En cualquier caso, el dominio de nuestra esfera emocional pasa obligatoriamente por tres grandes fases: la observación serena y reflexiva de las emociones que sentimos y vivimos; el reconocimiento y la aceptación de las mismas, sin autoengaños ni rechazos mentales; y, por fin, mediante el silencio, la respiración consciente y la introspección, meternos en ellas hasta el fondo para detectar y examinar lo que está en su raíz, lo que las causa en su origen. Será así, mediante esta práctica continuada, como iremos conociendo nuestro mundo emocional y aportándole un equilibrio y una armonía crecientes.
19/2/17
La extinción del deseo (Enseñanzas Teosóficas: 01)
Planteamiento
Desde numerosas tradiciones y corrientes espirituales se insiste en que
debemos matar o extinguir el deseo. Pero, ¿qué significa exactamente esto?;
¿tiene realmente sentido?; ¿cómo llevarlo a cabo?
El presente artículo se dirige a responder con brevedad estos interrogantes.
Utilizaré para ello las reflexiones compartidas C. W. Leadbeater (*) en su esplendida obra La Vida Interna (páginas 223 y 224 de la edición de la Biblioteca Orientalista ;
Barcelona, 1919):
Distintos
tipos de deseos
Lo primero a tomar en consideración es que el ser humano tiene, obviamente,
deseos de muy distinta naturaleza. Básicamente, los hay de dos grandes tipos:
los de perfil egocéntrico (deseos egoístas, vulgares, soeces, ignorantes…); y
los de carácter fraternal (deseos altruistas, generosos, conscientes…).
Sabiendo esto, cuando se alude a la extinción de los deseos, se está
señalando a los de la primera clase, los deseos bajos y groseros, a los que
hace mención el término sánscrito “kamas”, del que deviene, a su vez, la
expresión “kamásico” usada para referirse a las influencias en las personas de
las emociones y pasiones materiales.
En cambio, no se han de eliminar de ningún modo los deseos de naturaleza
elevada. Por ejemplo, el de evolucionar en nuestro proceso espiritual y
colaborar, igualmente, en el de la humanidad.
Se trata, por tanto, de conocernos a nosotros mismos y, desde la
observación y la aceptación de lo que se mueve en nuestras esferas emocional y
mental, extinguir lo inferior y potenciar lo superior.
La
transmutación de los deseos
Lo segundo a tener en cuenta es la necesidad de transmutar los deseos. Concretamente, hay que referirise a una doble transmutación.
Primeramente, descartados ya los deseos egocéntricos y centrados en los altruistas, una
transmutación fundamental consiste en transformar estos, los deseos
de naturaleza elevada, en auténticas aspiraciones de corazón. Esto servirá para
sacar al deseo del ámbito “kamásico” y situarlo en la órbita de lo “manásico”.
Más concretamente, en lo que en Teosofía se conoce como “manas superior”: la
mente abstracta y transcendente, que es capaz de ir de lo universal a lo particular y está íntimamente ligada al alma humana y sus cualidades.
Mas no queda aquí la cosa, pues corresponde, a continuación, efectuar una
segunda transmutación que es más sutil: la transfiguración de la aspiración en
voluntad.
Se puede entender bien en qué consiste volviendo al ejemplo del deseo de
evolucionar espiritualmente. Conforme a lo precedente, siendo un deseo de
perfil elevado, lo habremos transformado ya en aspiración. Pues bien, la nueva
transmutación radica en tomar consciencia de que continuamente estamos
evolucionando en la medida de nuestras posibilidades y de nuestro empeño. Y será
así como la aspiración se transforme en determinación y resolución, yendo más
allá del ámbito de los deseos y entrado de lleno en el campo de la voluntad.
Llegados a este punto, Leadbeater indica: “Ya nada lamentaremos, pues
sabréis que obrando a más y mejor recibiréis en correspondencia lo más y mejor
que merezcáis. Algunos desean ardientemente adquirir esta o aquella cualidad.
No malgastéis vuestras energías en desear, sino empleadlas en querer”.
A modo de
síntesis
En definitiva, sintetizando todo lo visto:
1º No hay que
dejar de tener sentimientos o emociones, pues si así fuese, ¿dónde quedarían, por
ejemplo, la empatía, la simpatía, la comprensión o la compasión –tanto hacia
nuestros congéneres como la universal hacia todos los seres vivos-?
2º. Lo que hay
que extinguir son los deseos de baja frecuencia vibracional, asociados al egocentrismo,
el egoísmo, la ignorancia, la irresponsabilidad y la inconsciencia.
3º. En
paralelo, hay que potenciar los deseos de naturaleza elevada y mayor gradación
vibratoria y transmutarlos en aspiraciones vitales sentidas y alentadas desde
el corazón.
4º. Y,
finalmente, se deben sacar estas aspiraciones del marco propio de los deseos
para introducirlas e inscribirlas en el ámbito de la voluntad y, por ende, de
nuestra capacidad de actuar con consciencia.
El dominio
de nuestra esfera emocional
Los cuatro puntos anteriores desembocan en el requerimiento de dominar nuestra
esfera emocional –denominada por Leadbeater “cuerpo astral” y asociada al
aspecto “kamásico” del ser humano-.
De hecho, está en nuestra mano mantener la esfera emocional bajo nuestro
mando consciente. O, lo que es lo mismo, tener completamente activa nuestra
facultad de actuar sobre ella a voluntad desde el profundo discernimiento de
que no basta con abstenerse de torpes acciones, sino que se requiere absoluto
in-egoísmo para avanzar en el sendero espiritual.
No en balde, la voluntad de cada ser humano forma parte de una voluntad
mayor –la del Logos, indica Leadbeater- y esta significa intrínsecamente
evolución: “El Logos quiere la evolución (…) Todos somos parte del Logos y
parte de él es nuestra voluntad. Únicamente cuando no echamos de ver esta
realidad levantamos deseos en nuestros separados caminos”. Lo que recuerda en parte a lo sabiamente expresado por Rumi en el siglo XIII: "Quien no escapa de la voluntad, carece de Voluntad".
En cualquier caso, el dominio de nuestra esfera emocional pasa obligatoriamente por tres grandes fases: la observación serena y reflexiva de las emociones que sentimos y vivimos; el reconocimiento y la aceptación de las mismas, sin autoengaños ni rechazos mentales; y, por fin, mediante el silencio, la respiración consciente y la introspección, meternos en ellas hasta el fondo para detectar y examinar lo que está en su raíz, lo que las causa en su origen. Será así, mediante esta práctica continuada, como iremos conociendo nuestro mundo emocional y aportándole un equilibrio y una armonía crecientes.
En cualquier caso, el dominio de nuestra esfera emocional pasa obligatoriamente por tres grandes fases: la observación serena y reflexiva de las emociones que sentimos y vivimos; el reconocimiento y la aceptación de las mismas, sin autoengaños ni rechazos mentales; y, por fin, mediante el silencio, la respiración consciente y la introspección, meternos en ellas hasta el fondo para detectar y examinar lo que está en su raíz, lo que las causa en su origen. Será así, mediante esta práctica continuada, como iremos conociendo nuestro mundo emocional y aportándole un equilibrio y una armonía crecientes.
La religión
de los Buddhas
Y terminaremos tal como lo hace Leadbeater en su texto, esto es, subrayando
que la regulación de nuestra conducta está acabadamente resumida por Buddha en
estos cuatro versos:
Sabapapassa akaranam
Sâchitta pariyo dapanam
Etam Buddhâna sâsanam
Es decir: “Cesad de obrar mal; aprended a obrar bien; purificad vuestro
corazón. Esta es la religión de los Buddhas”.
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(*) Charles
Webster Leadbeater, nacido en Manchester en 1854, fue un
destacado miembro de la
Sociedad Teosófica (http://sociedadteosofica.es/), fundada en 1875 por H. Blavatsky, H. Olcott y W. Judge, entre otros.
Clérigo de la iglesia anglicana, su interés por el espiritualismo le llevó
a desvincularse de la misma e integrarse, en 1883, en la Sociedad Teosófica ,
donde colaboró estrechamente con Annie
Besant.
Descubrió por su aura a J. Krishnamurti, cuando era un adolescente, en las playas de Sociedad Teosófica de Adyar,
en Chennai (antigua Madrás), siendo adoptado y criado bajo la tutela de Besant
y Leadbeater.
Autor de numerosos libros de una variada temática, se centró en la
teosofía, la sabiduría divina a través de los tiempos (http://www.logiaraja.org/AuthorProfile.aspx?profileid=10).
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18/2/17
Déjame ser humana...
Déjame
ser humana...
Sentir
mis emociones plenamente...
Déjame ser humana...
Vivir el amor, el
abandono, la soledad...
Déjame ser humana...
Experimentar, desde el hondón del alma,
el
"disparate", la dicotomía de un alma joven-adulta
inmersa
en un cuerpo anciano.
Déjame ser humana...
Sentir el "dolor" de la existencia y del despojo, en
profundidad.
Déjame ser humana...
Sólo
así, desde la entraña de mi corazón,
podré
dejar que la Vida me desapegue
de
todo lo que no es mi esencia.
Y
me lanzaré al Vacío-Pleno
en
un amor incondicional a mí y a todos.
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Autora: Concha Redondo (concharedondo@gmail.com)
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17/2/17
Vídeo de la charla de Emilio Carrillo en Sevilla, el 27 de enero de 2017
Vídeo (duración: 02:17:38) de la charla compartida
por Emilio
Carrillo en Sevilla, con fecha 27 de enero de 2017, en la que aborda temas
relacionados con la consciencia:
+el conocimiento de uno mismo;
+la evolución desde una consciencia egocéntrica a otra de perfil
transpersonal;
+las características fundamentales de esta última;
+los aspectos o vehículos constitutivos del ser humano; y
+el proceso de equilibrio y armonización de estos y de expansión de
la mente abstracta para poder desarrollar todas los potenciales espirituales y
divinos que atesoramos.
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16/2/17
Hacia una maternidad y paternidad conscientes
La maravilla de ser padres
Ser madre, ser padre, es sin duda algo maravilloso.
Una vida se pone en tus manos para que la cuides, la protejas, la instruyas, la
orientes… en definitiva, para que le des lo mejor de ti hasta que, llegado el
momento, se lance a vivir la vida por su cuenta, con tu legado y su propia
aportación. Sí, realmente es algo magnífico, algo que muchas personas, a pesar
de haber pasado por más de un apuro en el proceso, catalogan sin dudarlo como
lo mejor que les ha pasado en la vida.
Además, es evidente que esta vida como tal es algo
hermoso, muy hermoso, portadora en su esencia de una plenitud gozosa que,
especialmente en sus primeros años, los padres, y por extensión cualquier
adulto, solemos disfrutar con regocijo ya que este gozo infantil no nos es
ajeno, resuena en nosotros, es algo que reconocemos y que sigue estando
presente, enterrado quizá bajo el peso de una vida adulta exigida, pero presto
a despertarse por poco que pueda sintonizar con la inocencia de un balbuceo,
una risa, un beso, o incluso un lloro.
La infancia, una potencialidad pendiente
de cristalización
Sin embargo, también podemos decir que esta
potencialidad que reconocemos y en la que nos reconocemos parece no cristalizar
con el paso de los años. Toda o al menos buena parte de esa dicha infantil se
pierde por el camino en el tránsito a la vida adulta, ocupada en mayor o menor
medida por responsabilidades, tribulaciones, preocupaciones, sinsabores, etc…
que en el mejor de los casos conviven, sino ofuscan, esta felicidad y gozo que
de forma tan evidente emerge en los primeros años de infancia, en cualquier
época o generación.
Algo hay, pues, que trastabilla en el proceso de
crecimiento infantil, algo es susceptible de torcerse y acabar provocando en la
infancia, y especialmente en la adolescencia, actitudes de desatención si no
rebeldías, comportamientos ausentes, caprichosos o díscolos, por no hablar de
desalientos, angustias, o incluso depresiones, que tratan de sobrellevarse de
la mejor manera por parte de todos pero que sin duda van minando esa alegría
innata hasta hacer de la vida de nuestros hijos, a medida que van creciendo, un
camino por lo menos tan dificultoso y arduo como el que estamos viviendo
nosotros.
Los procesos que inciden en el
desarrollo de la personalidad infantil: Primeros pasos
¿Qué es lo que sucede?, ¿qué eventos pueden acontecer en el proceso
de educación, crecimiento y socialización de tus hijos, procesos por otra parte
necesarios, que acaben haciendo borrosa esa luz tan refulgente? Y, en tanto
madre, o padre, ¿qué es lo que puedes hacer al respecto? Como primer paso para responder a estas
preguntas, podemos ver que, con carácter general, en los primeros tres o cuatro
años de vida, la familia y, por extensión todo el entorno, suele proveer a la
niña o al niño de un ambiente que lo cuida y lo estimula habitualmente de forma
afectuosa, de manera que él, o ella, puede asentar los cimientos de su
personalidad en base a este intercambio eminentemente positivo. Sin embargo, a
partir de los tres o cuatro años este mismo entorno que hasta ahora siempre se
relacionaba de forma afirmativa va a empezar a transmitir un modelo de
comportamiento social, familiar, educativo, etc… vigente en la sociedad en la que
vive, y a la que él, o ella, va a tener que adaptarse. Y es en este proceso de
transmisión y adaptación al modelo donde nuestro pequeño protagonista se va a
encontrar con realidades distintas a las que hasta entonces conformaban todo su
mundo, va a empezar a oír, por ejemplo,
que tal cosa no se hace, o no se dice, o no se toca, y descubrirá que hacer,
decir o tocar en determinadas circunstancias acarrea consecuencias que ya no
serán siempre agradables, más bien a veces todo lo contrario, y por tanto va a
tener que reaccionar y posicionarse ante estos estímulos ahora dispares. Será a
través de estas reacciones y respuestas donde va a formase, o deformarse, su
personalidad, en tanto su entorno tenga en cuenta, o no, determinados
parámetros a la hora de afrontar estas dinámicas, como por ejemplo esta
realidad esencial inmensa que sigue latiendo en él, o en ella, o las formas y
maneras para preservarla y potenciarla al margen de (o, mejor dicho, a través
de) comportamientos puntuales, sean de la naturaleza que sean.
Además, este modelo, que se transmite siempre con la
mejor de las intenciones porque, entre otras cosas, todos los adultos
recibieron en su día una instrucción similar, va creciendo en complejidad, (del
“esto no se dice”, al “esto aunque no lo pienses se ha de decir”) lo cual
provoca, asimismo, que aumente también la complejidad del entramado mental que
la niña o el niño debe crear para poder integrarlo (esto en casa sí, pero en
casa de los abuelos no, y en la de los tíos a veces. Esto me dicen que no lo
haga, pero los mayores lo hacen, y cuando lo digo se enfadan conmigo). Un niño
o una niña que, por otra parte, y como persona que es dueña de una inteligencia
y de una sensibilidad, empezará a sacar conclusiones sobre sí mismo y sobre un
entorno que, a sus ojos, habrá pasado de valorarle por ser (todo lo que hago
hace gracia) a valorarle por el modo de
ser (si soy de este modo hago gracia, y si no, no). Además, este modelo siempre
se transmite, de forma evidente o subliminal, con un corolario perturbador: “no
tan sólo, como ves, este reconocimiento y valoración que antes se te daba de
forma permanente y gratuita (y en la cual un niño pequeño, y por tanto
dependiente del entorno, basa su primera noción de felicidad)ahora te los
tienes que ganar con tu comportamiento, sino que en el futuro también va a ser
así, porque si aprendes a portarte bien de mayor la vida te sonreirá: las cosas
te irán bien, tendrás un buen trabajo, todo el mundo te querrá y en concreto
una persona te querrá mucho y serás feliz, etc….. pero si no lo consigues, no”.
Una propuesta conceptual
y práctica para la educación infantil
A partir de las conclusiones que el niño
o la niña infiere de esta realidad que se
le presenta, y que debe afrontar, se abre una casuística de
posibilidades y alternativas de actuación efectiva por parte de padres y
educadores cuyo relato excede, en extensión, las posibilidades de un artículo.
En tanto este tema sea de tu interés, puedes encontrar una información más detallada
en la plataforma www.padresymadresconscientes.com en cuyos contenidos se pretende, además
de aportar en paralelo algo de luz a nuestra propia infancia, dar una explicación
pormenorizada de estos y otros eventos que inciden en el crecimiento infantil así
como ofrecer un marco teórico y proponer herramientas y propuestas prácticas
para atravesarlos de forma eficaz, de forma que puedas procurar a sus hijos un
desarrollo pleno y equilibrado de su personalidad en la infancia, la
adolescencia, y la vida adulta.
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Autor: Jordi Calm (jordi5001@hotmail.com)
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15/2/17
Audio de la entrevista realizada a Emilio Carrillo en "La Noche Más Hermosa", el 3 de febrero de 2017
Audio (duración: 00:17:31) de la entrevista realizada a Emilio Carrillo por Pilar Muriel para el programa
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Un ser humano es sólo humano cuando deja de ser
Por muchas
vueltas que se le de, una cosa es ser y otra es humano. Pero
juntos de la par van cuando son aliados.
No obstante,
cuando ambos se separan se encuentra lo peor, lo perverso y lo malvado.
Cuando se
aprende a ser, se Es. Entonces el humano no sólo se transforma en un ser humano, sino es un SER que es Humano. O si lo prefieres, en un Humano que Es Siendo el
Ser mismo de Todo desde el Todo el Ser.
Puede ser que no
te guste mi forma de ser, pero Soy como tu Ser, aunque en las formas cambiemos.
¿Qué más da la
forma, si la esencia es la misma? ¿Qué importa si eres vaso de cristal y yo de
hojalata, si agua ambos albergamos?
Hay que derramar
el agua teniendo en cuenta que eso es lo que se Es; lo demás es sólo una forma.
Y si ambos compartimos el agua, agua somos: brillante, cristalina, pura...
Mis ropas no son
más que mis formas a la que el Ser común le da esa forma. Y Siendo formas, sabiendo del Ser propio, no importa en qué manera se vierta el agua o cómo se contenga
la misma, siempre que sea agua lo que en el otro observemos, lo que en el otro
amemos.
Sé humano desde
tu Ser, Siendo la Excelencia de una forma distinta.
Sé un Ser Humano, no un humano con forma manipulado.
Sé un Ser Humano, no un humano con forma manipulado.
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Autor: Deéelij
Ver su libro Alas sin
plumas (Ediciones Ende, 2016):
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14/2/17
San Valentín: el amor salva vidas
Puedes verlo en un tamaño mayor accediendo a este enlace:
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La meditación Exterior e Interior
Vídeo de una estupenda conferencia de Josep Tarragó (duración: 01:21:55) acerca de La Meditación Exterior e Interior. Profundiza en ella en diversos aspectos de la practica meditativa y contemplativa y en otras cuestiones relacionadas con la consciencia y la espiritualidad.
===============================================
Aquí-Ahora
Sé en este instante.
No ha y otro.
El pasado son recuerdos de tú memoria.
El futuro imaginaciones de tú mente.
Sólo el AQUÍ-AHORA es Real y Presente.
Presencia que Vive en constante armonía con lo
Divino.
Tú eres esa Divinidad.
Ahora, en este momento.
En este instante.
Vive, Ama y Sé en el AQUÍ-AHORA.
Plenitud Total Eres.
Cuando el niño corretea por la playa,
Disfruta el instante, el momento.
No hay un después.
Todo es en el AQUÍ-AHORA para él.
No se preocupa por lo que el mañana traerá.
Vive en el instante Único y Real.
¡SÉ LA DIVINIDAD QUE ERES AQUÍ-AHORA!
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Autor: Matías Márquez (gaudapada@hotmail.com)
Fuente: De su próximo libro Crisol de Amor
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13/2/17
Tutorial de Dones y Talentos, por Emilio Carrillo
La Fundación
Espató ha editado un Tutorial de Dones y Talentos elaborado por Emilio
Carrillo, con el objetivo de que podamos descubrir, poner en práctica
y compartir los dones y talentos (capacidades, cualidades, facultades,
habilidades…) que todos sin excepción atesoramos (cada uno los suyos y sin que
unos sean mejores o peores que otros).
Se ofrecen a
continuación los enlaces de las diez entregas –audios breves (duración total:
00:30:21)- que componen tal Tutorial:
1. ¿Qué son los Dones y Talentos? (00:03:31)
2. ¿Te resulta difícil descubrir tus
Dones y Talentos? (00:03:11)
3. Practica y comparte tus Dones y
Talentos (00:03:11)
4. Libera tu acción de la necesidad de
reconocimiento (00:03:18)
5. De la eco-no-mía a la eco-sí-nuestra
(00:02:32)
6. Compartir: cuanto más tenga, más te
será dado (00:04:14)
7. A cada cual según necesidades (00:02:56)
8. Dones y talentos y proyectos
emprendedores (00:02:44)
9. La función del dinero (00:03:01)
10. La educación se enfoca y dirige
hacia los dones y talentos o no es tal (00:03:48)
Y como complemento, puedes ver este vídeo
(00:22:20), también de Emilio Carrillo y editado por Mindalia TV, titulado Cómo disfrutar de tu vida,
tus dones y talentos:
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12/2/17
El Tao: el Orden Natural del Amor (Recordando lo que es: 81)
Como derivación de las últimas entregas de Recordando lo que Es, cabe afirmar que en la Unicidad y Unidad de Dios
conviven dos dimensiones: una, subyacente e inmutable; y otra, superficial y
evolutiva. Y así puede resumirse o compendiar la Naturaleza de Dios y,
por tanto, por analogía y semejanza, de lo todo lo creado y del propio ser
humano:
DIOS
|
|
DIMENSIÓN SUBYACENTE
|
DIMENSIÓN SUPERFICIAL
|
Inmanifestado
|
Manifestado
|
No-Nombre
|
Todo lo nombrado y todo lo nombrable
|
No-Ser (nada
existente)
|
Ser
(Experiencia de Ser): Amor (Vida&Consciencia)
|
Nada
|
Todo (Espíritu
} Verbo/Alma)
|
Vacío
|
Vibración (Formas,
Fenómenos,…)
|
Increado
|
Engendrado } Creado
|
Concentración
|
Emanación y Expansión
|
Omnipotencia (no desear ni necesitar nada)
|
Inmanencia y Omnipresencia
|
Transparencia
|
Tao (Ordo Amoris)
|
Inabarcabilidad
|
Infinitud
|
Instantaneidad
|
Eternidad (momento
presente continuo, aquí- ahora)
|
Reposo y Quietud
|
Silencio y Movimiento
|
Unicidad
|
Diversidad en la Unidad
|
Simplicidad
|
Complejidad
|
Inmutabilidad
|
Evolución y mutabilidad (inestabilidad)
|
Fluido (Distensión)
|
Condensación (Tensión)
|
Real (Lo que
No-Es, Es)
|
Irreal (Lo
que es, no es)
|
Realidad
|
Sueño, “realidad”
|
Aplicando a esta tabla lo que se ha venido
exponiendo, se puede decir que desde la columna de la izquierda (dimensión
subyacente) emana y se engendra, se crea, despliega y desenvuelve lo que
constituye la columna de la derecha (dimensión superficial), que, a su vez,
tiende consciencial y evolutivamente a “volver” hacia la izquierda, al
Principio Divino, al Hogar, al Padre/Madre que realmente nunca ha dejado de
ser, desplegándose ciclos de contracción y expansión situados más allá de lo
que la Humanidad
llama tiempo… Este es el Tao, el Orden Natural del Amor. Y es
Expansión-Absorción-Expansión. Y Todo es Dios: una columna y la otra, la
dimensión subyacente y la superficial; el proceso que desde la columna de la
izquierda (dimensión subyacente) genera la de la derecha (dimensión
superficial); el proceso por el que desde la de la derecha se tiende a
“regresar” a la de la izquierda; todo sin excepción ni exclusión, también el
propio Tao u Orden Natural. Y todo Acontece en la Instantaneidad ,
fuera del tiempo y el espacio. Y esto no es algo teórico o “teológico”, sino
que se trata -como bastantes seres humanos podemos atestiguar- de una
experiencia viva, íntima y Real. Una experiencia que se desarrolla en una vida
cotidiana que sentimos situada en la columna de la derecha (dimensión
superficial), pero que, teniendo siempre latente nuestro verdadero ser y
naturaleza esencial y divinal, se ve impulsada evolutiva y consciencialmente,
cada vez con más fuerza, a la de la izquierda (dimensión subyacente). Por ejemplo, muchos seres humanos perciben
hoy una inclinación creciente hacia el vaciamiento, desasimiento o desalojo
interior. Pues es señal de que, al empezar a sentir su verdadero ser, su
dimensión subyacente, percibe su Naturaleza como No-Nombre, No-Ser, Nada,
Vacío… Y, ante ello, de manera natural, emana del interior una potente y
creciente vocación y tensión hacia el vaciamiento, el desasimiento y el desalojo
interior. Y se pueden poner otros muchos ejemplos: la tendencia de bastantes
personas a desarrollar una Vida Sencilla (que se sitúa en la columna de la
derecha o dimensión superficial) es reflejo de la inclinación hacia la Simplicidad y la Transparencia (columna
de la izquierda o dimensión subyacente); la práctica cada vez más extendida del
Aquí y Ahora (derecha), de la
Instantaneidad (izquierda); la de la Libertad y ausencia de
miedos (derecha), de la
Omnipotencia (izquierda); la búsqueda de espacios de Silencio
(derecha), del Reposo (izquierda); la Meditación que cada vez más gente ejercita
(derecha), de la Quietud
(izquierda); etcétera. Y con todo ello, con este fluir consciencial desde la
dimensión superficial a la dimensión subyacente -que es lo que Pablo de Tarso
llama “imitar a Dios”-, el Amor que Somos se va liberando de todas las capas conscienciales que, en
nuestro proceso evolutivo, venían tapando su Presencia e interferían su
Frecuencia… Por esto, la afirmación completa de Pablo de Tarso es: “Háganse
imitadores de Dios y sigan andando en Amor” (Carta a los Efesios 5,1-2). Así hasta que la Frecuencia de Amor
llega a impregnar e impulsar la totalidad de las actitudes y acciones con las
que, de instante en instante, afrontamos los hechos, situaciones y
circunstancias de la vida diaria, desde los más grandes a los más pequeños.
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Una nueva entrega
de Recordando lo que
Es se publica en
este blog cada domingo.
Con esta entrada se cierra la serie Recordando lo que Es, comenzada hace ahora 81 semanas.
Con esta entrada se cierra la serie Recordando lo que Es, comenzada hace ahora 81 semanas.
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