Agenda de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

6/9/21

La Divina realidad (Proyecto “La Física de la Espiritualidad”: 36)



El cristiano del Siglo XXI, o es un místico, alguien que ha experimentado algo, o ya no será nada.

Karl Rhaner

Esta frase la pronunció el teólogo alemán en los años del Concilio Vaticano II queriendo decir que, para la Iglesia, había terminado el tiempo de la religiosidad inercial, de exclusiva práctica religiosa. O así yo la interpreté cuando la leí en el prólogo del libro de Ignacio Larrañaga “Muéstrame tu rostro”, en mis tiempos de estudiante de Medicina en los años setenta. Para los jóvenes de mi época, los nuevos vientos del Concilio, parecían dejar atrás cuatrocientos años de estancamiento en el que la Iglesia católica había vivido de las rentas del Concilio de Trento. Aquél que relanzó y sacó a la Iglesia del fango y degradación moral que había provocado el cisma de Occidente y las guerras de religión del Siglo XVI, se había convertido, por inmovilismo eclesiástico en el espantoso problema que el Vaticano II trató de resolver, dando cumplimiento a un proverbio tan cierto como la Ley de la Gravedad: “Los problemas de hoy son consecuencia de las soluciones que se dieron ayer”

Tratando de igualar en importancia el mensaje de Jesús con el modo concreto en el que se debía vivir y practicar la fe, lo que había hecho era “eclesiastizar” la fe, en expresión del teólogo Juan Martín Velasco en su libro “El malestar religioso en la cultura”, que he referido en el capítulo 15.-Caminando a ciegas, en el sentido de poner al mismo nivel la Espiritualidad y la religiosidad, el caramelo y el envoltorio, el fondo y la forma. Al final, y creo que esto le ocurre a todas las religiones, la sobrexplotación de lo religioso conduce inexorablemente al absurdo del cumplo y miento de la literalidad, la ultraortodoxia llena de ritos, escrúpulos y de supersticiones, hasta convertir la fe en una caricatura del mensaje original.

Por no ensañarme con la Iglesia católica, esto le ha pasado al hinduismo a lo largo de la Historia. Su tendencia aparentemente politeísta provocó el caos doctrinal en dos épocas fundamentales, la primera en el Siglo VI AC, cuando Buda terminó provocando la revolución que hizo escindir el budismo del hinduismo, de modo que hasta hace bien poco que aquel no ha sido reconocido como una rama de este. La segunda época fue en el Siglo VIII con Adi Shánkara, que ante la misma situación de caos y multiplicidad de ritos y sectas, provocó la revolución no dual del vedanta advaita.

Creo que la “religionización” (palabro que me acabo de inventar, para generalizar el término eclesiastización) es la enfermedad que sufren las religiones cuando, sobrexplotando el componente litúrgico y ritual, degradan la espiritualidad a una mera práctica ritual y al imperialismo absoluto de las jerarquías religiosas, haciendo que, la transmisión del mensaje original a las gentes sencillas haya terminado por banalizar el mensaje hasta convertirlo en un código de simples prácticas religiosas, cada vez más alejadas del origen. Porque si a las gentes sencillas se le reduce el mensaje de Jesús a cumplir los diez mandamientos de la Ley de Dios, los cinco de la Santa Madre Iglesia y a practicar las obras de misericordia, con ser una buena práctica religiosa, esa actitud termina quedando en el mero cumplo y miento de ese código de conducta. Y, por supuesto, las encierran dentro del muro de separación exclusiva al hacerles creer que “no hay salvación fuera de la Iglesia”. Cuando las religiones alcanzan semejante nivel de soberbia, condenando al resto de la Humanidad al infierno, es cuando decididamente hay que darse cuenta de que ya no tienen nada que hacer, que han dejado de cumplir su función de crecimiento espiritual, para convertirse casi, en un suculento negocio.

Lo que estoy diciendo es fortísimo y lo he referido en varios de los capítulos de esta serie, pero es la razón por la que Rhaner dijo esa frase brutal, la de que el cristiano sólo le queda la opción de la mística para sobrevivir a la Historia.

En el origen

En el origen de las religiones o de los sistemas de pensamiento espiritual, los fundadores no escribieron nada, porque conocían la trampa que supone el lenguaje para expresar lo inefable; fueron sus discípulos más cercanos los que compilaron sus enseñanzas para, lentamente elaborar los grandes libros sagrados, la Biblia para europeos y americanos, el Corán para los árabes, el Teo-te-king para chinos y japoneses, el Canon Pali del budismo o las Upanishad para los hindúes.

La Filosofía perenne compila lo que de sagrado hay en todos estos libros y proclama la Divina Realidad como factor común de todas ellas. Es algo así como la Teoría del Campo Unificado para la Física, la que concilia la Relatividad con la Mecánica cuántica. De este modo, un cristiano, musulmán, taoísta, budista o hindú que acepte lo sagrado que hay en todos los libros sagrados, se transforma en un expositor de la Filosofía perenne. Por lo demás, puede seguir siendo cristiano, católico, budista, sufí o sintoísta, porque la Filosofía perenne es una filosofía de vida, una visión del mundo, que no conlleva a su expresión comunitaria, donde inevitablemente, las religiones tienen un papel imprescindible y relevante. Si la Filosofía perenne tuviera una expresión comunitaria expresada en celebraciones, se degradaría a la simple práctica religiosa.

No. La expresión comunitaria de la Filosofía perenne es la vivencia del Amor universal, respetando la idiosincrasia de los pueblos.

Todo destino en lo espiritual comienza con el regreso a uno mismo. El abordaje del quinto nivel de Maslow supone salir del exterior al interior. Digo “salir” y no “entrar”, porque toda nuestra vida se desarrolla en el exterior de nosotros, en nuestro pequeño mundo, donde nos sentimos integrados para hacer las tareas de la casa, las tareas de Marta, comer, beber, trabajar, conseguir abrigo, crear prole, cuidarla y tratar de ser reconocido y querido por los demás. Pero el nivel de la autorrealización no consiste en salir fuera, sino en entrar dentro de uno mismo, pero como nos creemos estar dentro de nuestro pequeño mundo, hemos de salir de él, donde yo soy lo que creo que soy, para regresar a donde Soy Yo, realmente. Esta es la razón por la que el desarrollo de esta serie sobre Física y Espiritualidad, he comenzado por describir, hasta donde me ha sido posible, el “camino de regreso a casa”, desde nuestra casa (nuestro pequeño mundo) hasta el Océano de Dios, con el símil del Camino de Santiago, con el proceso del despertar del alma, de María.

Este camino de regreso, da sentido a la Filosofía perenne, como nexo de unión de toda la Humanidad, la Divina Realidad

Eso eres tú

La Filosofía perenne rezuma de los libros sagrados (que no de los doctrinales), de la esencia de los mensajes espirituales dado por los grandes maestros de la Sabiduría, pero no son abundantes los tratados sobre ella. Además, tiene un componente metafísico esencial clarísimo y se puede expresar en el lenguaje de la Metafísica, pero entonces caeríamos en el error de utilizar un lenguaje tan cierto como académico e incomprensible para la gente no especialista en metafísica. Hay que acudir entonces a textos más al alcance de la gente normal, de los buscadores de sí mismos, ávidos de encontrar el camino de regreso a casa y que, decepcionados por la oficialidad de los textos canónicos, se enredan en argumentos religiosos que al final, terminan desorientando al personal.

En este sentido, yo al menos he encontrado en la bibliografía eminentemente espiritual, la mejor expresión de la Filosofía perenne, empezando por los místicos (en nuestro caso cristianos) y terminando por determinados ejemplos que, para mí, aportan la luz que se necesita para encontrar ese camino de regreso a casa. Menciono a tres personas que, para mí han sido esenciales en ese camino de regreso, Consuelo Martín, Fidel Delgado Mateo y nuestro querido y entrañable Emilio Carrillo. Sus encuentros, charlas y libros son fieles exponentes de la Filosofía perenne. Y como texto magistral de compilación está el libro de Aldous Huxley (el de un mundo feliz), “Filosofía perenne”, en el que me voy a basar para desgranar sus principios fundamentales, que uno puede encontrar en tantísimos libros sobre mística y espiritualidad y, en el extremo en los libros sagrados.

De este modo, La Filosofía perenne afirma que Dios y el ser humano son la misma esencia, que “Eso eres tú”, es decir, que el ser humano y Dios son en esencia el mismo espíritu. Con ello, la relación con Dios a la que estamos acostumbrados, de nosotros frente a un Ser todopoderoso que está allá, en el Cielo, es una alegoría falsa, porque Dios está, reside, queramos o no, lo aceptemos o no, en el hondón del ser, en lo más profundo de nuestra más íntima esencia. No navegamos en el Océano, somos el propio Océano.

Dios es inmanente y trascendente a la vez; es decir, está en el interior del ser (inmanente) y por otra parte lo inunda todo absolutamente, y trasciende el tiempo y el espacio. Esta idea responde a ese “todo lo que ves, soy Yo” que referíamos en el Capítulo 30, que no es panteísmo ramplón, sino ese saber reconocer a Dios en todo lo que existe, en todo lo que sucede y en todo lo que es, así nos guste como no nos guste (esto es importante).

La Base de toda existencia es el Absoluto espiritual, inefable en términos de pensamiento. Y la razón última del ser humano es el conocimiento de la Divina Base, donde hincan las raíces de nuestro ser.

Lo que voy a desarrollar en los próximos capítulos es simplemente un resumen del libro de Aldous Huxley, que me parece una soberbia y comprensible compilación de la Filosofía perenne, para poner este sistema de pensamiento en el valor que se merece como unificador espiritual. Insisto en la recomendación de que lo compréis y leáis. Además, está disponible en Internet, incluso en libro electrónico.

La naturaleza de la Base

La naturaleza de la Divina Base es trinitaria para la Filosofía perenne, lo que quiere decir que la idea de Dios uno y trino es también común a las religiones principales. Existe el Absoluto, “Aquello”, lo Primordial, la Clara Luz en el Vacío, el Creador. Existe Logos encarnado en el ser humano, el Krisna, el Cristo. Y existe el Isuara, el Dios personal, el Espíritu Santo de los cristianos. Son tres manifestaciones de una misma entidad. En este sentido, la Filosofía perenne demuestra la gran similitud en las ideas básicas de las religiones. Es el hinduismo el primero que manifiesta la Trinidad (Brahma, Vishnu y Shiva), mientras en la misma época, en el Antiguo Testamento judío, Yavhé es el único Dios, sin atributos trinitarios algunos. Es el Nuevo Testamento el que introduce la Trinidad, que tal parece ser una idea importada de Oriente. Recordemos que en la Antigüedad, Oriente y Occidente (la Media luna Fértil) no estaban alejados; la Ruta de la seda comenzó a funcionar como tal en el Siglo I antes de Cristo, por caminos que ya se conocían desde antiguo.

La Filosofía perenne acepta la influencia que tiene la mente y el cuerpo en el espíritu. Reconoce la capacidad de percepción extrasensorial y los fenómenos sobrenaturales. La distancia entre la capacidad de percepción del ser humano es tan limitada, que necesariamente tiene que valerse de imágenes e ideas (limitadas a su cabeza) para siquiera imaginar una Divinidad que no tiene atributos en sí misma, sino en su manifestación a los hombres. Hablar de Física y Espiritualidad, no es por tanto, hablar de conceptos separados, sino unidos. Esta separación ha sido uno de los efectos del materialismo imperante en Occidente a partir del Renacimiento, cuando llegamos a creer que una cosa es lo material y otra lo espiritual que, bajo la influencia de la doctrina católica, llegamos a creer que lo material es enemigo de lo espiritual. En Oriente, física y espiritualidad siempre han estado unidas bajo el concepto del el Yin y el Yang.

De este modo, la Filosofía perenne acepta que la mente y el cuerpo, de lo que es consciente el ser humano desde que adquiere consciencia de si mismo en este mundo, son el vehículo para el despertar del alma, la autentica consciencia de la Divina Base que nos sostiene.

 

Personalidad, santidad y encarnación divina

La Filosofía perenne sostiene la idea del “yo” independiente del espíritu interior del Ser humano, un “yo” producto del pensamiento que induce a una vida separada de la Divina realidad, y que ha de ser anulado para permitir que la Divina realidad se manifieste plenamente en la verdadera identidad del espíritu. El “yo” que creemos ser en realidad no existe, como no existe el círculo que forma el ascua que el brazo hace girar sobre sí mismo, como en la foto. Mientras el animador callejero esté girando el brazo, parece como que existe el círculo, pero en el momento que pare, el círculo desaparece, como desaparece el “yo” en cuanto dejamos de pensar. Somos el fruto del pensamiento y eso creemos ser, como dice Buda. El espíritu es otra cosa, que el yo tiene que consentir en descubrir. Para eso, el “yo” tiene que negarse a sí mismo, renunciar a ser, para dejar paso al Ser, que sostiene el “Yo” Real.

La Santidad consiste, por tanto, en la “mortificación del yo”, la ab-negación total; el abandono de la multiplicidad de la mente a favor de la unicidad. Todos somos Uno en Él. En los términos del Camino descrito, la Santidad consiste en, una vez llegados a Finisterre, aceptar subir a bordo de esa nave oceánica que Marta sabe, no podrá manejar y que el viaje supone quedar reducida a ser la que se dedique sólo a las tareas de la casa.

El paradigma de este proceso, el paso del “yo” al “no yo” es la Encarnación de Dios en el Avatar, el Logos hecho carne, el Ungido, el Cristo. Los cristianos aceptamos a Jesús de Nazareth como Dios hecho carne, como un acontecimiento único e irrepetible en la Historia de la Humanidad, nunca antes Dios se encarnó ni nunca después lo ha vuelto a hacer, al menos hasta la Segunda venida que esperamos.

Lo que nos sucede a las personas religiosas es que cogemos el rábano por las hojas, es decir, confundimos lo fundamental con lo secundario, dado que del rábano lo fundamental es la raíz, no las hojas. Tratamos de encapsular en el tiempo fenómenos y experiencias que son eternas, que trascienden al espacio y al tiempo. Es decir, hemos encapsulado a Jesús, el Cristo, en una cápsula del tiempo, de donde no le permitimos salir, porque unos eclesiásticos han determinado que hacerlo es una herejía. ¿Hasta qué punto la frase de Jesús “yo estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos” no es la manifestación de que también los seres humanos que alcanzan ese estado de beatitud, de fusión con el Agua oceánica, no son también avatares de Dios trascendente? ¿No somos templos del Espíritu Santo? ¿No vive Cristo en nosotros si le dejamos expresarse con toda su realidad, que al fin y al cabo es el sentido de su resurrección? Si bien la vida de Jesús de Nazareth fue un acontecimiento histórico, qué pasa si ese hecho no sucedió con Lao-Tse, con Buda, con Shánkara o los demás maestros de la Divina Sabiduría. En fin, ahí dejo esto, para que cada cual lo medite y perciba si acaso no estamos encapsulados todos en un confinador doctrinal que no nos deja respirar y expandir nuestra consciencia.

El Avatar es una realidad en todas las religiones. Dios, el Eterno, el Absoluto, se manifiesta a los hombres a través de sus encarnaciones, la de Jesús, la de Buda, la de Mahoma o la de Krisna.

La cuestión del Avatar ha dividido las religiones en exclusivistas y no exclusivistas. Las exclusivistas son el Cristianismo y el Islam. Las no exclusivistas son las Orientales.

Dios en el mundo

Todos somos uno. Es un tercer camino en el que Yo y los otros, convergen en una sola Divina realidad. No hay barreras reales, sino ficticias que originan la confusa multiplicidad que parece reinar en el Universo. Es el concepto de la no-dualidad, del uno sin segundo que refleja como nadie, expresamente el Advaita-vedanta, aunque Jesús dice lo mismo en el Evangelio de San Juan.

La Filosofía perenne asume los conceptos de Samsara (rueda asociada a la reencarnación y al sufrimiento por el karma) y el Nirvana o liberación, así como el dilema entre contemplación y acción, que al final tiene que converger también en unicidad. Aquí, la Filosofía perenne entra un el espinoso asunto para el cristianismo, de la reencarnación, que es rechazado por éste y el islam, pero no en la filosofía oriental, donde vivimos sucesivas reencarnaciones durante todo el proceso que nos pueda llevar lo que Buda refiere como “adquirir el Amor”, esa fusión íntima e indivisible y consciente con la Divina Realidad, que mientras estamos en ese proceso evolutivo arrastramos vida tras vida el karma o esas cuentas de conciencia que debemos ir saldando hasta llegar al nirvana, la paz que se siente y se vive con la extinción del “yo” y de nuestras pasiones. Algo así como el Cielo cristiano y el Purgatorio, que nadie sabe lo que es, por no reconocer que el purgatorio es simplemente el proceso de reencarnaciones donde hemos de ir purificando nuestro particular karma. Lo espiritual no se puede legislar por real decreto humano, por los dogmas y las creencias que cada religión imponga a sus seguidores.

Los conceptos duales que experimentamos en el mundo se materializan en el Yin y el Yang, los opuestos pero complementarios que ambos conforman una perfecta unidad. Por tanto, la Filosofía perenne no demoniza lo que nos pueda parecer malo, como expresión de una entidad diabólica, sino como consecuencia de la dualidad que no es sino un artefacto provocado por el mismo pensamiento que nos dualiza entre nuestro “yo” pequeño y lo demás, y que nos inclina hacia el egoísmo que, en el extremo lo identificamos como la maldad consciente, que nos aleja de la Divina Realidad y nos sitúa en un terreno extremadamente peligroso.

Para abrir boca, los principios de la Filosofía perenne sobre la Divina Realidad puede que deje a los muy religiosos bastante descolocados. Pero esto es sólo el principio…

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Autor: José Alfonso Delgado

Nota: La publicación de las diferentes entregas de La Física de la Espiritualidad

se realiza en este blog, todos los lunes desde el 4 de enero de 2021.

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5/9/21

La COVID-19, la ciencia, los gobiernos y los derechos fundamentales

El presente análisis compila información y puntos de vista que me ha aportado un nutrido número de personas que, tras haber investigado y analizado a fondo la COVID-19 y todas las medidas implantadas por las administraciones públicas, estiman necesario difundir a toda la población el resultado de sus investigaciones, así como manifestar su rechazo fundamentado a las medidas que las administraciones públicas han implantado y que planean imponer en el próximo futuro.

Los análisis se han realizado desde múltiples perspectivas tales como la biología, la medicina, la veterinaria, la sociología, la psicología, la estadística, la antropología, la justicia y la legalidad, la economía, la historia, la tecnología, la educación, la física, las artes, la gestión de los recursos, la geopolítica, la comunicación, la familia, y desde distintas especialidades. Servirá también este manifiesto para aportar soluciones sencillas, efectivas, viables, legales, seguras, duraderas y asequibles.

Origen de la enfermedad de la COVID-19

Si el origen de esa enfermedad es el virus denominado SARS-Co-V2, independientemente de que cómo se haya transmitido, a través de una zoonosis o creado artificialmente, es importante dejar claro que dicho virus no ha sido totalmente aislado y que su secuenciación se ha realizado de una forma en la que no se define con suficiente detalle.

Además, es importante destacar que los efectos de esa enfermedad y cómo ataca a la salud apuntan en muchos sentidos a que la COVID-19 implica múltiples factores. Centrarse única y exclusivamente en el virus genera una investigación corta de miras. Un enfoque holístico aporta muchas más opciones de conseguir medidas efectivas y tratamientos eficaces. Tratamientos sin efectos secundarios y que no generen dependencia de agentes artificiales que transforman la naturaleza humana e afectan negativamente en el sistema inmune. Todo ello respetando la libertad de los individuos.

En este sentido, es importante estudiar con rigor los efectos de las radiaciones electromagnéticas, la acumulación de metales en el cuerpo, el estrés provocado por el modelo de vida actual y su desconexión con el equilibrio de la naturaleza, el efecto nocebo de las medidas restrictivas de las libertades y derechos fundamentales, el modelo sanitario y el concepto de sanidad y salud que venimos aplicando.

Además, centrarse única y exclusivamente en el virus pone en juego una serie de elementos clave a los que dedicamos toda nuestra energía y recursos. Exponemos estos elementos a continuación.

Eficacia de las pruebas “diagnósticas” del coronavirus SARS-CoV-2

Tanto las PCR como las pruebas de antígenos y anticuerpos no son pruebas diagnósticas. Solo son indicadores que tiene sentido usar cuando existe una sintomatología. Su especificidad y su fiabilidad, sobre todo en PCR realizadas con más de 30 ciclos, es escasa y origina una enorme cantidad de diagnósticos falsos. Más cuando el virus que pretenden detectar no está bien definido.

Por otro lado, un estudio realizado con casi 10 millones de personas en la zona de Wuhan por científicos de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong y otras instituciones científicas de China, el Reino Unido y Australia y publicado por la revista Nature (aquí el artículo) reveló que de las únicas 300 personas asintomáticas con pruebas positivas, ninguna contagió a sus casi 1.200 contactos estrechos.

El estudio deja claro que los «asintomáticos» no son transmisores. Así, un positivo en las pruebas PCR no se corresponde directamente con una persona enferma, infectada o infecciosa. Por tanto, no es un “caso”. Cuantas más pruebas se realizan, mayor es el número de falsos diagnósticos.

Además, los famosos cribados en los que se somete a grupos específicos de personas sanas al realizar este tipo de pruebas llevan a deducciones erróneas. Si hago muchas pruebas a jóvenes, el número de “casos” entre los ellos crecerá rápidamente. Si lo hago entre los habitantes de un pueblo, ese pueblo tendrá muchos más “casos” que los de sus alrededores en los que no se han realizado pruebas. De igual manera, si lo hiciera entre las personas rubias llegaría a la conclusión, siguiendo la misma lógica usada en la publicación e interpretación de estas estadísticas, de que las personas rubias son un grupo de riesgo.

Por último, estas pruebas no sólo hacen “desaparecer” otras enfermedades como la gripe, sino que centran la atención en una sola causa de dolencias y muerte. Paralelamente, olvidan otras causas que provocan muchos más fallecimientos. Han etiquetado como COVID muchas hospitalizaciones y muertes cuya causa primordial no tiene que ver con el SARS-CoV-2.

Las «pruebas PCR» son el pilar de una campaña sensacionalista expandida a través de los medios de comunicación que llevan a la propagación del miedo basándose en indicadores no válidos.

Como reacción a ese miedo, y sin justificación científica, se adoptan medidas que restringen libertades y se entrometen en la intimidad de las personas. Se apela así, a una “cautela”, una “solidaridad” y una “responsabilidad” que nos convierten a todos en una amenaza entre nosotros mismos.

Insistimos, los test PCR no aportan una información fiable sobre la que puedan basarse decisiones de actuación acertadas y eficaces.

Medidas de “prevención” impuestas por los gobiernos

El reconocimiento, respeto y preservación de derechos humanos fundamentales ha sido un logro enormemente laborioso en el que se trabajó durante la segunda parte del siglo XX. Siglos y siglos antes una pequeña parte de los humanos asumía las posiciones dominantes.

La Constitución española de 1978 integra los derechos humanos en su capítulo I y los protege a través de unas garantías jurídicas que establecen condiciones muy estrictas. Aun cuando los protege exigiendo procedimientos muy garantistas, todavía contempla que, con carácter muy excepcional y por períodos de tiempo determinado, pueden ser restringidos o limitados.

Por otro lado, el derecho natural (como doctrina ética promovida por juristas romanos desde antes de la era de Cristo) reconoce un conjunto de derechos universales anteriores, superiores e independientes al derecho escrito, al derecho positivo y al derecho consuetudinario. Ahora, en plena pandemia y con el planeta en peligro por el cambio climático, es el momento más apropiado para que sea factible que el derecho natural se aplique y se introduzca en nuestras normativas mucho más allá que ese capítulo I de la Constitución.

Respecto a las medidas adoptadas, podemos analizarlas una en una y destacar sus implicaciones en cuanto a salud, legalidad y efectos en la sociedad. En cualquier caso es importante apuntar que la función de las administraciones públicas es, ante todo, gestionar recursos comunes para prestar un servicio a la sociedad.

En tal sentido cabe crear una legislación que ayude que esa gestión sea de una manera ordenada y eficiente, y se adapte al fluir sano de la sociedad. La función legislativa recae sobre representantes democráticamente elegidos. Sin embargo, esos representantes se arrogan funciones y responsabilidades ajenas al cometido para el cual fueron sido elegidos. Imponer desde el Estado, a través de normas coactivas que vulneran la intimidad de las personas y les impiden ejercer su responsabilidad individual de forma libre, no puede considerarse democrático.

Mascarillas

No existe estudio científico alguno que demuestre la eficacia del uso universal de mascarillas para evitar la transmisión de una enfermedad vírica. Si existen, sin embargo, estudios específicos que apuntan a que su influencia en la transmisión es nula o prácticamente nula.

 

Además, el uso de la mascarilla reduce el oxígeno inhalado entre un 15 y un 20% mientras que aumenta el nivel de CO2 inspirado (ver documento). La reducción del porcentaje de oxígeno en el aire que respiramos afecta al metabolismo en su conjunto. Además, volver a aspirar una buena parte del CO2 que expulsamos acidifica nuestro organismo y no debilita el sistema inmunológico.

 

La mascarilla anula la expresividad. Asumida como una obligación, y aceptada por la coacción de multas, el tapabocas anula la autoestima y la identidad de los individuos.

Como hemos explicado, la transmisión de la COVID-19 por los denominados “asintomáticos” no se produce. Además, como menciona la Dra. Karina Acevedo en su clase magistral denominada “La otra cara de la moneda”, la transmisión aérea no se sostiene. Apelar a la responsabilidad y a la solidaridad de los que usan este elemento es una falacia que crea división y enfrentamiento social.

Por último, debe prestarse especial atención a uno de los efectos más graves de la COVID-19, la neumonía bilateral. Es importante y urgente realizar tantos estudios precisos, incluso autopsias, para determinar si dichas neumonías se deben a infecciones víricas, bacterianas, favorecidas por las propias mascarillas, o multifactoriales (aquí destacaría la influencia de las radiaciones electromagnéticas). El uso de la mascarilla no evita contagios, pero se convierte en un foco de enfermedad y debilitamiento del sistema inmunológico.

Hidrogel

Partimos aquí de que la trasmisión por contacto no solo no está demostrada, sino que además cada vez se comprueba más que no se produce o lo hace en circunstancias muy extremas y con poca virulencia. Aunque no se haya reflejado de forma legal la obligatoriedad, el hidrogel es un complemento exigido en centros educativos, comercios, bares, restaurantes, oficinas públicas.

Estos productos son muy agresivos con la piel, especialmente en las más sensibles, las de los niños. La promoción de su uso y la exigencia bajo vigilancia lleva a usos convulsivos. La sustitución por agua y jabón se plantea en muchos casos como imposible y, a menudo, a aquellos que solicitan esa alternativa se les discrimina y trata de forma displicente. El uso del hidrogel se convierte en un nuevo elemento en el que el acoso y la vigilancia son una constante.

Tampoco olvidemos que si bien la higiene personal es muy recomendable y sana, la asepsia completa lleva a una hipertrofia del sistema inmunitario.

Cuarentenas, derechos fundamentales y otras medidas

Las infraestructuras de los hospitales y las contrataciones de personal sanitario han mostrado históricamente momentos de desbordamiento en distintas épocas del año. Estas deficiencias pueden requerir, en casos excepcionales, tiempos de ajuste y estímulos a la población para ayudar a esos ajustes.

Confinar a toda la población y paralizar la actividad económica causa efectos graves ligados a coyunturas sociales y económicas que ponen a una buena parte de la sociedad en situaciones que llevan a la enfermedad, el estrés, la muerte o el suicidio. Ver estudios sobre este asunto en este vínculo.

Adoptar medidas específicas, no tanto de control, sino de atención y cuidado hacia las poblaciones más vulnerables, no sólo no afectará a la población en su conjunto sino que ayudará a esa población a ser bien atendida. Conviene conocer, en este caso, la Declaración de Great Barrington. Además, los confinamientos debilitan a la población y evitan la inmunidad adquirida de forma natural.

Prohibir la libre circulación vulnera derechos fundamentales y ninguna administración ha gestionado esa anulación de derechos cumpliendo las garantías jurídicas necesarias. Además, tampoco ha demostrado la necesidad de aplicar ese tipo de medidas.

Toques de queda

Otro atentado contra derechos fundamentales sin justificación científica que se implanta y sin cumplir con las garantías jurídicas exigibles. Es evidente que aplicar este tipo de medidas indiscriminadamente no tiene sentido. Si existen algunos entornos y actividades no recomendables, las medidas deben centrarse en ellas y no aplicar una norma puntual a toda la sociedad. Resulta mucho más efectivo y socialmente aceptable proporcionar alternativas a actividades de riesgo. En este punto podría ayudar mucho el sector de la restauración, ocio nocturno, gimnasio y hostelería en general.

Restricción de las reuniones y aforos de las administraciones públicas

Las restricciones han provocado un gran estrés entre las familias y grandes perjuicios económicos en una gran parte del empresariado. El Gobierno asume unos poderes que están fuera de sus cometidos y atenta contra derechos fundamentales y cortan las fuentes de ingresos de muchas personas y de los que dependen de ellos.

Las mesas de diálogo social no atienden el tal diálogo. La medidas se imponen y se hacen cumplir trasladando costes, responsabilidades y merma de ingresos a empresarios indefensos y amedrentados. La imposición reflejada en leyes, decretos leyes y normativas creadas con urgencia y repetidamente declaradas ilegales por los tribunales de mayor nivel causan enormes daños. Empero, quienes las imponen siguen sin ser cesados y sancionados.

Todas estas restricciones, respaldadas de forma constante por una costosa propaganda difundida por los medios de comunicación subvencionados o dependientes de los fondos públicos, nos abocan a una única solución, a la panacea a la que denominan “vacuna”.

“Vacunación”

Se viene denominando vacuna a lo que en realidad es una terapia génica experimental con autorización de “urgencia”. Un experimento que no solo no proporciona inmunidad ni impide “el contagio” de la enfermedad, sino que además sus efectos secundarios a corto plazo se están mostrando importantes. Incluyen muerte y enfermedades graves e incapacitantes. Aventurar lo que ocurrirá a medio y largo plazo es complejo, aunque cada vez más científicos, incluso muchos de los que han colaborado en su desarrollo, alertan de la negligencia de utilizar este fármaco y de hacerlo de manera generalizada (ver estudio detallado aquí).

Muchos de los componentes de dichos medicamentos no han sido oficialmente desvelados por sus fabricantes. Estudios independientes han detectado altas proporciones de elementos nocivos o sospechosos de causar efectos nocivos (ver clase “la otra cara de la moneda” aquí).

Según advierten, con fundamentos científicos, una multitud de profesionales con carrera meritoria, estas vacunas no solo provocan efectos muy graves a corto medio y largo plazo, sino que refuerza la resistencia y adaptabilidad del virus, lo que lo hace más contagioso y agresivo (ver este artículo sobre el tema).

La vacunación no es necesaria. La mortalidad de esta enfermedad en los grupos etarios más jóvenes es muy escasa. En este vídeo el Dr. Luis de Benito lo explica muy claro sobre tablas oficiales. Por otro lado, existen otros remedios que han probado su eficacia, sin provocar efectos secundarios ni dependencia futura de sustancias artificiales. Pueden verse varios en este vínculoTampoco es eficaz ni evita padecer la enfermedad a quien se inocula ni que la transmitan a terceros. Ver debate científico aquí.

No es recomendable. Sus efectos secundarios son graves, incluida la muerte, y se producen con asiduidad. Para ello basta con revisar las estadísticas anuales de VAERS. Por lo que se refiere a España, esta tabla deja claro que las medidas adoptadas no han sido efectivas y nos han llevado a una situación mucho peor que la de hace un año.


Aparte de la potenciación vírica a través de la vacunación a la que apunta Luc Montagnier y la debilitación del sistema inmunológico producido por la proteína espiga incluida en todas las “vacunas” autorizadas (ver este vídeo de la Dra. Martínez Albarracín), debemos tener en cuenta que una mayoría de esas cifras en rojo corresponden a personas que han participado en el experimento.

Centra el problema exclusivamente en el virus. Aunque hubiéramos encontrado la vacuna ideal, ésta no proporcionaría una solución duradera ni en equilibrio con la naturaleza.

El principio de prudencia no solo no llama a la vacunación sino todo lo contrario. La vacunación no cumple con el código de ética médica de Nüremberg. La experimentación universal que se lleva a cabo es negligente y criminal. Quienes la promocionan y coaccionan para que se aplique cometen delitos de lesa humanidad.

La imposición de condiciones especiales a quienes deciden no vacunarse es una discriminación intolerable. La participación en este experimento requiere un conocimiento informado bien detallado y una prescripción médica individualizada. Además debe hacerse de forma totalmente voluntaria. Coaccionar o condicionar las libertades de las personas rompe con la esencia de esa voluntariedad.

Por todo ello se propone como medidas efectivas

1.    Detener de inmediato las campañas de vacunación, especialmente la dirigida a los menores de edad. Analizar con detalle los componentes de las vacunas y los efectos previsibles a corto, medio y largo plazo.

2.    Dejar sin efecto todas las medidas restrictivas de libertades fundamentales, así como la imposición de uso de mascarillas y toda coacción y publicidad que promocione las vacunas. Evitar por todos los medios posibles la discriminación que se está promoviendo y la ruptura de la sociedad a la que lleva. Todos estamos en el mismo barco. Atender al derecho natural y revisar desde esa perspectiva todas las normativas vigentes.

   Analizar con detalle el carácter multifactorial de esta enfermedad. Entre otras cosas, esto conlleva la realización de autopsias.

4.    Prestar atención a medicamentos y remedios naturales que están dando resultados muy buenos a nivel mundial. Proceder a su autorización y aprobación si muestran esa eficacia. Para ello será preciso desvincularse de los lobbies farmacéuticos y aplicar, de forma segura, sin recortar los tiempos precisos para dejar patente su inocuidad en cuanto a efectos secundarios a corto, medio y largo plazo, criterios semejantes a los que se han aplicado para agilizar la autorización del uso de las vacunas.

5.    Aplicar la moratoria de instalación y puesta en marcha de las antenas y emisores de radiaciones electromagnéticas asociadas a las nuevas tecnologías que promueven la inteligencia artificial.

6.    Acabar con la censura de información en los medios de comunicación y abrir el debate científico.

7.    La inversión en modelos sanitarios holísticos en los que se traten por igual la medicina que hoy se practica en los hospitales y la medicina natural. Donde los hospitales se reconecten con la naturaleza y den lugar a espacios de verdadera salud. Donde la práctica de la medicina sea constantemente vocacional y promotora de salud.

 La imposición de condiciones especiales a quienes deciden no vacunarse es una discriminación intolerable. La participación en este experimento requiere un conocimiento informado bien detallado y una prescripción médica individualizada. Además debe hacerse de forma totalmente voluntaria. Coaccionar o condicionar las libertades de las personas rompe con la esencia de esa voluntariedad.

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Autor: Rafael Jiménez (baleares_accion@protonmail.com)

Fuente: Cambio 16

https://www.cambio16.com/la-covid-19-la-ciencia-las-soluciones-de-los-gobiernos-y-los-derechos-fundamentales/

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3/9/21

"El Cielo en la Tierra", por Emilio Carrillo


https://www.youtube.com/watch?v=Y3-r1ZxjEPI&list=PL4-A1PmvxQDTXY29wlaHZ5ENA2f1XX1eq&index=2


Vídeo (duración: 00:57:00) de la entrevista compartida por Emilio Carrillo para el canal de Cristina Serrato, el 10 de julio de 2021, titulada El cielo en la Tierra.

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2/9/21

Nuevo canal de Emilio Carrillo ("La Academia de la Consciencia") en Youtube: ya puedes suscribirte gratuitamente

 

https://www.youtube.com/channel/UCDVzPVl_nx51r4yLAZQzLPg



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Volver para conocerte

Tras el regreso de las vacaciones, se abre, durante unos días, una oportunidad interior para conocerte con más profundidad.

Si saliste de tu mundo habitual simplemente por el placer de descansar y desconectar, el regreso estará también impregnado de ganas de volver a tu entorno y a tu rutina.

Si por el contrario, necesitaste vacaciones para salir y escapar de tu entorno, regresar a él puede estar lleno de resistencias, ansiedad y tensión.

Si llevamos estas dos realidades externas a nuestro mundo interior, podemos ver un paralelismo de estas sensaciones cada vez que salimos un poco de nosotros mismos.

Podemos, por ejemplo, sentir que habitamos en nosotros con tanta serenidad y paz, que nos resulta placentero y enriquecedor "salir de nosotros" para acercarnos al mundo interior de otra persona que esté necesitando ayuda y apoyarle en su circunstancia vital para, una vez concluido el proceso, volver de forma aún más placentera, a nosotros.

Por contra, si no nos vivimos bien, si nos sentimos incómodos en nuestra propia vida interior, podemos llegar a estar siempre dispuestos a "salir de nosotros" y atender la vida de los demás porque la nuestra es incómoda. Esto puede ocurrir hasta tal punto, que nos volquemos en exceso y durante más tiempo del necesario por no querer volver a nosotros.

Si eres de las personas que viven y se viven desde el placer, felicidades; es la forma más sana de habitarte e inspirar a los demás, sobre todo, si tu forma de vivirte contempla el bien común.

Si eres de las personas que salen de su casa por necesidad y te resuena la misma sensación en tu mundo interior, observa, cada vez que vuelvas a ti, qué aspecto de tu vida te genera más tensión o rechazo.

Una vez lo tengas definido, puedes buscar a alguien que sepas que se vive desde el placer para que te dé su punto de vista sobre tu situación, o puedes, con mucho mimo, comprometerte a crear en tu mundo externo (tu casa, tu despacho o tu vehículo), un lugar que te aporte la paz, la serenidad y la vitalidad que necesitas para aumentar tu lucidez y ver con más claridad aquello que tanto te impide disfrutar de ti. Una vez lo identificas y traspasas el túnel de la resistencia, sale a la luz tu verdadera realidad; esa que contempla cada momento de la vida como un instante perfecto donde expresar el mayor bien en forma de amor.

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Autor: Andrés Tarazona (andres@andrestarazona.com)

https://andrestarazona.com/

Todos los jueves, desde el 7 de noviembre de 2019, Andrés comparte en este blog una serie de publicaciones centradas en

el Diseño Sentidointeriorismo y diseño consciente de viviendas, comercios y empresas que mejoran la calidad de vida.

Todas están a tu disposición de manera gratuita a traves del e-book Habitar, al que puedes acceder a través de este enlace:

https://bit.ly/Habitar-PDF

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