Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2024-2025

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11/1/10

Vivir el presente como el Budha que somos

La entrada Fe para mover montañas: ¡salta de dimensión!, publicada el pasado viernes 8 de enero, ha originado numerosos y hermosos comentarios entre l@s amig@s del Blog. Leyéndolos, es fácil percatarse que una nueva consciencia está fraguando en la Humanidad.

Sus elementos comunes son la constatación de la prodigiosa dimensión espiritual y divina que constituye nuestro auténtico Ser y la percepción de la plena integración de éste en el marco de la Unidad de cuanto Es y existe.

A partir de lo cual, a much@s se os hace difícil interiorizar en vuestros corazones, aunque me insistís en que lo comprendéis intelectualmente, la aceptación por cada uno de la responsabilidad de su vida al 100 por 100, por un lado, y el ejercicio del Amor Incondicional, por otro.

No os extrañe, ni os alarméis: es algo muy frecuente. Y sus causas, sencillas de explicitar

Fijaos que desde la perspectiva del intelecto, una vez que se ha asumido la dimensión divina de nuestro Ser, deriva de manera lógica que cada cual acepte la completa responsabilidad de su existencia, sin poder echar las culpas a nada ni nadie de los avatares y circunstancias de la misma: expuesto coloquialmente, la divinidad conlleva ineludiblemente esa responsabilidad. Y, de modo similar, entendida mentalmente la Unidad en la que nos integramos, parece razonable la práctica del Amor Incondicional, pues “el otro” es, realmente, “yo mismo”.

Pero una cosa es la comprensión mental y otra bien distinta la interiorización más allá de los conceptos. Permitirme que lo enuncie bebiendo de fuentes orientales: no es tan difícil descubrir que somos Budha; lo complicado es vivir el presente como el Budha que somos. Este es, amig@s, el gran reto de nuestra experiencia humana: ser el Dios que somos en el ahora de nuestra vida en este mundo. Y ello conlleva intrínsecamente la aceptación al 100 por 100 de la responsabilidad de la misma y el ejercicio del Amor Incondicional.

¿Cómo lograr vivir el presente como el Budha que somos?. No hay otra vía que la transformación interior, que está mucho más allá de la mente y los entendimientos intelectuales. El Maestro Jesús lo señaló con una sola y colosal palabra: “¡Convertíos!”. Por ejemplo, en el Evangelio de Mateo (4, 17): “Convertíos (“arrepentíos”, es la transcripción de algunas versiones), porque está cerca el Reino de los Cielos”. Y como hicimos en la entrada del Blog arriba citada con el término “fe”, debemos ir a su lengua nativa para profundizar en lo que “convertíos” (“arrepentíos”) significa. Podemos constatar, así, que su llamada a la conversión nada tiene que ver con admitir o adscribirse a unas creencias, con creer en el “alguien” o en “algo”, sino que es una invitación al cambio interior radical. De hecho, la traducción griega de la expresión usada por Jesús es “metanoia”, esto, es “metamorfosis”.

No digo que sea fácil, pero sí que el camino está claramente trazado: sólo la metamorfosis interior nos permite que la constatación de nuestra divinidad supere las barreras de las ideas mentales y los conceptos y se transforme en una práctica cotidiana. Y en ésta, la aceptación de la responsabilidad total de nuestra vida y el ejercicio del Amor Incondicional son piedras angulares; los remos que llevaran nuestra barca a la comprensión de que Todo es Perfecto.

2 comentarios:

  1. Si guardamos silencio y sin prisas,con humildad,nos encontramos con nuesta esencia que es el Ser, la misma que la de todo y todos los que nos rodean, podremos llegar a sentir la Unidad que es la madre del amor incondicional

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  2. Bonita metáfora, Concha: la Unidad como Madre de Todo.

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