Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2024-2025

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29/4/18

El papel de Buddhi en nuestra vida (Enseñanzas Teosóficas: 63)



Preámbulo

En las etapas anteriores a la humana, antes de desarrollar la auto-consciencia, la evolución es guiada desde afuera por agentes externos. Y la vida, incorporada en formas variadas, no es capaz de cooperar conscientemente con esos agentes externos.

Al aparecer la auto-consciencia, que marca el nacimiento del alma humana y la formación del cuerpo Causal, se le abre al alma la posibilidad de participar en su propio desarrollo. No obstante, en las primeras etapas, esta cooperación es apenas nominal y la evolución continúa guiada en gran medida desde el exterior.

Sólo cuando ya el alma ha alcanzado bastante desarrollo y madurez, puede tomar parte activa e inteligente en su propio desarrollo y cooperar con aquellas fuerzas que están presionándola a evolucionar. Cuando llega a esta etapa, el alma ha desarrollado ya considerablemente sus vehículos inferiores de consciencia y está lista a comenzar su evolución espiritual. El principio de esa fase de nuestro desenvolvimiento interno, que asociamos con la espiritualidad, lo marca el desarrollo de Buddhi (Intuición).

Facultades multifuncionales

Buddhi representa las manifestaciones peculiares de consciencia que tienen lugar por medio del cuerpo Intuicional o Búddhico, que es el vehículo que sigue inmediatamente al cuerpo Causal yendo desde la periferia hacia el centro de nuestro ser. Su campo de expresión, por tanto, radica más allá de la mente concreta y de la mente abstracta. El simple intelecto no puede comprender aquellas percepciones que tienen su origen en la consciencia búddhica.

Y la Intuición o Buddhi es una facultad multifuncional y capacita a la consciencia para funcionar de muchas maneras que aquí abajo, en los campos de la mente, parecen como diferentes entre sí. Y estas funciones se desarrollan una después de la otra. Analicémoslas.

Comprensión

La comprensión es la función más sencilla de Buddhi. La psicología moderna la considera como una función de la mente, pero no es así. La mente apenas puede combinar las impresiones que recibe de un objeto a través de los sentidos, y con ellas forma una imagen compuesta. Pero a menos que la luz de Buddhi ilumine esa imagen, no podemos comprender ese objeto. Es gracias a Buddhi por lo que la imagen mental se transforma en una comprensión del objeto representado por esa imagen. La mente inferior o concreta es mecánica y no posee la capacidad de comprender ninguna cosa. Esa comprensión de los objetos que la mente presenta ante la consciencia interna es una de las funciones primarias y simples de Buddhi. Y esta función está presente desde el mismísimo comienzo cuando el cuerpo Búddhico es todavía rudimentario.

Inteligencia

La siguiente función de Buddhi, en orden de desarrollo y relacionada con la anterior, es la que en lenguaje corriente se llama inteligencia. No intelecto, sino inteligencia.

Todos entendemos más o menos la diferencia entre un intelectual y un persona inteligente. El intelectual tiene su mente bien desarrollada, cargada de hechos, y puede ejecutar fácil y eficazmente varias operaciones mentales. El inteligente es el que posee la capacidad de comprender la significación o la importancia del conocimiento que posee y su experiencia; y ha extraído aquella esencia sutil que llamamos sabiduría. Puede ver las cosas como son.

Esta diferencia entre intelecto e inteligencia se debe a que el intelecto tiene su origen en la mente sola, mientras que la inteligencia tiene su fuente en el principio Búddhico que supera al mental.

Discernimiento

Después de tratar acerca de estas funciones elementales de Buddhi,  podemos pasar a algunas otras funciones que se desarrollan en las etapas posteriores de su evolución. Una muy importante es el llamado discernimiento o Viveka.

El discernimiento es el ABC de la vida espiritual. Consiste en la capacidad para distinguir entre lo real y lo irreal y ver la vida y todas sus circunstancias tal como son esencialmente. Estamos viviendo en un mundo de ilusiones sin ser conscientes de este hecho. Cuando empezamos a despertar espiritualmente, gradualmente llegamos a ser conscientes de esas ilusiones.

Por tanto, el discernimiento es el trabajo de la inteligencia aun nivel superior. Cuando la luz de Buddhi ilumina los problemas ordinarios de la vida, es inteligencia. Cuando resplandece sobre los problemas más hondos y fundamentales de la vida y descubre sus ilusiones, es discernimiento. Es, pues, una diferencia de grado y de esfera de acción.

Para vivir la vida espiritual se necesita mucho más inteligencia que para vivir la vida ordinaria del mundo. Es necesario dar una voz de alerta a este respecto, porque muchos aspirantes a la vida espiritual creen que cuando se embarcan en la búsqueda de la Verdad pueden dejar en la refrigeradora su inteligencia y que la gracia de Dios les dará todo cuanto les haga falta. Esa es una idea cómoda para los que desean vivir a su gusto en un mundo imaginario; pero no la corrobora la experiencia de quienes se han embarcado en la divina aventura.

Intuición

La intuición es otra notable función de Buddhi. Radica en la capacidad de reconocer y entender las verdades de la vida espiritual.

Como se ha señalado, el discernimiento nos capacita para darnos cuenta de las ilusiones de la vida. Pero ese este es el lado negativo, por denominarlo de alguna manera, de una función cuyo aspecto positivo es el reconocimiento directo de las verdades de la vida espiritual. Si llevamos una luz a un cuarto oscuro, no sólo disipamos las tinieblas, sino que inundamos de luz la habitación. Del mismo modo, con la intuición nace el verdadero discernimiento y no sólo nos damos cuenta de las ilusiones de nuestra vida cotidiana, sino que también empezamos a obtener destellos de aquellas realidades y verdades ocultas tras de esas ilusiones.

Algunas personas comprenden intuitivamente las verdades de la vida superior, mientras otras las encuentran absurdas. Comprenderlas no es cuestión de argumentar o razonar. La intuición le permite a uno darse cuenta de estas verdades sin pasar por el proceso engorroso de razonar. Mientras uno no desarrolle la intuición no podrá captar ciertas verdades.

Y no solo se reconocen las verdades de la vida superior sin valerse del intelecto, sino qie además hay una diferencia en el carácter del conocimiento que se adquiere por la intuición. Este se asienta en piso firme y no trepida bajo las cambiantes experiencias y pensamientos del individuo; en cambio, el que se basa en el intelecto sólo está expuesto a ser arrasado o viciado por dudas y desconfianzas. Con frecuencia encontramos personas cuya fe en las verdades de la vida superior flaquea constantemente. Un día están con personas agradables y en un ambiente armonioso, y sienten que el hombre es divino, que todo marcha bien en el mundo y que Dios está en el cielo. Al otro día se encuentran entre aparentes injusticias, reciben trato rudo de sus asociados, y entonces se les evapora la fe y se vuelve amargados y escépticos.

Sin embargo hemos de estar en guardia para no tomar todas nuestras ideas irracionales y a veces tontas como susurros de la Intuición. Es preferible permanecer en el terreno firme aunque árido del intelecto, hasta que nuestra Intuición se haya desarrollado suficientemente y nos ofrezca una guía clara, y no dejarnos llevar por los impulsos y supersticiones que los emotivos equivocan fácilmente con la voz de Dios.

Orientación fidedigna

Buddhi no sólo nos capacita para reconocer verdades de la vida superior, sino que también nos aporta una orientación fidedigna para vivir nuestra vida diaria.

El intelecto nos da algunos datos que podemos usar para tomar alguna decisión, pero esos da tos nunca son completos pues rara vez conocemos todos los factores de una situación dada. Además, nuestras opiniones y sentimientos previos tienden a parcializar nuestro criterio. Así, nunca nos sentimos seguros de si nuestra decisión es correcta o falsa. ¿No hay forma de saber de qué manera hemos de actuar sin equivocarnos ante toda clase de circunstancias?

Sí la hay, pero esta capacidad no puede adquirirse sino desarrollando Buddhi: hacer lo justo en el momento justo y del modo justo, sin pasar por los procesos de razonamiento. Buddhi no nos indicará los detalles cómo hacerlo, pues el problema de los modos y medios de actuar tiene que resolverlo la mente. Pero sí nos mostrará correctamente y ampliamente lo que hay que hacer.

Sobre el saber que llega del plano búddhico

Una de las funciones de Buddhi que se han expuesto es la capacidad de conocer directamente las verdades espirituales sin pasar por el proceso intelectual del raciocinio. Este saber no le llega desde afuera, ni siquiera desde los planos internos por un proceso de transmisión del pensamiento, sino brota espontáneamente en el corazón del ser humano como nacen las aguas de un arroyo. Puede ignorar de dónde le viene; puede ser incapaz de comunicar lo a otros; pero está ahí, y hay cierta certeza en ese saber de una clase que jamás se encuentra en el conocimiento que se adquiere por medio del intelecto. Hay dos puntos que anotar acerca de este saber que viene del plano Intuicional.

En primer lugar, no es conocimiento sobre los asuntos ordinarios, el cual es de la incumbencia de la mente. Incluso cuando una persona iluminada quiere saber algo acerca de esas cuestiones, tiene que seguir el camino ordinario. Puede tener poderes super-físicos que le faciliten adquirir esos conocimientos, pero todavía eso está dentro del campo del intelecto y por tanto la persona tiene que trabajar con los poderes y facultades de la mente… Buddhi es una luz que ilumina la vida dentro y fuera de nosotros. Nos proporciona un sentido infalible de lo recto y lo falso, de la verdad y la mentira; nos permite ver todas las cosas en su propia perspectiva y en su esencia. Pero no elimina la necesidad de usar la mente mientras estamos activos en los mundos inferiores.

El segundo punto que debemos anotar con respecto a la conciencia Intuicional es su naturaleza dual. Por un lado está conectada con fenómenos pertenecientes al intelecto, y por el otro con fenómenos relacionados con las emociones cuan do la energía del plano Intuicional desciende a los planos inferiores, su modo de manifestarse depende del tipo de mecanismo por cuyo medio opera. Cuando opera en el campo del intelecto se refleja como conocimiento espiritual. Y cuando opera en la esfera de las emociones se refleja como amor espiritual… En general, se ha visto que cuando la conciencia Búddhica empieza a desarrollarse en un hombre de temperamento emotivo, aparece como intenso amor en forma de devoción; mientras que en un hombre de tipo intelectual aparece como capacidad de ver con mucha claridad todos los problemas fundamentales de la vida. Al profundizarse ese amor o esa visión, surge gradualmente un nuevo estado de conciencia que generalmente llamamos sabiduría. Esta naturaleza dual de la In tuición es la que nos permite adoptar uno entre dos medios para desarrollarla: o por medio de la Devoción, ese intenso amor que se entrega totalmente al objeto de devoción, o por medio del Discernimiento, esa inteligencia inquiridora que puede superar t6das las ilusiones de la mente y entrar en con tacto con la vida que está más allá de la mente. Esto no significa, des luego, que el amor o la inteligencia sean suficientes por sí solos, sino que uno de estos dos aspectos de la consciencia será el que predomine en las primeras etapas hasta fusionarse finalmente en un estado de conciencia que no es ni puro amor ni pura inteligencia sino una síntesis de ambos.

Función perceptiva o pasiva y función conativa o activa

Buddhi es también dual, en otro sentido diferente. En los párrafos anteriores hemos estado tratando sobre una función de Buddhi que puede llamarse perceptiva, porque tiene que ver con la percepción de las cosas, con verlas en el sentido espiritual. Podría decirse que es una función pasiva.

Pero Buddhi tiene también una función activa relacionada con su papel como instrumento de Átma y energetiza la mente. Y esta función es tan importante como la función perceptiva.

A esta función dual de Buddhi se debe que cuando hay verdadera Sabiduría, ver la Verdad y vivir la Vida son inseparables.

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Autor: I. K. Taimni (extracto del capítulo XII de su libro "El conocimiento de
sí mismo” utilizado en la reunión del Subgrupo 1 del Grupo de Estudios
Teosóficos de Sevilla de fecha 4 de abril de 2018)
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Las Enseñanzas Teosóficas se publican en este blog cada domingo, desde el
19 de febrero de 2017
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