Agenda de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

19/4/21

"Distopía ecológica", por Emilio Carrillo

Audio (duración: 00:25:20) de la entrevista realizada a Emilio Carrillo por Pilar Muriel para el programa La Noche Más Hermosa (Canal Sur Radio), el 17 de abril de 2021. Su título, Distopía ecológica:

https://www.canalsur.es/multimedia.html?id=1703744

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El riesgo de confiar (Proyecto “La Física de la Espiritualidad”: 16)

AVISO: para comprender con la mente (o, para que Marta acepte) lo que viene a continuación, hay que leer todo hasta el final. Si uno se queda a medias del texto, sacará conclusiones peligrosamente equivocadas.

La relación de amor en la pareja se basa en dos condiciones imprescindibles, la confianza y la escucha. No se puede establecer un diálogo sincero entrambos, si no hay confianza para vencer los miedos a ser descubierto en todos mis inconfesables y, tampoco es posible el diálogo si no estoy dispuesto a escuchar con el corazón lo que el otro necesita decirme.

De los riesgos de la confianza

Vivimos con una gran carga de miedos frente a los demás; miedo a la intimidad, a que el otro descubra mis vergüenzas, mis debilidades, todo aquello que haga que mi “máscara” con la que me presento ante los demás, quede hecha añicos. Tenemos miedo a la responsabilidad, a no saber dar el do de pecho y ser descubierto en mi debilidad. Tenemos miedo a la decepción, al “yo creía que, y resulta que”, a cerrar los ojos y confiar, y ver como en los peores momentos me he sentido solo y abandonado, “a dónde te escondiste, Amado”. Y tenemos miedo a ser rechazado por el otro, a que descubra mis puntos débiles.

El mayor escollo para nuestra confianza es la convicción de que tenemos que merecer el amor de nuestro cónyuge (o de Dios). Nos hemos convencido de que el otro nos amará en función de la imagen que yo le proyecte. Así que tengo que esforzarme por dar una apariencia de cumplidor y de buenas obras. Así que, si para merecer el amor del otro nos vemos obligados a que no se noten nuestras debilidades y defectos, que no se rompa nuestra imagen de príncipe azul o de bella princesa. Para merecer el amor de Dios, tenemos que dar la apariencia de ser fieles cumplidores de las normas y liturgias religiosas, de ser fieles cumplidores de la Ley de Dios.

Se nos ha educado en ese “no ser dignos del amor de Dios”, que no somos dignos de que Jesús entre en nuestra casa, porque está sucia, desordenada y esconde secretos inconfesables, hasta que, hartos de semejante situación, surge ese pensamiento “una palabra suya bastará para sanarme”.

Y un segundo escollo, no menos importante, es ver cómo en nuestro cónyuge, no todos son virtudes, sino que van apareciendo defectos no esperados, que nos hacen cuestionar nuestra confianza en el otro.

El trigo y la cizaña

En el fondo, el acto de la reconciliación con Dios está bien, si no fuera por ese tercero interpuesto, ese severo cura con sotana ante el que tenemos que descubrir todas nuestras vergüenzas, a riesgo de condenación. Yo no me puedo confiar ante un desconocido, con el que hablo con una celosía de separación para que no sepamos quienes somos y le cuente todas mis vergüenzas. Como idea, el sacramento de la confesión es genial si el objetivo es vencer nuestros miedos y confiar para convencernos de que Dios nos ama profundamente a pesar de nuestras debilidades. En la práctica es un martirio por esa semblanza de juez que toma el cura, que no nos perdonará la vida si no le contamos todas nuestros defectos y debilidades y pecados. Un anónimo cura tras una celosía no me da confianza, necesito un amigo de verdad, alguien al que contarle mis penas y angustias, en la intimidad de mi hogar, en batas y zapatillas; alguien ante el que poder desnudarme y mostrarme tal cual soy. Y un cura con alzacuellos, como que me da “yuyu”, me pone en tensión y me asusta, tanto más cuanto que con esta danza entre Dios allí arriba, yo aquí abajo y ese tercero interpuesto entre ambos, me estoy jugando nada menos que la vida eterna.

El problema que expongo aquí está más o menos arraigado en el subconsciente de las personas, dependiendo de su educación religiosa, pre o postconciliar. Y en cualquier caso, detrás de todo ello está algo de lo que ya nos advirtió Jesús, que la Iglesia es un mix de trigo y de cizaña (leed la parábola al respecto, en Mt. 13, 24-30). A lo largo de la Historia ha habido papas y obispos que han sido grandes santos y personas de impecable virtud, pero también ha habido papas y obispos que han sido peores que los políticos más corruptos. Igual se puede decir del resto del clero y, por supuesto, de los cristianos de a pie. La Cristiandad es una comunidad de seres humanos, con todas las virtudes y debilidades de los seres humanos, pero en permanente lucha para superar la terrenal discapacidad de amar. Pero en el caso del clero, la cizaña escondida ha hecho y hace que muchas gentes se escandalicen de ver una comunidad que debería ser santa, como una organización política, nada más lejos de lo que predica (al menos en determinadas apariencias). A ellos, a los que son causa y motivo de escándalo, “más le valdría atarse a una rueda de molino y tirarse al mar” (Lc. 17.2)

Yo no sé si los curas llevan estadísticas de confesiones, pero a juzgar por los millones de pecados mortales que cometemos (o eso dicen) todos los días, la cosa está pero que muy chunga, y la confianza es una virtud inalcanzable, si para establecer una relación de amor entre Dios y yo, antes tengo que pasar por el imposible desfiladero de las  Horcas Caudinas, que nos obliga, como a los romanos frente a los samnitas, a humillarnos, no ante Dios, sino  ante ese desconocido cura con alzacuellos que magnánimamente, nos perdonará la vida en nombre del Altísimo. Esto no es la esencia del sacramento, pero sí la apariencia sentida por un nada despreciable segmento de la población católica.

La confianza plena es condición sinequanon para el amor. Ese “venid a mi los que estáis agobiados que yo os aliviaré” (Mt. 11, 28) es esa llamada sincera, no de Dios o del Pantócrator, sino de Jesús de Nazareth, que para eso se encarnó, para, en bata y zapatillas, invitarme a confiarme a Él, a contarle mis penas, mis angustias, mis anhelos. Pero una cosa es eso y otra bien distinta, pasar por el desfiladero humillante del cura con alzacuellos.

A ver. Puede que alguien crea que estoy en contra de que el cura me perdone mis pecados. No es eso, porque de lo que estoy en contra es de que cuando uno necesita un amigo de verdad para sincerarse y desnudarse, eso se nos obligue a hacerlo ante un anónimo funcionario del Gobierno, a riesgo de condenación. Es este arquetipo de comportamiento eclesiástico lo que ha hecho que la gente huya literalmente de este poderoso sacramento y prefiera refugiarse, en su caso, en la consulta de un psicólogo pagando 40 euros la cita. O al menos esa ha sido mi experiencia de doctrino con formación preconciliar, que aún permanece en la ideología eclesiástica.

En el fondo es una cuestión de apariencia, la que damos todos ante los demás, nosotros ante ellos, los curas y ellos ante nosotros, los miserables parroquianos que no somos dignos de que Jesús nos acoja ante de que los funcionarios eclesiásticos nos perdonen.

Saltar el muro

Ahora, cualquier teólogo o doctrinólogo me puede poner múltiples argumentos canónicos, jurídicos y teológicos que desmonten este sentir en lo profundo, pero no con ello, van a generar la confianza necesaria para entrar por la puerta estrecha y comenzar a caminar, si ello requiere superar el “check point”. Es más, esto puede parecer una tontería para los curas, pero está en la base de que para muchísima gente, entrar en la vida interior sea prácticamente imposible, si para ello, antes hay que pasar por ese “control de inmigración”; si para visitar a nuestro querido Jesús, al que el alma ama con locura, ha de pasar ese “check point” con ese guardia armado o intentar saltar “el muro de Berlín”, a riesgo de perder la vida en el intento.

Esto es extremadamente importante; si el que realmente perdona es Jesús y el cura sólo es un instrumento de Él, para la gente normal o mal enseñada, el que perdona y deja pasar es el guardia de frontera, el cura, y eso desmonta todo el edificio doctrinal.

Este es un asunto capital, que la eclesiología, lo tiene resuelto y sobre el papel del catecismo es fácil, pero para los creyentes puede suponer una barrera imposible. Y puede que esté en la base de que los católicos nos estemos quedando en una minoría sociológica, por el confusionismo creado en la gente normal. Los aires de autoridad eclesiástica han ocultado a lo largo de los siglos el valor de la misericordia para mucha gente.

En la historia de mi vida, tras varias experiencias tristes y angustiosas en mi adolescencia con los guardias de los check points, al final me armé de valor y me decidí a saltar de noche las alambradas de la ciudad de Dios y ¡conseguí entrar en mi propia vida interior! Sin que ellos se dieran cuenta y me encontré con mi amado Jesús, que me demostró que yo había sido idiota y que me creía lo que no era, que mis pecados no eran tales y que los del check point no eran tan ogros como a mi me parecía o me hicieron creer. Pero es que a veces dan el pego y parecen milicianos soviéticos dispuestos a bloquearme.

La fe no es un asunto de creer o no creer, sino de confiar o no, de ponernos en manos de Aquel que está esperando a los agobiados y angustiados, con el apoyo de los guardias del check point, que deben cambiar completamente su apariencia, porque si no, se nos obliga a saltar las alambradas que ellos han electrificado.

Esta es una contradicción real, aunque ellos crean que es un invento de la gente asustada. La Iglesia, en este sentido, necesita un meneo y una seria revisión de la apariencia que da a los del otro lado. Es mi opinión; hay demasiada cizaña oculta.

Así que, si hemos conseguido saltar las “concertinas” del muro de la diócesis (que ha sido mi caso) o hemos conseguido superar dignamente el check point de la canónica confesión, ya dentro, encontraremos a Jesús de carne y hueso, dispuesto a curar las heridas de las alambradas.

Esta historia de las alambradas me recuerda a la valla de Melilla. Parece como si hubiera que pagar un alto precio para abandonar el árido desierto de la pobreza extrema para poder acceder a un catre y un trozo de pan. El subsahariano que intenta cruzar tiene confianza en los que están dentro, en que les van a acoger, pero desconfían de los guardias de frontera, porque no tienen papeles para poder entrar y además están hechos unos pordioseros y huelen mal. Ya dentro, descubres que sí, al menos un catre y un trozo de pan te ofrecen en el CIE.

En la vida interior, si consigues atravesar todas las barreras a la entrada, que no sólo las pone el demonio, queda la barrera más importante de todas, la de frente a frente con Jesús, en la casa de María, cerrar los ojos (aunque en la oscuridad en la que vivimos, de poco sirve tener los ojos abiertos), agarrar la mano de Jesús y confiar. Y el sacerdote jamás debería ser parte del problema sino siempre parte de la solución.

Este acto de confianza supone entregar los mandos de nuestra vida a Jesús, consentir en que Él desbarate nuestros planes de vida y mostrarnos los suyos, que percibiremos con el don de la escucha, y comenzar a caminar agarrado a Él como una lapa.

Pero la confianza supone todo un proceso de transformación de nuestro entendimiento en fe, que diría S. Juan de la Cruz, en creer sin ver, para poder lograr finalmente ver a través de los ojos de Dios.

Incluso, veremos que los del alzacuello no son tan hoscos como parecían en el exterior de la muralla. Aunque habrá que tener cuidado, no sea que descubran que no tenemos papeles (los que saltamos la valla).  Y Jesús nos volverá a decir una y otra vez…

“No temas, estás en mi Reino y yo te acojo, olvídate de los papeles, que son sólo burocracia barata que te perdono, pero ayúdame a que todos esos que están afuera intentando entrar, puedan asaltar la valla y entren”

Y ¿entonces los check points?

Tú, al que tiene hambre dale de comer, al que quiere entrar en mi Reino, ábrele un boquete en la muralla, porque lo que hagas con ellos, me lo haces a mi.”

El sentimiento que siempre he tenido de inmigrante ilegal, sumado al de colaborador secreto de Jesús para que entren todos los ilegales que lo deseen, ha cambiado mi vida completamente.

Jesús me ha demostrado una y otra vez en mi vida que, lejos de gustarle estar en el trono que las autoridades le han construido en el centro del castillo, le gusta salir de incógnito por las noches y juntarse con nosotros, los ilegales para repetirnos ese “venid a mí los que estáis agobiados y angustiados, que yo os aliviaré”.

Jesús es un tipo de fiar. Yo al menos así lo confirmo, porque tuve hambre y Él me ha dado el pan de cada día, la sabiduría necesaria para discernir y me ha perdonado todas mis debilidades y me ha permitido quitarme esa falsa máscara y me quiere tal y como soy. Esta es una increíble historia que quisiera compartir con mis amigos.

Los gatos recelan

Hace bastantes años, tuvimos un gato precioso, que nos regalaron ya mayor, con tres años. Le tuvimos casi dos meses, pero no conseguimos que se hiciera a nosotros. Recelaba y se escondía en cualquier rincón de la casa. Y sólo salía para ir al arenero o para comer y beber. Al final, tuvimos que devolvérselo a su anterior dueña.

La confianza es una virtud que nuestro distópico mundo se encarga de negarnos, dado el nivel de desengaños, de mentira y de falsedad que nos rodea. Los políticos sólo con abrir la boca mienten; son capaces de afirmar algo para, con la misma actitud convincente, afirmar lo contrario un día o una hora después. Y lo que sirve para los políticos, sirve para el común de los mortales. Desde pequeños, nuestros abuelos nos enseñan a no fiarnos ni del cuello de nuestras camisas. El muro que nos divide en “nosotros y los otros” hace que sólo en el entorno de nuestro confinador, de nuestra zona de confort, podamos o nos atrevamos a abrir un poco nuestras defensas y hacer como que confiamos.

Si esto es en la relación normal con los demás, en la relación de amor, sorprendentemente no es diferente. La relación de pareja se basa en la confianza, en saber mostrarnos al otro sin esa máscara fabricada para ser aceptado por el otro. Este es el gran engaño del enamoramiento, que el embalamiento emocional, que diría Ortega hace que por el hecho de mostrarnos desnudos frente al otro creamos que entrambos reina la plena confianza, pero bien que nos guardamos de mostrar los puntos débiles y de hacer creer al otro que vamos de príncipe azul o de princesa por la vida. Tratamos de darle gusto y placer, hasta que se nos inflan las narices si no nos vemos correspondidos, si viviendo de esperas, estas no llegan y nos convertimos, poco a poco en esos egoístas guiñapos de Bernard Shaw, “que no hacemos otra cosa que quejarnos porque el otro no nos hace feliz” y, lo que parecía ser una relación de plena confianza, poco a poco mengua en un estado de sutil recelo; lo que era una relación “I win, you win” pasa a ser una relación “deudor acreedor” donde la desconfianza termina asentándose peligrosamente.

Y cuando se establece este estado de desconfianza, donde el otro nos reprocha un comportamiento impropio de un príncipe o princesa azul, si pretendemos mantener las apariencias, la cosa tenemos experiencia de que suele terminal mal, porque esa apariencia azulona, es sólo fachada, útil para el enamoramiento (ese estado de estupidez transitoria), pero no para una relación de amor verdadero e incondicional. Sólo cuando el más inteligente de los dos es capaz de dar el primer paso y mostrar al otro sus propias debilidades y defectos, de romper esa máscara estereotipada y poner en evidencia su auténtico yo, su auténtica realidad, es cuando es posible recuperar la armonía perdida y darse la pareja cuenta de que esa armonía, ese embalamiento emocional, era sólo el bello envoltorio de la auténtica realidad de ambos.

Lo mismo arriba que abajo

En la Espiritualidad se cumple perfectamente el famoso adagio de la Tabla Esmeralda:

Lo que está abajo es como lo que está arriba, y lo que está arriba es como lo que está abajo, para consumar el milagro de la Unidad.

Así que nuestra relación de amor a Dios es exactamente igual que la relación de amor entre el hombre y la mujer. Así que si alguien quiere aprender a relacionarse con Dios, sólo tiene que recordar su vida amorosa y revivir tanto los momentos o épocas dulces como las amargas. De esto Salomón se percató perfectamente cuando escribió “El Cantar de los Cantares”, lo mismo que es abajo es arriba.

Y en ese “lo mismo”, de la misma forma que hasta que la confianza no rompe el recelo hacia el otro, por desvelar y mostrarle sus defectos, manías y debilidades, lo mismo el alma, hasta que no confía en Dios, no puede dar un paso por la vida espiritual.

Y aquí volvemos al “check point” o a la alambrada electrificada, que hasta que no te confiesas ser un puto y empedernido pecador, no puedes entrar en el camino del Reino de los Cielos. O bien, hasta que no te das cuenta de que lo de la alambrada y el check point no es más que un perverso elaborado de nuestra mente, no podemos rendirnos ante el hecho de que hemos vivido atenazados por el miedo, que TODO LO QUE OS HE CONTADO no es más que el reflejo de la tragedia humana de la incertidumbre mezclada con la mentira.

Os he querido contar la historia de los curas como guardias armados de la valla, para que veáis las paranoias que los humanos nos podemos montar. Me las he montado yo.

Y aquí volvemos al contraste entre el “derecho perfecto” de cumplimiento frente a las amenazas de eternas sanciones y el “derecho imperfecto”, de amar porque sí, porque “te quiero y no puedo vivir sin ti”. Sólo desde la confianza con Alguien que supo encarnarse en una persona de carne y hueso para mostrarnos el camino hacia Dios, es como esa desconfianza y esa vergüenza a mostrar nuestras debilidades, puede desaparecer.

La reconciliación con Dios no puede ser jamás un mero acto administrativo ante un funcionario eclesiástico, ante un notario diocesano que da fe del arrepentimiento del publicano. Pero así ha sido durante siglos. Pero ahora eso ya no vale. El derecho perfecto no cabe en la Espiritualidad, sólo es posible la confianza frente a alguien que sabemos nos ama.

Del riesgo a la dicha de confiar

Mientras la mente ha sido educada para desconfiar, el alma sólo vive para confiar. Cuando la mente hace el delicado y costoso proceso de discriminar el trigo de la cizaña, de ver más allá de las apariencias, el verdadero corazón del amor de Dios se manifiesta desde la mirada del hermano que sabe practicar la misericordia o, que sabe pedir perdón y perdonar. Eso es confiar, estar dispuesto a perdonar y a pedir perdón por desconfiar, por mantener levantado el invisible muro que nos separa los unos de los otros, al amado de la amada, al Amado de la amada, al individuo de su comunidad.

Si la desconfianza nos produce “alergia”, la confianza nos produce “alegría” (cambiar RG por GR); es pasar de una reacción antígeno anticuerpo, a una reacción de simbiosis, de unidad, de aceptación y de felicidad mutua en suma.

Pero para ello, es necesario superar ese recelo que genera la desconfianza ante el riesgo de sentirnos engañados, y lo más doloroso, engañados por aquel en quien confiábamos.

Las noches del alma son el largo camino hacia la confianza plena, hacia el abandono al amor de Dios, un amor que a veces está oculto entre la incertidumbre, pero que siempre está. Todo lo que he escrito aquí, reconozco que me ha costado un gran esfuerzo, porque parece como si pusiera en cuestión las bases de mi fe. Pero creo que podréis ver que no es así, que la cizaña no está para entorpecer nuestro crecimiento espiritual, sino para fortalecerlo, aunque ella crea que sólo está para su propio beneficio.

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Autor: José Alfonso Delgado

Nota: La publicación de las diferentes entregas de La Física de la Espiritualidad

se realiza en este blog, todos los lunes desde el 4 de enero de 2021.

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18/4/21

El Conocimiento Superior e Intuitivo (Enseñanzas Teosóficas 218)


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Autor: José Tarragó

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Las Enseñanzas Teosóficas se publican en este blog cada domingo, desde el

19 de febrero de 2017

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17/4/21

Retiro-Taller de Emilio Carrillo en la Hospedería del Silencio (fin de semana del 23 de abril de 2021): “Prácticas de vida re-evolucionarias: cómo sacar lo mejor de ti y ponerlo al servicio de uno mismo y los demás"

 

FIN DE SEMANA DEL 23 DE ABRIL DE 2021

LA ACADEMIA DE LA CONSCIENCIA

Ecocentro & Emilio Carrillo

http://laacademiadelaconsciencia.es/seminarios/


Retiro-Taller con Emilio Carrillo:

“PRÁCTICAS DE VIDA RE-EVOLUCIONARIAS:

CÓMO SACAR LO MEJOR DE TI Y PONERLO AL SERVICIO DE UNO MISMO Y LOS DEMÁS"

 Hospedería del Silencio

Sierra de Gredos. Robledillo de la Vera (Cáceres)

http://hospederiadelsilencio.com/actividades/

En caso de restricciones de movilidad en tu Comunidad Autónoma o municipio, Ecocentro facilitará un salvoconducto formativo en consonancia con la normativa vigente.


Adelanto de contenidos:

Somos muchos los que sentimos la llamada a vivir de un modo más consciente  y más coherente con lo que verdaderamente somos, con nuestro auténtico ser. Y nos hemos dado cuenta de que no se trata de seguir acumulando teorías, sino de una práctica de vida que lo plasme y lo haga real.

Este Retiro-Taller se dirige a profundizar en tal práctica avanzando por el camino de la consciencia y la re-evolución; promoviendo una manera de vivir creativa, pacífica, compasiva, activa, valiente y tierna; y ejercitando nuevos paradigmas, conductas y hábitos que propicien nuestra auto-transformación y evolución consciencial: ritmo y estilo de vida, relaciones con nosotros mismos y los demás, pautas de consumo, visión de la salud y la alimentación, armonización de nuestro mundo emocional y mental, acción ante los abusos e injusticias que nos rodean y un amplio etcétera.

Todo lo cual se plasmará en el examen de una amplia serie de prácticas de vida re-evolucionarias llamadas a sacar lo mejor de cada uno y ponerlo al servicio de nosotros mismos y los demás.

Para mayor información e inscripciones:

+Email: mm@ecocentro.es / hpd@ecocentro.es 

+Teléfono y WhatsApp:  915 535 502 / 689 127 494

Reservas:

https://hospederiadelsilencio.com/actividad/practicas-de-vida-re-evolucionarias-con-emilio-carrillo/

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16/4/21

"Conciencia, Consciencia, Inconsciencia", por Emilio Carrillo


https://www.youtube.com/watch?v=LZM3678iTLE

Vídeo (duración: 01:34:58) de la entrevista compartida por Emilio Carrillo para El Ateneo de la Conciencia, el 19 de marzo de 2021, titulada Conciencia, Consciencia, Inconsciencia.

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Se Puede

Se puede, es real, florecer de las cenizas. Pasar las tormentas y encontrarte cara a cara con su sentido más profundo. Confiar en la vida y des-cubrir toda la energía que te compone y pide a gritos vivir. Nos habitan momentos de dolor, resignación, odio, confusión... Aun así, se puede cantar después de haber estado mudo…

Para seguir leyendo:

https://viviendodesdeelser.blogspot.com/2020/05/se-puede.html?m=1

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Se abrirá el Mar Rojo

En artículo de prensa titulado: “Teléfonos 5G”, describían con palabras la imagen de la posición de su balanza respecto a esta tecnología inalámbrica.

“Circulan algunas ideas conspiranóicas que en mi opinión son auténticas tonterías” para cargar el otro platillo hasta situarlo a ras de suelo, al destacar las excelencias: ganancia en velocidad de descarga, mínimo retardo (latencia) entre la señal emisora y receptora, densidad de dispositivos, etc, lo que permitirá la aplicación de internet y las ondas wifi en todo el mundo mundial.

En el mismo platillo, carga el entusiasmo por el confort doméstico (domótica), rentabilidad y reducción de costos de producción industrial (robótica), en empresas de servicios, aplicaciones clínicas, movilidad y transporte, etc.

Gracias a la instalación masiva y global para la aplicación civil, en red triangular cerrada entre: antenas emisoras-receptoras, satélites y toda esa tecnología digital para la Inteligencia Artificial (IA), conseguirán el potencial control a distancia de todo, y la cada vez menor necesidad presencial de las personas para cubrir tareas, como las que cita el autor del artículo: “Una operación de cirugía a distancia manejando un robot a través del móvil; manejar sin conductor y a distancia camiones, aviones, drones, tanques, etc.”

Del relato hasta aquí, el platillo argumental conspiranóico casi salta hasta las nubes; más aún, cuando termina la narración con una futura aplicación tan “humanitaria”: “Podremos llevar con nosotros diversos sensores médicos que se comuniquen con el hospital en caso necesario....”. La lectura de esos silenciosos puntos suspensivos, da pie a añadir que así como el control remoto también a los humanos, dicen ser exclusivamente para uso civil, (las red 5G no la pagan los ejércitos ni la OTAN), al ser red invisible al igual que el contenido de la futura vacuna, será multiuso, deducible de esos puntos: “Podremos llevar con nosotros....”, ¿no se estará refiriendo a: Podremos llevar en nosotros?

Eligieron a Pedro Sánchez para co-liderar el programa “ACT Acelerator” y le ha tocado ser el principal valedor de la Cobertura Sanitaria Universal obligándonos a aportarle 50 millones de euros para la farmacéutica GAVI....y no pasa nada.

¿Se sentirá obligado a atender con responsabilidad por los efectos secundarios que ya se dan con una vacuna que no es obligatoria? A diferencia de los “inmunizados” (hay que tener valor para utilizar este eufemismo) que tendrán salvoconducto-viñeta como garantía íntegra de derechos cívicosociales para desplazarse, el condicionar (coerción) a los insumisos, conllevaría discriminación en iguales derechos: laboral, escolar, paro, prestaciones, servicios sociales, INEM, uso de mascarilla obligatorio, transporte público, etc. que para las personas vacunadas, supondría su “muerte” social.

Controvertidos temas que suscitará una objeción de conciencia a medida que se informa la sociedad. Hoy aún muy invisivilizados en medios serviles y mas aún en sedes parlamentarias, en razón a una oposición política inexistente en lo que es lo más transcendental para nuestra existencia y calidad de vida. Una izquierda vasca, mas dada a reivindicaciones políticas de azotea, en vez de lo que a ras de suelo se mueve en las aceras, y los gobiernos nos lo pretenden “segar”, al ver que ello contribuye a forjar un futuro de autosuficiencia personal

¿Cuándo esa oposición va exigir al GV el mapa territorial de cánceres en la CAPV, superpuesto al de industrias con actividades peligrosas y zonas con alta densidad de electrosmog por contaminación electromagnética, para a los años comparar con el mismo, tras la implantación del 5G y la Inteligencia Artificial?

Enormes intereses cívico-militares, seductoras ventajas informáticas y un buen hacer de la prensa pesebrera, hace que la implantación del 5G lo lleven de calle, a pesar de conocer sus efectos en la salud de las personas y del planeta.

La parte científica desalineada, asegura que ocasiona una fragmentación del ADN que lleva consigo el debilitamiento del sistema inmune. Sobre todo en personas internadas, que por la edad padecen pérdida de microbiota intestinal, falta de fibra de calidad nutricional y sobremedicación; a añadir, horas y horas expuestas a factores inmunodepresores como la televisión, como coadyuvante de pérdida de salud y principal propagador del miedo durante el confinamiento.

El sistema inmunitario del planeta es la biodiversidad. Con un ecosistema diezmado por incendios y talas brutales, ganadería intensiva y monocultivo, desforestación y prácticas extractivas irracionales, etc.. en lo que llevamos de siglo, el sistema inmunitario del planeta ha mermado casi tanto como en todo el siglo pasado. Ese debilitamiento y ataque directo a la Biosfera, además de  la rápida propagación por todo el mundo de un virus tan expansivo como es el miedo a enfermar, a diferencia de su no repercusión sobre el calentamiento global, conlleva como causa de la acción humana, la extinción de la mano del hombre, de miles de especies de los reinos vivos: vegetal y animal..¿cual falta?

En esta era digital, la globalización del 5G para la Inteligencia Artificial, por su  elevada frecuencia de emisión (hasta 60 Ghz), supone añadir un gigante factor multiplicador. Un solo smartphone generará igual electrosmog que 50 aparatos en 4G actuales; en consecuencia, el factor de riesgo ante cualquier patógeno por débil que sea, es elevadísimo......y confiar en la vacuna, es como rezar.

Esto, a los “raros”, nos reafirman en las teorías conspiranóicas, A la vez que nos indigna observar, como sintonizan con quienes desde su paranoia de poder sostenido, pretenden eternizarse, usando todos los medios como arma y el miedo como munición incruenta. Con ese “calzador” mediático, consiguen que vayan entrando en esa horma intelectual, hasta los aparentemente mayores detractores de sus sistemas de poder. ¿No será que la serpiente de la política cavernaria, tiene un solo cuerpo y muchas cabezas aparentemente en lucha?

Toda una vida, eligiendo entre dicotomías de tendencia político-ideológicas, sociopolíticas, económicas, de diferencia de clases, raciales, de género, etc, y en la medida en que se desenmascara la mentira y alumbrando la razón que clama no seguir ocultándola, despierta nueva conciencia que pide amar la Vida y la Salud por encima de todas las cosas, como la mayor herencia recibida de Dios, no un Dios de bondad, si de justicia, que al hacerse Elementos se da de comer como alimento. Comer a Dios, cuando tomamos de lo nacido Tierra-Sol.

Tristeza por quienes marcharon indebidamente antes de tiempo y su gente cercana; también por quienes sufren gran quebranto en su salud debido al miedo inoculado por los medios de deformación masiva. Gran quebranto en las economías familiares y ánimo vital, que sin ser objetivo declarado, sí lo van logrando con esta nueva forma de guerra psicosanitaria combinada con la bioagresión por parte de tecnologías invasivas que afectan a la salud global.

Simultáneo al arranque operativo de este programa perverso, el efecto bumerang por la ley de la Causalidad, les devolverá la consecuencia  justa, no solo a los hechos causantes de dolor (en este tema), también a la intención....pues todo ya está activado desde la Bomba-Sol y la Honda-Tierra.

Una ley de alianza humana y componente simplificador, que viene a decirnos que, no se trata de una guerra entre ricos y pobres, izquierda y derecha, subordinados y élites, patrón y obrero, blancos y negros etc, sino entre entes de la Oscuridad con mando “espiritual” sobre rebaños humanos...y la Luz.

Veinte siglos confinado en esa Caverna, desde que hace 2.000 años, detenían al Sol para eclipsar la Luz de quien caminaba en el planeta dando la Palabra de liberación a sus gentes y sacarla de esa oscuridad. Aún lo patrimonializan y mantienen clavado como estandarte de tortura y muerte...para su humanidad.

Liberación en este siglo dorado, aunque cuando solo llevamos dos décadas en la “huida” de esa Caverna, los faraónicos y tecnoidólatras, ya han lanzado a sus huestes científico-mediáticas, a perseguir al pueblo “elegido”, para confinarlo esclavos de una nueva religión, tan etérea como ostentosa y a su vez belicosa y mercenaria.

Hoy se intenta repetir la historia, pues lo que siempre se “guerreó” arriba, se reflejaba abajo en lo micro. Aunque los humanos nos creamos el ombligo del Universo, no hemos sido mas que una sombra dormida; hasta hoy, en que ya la Luz y el Calor del planeta crea otra conciencia… y no se repite mas la historia.

El planeta sí es una Raíz de Luz despierta que alumbra al Árbol Universo. Lo que de Él, hoy emerge desde sus entrañas en forma de Calor creciente que nadie lo puede parar, es Memoria Viva, con la cual conseguimos despertar la parte divina que nos permite  descubrir nuestra única realidad de ser una vez fuera de la Caverna.

Nos permite saber que no hemos nacido para morir en la Oscuridad, sino para nacer en la Luz que da razón de Ser a la expansión del Universo y garantía de continuidad y rejuvenecimiento a nuestro Sol.....siendo ésta y no otra, la única y mayor razón de nuestra Existencia como humanos en el planeta mas bello...y a su vez más mancillado y violado de toda la Vía Láctea.

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Autor: Iulen Lizaso (iulenlizaso@gmail.com)

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15/4/21

Elevar el vuelo

Lo ideal, al llegar a casa, es sentir que nuestra energía se recarga, nuestras emociones se ordenan y si nuestro camino interno se ha difuminado, volver a encauzarnos.

Llegar a nuestra vivienda debería ser sinónimo de volver a nosotros mismos, pero son muchas las personas a las que llegar a casa les supone tensión, un esfuerzo, y a las que permanecer en ella, es un sinónimo de pérdida de energía y debilidad.

Los motivos por los que volver a casa puede generar cierto rechazo, pueden ser varios: una relación insana con la pareja, los hijos o los padres. La falta de espacio personal. Una debilidad en la energía vital de la vivienda que conecta con un aspecto de la personalidad. Una intrusión del aspecto profesional en la vida personal. La falta de luz o el exceso de desorden…

Por mucho que cueste a veces comprenderlo, todos estos factores también son un reflejo de nuestro interior y el mismo esfuerzo que supone volver a casa, es un reflejo del esfuerzo que supone regresar a nosotros mismos..

El esfuerzo ante las relaciones insanas refleja una inercia interna a dejarte a un lado por mantener una estabilidad.

La falta de espacio personal corresponde a una falta de valoración respecto a tu propio aporte de valor.

Cuando es una debilidad de nuestra personalidad la que se activa al llegar a casa, evitar el trabajo personal es lo impide lograr la paz.

Mezclar en exceso lo personal y lo profesional es también un síntoma de tu realidad interna.

Vivir en un lugar desordenado o con poca luz natural, es un síntoma de tu forma de gestionar tu propio mundo emocional.

Todas estos reflejos se pueden trabajar a través de las viviendas.Se puede estudiar la vibración personal de cada miembro de la familia para lograr que la decoración facilite la relación. Se pueden crear espacios personales que invitan a la reflexión y a la desconexión. Se pueden localizar los puntos débiles de la vivienda para reforzarlos. Se puede ampliar la vibración de la luz que se recibe, así como dar pautas de orden.

Todo ello, por reflejo, mejoraría la llegada a casa, pero sin el compromiso personal de poner en orden todo el movimiento interior que generarán dichas acciones, con el tiempo, las áreas trabajadas volverían paulatinamente a estar como estaban.

Hay personas a quienes la vida les pesa y sus inercias inconscientes son tan fuertes que, por mucha luz que les impulse o por mucha armonía que se genere en su vivienda, su inercia interna les lleva una y otra vez al mismo punto.

En estos casos, al igual que en todos los demás, cultivar la consciencia real de ser en esencia mucho más sutil que lo material, permite levantar el vuelo vital lo suficiente, como para que lo terrenal no influya tanto.

La genética de los apellidos, los aprendizajes de alma que traes, las experiencias que crean puntos de fuga y la falta de consciencia de la realidad esencial que eres, pueden ser pesos en tu equipaje que, con sólo dedicar unos minutos al día a recordar y sentir lo que eres en realidad para ir integrándose en tu consciencia de forma gradual, pierden el peso emocional y se despliegan ante ti en el orden y sincronía perfecta para tu beneficio personal y consciencial.

El orden vital en tu vivienda puede elevar la vibración de la lucidez sobre todos los aspectos de tu vida y llevarte al punto de luz necesario para concebir con facilidad, tu realidad natural.

Abre tu Corazón a recordar tu verdad y tu vuelo se elevará lo suficiente como para vivir con armonía natural y serenidad.

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Autor: Andrés Tarazona (andres@andrestarazona.com)

https://andrestarazona.com/

Todos los jueves, desde el 7 de noviembre de 2019, Andrés comparte en este blog una serie de publicaciones centradas en

el Diseño Sentidointeriorismo y diseño consciente de viviendas, comercios y empresas que mejoran la calidad de vida.

Todas están a tu disposición de manera gratuita a traves del e-book Habitar, al que puedes acceder a través de este enlace:

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13/4/21

Memorias de un descarnado (11-29). Por Deéelij

          El alumno acopló la espalda al respaldo de la silla. Respiró hondo queriendo, con el aire inhalado, deshacer cualquier nebulosa que su inconsciente pudiera, en forma de telón impenetrable, ocultarle en la introspección solicitada. Cerró los ojos, centrando toda su atención en el interior de sus recuerdos. Inició el proceso desde lo más nimio, desde los procedentes de la infancia, hasta los actuales. Encadenaba sucesos e incidentes, frases y dichos, consejos y advertencias, acciones y reacciones. Volvió a aspirar con fuerzas. Analizó cada centímetro cuadrado de vivencias que la película de su extinta vida grabó. Pero nada ofrecía alternativas viables. ¿Se estaría anulando? No, se dijo convenciéndose: tan solo no has realizado la derivada correcta. La incógnita se mantiene.

    ¡Vamos!, insistió procurando encontrarse. Sabes que eres inteligente, puedes descifrar el enigma. ¡Puedes! ¿Qué es lo que realmente estás escudriñando? ¿Qué has aprendido hoy? Fue la primera pregunta que me hizo Pitt. Quizá en ella estaría la clave. ¿Qué le habían transmitido durante el día que fuese relevante?

    Siguió cotejando los datos que fluían… Como una luz, su computadora mental abrió una ventana: un resquicio que en principio podría parecer una solución grotesca, pero que era la única que hasta el momento quiso aparecer. ¿Será esto? Esperó. La búsqueda interna se perpetuó animadamente. Descartó posibilidades. Eliminó lo absurdo, la sinrazón. Tan sólo aquella luz ofrecía una pesquisa real. Decidió realizar una exposición. Total, como solía decir: ¿qué puedo perder?

      -     De acuerdo Pitt. Déjame exponer algo. Es lo único que he considerado lógico. Y te aseguro que le he dado vueltas al asunto. Verás – iniciaba inclinando todo su cuerpo hasta colocarse al filo del asiento provocando que las patas traseras de la silla quedaran en el aire –. Al llegar a tierra abriste la carlinga soltando una pregunta: ¿qué tal la clase? Luego, aquí has lanzado otra sin desperdicio al principio: ¿qué has aprendido hoy? Y tú no eres de los que gastan saliva en balde. Recapitulando, esta tarde en el aire con Pal tuve un mal entendido. Ella aclaró la diferencia entre el contenido de la clase y lo que es el aprendizaje de las reglas de vuelo. Ello ocurrió porque confundí lo que me contó a propósito de un hecho de su vida para que captara mejor ésta cuarta norma, mientras que el contenido de la clase era la práctica de la relajación e introspección hasta llegar a la plenitud de mi Ser y poder dirigir el aparato de mi vida sin maniobrarlo con mi cuerpo, sino con el pensamiento postulado desde el Ser.

     -     ¿A dónde quieres ir a parar?  ¿No estás desviando el tema?

     -     No, en absoluto. Permíteme seguir, ya sabes que todo tiene un porqué. Pal relató que el escollo que le condujo a Nairda fue su falta de autoestima al no haberse sentido… bueno, la historia ya la conoces por ella ¿Me sigues hasta aquí?

     -     Continúa. A ver a dónde nos conduce esto; tenemos todo el tiempo del mundo.

     -   Deduzco, por tanto, que en la misma medida que ella obtuvo ese resultado del trato percibido, yo conseguí justo lo contrario. Fíjate, y ahora llega la conclusión del análisis que espero sea el que necesitamos para seguir escalando hasta llegar al final de esa escalera que, como ejemplo gráfico, mencionaste antes. Desde que tengo uso de razón, puedo asegurar que yo fui tratado de forma totalmente distinta a la de Pal desde el nacimiento. El ejemplo es, concretamente, mi padre, pues, aunque mi madre siempre constituyó un ejemplo de virtudes adornándonos de buenos consejos, mucha ternura y cariño; el espíritu vital, el impulsor de la familia, lo forjó a cada instante su marido. Ambos se compinchaban perfectamente, cada uno en su papel. En casa éramos tres hermanos, yo el mayor, y, como consecuencia, al que se le inculcaba más responsabilidad y ejemplo. Tuve que cuidar de mis hermanos en multitud de ocasiones, y cada vez que quedaba en casa a cargo de todo, mi padre siempre me hacía la misma pregunta: ¿por qué nos sale todo bien en la vida? La respuesta la teníamos grabada a fuego en nuestra conciencia, la habíamos repetido miles de veces, y estábamos convencidos de ello: porque nos lo merecemos; porque somos cada uno lo más importante de papá y mamá. Tal “adoctrinamiento” ha sido el auténtico impulsor de mi coraje y fuerza para alcanzar cualquier meta auto propuesta. Ahora, como nunca, puedo dar las gracias a ellos por inculcarme ese valor concreto. ¿Hemos subido un peldaño Pitt?

     -     Desde luego que sí confesó socarrón –, unos cuantos de golpe…

     -    Uff, creí que no daría con la tecla. Ya iba a pasar toda la noche indagando y dando vueltas a mi vida. ¡Aleluya! – concluyó levantándose de un brinco y alzando los brazos sarcástica e irónicamente a la vez.

     El estallido de risas fue mutuo. El ambiente apelmazado por la indagación preliminar y la exposición subsiguiente del aventajado alumno se había distendido de súbito.

     -     De acuerdo entonces. ¿Eres capaz de establecer un corolario tras tu deducción?

     -   ¿No sería un atrevimiento por mi parte? Después de todo, tú eres el instructor, y yo, el alumno.

     -     Precisamente por ello. Lánzate, seguro que lo harás bien.

     Otra vez se veía avocado, sin ser forzado, a realizar un discernimiento que nunca, antes, solía recabar en su antigua vida. Quizá, pensó, esto era algo que también debía aprender. Solía saltar de un lado para otro sin extraer las consecuencias de sus acciones. Un claro se describía en el océano de nubes por el que danzaba. Otra ventana se volvía a abrir en su interior. Una cosa era obrar por razones, y otra muy distinta hacerlo con razón.

-          Bien Jefe, intentaré sorprenderte –dijo convencido.

     Pidió papel y algo para escribir, materiales que solícitamente puso en sus manos Pitt. Apuntó varias frases, unió algunas palabras de cada una de ellas, enlazó ideas, y creó al fin algo que presumía podría ser plausible.

     -    A ver si te gusta: uno se merece lo que cree merecer; siempre que lo crea y cree a nivel mental, lo verá; pero siempre que sepa que él es la causa que lo genera. Por tanto, el motor de su merecer se contiene en el pensamiento que lo crea desde su Ser, desde su totalidad y plenitud – se quedó esperando un vítore.

     -    ¿Y…? – inquirió Pitt sin inmutarse, incitándole a seguir acompañando con el gesto de sus manos abiertas.

     -     ¿Y…? ¿No te parece poco? ¿No está bien?

     -   Vamos pilotillo, estás a punto de escalar la montaña; queda nada; piensa un poco; sólo algo más; ya casi lo tienes – concluía, sonrisa en ristre, asiendo la jarra que contenía su gustoso té de fruta.

        ¿Y…? se dijo Jano, reflexionando. Este Pitt hoy conseguirá dejarme sin neuronas de segunda generación. Nací de nuevo hace tres jornadas, y está apunto de machacarlas, todas de un tajo, con tanto ejercicio metal. ¡¿Y…?, me dice! ¡¿Qué más quiere que diga?! ¡¿Acaso hay más?! Este era su refunfuñar interior contra el Jefe de Instructores cuando el mismo le sacó de sus cavilaciones y quejas.

     -       Hay una cosa más, lo esencial, lo que engloba a todo…

     -      No lo hagas otra vez profirió Jano malhumorado –  no me leas la mente ¿Quieres?

     -      Lo siento, no lo hago. Ya sabes cómo son esas reglas, sólo se puede leer cuando tú la abres voluntariamente o te diriges a esa persona. En este caso me estabas hablando con tu pensamiento. Venga, un pequeño esfuerzo y concluyes poniendo la guinda. No me creo que no seas capaz. ¿O no?

     “Touché”. Pitt le había dado en su amor propio. Ahora sí que no consentiría en cejar en su empeño. Lo alcanzaría, aunque le costase toda la noche. El acertijo hervía en su interior.

    Desde que he llegado todo se reduce a eso: a un puro juego adivinatorio, –se decía Jano conjeturando–. He ido saltando de una regla a otra. Ha sido divertido en muchas ocasiones, otras han costado algo de esfuerzo, pero parece que ésta es la peor de todas. Y eso que no constituye el famoso escollo por el que todos llegamos hasta este lugar. Sólo pensar cuál será el mío me da miedo. ¿Cuál será mi problema? No, no, mejor no seguir por ahí. Dejaré que eso llegue en su momento, ahora toca resolver este galimatías. ¿Por dónde empezar, si es que había que recurrir a un hacer, en vez de a un estar en el Ser?

     Veamos – continuó elucubrando, perfilando –. Le falta algo a ese corolario. ¿Un resumen final? No. Un corolario no necesita un resumen: se demuestra por sí mismo. Tampoco necesita de otro corolario. ¿Un axioma? Tampoco parece que sea la solución. ¿Qué está esperando éste…? –  interrumpió la pregunta interna; sí se la dirigía a Pitt él le volvería a leer la mente, y eso era lo que menos deseaba –. ¿Qué narices le falta a esto? ¿Una explicación? Tampoco, resulta inconcluso.

     ¡Ya está! Prorrumpió en una eclosión neuronal. De la palabra inconcluso extrajo la de conclusión. Esto es lo que le falta a mi corolario: Una conclusión, no una explicación. Algo que une y ata. Es como el pescado que se muerde la cola. Lo pillé.

     -     Lo tengo Pitt. Lo tengo… –  aclamó eufórico. Estaba absolutamente convencido de haberlo conseguido.

     -      ¿Y a qué esperas? Suéltalo.

     -      Es realmente fácil, sinceramente creo que lo tenía que haber alcanzado antes. Déjame empezar por enunciar el corolario – él con agrado le devolvió una mirada de asentimiento y conformidad, testimoniando su seguridad en el final de sus deducciones –. Veamos, si uno se merece lo que cree merecer; siempre que lo crea y cree a nivel mental, lo verá; pero siempre que sepa que él es la causa que lo genera. Por tanto, el motor de su merecer se contiene en el pensamiento que lo crea desde su Ser, desde su totalidad y plenitud”, resultando, como consecuencia, si así queremos llamarlo, que, “cada una de las reglas no es independiente de la otra, sino que se interrelacionan entre sí para poder funcionar. O lo que es lo mismo, lo que me exigías antes, la conclusión: ninguna regla funciona si una falla” – Pitt mostró una expresión aprobatoria sin equívoco e intentó hablar, pero el ánimo de Jano no acogía la opción de verse interrumpido en un momento que consideró tremendamente satisfactorio solicitando con sus manos paciencia –. En definitiva y gráficamente expuesto, las normas de vuelo son igual que una cadena; ésta siempre cumple su función mientras que cada una de sus piezas mantenga su posición. ¿Qué, es o no es lo que querías escuchar?

     -    ¡Perfecto! – manifestó Pitt acompañando de aplausos sus palabras.

     -   ¿Esbozaste la posibilidad de que no concluiría? – indagó con vehemencia el creído, ahora, alumno.

     -     Bajo ninguna circunstancia, pero…

     -   ¿Ves? Siempre lo consigo, soy el mejor. ¿Ves? ¿Ves? – la alegría le embotaba. Dejaba de estar consciente del alboroto formado; parecía haber conquistado el primer premio de alguna lotería, más que tener en su haber el logro de descifrar las claves con las que dirigir su vida.

     -   ¡Jano! – Pronunció Pitt sólidamente, captando al completo su atención –.  Déjame terminar. Tranquilízate; no te enarboles tan rápido. Has obtenido un triunfo notable, de acuerdo. Has captado a la perfección el sentido de las cuatro primeras normas del vuelo, y, además, enuncias la concatenación existente entre ellas y la paradoja que encierra su articulación y correcto funcionamiento para obtener la armonía en su fin. Sé que estás en condición de digerir lo que no pude concluir hace unos instantes. Has de captar que todos los alumnos alcanzan la misma cognición. No eres el único. Pero, y déjame concluir… – apuntaló ante las señales evidente de volver a cortar la comunicación – Sí, he de reconocer, como anteriormente he mencionado, que estás progresando a muy buen ritmo. Espera, espera…– advertía, de nuevo ante otro intento de Jano por tomar la palabra – ¡Mira que eres impaciente a veces! Quiero que entiendas, en profundidad, que hasta ahora todo ha podido parecer fácil o rápido; no obstante, el gran problema lo encontrarás cuando tropieces con el denodado y fatídico escollo que te ha conducido a Nairda. Es, o será, ese momento el principal; y para ese preciso instante has de estar preparado. Por eso era preciso aventurarte hoy en estos conceptos, dado que es imprescindible tenerlos bien aprendidos para cuando llegue tu particular infierno. ¿Entendido?

     Y tanto que lo estaba. Tenía razón, le conocía mejor de lo que había imaginado. Segundos atrás, estaba encumbrado en su conquista; ahora, sumido en la advertencia de un posible desastre. Aquello le desasosegó.

     -    ¿Cuándo será eso? ¿Cuándo tropezaré con mi personal obstáculo? Seguro que tú sabes el momento y a qué atañe. Vamos, Pitt, dímelo.

     -    Eso es algo – decía negando con la cabeza –  que no forma parte de la instrucción. Cada cosa a su momento, todo a su hora. Tú lo percibirás. Es como saber que llueve, así de simple.

     -    Con Pal fue distinto, ¿no es verdad? – argumentó reprochando sin otro recurso y a modo de chantaje.

     -   Sí, lo fue. Pero con cada alumno es diferente –proclamó con rotundidad  –, ninguno es igual. Y al adiestramiento se accede acorde a las circunstancias individuales, personales e intrínsecas que componen la esencia propia de cada Ser sin que deje de ser igual al Todo del que forma parte – Pitt matizó un breve silencio queriendo conquistar la voluntad inquebrantable del alumno – Creo que es hora de dormir un poco. Mañana será un día intenso, imagino – concluía dejando su sillón vacío y girando al levantarse, dando fin a la conversación – ¿Prefieres ir a pie o en jeep a la residencia?

     Jano frenado ante la actitud expuesta, percibía, con la exigua lucidez que le restaba tras una jornada tan intensa, el momento adecuado para obedecer sin rechistar. Mañana encontraría argumentos, si era posible, para atacar con la caballería suficiente y conquistar la información que requería. No le apetecía nada encontrarse de bruces con su peor enemigo, desconocido aún, pero con toda probabilidad, experimentado en su anterior vida. Debería realizar un ejercicio de auto análisis desentrañando, si era posible, la razón que le impulsó hasta esta dimensión.

     -   Prefiero, si no te molesta, dar un paseo. Quisiera disfrutar del frescor de la noche, creo que me ayudará a conciliar el sueño y despejar la mente. ¿No te importa?

     -    Al contrario Jano, eres libre de hacer lo que consideres oportuno – remató abriendo la puerta    Que descanses. Buenas noches.

 Posdata:

En el artículo del día 1 de diciembre (Rojo octubre, peligroso noviembre y brillante diciembre. III Parte) comuniqué que personalmente había recibido por psicografía una serie de técnicas y procesos para aplicar en psicoterapia, que solucionaba el 80% de los problemas psicológicos del ser humano. La explicación resumida de esta psicoterapia es que elimina el ego, te reconecta con tu alma (conecta la Particularidad con la Singularidad) y tienes control emocional, siendo feliz en tu vida actual; al mismo tiempo dije que lo había transferido a dos Almitas maravillosas (psicólogas) que os los podía ofrecer mediante terapia, obvio que, con remuneración, pues es su trabajo, y que además ellas lo harán, pues mis tiempos están contados, para seguir en esa labor. No se trata de dar una formación, sino de recibir terapia para quien lo necesite. Durante un tiempo os habéis puesto en contacto conmigo para luego realizar el contacto con ellas (Rosario y Yesenia), pero ahora ya podéis hacerlo de forma directa mediante su correo profesional:  terapia.psico2@gmail.com También podéis visitar su Web: http://www.psico2-internacional.es

Para las actualizaciones de Todo Deéelij y preguntas sencillas: deeelij@gmail.com

Nota a la posdata: si quieres recibir esta ayuda terapéutica más vale que te comprometas contigo mismo, pues es exigente. Sólo apto para valientes y no timoratos.

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