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4/8/14
Todos los sueños deben cesar
Actividad y descanso
derivan de la ilusión;
en la iluminación no hay
agrado ni desagrado.
Todas las dualidades
proceden de ignorantes deducciones.
Son como sueños o flores
en el aire:
es estúpido intentar
atraparlas.
Ganancia o pérdida,
correcto o incorrecto:
tales pensamientos tienen
que ser finalmente
abolidos de una vez por
todas.
Si el ojo nunca duerme,
todos los sueños cesarán
naturalmente.
Si la mente no hace
discriminaciones,
las diez mil cosas
son como son: de la misma
esencia.
Entender el misterio de
la única esencia
es liberarse de todos los
enredos.
Cuando todas las cosas se
ven por igual,
se alcanza la esencia intemporal
del Ser.
Ninguna comparación o
analogía es posible
en este estado sin causas
ni relaciones.
La mente
origina todos los sueños, a través de ella no ves la realidad
La mente
tiene sólo una capacidad: la de soñar. Y este soñar continúa incluso cuando
estás despierto. Y como estás soñando las 24 horas del día, la realidad es que te
hallas profundamente dormido. Mientras estás ocupado con algo, para todos los
propósitos externos, pareces estar despierto, pero en lo profundo una corriente
de sueños fluye constantemente… El soñar es tu continuidad. Y a no ser que se
rompa esta continuidad no podrás saber qué es la verdad, porque tus sueños se
impondrán sobre lo que sea que aparezca ante ti, se proyectarán en ello, tú lo
interpretarás. No serás capaz de verlo tal como es, lo falsificarás.
Shankara
dividió la realidad en tres categorías. La primera es la de la verdad: lo que
es. La segunda, la de lo que no es verdad, lo que no tiene posibilidad de ser,
pues para ser se necesita la verdad. Y a la tercera la denomina soñar:
apariencia, ilusión, maya… lo que aparenta ser, pero no es. Si la mente no se
encuentra soñando sólo hay una categoría: la verdad. Pero si tu mente está
soñando aparecen las otras dos.
El sueño es,
en cierto sentido, pues tú lo sueñas. Y no es en un sentido diferente, porque
no se corresponde con la realidad. Sueñas por la noche que te has convertido en
un rey y por la mañana descubres que sólo eres el mismo mendigo de siempre. El
sueño era falso, pero era, así que tiene una cualidad verdadera en él, o de
otra forma habría cesado inmediatamente… Si te vuelves consciente de que estás
soñando, el sueño se rompe, ya estás despierto.
La verdad es,
lo falso no es. Y entre ambos hay un mundo de sueños que conlleva la cualidad
de ambos. La mente es el origen del soñar, de todo maya.
Puedes creer
que si dejas el mundo y te vas a los Himalayas alcanzarás la verdad. Te
equivocas, porque tu casa no es maya, tu mujer no es maya, tus hijos no son
maya; no. Tu mente es maya. ¿Cómo vas a dejar aquí tu mente e irte a los
Himalayas? La mente está dentro de ti. Si puedes dejarla, puedes dejarla en
cualquier lugar. Si no puedes dejarla, no puedes dejarla vayas a dónde vayas.
A la mujer, a
los hijos, a la casa, al mundo, se le llama maya, ilusión, en un sentido
secundario; porque la mujer existe, ella tiene un ser. Ella es Brahma en sí
misma, ella es la verdad; no como esposa sino como alma. Tu mente la interpreta
como esposa: “Ella es mi esposa”. Entonces se crea un sueño. Ella está ahí,
¡absolutamente cierto! Tú estás aquí, ¡absolutamente cierto! Y entre ambos
ocurre un sueño. Tú la llamas tu esposa y ella te llama su marido… Sin embargo,
la ilusión es algo temporal y, tarde o temprano, tiene que desaparecer.
Amas a una
mujer y se crea un sueño. Pero ¿cuánto puede durar un sueño?... Antes o
después, cesará. Entonces fingirás que todavía la amas. Y cuando finges, el
sueño se ha roto, pero todavía continúas con el sueño y este se vuelve una
carga muy pesada. Por eso vives con tanto sufrimiento. El sufrimiento no es
otra cosa que sueños rotos… Y en vez de ver la verdad, echarás la culpa al
otro. Dirás: “Esta mujer me ha engañado, no me mostró su verdadera realidad”. Y
no te darás cuenta de que esa no es en absoluto la cuestión. Tú fuiste quien
creó un sueño en torno a ella y, debido a ese sueño, no pudiste ver la
realidad. Ella también estaba creando un sueño en torno a ti.
Así que siempre
que dos personas se enamoran no hay dos personas, sino cuatro: el amante, el
amado, el amado creado por la mente del amante y el amante creado por la mente
del amado. Estos dos últimos son sueños y van cambiando. Tarde o temprano,
cuando el sueño se rompa, seréis dos, no cuatro. Y siempre que seáis dos habrá
dificultades. Entonces te gustaría volcar la responsabilidad en el otro: “Es
por el otro”. Y de nuevo vuelves a no darte cuenta de la cuestión. Esto quiere
decir que crearás el mismo sueño en torno a otra mujer, porque pensarás: “Esta
mujer no me va a engañar y, además, ahora soy más listo”. Pero la mente nunca
es lista…
La sabiduría llega
únicamente cuando el soñar desaparece. Sólo entonces ves las cosas tal como
son. La infelicidad ha sido causada por tus sueños y has de tomar consciencia
de este fenómeno. No vuelques la responsabilidad en el otro, de ser así crearás
otros sueños. Date cuenta de que quien proyecta eres tú. Tu mente está detrás
de todo esto, la mente es el proyector. Pero tú siempre miras al otro porque el
otro es la pantalla… En este momento estás amando y al siguiente estás odiando;
a la misma persona, a la misma pantalla. Simplemente observa y serás capaz de
ver que la otra persona no es la cuestión sino que tú estás proyectando algo.
No puedes ver la realidad a través de los ojos de la mente.
Empieza a ver
las cosas sin la mente: despierto, en el aquí y ahora
Si realmente quieres
llegar a conocer la verdad, empieza a ver las cosas sin la mente. Cuando mires
a una flor, no permitas que la mente diga nada. Tan sólo mírala. Será difícil
debido a tu viejo hábito de interpretar. Puedes reírte de la estupidez de los
demás, pero hasta que no empieces a reírte de la tuya propia no serás capaz de
convertirte en un hombre de Tao.
¿Qué hay que
hacer? Inténtalo con pequeñas cosas: no hagas intervenir la mente respecto a
ellas. Cuando mires a una flor, simplemente mira. No digas “¡qué hermosa!” o
“¡qué horrible!”. ¡No digas nada, no pongas palabras! Sencillamente mira. La
mente se sentirá incómoda, intranquila. La mente quisiera decir algo.
Simplemente dile a la mente: “¡Estate en silencio. Déjame ver. Sólo voy a mirar!”.
Al principio será difícil, pero comienza con cosas en las cuales no estés muy
involucrado, que sean neutras: una roca, una flor, un árbol, la salida del Sol,
un pájaro volando, una nube flotando en el cielo. Y sólo cuando lo hayas
conseguido, muévete hacia situaciones cargadas emocionalmente. Poco a poco irás
dejando de lado a la mente, vaciándote de sueños, llenándote de verdad.
Y si dejas de
soñar cuando estás despierto, igualmente dejarás de soñar mientras duermes,
porque solamente puede existir como círculo continuo. Si el círculo se rompe
por alguna parte, poco a poco, todo el edificio se desmoronará. Si durante el
día puedes mirar las cosas sin soñar, durante la noche tendrás cada vez menos
sueños. Cuando estás despierto… Buda y Jesús decían constantemente: “¡Estad
despiertos!”. Lo que querían decir es: “¡No soñéis, simplemente estad presentes
aquí! ¡No os vayáis a ningún otro sitio!”. Si os vais al pasado, soñáis; si os
vais al futuro, a la imaginación, soñáis. Estad aquí y ahora; sólo entonces no
estaréis soñando.
Te agrada lo
que fortalece tu ego
“Actividad
y descanso derivan de la ilusión; en la iluminación no hay agrado ni desagrado”… ¿Por qué
ti te agradan ciertas cosas y te desagradan otras? ¿Cómo ocurre
esta división?, ¿por qué te gusta esta persona y esta otra no? Y de repente un
día esta no te gusta y te ha empezado a gustar la otra. ¿Cuál es el mecanismo? Elemental:
te gusta una persona si te permite fortalecer tu ego; si se convierte en una
pantalla y te ayuda a soñar. Te gusta una persona si se ajusta a tu sueño. Por
el contrario, si una persona no se ajusta a tu sueño, si no te permite soñar,
te desagrada, te molesta. No encaja, no te hace de pantalla; no es pasiva, es
activa, por eso te desagrada. Quieres que sea una pantalla pasiva, para que
coopere con lo que sueñes, sea lo que sea. En caso contrario, sientes que esa
persona es de algún modo tu enemigo, que te está destruyendo.
Este es el
criterio para saber si un Maestro es verdadero: no fortalecerá tu ego y
parecerá tu enemigo, porque destruirá tus sueños. En cambio, uno falso te
ayudará siempre a soñar, te cantará para que puedas dormir bien. El verdadero
destruirá tus sueños. Pero los sueños están muy cerca del corazón y si alguien
los destruyes, sientes que te están destruyendo a ti. Sin embargo, tendrás que
morir porque, a no ser que mueras, no podrás renacer. Cuando se rompen los
sueños, la verdad llega a la existencia, se manifiesta.
A ti te gusta
alguien cuando ayuda a tu ego. Y si alguien lo alimenta, tú estás dispuesto a
agrandar su ego a cambio. Es un acuerdo mutuo. Y este acuerdo se rompe en el
momento en que alguien va a lo suyo o que algo no encaja, cuando esa persona es
inflexible, empieza a dominar, a poseer, a herir tu ego... Y eso va a suceder
porque el que tu ego se engrandezca no es la causa de que gustes a esa persona;
le gustas porque el suyo, su propio ego, se engrandece. Tú le gustas porque
engrandeces su ego y a ti te gusta porque engrandece el tuyo. Vuestros
propósitos son no sólo diferentes, sino opuestos. Y un acuerdo de ese tipo no
puede ser eterno, pues únicamente uno puede ser el dominador y ambos tratáis de
serlo. Al principio seréis muy cariñosos porque el terreno es desconocido. Pero
poco a poco, a medida que las cosas vayan asentándose, os volveréis más y más
inflexibles, posesivos, agresivos con el otro. Y empezaréis a dejaros de
gustar. Tú odias a quien de alguna manera trata de derrocar tu superioridad; y
amas a quien te hace sentir superior.
El ego sufre
continuamente complejo de inferioridad. Por eso a un hombre le gustaría amar a
esta mujer, y a otra, y a otra… a miles de mujeres. Porque, aunque sólo sea al
principio, la mujer siempre coopera. Y esta es una estrategia femenina: la
mujer coopera sólo al principio. En cuanto siente que ya no te puedes escapar, empieza
a dominarte. Te gustaría conquistar muchas mujeres, pero sólo en el comienzo.
Fíjate, todos los amores son maravillosos sólo al principio. Es muy difícil,
muy raro, encontrar un amor hermoso al final. Y si puedes encontrar algo así, es
que en esa relación hay amor verdadero. Lo importante es el final, pues al
principio todos los amores son hermosos.
Y dejando a
un lado las personas, ¿por qué te gusta algo? Debido a que hasta las cosas
refuerzan tu ego. Si tu vecino se compra un coche más grande, tú también tienes
que comprarte otro más grande. Puede que sea más problemático y costoso, quizá
ni te lo puedas permitir, pero tú también tienes que comprarte otro. ¿Por qué
te gusta? Todos tus gustos proceden del ego: un coche más grande te da
prestigio… Cuando algo te da prestigio, te gusta: un coche, una casa, el
mobiliario, la ropa... Te sientes poderoso. También a veces llamas a la puerta
de Dios pidiendo poder; pero esa puerta es sólo para aquellos que se han hecho
absolutamente conscientes de que el poder, la búsqueda de poder, es una
tontería, una locura.
Aceptas y
rechazas según el ego. Y el ego nunca está a gusto consigo mismo; es una
constante molestia, porque el ego tiene que mirar todo el tiempo a su
alrededor… Hay millones de personas y tú estás en competencia con todo el
mundo: nunca llegará el momento en el que te sientas contento y en paz. Puedes
poseer el mundo entero, pero un mendigo puede cantar mejor que tú. No puedes
tenerlo todo. Lo que sea que poseas no te satisfará. La mente, el ego, se
sentirá siempre insatisfecho.
Cuando no hay
ego no hay cuestión de agrado o desagrado. Donde sea que la naturaleza te
lleve, fluyes. Flotas en el Río de la
Vida y no eliges desde la mente. Vas donde el río te lleve,
sin preferencias, sin destino. Te mueves simplemente porque toda la Naturaleza se mueve en
esa dirección. La elección permanece en el todo; el agrado y el desagrado
permanecen en la totalidad, no son de tu incumbencia. Estás despreocupado y
donde sea que llegues es la meta. No hay una meta predeterminada. El “yo
quiero” ya no es el factor decisivo. Eres, simplemente, como una nube.
Si le prestas
más atención a una persona sólo quiere decir que la atención se mueve de esa
manera… Esa persona debe estar más necesitada, quizás más vacía y atrae más
atención. Es como si cavas un agujero en la tierra: el hoyo atraerá agua hacia
él. Si esa persona es más meditativa, Buda le concederá más atención; pero
recuerda, él no lo está haciendo: ha sido atraído. Es un fenómeno natural; no es
su elección o su gusto… Un hombre del Tao, un iluminado, simplemente fluye como
una nube, flota en el Río de la
Vida. No tiene preferencias ni aversiones, porque todo eso
pertenece a la mente soñadora, al ego soñador.
De una vez
por todas
“Todas las dualidades proceden de ignorantes
deducciones. Son como sueños o flores en el aire: es estúpido intentar
atraparlas. Ganancia o pérdida, correcto o incorrecto: tales pensamientos
tienen que ser finalmente abolidos de una vez por todas”. Hay que subrayar
esta expresión: “De una vez por todas”. Deja que penetre profundamente en ti,
porque hay dos formas de hacer las cosas: gradualmente, o de una vez. Si las
haces gradualmente no serás capaz de hacerlas, porque persistirán. ¿Por qué
gradualmente?, ¿por qué no de una vez? Si has entendido, ¿por qué darse tiempo?
Y si no has entendido, ¿cómo lo vas a hacer gradualmente? Y mientras tanto eso
que sea se arraigará más. Como mucho, puedes modificarlo de formas muy sutiles;
pero estará ahí. Puede que hasta empiece a convertirse justo en su opuesto,
pero estará ahí. Quizás nadie sea capaz de notarlo, pero tú serás consciente de
que está ahí…
No, el entendimiento
es siempre de una vez: entiendes o no entiendes. Si no entiendes, ¿cómo vas a
abandonar nada?; y si entiendes, ¿por qué gradualmente? Si entiendes, ahora
mismo lo abandonas; si no entiendes, pospones… El truco es: “Lo haré mañana”. Observa:
cuando te enfadas, inmediatamente actúas… ¿Por qué no haces lo mismo en lo que
afecta a tu vida? Porque sabes que si pospones las cosas no llegarán a hacerse.
Y realmente tienes miedo a hacerlas y te auto-engañas con el “lo haré mañana”… ¡No
pospongas! Si no estás convencido, di: “No lo tengo claro, así que lo voy a
mantener”. Al menos serás honesto contigo mismo y no te engañarás.
El
conocimiento es transformación. Si realmente supieras, harías inmediatamente,
lo abandonarías de una vez... Pero tú eres muy astuto. Crees que sabes, pero no
sabes. Quieres creer que sabes y que, poco a poco, estás intentando cambiarte a
ti mismo. La transformación nunca es gradual, siempre es de una vez… Nadie
cambia en el futuro (el futuro es una droga, la de mayor adicción de la Humanidad , con la que la
gente se auto-engaña para no hacer aquí y ahora lo que en su interior se mueve);
la transformación es siempre aquí-ahora. No hay ningún otro momento.
El tercer
ojo: el testigo interno
“Si el ojo nunca duerme, todos los sueños
cesarán naturalmente. Si la mente no hace discriminaciones, las diez mil cosas
son como son: de la misma esencia”… ¡El ojo, no los ojos!... Se trata del “tercer
ojo”.
Hasta cuando
tu cuerpo duerme, algo en ti se mantiene despierto. Puede que no tengas claro
que es, pero un punto, en algún lugar de ti, sigue siendo un testigo. Por eso a
la mañana siguiente puedes decir “esta noche he dormido estupendamente” o “he
pasado una noche fatal”. ¿Quién lo sabe? Alguien observa constantemente. Es el
tercer ojo que siempre está abierto, ni siquiera pestañea. La denominación es
simbólica: el tercer ojo indica que en ti hay una visión eterna, una vigilancia
eterna, un testigo eterno que nunca duerme, nunca sueña, puede ver la verdad.
Haya dentro de
ti ese lugar que nunca duerme. La verdad no es algo que esté en el exterior. La
cuestión radica en encontrar o en cómo buscar dentro de ti ese lugar que nunca
esta inconsciente y siempre está despierto, alerta, consciente. Y una vez que lo
encuentras, siguiéndolo puedes viajar hasta su mismo origen. Y ese origen es
Dios. Sólo tienes que viajar esa distancia; eso se convierte en tu camino.
Encontrando
al testigo interno, has encontrado el camino. Entonces, cada vez más y más,
conviértete en esa consciencia; deja que toda tu energía entre en esa
consciencia. Y cuanto más consciente te vas haciendo, menos sueñas... Y llega
un momento en el que, de repente, tú eres solamente el testigo y la mente ha
desaparecido. Toda la energía de la mente se ha disuelto en el tercer ojo. Ahora
eres sólo un testigo. Ese ser que atestigua es el lugar desde donde el mundo
desaparece y lo Divino se revela.
El tercer ojo
es el testigo. Él es uno. Si quieres ser uno en tu interior, busca el punto de
la consciencia que observa. Al caminar, observa; al comer, observa; al irte a
dormir, duérmete observando lo que ocurre. Tarde o temprano, un día, de
improviso, te darás cuenta de que el cuerpo se ha dormido, pero tú todavía
estás observando. Entonces verás cómo los sueños de la mente se caen por sí
solos, desaparecen. Estás todavía observando y, de repente, estás iluminado. Desaparecen
los sueños y con ellos todas las ilusiones (maya). Y ves que todo forma parte
de la esencia única. Los árboles pueden ser diferentes en la forma, pero lo que
no tiene forma en su interior es el uno. La roca es una con el árbol; el árbol
es uno con la estrella; y la estrella es una contigo. Todo está unido.
Al estar
dividido en tu interior, las cosas parecen ser múltiples. Es igual que cuando
rompes un espejo: se parte en muchos fragmentos y en cada uno se refleja tu
cara. Tú estás ahí, eres uno, pero ves muchas caras. Al estar dividido, todo queda
dividido y te asustas, ves enemigos por todas partes, empiezas a luchar, te
pones agresivo e intentas defenderte innecesariamente… Vives en sufrimiento,
mueres en sufrimiento. Hazte uno en tu interior y de repente todo se vuelve uno
en lo exterior. El Universo es como tú eres; si tú estás dividido, el Universo
está dividido; si tó no estás dividido, el Universo no está dividido.
No hay causa
para lo supremo
“Entender el misterio de la única esencia es
liberarse de todos los enredos. Cuando todas las cosas se ven por igual, Cuando
todas las cosas se ven por igual, se alcanza la esencia intemporal del Ser.
Ninguna comparación o analogía es posible en este estado sin causas ni
relaciones”. Por eso no se puede decir nada acerca de esta suprema
iluminación; porque es una y las palabras son para la dualidad. Puedes decir
algo, pero lo que sea que digas no será correcto porque estará en un nivel
diferente, en una dimensión distinta.
Es imposible
decirte nada acerca de la única esencia. Lo que sea que se diga será mal
entendido, mal interpretado… a no ser que crezcas. Ese es el problema… La gente
se acerca a los Maestros planteando sus interrogantes. Sus preguntas son
relevantes, pero no las pueden contestar porque la respuesta sólo es posible
cuando los que preguntan crezcan… Hay respuestas que sólo te pueden ser dadas
cuando crezcas. Pero cuando creces no hay necesidad de contestarlas,
simplemente las entiendes… Creéis que vuestra pregunta es correcta y que hay
que darle una respuesta… No se te puede decir nada de la verdad y todo lo que
se dice es siempre aproximado. Y no existe cosa tal como la verdad aproximada:
o es verdad o no es verdad. Por eso, lo que sea que se diga no tendrá sentido.
Cuando sepas te reirás. Pero no hay otra forma, no se puede hacer otra cosa.
Así que lo que dicen no es muy importante, es sólo para atraerte hacia un crecimiento.
Si te interesas y empiezas a crecer y a moverte en una dimensión acerca de la
que no sabes nada, han dado en el clavo.
No hay causa
para lo supremo. Lo supremo es el todo y no está relacionado. Está solo. ¿Qué
hacer entonces? ¿Qué decir? Si algo está relacionado, se puede decir algo
acerca de ello; si algo tiene causa, se puede decir algo acerca de ello, porque
participan al menos dos. El lenguaje es posible si hay dos. Si sólo hay uno, el
lenguaje se vuelve absolutamente absurdo.
No te
preocupes por las filosofías, no entres en argumentaciones de un tipo u otro.
Hay millones de argumentos y cada argumento se convierte en un enredo; cada
filosofía, en una nueva prisión. Simplemente una cosa: encuentra en tu interior
algo que no tenga causa, que sea uno. Y una vez que halles en tu interior un
pequeño vislumbre de ello, has encontrado el sendero. Ahora ya no necesitas
hacer nada… La meta te atrae como la gravedad, eres atraído hacia ella como si
fuera un imán. El centro te atraerá sin necesidad de ningún esfuerzo. Sólo
tienes que hacer una cosa: entrar en ello.
El único
esfuerzo es cómo ponerte en contacto con tu propia energía vital. Ese contacto
se ha perdido. Estás muy cerca, pero hay una distancia. Un pequeño giro, una
mirada atrás y las cosas empiezan a cambiar. Y cuando ocurra te reirás: “¿Por
qué parecía tan difícil cuando es tan fácil?”. Pero si no ocurre parece
difícil. Y puede ocurrir ahora mismo, de una vez, inmediatamente. Intenta
encontrar en tu interior algo que no tenga causa, que permanezca inmutable.
¿Cómo puedes hacerlo?
Te levantas
por la mañana y todo va cambiando: muchos estados de ánimo distintos se suceden
a lo largo del día y por la noche te vas a dormir. Por el día piensas y por la
noche sueñas: todo continúa como un flujo. Encuentra algo en este flujo que
permanezca igual: eso es atestiguar… Por la noche observas los sueños: los
sueños cambian, pero el testigo, el atestiguar, permanece igual. Por el día
observas los estados de ánimo: cambian, pero el atestiguar sigue igual. Si
estás sano, atestiguas la salud; si estás enfermo, atestiguas la enfermedad.
Una cosa permanece siempre igual, el atestiguar. Y todo lo demás tiene una
causa, mientras que el atestiguar no tiene causa. No te preocupes por las cosas
que tienen una causa, pertenecen al mundo de las ilusiones. Estás en busca de
lo que no tiene causa. Descubrirás que el atestiguar es lo único que no tiene
causa; nadie lo causa.
Un Maestro
sólo puede mostrarte el camino. No puede causar ninguna transformación, porque
todo consiste en buscar lo que no tiene causa. Nadie puede causarlo. Solamente
puede mostrarte el sendero; tú eres quien tiene que andarlo. Si un buda pudiera
transformarte, esa transformación también sería parte del mundo ilusorio,
porque de nuevo tú tendrías una causa.
Sólo observa:
la alegría, la tristeza, el placer, el dolor..., vienen y van a tu alrededor. Y
el atestiguar permanece como el mismísimo centro, sin causa, inmutable, uno.
Encuentra eso dentro de ti y todo se vuelve claro. Cuando estás claro en tu
interior, todo es transparente. La verdad está por todas partes, solamente
tienes que volverte uno.
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Fuente: Extracto
del capítulo 7 de “El Libro de la
Nada ”, de Osho, realizado por Emilio Carrillo.
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2/8/14
Audio de la entrevista a Emilio Carrillo en Radio Oasis de Salamanca, el 10 de junio de 2014
Se
ofrece a continuación el audio de la entrevista (duración: 34 minutos) realizada a Emilio
Carrillo por Silvia
Mohedano en el programa "Espacio
Interior" de Radio Oasis de Salamanca, con fecha 10 de
junio de 2014. La entrevista comienza en el minuto 07:30 de
la grabación y termina en el 41:30:
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31/7/14
Desde mi Corazón al tuyo…
Caminando sin dirección, perdida en la
inmensidad de palabras nocivas de un vocabulario rico en desánimos, dejé pasar
durante años mi verdadero propósito de vida. Toqué fondo como lo hacen los
exploradores submarinos y la fuerza del magma me sacó como volcán en erupción
sobre las llanuras de un mundo desolado por tal aparición.
Asustada, ya sin rabia, mire alrededor y
no vi peligro alguno. Me miré y sentí aún el fuego magmático que desde mi
interior salía hacia afuera y hacía que a mi paso todos huyeran.
Me senté sola a meditar en lo que estaba
sucediendo y eso hizo que mi cuerpo volviera a tomar la forma humana, sentí las
llamaradas en mi interior fluyendo con libertad. ¡Por fin encontré la forma!
Me levanté y todo lo que antes parecía
una amenaza eran ahora oportunidades para modelar en mi vida, con unas manos
que irradiaban una luz por todos sentida y por pocos conocida.
Es así, como nace un proyecto que mira
hacia los ancestros, pues es lugar de los míos en este último tramo. Digo así,
pues la raíz es la misma la de todos, y la que ahora recojo para mi labor es la
que me antecede en un siglo o dos, no más.
Esther, enelpuntodelai o yo vuelvo a
Villafruela, lugar de labranza en los páramos del Arlanza en las nobles tierras
burgalesas, para desde la tierra conectar con la vivencia del ser humano como
parte de la Naturaleza.
Este nuevo proyecto, en el cual me he
embarcado, abre las puertas a todo aquel al que su curiosidad lleve allí. Les
mostraré la tierra de mis ancestros para que puedan conectar del modo más
genuino con su ser esencial, sin prejuicios, esquemas preconcebidos, como cada
cual quiera disfrutar, pues este es el verdadero sentir del ser humano.
Además, aprovechando el marco de las
fiestas patronales, pondremos a disposición de todos aquellos que se acerquen a
Villafruela, talleres de contacto con los elementos, jugar con nuestro cuerpo
reconociendo nuestros pies y su conexión fuera-dentro, coaching personal,
reconstruyendo nuestros cuatro planos y mucho más!! Todo lleno de fantasía,
juego, dinamismo, creatividad y dosis de diversión.
Os espero la primera quincena de Agosto
en Villafruela (Burgos).
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Autora: Esther G
Corredera (enelpuntodelai@gmail.com)==========================================================
30/7/14
Todos somos artistas
Después de leer la entrevista que le hicieron al pintor Armando Rabadán, hijo de nuestros amigos Julia y Armando, con motivo de su exposición en el Círculo Mercantil, algo entrañable surgió en mí con motivo del arte.
Cuantas veces hemos sentido: ¡Qué suerte la de
Beethoven, Gª Marquez....al oir la Novena Sinfonía, leer Cien años de soledad, las posías
del humilde Machado o entrever la grandeza de la mística de Juan de Yepes! No
sabemos nada de nosotros; no entendemos porque no trascendemos las formas, no
usamos la alquimia para transformar las cosas más simples en magia. Todos somos
artistas,si queremos,si cambiamos nue hacestra mirada y por ello nuestro
corazón.
+Artista es la mujer que va a dar a luz a un
hijo de la vida al que ama ya, como vaya a ser en libertad.
+ Artista es el que barre y limpia la ciudad
para que vivamos mejor en ella, si lo hace así.
+Artista es el médico que cura ó no, pero que
siempre transforma el ánimo del paciente por su dedicación y afecto.
+Artista es el profesor que transciende las
formas de su alumno, sigue su evolución y goza de que sea feliz y libre.
+Artista es el inntuitivo que, humildemente,
tiene la solución a casi todos los problemas.
+Artista es el que cocina con cariño y da un toque personal a cada receta.
+Artista es el que cocina con cariño y da un toque personal a cada receta.
+Artista es el que tiene el don de aglutinar en
cualquier espacio: familia, escuela, trabajo, donde se dan opiniones y
caracteres distintos.
+Artista es aquel que vive de tal forma, que se
le ama, casi sin saber por qué.
+Artista es el que cambia de trabajo o forma de
vivir y, si no le es posible, hace que su "actualidad" se transforme
en su "felicidad".
Todos somos artistas si vivimos la magia de lo
cotidiano, si aceptamos con amor lo que acontece, que es el Río de la Vida.
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Autora: Concha Redondo==========================================================
28/7/14
Amaneciéndonos
Nací
en un cielo espumoso donde la hierba es fluorescente y la tierra una pisada
acuosa. Nací en Mí y en Ti. En mí Soy; y en Ti permanezco. Fluyo, emerjo, salto
y brinco... chisposo, brilloso... En la espuma nado volando entre juncos brumosos. Voy, vengo, estoy y estallo, jubiloso.
Morir
no es la meta, sino salto vigoroso. Morir en vida siendo la vida sin muerte,
sin final. Muero en Ti cuando mueres en Mí, viviendo un jugoso momento eterno,
vigoroso, perfecto.
De
hecho, soy la consciencia que no ha nacido nunca y nunca morirá.
Soy
la consciencia iluminada que es la mismísima raíz de toda la existencia; y no
sólo la raíz, también su florecimiento. El tiempo y el espacio existen en mí y en
mí no existe el tiempo ni el espacio. No se puede decir dónde habito porque soy
en todas partes y todas partes están en mí. Vayas donde vayas, estoy. Sin más,
sin un menos imperfecto que infinito es.
Soy
el creador de tus instantes y momentos, siendo tú la experiencia de mis
resultados, la caricia experimentada… Vuelvo y te encuentro sin haberte
perdido y, sin embargo, en ti me perdí. Y ahora, tras encontrarnos, nos hallamos ambos presos de amor y libres para el juego.
Soy
la consciencia que todo llena y de la que todo emana. Y soy más grande que el
tiempo y el espacio, pues el que mira, el testigo, el que ve, tiene que ser más
grande que lo que ve... Este observador, esta consciencia, tiene que ser más
grande que lo observado. Podemos ver el espacio y podemos ver el tiempo… Por lo
tanto, esa consciencia, “ese que ve” dentro de nosotros y que es lo que en
verdad Somos ha de ser más grande que ambos.
Soy la brasa escondida en las
profundidades ocultas de una luz amorosa. El chasquido del palo ardiente soy,
rompiendo el instante. Perdiendo el segundo en el milímetro, igualando el
infinito en lo imperfecto. La gota del sudor helado del jugoso y ardiente
abrazos. La mirada esquiva del retozo besado. Soy eso y todo sin dejándome
llevar en la nada,
Una
vez que ocurre la iluminación todo está en ti. Todo empieza a moverse en ti…
Los mundos surgen de ti y se disuelven en ti porque tú eres el todo… Todo lo
contienes, todo te contiene… Estás en todas partes, todas partes están en ti… En la
nada del Todo cuando el Todo ya es Nada, siendo Todo y nada, nadando.
Soy la noche del día sin que el
día nazca a la noche y sin que la noche amanezca
en un día. La oscuridad de la luz perfeccionando el trazo del carbón pintado.
Reteniendo y expandiendo.
Soy tú; y tú eres sin dejar de
Ser.
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Autor: Deéelij & Emilio Carrillo
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25/7/14
Audio de la entrevista a Emilio Carrillo, con fecha 17 de junio de 2014, para el Canal Ondas y Radios 2000
Se ofrece seguidamente el enlace donde se puede descargar el audio de una nueva entrevista efectuada a Emilio Carrillo, el pasado 17 de junio, por Antonio Salazar para el Canal Ondas y Radios 2000. Su duración es de 56 minutos:
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23/7/14
Vivir como reyes con un puñado de euros
Vivir como reyes con un
puñado de euros es un potente libro cuya autora es Rocío
García González, escritora y comunicadora. Licenciada en
Derecho por la Universidad
de Sevilla, trabajó como empleada de banca durante más de diez años para las
principales entidades del país así como en varias Fundaciones Privadas. Master
en Dirección de Comunicación Empresarial e Institucional DCEI y Experta en
Responsabilidad Social Corporativa, se dedica a promover proyectos sociales
como la implantación de la
Renta Básica Universal, la protección de los Derechos de los
Animales y a concienciar a todos que otra vida es posible.
¿De qué trata el libro?... Es
hora de comprender que “para vivir como un rey” no es necesario tener mucho dinero.
Se trata de valorar lo que tenemos y disfrutarlo, de mirar con ojos nuevos lo
que antes pasaba desapercibido, de vivir el presente, el día, el segundo...
Nos dice la autora que olvidemos
todo lo que nos han contado y nos sumerjamos en las páginas del texto donde nos
enseñará a establecer las prioridades de nuestra vida y a simplificarlas; a
cambiar vuestra actitud con el dinero; a modificar vuestro chip; a conseguir la
libertad financiera para poder hacer con vuestro tiempo lo que más os gusta; a
cuidaros por dentro y por fuera con muy poco dinero; a conseguir ingresos que
no dependan del trabajo; a replantearos trabajar por vuestra cuenta; a jugar
con la vida, sentir, leer y disfrutar; a ser responsables con vuestro entorno;
a atraer la abundancia a vuestra vidas; y a adelantaros cómo funcionará la
nueva economía que ya ha llegado.
En este libro se unen la
economía con la espiritualidad como nunca antes y podréis descubrir como todo
está relacionado.
Además con este proyecto
se quiere ser solidarios y una parte de las ganancias serán destinadas al
proyecto www.divertina.es de terapias con animales para niños con problemas
graves de salud.
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21/7/14
Charla de Emilio Carrillo en Chiclana: viernes 25 de julio de 2014
Viernes 25 de julio de 2014 (21:00 a 22:30 horas). Chiclana (Cádiz):
Charla: “La práctica cotidiana de nuestra divinidad", dentro del encuentro "Las sabidurías de las edades" organizado por la Asociación El Globo Azul: http://asociacionelgloboazul.blogspot.com.es/
Centro de Recursos Ambientales Salinas de Chiclana (Ruta de los Esteros)
Para reservas y mayor información: mdccorazon@gmail.com
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19/7/14
No persigas ninguna meta
Vivir en el Gran Camino
no es ni fácil ni
difícil,
pero aquellos que tienen
una visión limitada
son miedosos e indecisos:
cuanto más se apresuran,
más lentos van,
y el apego no tiene
límites;
estar apegado, aunque sea
a la idea de la iluminación,
es desviarse.
Deja que las cosas sean a
su manera
y no habrá ni ir ni
venir.
Obedece a la naturaleza
de las cosas (tu propia naturaleza)
y andarás libre y
tranquilo.
Cuando el pensamiento
está cautivo, la verdad se oculta,
pues todo es oscuro y
confuso,
y la gravosa práctica de
juzgar
trae consigo irritación y
hastío.
¿Qué beneficio se puede
sacar
de las distinciones y las
separaciones?
Si deseas ir por el
Camino único,
no desprecies ni siquiera
el mundo
de los sentidos y las
ideas.
En realidad, aceptarlo
plenamente
es idéntico a la
verdadera Iluminación.
El hombre sabio no
persigue ninguna meta,
pero el tonto se encadena
a sí mismo.
Hay un Dharma, una
verdad, una ley, no varias;
las distinciones surgen
por las tenaces
necesidades del ignorante.
Buscar la Mente con la mente
discriminatoria
es el mayor de los
errores.
Eres
el camino y la meta
El
entendimiento en sí mismo es la verdad. Decir que a través del entendimiento se
alcanza la verdad no es cierto, porque no hay otra verdad que el propio
entendimiento… Entiendes..., entonces te has convertido en la verdad. La verdad
no está en algún lugar esperándote: se revela a través de tu entendimiento, se
revela dentro de ti.
Siempre que
haya una meta, el camino hacia ella podrá ser fácil o difícil. Pero la verdad
no es una meta; ¿así que cómo va a ser fácil o difícil? Hay gente que afirma
que la verdad es muy difícil y otros sostienen que es fácil. Ambas posturas son
incorrectas y nacen en la mente: ¿es difícil?, entonces la mente puede
encontrar técnicas, caminos y medios, para hacerla fácil…Pero ¿hay acaso una
meta? Este es el quid de la cuestión. Si hay una meta, en algún lugar, en la
lejanía, entonces hay posibilidad de hacer caminos, medios, vehículos... más
fáciles. Sin embargo, no hay una meta, así que ¿cómo va a ser fácil o difícil?
Y si no hay una meta, ¿cómo va a haber un camino? Y si no lo hay, ¿cómo va a haber
métodos y técnicas para llegar a ella? ¡Imposible!
“Vivir en el Gran Camino no es ni fácil ni
difícil...” Entonces ¿qué es este Gran Camino? Es tu naturaleza; ¡tú ya
eres eso! Es por eso que no es una meta. No es algo que esté en el futuro. No
se necesita tiempo para que ocurra. Tú siempre has estado en él; ya es. Ya
estás en la meta, tú existes en la meta. No puedes existir fuera de ella, no
hay posibilidad de salirte de ahí. Donde sea que vayas tu Tao irá contigo. Es
tu naturaleza intrínseca. No es prescindible, no puedes ponerla a un lado y
olvidarla. Ya estás ahí porque ese “ahí” es aquí. No necesitas mirar al futuro:
simplemente estate aquí y lo encontrarás. Si lo buscas, no lo encuentras. No
busques, sólo sé… y ahí está. Y te reirás, porque siempre ha estado ahí; era
sólo debido a tu búsqueda que no te dabas cuenta, que al tener tanta prisa no
podías verlo dentro de ti.
Eres el
camino y la meta; no hay ninguna distancia entre tú y la meta. Eres el buscador
y lo buscado; no hay ninguna distancia entre el buscador y lo buscado. Eres el
discípulo y el maestro, el medio y el fin. Este es el Gran Camino. Ha estado
siempre a tu alcance. En este mismo instante estás en él, sólo que al estar
dormido no puedes verlo. Y entonces te pones a buscar. Está justo delante de
tus ojos. Pero en tus ojos no hay claridad: están llenos de opiniones,
distinciones, palabras y teorías. Por eso tu visión es borrosa… Lo que sea que
estés buscando está justo delante de ti.
Los hindúes
emplean el método de mirarse la punta de la nariz, sin hacer ninguna otra cosa.
Quieren mostrar con esto es que está justo delante de ti. Quédate en silencio,
mírate la punta de la nariz y no te líes con ningún pensamiento... Y de pronto,
ahí está; justo en la punta de la nariz, siempre delante de ti. Y la punta de
la nariz, vayas donde vayas, está siempre delante de ti. Si vas al lugar
adecuado, ahí está; si vas a un lugar equivocado, ahí está. Si eres un pecador,
está delante de ti; si eres un santo, ahí está, delante de ti. Cualquier cosa
que hagas y ahí está, delante de ti.
La verdad
está justo delante de ti. Adonde sea que vayas, va contigo. No puedes perderla,
así que no es cuestión de encontrarla. Pero nunca te miras la punta de la
nariz, porque siempre estás mirando otras cosas, interesado por otras cosas… Cuando
alguien empieza a ver la punta de la nariz sin hacerlo voluntariamente, cuando
haga lo que haga la ve, se hace consciente y habrán dejado de tener sentido todos
los objetos de deseo. Y morirá a este mundo. Tendrá un nuevo nacimiento, porque
este mundo y esta vida desaparecerán. En lo que concierne a su viejo ser, él ya
está muerto. Él es un nuevo ser, es un renacimiento. Ahora ya no hay un ir y
venir.
Se ha
realizado; ¿tan sólo mirándose la punta de la nariz? Sí, porque la cuestión
radica en mirar lo que hay delante y no a los lados. Porque la verdad está
delante de ti, no puede ser de otra forma. No es ni fácil ni difícil. No es
cuestión de hacer algo. Al hacer, te perderás, porque te absorberá el hacer. Y
si haces algo, será fácil o difícil. Es cuestión de no-hacer. ¿Cómo va a ser
fácil o difícil el no hacer? El no-hacer está completamente más allá del mundo
del hacer. ¡Es solamente ser! Ser es sencillamente ser. Este es el Gran Camino.
El único esfuerzo está en llegar a conocer y verse la punta de la nariz.
Cuanto
más rápido vas, más lento eres
“Pero aquellos que tienen una visión limitada
son miedosos e indecisos: cuanto más se apresuran, más lentos van...”. Le
ocurre a todo el mundo y es lo que te ha ocurrido a ti. Cuanto más rápido vas,
más lento eres. Porque vas sin mirar delante de ti, ¡y la meta está aquí!
Cuanto más rápido te mueves, más rápido te alejas. ¡No vayas a ningún sitio!
Estate aquí e inmediatamente llegas. No hay ningún espacio que recorrer, ningún
tiempo que transcender. Haz del aquí y el ahora tu único mantra, no necesitas
nada más. Estate ahora y aquí.
Algunos se
preguntan cuándo se iluminarán. Si se les contesta “ahora”, no se lo creen.
Aquí y ahora no son dos palabras, al igual que el espacio y el tiempo tampoco
lo son. Einstein acuñó el término “espacio-tiempo” porque descubrió
científicamente que el tiempo no es otra cosa que la cuarta dimensión del
espacio. Y aquí y ahora tampoco son dos palabras. Miles de años antes que
Einstein, los místicos fueron conscientes de ello. Es “aquí-ahora” porque el
ahora no es más que una dimensión del aquí. Y cuando ocurra la iluminación,
será en el “aquí-ahora”. ¡No hay necesidad de esperar!
Pero no te
decides, tienes miedo; eso crea el problema. Quieres algo y, al mismo tiempo,
no lo quieres. Esta es la situación de una mente temerosa: quiere y no quiere
porque tiene miedo. Sin embargo, los que carecen de miedo tienen fe, porque la
fe es una decisión total. Vives totalmente en ella, es una confianza, sin nada
que te retenga, es incondicional. No se puede volver atrás. Es un salto al
abismo. Lo que no te permite tener fe es el miedo, no la incredulidad. Por
supuesto que racionalizas tu miedo y lo escondes tras las palabras. Dices: “Tengo
dudas; ¿cómo voy a entrar en ello a no ser que esté totalmente convencido?”.
Pero mira profundamente en tu interior y encontrarás miedo. El miedo significa
que una mitad de ti quiere adentrarse y la otra mitad no quiere; una mitad se
siente atraída por lo desconocido, mientras la otra se aferra a lo conocido.
Porque lo conocido es lo conocido, no implica miedo. Esta mitad pertenece a la
memoria, al pasado, porque el pasado es conocido.
El miedo te
divide y, si estás dividido, hay indecisión. Y si hay indecisión, estás
estancado; y todo el mundo está indeciso. Este es el problema, esta es la
ansiedad. La vida sigue fluyendo y tú te has vuelto como una piedra, bloqueado,
un prisionero del pasado.
Gurdjieff
vivió durante al menos seis años en un monasterio oculto en Bokhara. Cuando
alguien entraba en él para hacerse discípulo, se le daba una placa. En un lado
llevaba escrito: “Estoy negativo. Por favor, no me toméis en serio”; si digo
algo ofensivo, en realidad, no te lo estoy diciendo a ti: es porque estoy
negativo, estoy lleno de odio, ira y depresión. Y si hago algo, es debido a mi
negatividad, no a que tú estés equivocado. Y en el otro lado: “Estoy positivo,
estoy amoroso, lleno de afecto. Por favor, no me toméis en serio”; si digo que
eres maravilloso, no estoy diciendo nada acerca de ti; es sólo que me siento
bien. Cuando alguien sentía que su estado de ánimo está cambiando, daba la
vuelta al letrero, pero seguía con la placa colgada.
Sólo cuando
esta división se acababa, el discípulo iba al Maestro y le decía: “No soy ni lo
uno ni lo otro. Ahora no estoy ni negativo ni positivo, todo se ha calmado y
mis dos alas se han hecho una, ahora soy uno”. Entonces se quitaba la placa. El
momento en el que se retira la placa es un momento de iluminación: ¡ya estás
completo!
Una parte de
ti se agarra a los viejos hábitos y la otra quiere adentrarse en lo
desconocido. Entonces estás estancado. Trata de darte cuenta. No es ni fácil ni
difícil. Sólo observa lo que estás haciendo contigo y con los demás. Todo lo
que hagas a medias te producirá sufrimiento. El infierno es el lugar en donde
la gente se estanca; y el cielo donde no están paralizados. El infierno es un
lugar en donde no hay libertad, el cielo es libertad. Los hindúes han llamado
al estado supremo moksha: libertad absoluta.
Al
agarrarte, te vuelves a estancar
“...Y el apego no tiene límites”. Recuerda,
no importa dónde te agarres: agarrarse es en sí mismo es el problema, no a lo
que te agarras. Y el apego no se limita a este mundo. También puedes apegarte a
la iluminación, a Dios, al amor, a la meditación... Y, al agarrarte, te vuelves
a estancar… No te agarres a nada, permanece libre. Y cuando no te estancas en
ningún lugar de tu energía, la verdad llama a tu puerta. Siempre ha estado
llamando, pero estabas estancado y no podías oírlo. Está justo delante de ti,
en la punta de tu nariz.
“...Estar apegado, aunque sea a la idea de la
iluminación, es desviarse”. La iluminación nunca se alcanza, ocurre. Y la
mente que busca conseguirla nunca la alcanza. ¡Conseguir! ¡Alcanzar! Esa es la
obsesión del ego. La mente que quiere conseguir es el ego. Pero el que vive la Iluminación es quien
no está tratando de conseguirla, aquel que simplemente que no tiene meta… El
que no va a ningún lugar o meta; el que se mueve, pero cuyo movimiento no es
para alcanzar nada. Se mueve por su energía, no por algo en concreto; su
movimiento no es a causa de ningún motivo u objetivo.
No preguntes
por el camino, pregunta cómo moverte mejor. No preguntes por la meta. La
existencia es infinitamente generosa con todo el mundo… Los árboles pequeños
florecen; los árboles grandes florecen. ¡La cuestión es florecer! La felicidad
no es cuestión de tamaño ni de cantidad. Es la cualidad de tu ser… Todos los seres humanos son como ríos, todos
alcanzan el océano. Pero no lo convirtáis en una meta; si no, cuanto más
deprisa vayáis, más lentos os moveréis. Y cuanto más quieras llegar, más
estancado estarás, porque tendrás más miedo. El miedo a no llegar te agarrotará;
el miedo a equivocarte te mutilará. Si no hay meta, no hay miedo. El temor a la
posibilidad de fracasar procede de estar orientado hacia una meta… Hasta el
esperar se convierte en un esfuerzo interno.
Tú,
sencillamente, miras... ¡Te relajas! Cuando ya no estás ahí, ocurre. Y nunca va
a ocurrirte a ti; ocurrirá sólo cuando el barco esté vacío, cuando la casa esté
vacía. Cuando bailas pero no hay un bailarín; cuando observas pero no hay un
observador; cuando amas y no hay un amante ¡ocurre!... ¡Simplemente sé! ¡Lo
Supremo llegará! Deja que la decisión y el problema sean de lo Supremo, no
tuyos! Tú no te preocupes; sencillamente goza de la vida tal como fluya,
mientras dure. Y no pretendas alcanzar nada, porque hacer eso es crear la mayor
tensión que le pueda ocurrir a la mente. Entonces no puedes mirar aquí-ahora y
miras hacia adelante, a la lejanía, al futuro, a la meta, a la utopía, a la
ciudad dorada, a Shambala. Y tienes que alcanzarla, así que corres. ¿A dónde
vas? ¿De quién huyes? ¿Por qué corres? Shambala está aquí y ahora; la utopía ya
ha ocurrido.
Dios es una
infinita sobreabundancia. Siempre crea lo mejor, sin comparaciones. Y Dios
viene a ti muchas veces, pero se marcha, porque estás ausente. Nunca estás
donde estás. Hay dos tipos de locura: la que deriva de las preocupaciones; y la
que procede de la sobreabundancia de ser. La elección es tuya. O ser un loco
preocupado en el diván de algún psiquiatra, o volverte un loco de Dios.
Entonces toda tu vida se vuelve una danza, un éxtasis infinito, una bendición
que crece y crece... y no tiene fin. Comienza, pero nunca acaba.
“Deja que las cosas sean a su manera y no
habrá ni ir ni venir”. No te interpongas en su camino, no intentes cambiar
nada. Esto es algo muy difícil de entender para la mente, porque a ella le
encanta cambiar. Y ella te atrae porque parece “!que sí, que puedes mejorar,
así que trata de cambiar”. Pero no puedes mejorar y entonces te estancas
¡porque ya eres lo mejor! La única cuestión es cómo dejar de preocuparte y cómo
empezar a vivir. Sé un vividor, deja que las cosas ocurran por sí mismas… Disfruta
mientras seas. Y si puedes disfrutar mientras eres, de repente te das cuenta:
esta es la fuente original. Has tocado vida infinita. No impongas tu propia
manera. Deja que tu Tao fluya, deja ir a tu naturaleza... ¡dondequiera que
vaya!
Cuando
estás repleto
“Obedece a la naturaleza de las cosas (tu
propia naturaleza) y andarás libre y tranquilo. Cuando el pensamiento está
cautivo, la verdad se oculta, pues todo es oscuro y confuso, y la gravosa
práctica de juzgar trae consigo irritación y hastío. ¿Qué beneficio se puede
sacar de las distinciones y las separaciones?”… Ahí están los pensamientos.
Déjalos estar, ¡tú no te impliques! Déjalos que se muevan… Necesitan tu energía
para moverse. Y si no te involucras, poco a poco la energía se retira por sí
sola, se va haciendo menor y menor. Y llega un momento en el que los
pensamientos vienen solamente cuando se les necesita. Los pensamientos en sí no
son una carga; lo que es una carga son los pensamientos innecesarios, ellos son
los que nublan tu visión.
Cuando te quieres
mover, usas las piernas; cuando quieres pensar, usas los pensamientos; cuando
te quieres comunicar, usas la mente. Pero cuando estás sentado bajo un árbol,
¿para qué continuar moviendo las piernas? Pero aun así tu mente continúa
moviéndose… La mente es una función y la función es útil en el momento oportuno,
cuando se la necesita… Cuando tienes hambre, comes; cuando te quieres comunicar,
usas pensamientos; mas cuando no tienes hambre, no sigues comiendo.
Cuando la
mente sea necesaria, úsala; cuando no lo sea, ponla a un lado. Tú eres el maestro…
Pero la mente ha asumido el mando. Sea lo que sea que estés haciendo, ella
sigue y sigue, como si fuera una radio que no puedes apagar porque se le ha
estropeado el botón y está siempre encendida. Duermes y la radio continúa;
comes o haces el amor y la radio sigue. Tienes que aguantarla constantemente y,
poco a poco, te vas volviendo insensible al hecho de que la radio siempre esté
encendida.
Eso es lo que
le ha ocurrido a tu mente; no sabes dónde está el botón para apagarla. Y lo has
dado por hecho, como si tuviera que ser así. Pero no lo es: el botón se puede
sustituir. Esto es lo único que hace la meditación. No te conducen a la
iluminación, lo único que hace es poner el botón que faltaba. Así que ninguna meditación
te conduce directamente al ser, simplemente arregla tus funciones… Cuando el
zapato es el que corresponde al pie, te olvidas del pie. Cuando cada función
encaja, el cuerpo se olvida. Cuando cada función encaja, este mundo de
apariencias desaparece. ¡Estás iluminado! De repente todas las cosas están
iluminadas tal como son.
Escucha
al cuerpo y disfruta de este momento
“Si deseas ir por el Camino Único, no
desprecies ni siquiera el mundo de los sentidos y las ideas”. Hay personas
que luchan contra los sentidos. Se convierten en ascetas. Son básicamente
masoquistas, disfrutan torturándose a sí mismos. Pero la sociedad les respeta
-y eso se convierte en un aliciente- porque los sentidos no les atañen.
Sin embargo, los
sentidos son las puertas para encontrar el infinito que nos rodea; por ellas el
infinito entra en ti y tú entras en él. Y estas personas van cerrando sus
puertas. Entonces sus casas, sus cuerpos, se convierten en prisiones y sufren.
Y cuanto más sufren, más se les venera; porque la gente cree que han hecho algo
milagroso, que han transcendido el cuerpo.
No hay
ninguna necesidad de transcender el cuerpo. Lo único que tiene que ocurrir es
que el cuerpo funcione correctamente, perfectamente. No hay que luchar contra
él, sólo tienes que entenderle. Y el cuerpo es enormemente sabio; más sabio que
tu mente porque el cuerpo ha existido durante mucho más tiempo que la mente.
El cuerpo es
muy antiguo. Una vez tuviste forma de roca: el cuerpo estaba ahí, pero la mente
se encontraba profundamente dormida. Luego, te convertiste en un árbol: el
cuerpo estaba ahí. La mente aún permanecía profundamente dormida, no tanto como
en la roca, pero aun así, estaba dormida. Luego te convertiste en un animal: el
cuerpo estaba vibrante de energía, pero la mente no estaba funcionando. Luego
te convertiste en un pájaro; luego en un ser humano...
El cuerpo ha
estado funcionando durante millones de años y ha acumulado mucha sabiduría, es
muy sabio. Así que, si comes demasiado, el cuerpo te dice: “¡Para!”. La mente
no es tan sabia. La mente dice: “Tiene un sabor exquisito; come un poco más”.
Si escuchas a la mente, se vuelve destructiva para el cuerpo de una u otra
forma porque la mente es una recién llegada, todavía no es sabia, es inexperta.
Si escuchas a
la mente al principio estarás demasiado en los sentidos y, después, te hartarás
y te producirá conflicto y dolor. Comer demasiado te causará dolor y vomitarás.
Entonces la mente dirá: “Comer es malo, así que ayuna”. El ayuno también es
peligroso. Si escuchas al cuerpo, nunca comerás en exceso ni nunca de menos;
sencillamente seguirás el Tao. El cuerpo tiene su propia sabiduría. Si permites
que el cuerpo se exprese, vas por el camino correcto, el Gran Camino. Y esto no
sólo ocurre con la alimentación, sino que también ocurre con todas las cosas de
la vida.
No interfieras
y te volverás muy sano, te invadirá el bienestar. Sentirás que todo va bien, el
zapato encaja. Pero el problema es la mente. La mente tiene su propia función:
cómo relacionarte con otros, cómo moverte en este mundo, cómo conducir un
coche, cómo mirar hacia adelante y hacer planes, etcétera. Pero la base sigue
siendo el cuerpo.
Las personas
que están en contra del cuerpo y destruyen sus sentidos tardarán más tiempo en
descubrir su iluminación que aquellas que escuchen a sus sentidos y sigan sus
consejos. Si escuchas a tus sentidos, te vuelves sencillo. ¡Escucha al cuerpo!,
porque estás aquí para disfrutar de este momento que te ha sido dado, esta
maravilla que te ha ocurrido. ¡Estás vivo, consciente, y el mundo es enorme! Y
estás sufriendo, preocupándote y sin darte cuenta de nada.
Disfruta este
momento, siente el éxtasis y estate agradecido. No le pidas más a la
existencia. Simplemente goza de lo que te ha dado. Y cuanto más lo goces, más
te será dado… Jesús dice algo paradójico: “Cuanto más tengas, más te será dado;
y si no tienes nada, hasta lo que tienes te será quitado”. Esto no tiene
ninguna relación con la economía. Significa que sólo aquellos que tienen
obtendrán más, porque cuanto más disfrutan más crecen. La vida crece en el
gozo. El que no esté agradecido perderá lo que tiene. Al que lo está, la
existencia entera le ayuda a crecer más, porque se da cuenta de lo recibido.
Sé más amoroso
y recibirás más amor. Da más y tendrás más para dar. Comparte y tu ser
aumentará. Pero tú nunca das, nunca amas, nunca compartes. De hecho, ni
siquiera te das cuenta de que tienes algo. Estás simplemente esperando que algo
ocurra en algún lugar. ¡Ya ha ocurrido! Simplemente míralo; tú llevas el tesoro…
Esta vida, tal como es, ya es demasiado. Se dichoso en ella, en sus pequeñas
cosas. Hasta el alimento debería convertirse en un sacramento; darse la mano,
en una ofrenda; estar con la gente, en
una profunda alegría… Porque lo que a ti te ha ocurrido no ha ocurrido en
ningún otro lugar.
No
deprecies…
“No desprecies ni siquiera el mundo de los
sentidos y las ideas”. Los sentidos y las ideas también forman parte de la
existencia y su perfección. Al igual que la mente, siempre que estén en su
lugar. Sin embargo, el ser humano contemporáneo tiene todos sus centros mezclados:
todo interfiere con todo…
Cuando haces
el amor no necesitas la mente, pero ella sigue funcionando. En realidad haces
el amor con la mente, no con el centro sexual. El sexo es un florecimiento, un compartir,
un profundo encuentro entre dos personas. Pero la mente siempre está
interfiriendo. Y entonces el centro sexual se tomará su propia revancha.
Mientras estudias el Gita, el Corán o la Biblia , el sexo te vendrá a la mente, y te
pondrás a pensar en él. Tiene que ser así, porque has perturbado el centro
sexual.
Todo es
perfecto, basta con que esté en su lugar adecuado. Y lo que pasa contigo es que
todo se encuentra en el lugar inadecuado. Cuando haces el amor, entra la mente;
cuando meditas, entra el sexo. Cuando comes, entra la mente; cuando te duermes,
entra la comida. Todos los centros están mezclados en un caos.
Deja que cada
centro sea puro, deja que cada centro funcione por su propio derecho, su propio
tiempo, su propio carácter y su propio periodo. No le dejes que se vaya a los
otros centros. Y empieza con la mente, pues ella es la que se mete en el
terreno de todos los demás centros. Entonces cuando goces de la mente, ningún
centro interferirá porque todos los demás centros son inocentes… El sexo es
simple y la mente lo complica y lo condena… Disfruta de cada sentido en sí
mismo; y cuando lo estés disfrutando, fúndete en él para que no quede ninguna
energía que se pueda mover a ningún otro sitio, que toda la energía esté en él.
En ese momento no hay mente, en ese momento no hay nadie; te conviertes en
energía sexual. Cuando tengas hambre vuélvete hambre; come como si cada célula
de tu cuerpo tuviera hambre y absorbiera el alimento. Y déjalo gozar.
Y cuando
quieras pensar, siéntate debajo de un árbol, cierra los ojos ¡y disfruta de tus
pensamientos! No hay nada malo en los pensamientos. Gózalos como el
florecimiento que son, una gran poesía en sí mismos. Entonces llega una
claridad, tus aguas no están turbias, el lodo se asienta y puedes ver a través
de las cosas.
“… En realidad, aceptarlo plenamente es
idéntico a la verdadera Iluminación”. Si puedes aceptar plenamente lo que
quiera que seas, eso es la iluminación.
No pienses
que cuando te ilumines verás luces y tendrás visiones. Eso ocurre en el camino,
pero es sólo parte de la mente, no tiene nada que vez con lo supremo. Todas tus
luces y experiencias proceden de la mente. Y la energía se mueve en el cuerpo,
donde hay sentidos sutiles ocultos. Cuando estos sentidos se activan, puedes
sentir muchas cosas. No hay problema, disfrútalo, pero no creas que eso es la
iluminación.
La
iluminación ocurre sólo cuando no hay ninguna queja en ti, cuando no vas a
ningún sitio, cuando no hay ni deseo ni condena ni juicio. Simplemente existes,
con una aceptación total. La iluminación es algo muy ordinario. No es nada extraordinario,
no es nada especial, porque lo especial es la búsqueda del ego. Simplemente
eres… y eres feliz: feliz sin causa alguna. No hay demanda, no hay nada que
añorar ni nada a lo que agarrarse.
El éxtasis es
la felicidad sin causa. Una persona iluminada es simplemente feliz, de la misma
forma que tú eres simplemente desgraciado. Aunque a veces el zapato le apriete,
él sencillamente lo pone en su sitio. No es sufrimiento, es simplemente dolor
físico; es una incomodidad, pero no sufrimiento. Simplemente, se cambia de
zapato o camina sin él.
Un iluminado
puede sentir la incomodidad, pero nunca el sufrimiento. Al no haber ninguna
causa para su éxtasis, el sufrimiento es imposible. Sin causa, no tiene
opuesto. Esto es ananda: éxtasis bendito, alegría sin causa, sin razón alguna.
Por eso, siempre que alguien está en éxtasis, el mundo entero piensa que está
loco. Le preguntarán: “¿Por qué estás en éxtasis?, ¿de qué te ríes?”. Y si
dice: “¡Sencillamente me río!”, no lo pueden entender. Porque ellos para reírse
necesitan que haya tensión. Y en esto se basan todos los chistes.
¿Por qué te
ríes cuando alguien cuenta un chiste? Crea una tensión. La historia continúa y
te va intrigando más y más, te vas poniendo cada vez más tenso, porque no
puedes imaginarte qué rumbo va a tomar. Entonces, de repente, hay un giro, y el
giro es tal que nunca te hubieras imaginado que fuera así. Y la tensión se
libera y te ríes. Esta risa es una liberación de tensión, tiene una causa. Si
ya te lo esperas, dirás que el chiste es malo, porque no se ha creado esa
tensión.
¿Por qué te
causa placer el sexo? Porque es una tensión… La vida siempre te da más de lo
que necesitas, es abundante. Esta energía extra se acumula en el cuerpo: esto
es la energía sexual. Al acumularse se crea una tensión y tienes que liberarla.
Cuando esa tensión se descarga te sientes feliz y relajado. Pero el truco está
en la tensión. Así que si haces el amor con excesiva frecuencia y no se acumula
esa tensión, se vuelve soso, te hartarás, porque tu práctica sexual no depende
del amor, sino de la tensión generada. Por esto en Occidente el sexo se ha
vuelto insípido; ya nadie disfruta del sexo, tienen demasiado. Te desprendes de
la energía antes de generarla.
Así es como
ocurre la felicidad durante toda tu vida: creas tensión y luego la relajas. Pero
el éxtasis es otra cosa. No tiene causa. No es una tensión y una liberación. Es
la felicidad que llega cuando te sientes alineado y en armonía con la
existencia, cuando sientes que aceptas… Cuando sientes que aceptas, de repente
sientes que toda la existencia te acepta. Puedes bendecir al todo; y el todo te
bendice a ti.
El éxtasis no
tiene causa. Y no se te puede quitar. Tú no puedes hacerme desdichado. Como
mucho, me puedes hacer sentir incómodo, eso es todo. No existe opuesto al
éxtasis, ananda. No tiene ninguna causa en absoluto. Por eso puede ser eterno.
Sin embargo, lo que necesita de una causa no puede ser eterno: cuando
desaparezca la causa, el efecto desaparecerá.
Libérate
de las metas y serás libre
“El hombre sabio no persigue ninguna meta,
pero el tonto se encadena a sí mismo”. Todas tus metas se convierten en
grilletes, en prisiones; estás enjaulado en ellas. Y por eso sufres y te
preguntas: “¿Cómo ser libre?”. ¡Libérate de las metas y serás libre! ¡No hay
que hacer nada más!
“Hay un Dharma, una verdad, una ley, no
varías; las distinciones surgen por las tenaces necesidades del ignorante.
Buscar la Mente
con la mente (discriminatoria) es el mayor de los errores”. La mente crea
la meta y luego busca una forma de alcanzarla. Entonces inventa técnicas,
métodos, maneras. Y tú sigues esas técnicas y esos métodos. ¿Qué es lo que
estás haciendo? Estás siguiendo a la mente; la mente te dirige, no tú a ella.
Y la mente
está tensa, porque no se puede relajar. Depende de los opuestos. Está condenada
a permanecer moviéndose de extremo a extremo. Puede condenar, puede apreciar,
pero no puede aceptar totalmente. Y la totalidad es la meta; y sólo se puede llegar
a través de la aceptación… La mente no puede aceptar, sólo puede negar. Y cuando
niega se siente muy bien debido al ego. En cambio, cuando el ego acepta se
siente muy mal, porque cuando no hay negación, ni lucha, ni conflicto, ni
adónde ir, ¿qué va a hacer? Es como si para ti, simplemente estar aquí y ahora
no tuviera sentido.
Así es como
funciona la mente: imaginación, sueño… En cuanto piensas en algo,
inmediatamente te emocionas. Hasta con una foto de una mujer desnuda te
excitas. Es solamente una foto; líneas y colores sobre un papel, nada más. Ahí
no hay nadie y tú lo sabes perfectamente, pero te excitas.
La mente es
sólo imaginación, pero tú te emocionas. Y cada vez que te emocionas, la mente
te ha vendido algo. Pero nunca puede proveerte la mercancía, realmente no tiene
material que surtir. Y cuando llegues y pidas que se te entregue, te ofrecerá cualquier
otra cosa porque un vendedor tiene que seguir vendiendo. Si esto no ha valido,
entonces alguna otra cosa valdrá… La mente te ha vendido ideas del futuro, pero
no puede proporcionártelas porque el futuro nunca llega. La entrega es en el
presente, y el vendedor habla del futuro. La entrega es aquí, y la mente piensa
en términos de esperanza, de sueño, de imaginación.
Acepta la
realidad tal como tú eres y tal como es el mundo. No intentes cambiar nada… y
surge la iluminación. Y entonces todo cambia porque ya no eres el mismo. Si tú
cambias algo, nada cambiará. Si aceptas, todo se transforma e ilumina con una
luz que nunca antes habías visto. Pero eso ocurre solamente cuando estás a
gusto contigo mismo. Es algo que ocurre, no es el resultado de tus esfuerzos. Siéntete
feliz porque no dependa de tu esfuerzo. Puedes lograrlo en este mismo instante.
No hay necesidad de posponerlo.
El
entendimiento es aceptación. La aceptación es iluminación… Tathata: sin queja,
sin condena, sin deseo. Las cosas simplemente son como son. Así es el camino:
esencialidad. Y uno vive en la esencialidad. Ocurra lo que ocurra, uno está
dispuesto a dejar que ocurra. Donde vaya la vida, uno va con ella No creas un
conflicto. No nadas, flotas; y nunca nadas contracorriente. Simplemente flotas
con la corriente, y poco a poco no sabes quién es quién, ni qué es qué, quién
es el río y quién es el que se ha vuelto parte del río. ¡Tú te conviertes en el
río! Esto es la iluminación.
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Fuente: Extracto
del capítulo 6 de “El Libro de la
Nada ”, de Osho, realizado por Emilio Carrillo.
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17/7/14
María Ibars entrevista a Emilio Carrillo: Las razas oscuras y el tipo de alma de Jesús
En el marco del taller impartido por Emilio Carrillo en Alozaina el pasado mes de Mayo del 2014, aprovechamos para charlar un poco con él.
Aunque le emplazamos para una entrevista más extensa, en este vídeo podéis acceder a unos temas interesantes: su visión acerca de las razas oscuras y la "oscuridad" y el tipo de alma que fue Jesús de Nazaret.
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