2/10/16

Cada uno tiene el tránsito que necesita (Recordando lo que es: 62)


Tras el pre-tránsito, llega lo que se denomina muerte, aunque no sea tal, y comienza el tránsito en sentido estricto, que es la fase y el proceso que discurre desde la salida del plano físico a la entrada en el plano de luz. Y es importante que recuerdes que, cuando se abandona el cuerpo físico y se inicia el tránsito, el estado de consciencia es exactamente el mismo que se tenía en los instantes previos a desencarnar. El hecho de dejar el coche (el yo físico, mental y emocional) no varía el estado de consciencia que se tenía encarnado en él. Esto remarca la significación de vivir en consciencia el periodo de la vida física previo al tránsito. A partir de ahí, cada uno tiene el tránsito que necesita. Así, una vez en la fase de tránsito, el flujo natural de la vida lleva a evolucionar en consciencia hacia el plano de luz. No obstante, rige el libre albedrío y cada cual vive el tránsito que necesita en función de su estado de consciencia y devenir consciencial. Concretamente, son dos los requisitos conscienciales para acceder desde la fase de tránsito al plano de luz:
+primero, percatarte de que has muerto físicamente y has abandonado el coche; y
+segundo, aceptar tal hecho, rompiendo en consciencia con todos los vínculos, lazos e inercias que aún pudieras mantener con relación al plano material.
Ambas circunstancias son condición sine qua non para introducirse en el plano de luz y representan una toma de consciencia acerca del nuevo estado de vida y existencia.
Al desencarnar, no todos realizan la toma de consciencia sobre estos dos requisitos de manera rápida: aun careciendo de materialidad, no son pocos los que se siguen viendo y sintiendo consciencialmente a sí mismos con corporeidad y se mantienen ligados y apegados a los deseos, emociones, vaivenes, quehaceres, placeres y, muy especialmente, dolores y sufrimientos de lo que fue su vida física, en la que en consciencia creen continuar estando.
La película El sexto sentido, dirigida en 1999 por M. Night Shyamalan y protagonizada por Bruce Willis, lo refleja muy bien, poniendo de manifiesto que el tránsito, además de constituir una fase de la vida que discurre entre la salida del plano físico y la entrada en el plano de luz, es un proceso consciencial en el que, cuando el fallecido, por su estado de consciencia, no accede directamente y de manera natural al “túnel de luz”, se viven experiencias que modifican tal estado e impulsan la entrada en el otro plano. Es precisamente este proceso de evolución consciencial lo que subyace en el concepto de “purgatorio”, aunque la visión religiosa lo ha cargado de tintes negativos.

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Una nueva entrega de Recordando lo que Es se publica en este blog cada domingo.
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