Agenda de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

6/4/21

Memorias de un descarnado: 10 de 29. Por Deéelij

      Imagina – marcó Pal pasado un buen rato –, que estás en la vertical de Nairda, deslizándote para tomar tierra. Comprueba como posees el control de los mandos e instrumentos. Imagina que atraviesas varias capas de nubes en el descenso que es aún más impetuoso y excitante. Siente la magnitud del viento al chocar contra ti; siente cómo te sustenta; comprueba su humedad y frescor – en efecto, aquello se estaba manifestando en realidad, aunque podía pensar que era el fruto “ficticio” del ejercicio. El VZ giraba evolucionando según él lo percibía con los sentidos, con la mente…y así permaneció en su deambular un buen rato… Pal sólo se limitaba a dirigirle sin controlar los mandos de la nave, sin que él pudiera percibirlo.

    Comprueba mentalmente cómo se alinea tu aparato para encauzar la pista uno seis izquierda. Oirás a la torre de control dando las instrucciones precisas y necesarias de viento, y escucharás la autorización para aterrizar sin ningún problema – de igual modo, Jano experimentó todos aquellos datos; parecía increíble que estuviera pasando –. Siente cómo, ya, estás enfilando la pista; quedan pocos metros para llegar. La velocidad es alta, no puedes quedarte sin margen al no tener el motor auxiliar encendido. El tren de aterrizaje baja suavemente. Ahora, no es válido abortar la maniobra, ha de realizarse del tirón, con exactitud y suavidad, casi rozando, sin que se produzca ningún impacto brusco con el firme – él no podía comprobarlo con sus ojos, pero la realidad era la que se le estaba describiendo, y al hacerla suya, la estaba provocando. Estaba volando, gobernando, dirigiendo el motovelero sin ver; lo hacía exclusivamente con los datos ofrecidos por su pensamiento. Volaba a la perfección a ciegas –. Comprueba que estás sobre la pista a escasos diez pies de altura. Siente que, con sigilo, el VZ se desploma sin brusquedad, y de igual modo experimenta cómo desliza sus ruedas, ambas paralelas, en el roce con el asfalto, al mismo tiempo, sin apenas desgaste, sin saltos… Siente o imagina como con la inercia que posee el VZ lo reconduces por una calle de tránsito que se encuentra a sesenta grados por la amura de babor. Puedes sentir y visualizar que, sin detrimento posible, la velocidad que aún mantiene el aparato es la que necesitas para llegar al hangar de donde partimos. Siéntelo.

     Ya es hora de volver a la situación inicial. Dentro de un momento voy a contar de uno a diez. Cuando llegue a diez, abrirás los ojos y estarás plenamente despierto, alerta, descansado y sereno, muy sereno. Te sentirás muy bien. Tendrás pleno dominio de todas tus funciones y capacidades. Estarás como hasta ahora, completamente en tu Ser. Podrás recordar todos los detalles en los que te has visto inmerso, con absoluta precisión. Uno, dos… Todos los músculos, los nervios del cuerpo, están relajados. Tres, cuatro… Despierta tu Ser poco a poco, te percibes muy bien. Cinco, seis… Más y más despierto y alerta. Siete, ocho… Casi despierto, te sientes estupendamente. Nueve, diez… Completamente despierto y alerta, sintiéndote muy bien. Abre los ojos cuando gustes hacerlo. 

     Lo hizo pasado un rato. Lo que veía, no podía creerlo. ¡Estaban en tierra! Se sentía pleno y satisfecho, al mismo tiempo que asombrado. Pitt permanecía al lado de la cabina, accionando desde fuera la apertura. Un suave y tosco clip sonó. La cúpula se abrió automáticamente gracias al resorte que lo impulsaba. El silencio y una tremenda paz repleta de seguridad se escaparon de esa forma, dejando penetrar los sonidos y los olores propios de Nairda a los que ya estaba acostumbrado.

     -     ¿Qué tal la clase? –preguntó Pitt con una amplia e inconfundible sonrisa ante el asombro mostrado por el alumno.

     No podía responder a la pregunta, le era imposible. Aún no podía creer en lo experimentado. Era un “alucine” que nunca, antes, pudo saborear. Cualquier otro momento de su vida no tenía parangón. Aquello había sido inconmensurable, inaudito y perfecto. No sentía la necesidad de abandonar la cabina. Pal, al contrario, terminaba de quitarse los arneses al tiempo que maniobraba para saltar a tierra firme.

     -     No es necesario que te muevas – advertía Pal acariciando su hombro –. Quédate ahí hasta que realmente quieras o sientas que te apetece salir. Es una reacción normal.

     -     Jano, te esperamos en mi oficina. ¿Entendido?

     Su respuesta al Jefe de Instrucción consistió en un suave inclinar de cabeza. Su mente galopaba por cada uno de los instantes que acababa de percibir. Cerró los ojos reviviendo cada momento. Efectivamente lo recordaba todo, a la perfección, cada palabra dicha por Pal; incluso las mismas sensaciones percibidas en los instantes anteriores podían encarnarse en cada parte de su organismo. Seguía sin querer juzgar el experimento. Simplemente había consistido en algo asombroso. Por un momento pensó que él mismo fue quien hizo aterrizar el aparato. Pero aquello se le escapaba de toda posible lógica. Un pequeño conflicto germinaba en su interior.

     Jefe e instructora charlaban animadamente como era su costumbre cada vez que ella impartía tal clase, bien conocedores de lo que despertaba en cada alumno. Permanecían a la espera de los resultados. Reían plácidamente cuando la puerta se abrió de golpe apareciendo la figura del esperado.

     -     Sólo dime una cosa, Pal: ¿he sido yo quien ha gobernado el VZ con los ojos cerrados hasta aterrizarlo? No me mientas por favor. ¿He sido yo realmente?

     -     ¿Tú que crees o piensas? ¡¡¡Pilotillo!!!

     -     No, Pal, no. No es esa la cuestión. ¿He sido yo, o no?

     -    ¿Qué duda tienes? – respondía Pitt –. ¿Acaso no ha sido evidente? – afirmaba confirmando sus sospechas con una pregunta que anulaba cualquier interrogante al respecto. Termina de entrar, y siéntate con nosotros. Charlemos un rato.

     Jano obedeció, cerrando la puerta despacio y tomando asiento.

     -  Podrías haber avisado de lo que en realidad perseguía el ejercicio – reclamó amablemente a Pal.

     - ¡Sí, claro! Entonces no te hubieses dejado llevar, y de igual forma no habrías experimentado los efectos perseguidos. Ahora, ya sabes más sobre lo que eres capaz de Ser y Hacer con lo que Tienes. ¿No me digas que no ha sido fantástico?

     -     Puedo asegurar que jamás elucubré algo tan excelso. Esto es lo que en realidad le gustaría poder hacer a cualquier piloto. Ser él, sin medios algunos, quien vuele, como si de un pájaro se tratase. Es el culmen. La auténtica realización del don de volar. Es como lanzarse desde la montaña más alta al mayor vacío inimaginable, sabiendo que al abrir los brazos y estirar el cuerpo, puedes conducirte en el aire igual que si lo hiciera un pájaro. Saber que puedes ascender y bajar a tu antojo sin más consentimiento que el de tu propia voluntad. ¿Sabéis una cosa? Pienso – decía sin dar margen a respuesta alguna –, que ha merecido la pena venir aquí sólo por el hecho de poder experimentar éste placer.

     ¿Quién no reaccionaría igual?: ¡Nadie! La complicidad de sus interlocutores no necesitaba de palabras para expresar lo que miles de veces comprobaron con cada alumno; y con ellos mismos, por supuesto, en sus respectivos instantes. Él, todavía, permanecía sumido en su experimentar. Tal era el enfervorizador entusiasmo que le embargaba que cualquier añadido posterior no le llegaría. Paladeaba todo el espléndido vuelo.

     -     Ha sido realmente magistral. Gracias Pal. Muchas gracias – fue cuanto pudo expresar. Seguía en las alturas paladeando cada giro; cada beso a cada nube; cada sorbo de oxígeno inhalado; cada porción de aire tocada; cada corriente abrazada…

    -    Será mejor que vayamos a cenar – sentenciaba Pitt, percatándose que cualquier otra cuestión no le sacaría de su cavilación –. ¿Tenéis hambre?

    -      Me comería lo que me pusieran por delante – respondió Jano vivazmente –.  Venga, vamos, y os cuento por el camino el resto del vuelo.

     Como un niño pequeño, con juguetes recién estrenados, relataría con todo detalle y lujo de percepciones, cada uno de los segundos devotamente encarnados. Pitt le acompañaba. Pal tenía otros asuntos que atender y se disculpó; algo que a él no le molestó mucho pese a la gran unión que se había fraguado entre ambos. Jano necesitaba contar una y otra vez aquello tan increíble. Tras la cena, donde no paró de hablar sin descanso, y una vez que Pitt percibió que el alumno había soltado en profundidad, lo invitó a tomar una infusión en su despacho.

     Un té de frutas cálido, rojizo, muy aromático, de sabor exquisito y penetrante acarició sendas papilas gustativas. En silencio, saboreaban la rica sustancia, dejándose mimar por el instante que les envolvían.

     El Cadete, calmado, tenía al igual que el General, sus pies cruzados y apoyados sobre la magnífica mesa que les separaba. Fue el instante escogido para empezar y concluir, si era posible, con el aprendizaje de la jornada. La noche estaba muy entrada; el cansancio, en breve, reclamaría su porción de tiempo.

     -    Jano – dijo suavemente procurando su atención –, ¿qué otras cosas aparte de volar en un VZ, has aprendido a lo largo del día?

     -    Si te refieres – bien sabía a dónde quería llegar él – a que si he asimilado el sentido total de la cuarta regla del vuelo, puedo concluir que imagino que sí. Pero como Pal ya hizo mención, tú terminarías de apuntillarlo a nuestro regreso, por lo que deduzco que debe haber un trasfondo que no he captado. Así que, si vamos al grano será lo mejor. ¿No te parece?

     -     Me parece perfecto. Dime: ¿Qué es lo que crees que en verdad te mereces? – soltó Pitt como un escopetazo disparado a bocajarro –. ¿Piensas alguna vez en que eres merecedor de algo?

     Una cosa era leer frases de un manual de vuelo y otra muy distinta responder a cuestiones tan directas. Recapituló un poco en sus archivos mentales localizando una respuesta válida. No quería parecerle un estúpido…

     -   Deja de intentar acaramelar una respuesta – espetó Pitt, interrumpiendo su deliberación interna con amabilidad y seriedad, demostrando que también podía leer la mente –, y responde con sencillez y sinceridad a mis preguntas Vamos, se franco contigo mismo. Puedes, si te apetece, engañarme, pero si lo haces contigo, entonces puedes tener la seguridad de ser un perfecto estúpido. ¿Lo captas?

     Tal aseveración había dejado a Jano noqueado. Su mente estaba en blanco. Ahora sí que no sabía qué contestar. No encontró nada que añadir. Bajó los pies de la mesa e inclinó su cuerpo refugiando su cabeza entre sus manos. Tenía que ser sincero. Pitt tenía razón: era absurdo intentar colocar cualquier frase evasiva. Total, él estaba aquí para aprender, y estas personas se estaban dedicando en cuerpo y alma en una instrucción absolutamente ejemplar y maravillosa. Tenía que corresponder de la misma manera. Tenía que ser ético.

     -      Ético lo has sido y lo eres. Ese no es tu problema. Siempre has sido una persona leal y entregada. Nunca has dejado de ayudar si te lo han pedido o cuando creíste que era necesaria tu cooperación. No sigas por esos senderos. No te critiques ahora. Tan sólo responde a mi pregunta, Jano. ¿Qué es lo que crees que en verdad te mereces?

     -     A bote pronto sólo puedo mencionar algo que esta tarde Pal me ha inculcado: que me merezco lo mejor, sólo por el hecho de existir. Algo que tú, en su momento, le dijiste muy acertadamente, según ella confirma.

     -    Confundes dos frases distintas mezclándolas. Yo le transmití hace mucho tiempo lo siguiente: “Te mereces lo mejor, todo lo mejor que puedas imaginar. Sólo que aún no lo sabes. Y te lo mereces sólo por Ser Quién Eres. Por Ser única e irrepetible; por tanto, Perfecta. Por Ser la mejor” Y por otro lado le inculqué que “Sólo por el hecho de existir, te mereces ser feliz. Nunca cuestiones esta verdad, ni la pongas en duda”. Esas fueron mis palabras exactas, y no el resumen medio infame que has espetado – concluía con mofa –, así que te repito de nuevo la pregunta: ¿qué es lo que crees que, en verdad, te mereces?

    -   Pitt, sé que puedo aportar algo real a esta reiterada cuestión. Déjame indagar. Desde siempre he conseguido todo, o casi todo, lo que me propuse. Siempre me creí merecedor de todo aquello a lo que aspiraba. Y siempre que lo buscaba y luchaba por ello, eso era mío. Así de simple, pero igualmente, así de real. ¿Te sirve esta respuesta?

    -   Perfectamente – acompasó con un sorbo de té –. Es lo que quería averiguar, para, a continuación, lanzarte la siguiente. Tienes que ir subiendo peldaño a peldaño. ¿Por qué crees que tenías tal convencimiento sobre el hecho de merecer todo lo que te proponías alcanzar?

    -    Lo siento, Pitt, no quiero demorar la respuesta y provocar que de nuevo leas la mente. Me hace sentir desnudo. Sólo sé que podía conseguirlo y me lo merecía. Insisto: No sé por qué. Sólo lo sabía. Y no encuentro otra razón. ¿Te llega?

    -     Todo sirve, siempre, y no es cuestión de que llegue o llene, o colme. Es imprescindible que alcances lo vital. Nada es casual, pues ya sabes que somos la causa de nuestros efectos, esa lección la tienes aprendida. Pero ahora quiero que te tomes el tiempo necesario y que indagues en tus recuerdos; que penetres en ellos, con tranquilidad, descomponiéndolos. Seguro que hallas el motivo por el cual, siempre, has tenido el convencimiento de merecer lo que querías. Procúralo.

 

Posdata:

En el artículo del día 1 de diciembre (Rojo octubre, peligroso noviembre y brillante diciembre. III Parte) comuniqué que personalmente había recibido por psicografía una serie de técnicas y procesos para aplicar en psicoterapia, que solucionaba el 80% de los problemas psicológicos del ser humano. La explicación resumida de esta psicoterapia es que elimina el ego, te reconecta con tu alma (conecta la Particularidad con la Singularidad) y tienes control emocional, siendo feliz en tu vida actual; al mismo tiempo dije que lo había transferido a dos Almitas maravillosas (psicólogas) que os los podía ofrecer mediante terapia, obvio que, con remuneración, pues es su trabajo, y que además ellas lo harán, pues mis tiempos están contados, para seguir en esa labor. No se trata de dar una formación, sino de recibir terapia para quien lo necesite. Durante un tiempo os habéis puesto en contacto conmigo para luego realizar el contacto con ellas (Rosario y Yesenia), pero ahora ya podéis hacerlo de forma directa mediante su correo profesional:  terapia.psico2@gmail.com También podéis visitar su Web: http://www.psico2-internacional.es

 

Para las actualizaciones de Todo Deéelij y preguntas sencillas: deeelij@gmail.com

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5/4/21

La llegada de la primavera


Allá afuera arreciaba la tormenta. Había un huracán de magnitud aceleradamente creciente, un dragón mitológico que amenazaba con incendiar al mundo y escupir chorros  de lava y miedo.

Los pajarillos inocentes volaban desesperados hacia el bosque, el venado y la liebre huían a cuanto les permitían las patas y hasta las fieras buscaban guaridas, donde protegerse. 

A los hombres,  no les quedaban más escondrijos que las drogas, el elixir misterioso de la tele-basura, los anuncios que entumecen la parte frontal del entrecejo, las emociones fuertes, como escalar el Everest y las conexiones ilimitadas para ver mundos paralelos, donde se arrancaba de cuajo la ternura de las flores y a las ramas de los rosales se les injertaba una palabra en otro idioma, con el pulgar hacia arriba, como una limosna a un indigente. 

El gran olvido había tomado las ciudades y plantado sus banderas en las crestas más altas del entendimiento. Y no habían autopistas grandes para entrar a un reino donde no hubiera alzheimer, ni demencia adolescente, sino que los senderos eran estrechos y escurridizos, la puerta angosta y la confianza escasa. 

Sin máscaras, el único que se atrevía a andar por las calles era el miedo, dueño y señor de la inocencia, intentando esclavizar lo divino con su ridícula telaraña de sufrimiento. 

Y llorando por la carga que le han puesto, a punto de tumbarse al suelo como la llama del Perú, cuando percibe que el indio no la considera, iba la libertad con la responsabilidad a cuestas, en vez de ir tomadas de la mano, ungiendo a los humanos del derecho primigenio, el libre albedrío que Dios nos ha dado. 

Unas rupias de aliento quedaban en la bolsa, unos leños secos para avivar el fuego en esas noches solitarias, mirando hacia las estrellas, a ver si desde Orión llegaban naves espaciales con cadenas poderosas para atar al ego y amordazar su parloteo interminable de milenios. 

Hasta que una mañana, a alguien se le ocurrió salir al campo, justo al comienzo de la primavera. Los olores a tierra mojada penetraron esos laberintos de la consciencia, los sonidos del viento enredado en las copas de los almendros, la silueta de las montañas a lo lejos y el gon de una campana comenzó a expandirse por la tierra.

Ante el gozo de vivir salieron en estampida las alimañas, la tranquilidad y el sosiego fueron conquistando plaza por plaza, corazón por corazón y en los potreros empezó a reverdecer la esperanza. 

Se sumó al concierto de las flores una miaja de bondad y un grano de compasión, mientras un rayo de luz hizo la magia de los espejos. Entonces los hombres empezaron a ver en los ojos de sus congéneres, la tenue silueta de su verdadero rostro, comenzaron a tomar forma la ternura que recubre las células de nuestro cuerpo, desempolvaron la hospitalidad y la paciencia. 

Y los ejércitos empezaron a disgregarse solos, ante la falta de adversarios, al perdón lo nombraron embajador en cada vez más rincones de la tierra. 

Y entonces poco a poco, cargada de amor,  fue llegando la primavera.

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Autor: José Miguel Vale (josemiguelvale@gmail.com)

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El júbilo (Proyecto “La Física de la Espiritualidad”: 14)

 



“No seamos unos egoístas guiñapos que no hacemos más que quejarnos
porque el mundo no nos hace felices”.  Bernard Shaw.

 

De cómo no ser un egoísta guiñapo

El júbilo es la consecuencia de la transformación del alma en Dios, de la evanescencia progresiva de la naturaleza humana centrada en la búsqueda de la satisfacción personal a costa del abandono de los demás, para comprender que el objetivo de la vida es la armonía de todos los seres en torno a su Creador.

Esa transformación supone la renuncia de uno mismo a sus apetencias y deseos, igual que en la relación de pareja, su crecimiento requiere la renuncia de sí mismo y la donación al otro. Si el amor parece que entra por la atracción sexual y parece crecer con la relación de amistad, cuando realmente madura y se hace adulto es cuando surge el agapé o donación total al otro.

Mientras que ese vector de entrega y donación no aparece en el horizonte de la relación, por mucho embalamiento emocional que experimente la pareja (o el alma e incluso la mente), no se ha salido del ámbito egoico de la satisfacción personal. Y esta necesidad de satisfacción personal exige que “los planes salgan bien”, que tanto lo que nosotros hacemos, como las circunstancias que nos rodean, resulten de nuestro agrado y, si no, pues “me enfado y no respiro”, es decir, fruncimos el ceño y no hacemos más que quejarnos porque el mundo no nos hace felices.

Si extendemos esta actitud estúpida a nuestra relación con Dios, pues nos comportamos igual que la pareja que descubre que su príncipe azul no es tan azul y ronca por las noches. Porque exigimos a Jesús que cumpla con su amor misericordioso y me ayude a que “mis planes salgan bien”. Y si mis planes y los del mundo no salen bien, nos preguntamos “¿por qué Dios permite el mal en el mundo?” y todas esas chorradas.

Revertir toda esta situación requiere la transformación de lo que es el motor del comportamiento humano, basado en las tres potencias, el entendimiento, la memoria y la capacidad de decisión o voluntad. Es la transformación del entendimiento en la virtud de la fe, de la memoria en la esperanza y de la voluntad en amor.

En vez de ver y comprender para creer, mente y alma han de confiar en Aquel del que el alma está “supuestamente enamorada” y fiarse de que su voluntad (la de Jesús) guía los pasos de la vida. Esta transformación se basa en el ejercicio de la confianza. Creer para ver.

En vez de recordar y llevar cuentas, el alma y la mente han de saber escuchar la voz de Dios en el silencio. Esta transformación se basa en el ejercicio de la escucha.

Y, por último, la voluntad ha de dejar de dar cumplimiento a mis deseos, para ser centrada en la satisfacción de las necesidades del otro. Esa entrega sin condiciones a lo que el otro necesita es lo que se conoce por “Amor incondicional “, agapé.

En la relación de pareja, el otro es el otro, el amado o la amada, que se denomina así porque es a quien hemos decidido entregarnos en cuerpo y alma. De modo que yo me entrego a su cuidado y el otro se entrega al mío. De esa entrega mutua se vive el amor de pareja. Es una mutua decisión de “te entrego, te doy mi vida entera”.

En la relación del alma con el Amado, ella se entrega en primera instancia a un ser espiritual que siente dentro de sí, y no sabe muy bien cómo corresponderle. Le han enseñado que expresar el amor a Dios consiste en la práctica religiosa y, en la mayoría de las ocasiones el alma y la mente se enredan en multitud de ritos y liturgias, a ver si así consiguen expresar su amor a Dios. De modo que “tanto más amo a Dios cuanto más rezo y participo de los actos religiosos”. Es una evidente relación directamente proporcional a la actividad religiosa. Aún el alma no ha caído en la cuenta de que la cosa no va de atiborrarse a rezos y liturgias, sino de escuchar en el interior el silencio de Jesús que se manifiesta en la relación con los hermanos.

23Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, 24 deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. (Mt. 5, 23-24)

Es decir, de nada sirve la participación y cumplimiento litúrgico, si tu hermano tiene quejas contra ti. En otras palabras, o tu vida interior se evidencia en tu relación con los demás, o estás viviendo una farsa. Así que nada consigue el alma (y la mente) hasta que no toma consciencia de que ese Jesús del que está supuestamente enamorada, la está mirando a los ojos en todos aquellos que tiene a su lado, que cada ser humano es Jesús de carne y hueso y que lo que necesitan aquellos que conviven con él, es lo que necesita Jesús.

El sufrimiento es opcional

Un guiñapo, la Real Academia lo define como una “persona moralmente abatida, o muy débil y enfermiza”. Es decir, una persona desilusionada, que viene de “des – ilusa”. Y una ilusa es alguien “propensa a ilusionarse con demasiada facilidad o sin tener en cuenta la realidad”. El alma y la mente, que en esto van a ir juntas, como no puede ser de otra manera, caen en des-ilusión cuando “yo pensaba que… y resulta que…”; cuando yo pensaba que amar a Jesús consistía en inflarme a rezos y liturgias para que Él satisfaga mis planes y resulta que no me hace ni puñetero caso y encima las cosas me salen mal. Me ha quitado la ilusión y se ha ido de mi lado “

¿A dónde te escondiste, Amado

y me dejaste con gemido?

Y el alma se cubre de sentimientos negativos, de tristeza, de miedos y hasta de enfado. Ha desaparecido la alegría, el contento. Y hasta se siente engañada porque Dios la ha camelado con consolaciones que al final y a la primera de cambio, alguna petición egoica, no ha salido bien.

Descubrir que el amor de Dios y a Dios no consiste en rezar oraciones suplicantes para que “mis planes salgan bien”, ciertamente es duro, porque duro, durísimo, es salir del inmenso error en el que nuestra naturaleza humana o la inercia impresa por el pecado original (o nuestra primitiva naturaleza humana reptiliana del cerebro primitivo) nos ha introducido y hecho creer. Ante los acontecimientos personales y del entorno que nos afecta, los humanos, para superar esa des-ilusión, tenemos obligadamente que pasar del rechazo a la adversidad, a la tolerancia para finalmente abrazar la aceptación de los hechos como vienen, en la medida en que no esté en nosotros solucionar las situaciones adversas.

Rechazo, tolerancia y aceptación; éste   es el camino que va desde “querer a Dios” a “amar a Dios”. Querer expresa deseo de tener, de poseer, que en la pareja se expresa en los componentes “eros” y “philias” del amor. Al poseer y disfrutar, la pareja goza y disfruta el uno del otro, pero no se aman (aunque eso parezca), ni de lejos, porque la desilusión aparece con la rutina y al comprobar que el otro no es como yo le idealizaba, como alguien que satisface todos mis deseos, me des-ilusiona “yo pensaba que…, y resulta que…”

Y la desilusión produce en primera instancia un fuerte rechazo, y eso produce dolor y lamento, decepción y sí, somos unos guiñapos egoístas, probablemente, como en la llegada a Zubiri (primera etapa del Camino). Pensamos que esto no es lo que yo pensaba.

Para superar esta adversidad de “yo pensaba que Jesús satisfaría mis planes y resulta que no es así”, lo que me suceda he de tolerarlo, aunque sea a regañadientes. Es eso de aguantar el dolor y los sentimientos negativos que me genera ver que Jesús no responde a mis súplicas y que ante el peligro o la adversidad “huye como el ciervo, dejándome herido”.

Además, esto casa con lo que me han enseñado en catequesis, que esta vida es un valle de lágrimas y que hemos de sufrir para alcanzar la Gloria. Así que a sufrir toca. Si no sufro, no purgo mis pecados y todas esas cosas. Así que cuanto más sufra, mejor.

Y dice Buda: “el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional”. Que a veces, los filósofos orientales nos demuestran su gran sabiduría milenaria. Porque es verdad, nadie te puede recriminar el dolor por una adversidad o una pérdida, pero una vez superado el duelo, seguir regodeándote en el sufrimiento es de idiotas, (idiota: “el que sólo se preocupa de lo propio” (“idio”), que sólo ve su ombligo dañado. Así es que tolerar el dolor y regodearse en él, es decir, tolerarlo, con ser el primer paso, ni es suficiente ni conduce a ninguna parte, porque no es del agrado de Dios, de Jesús verte sufrir, como no es del agrado del otro ver sufrir a su amada. Vivir así, centrado en el sufrimiento es una soberana gilipollez (que a veces un taco refuerza el argumento).

Así que no queda otra, si quiere el alma salir del fango de la desilusión, aceptar los hechos, que no significa resignarse y exclamar “¡qué se le va a hacer!”. Eso es mezquino e inútil. Eso es rendirse a la adversidad; eso es reconocer el completo fracaso de mi vida.

Aceptar la adversidad es algo sublime, porque es el comienzo de todo un proceso encaminado a comprender que la relación profunda del alma con Jesús y la transformación de la amada en el Amado se basa en la transformación de mis deseos en los suyos, de mis planes en los suyos, de mi vida en su vida, en suma, la transformación de “yo” en “Él” y comprender que amar a Dios, amar a Jesús es que “ya no vivo yo, sino que es Jesús el que vive en mí” (que diría San Pablo en Gálatas 2,20), que vacío mi templo de mis deseos y de mis planes, para que Él reine sin obstáculo alguno por mi parte.

Y en esa aceptación, entra de lleno mi prójimo, el que tengo a mi lado y me necesita y comprender que lo que Jesús me pide se está expresando en lo que mi prójimo necesita de mí, porque él, las personas que cada día se cruzan en mi camino, son la encarnación constante de Jesús en mi vida. Amar a Jesús, no es, por tanto, amar a un espíritu en mis adentros, sino en el hermano, el que tiene quejas contra mi y Jesús me pide que deje mi ofrenda y vaya a atenderle. Eso es donación, agapé, amar como decisión de la voluntad.

Es por tanto ese descubrir a Jesús en la persona que tienes a tu lado, lo que te transforma en el mismo Jesús encarnado también. 

Y así el alma llega al júbilo, que no es un sentimiento exultante, sino el gozo sereno y sosegado, la profunda paz interior que experimenta el alma (y la mente) al sentir la vivencia del Amor. Es el resultado de comprender que amar es la decisión de entregar la vida entera a Jesús, el hijo de María, la aldeana de Nazareth que, mira por donde, le veo transfigurado, no tanto en el altar, que por supuesto también, sino en aquel que tengo a mi lado y acaso tenga quejas contra mí.

En el fondo el júbilo es aquello que nos decían nuestras abuelas: “Si pones todo en manos de Dios, verás la mano de Dios en todo”

Resurrección

Una cosa que, creo, más les raya a los escépticos de los cristianos, es nuestra fe en la resurrección de Cristo. Físicamente es imposible, con lo cual, la mente lo descarta sin contemplaciones, con lo que el cristianismo como religión resulta ser un cuento chino. Y es que estamos tan habituados y convencidos en que los milagros son imposibles, que poco a poco, la “decepción”, esa actitud de derrota se adueña de nosotros y de nuestra vida y nos convence de que sólo podemos fiarnos de nuestras capacidades para superar la adversidad. Esto es lo mismo que vernos obligados a comernos el polvo del desierto de la vida, un desierto, una meseta castellana que termina por hacer que maldigamos en qué hora vinimos a este mundo; en qué hora se nos ocurrió comenzar el Camino.

Y cuando todo parece ya perdido, cuando la aridez de la llanura mesetaria parece no tener fin, el caminante se encuentra, durante la tediosa etapa entre Hospital de Órbigo y Astorga, a la altura de San Justo de la Vega, con la Cruz de Santo Toribio, un cruceiro con el que el caminante se encuentra un poco antes de llegar a Astorga. Aparte de las tradiciones lebaniegas al respecto, este cruceiro tiene la curiosa cualidad de mostrar al cansado peregrino, allá, en lontananza, nada menos que ¡la montaña! Yo, al menos, cuando vi este panorama, harto y hasta las narices de etapas absolutamente mesetarias, dije para mis adentros, ¡Por fin! Porque a partir de Astorga comienza la montaña y, ya nada será igual, dejas atrás la travesía del desierto de la vida y comienzan unas etapas más difíciles desde el punto de vista físico y de esfuerzo personal, pero espiritualmente mucho más reconfortantes. Pasado Astorga, tienes que caminar por la Maragatería y subir al empinado puerto de Foncebadón, donde te encuentras con otra cruz, la Cruz de Ferro, donde la tradición dice que los peregrinos, que han llevado en su macuto una piedra que representa sus pecados y sus inútiles apegos tiran esa piedra (de peso proporcional a los mismos), a esa pequeña cruz de hierro, rodeada de un caramullo de piedras apiladas que representa cómo el alma es capaz de desprenderse de la carga inútil que le ha acompañado toda su vida.

Y así, ligera de equipaje, el alma puede enfrentarse a Galicia, a la tercera parte del Camino, plagado de montes y umbrías, de paisajes nebulosos, nada fáciles, pero, una vez superado O Cebreiro, echando la vista atrás la inmensidad del paisaje leonés que representa tu pasada vida de lucha contra ti mismo y viendo el paisaje gallego con inmensos valles cubiertos de nubes bajo tus pies, sientes la sensación de transformación total de tu vida (de peregrino). Y mira por donde, María se encuentra de nuevo con su apuesto peregrino que de nuevo se une a ellas para iniciar el descomunal descenso a Triacastela, donde las zapatillas y los pies “echarán el resto”, antes de rendirse y amenazarte con “sigue tú que nosotros, los pies, nos quedamos”.

Amar es una decisión

La larga travesía castellana es esa noche oscura de los sentidos, de la mente, de nuestra Marta, que ha de saber comprender, ser consciente de que la felicidad no depende de que “mis planes salgan bien”, de que nuestros deseos, nuestra forma de ver la vida, sea la que el mundo tiene que aceptar y, si no es así, “me enfado y no respiro”.  Que amar es algo mucho más sublime que el embalamiento emocional del ya lejano enamoramiento y que si no es así, me decepciono, me desilusiono y creo que el amor se fue cuando se fueron los deliciosos juegos amorosos de chico y chica enamorados.

Es duro, a veces durísimo, tener que reconocer que amar es saber superar esos sentimientos negativos que te surgen cuando la vida te enseña los dientes o, simplemente, el maromo no responde a tus deseos e ilusiones. En las etapas castellanas mucha gente se desanima y regresa a casa, a su primitiva casa, a su “zona de confort”. Otros hacen trampa y creen que el Camino puede comenzar en Sarria, ahorrándose la aridez castellana y, en cuatro agradables días inflándote a “pulpo da feira”, llegas a Santiago y ¡ya está!

El júbilo es la recompensa de haber sabido amar contra todo pronóstico; cuando la mente comprende todo esto, cuando llega a alcanzar la consciencia de que la vida consiste en aprender a amar como acto de la voluntad.

Poca gente cae en la cuenta de que la clave del Camino de Santiago, al menos para mí, así fue, es saber comprender, ser consciente del significado profundo que el Camino oculta entre esas dos cruces, la Cruz de Santo Toribio y la Cruz de Ferro. Es en esos 35 kilómetros, donde física y espiritualmente, Mente y Alma, Marta y María, han de tomar consciencia sobre de qué va la Vida y el Camino que decidieron iniciar. Antes de Santo Toribio, la cosa ha sido “un puto coñazo” (perdón por el lenguaje) de eternas etapas planimétricas; después de la Cruz de Ferro, ambas, mente y alma, Marta y María, comienzan a tomar consciencia de que acaso pasarse toda la vida discutiendo, queriendo la una prevalecer sobre la otra, ha sido una infantil estupidez. Y los 35 kilómetros entre ambas cruces, acaso supongan esa iluminación que te hace comprender, como advertía el cura de Nájera, ¿por qué has llegado hasta aquí? Porque para llegar hasta Sto. Toribio, has tenido que madurar mucho, que sufrir mucho, que curarte muchas ampollas y calmarte muchos dolores de piernas y de hombros. En suma, has tenido que aprender que amar NO ES un sentimiento, sino la decisión que ha conseguido hacerte levantar cada mañana y enfrentarte a una nueva etapa mesetaria, sólo recompensada al contemplar los impresionantes monumentos románicos y góticos del Camino y, la compañía de otros peregrinos que, como tú, también estaban cometiendo la insensatez de hacer lo mismo que tú.

El pequeño tramo entre Sto. Toribio y Foncebadón es crítico, porque antes de él recorres tu Camino personal como un “egoísta guiñapo que no hace otra cosa que quejarse porque el mundo no te hace feliz”, superada y más que superada la etapa del idílico enamoramiento. En ese tramo entre las dos cruces, empiezas a caer en la cuenta de lo mucho que has crecido, de cómo, aún estando cabreado, cada día has madrugado y comenzado a andar antes de salir el sol hasta llegar a la siguiente etapa y, una tras otra, hasta Santo Toribio y, de repente, ¡por fin, la montaña!

Y tomas consciencia de que gracias a la “tediosa senda” castellana, has forjado tu voluntad y has aprendido a no responder con enfado a “las ausencias de tu Amado”, sino a responder con el cotidiano esfuerzo de seguir adelante. Y al final, te das cuenta de que NO HAS sido tú el artífice del milagro, sino Aquel que te fascinó en un principio y que después te desilusionó porque no atendía a tus plegarias.

Y finalmente, en la Cruz de Ferro comienzas a darte cuenta de que llevabas la mochila llena de un pesado e inútil fardo que te agotaba; así que tirando tu piedra al caramullo de la Cruz, te sientes liberado y ahora sí, puedes comenzar a caminar siendo consciente de lo que supone amar, primero de todo amarte a ti mismo, dejando en la Cruz de Ferro todos los escrúpulos que te inyectó el Sueño del Planeta; segundo, amar a tus compañeros peregrinos, con quienes has compartido toda tu vida y tus dolores de pies y rodillas y, tercero y fundamental, amar realmente al Resucitado, ser consciente de que más allá de tu personal esfuerzo, NO HAS SIDO TÚ el artífice de la proeza de llegar hasta Foncebadón, sino Él, que te ha ido aportando ese plus de voluntad que no tenías y que poco a poco, etapa mesetaria tras etapa mesetaria, en la más rutinaria cotidianeidad, hasta tomar consciencia de toda esa mercancía inútil (esa piedra) que finalmente lanzas con orgullo a los pies de la Cruz de Ferro, para por fin, estar dispuesta (mente y alma) a entrar por las cañadas oscuras de Camino gallego, agarrada a la mano de Aquel en quien confías para aprender ahora sí, a caminar a ciegas.

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Autor: José Alfonso Delgado

Nota: La publicación de las diferentes entregas de La Física de la Espiritualidad

se realiza en este blog, todos los lunes desde el 4 de enero de 2021.

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4/4/21

Resurrección en Vida!: ¡feliz Domingo de Resurrección!

Feliz Domingo de Resurrección, que tal como nos enseñó Cristo Jesús cuando nos llamó a “Nacer de nuevo”, no es la resurrección tras la muerte, que eso lo hacemos todos, incluso quiénes lo consideren imposible, sino la Resurrección en Vida: morir a una forma de vida basada en nuestro pequeño yo (físico, emocional y mental y la personalidad a ello asociada) y nacer a otra manera de vivir que plasme a cada instante, en nuestra práctica diaria, la esencia imperecedera y divina que todos atesoramos y constituye nuestro genuino ser. De esto se trata.

 

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Desarrollo personal en tiempos de alarma (Enseñanzas Teosóficas: 216)


https://www.youtube.com/watch?v=l-GTRRV4lJU

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Audio (duración: 00:47:15) compartido por Borja Vilaseca, Mario Alonso Puig y Emilio Carrillo, elaborado por El buscador mental, titulado Desarrollo personal en estado de alarma.

(La intervención de Emilio Carrillo arranca en el minuto 30:23 de la grabación)

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Las Enseñanzas Teosóficas se publican en este blog cada domingo, desde el

19 de febrero de 2017

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2/4/21

"La Semana Santa", por Emilio Carrillo


https://www.youtube.com/watch?v=Hb_kiia-SLc


Vídeo (duración: 01:18:36) de la entrevista compartida por Emilio Carrillo para Tú Mismo, el 1 de abril de 2021, titulada La Semana Santa.

En ella, se ofrece la interpretación simbólica de los hechos narrados en los “Evangelios” sobre la pasión de Jesús de Nazaret. Al dejar de lado la literalidad de los libros del “Nuevo Testamento”, explica un conjunto de arquetipos que señalan la transformación de la consciencia humana. Desde la expulsión de los mercaderes del templo y la entrada triunfal en Jerusalén, pasando por la última cena, el huerto de Getsemaní, Pilatos, la cruz y el Gólgota, hasta la resurrección. Lo que sucedió y sucede en este plano mundano como metáfora de lo que es, en el conocimiento de que “aquello que amas no puede morir”.

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1/4/21

3ª Parte: Efectos del cambio climático hoy II: Alteraciones en bosques, océanos, y ecosistemas (Cambio Climático: 3 de 4)

 

TERCERA PARTE

EFECTOS  DEL  CAMBIO  CLIMATICO  HOY- II

(Alteraciones en bosques, océanos, metano y ecosistemas)

 

En los dos artículos anteriores hemos hecho una breve revisión de cambios climáticos en el pasado, hemos visto el papel que el aumento de CO2 atmosférico, de origen humano, tiene en el calentamiento global actual y hemos analizado los efectos que ya se están viendo en el deshielo del océano Ártico y en el Jetstream. En esta entrega vamos a seguir viendo otros cambios que se están produciendo en otros ámbitos globales, como bosques, océanos y ecosistemas, principalmente.

Anteriormente hemos visto como en el ciclo natural del carbono hay fuentes de carbono y sumideros. Los principales sumideros de CO2 son los océanos y los bosques del planeta. Ya hemos mencionado que, hasta la fecha, estos sumideros han sido capaz de absorber y neutralizar aproximadamente la mitad de las emisiones humanas de CO2, amortiguando el calentamiento global asociado a las mismas. Sin embargo, estamos empezando a observar que, con el calentamiento del planeta, estos sumideros están perdiendo esa capacidad de absorber CO2.

De hecho, el año 2020 es un buen ejemplo de ello. Ha sido un año de confinamiento generalizado mundial, con un descenso importante de la actividad industrial, en el que las emisiones de CO2 han sido un 7% inferior a las del año 2019. Sin embargo, la concentración de CO2 en la atmosfera ha aumentado en 2.5ppm, lo mismo que en los dos años anteriores. Esto puede explicarse por una menor eficiencia para absorber CO2 en bosques y océanos. Veamos qué está pasando con ellos:

 

1. Bosques

Las principales masas forestales del planeta se encuentran distribuidas entre los bosques boreales (Alaska, Canadá y Siberia) y los bosques tropicales (Amazonia, África central y Sudeste asiático). Ambas masas se están reduciendo de una manera acelerada.

-En el bosque boreal de Norteamérica un pequeño escarabajo, el escarabajo del pino (Dendroctonus ponderosae) está diezmando las poblaciones de pino a lo largo de miles de km2. Este escarabajo siempre ha formado parte del bosque, pero los fríos inviernos diezmaban sus poblaciones manteniéndolos a raya. Desde los años 90 se ha observado que los inviernos ya no son tan fríos, sobreviviendo muchos más individuos a la primavera siguiente.  A esto se suma que la primavera y verano son más largos que antes, permitiendo al escarabajo tener varios ciclos reproductivos cada año. Todo esto ha resultado en una explosión demográfica sin precedentes en la población de escarabajos, convirtiéndolos en una plaga de proporciones bíblicas. Se estima que ha destruido millones de Ha de bosque de pino desde Méjico a Alaska y la plaga avanza sin control. A esto hay que añadir los incendios cada vez más frecuentes que se producen en estas zonas boreales, debido a veranos más largos y secos por el aumento de temperaturas. La cantidad de árboles muertos por el escarabajo del pino hace que estos incendios sean de una intensidad aún mayor.  Al haber menos árboles, la capacidad de absorber CO2 atmosférico disminuye. Al quemarse los bosques, el CO2 que almacenan sus árboles se libera a la atmósfera.

 

-En los bosques tropicales, la deforestación acelerada para dar paso a la agricultura o ganadería está haciendo desaparecer estas masas forestales a un ritmo creciente. En el Amazonas se ha perdido un 17% del bosque en los últimos 50 años, y países como la República Democrática de Congo e Indonesia la destrucción de bosque sigue a un ritmo imparable.

Cuando un bosque se tala no sólo deja de absorber CO2, sino que, al descomponerse su madera, se libera el CO2 que contiene a la atmósfera. Como vemos, los bosques están pasando de ser sumideros a emisores de CO2.

 

2. Océanos

Los océanos son el otro principal sumidero de CO2 en el planeta. Absorben CO2 de dos maneras diferentes. Una, por medio de la fotosíntesis del fitoplancton y la otra por disolución de CO2 atmosférico en sus aguas. Una vez en el agua, la molécula de CO2 reacciona con el agua formando ácido carbónico, proceso que acidifica el océano. Desde el comienzo de la revolución industrial, el pH de los océanos ha bajado de 8.21 a 8.10. Un cambio de pH de 0.1 equivale a un incremento de 30% en acidez, ya que se trata de una escala logarítmica. Este incremento en acidez interfiere con la capacidad de criaturas marinas como plancton y corales para extraer calcio del agua, que posteriormente usan para construir sus conchas y esqueletos calcáreos.

La capacidad de los océanos para absorber CO2 se está saturando, esto a su vez está produciendo una acidificación de los mismos, lo que está interfiriendo con la cadena alimentaria oceánica y por tanto, con su productividad biológica.

 

Bosques y océanos han neutralizado la mitad de nuestras emisiones hasta ahora. La pérdida de eficacia en absorber CO2 por parte de ambos, supondrá un importante incremento en la concentración de CO2 atmosférico y un aumento de temperaturas globales más rápido. 

 

3. Metano

El metano es un gas invernadero muy potente y su efecto es inmediato. Es 86 veces más potente que el CO2 en un plazo de 20 años y 23 veces en un plazo de 100 años. Su concentración en la atmósfera es tan baja que se mide en partes por billón o ppb y ha pasado de 694 ppb en el año 1750 a 1884 ppb en el año 2020 (datos de la “National Oceanic and Atmospheric Administration, NOAA”). Este incremento en metano se debe principalmente a emisiones antropogénicas: 60% de la ganadería y gestión de residuos y 40% de fuentes relacionadas con la producción de combustibles fósiles. Aunque el metano que más preocupa a los científicos es el que está almacenado en la zona ártica.

El principal reservorio de metano de planeta se encuentra en el permafrost ártico (zonas que se encuentran permanentemente congeladas, tanto en tierra firme, como en el fondo oceánico). Actualmente hay 5 billones de toneladas de metano en la atmósfera.  En el fondo del océano ártico se estima que hay almacenado al menos 100 veces más metano que el presente en la atmósfera. Las bajas temperaturas y la presión del agua hacen que las moléculas de metano se mantengan ahí estables y apenas se liberen.

De este fondo oceánico Ártico, merece mención especial la Plataforma Continental del Este de Siberia o East Siberian Arctic Shelf (ESAS). Esta plataforma se encuentra justo al norte de Siberia, tiene una extensión de unos 2 millones de km2 (unas cuatro veces la superficie de España) y una profundidad media de 50 metros. Constituye el principal almacén de metano ártico. Al ser tan poco profunda, y estar situada en la periferia del océano ártico, es más vulnerable a perder su cobertura de hielo en verano y por tanto a variaciones de temperatura. De hecho, se han registrado temperaturas de 17ºC en verano en sus aguas, lo que está llevando a la liberación de metano.

Plataforma Continental del Este de Siberia. Fuente: Adaptado de NOAA

 

Los científicos (Shakhova & Semiletov, Universidad de Fairbanks, Alaska) han observado que en un 10% de la superficie marina de ESAS (los denominados puntos calientes), se está produciendo una liberación de metano un millón de veces más intensa que en el restante 90% (3.000 gramos/m2 frente a 3 miligramos/m2 diariamente). Se concluye que estos fondos oceánicos han empezado a calentarse por el aumento de temperatura del agua, esto los desestabiliza, permitiendo la liberación de grandes cantidades de metano.

De la misma manera, se han observado emisiones de metano en el permafrost terrestre conforme se va descongelando.

Una vez que este proceso de escape de metano comienza, es muy difícil detenerlo. Se estima que tendría el potencial de subir la temperatura del planeta hasta 0.6ºC en unos pocos meses, además supondría un proceso de retroalimentación positiva que aceleraría el calentamiento del planeta.

 

4. Pérdida de ecosistemas y biodiversidad. Sexta extinción masiva

La crisis climática viene acompañada por una crisis de ecosistemas y pérdida de biodiversidad a nivel planetario. En los últimos 200 años, el ser humano ha ocupado cada vez más espacio para su desarrollo industrial, agrícola y urbano. Esto ha sido en detrimento de los espacios naturales, que cada vez se hacen más escasos. Esta pérdida imparable de entornos naturales está llevando a muchos ecosistemas al borde del colapso y conlleva una importante desaparición de biomasa e incluso de especies enteras.

La comunidad científica reconoce que nos encontramos ya en medio de la sexta extinción masiva. Como vimos anteriormente, a lo largo de la historia del planeta ha habido ya cinco. La actual tasa de extinción es de 100 a 1000 veces superior al promedio natural en la evolución.

Es importante entender que la buena salud de los diferentes ecosistemas presentes en el planeta Tierra ha jugado un importante papel en la regulación de la homeostasis planetaria, manteniendo estables los parámetros que han permitido el florecimiento de tanta vida en el planeta. Efectivamente, la riqueza de vida que hemos llegado a conocer es el resultado de múltiples interacciones entre todas y cada una de las partes que lo conforman. En la naturaleza todo está conectado y todo es interdependiente. Es un entramado perfecto de vida que alcanza un equilibrio perfecto. Sin embargo, ese equilibrio se ha visto totalmente alterado por la intervención del hombre y empezamos ahora a ser conscientes de las consecuencias y alcance que todo ello tiene.

Paso a enumerar una serie de datos, a modo de ejemplos, que testifican esta pérdida de biodiversidad:

-Las poblaciones de mamíferos, aves, peces, anfibios y reptiles se han reducido un 68% desde 1970 (“Índice Planeta Vivo 2020”, WWF).

-Disminución de biomasa de insectos de hasta un 75% en zonas protegidas de Alemania en un estudio de 30 años (Hallman et al, 2017). Similares resultados se han observado en Puerto Rico.

-Tala desmesurada de bosque nativo, sustitución por monocultivos como palmeras para producción de aceite. Reducción de 9.7% de la cubierta arbórea mundial desde el año 2.000.

-Degradación de suelo fértil, acrecentado por el uso de pesticidas y fertilizantes agroquímicos.

-Pérdida de biodiversidad en océanos por sobrepesca, desaparición de 67% de grandes peces depredadores desde el siglo pasado (Christensen et al., 2014).

Habría muchos más ejemplos a añadir. Este deterioro de ecosistemas se ve acrecentado por la subida de temperaturas y fenómenos meteorológicos extremos asociados al cambio climático, lo que añade un estrés aún mayor a estos entornos naturales. Esto lo estamos viendo año tras año en:

-Terribles incendios en Australia relacionados con grandes sequias.

-Incendios imparables y descontrolados en zonas salvajes del bosque boreal en Canadá y Alaska, debidos también a sequias prolongadas.

-Incendios en la tundra ártica, fenómeno casi sin precedentes.

-Mortandad de millones de pinos en Norteamérica por infestación de escarabajo del pino.

-Acidificación de los océanos, debido a aumento de CO2 en sus aguas. Desaparición de corales y alteración en la cadena trófica marina. Pérdida de oxígeno marino.

-Repentina mortandad de saigas (antílope estepario asiático) en 2015, hasta un 60% de la población mundial. Debido a infección por Pasteurella multocida y vinculado al cambio climático.

-Desplazamiento hacia el norte de hábitats de diferentes especies por calentamiento de hábitats originales, como ocurre con las cinco especies del salmón del Pacífico.

-Alteración en los caudales de ríos y estiajes más acusados, muy notable en la mayoría de ríos españoles.

De nuevo, este breve listado sirve a modo de ejemplo, no se pretende hacer una enumeración exhaustiva. Lo que es importante destacar es la interrelación que hay entre el clima y el entorno natural que nos rodea, del que somos una parte integrante, y dependiente del mismo. Parece que el ser humano se ha desvinculado tanto del mundo natural, que ha perdido de vista su dependencia total de los servicios ecosistémicos que este nos proporciona para el mantenimiento de la vida en el planeta.

Porcentaje en peso de vertebrados terrestres, hace 10.000 años y hoy. Fuente: populationmatters.org

 

5. Otros efectos

Hasta ahora se han mencionado los impactos más importantes del cambio climático. No podemos dejar de enumerar otras consecuencias que ya hemos empezado a experimentar y que también están relacionadas con un clima cambiante y/o pérdida de ecosistemas, como son:

-Expansión en las áreas de distribución de enfermedades infecciosas: virus zika.

-Aparición de nuevas enfermedades y pandemias.

-Migraciones y refugiados climáticos.

-Mayor intensidad y frecuencia de huracanes. Desvió de rutas tradicionales, como la aparición en la costa oeste europea de huracanes que tradicionalmente se desplazaban hacia el Caribe.

-Aumento del nivel de las aguas de los océanos. En la mayor parte del siglo XX las aguas subían una media de 1.4 mm al año. Desde el año 1993 hasta 2020 se ha observado un incremento de 3.3 mm anuales. La subida observada de 2018 a 2019 es de 6.1 mm. El ritmo de subida se está acelerando.

Variación en mm del nivel del mar desde 1993. Fuente: climate.nasa.org

 

Dos tercios de esta subida se atribuye al deshielo producido principalmente en Groenlandia, Antártida y glaciares de Alaska e Himalaya.  El otro tercio se deba a la expansión térmica que sufren los océanos al calentarse.

-Debilitamiento de la circulación termohalina o cinta transportadora oceánica. Son corrientes de agua oceánica, en superficie y profundidad, interconectadas entre sí por todos los océanos, que distribuyen el calor de unas zonas del globo a otras.

La Corriente del Golfo es una parte de esta circulación, trae agua cálida desde el golfo de Méjico al oeste de Europa. Al llegar al norte, en el océano Ártico, sus aguas se enfrían y también aumentan su salinidad por la evaporación que ocasionan los fuertes vientos en superficie. El agua más salina y más fría es más densa, por lo tanto, se hunde hasta el fondo marino para desplazarse hacia el sur por el fondo oceánico. El deshielo de Groenlandia hace que haya más agua dulce en océano Ártico, esto baja la densidad del agua y ralentiza el hundimiento de esta corriente, debilitando así la circulación termohalina global.

Circulación termohalina. Fuente: https://www.nationalgeographic.org/activity/circulation-seas/

 

Hasta ahora hemos visto los cambios que el actual calentamiento global está produciendo en los sistemas climáticos más importantes. En la siguiente entrega veremos qué podemos hacer como civilización y a modo individual para gestionar los múltiples desafíos que esta nueva realidad nos presenta.

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Autor: Alfonso Soria

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Dada la importancia del cambio climático y sus efectos sobre la Humanidad, la Naturaleza y la Madre Tierra y teniendo en cuenta el mucho desconocimiento y confusión que existen al respecto, este blog publica desde el jueves 18 de marzo y durante cuatro jueves consecutivos (18 de marzo a 8 de abril) un riguroso ensayo de Alfonso Soria, gran experto en la materia, divido en cuatro partes:

1ª Parte: Cambio climático en el pasado y gases de efecto invernadero (Cambio Climático: 1 de 4).

Jueves 18 de marzo de 2021

2ª Parte: Efectos del cambio climático hoy I: Cambios en el océano Ártico y en el Jetstream (Cambio Climático: 2 de 4).

Jueves 25 de marzo de 2021

3ª Parte: Efectos del cambio climático hoy II: Alteraciones en bosques, océanos, y ecosistemas (Cambio Climático: 3 de 4).

Jueves 1 de abril de 2021

4ª Parte: Soluciones (Cambio Climático: 4 de 4).

Jueves 8 de abril de 2021

Esperamos que su lectura sea de tu utilidad para aportar luz y discernimiento acerca de un tema tan transcendente.

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Energía estancada

La energía vital que recorre un espacio está en continuo movimiento. No obstante, su velocidad no es constante ni uniforme.

La estructura que la contiene, la distribución del mobiliario, los colores, la localización de las ventanas y puertas, así como el recorrido natural de las personas dentro del entorno, crea diferentes corrientes, así como también se generan espacios donde la energía se ralentiza o se estanca.

Lugares como los almacenes, los trasteros, los huecos vacíos o muy llenos de objetos, lugares donde llega poca luz o espacios poco transitados, son lugares donde la energía vital suele ralentizarse e incluso estancarse.

Al igual que ocurre con el remanso de un río, en estas zonas, la energía se detiene y puede acumular con el tiempo impurezas.

En el caso del remanso de un río, con el tiempo se acumulan hojas y ramas, así como van proliferando insectos y otro tipo de organismos que muestran la falta de fluidez.

En el caso de la energía estancada de un lugar, con el tiempo, en esas zonas se acumulan tensiones que se han vivido en el entorno, así como, según la zona vital que ocupan, puede reflejar aspectos de la personalidad que no se atienden.

Cuando conoces la zona o zonas vitales de tu vivienda o empresa donde suelen crearse zonas estancadas (en las relaciones, en la confianza, en la creatividad, en la economía, en la vocación, en el liderazgo, etcétera…) se puede desbloquear la energía con  mucha más consciencia ya que, al conocer el motivo interno inconscientemente por el que se bloqueaba, una vez resuelto, no se suele volver a generar.

Si no conoces la zona vital donde la energía suele estancarse, hay sencillas formas de facilitar su fluidez:

+Si el motivo del estancamiento es por exceso de objetos, trata de poner orden y despejarla.

+Ilumina la zona con más luz.

+Si es una zona poco transitada, la música o hacer vibrar en la zona algún sonido armónico como una campana, cuenco o crótalos de forma sutil, facilitará el movimiento de la energía.

+Si el motivo del estancamiento es por ser una zona vacía, trata, internamente, de honrar el espacio y darle importancia aunque aparentemente no parezca tener uso. Aunque tus ojos no lo vean, el espacio vacío está lleno de vida y reconocerla internamente y honrarla, le aporta luz.

Cuando las zonas estancadas vuelven a fluir, el beneficio se siente a nivel global.

También en tu interior.

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Autor: Andrés Tarazona (andres@andrestarazona.com)

https://andrestarazona.com/

Todos los jueves, desde el 7 de noviembre de 2019, Andrés comparte en este blog una serie de publicaciones centradas en

el Diseño Sentidointeriorismo y diseño consciente de viviendas, comercios y empresas que mejoran la calidad de vida.

Todas están a tu disposición de manera gratuita a traves del e-book Habitar, al que puedes acceder a través de este enlace:

https://bit.ly/Habitar-PDF

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30/3/21

No sucumbir a la actualidad

La recién estrenada primavera puede pasar al lado con todo su alarde de frescura, vida y belleza y pillarnos a nosotros en el Google investigando quién es Rocío Carrasco o los últimos datos del Covid en Manchuria. La sempiterna gresca política con la última y agresiva intervención del dirigente de turno poco va a afectar nuestro destino, si no es para saturarnos de mediocridad. Seguir la actualidad pormenorizada que nos sirven los medios es un ejercicio que nos puede ir vaciando de ilusión, de esperanza en el futuro.

No podemos diariamente sucumbir al mazazo de la dura actualidad. Una cosa es querer estar en el mundo y otra diferente impregnarte de mundo. Nos toca impregnarnos del mundo que está naciendo, no del que está muriendo, no del que no tiene recorrido y no es sostenible. La lectura exhaustiva del diario acontecer servido por los medios nos puede no sólo hacer perder un tiempo precioso, sino también causar daño, influir y contaminar mentalmente. Hay otra actualidad “alternativa” de la que no reportan los noticieros oficiales y que reclama también su foco. Es más estimulante en términos de progreso colectivo. 

Deberemos cuanto menos cuestionar la jerarquía de importancia de las noticias que se nos presentan. Desde las redacciones de los medios, desde su particular órbita y conciencia se decide qué acontecer es el más importante, pero seguramente no tiene ninguna trascendencia para la humanidad el que prospere o no la moción de censura en Castilla y León. Seguramente podemos seguir viviendo sin conocer quién es Rocío Carrasco y su tóxico novio…, pero conviene que sepamos por qué por ejemplo los campesinos indios llevan muchos meses en sostenida y civilizada lucha.

Lo relevante para unos no lo es necesariamente para otros. La relevancia de una información está relacionada con nuestro enfoque de la existencia. Los profesionales de la información cumplen con su cometido de dar cuenta de lo que conciben como noticiable, pero la idea de “noticia” está cargada de subjetividad. La “noticia” no es igual para quien está inmerso en el mundo, identificado con él, que para quien ve en el mundo un campo de entrenamiento de la conciencia. 

“Noticia” debiera ser aquello cuyo conocimiento nos hace más presentes, no más ausentes. La noticia nos sirve para acompañar al otro y ser un poco más con él, para sentirnos más humanidad en medio de esta hora intensa de desafío evolutivo. El otro no merece caminar sólo y abandonado. Ese acompañamiento nos empuja en el desarrollo de la conciencia, nos ayuda a dar las respuestas adecuadas a los grandes interrogantes. Será por lo tanto preciso seleccionar qué información nos resulta útil en ese acompañamiento, cuál nos permite estar mejor ubicados en el aquí y ahora y cuál únicamente responde a mera curiosidad que puede ser incluso malsana.

Reciclar el significado, leer la actualidad con los ojos de la esperanza puede ser excusa hasta cierto punto para ese repaso detallado, pero nadie está exento de la posibilidad de sucumbir a ese ejercicio diario. Una vez más necesitamos el punto del medio. En este ejercicio de mantenernos informados buscaremos el centro balanceado, un estar y no estar. Trataremos de observar sin identificarnos; tomar conciencia aérea de lo que acontece, sin imperiosidad de letra pequeña y análisis exhaustivo. 

Después de miles y miles de periódicos leídos en infinidad de mañanas compruebas que no eres un ciudadano que necesariamente estás mejor informado; constatas que has consumido infinidad de información que no servía necesariamente a la finalidad de estar más presente. La frivolidad, la vulgaridad y el conflicto alcanzan a menudo el titular más fácilmente que la noticia positiva, necesaria y esa carga de negatividad va depositándose en nuestro interior. Hay que tener una enorme fe en el humano y en su superior destino para compensarla. Esa fe nos puede habitar, pero no somos inmunes a los efectos que comporta esa diaria digestión de un brebaje diario con exceso de ponzoña.

Cada mañana el repaso de arriba abajo de los medios nos lastra, nos impregna de un pesimismo, que después hemos de esforzarnos en quitarnos de encima. Reconozco en la adicción a las noticias una droga que por lo menos necesita su descanso. La noticia como el café o la anfetamina puede ser adictiva, requerir su preocupante dosis diaria. No es que necesitemos ser tratados, sólo necesitamos el antídoto, reparar en otras cabeceras de luz en otros titulares de auténtica primavera que nos equilibren. Esos titulares a menudo no los proporcionan los medios oficiales. 

Podemos ser más felices sin el ritual de lectura pormenorizada de la actualidad, pero tampoco podemos desentendernos por entero del mundo y del devenir humano. Vinimos con contrato de compromiso, por más que nadie nos exigirá saber de los últimos tránsfugas de determinado color político, ni de los pormenores de la descorazonadora batalla parlamentaria. Acompañar sin apresarnos, sin quebrarnos; mirada aérea sobre la actualidad para ubicarnos, no exhaustivo “zoom” en el que seguramente nos extraviaremos.

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Autor: Koldo Aldai (koldo@portaldorado.com)

Fuente: http://www.koldoaldai.org/

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