23/10/16

Ciencia, filosofía y religión: la necesidad de un acercamiento integral


Aquel que quiera encontrar luz acerca de los grandes misterios que rodean su vida puede orientar su búsqueda en tres direcciones: ciencia, filosofía y religión. Pero si es serio y está genuinamente interesado en develar este misterio, no logrará una real satisfacción en ninguno de esos tres ámbitos.

La meta de la religión, la filosofía y la ciencia es la misma: poner de manifiesto la Realidad y la una única Verdad final que está en la base y la esencia de la existencia y el universo. Pero a las tres les falta un acercamiento integral hacia lo que buscan y despliegan una modalidad de trabajo en compartimientos estancos que actúa en detrimento de las tres y les impide alcanzar la consumación de sus esfuerzos en sus respectivos dominios. Y el aislamiento de la de la religión de la filosofía, el antagonismo entre ciencia y religión, la separación de la filosofía con la ciencia y la religión y el alejamiento de la ciencia de la religión y la filosofía juega en contra de la capacidad de discernimiento de las tres.

Los empeños de la religión, la filosofía y la ciencia son realmente complementarios. Y el desarrollo de un acercamiento integral es inherente a la verdadera naturaleza de las cosas. En la medida de que las tras ganen en comprensión acerca de sus respectivas perspectivas, se irán acercando mutuamente. De hecho, la presión de las fuerzas evolutivas provocará una progresiva expansión en las concepciones de la humanidad, lo que quebrará todo tipo de barreras artificiales, incluidas aquellas que actualmente existen entre la religión, la filosofía y la ciencia. Igualmente necesarios son la comprensión dada por la filosofía, la atracción despertada por la religión y los medios provistos por la ciencia.

La síntesis de la religión, la filosofía y la ciencia, que tarde o temprano habrá de concretarse, es la más grande de las síntesis que se pueda pensar y a que encierra la mayor carga de posibilidades beneficiosas para el género humano. Esto puede realizarse de varias maneras:

1) Interpretando las verdades de la religión y de la filosofía en términos de pensamiento científico moderno en todo lo posible, haciéndolas así más fácilmente comprensibles y aceptables.

2) Inculcando el espíritu científico en la persecución de metas religiosas y filosóficas, lo cual significa poner el énfasis en la actitud experimental y en el método experimental y en la importancia de probar y experimentar con las verdades de la religión y de la filosofía.

3) Estimulando a los estudiantes y aspirantes a penetrar en los dominios más profundos y desconocidos de la mente en los que están ocultas las realidades de la vida.

         El obstáculo principal que se opone al logro de tan deseable propósito es la ortodoxia. Una característica esperanzadora es que los descubrimientos realizados en el acelerado desarrollo de la ciencia han tenido un efecto moderador sobre la mente científica, llevando a tomar consciencia de que existen fuerzas y realidades que hay que tomar en cuenta y que hasta ahora se habían ignorado. Análogamente, en la religión y la filosofía estás surgiendo situaciones que paulatinamente van llevando a moderar las actitudes de los individuos y haciendo que poco a poco vayan advirtiendo la necesidad de cooperación entre estos tres distintos campos.

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Texto extraído de la obra de I.K. Taimni titulada El Hombre, Dios y el Universo.
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