias externas. Sin embargo, hay que concentrarse en no hacer nada. Y constatar que, aunque parezca increíble para nuestra mentalidad, es entonces cuando más cosas se hacen, aunque pertenecen a otra dimensión: la del Amor.

Ciertamente, no es preciso ser un genio para percatarse que hacer las cosas más despacio significa hacerlas mejor. Y ofrece la oportunidad de gozar con la acción de hacerlas, lo que se sitúa estrictamente en el presente, y no con los teóricos resultados de la acción, que pertenecen al ámbito de lo futurible, de lo que está por venir. Un futuro al que nos lanzamos aceleradamente para ni siquiera ser muy conscientes de cuando llegamos a él. Todo mejora, hasta la salud, cuando se prescinde del apresuramiento.

Las palabras “rápido” y “lento” representan dos filosofías de vida muy distintas. Rápido equivale a atareado, controlador, agresivo, apresurado, superficial, estresado e impaciente, es decir, todo aquello en lo que la cantidad prima sobre la calidad. En cambio, lento está asociado a sereno, cuidadoso, receptivo, silencioso, intuitivo, pausado, paciente y reflexivo, esto, es, donde la calidad prevalece sobre la cantidad. Por ello, la filosofía de vida de la lentitud puede resumirse en dos cualidades: equilibrio interior y armonía exterior.

¿Qué hacer?

¿Qué es aconsejable hacer para introducirse en tales cualidades?. Pues, ante todo, ser coherente: cuando se trata de ir más despacio, no se pueden tener prisas, por lo que conviene comenzar poco a poco. Por ejemplo, es aconsejable empezar con algunas prácticas de “salida del tiempo”, es decir, actividades como la meditación, el silencio interior o, incluso, sentarse en un lugar público o pasear plácidamente observando lo que nos rodea. Igualmente, aplicar la pausa y el sosiego a la hora de comer, de leer,... hasta para hacer el amor.

Si un pequeño acto lento te hace sentirte bien, pasa paulatinamente a lo importante, hasta llegar al punto de replantear tu agenda cotidiana de “actividades múltiples y veloces”. !Ah!: Y no dejarse embaucar por la falsa sensación que trasmiten las noticias negativas. No permitas que te arrastren a la oscuridad y a la tensión. Si es preciso, elimina de tu vida las fuentes que insisten en divulgar las mismas. En el planeta y en tu cotidianeidad ocurren muchísimas más cosas positivas que negativas. Concéntrate en las positivas para aumentar su impacto en tu interior y en el mundo exterior. Te harás un favor a ti mismo y también a la Madre Tierra-.

Aplica estas sencillas recetas y déjate contagiar por el ritmo de vida pausado. Lo que te permitirá experimentar algo aún más trascendente: que tal ritmo conduce directamente a vivir en el presente, en el ahora, comprobando que es el único sitio donde la vida realmente existe.

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23/4/10

Medicina de la consciencia: el arte de responsabilizarnos de nuestra vida

Encarnación Castro nos hace llegar unas reflexiones del doctor Jorge Carvajal Posada. Giran en torno a la medicina de la consciencia y ligan ésta con el arte de responsabilizarnos de nuestra vida como forma de superar el miedo, el dolor y el resentimiento y practicar la sanación.

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El pasado está vivo, presente, doloroso, en cada una de nuestras células, frecuentemente, produciendo enfermedades. El problema del pasado es simplemente que haya pasado, que lo dejemos atrás como una estatua congelada. Pero al pasado hay que hacerlo presente vivo para transformar su historia, para leerlo en otro código, para interpretarlo en el código del amor, y, cuando interpretamos el pasado en el código del amor, nuestras heridas de la infancia se sanan. Y ahí nosotros somos los psicólogos, los psiquiatras, podemos sanar nuestra vida; todos estamos llenos de dolores, y a veces de dolores absurdos, que cargamos en la vida sin ni siquiera reconocer que existen.

La técnica respiratoria es muy importante, sobre todo la fase de pausa respiratoria, ¿por qué razón? Porque cuando tú respiras lentamente y haces una pausa en la inspiración, la energía del inconsciente y el subconsciente sale a flote, es decir se pregunta ¿que pasa aquí que no están respirando? En ese momento el inconsciente hace aflorar a la consciencia una parte a la que no habíamos tenido acceso, de la que éramos víctimas pero que no habíamos reconocido nunca en la vida, y en ese momento podemos dialogar con el subconsciente y podemos sacar nuestras heridas más profundas. Cuando hacemos eso podemos ir más lejos, así es como actuamos para la autosanación.

Yo puedo decirme, por ejemplo, ¿de dónde viene esta alergia?, si tengo una alergia y quiero librarme de ella. La alergia es algo que rechazo, un virus, una bacteria, un hongo, el frío, el calor, pero eso no es del todo cierto, eso es quedarnos muy cortos. No hay personas que sean alérgicas sólo al frío, las personas alérgicas al frío también tienen miedo a la soledad, tienen miedo al frío del alma, al frío en los sentimientos, a la frialdad del papá o de la mamá, al desafecto, es decir, el frío es simplemente un símbolo. Cuando yo soy alérgico a algo, hay algo que rechazo o que temo.

Entonces si quiero cambiar mi alergia, reconozco mi alergia. Si sé que no reconozco mi alergia porque me hace sentir vergüenza, entonces trabajo con la vergüenza: ¿que cosas en la vida me evocan vergüenza? Luego experimento el sentimiento de la vergüenza y veo como experimento la vergüenza, a veces me pongo pálido y frío, otras veces me pongo rojo como un tomate, otra lo experimento como un vacío o como un hueco a nivel del plexo solar, la puedo experimentar de muchas maneras. Dónde y cómo experimento la alergia, me da una idea de la parte de mi energía que está comprometida. Vamos a ver otro sentimiento, el miedo, yo diría que la mitad de nuestros lumbagos son por miedo.

El miedo provoca más lumbago que todas las hernias discales, todos los problemas articulares, todos los problemas de columna, porque el temor hace que metamos, literalmente, el rabo entre las patas, cerramos el esfínter anal interno, a ese nivel, hay un centro de energía muy importante y, nos cerramos a la vida, contraemos toda la musculatura lumbosacra, esa parte queda mal irrigada y nos dan unos lumbagos terribles, y ese lumbago es el nombre clínico del miedo.

Si logro reconocer el núcleo del miedo, si logro observar mi cuerpo y veo que tengo los glúteos y toda esta parte contraída, si logro respirar hacia esa zona y liberar el sentimiento del miedo, y llamar al miedo y decirle "tú eres la mejor parte de mi mismo, cuando asciendes y te revelas, eres mi prudencia, ya no eres miedo, sino que eres prudencia, eres parte de mi amor también". Cuando yo, a través de la respiración, logro ascender esa energía del miedo, y logro trasmutarla al altar del corazón, que es donde realmente nace el hombre que puede sanarse y puede sanar la vida, entonces desaparece el lumbago.

Mi resentimiento, mi odio, frecuentemente, está anclado en mis articulaciones. Yo estoy así totalmente rígido. A veces, con el puño apretado en la noche, inconscientemente, dispuesto a pegar y a agredir. Pues bien, ese dolor articular, es resentimiento congelado en esa parte del cuerpo.

Si logro experimentar ese dolor y asociarlo a mi sentimiento de ira y a mi resentimiento, y logro comprender que mi resentimiento es algo que se construye en el plexo solar, que bloquea la energía aquí y no permite a la energía acceder a mi corazón, ni a mi sistema inmune, puedo hacer mucho más que el reumatólogo, o puedo ayudarle mucho, para curar y sanar mi artritis, y yo soy responsable, no tengo que esperar que el reumatólogo me resuelva el problema.

La enfermedad es mi problema, no es el problema del médico, es mi responsabilidad, yo también tengo que ver con eso. La medicina no puede ser el arte de pasarle la pelota al médico, porque le pagamos.

La nueva medicina de la consciencia, es el arte de responsabilizarnos de nuestra vida, y de descubrir que realmente podemos hacer mucho por nuestra vida.

Frecuentemente, vemos que una persona con un cáncer ha tenido un shock, o una pérdida afectiva muy grande. Si una pérdida afectiva le produce un vacío existencial de tal dimensión que se vuelve un vacío de energía, y permite que las células degeneradas puedan invadirle, es porque estaba apegado, ese es el problema del apego que yo debo reconocer.

Si alguien se va y yo lo vivo desde el amor, desde el desapego, sé que su consciencia está conmigo, lo dejo partir no lo amarro. Muchas veces, vemos a alguien al que se le muere el papá o la mamá pero no lo deja partir, eso es literalmente cierto, se queda con parte de su energía anclada al plexo solar. Esa anclada energética puede crear crisis de pánico, de hipertensión, cosas violentas en la clínica. Si nosotros logramos que la persona se sane, es su alma la que lo sana.

El sanador no lo hace por el paciente, yo como sanador soy un imán que le doy la carga que su alma necesita, realmente, la sanación es rescatar la autonomía, la autogestión, y la libertad del otro, para sanarse.

La verdadera sanación es darte las herramientas para que tú, desde tu consciencia, te sanes, no desde tu consciencia racional, sino desde tu sentimiento, desde tu amor, desde tu afecto.

Frecuentemente cuando uno está haciendo una sanación, ve que la persona, aunque no le haya dicho ni una palabra, empieza a llorar y a sacar su resentimiento, y luego siente una sensación de paz, que no es mi paz, es su paz, es la paz de Cristo que también habita en la persona que está siendo sanada. La paz está ahí, ha estado siempre ahí, es parte de nuestra esencia, se trata simplemente de quitar todos aquellos apegos, aversiones, sentimientos, separatismos, toda aquella capa de ignorancia, para que la paz se revele tal cual es, y cuando la paz se revela, germina el amor, y cuando germina el amor la sanación es posible, aunque lo que tenga sea un cáncer, o un lupus.

Pero no te culpes si no lo logras, porque tú participas también en los problemas genéticos de la herencia, de la humanidad como grupo. Esto no es para creerse superman, uno puede ser muy orgulloso y decirse "estoy triste porque no me curé el cáncer", eso no es un fracaso, el cáncer es un maestro, a veces aprendemos la lección en una ocasión, otras veces necesitamos diez oportunidades, y otras necesitamos cien vidas tal vez, pero lo importante es aprender la lección.

Uno no aprende medicina de un día para otro, hay lecciones supremamente complicadas y difíciles.

También nos diplomamos o nos especializamos en el alma, cuanto más grande sea el desafío, más grande es la oportunidad de crecimiento. Yo solo les he puesto un ejemplo de cómo podemos retomar nuestras emociones, identificar nuestras emociones, aceptarlas, no seguir huyendo de ellas, y así poder transmutarlas.

Pero una vez que sentimos la emoción, hay una pregunta fundamental ¿cuál es la lección que hay debajo de esta emoción negativa? ¿Cuál era el mensaje, qué me quería decir esta actitud y esta enfermedad? Cuando yo no digo no, en la vida, termino resentido y con ira, pero la ira no es el problema, la ira me está diciendo que hay que aprender a reafirmarme diciendo no.

La ira es la mejor estrategia de autoafirmación. Cuando yo manifiesto la ira y la transmuto, esa ira se vuelve sanadora, es lo mejor de mi fuerza, mi ira barre y limpia la casa y hace las cosas más rápidamente, ustedes han visto a un ama de casa que en su ira revolotea y el almuerzo está hecho a las diez de la mañana.

Yo sabia cuando mi mamá estaba iracunda, porque a las diez de la mañana mi casa estaba como un espejo. Es así, la ira es una forma de energía que se puede transmutar físicamente, el hecho de que la transmutemos físicamente, no resuelve la fuente de la ira, la fuente de la ira es la necesidad de autoafirmarse, y la necesidad de autoafirmarse es la necesidad de renunciar a la falsa complacencia.

Crecer espiritualmente no es decirle que sí a todo el mundo. El crecimiento espiritual no tiene nada que ver con la bobada, perdónenme la expresión, pero ser espiritual no es ser bobo, y ser tolerante no es ser bobo, la tolerancia no excluye la autoafirmación.

La autoafirmación es condición del crecimiento espiritual. Así que yo tengo que descubrir la lección, debajo del evento negativo, porque el evento negativo no es sino la apariencia, la sombra. Pero esa sombra cuando la quito abre una puerta luz, una lección que yo puedo aprender en mi vida.

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