Agenda de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

4/8/14

Todos los sueños deben cesar


Actividad y descanso derivan de la ilusión;
en la iluminación no hay agrado ni desagrado.
Todas las dualidades proceden de ignorantes deducciones.
Son como sueños o flores en el aire:
es estúpido intentar atraparlas.
Ganancia o pérdida, correcto o incorrecto:
tales pensamientos tienen que ser finalmente
abolidos de una vez por todas.
Si el ojo nunca duerme,
todos los sueños cesarán naturalmente.
Si la mente no hace discriminaciones,
las diez mil cosas
son como son: de la misma esencia.
Entender el misterio de la única esencia
es liberarse de todos los enredos.
Cuando todas las cosas se ven por igual,
se alcanza la esencia intemporal del Ser.
Ninguna comparación o analogía es posible
en este estado sin causas ni relaciones.


La mente origina todos los sueños, a través de ella no ves la realidad

La mente tiene sólo una capacidad: la de soñar. Y este soñar continúa incluso cuando estás despierto. Y como estás soñando las 24 horas del día, la realidad es que te hallas profundamente dormido. Mientras estás ocupado con algo, para todos los propósitos externos, pareces estar despierto, pero en lo profundo una corriente de sueños fluye constantemente… El soñar es tu continuidad. Y a no ser que se rompa esta continuidad no podrás saber qué es la verdad, porque tus sueños se impondrán sobre lo que sea que aparezca ante ti, se proyectarán en ello, tú lo interpretarás. No serás capaz de verlo tal como es, lo falsificarás.

Shankara dividió la realidad en tres categorías. La primera es la de la verdad: lo que es. La segunda, la de lo que no es verdad, lo que no tiene posibilidad de ser, pues para ser se necesita la verdad. Y a la tercera la denomina soñar: apariencia, ilusión, maya… lo que aparenta ser, pero no es. Si la mente no se encuentra soñando sólo hay una categoría: la verdad. Pero si tu mente está soñando aparecen las otras dos.

El sueño es, en cierto sentido, pues tú lo sueñas. Y no es en un sentido diferente, porque no se corresponde con la realidad. Sueñas por la noche que te has convertido en un rey y por la mañana descubres que sólo eres el mismo mendigo de siempre. El sueño era falso, pero era, así que tiene una cualidad verdadera en él, o de otra forma habría cesado inmediatamente… Si te vuelves consciente de que estás soñando, el sueño se rompe, ya estás despierto.

La verdad es, lo falso no es. Y entre ambos hay un mundo de sueños que conlleva la cualidad de ambos. La mente es el origen del soñar, de todo maya.

Puedes creer que si dejas el mundo y te vas a los Himalayas alcanzarás la verdad. Te equivocas, porque tu casa no es maya, tu mujer no es maya, tus hijos no son maya; no. Tu mente es maya. ¿Cómo vas a dejar aquí tu mente e irte a los Himalayas? La mente está dentro de ti. Si puedes dejarla, puedes dejarla en cualquier lugar. Si no puedes dejarla, no puedes dejarla vayas a dónde vayas.

A la mujer, a los hijos, a la casa, al mundo, se le llama maya, ilusión, en un sentido secundario; porque la mujer existe, ella tiene un ser. Ella es Brahma en sí misma, ella es la verdad; no como esposa sino como alma. Tu mente la interpreta como esposa: “Ella es mi esposa”. Entonces se crea un sueño. Ella está ahí, ¡absolutamente cierto! Tú estás aquí, ¡absolutamente cierto! Y entre ambos ocurre un sueño. Tú la llamas tu esposa y ella te llama su marido… Sin embargo, la ilusión es algo temporal y, tarde o temprano, tiene que desaparecer.

Amas a una mujer y se crea un sueño. Pero ¿cuánto puede durar un sueño?... Antes o después, cesará. Entonces fingirás que todavía la amas. Y cuando finges, el sueño se ha roto, pero todavía continúas con el sueño y este se vuelve una carga muy pesada. Por eso vives con tanto sufrimiento. El sufrimiento no es otra cosa que sueños rotos… Y en vez de ver la verdad, echarás la culpa al otro. Dirás: “Esta mujer me ha engañado, no me mostró su verdadera realidad”. Y no te darás cuenta de que esa no es en absoluto la cuestión. Tú fuiste quien creó un sueño en torno a ella y, debido a ese sueño, no pudiste ver la realidad. Ella también estaba creando un sueño en torno a ti.

Así que siempre que dos personas se enamoran no hay dos personas, sino cuatro: el amante, el amado, el amado creado por la mente del amante y el amante creado por la mente del amado. Estos dos últimos son sueños y van cambiando. Tarde o temprano, cuando el sueño se rompa, seréis dos, no cuatro. Y siempre que seáis dos habrá dificultades. Entonces te gustaría volcar la responsabilidad en el otro: “Es por el otro”. Y de nuevo vuelves a no darte cuenta de la cuestión. Esto quiere decir que crearás el mismo sueño en torno a otra mujer, porque pensarás: “Esta mujer no me va a engañar y, además, ahora soy más listo”. Pero la mente nunca es lista…

La sabiduría llega únicamente cuando el soñar desaparece. Sólo entonces ves las cosas tal como son. La infelicidad ha sido causada por tus sueños y has de tomar consciencia de este fenómeno. No vuelques la responsabilidad en el otro, de ser así crearás otros sueños. Date cuenta de que quien proyecta eres tú. Tu mente está detrás de todo esto, la mente es el proyector. Pero tú siempre miras al otro porque el otro es la pantalla… En este momento estás amando y al siguiente estás odiando; a la misma persona, a la misma pantalla. Simplemente observa y serás capaz de ver que la otra persona no es la cuestión sino que tú estás proyectando algo. No puedes ver la realidad a través de los ojos de la mente.

Empieza a ver las cosas sin la mente: despierto, en el aquí y ahora

Si realmente quieres llegar a conocer la verdad, empieza a ver las cosas sin la mente. Cuando mires a una flor, no permitas que la mente diga nada. Tan sólo mírala. Será difícil debido a tu viejo hábito de interpretar. Puedes reírte de la estupidez de los demás, pero hasta que no empieces a reírte de la tuya propia no serás capaz de convertirte en un hombre de Tao.

¿Qué hay que hacer? Inténtalo con pequeñas cosas: no hagas intervenir la mente respecto a ellas. Cuando mires a una flor, simplemente mira. No digas “¡qué hermosa!” o “¡qué horrible!”. ¡No digas nada, no pongas palabras! Sencillamente mira. La mente se sentirá incómoda, intranquila. La mente quisiera decir algo. Simplemente dile a la mente: “¡Estate en silencio. Déjame ver. Sólo voy a mirar!”. Al principio será difícil, pero comienza con cosas en las cuales no estés muy involucrado, que sean neutras: una roca, una flor, un árbol, la salida del Sol, un pájaro volando, una nube flotando en el cielo. Y sólo cuando lo hayas conseguido, muévete hacia situaciones cargadas emocionalmente. Poco a poco irás dejando de lado a la mente, vaciándote de sueños, llenándote de verdad.

Y si dejas de soñar cuando estás despierto, igualmente dejarás de soñar mientras duermes, porque solamente puede existir como círculo continuo. Si el círculo se rompe por alguna parte, poco a poco, todo el edificio se desmoronará. Si durante el día puedes mirar las cosas sin soñar, durante la noche tendrás cada vez menos sueños. Cuando estás despierto… Buda y Jesús decían constantemente: “¡Estad despiertos!”. Lo que querían decir es: “¡No soñéis, simplemente estad presentes aquí! ¡No os vayáis a ningún otro sitio!”. Si os vais al pasado, soñáis; si os vais al futuro, a la imaginación, soñáis. Estad aquí y ahora; sólo entonces no estaréis soñando.

Te agrada lo que fortalece tu ego

Actividad y descanso derivan de la ilusión; en la iluminación no hay agrado ni desagrado”… ¿Por qué  ti te agradan ciertas cosas y te desagradan otras? ¿Cómo ocurre esta división?, ¿por qué te gusta esta persona y esta otra no? Y de repente un día esta no te gusta y te ha empezado a gustar la otra. ¿Cuál es el mecanismo? Elemental: te gusta una persona si te permite fortalecer tu ego; si se convierte en una pantalla y te ayuda a soñar. Te gusta una persona si se ajusta a tu sueño. Por el contrario, si una persona no se ajusta a tu sueño, si no te permite soñar, te desagrada, te molesta. No encaja, no te hace de pantalla; no es pasiva, es activa, por eso te desagrada. Quieres que sea una pantalla pasiva, para que coopere con lo que sueñes, sea lo que sea. En caso contrario, sientes que esa persona es de algún modo tu enemigo, que te está destruyendo.

Este es el criterio para saber si un Maestro es verdadero: no fortalecerá tu ego y parecerá tu enemigo, porque destruirá tus sueños. En cambio, uno falso te ayudará siempre a soñar, te cantará para que puedas dormir bien. El verdadero destruirá tus sueños. Pero los sueños están muy cerca del corazón y si alguien los destruyes, sientes que te están destruyendo a ti. Sin embargo, tendrás que morir porque, a no ser que mueras, no podrás renacer. Cuando se rompen los sueños, la verdad llega a la existencia, se manifiesta.

A ti te gusta alguien cuando ayuda a tu ego. Y si alguien lo alimenta, tú estás dispuesto a agrandar su ego a cambio. Es un acuerdo mutuo. Y este acuerdo se rompe en el momento en que alguien va a lo suyo o que algo no encaja, cuando esa persona es inflexible, empieza a dominar, a poseer, a herir tu ego... Y eso va a suceder porque el que tu ego se engrandezca no es la causa de que gustes a esa persona; le gustas porque el suyo, su propio ego, se engrandece. Tú le gustas porque engrandeces su ego y a ti te gusta porque engrandece el tuyo. Vuestros propósitos son no sólo diferentes, sino opuestos. Y un acuerdo de ese tipo no puede ser eterno, pues únicamente uno puede ser el dominador y ambos tratáis de serlo. Al principio seréis muy cariñosos porque el terreno es desconocido. Pero poco a poco, a medida que las cosas vayan asentándose, os volveréis más y más inflexibles, posesivos, agresivos con el otro. Y empezaréis a dejaros de gustar. Tú odias a quien de alguna manera trata de derrocar tu superioridad; y amas a quien te hace sentir superior.

El ego sufre continuamente complejo de inferioridad. Por eso a un hombre le gustaría amar a esta mujer, y a otra, y a otra… a miles de mujeres. Porque, aunque sólo sea al principio, la mujer siempre coopera. Y esta es una estrategia femenina: la mujer coopera sólo al principio. En cuanto siente que ya no te puedes escapar, empieza a dominarte. Te gustaría conquistar muchas mujeres, pero sólo en el comienzo. Fíjate, todos los amores son maravillosos sólo al principio. Es muy difícil, muy raro, encontrar un amor hermoso al final. Y si puedes encontrar algo así, es que en esa relación hay amor verdadero. Lo importante es el final, pues al principio todos los amores son hermosos.

Y dejando a un lado las personas, ¿por qué te gusta algo? Debido a que hasta las cosas refuerzan tu ego. Si tu vecino se compra un coche más grande, tú también tienes que comprarte otro más grande. Puede que sea más problemático y costoso, quizá ni te lo puedas permitir, pero tú también tienes que comprarte otro. ¿Por qué te gusta? Todos tus gustos proceden del ego: un coche más grande te da prestigio… Cuando algo te da prestigio, te gusta: un coche, una casa, el mobiliario, la ropa... Te sientes poderoso. También a veces llamas a la puerta de Dios pidiendo poder; pero esa puerta es sólo para aquellos que se han hecho absolutamente conscientes de que el poder, la búsqueda de poder, es una tontería, una locura.

Aceptas y rechazas según el ego. Y el ego nunca está a gusto consigo mismo; es una constante molestia, porque el ego tiene que mirar todo el tiempo a su alrededor… Hay millones de personas y tú estás en competencia con todo el mundo: nunca llegará el momento en el que te sientas contento y en paz. Puedes poseer el mundo entero, pero un mendigo puede cantar mejor que tú. No puedes tenerlo todo. Lo que sea que poseas no te satisfará. La mente, el ego, se sentirá siempre insatisfecho.

Cuando no hay ego no hay cuestión de agrado o desagrado. Donde sea que la naturaleza te lleve, fluyes. Flotas en el Río de la Vida y no eliges desde la mente. Vas donde el río te lleve, sin preferencias, sin destino. Te mueves simplemente porque toda la Naturaleza se mueve en esa dirección. La elección permanece en el todo; el agrado y el desagrado permanecen en la totalidad, no son de tu incumbencia. Estás despreocupado y donde sea que llegues es la meta. No hay una meta predeterminada. El “yo quiero” ya no es el factor decisivo. Eres, simplemente, como una nube.

Si le prestas más atención a una persona sólo quiere decir que la atención se mueve de esa manera… Esa persona debe estar más necesitada, quizás más vacía y atrae más atención. Es como si cavas un agujero en la tierra: el hoyo atraerá agua hacia él. Si esa persona es más meditativa, Buda le concederá más atención; pero recuerda, él no lo está haciendo: ha sido atraído. Es un fenómeno natural; no es su elección o su gusto… Un hombre del Tao, un iluminado, simplemente fluye como una nube, flota en el Río de la Vida. No tiene preferencias ni aversiones, porque todo eso pertenece a la mente soñadora, al ego soñador.

De una vez por todas

Todas las dualidades proceden de ignorantes deducciones. Son como sueños o flores en el aire: es estúpido intentar atraparlas. Ganancia o pérdida, correcto o incorrecto: tales pensamientos tienen que ser finalmente abolidos de una vez por todas”. Hay que subrayar esta expresión: “De una vez por todas”. Deja que penetre profundamente en ti, porque hay dos formas de hacer las cosas: gradualmente, o de una vez. Si las haces gradualmente no serás capaz de hacerlas, porque persistirán. ¿Por qué gradualmente?, ¿por qué no de una vez? Si has entendido, ¿por qué darse tiempo? Y si no has entendido, ¿cómo lo vas a hacer gradualmente? Y mientras tanto eso que sea se arraigará más. Como mucho, puedes modificarlo de formas muy sutiles; pero estará ahí. Puede que hasta empiece a convertirse justo en su opuesto, pero estará ahí. Quizás nadie sea capaz de notarlo, pero tú serás consciente de que está ahí…

No, el entendimiento es siempre de una vez: entiendes o no entiendes. Si no entiendes, ¿cómo vas a abandonar nada?; y si entiendes, ¿por qué gradualmente? Si entiendes, ahora mismo lo abandonas; si no entiendes, pospones… El truco es: “Lo haré mañana”. Observa: cuando te enfadas, inmediatamente actúas… ¿Por qué no haces lo mismo en lo que afecta a tu vida? Porque sabes que si pospones las cosas no llegarán a hacerse. Y realmente tienes miedo a hacerlas y te auto-engañas con el “lo haré mañana”… ¡No pospongas! Si no estás convencido, di: “No lo tengo claro, así que lo voy a mantener”. Al menos serás honesto contigo mismo y no te engañarás.

El conocimiento es transformación. Si realmente supieras, harías inmediatamente, lo abandonarías de una vez... Pero tú eres muy astuto. Crees que sabes, pero no sabes. Quieres creer que sabes y que, poco a poco, estás intentando cambiarte a ti mismo. La transformación nunca es gradual, siempre es de una vez… Nadie cambia en el futuro (el futuro es una droga, la de mayor adicción de la Humanidad, con la que la gente se auto-engaña para no hacer aquí y ahora lo que en su interior se mueve); la transformación es siempre aquí-ahora. No hay ningún otro momento.

El tercer ojo: el testigo interno

Si el ojo nunca duerme, todos los sueños cesarán naturalmente. Si la mente no hace discriminaciones, las diez mil cosas son como son: de la misma esencia”… ¡El ojo, no los ojos!... Se trata del “tercer ojo”.

Hasta cuando tu cuerpo duerme, algo en ti se mantiene despierto. Puede que no tengas claro que es, pero un punto, en algún lugar de ti, sigue siendo un testigo. Por eso a la mañana siguiente puedes decir “esta noche he dormido estupendamente” o “he pasado una noche fatal”. ¿Quién lo sabe? Alguien observa constantemente. Es el tercer ojo que siempre está abierto, ni siquiera pestañea. La denominación es simbólica: el tercer ojo indica que en ti hay una visión eterna, una vigilancia eterna, un testigo eterno que nunca duerme, nunca sueña, puede ver la verdad.

Haya dentro de ti ese lugar que nunca duerme. La verdad no es algo que esté en el exterior. La cuestión radica en encontrar o en cómo buscar dentro de ti ese lugar que nunca esta inconsciente y siempre está despierto, alerta, consciente. Y una vez que lo encuentras, siguiéndolo puedes viajar hasta su mismo origen. Y ese origen es Dios. Sólo tienes que viajar esa distancia; eso se convierte en tu camino.

Encontrando al testigo interno, has encontrado el camino. Entonces, cada vez más y más, conviértete en esa consciencia; deja que toda tu energía entre en esa consciencia. Y cuanto más consciente te vas haciendo, menos sueñas... Y llega un momento en el que, de repente, tú eres solamente el testigo y la mente ha desaparecido. Toda la energía de la mente se ha disuelto en el tercer ojo. Ahora eres sólo un testigo. Ese ser que atestigua es el lugar desde donde el mundo desaparece y lo Divino se revela.

El tercer ojo es el testigo. Él es uno. Si quieres ser uno en tu interior, busca el punto de la consciencia que observa. Al caminar, observa; al comer, observa; al irte a dormir, duérmete observando lo que ocurre. Tarde o temprano, un día, de improviso, te darás cuenta de que el cuerpo se ha dormido, pero tú todavía estás observando. Entonces verás cómo los sueños de la mente se caen por sí solos, desaparecen. Estás todavía observando y, de repente, estás iluminado. Desaparecen los sueños y con ellos todas las ilusiones (maya). Y ves que todo forma parte de la esencia única. Los árboles pueden ser diferentes en la forma, pero lo que no tiene forma en su interior es el uno. La roca es una con el árbol; el árbol es uno con la estrella; y la estrella es una contigo. Todo está unido.

Al estar dividido en tu interior, las cosas parecen ser múltiples. Es igual que cuando rompes un espejo: se parte en muchos fragmentos y en cada uno se refleja tu cara. Tú estás ahí, eres uno, pero ves muchas caras. Al estar dividido, todo queda dividido y te asustas, ves enemigos por todas partes, empiezas a luchar, te pones agresivo e intentas defenderte innecesariamente… Vives en sufrimiento, mueres en sufrimiento. Hazte uno en tu interior y de repente todo se vuelve uno en lo exterior. El Universo es como tú eres; si tú estás dividido, el Universo está dividido; si tó no estás dividido, el Universo no está dividido.

No hay causa para lo supremo

Entender el misterio de la única esencia es liberarse de todos los enredos. Cuando todas las cosas se ven por igual, Cuando todas las cosas se ven por igual, se alcanza la esencia intemporal del Ser. Ninguna comparación o analogía es posible en este estado sin causas ni relaciones”. Por eso no se puede decir nada acerca de esta suprema iluminación; porque es una y las palabras son para la dualidad. Puedes decir algo, pero lo que sea que digas no será correcto porque estará en un nivel diferente, en una dimensión distinta.

Es imposible decirte nada acerca de la única esencia. Lo que sea que se diga será mal entendido, mal interpretado… a no ser que crezcas. Ese es el problema… La gente se acerca a los Maestros planteando sus interrogantes. Sus preguntas son relevantes, pero no las pueden contestar porque la respuesta sólo es posible cuando los que preguntan crezcan… Hay respuestas que sólo te pueden ser dadas cuando crezcas. Pero cuando creces no hay necesidad de contestarlas, simplemente las entiendes… Creéis que vuestra pregunta es correcta y que hay que darle una respuesta… No se te puede decir nada de la verdad y todo lo que se dice es siempre aproximado. Y no existe cosa tal como la verdad aproximada: o es verdad o no es verdad. Por eso, lo que sea que se diga no tendrá sentido. Cuando sepas te reirás. Pero no hay otra forma, no se puede hacer otra cosa. Así que lo que dicen no es muy importante, es sólo para atraerte hacia un crecimiento. Si te interesas y empiezas a crecer y a moverte en una dimensión acerca de la que no sabes nada, han dado en el clavo.

No hay causa para lo supremo. Lo supremo es el todo y no está relacionado. Está solo. ¿Qué hacer entonces? ¿Qué decir? Si algo está relacionado, se puede decir algo acerca de ello; si algo tiene causa, se puede decir algo acerca de ello, porque participan al menos dos. El lenguaje es posible si hay dos. Si sólo hay uno, el lenguaje se vuelve absolutamente absurdo.

No te preocupes por las filosofías, no entres en argumentaciones de un tipo u otro. Hay millones de argumentos y cada argumento se convierte en un enredo; cada filosofía, en una nueva prisión. Simplemente una cosa: encuentra en tu interior algo que no tenga causa, que sea uno. Y una vez que halles en tu interior un pequeño vislumbre de ello, has encontrado el sendero. Ahora ya no necesitas hacer nada… La meta te atrae como la gravedad, eres atraído hacia ella como si fuera un imán. El centro te atraerá sin necesidad de ningún esfuerzo. Sólo tienes que hacer una cosa: entrar en ello.

El único esfuerzo es cómo ponerte en contacto con tu propia energía vital. Ese contacto se ha perdido. Estás muy cerca, pero hay una distancia. Un pequeño giro, una mirada atrás y las cosas empiezan a cambiar. Y cuando ocurra te reirás: “¿Por qué parecía tan difícil cuando es tan fácil?”. Pero si no ocurre parece difícil. Y puede ocurrir ahora mismo, de una vez, inmediatamente. Intenta encontrar en tu interior algo que no tenga causa, que permanezca inmutable. ¿Cómo puedes hacerlo?

Te levantas por la mañana y todo va cambiando: muchos estados de ánimo distintos se suceden a lo largo del día y por la noche te vas a dormir. Por el día piensas y por la noche sueñas: todo continúa como un flujo. Encuentra algo en este flujo que permanezca igual: eso es atestiguar… Por la noche observas los sueños: los sueños cambian, pero el testigo, el atestiguar, permanece igual. Por el día observas los estados de ánimo: cambian, pero el atestiguar sigue igual. Si estás sano, atestiguas la salud; si estás enfermo, atestiguas la enfermedad. Una cosa permanece siempre igual, el atestiguar. Y todo lo demás tiene una causa, mientras que el atestiguar no tiene causa. No te preocupes por las cosas que tienen una causa, pertenecen al mundo de las ilusiones. Estás en busca de lo que no tiene causa. Descubrirás que el atestiguar es lo único que no tiene causa; nadie lo causa.

Un Maestro sólo puede mostrarte el camino. No puede causar ninguna transformación, porque todo consiste en buscar lo que no tiene causa. Nadie puede causarlo. Solamente puede mostrarte el sendero; tú eres quien tiene que andarlo. Si un buda pudiera transformarte, esa transformación también sería parte del mundo ilusorio, porque de nuevo tú tendrías una causa.

Sólo observa: la alegría, la tristeza, el placer, el dolor..., vienen y van a tu alrededor. Y el atestiguar permanece como el mismísimo centro, sin causa, inmutable, uno. Encuentra eso dentro de ti y todo se vuelve claro. Cuando estás claro en tu interior, todo es transparente. La verdad está por todas partes, solamente tienes que volverte uno.

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Fuente: Extracto del capítulo 7 de “El Libro de la Nada”, de Osho, realizado por Emilio Carrillo.
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2/8/14

Audio de la entrevista a Emilio Carrillo en Radio Oasis de Salamanca, el 10 de junio de 2014


Se ofrece a continuación el audio de la entrevista (duración: 34 minutos) realizada a Emilio Carrillo por Silvia Mohedano en el programa "Espacio Interior" de Radio Oasis de Salamanca, con fecha 10 de junio de 2014. La entrevista comienza en el minuto 07:30 de la grabación y termina en el 41:30:


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31/7/14

Desde mi Corazón al tuyo…




Caminando sin dirección, perdida en la inmensidad de palabras nocivas de un vocabulario rico en desánimos, dejé pasar durante años mi verdadero propósito de vida. Toqué fondo como lo hacen los exploradores submarinos y la fuerza del magma me sacó como volcán en erupción sobre las llanuras de un mundo desolado por tal aparición.

Asustada, ya sin rabia, mire alrededor y no vi peligro alguno. Me miré y sentí aún el fuego magmático que desde mi interior salía hacia afuera y hacía que a mi paso todos huyeran.

Me senté sola a meditar en lo que estaba sucediendo y eso hizo que mi cuerpo volviera a tomar la forma humana, sentí las llamaradas en mi interior fluyendo con libertad. ¡Por fin encontré la forma!

Me levanté y todo lo que antes parecía una amenaza eran ahora oportunidades para modelar en mi vida, con unas manos que irradiaban una luz por todos sentida y por pocos conocida.

Es así, como nace un proyecto que mira hacia los ancestros, pues es lugar de los míos en este último tramo. Digo así, pues la raíz es la misma la de todos, y la que ahora recojo para mi labor es la que me antecede en un siglo o dos, no más.

Esther, enelpuntodelai o yo vuelvo a Villafruela, lugar de labranza en los páramos del Arlanza en las nobles tierras burgalesas, para desde la tierra conectar con la vivencia del ser humano como parte de la Naturaleza.

Este nuevo proyecto, en el cual me he embarcado, abre las puertas a todo aquel al que su curiosidad lleve allí. Les mostraré la tierra de mis ancestros para que puedan conectar del modo más genuino con su ser esencial, sin prejuicios, esquemas preconcebidos, como cada cual quiera disfrutar, pues este es el verdadero sentir del ser humano.

Además, aprovechando el marco de las fiestas patronales, pondremos a disposición de todos aquellos que se acerquen a Villafruela, talleres de contacto con los elementos, jugar con nuestro cuerpo reconociendo nuestros pies y su conexión fuera-dentro, coaching personal, reconstruyendo nuestros cuatro planos y mucho más!! Todo lleno de fantasía, juego, dinamismo, creatividad y dosis de diversión.

Os espero la primera quincena de Agosto en Villafruela (Burgos).

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Autora: Esther G Corredera (enelpuntodelai@gmail.com)
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30/7/14

Todos somos artistas


Después de leer la entrevista que le hicieron al pintor Armando Rabadán, hijo de nuestros amigos Julia y Armando, con motivo de su exposición en el Círculo Mercantil, algo entrañable surgió en mí con motivo del arte.

Cuantas veces hemos sentido: ¡Qué suerte la de Beethoven, Gª Marquez....al oir la Novena Sinfonía, leer Cien años de soledad, las posías del humilde Machado o entrever la grandeza de la mística de Juan de Yepes! No sabemos nada de nosotros; no entendemos porque no trascendemos las formas, no usamos la alquimia para transformar las cosas más simples en magia. Todos somos artistas,si queremos,si cambiamos nue hacestra mirada y por ello nuestro corazón.

+Artista es la mujer que va a dar a luz a un hijo de la vida al que ama ya, como vaya a ser en libertad.

+ Artista es el que barre y limpia la ciudad para que vivamos mejor en ella, si lo hace así.

+Artista es el médico que cura ó no, pero que siempre transforma el ánimo del paciente por su dedicación y afecto.

+Artista es el profesor que transciende las formas de su alumno, sigue su evolución y goza de que sea feliz y libre.

+Artista es el inntuitivo que, humildemente, tiene la solución a casi todos los problemas.

+Artista es el que cocina con cariño y da un toque personal a cada receta.
+Artista es el que tiene el don de aglutinar en cualquier espacio: familia, escuela, trabajo, donde se dan opiniones y caracteres distintos.

+Artista es aquel que vive de tal forma, que se le ama, casi sin saber por qué.

+Artista es el que cambia de trabajo o forma de vivir y, si no le es posible, hace que su "actualidad" se transforme en su "felicidad".

Todos somos artistas si vivimos la magia de lo cotidiano, si aceptamos con amor lo que acontece, que es el Río de la Vida.

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Autora: Concha Redondo
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28/7/14

Amaneciéndonos


Nací en un cielo espumoso donde la hierba es fluorescente y la tierra una pisada acuosa. Nací en Mí y en Ti. En mí Soy; y en Ti permanezco. Fluyo, emerjo, salto y brinco... chisposo, brilloso... En la espuma nado volando entre juncos brumosos. Voy, vengo, estoy y estallo, jubiloso.

Morir no es la meta, sino salto vigoroso. Morir en vida siendo la vida sin muerte, sin final. Muero en Ti cuando mueres en Mí, viviendo un jugoso momento eterno, vigoroso, perfecto.

De hecho, soy la consciencia que no ha nacido nunca y nunca morirá.

Soy la consciencia iluminada que es la mismísima raíz de toda la existencia; y no sólo la raíz, también su florecimiento. El tiempo y el espacio existen en mí y en mí no existe el tiempo ni el espacio. No se puede decir dónde habito porque soy en todas partes y todas partes están en mí. Vayas donde vayas, estoy. Sin más, sin un menos imperfecto que infinito es.

Soy el creador de tus instantes y momentos, siendo tú la experiencia de mis resultados, la caricia experimentada… Vuelvo y te encuentro sin haberte perdido y, sin embargo, en ti me perdí. Y ahora, tras encontrarnos, nos hallamos ambos presos de amor y libres para el juego.

Soy la consciencia que todo llena y de la que todo emana. Y soy más grande que el tiempo y el espacio, pues el que mira, el testigo, el que ve, tiene que ser más grande que lo que ve... Este observador, esta consciencia, tiene que ser más grande que lo observado. Podemos ver el espacio y podemos ver el tiempo… Por lo tanto, esa consciencia, “ese que ve” dentro de nosotros y que es lo que en verdad Somos ha de ser más grande que ambos.

Soy la brasa escondida en las profundidades ocultas de una luz amorosa. El chasquido del palo ardiente soy, rompiendo el instante. Perdiendo el segundo en el milímetro, igualando el infinito en lo imperfecto. La gota del sudor helado del jugoso y ardiente abrazos. La mirada esquiva del retozo besado. Soy eso y todo sin dejándome llevar en la nada,

Una vez que ocurre la iluminación todo está en ti. Todo empieza a moverse en ti… Los mundos surgen de ti y se disuelven en ti porque tú eres el todo… Todo lo contienes, todo te contiene… Estás en todas partes, todas partes están en ti… En la nada del Todo cuando el Todo ya es Nada, siendo Todo y nada, nadando.

Soy la noche del día sin que el día nazca a la noche y sin que la noche amanezca en un día. La oscuridad de la luz perfeccionando el trazo del carbón pintado. Reteniendo y expandiendo.

Soy tú; y tú eres sin dejar de Ser. 

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Autor: Deéelij & Emilio Carrillo
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25/7/14

Audio de la entrevista a Emilio Carrillo, con fecha 17 de junio de 2014, para el Canal Ondas y Radios 2000


Se ofrece seguidamente el enlace donde se puede descargar el audio de una nueva entrevista efectuada a Emilio Carrillo, el pasado 17 de junio, por Antonio Salazar para el Canal Ondas y Radios 2000. Su duración es de 56 minutos:
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23/7/14

Vivir como reyes con un puñado de euros



Vivir como reyes con un puñado de euros es un potente libro cuya autora es Rocío García González, escritora y comunicadora. Licenciada en Derecho por la Universidad de Sevilla, trabajó como empleada de banca durante más de diez años para las principales entidades del país así como en varias Fundaciones Privadas. Master en Dirección de Comunicación Empresarial e Institucional DCEI y Experta en Responsabilidad Social Corporativa, se dedica a promover proyectos sociales como la implantación de la Renta Básica Universal, la protección de los Derechos de los Animales y a concienciar a todos que otra vida es posible.

¿De qué trata el libro?... Es hora de comprender que “para vivir como un rey” no es necesario tener mucho dinero. Se trata de valorar lo que tenemos y disfrutarlo, de mirar con ojos nuevos lo que antes pasaba desapercibido, de vivir el presente, el día, el segundo...

Nos dice la autora que olvidemos todo lo que nos han contado y nos sumerjamos en las páginas del texto donde nos enseñará a establecer las prioridades de nuestra vida y a simplificarlas; a cambiar vuestra actitud con el dinero; a modificar vuestro chip; a conseguir la libertad financiera para poder hacer con vuestro tiempo lo que más os gusta; a cuidaros por dentro y por fuera con muy poco dinero; a conseguir ingresos que no dependan del trabajo; a replantearos trabajar por vuestra cuenta; a jugar con la vida, sentir, leer y disfrutar; a ser responsables con vuestro entorno; a atraer la abundancia a vuestra vidas; y a adelantaros cómo funcionará la nueva economía que ya ha llegado.

En este libro se unen la economía con la espiritualidad como nunca antes y podréis descubrir como todo está relacionado.

Además con este proyecto se quiere ser solidarios y una parte de las ganancias serán destinadas al proyecto www.divertina.es de terapias con animales para niños con problemas graves de salud.

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21/7/14

Charla de Emilio Carrillo en Chiclana: viernes 25 de julio de 2014


Viernes 25 de julio de 2014 (21:00 a 22:30 horas). Chiclana (Cádiz):

Charla: “La práctica cotidiana de nuestra divinidad", dentro del encuentro "Las sabidurías de las edades" organizado por la Asociación El Globo Azul: http://asociacionelgloboazul.blogspot.com.es/

Centro de Recursos Ambientales Salinas de Chiclana (Ruta de los Esteros)

Para reservas y mayor información: mdccorazon@gmail.com 

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19/7/14

No persigas ninguna meta


Vivir en el Gran Camino
no es ni fácil ni difícil,
pero aquellos que tienen una visión limitada
son miedosos e indecisos:
cuanto más se apresuran, más lentos van,
y el apego no tiene límites;
estar apegado, aunque sea a la idea de la iluminación,
es desviarse.
Deja que las cosas sean a su manera
y no habrá ni ir ni venir.

Obedece a la naturaleza de las cosas (tu propia naturaleza)
y andarás libre y tranquilo.
Cuando el pensamiento está cautivo, la verdad se oculta,
pues todo es oscuro y confuso,
y la gravosa práctica de juzgar
trae consigo irritación y hastío.
¿Qué beneficio se puede sacar
de las distinciones y las separaciones?

Si deseas ir por el Camino único,
no desprecies ni siquiera el mundo
de los sentidos y las ideas.
En realidad, aceptarlo plenamente
es idéntico a la verdadera Iluminación.
El hombre sabio no persigue ninguna meta,
pero el tonto se encadena a sí mismo.
Hay un Dharma, una verdad, una ley, no varias;
las distinciones surgen
por las tenaces necesidades del ignorante.
Buscar la Mente con la mente discriminatoria
es el mayor de los errores.


Eres el camino y la meta

El entendimiento en sí mismo es la verdad. Decir que a través del entendimiento se alcanza la verdad no es cierto, porque no hay otra verdad que el propio entendimiento… Entiendes..., entonces te has convertido en la verdad. La verdad no está en algún lugar esperándote: se revela a través de tu entendimiento, se revela dentro de ti.

Siempre que haya una meta, el camino hacia ella podrá ser fácil o difícil. Pero la verdad no es una meta; ¿así que cómo va a ser fácil o difícil? Hay gente que afirma que la verdad es muy difícil y otros sostienen que es fácil. Ambas posturas son incorrectas y nacen en la mente: ¿es difícil?, entonces la mente puede encontrar técnicas, caminos y medios, para hacerla fácil…Pero ¿hay acaso una meta? Este es el quid de la cuestión. Si hay una meta, en algún lugar, en la lejanía, entonces hay posibilidad de hacer caminos, medios, vehículos... más fáciles. Sin embargo, no hay una meta, así que ¿cómo va a ser fácil o difícil? Y si no hay una meta, ¿cómo va a haber un camino? Y si no lo hay, ¿cómo va a haber métodos y técnicas para llegar a ella? ¡Imposible!

Vivir en el Gran Camino no es ni fácil ni difícil...” Entonces ¿qué es este Gran Camino? Es tu naturaleza; ¡tú ya eres eso! Es por eso que no es una meta. No es algo que esté en el futuro. No se necesita tiempo para que ocurra. Tú siempre has estado en él; ya es. Ya estás en la meta, tú existes en la meta. No puedes existir fuera de ella, no hay posibilidad de salirte de ahí. Donde sea que vayas tu Tao irá contigo. Es tu naturaleza intrínseca. No es prescindible, no puedes ponerla a un lado y olvidarla. Ya estás ahí porque ese “ahí” es aquí. No necesitas mirar al futuro: simplemente estate aquí y lo encontrarás. Si lo buscas, no lo encuentras. No busques, sólo sé… y ahí está. Y te reirás, porque siempre ha estado ahí; era sólo debido a tu búsqueda que no te dabas cuenta, que al tener tanta prisa no podías verlo dentro de ti.

Eres el camino y la meta; no hay ninguna distancia entre tú y la meta. Eres el buscador y lo buscado; no hay ninguna distancia entre el buscador y lo buscado. Eres el discípulo y el maestro, el medio y el fin. Este es el Gran Camino. Ha estado siempre a tu alcance. En este mismo instante estás en él, sólo que al estar dormido no puedes verlo. Y entonces te pones a buscar. Está justo delante de tus ojos. Pero en tus ojos no hay claridad: están llenos de opiniones, distinciones, palabras y teorías. Por eso tu visión es borrosa… Lo que sea que estés buscando está justo delante de ti.

Los hindúes emplean el método de mirarse la punta de la nariz, sin hacer ninguna otra cosa. Quieren mostrar con esto es que está justo delante de ti. Quédate en silencio, mírate la punta de la nariz y no te líes con ningún pensamiento... Y de pronto, ahí está; justo en la punta de la nariz, siempre delante de ti. Y la punta de la nariz, vayas donde vayas, está siempre delante de ti. Si vas al lugar adecuado, ahí está; si vas a un lugar equivocado, ahí está. Si eres un pecador, está delante de ti; si eres un santo, ahí está, delante de ti. Cualquier cosa que hagas y ahí está, delante de ti.

La verdad está justo delante de ti. Adonde sea que vayas, va contigo. No puedes perderla, así que no es cuestión de encontrarla. Pero nunca te miras la punta de la nariz, porque siempre estás mirando otras cosas, interesado por otras cosas… Cuando alguien empieza a ver la punta de la nariz sin hacerlo voluntariamente, cuando haga lo que haga la ve, se hace consciente y habrán dejado de tener sentido todos los objetos de deseo. Y morirá a este mundo. Tendrá un nuevo nacimiento, porque este mundo y esta vida desaparecerán. En lo que concierne a su viejo ser, él ya está muerto. Él es un nuevo ser, es un renacimiento. Ahora ya no hay un ir y venir.

Se ha realizado; ¿tan sólo mirándose la punta de la nariz? Sí, porque la cuestión radica en mirar lo que hay delante y no a los lados. Porque la verdad está delante de ti, no puede ser de otra forma. No es ni fácil ni difícil. No es cuestión de hacer algo. Al hacer, te perderás, porque te absorberá el hacer. Y si haces algo, será fácil o difícil. Es cuestión de no-hacer. ¿Cómo va a ser fácil o difícil el no hacer? El no-hacer está completamente más allá del mundo del hacer. ¡Es solamente ser! Ser es sencillamente ser. Este es el Gran Camino. El único esfuerzo está en llegar a conocer y verse la punta de la nariz.

Cuanto más rápido vas, más lento eres

Pero aquellos que tienen una visión limitada son miedosos e indecisos: cuanto más se apresuran, más lentos van...”. Le ocurre a todo el mundo y es lo que te ha ocurrido a ti. Cuanto más rápido vas, más lento eres. Porque vas sin mirar delante de ti, ¡y la meta está aquí! Cuanto más rápido te mueves, más rápido te alejas. ¡No vayas a ningún sitio! Estate aquí e inmediatamente llegas. No hay ningún espacio que recorrer, ningún tiempo que transcender. Haz del aquí y el ahora tu único mantra, no necesitas nada más. Estate ahora y aquí.

Algunos se preguntan cuándo se iluminarán. Si se les contesta “ahora”, no se lo creen. Aquí y ahora no son dos palabras, al igual que el espacio y el tiempo tampoco lo son. Einstein acuñó el término “espacio-tiempo” porque descubrió científicamente que el tiempo no es otra cosa que la cuarta dimensión del espacio. Y aquí y ahora tampoco son dos palabras. Miles de años antes que Einstein, los místicos fueron conscientes de ello. Es “aquí-ahora” porque el ahora no es más que una dimensión del aquí. Y cuando ocurra la iluminación, será en el “aquí-ahora”. ¡No hay necesidad de esperar!

Pero no te decides, tienes miedo; eso crea el problema. Quieres algo y, al mismo tiempo, no lo quieres. Esta es la situación de una mente temerosa: quiere y no quiere porque tiene miedo. Sin embargo, los que carecen de miedo tienen fe, porque la fe es una decisión total. Vives totalmente en ella, es una confianza, sin nada que te retenga, es incondicional. No se puede volver atrás. Es un salto al abismo. Lo que no te permite tener fe es el miedo, no la incredulidad. Por supuesto que racionalizas tu miedo y lo escondes tras las palabras. Dices: “Tengo dudas; ¿cómo voy a entrar en ello a no ser que esté totalmente convencido?”. Pero mira profundamente en tu interior y encontrarás miedo. El miedo significa que una mitad de ti quiere adentrarse y la otra mitad no quiere; una mitad se siente atraída por lo desconocido, mientras la otra se aferra a lo conocido. Porque lo conocido es lo conocido, no implica miedo. Esta mitad pertenece a la memoria, al pasado, porque el pasado es conocido.

El miedo te divide y, si estás dividido, hay indecisión. Y si hay indecisión, estás estancado; y todo el mundo está indeciso. Este es el problema, esta es la ansiedad. La vida sigue fluyendo y tú te has vuelto como una piedra, bloqueado, un prisionero del pasado.

Gurdjieff vivió durante al menos seis años en un monasterio oculto en Bokhara. Cuando alguien entraba en él para hacerse discípulo, se le daba una placa. En un lado llevaba escrito: “Estoy negativo. Por favor, no me toméis en serio”; si digo algo ofensivo, en realidad, no te lo estoy diciendo a ti: es porque estoy negativo, estoy lleno de odio, ira y depresión. Y si hago algo, es debido a mi negatividad, no a que tú estés equivocado. Y en el otro lado: “Estoy positivo, estoy amoroso, lleno de afecto. Por favor, no me toméis en serio”; si digo que eres maravilloso, no estoy diciendo nada acerca de ti; es sólo que me siento bien. Cuando alguien sentía que su estado de ánimo está cambiando, daba la vuelta al letrero, pero seguía con la placa colgada.

Sólo cuando esta división se acababa, el discípulo iba al Maestro y le decía: “No soy ni lo uno ni lo otro. Ahora no estoy ni negativo ni positivo, todo se ha calmado y mis dos alas se han hecho una, ahora soy uno”. Entonces se quitaba la placa. El momento en el que se retira la placa es un momento de iluminación: ¡ya estás completo!

Una parte de ti se agarra a los viejos hábitos y la otra quiere adentrarse en lo desconocido. Entonces estás estancado. Trata de darte cuenta. No es ni fácil ni difícil. Sólo observa lo que estás haciendo contigo y con los demás. Todo lo que hagas a medias te producirá sufrimiento. El infierno es el lugar en donde la gente se estanca; y el cielo donde no están paralizados. El infierno es un lugar en donde no hay libertad, el cielo es libertad. Los hindúes han llamado al estado supremo moksha: libertad absoluta.

Al agarrarte, te vuelves a estancar

...Y el apego no tiene límites”. Recuerda, no importa dónde te agarres: agarrarse es en sí mismo es el problema, no a lo que te agarras. Y el apego no se limita a este mundo. También puedes apegarte a la iluminación, a Dios, al amor, a la meditación... Y, al agarrarte, te vuelves a estancar… No te agarres a nada, permanece libre. Y cuando no te estancas en ningún lugar de tu energía, la verdad llama a tu puerta. Siempre ha estado llamando, pero estabas estancado y no podías oírlo. Está justo delante de ti, en la punta de tu nariz.

...Estar apegado, aunque sea a la idea de la iluminación, es desviarse”. La iluminación nunca se alcanza, ocurre. Y la mente que busca conseguirla nunca la alcanza. ¡Conseguir! ¡Alcanzar! Esa es la obsesión del ego. La mente que quiere conseguir es el ego. Pero el que vive la Iluminación es quien no está tratando de conseguirla, aquel que simplemente que no tiene meta… El que no va a ningún lugar o meta; el que se mueve, pero cuyo movimiento no es para alcanzar nada. Se mueve por su energía, no por algo en concreto; su movimiento no es a causa de ningún motivo u objetivo.

No preguntes por el camino, pregunta cómo moverte mejor. No preguntes por la meta. La existencia es infinitamente generosa con todo el mundo… Los árboles pequeños florecen; los árboles grandes florecen. ¡La cuestión es florecer! La felicidad no es cuestión de tamaño ni de cantidad. Es la cualidad de tu ser…  Todos los seres humanos son como ríos, todos alcanzan el océano. Pero no lo convirtáis en una meta; si no, cuanto más deprisa vayáis, más lentos os moveréis. Y cuanto más quieras llegar, más estancado estarás, porque tendrás más miedo. El miedo a no llegar te agarrotará; el miedo a equivocarte te mutilará. Si no hay meta, no hay miedo. El temor a la posibilidad de fracasar procede de estar orientado hacia una meta… Hasta el esperar se convierte en un esfuerzo interno.

Tú, sencillamente, miras... ¡Te relajas! Cuando ya no estás ahí, ocurre. Y nunca va a ocurrirte a ti; ocurrirá sólo cuando el barco esté vacío, cuando la casa esté vacía. Cuando bailas pero no hay un bailarín; cuando observas pero no hay un observador; cuando amas y no hay un amante ¡ocurre!... ¡Simplemente sé! ¡Lo Supremo llegará! Deja que la decisión y el problema sean de lo Supremo, no tuyos! Tú no te preocupes; sencillamente goza de la vida tal como fluya, mientras dure. Y no pretendas alcanzar nada, porque hacer eso es crear la mayor tensión que le pueda ocurrir a la mente. Entonces no puedes mirar aquí-ahora y miras hacia adelante, a la lejanía, al futuro, a la meta, a la utopía, a la ciudad dorada, a Shambala. Y tienes que alcanzarla, así que corres. ¿A dónde vas? ¿De quién huyes? ¿Por qué corres? Shambala está aquí y ahora; la utopía ya ha ocurrido.

Dios es una infinita sobreabundancia. Siempre crea lo mejor, sin comparaciones. Y Dios viene a ti muchas veces, pero se marcha, porque estás ausente. Nunca estás donde estás. Hay dos tipos de locura: la que deriva de las preocupaciones; y la que procede de la sobreabundancia de ser. La elección es tuya. O ser un loco preocupado en el diván de algún psiquiatra, o volverte un loco de Dios. Entonces toda tu vida se vuelve una danza, un éxtasis infinito, una bendición que crece y crece... y no tiene fin. Comienza, pero nunca acaba.

Deja que las cosas sean a su manera y no habrá ni ir ni venir”. No te interpongas en su camino, no intentes cambiar nada. Esto es algo muy difícil de entender para la mente, porque a ella le encanta cambiar. Y ella te atrae porque parece “!que sí, que puedes mejorar, así que trata de cambiar”. Pero no puedes mejorar y entonces te estancas ¡porque ya eres lo mejor! La única cuestión es cómo dejar de preocuparte y cómo empezar a vivir. Sé un vividor, deja que las cosas ocurran por sí mismas… Disfruta mientras seas. Y si puedes disfrutar mientras eres, de repente te das cuenta: esta es la fuente original. Has tocado vida infinita. No impongas tu propia manera. Deja que tu Tao fluya, deja ir a tu naturaleza... ¡dondequiera que vaya!

Cuando estás repleto

Obedece a la naturaleza de las cosas (tu propia naturaleza) y andarás libre y tranquilo. Cuando el pensamiento está cautivo, la verdad se oculta, pues todo es oscuro y confuso, y la gravosa práctica de juzgar trae consigo irritación y hastío. ¿Qué beneficio se puede sacar de las distinciones y las separaciones?”… Ahí están los pensamientos. Déjalos estar, ¡tú no te impliques! Déjalos que se muevan… Necesitan tu energía para moverse. Y si no te involucras, poco a poco la energía se retira por sí sola, se va haciendo menor y menor. Y llega un momento en el que los pensamientos vienen solamente cuando se les necesita. Los pensamientos en sí no son una carga; lo que es una carga son los pensamientos innecesarios, ellos son los que nublan tu visión.

Cuando te quieres mover, usas las piernas; cuando quieres pensar, usas los pensamientos; cuando te quieres comunicar, usas la mente. Pero cuando estás sentado bajo un árbol, ¿para qué continuar moviendo las piernas? Pero aun así tu mente continúa moviéndose… La mente es una función y la función es útil en el momento oportuno, cuando se la necesita… Cuando tienes hambre, comes; cuando te quieres comunicar, usas pensamientos; mas cuando no tienes hambre, no sigues comiendo.

Cuando la mente sea necesaria, úsala; cuando no lo sea, ponla a un lado. Tú eres el maestro… Pero la mente ha asumido el mando. Sea lo que sea que estés haciendo, ella sigue y sigue, como si fuera una radio que no puedes apagar porque se le ha estropeado el botón y está siempre encendida. Duermes y la radio continúa; comes o haces el amor y la radio sigue. Tienes que aguantarla constantemente y, poco a poco, te vas volviendo insensible al hecho de que la radio siempre esté encendida.

Eso es lo que le ha ocurrido a tu mente; no sabes dónde está el botón para apagarla. Y lo has dado por hecho, como si tuviera que ser así. Pero no lo es: el botón se puede sustituir. Esto es lo único que hace la meditación. No te conducen a la iluminación, lo único que hace es poner el botón que faltaba. Así que ninguna meditación te conduce directamente al ser, simplemente arregla tus funciones… Cuando el zapato es el que corresponde al pie, te olvidas del pie. Cuando cada función encaja, el cuerpo se olvida. Cuando cada función encaja, este mundo de apariencias desaparece. ¡Estás iluminado! De repente todas las cosas están iluminadas tal como son.

Escucha al cuerpo y disfruta de este momento

Si deseas ir por el Camino Único, no desprecies ni siquiera el mundo de los sentidos y las ideas”. Hay personas que luchan contra los sentidos. Se convierten en ascetas. Son básicamente masoquistas, disfrutan torturándose a sí mismos. Pero la sociedad les respeta -y eso se convierte en un aliciente- porque los sentidos no les atañen.

Sin embargo, los sentidos son las puertas para encontrar el infinito que nos rodea; por ellas el infinito entra en ti y tú entras en él. Y estas personas van cerrando sus puertas. Entonces sus casas, sus cuerpos, se convierten en prisiones y sufren. Y cuanto más sufren, más se les venera; porque la gente cree que han hecho algo milagroso, que han transcendido el cuerpo.

No hay ninguna necesidad de transcender el cuerpo. Lo único que tiene que ocurrir es que el cuerpo funcione correctamente, perfectamente. No hay que luchar contra él, sólo tienes que entenderle. Y el cuerpo es enormemente sabio; más sabio que tu mente porque el cuerpo ha existido durante mucho más tiempo que la mente.

El cuerpo es muy antiguo. Una vez tuviste forma de roca: el cuerpo estaba ahí, pero la mente se encontraba profundamente dormida. Luego, te convertiste en un árbol: el cuerpo estaba ahí. La mente aún permanecía profundamente dormida, no tanto como en la roca, pero aun así, estaba dormida. Luego te convertiste en un animal: el cuerpo estaba vibrante de energía, pero la mente no estaba funcionando. Luego te convertiste en un pájaro; luego en un ser humano...

El cuerpo ha estado funcionando durante millones de años y ha acumulado mucha sabiduría, es muy sabio. Así que, si comes demasiado, el cuerpo te dice: “¡Para!”. La mente no es tan sabia. La mente dice: “Tiene un sabor exquisito; come un poco más”. Si escuchas a la mente, se vuelve destructiva para el cuerpo de una u otra forma porque la mente es una recién llegada, todavía no es sabia, es inexperta.

Si escuchas a la mente al principio estarás demasiado en los sentidos y, después, te hartarás y te producirá conflicto y dolor. Comer demasiado te causará dolor y vomitarás. Entonces la mente dirá: “Comer es malo, así que ayuna”. El ayuno también es peligroso. Si escuchas al cuerpo, nunca comerás en exceso ni nunca de menos; sencillamente seguirás el Tao. El cuerpo tiene su propia sabiduría. Si permites que el cuerpo se exprese, vas por el camino correcto, el Gran Camino. Y esto no sólo ocurre con la alimentación, sino que también ocurre con todas las cosas de la vida.

No interfieras y te volverás muy sano, te invadirá el bienestar. Sentirás que todo va bien, el zapato encaja. Pero el problema es la mente. La mente tiene su propia función: cómo relacionarte con otros, cómo moverte en este mundo, cómo conducir un coche, cómo mirar hacia adelante y hacer planes, etcétera. Pero la base sigue siendo el cuerpo.

Las personas que están en contra del cuerpo y destruyen sus sentidos tardarán más tiempo en descubrir su iluminación que aquellas que escuchen a sus sentidos y sigan sus consejos. Si escuchas a tus sentidos, te vuelves sencillo. ¡Escucha al cuerpo!, porque estás aquí para disfrutar de este momento que te ha sido dado, esta maravilla que te ha ocurrido. ¡Estás vivo, consciente, y el mundo es enorme! Y estás sufriendo, preocupándote y sin darte cuenta de nada.

Disfruta este momento, siente el éxtasis y estate agradecido. No le pidas más a la existencia. Simplemente goza de lo que te ha dado. Y cuanto más lo goces, más te será dado… Jesús dice algo paradójico: “Cuanto más tengas, más te será dado; y si no tienes nada, hasta lo que tienes te será quitado”. Esto no tiene ninguna relación con la economía. Significa que sólo aquellos que tienen obtendrán más, porque cuanto más disfrutan más crecen. La vida crece en el gozo. El que no esté agradecido perderá lo que tiene. Al que lo está, la existencia entera le ayuda a crecer más, porque se da cuenta de lo recibido.

Sé más amoroso y recibirás más amor. Da más y tendrás más para dar. Comparte y tu ser aumentará. Pero tú nunca das, nunca amas, nunca compartes. De hecho, ni siquiera te das cuenta de que tienes algo. Estás simplemente esperando que algo ocurra en algún lugar. ¡Ya ha ocurrido! Simplemente míralo; tú llevas el tesoro… Esta vida, tal como es, ya es demasiado. Se dichoso en ella, en sus pequeñas cosas. Hasta el alimento debería convertirse en un sacramento; darse la mano, en una  ofrenda; estar con la gente, en una profunda alegría… Porque lo que a ti te ha ocurrido no ha ocurrido en ningún otro lugar.

No deprecies…

No desprecies ni siquiera el mundo de los sentidos y las ideas”. Los sentidos y las ideas también forman parte de la existencia y su perfección. Al igual que la mente, siempre que estén en su lugar. Sin embargo, el ser humano contemporáneo tiene todos sus centros mezclados: todo interfiere con todo…

Cuando haces el amor no necesitas la mente, pero ella sigue funcionando. En realidad haces el amor con la mente, no con el centro sexual. El sexo es un florecimiento, un compartir, un profundo encuentro entre dos personas. Pero la mente siempre está interfiriendo. Y entonces el centro sexual se tomará su propia revancha. Mientras estudias el Gita, el Corán o la Biblia, el sexo te vendrá a la mente, y te pondrás a pensar en él. Tiene que ser así, porque has perturbado el centro sexual.

Todo es perfecto, basta con que esté en su lugar adecuado. Y lo que pasa contigo es que todo se encuentra en el lugar inadecuado. Cuando haces el amor, entra la mente; cuando meditas, entra el sexo. Cuando comes, entra la mente; cuando te duermes, entra la comida. Todos los centros están mezclados en un caos.

Deja que cada centro sea puro, deja que cada centro funcione por su propio derecho, su propio tiempo, su propio carácter y su propio periodo. No le dejes que se vaya a los otros centros. Y empieza con la mente, pues ella es la que se mete en el terreno de todos los demás centros. Entonces cuando goces de la mente, ningún centro interferirá porque todos los demás centros son inocentes… El sexo es simple y la mente lo complica y lo condena… Disfruta de cada sentido en sí mismo; y cuando lo estés disfrutando, fúndete en él para que no quede ninguna energía que se pueda mover a ningún otro sitio, que toda la energía esté en él. En ese momento no hay mente, en ese momento no hay nadie; te conviertes en energía sexual. Cuando tengas hambre vuélvete hambre; come como si cada célula de tu cuerpo tuviera hambre y absorbiera el alimento. Y déjalo gozar.

Y cuando quieras pensar, siéntate debajo de un árbol, cierra los ojos ¡y disfruta de tus pensamientos! No hay nada malo en los pensamientos. Gózalos como el florecimiento que son, una gran poesía en sí mismos. Entonces llega una claridad, tus aguas no están turbias, el lodo se asienta y puedes ver a través de las cosas.

La Iluminación es la aceptación plena

… En realidad, aceptarlo plenamente es idéntico a la verdadera Iluminación”. Si puedes aceptar plenamente lo que quiera que seas, eso es la iluminación.

No pienses que cuando te ilumines verás luces y tendrás visiones. Eso ocurre en el camino, pero es sólo parte de la mente, no tiene nada que vez con lo supremo. Todas tus luces y experiencias proceden de la mente. Y la energía se mueve en el cuerpo, donde hay sentidos sutiles ocultos. Cuando estos sentidos se activan, puedes sentir muchas cosas. No hay problema, disfrútalo, pero no creas que eso es la iluminación.

La iluminación ocurre sólo cuando no hay ninguna queja en ti, cuando no vas a ningún sitio, cuando no hay ni deseo ni condena ni juicio. Simplemente existes, con una aceptación total. La iluminación es algo muy ordinario. No es nada extraordinario, no es nada especial, porque lo especial es la búsqueda del ego. Simplemente eres… y eres feliz: feliz sin causa alguna. No hay demanda, no hay nada que añorar ni nada a lo que agarrarse.

El éxtasis es la felicidad sin causa. Una persona iluminada es simplemente feliz, de la misma forma que tú eres simplemente desgraciado. Aunque a veces el zapato le apriete, él sencillamente lo pone en su sitio. No es sufrimiento, es simplemente dolor físico; es una incomodidad, pero no sufrimiento. Simplemente, se cambia de zapato o camina sin él.

Un iluminado puede sentir la incomodidad, pero nunca el sufrimiento. Al no haber ninguna causa para su éxtasis, el sufrimiento es imposible. Sin causa, no tiene opuesto. Esto es ananda: éxtasis bendito, alegría sin causa, sin razón alguna. Por eso, siempre que alguien está en éxtasis, el mundo entero piensa que está loco. Le preguntarán: “¿Por qué estás en éxtasis?, ¿de qué te ríes?”. Y si dice: “¡Sencillamente me río!”, no lo pueden entender. Porque ellos para reírse necesitan que haya tensión. Y en esto se basan todos los chistes.

¿Por qué te ríes cuando alguien cuenta un chiste? Crea una tensión. La historia continúa y te va intrigando más y más, te vas poniendo cada vez más tenso, porque no puedes imaginarte qué rumbo va a tomar. Entonces, de repente, hay un giro, y el giro es tal que nunca te hubieras imaginado que fuera así. Y la tensión se libera y te ríes. Esta risa es una liberación de tensión, tiene una causa. Si ya te lo esperas, dirás que el chiste es malo, porque no se ha creado esa tensión.

¿Por qué te causa placer el sexo? Porque es una tensión… La vida siempre te da más de lo que necesitas, es abundante. Esta energía extra se acumula en el cuerpo: esto es la energía sexual. Al acumularse se crea una tensión y tienes que liberarla. Cuando esa tensión se descarga te sientes feliz y relajado. Pero el truco está en la tensión. Así que si haces el amor con excesiva frecuencia y no se acumula esa tensión, se vuelve soso, te hartarás, porque tu práctica sexual no depende del amor, sino de la tensión generada. Por esto en Occidente el sexo se ha vuelto insípido; ya nadie disfruta del sexo, tienen demasiado. Te desprendes de la energía antes de generarla.

Así es como ocurre la felicidad durante toda tu vida: creas tensión y luego la relajas. Pero el éxtasis es otra cosa. No tiene causa. No es una tensión y una liberación. Es la felicidad que llega cuando te sientes alineado y en armonía con la existencia, cuando sientes que aceptas… Cuando sientes que aceptas, de repente sientes que toda la existencia te acepta. Puedes bendecir al todo; y el todo te bendice a ti.

El éxtasis no tiene causa. Y no se te puede quitar. Tú no puedes hacerme desdichado. Como mucho, me puedes hacer sentir incómodo, eso es todo. No existe opuesto al éxtasis, ananda. No tiene ninguna causa en absoluto. Por eso puede ser eterno. Sin embargo, lo que necesita de una causa no puede ser eterno: cuando desaparezca la causa, el efecto desaparecerá.

Libérate de las metas y serás libre

El hombre sabio no persigue ninguna meta, pero el tonto se encadena a sí mismo”. Todas tus metas se convierten en grilletes, en prisiones; estás enjaulado en ellas. Y por eso sufres y te preguntas: “¿Cómo ser libre?”. ¡Libérate de las metas y serás libre! ¡No hay que hacer nada más!

Hay un Dharma, una verdad, una ley, no varías; las distinciones surgen por las tenaces necesidades del ignorante. Buscar la Mente con la mente (discriminatoria) es el mayor de los errores”. La mente crea la meta y luego busca una forma de alcanzarla. Entonces inventa técnicas, métodos, maneras. Y tú sigues esas técnicas y esos métodos. ¿Qué es lo que estás haciendo? Estás siguiendo a la mente; la mente te dirige, no tú a ella.

Y la mente está tensa, porque no se puede relajar. Depende de los opuestos. Está condenada a permanecer moviéndose de extremo a extremo. Puede condenar, puede apreciar, pero no puede aceptar totalmente. Y la totalidad es la meta; y sólo se puede llegar a través de la aceptación… La mente no puede aceptar, sólo puede negar. Y cuando niega se siente muy bien debido al ego. En cambio, cuando el ego acepta se siente muy mal, porque cuando no hay negación, ni lucha, ni conflicto, ni adónde ir, ¿qué va a hacer? Es como si para ti, simplemente estar aquí y ahora no tuviera sentido.

Así es como funciona la mente: imaginación, sueño… En cuanto piensas en algo, inmediatamente te emocionas. Hasta con una foto de una mujer desnuda te excitas. Es solamente una foto; líneas y colores sobre un papel, nada más. Ahí no hay nadie y tú lo sabes perfectamente, pero te excitas.

La mente es sólo imaginación, pero tú te emocionas. Y cada vez que te emocionas, la mente te ha vendido algo. Pero nunca puede proveerte la mercancía, realmente no tiene material que surtir. Y cuando llegues y pidas que se te entregue, te ofrecerá cualquier otra cosa porque un vendedor tiene que seguir vendiendo. Si esto no ha valido, entonces alguna otra cosa valdrá… La mente te ha vendido ideas del futuro, pero no puede proporcionártelas porque el futuro nunca llega. La entrega es en el presente, y el vendedor habla del futuro. La entrega es aquí, y la mente piensa en términos de esperanza, de sueño, de imaginación.

Acepta la realidad tal como tú eres y tal como es el mundo. No intentes cambiar nada… y surge la iluminación. Y entonces todo cambia porque ya no eres el mismo. Si tú cambias algo, nada cambiará. Si aceptas, todo se transforma e ilumina con una luz que nunca antes habías visto. Pero eso ocurre solamente cuando estás a gusto contigo mismo. Es algo que ocurre, no es el resultado de tus esfuerzos. Siéntete feliz porque no dependa de tu esfuerzo. Puedes lograrlo en este mismo instante. No hay necesidad de posponerlo.

El entendimiento es aceptación. La aceptación es iluminación… Tathata: sin queja, sin condena, sin deseo. Las cosas simplemente son como son. Así es el camino: esencialidad. Y uno vive en la esencialidad. Ocurra lo que ocurra, uno está dispuesto a dejar que ocurra. Donde vaya la vida, uno va con ella No creas un conflicto. No nadas, flotas; y nunca nadas contracorriente. Simplemente flotas con la corriente, y poco a poco no sabes quién es quién, ni qué es qué, quién es el río y quién es el que se ha vuelto parte del río. ¡Tú te conviertes en el río! Esto es la iluminación.

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Fuente: Extracto del capítulo 6 de “El Libro de la Nada”, de Osho, realizado por Emilio Carrillo.
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17/7/14

María Ibars entrevista a Emilio Carrillo: Las razas oscuras y el tipo de alma de Jesús




En el marco del taller impartido por Emilio Carrillo en Alozaina el pasado mes de Mayo del 2014, aprovechamos para charlar un poco con él.

Aunque le emplazamos para una entrevista más extensa, en este vídeo podéis acceder a unos temas interesantes: su visión acerca de las razas oscuras y la "oscuridad" y el tipo de alma que fue Jesús de Nazaret.



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