Agenda de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

6/10/10

Entrega en lo cotidiano y práctica meditativa

Cuando la práctica meditativa externa se afianza en la vida cotidiana y se logra aquello por lo que se ha trabajado intensamente, se genera una especie de libertad psicológica. Es algo parecido a una sensación de no-localización en la que no hay perceptor alguno en el espacio de la cognición, en la que aparece una ausencia de control de los procesos propios, desapareciendo la necesidad de buscarse o de encontrar meta o dueño en la percepción, donde surge un sutil matiz de no-dependencia hacia nada ni de nadie.

Esta actitud surge natural y espontáneamente con el afianzamiento de la experiencia meditativa externa y de ninguna manera puede ser inducida a voluntad. Entonces, ¿cómo nace esta sensación de libertad interior? Los vedantines la inducimos a través de lo que se llama vairāgya: “desapego mental” a los objetos de sensación, y que no debe confundirse con el mismo término usado en Occidente, donde por desapego se entiende el simple hecho de evitar el objeto que genera el conflicto.

En lo cotidiano, el “desapego mental” se puede inducir abocándose a la correcta ejecución de la acción en oportunidad de lugar y tiempo, actitud que suele ser muy difícil de instaurar dado que el ser humano tiene la tendencia a prevenir el nacimiento o posponer el final natural de las acciones que enfrenta cotidianamente.

Como muestra sirva el simple ejemplo de una cena con algunos amigos en la que surge el sueño y, por alargar los momentos agradables que allí se suceden, no se es capaz de retirarse a descansar a sabiendas de las responsabilidades que se deberán acometer al día siguiente. No se toma la decisión ante la esperanza nada realista de que al día siguiente no se pagarán las consecuencias de posponer el momento del descanso. Se puede deducir que no se quiere cortar en el instante de partir, a sabiendas de la apropiación que se da de esos momentos considerados agradables.

De igual forma sucede cuando se está comiendo y llega el momento de llenura en que el cuerpo dice sutilmente “basta”, pero se sigue comiendo en exceso y sin control simplemente por el hecho de que aún quedan alimentos en el plato. Incluso aparecen múltiples argumentos con los cuales justificar este tipo de actos, como por ejemplo el de “tengo que alimentarme” o “me han invitado y por respeto no dejo nada en el plato”. En la vida cotidiana no hay capacidad para poner límites naturales a los eventos que surgen espontáneamente, no permitiéndoles morir en su momento ante la desesperanza de perderlos, llegándolos a alargar innecesariamente.

En estos casos, el adulto se asemeja a un niño en cuanto a sus reacciones impulsivas. Cuando un padre le dice a su hijo, por ejemplo, que al regresar del trabajo van a ir a comprar el juguete que tanto desea, el niño impacientemente le va a instar a realizar lo que le prometió. A pesar de la insistencia por salir a comprar inmediatamente el juguete, antes de salir, el padre realizará todas aquellas labores necesarias (como cambiarse de ropa o coger las llaves del coche) y esperará hasta que se dé la condición apropiada de ir a comprar. El niño no sabe esperar a que llegue el momento oportuno de partir mientras que, en este caso, el padre que sí sabe encontrar el instante en donde las cosas empiezan, pues sabe y hace lo que tiene que hacer y simplemente espera a que se dé la suma de condiciones de eventos que permitan el momento apropiado de salir. Después de la compra el padre sabrá que habrá que regresar a casa porque reconocerá claramente que ha llegado el momento en que la situación ya ha terminado. Sin embargo, cuando el niño llega a la tienda y va rápidamente hacia el juguete que quiere, ve al lado otro diferente. Ya no sabe encontrar el momento de satisfacción que le proporcionaría conseguir lo que deseaba inicialmente, puesto que de inmediato aparece la esperanza de que hay otro juguete que puede ser mejor. En este caso el niño no sabe encontrar el momento final adecuado a cada situación.

De la misma forma, las personas en la vida cotidiana no son expertas en dejar que los acontecimientos nazcan y mueran por sí mismos y no encuentran los momentos correctos para empezarlos ni terminarlos. Se vive con la esperanza de que las circunstancias sean mejores de las que en este momento dispone la vida, o de que las que no gustan simplemente no sucedan. Si las malas experiencias llegan, se desea afanosamente que pasen rápidamente sin esperar a que finalicen en el momento oportuno. A la psique humana le es difícil discriminar cuándo debe ser el principio y el final de los acontecimientos cotidianos. Por ello se dice que un maestro en el arte de la acción es aquel que es diestro en el reconocimiento del nacimiento y muerte de las cosas.

Lo mismo sucede con la ausencia de una persona querida. Se sufre porque después de que partió, al no poder compartir ni experimentar nuevamente con ella, se tiene la esperanza de comunicarse y volver a verla. Pero el que sabe el momento en que el acontecimiento termina, también comprende que en todo instante nuevamente empieza otro. Por ello, la única opción lógica es simplemente entregarse a la nueva acción que nace. En el caso extremo de la muerte de un ser querido, la persona que opera desde esa perspectiva sabe con certeza que cuando alguien muere simplemente no volverá. Dicha certeza profunda e interior reduce e, inclusive, anula el sufrimiento.

Hay veces, mientras permanecemos en la práctica de la meditación interior, que asoman sentimientos o pensamientos que nos son agradables. Al ser eventos gratos, se tiene la tendencia a recrearse y permanecer en ellos, aunque se sabe que sólo son pensamientos y que en el fondo la única opción coherente es cortarlos. Lo extraordinario es que al cortarlos nace un nuevo estado cognitivo denominado Observación. En la Observación Interior el perceptor es testigo silencioso de la ausencia de todo pensamiento y queda sumergido en un ambiente interior vacío completamente indiferenciado, amorfo y homogéneo. Posteriormente el testigo llega a desechar el vacío del estado de Observación y vislumbrar el estado interior de la Concentración. Allí, en la Concentración, el nuevo testigo de la cognición enfoca su atención sobre sí mismo y no sobre el vacío previo, y así se convierte en conocedor de sí mismo.

En la Concentración Interior, el testigo se evidencia a sí mismo como único objeto de conocimiento. En la Observación Interior, el testigo conoce el vacío de pensamientos; se parece a observar el negro de la noche si en la bóveda celeste no hay estrellas. Es una experiencia que puede llegar a ser habitual y relativamente fácil de sostener, o como mínimo es posible percibirla aunque sea por momentos fugaces.

Del mismo modo, en las acciones cotidianas y externas las personas desean con intensidad momentos románticos o íntimos, pero cuando estos llegan tienen terror a que sean demasiado románticos o demasiado íntimos porque no saben qué hacer. No se permiten entregarse totalmente y siempre se reservan algún sentimiento para no mostrarse plenamente. Esta reserva es la que finalmente no permite que la experiencia sea plena o que se viva con toda su intensidad.

Para encontrar una salida a esta forma de experimentar las acciones hay que tratar de adoptar una actitud absolutamente clara y vital que nos lleva a la percepción de nuevos estados de conciencia: lograr la entrega, esto es, la comprensión que permite darse conscientemente, de dejarse ir sin temor a la acción que corresponde, de no buscar ni anhelar algo que no exista en un momento presente.

Uno de los ejemplos más claros para ilustrar este hecho es el ya mencionado anteriormente de cuando se está comiendo y llega el punto en donde no se debe seguir. Es muy común, si hay un poco de atención, que el mismo organismo indique el momento en que ya es suficiente y no es necesario seguir alimentándolo. El gran problema es que esa sensación suele aparecer generalmente cuando aún hay alimentos deliciosos en el plato. Uno no sabe detenerse y dejar de comer; no puede entregar el sentido del gusto pues cuesta demasiado dejar cada gustoso bocado del plato. No se es diestro en los puntos de inflexión donde la vida cambia de un acontecimiento a otro. No se sabe parar y transferir todo acto volitivo al siguiente proceso, no se reconoce el momento en que las cosas terminan; siempre se quiere algo más, y en lugar de permitir que finalicen por sí mismas, lo que se hace es añadirle otro acto volitivo erróneo y adicional. Las cosas buenas queremos que sean siempre continuas, pero a veces lo que es demasiado bueno empalaga, y ahí ya es tarde, porque cuando se quiere parar ya no es el momento correcto, y en el caso del ejemplo anterior, el organismo sufrirá el exceso cometido.

Los niños más pequeños, en cambio, pueden pasar de un estado a otro de forma inmediata. Se pueden haber dado un golpe, pero en cuanto se les llama la atención con algo agradable inmediatamente salen del dolor y se proyectan al nuevo acto, demostrando así su capacidad de entrega al siguiente momento, a la siguiente acción.

Al ser humano le supone una gran dificultad encontrar los momentos justos donde debe iniciarse una acción y donde esta misma debe ser dejada a un lado. Es difícil aprender a decir “no” cuando tiene que ser dicho “no” y decir “sí” cuando tiene que serlo. Para la mayoría de las personas un “no” es un “tal vez” o un “hoy no pero mañana sí”, demostrando así que no se sabe decir ni lo uno ni lo otro.
La toma de decisiones debe ser algo sin esfuerzo, sin la violencia del acto volitivo. Debería ser similar, por ejemplo, a cuando las personas se duermen o se despiertan: las dos opciones ocurren sin esfuerzo, siendo los sistemas físicos o neurovegetativos los que llevan el control de estos procesos. Nadie puede dormirse haciendo el esfuerzo por querer dormir. De igual manera la conciencia asume el rol de control sin necesidad del acto volitivo.

Hay que aprender a encontrar ese momento en donde las cosas terminan para poder hacer el salto de una acción a otra. Los discípulos de algunas escuelas Zen, por ejemplo, disponen de cierto tipo de ejercicios y prácticas que les ayudan a tener la disposición adecuada para encontrar esos momentos, generándoles una capacidad de definición y de decisión impresionantes. Por ejemplo, cuando comen se quedan con algo de hambre, dejando en el plato cierta cantidad de comida. Esto que parece tan simple denota una gran estructuración mental, una sólida condición de estabilidad de la psique y un control interior muy fuerte.

Este tipo de situaciones generan una simetría en el mundo interior, facilitando la espera de pensamientos sin esfuerzo, la entrega a la actividad cotidiana sin esfuerzo y la pérdida del control volitivo sobre cualquier contenido mental, permitiendo así que aparezcan percepciones asociadas a estados de cognición superiores.

Sin embargo, esta actividad de acción no esforzada y sin apetencia de fruto es poco frecuente en el ser humano. Las personas permanecen casi siempre tan sumergidas en el esfuerzo de querer hacer, de desear el fruto de la acción, que su intencionalidad se hace presente incluso hasta en las ocasiones en que no es necesario imprimir un sesgo de esfuerzo. No es fácil entender que “no hacer nada” equivale a “hacer sin que haya alguien que haga algo”, de experimentar la acción sin esfuerzo volitivo. Es fácil detectar la actividad asociada al esfuerzo, pero no la acción asociada a la carencia de este.

Es difícil que el ser humano se evidencie a sí mismo viviendo, existiendo o conociéndose sin esfuerzo por hacerlo; él solo es capaz de reconocerse o evidenciarse a través de intermediarios como pueden ser el propio cuerpo o la memoria. Es muy difícil la propia autoevidencia sin recurrir a esos intermediarios. Sin embargo, cuando raramente se experimenta el acto consciente sin intermediación alguna, es decir, a la atención atendiéndose en la práctica meditativa interior, se reconoce con intensidad inusitada la fuerza de existir. No hay experiencia que posea por sí misma el porte y la viveza de aquella donde la atención se atiende. La “evidencia de evidenciarse” es tan fuerte e intensa que rompe toda frontera cognitiva, permitiendo la experiencia No-dual.

La puerta que nos introduce a su vez en la práctica meditativa externa es el acto de percibir un objeto cualquiera del entorno (evidenciar) sin percibirse a sí mismo (autoevidenciarse). Este primer peldaño de la experiencia externa meditativa denominada Observación Externa, genera aún una representación dual del mundo. Este sentido de dualidad se soluciona instaurando un sentido de evidencia y autoevidencia simultáneo, situación que ocurre solamente cuando es posible conocer eventos que hacen parte del presente. La percepción presencial externa lleva a que la atención se pose ininterrumpidamente sobre cualquier evento externo que esté sucediéndose. La permanencia de la atención sobre objetos externos que requieren la intermediación de los sentidos, es la clave para poder instaurar más adelante la experiencia No-dual.

El primer paso para el logro de la cognición No-dual resulta de la permanencia de la atención en un objeto presencial interno o externo. Si el evento a conocer es externo, la atención debe depositarse ininterrumpidamente en lo conocido; en cambio, si el evento a conocer es interno, la atención debe depositarse ininterrumpidamente sobre el testigo que conoce los objetos mentales, los pensamientos. Sólo de esta manera se transita por el camino que abre las puertas a la experiencia No-dual. Las realidades cambiantes nacen de la atención intermitente a realidades que momentáneamente hacen parte del presente y al instante siguiente hacen parte del futuro o del pasado.

Todo ser humano atento ante cualquier circunstancia cotidiana siempre sabrá que hay un momento para concluirla y dar inicio a la siguiente acción. La libertad es encontrar una forma de realizar la acción en oportunidad de lugar y tiempo.
La propia inteligencia de nuestros sistemas y de los de la naturaleza muestran constantemente lo que debe hacerse; basta estar atento a las señales que la vida muestra para detectarlos. En sí misma, la inteligencia de la naturaleza no tiene voluntad propia ni busca apropiarse de cosa alguna, no tiene deseo ni busca control de la acción; ella realiza la acción de manera pura. La inteligencia asociada al presente opera en todo momento e instante. Ella determina cuándo las acciones deben comenzar y también cuándo deben morir. La destreza en el acto de dejar nacer y morir las acciones, se aprenderá con la entrega de la voluntad al presente, situación en dónde el “yo” desaparece y nace la inteligencia ordenada que finalmente nos conducirá a la experiencia No-dual.

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Autor: Sesha

Fuente: vedantaadvaita.com

5/10/10

La comprensión de la vida desde lo cotidiano

Se reproduce seguidamente la entrevista que Maite Criado ha realizado a Swami Krishnananda. Maite lo conoció coincidiendo con la salida de Swami de la Organización Internacional de los Centros de Yoga Sivananda, donde estuvo 18 años, y ha vivido muy de cerca todo su proceso de integración en lo que podemos llamar el mundo “real”, después de muchos años de retiro y servicio dentro de una comunidad de Yoga.

Swami Krishnananda (www.yogaretiro.es) fundó en 2004 el Instituto Yoga Retiro en Madrid y colabora como Formador de Profesores de Yoga en algunas escuelas de España y, asiduamente, en la Escuela Internacional de Yoga.

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¿Cuánto tiempo ha pasado desde que conociste el Yoga? ¿Cómo fueron tus comienzos?

Hace ahora unos 26 años que tuve mi primer encuentro “casualmente” en la calle con Swami Vishnudevanda, a quien no conocía. Al cruzarme con sus ojos, según salía del coche que le trajo a una sala de conferencia, me lanzó tal sonrisa de reconocimiento y comunicación entre nuestros seres internos, que marcó mi vida en aquellos años. Pareció que nos conociéramos de cientos de años. Eso fue el final de un periodo quizás de unos 8 años en los que, infructuosamente, intentaba entender un súbito despertar espiritual que surgió en mí durante mis estudios universitarios y que me llevaba a estados meditativos espontáneos e incontrolables. Esta etapa trastocó bastante mi relación con la cotidianeidad de la vida e incrementó aún más una personalidad, ya muy introvertida, deseosa de huir de la lucha por la supervivencia habitual. Además desarrolle un sentido de ego espiritual muy distorsionado. Por ejemplo, en mi primera clase de Yoga en el Centro Sivananda salí de la clase asustado argumentando que el Yoga no era para mí. Ya había construido muchos “castillos en el aire”. De acuerdo a la profunda influencia de un libro sobre la vida de Ramana Maharshi concluí que si quería progresar en el autoconomiento debería pasar por la convivencia con un Maestro según marcaba la tradición. Sentí que la escuela de Yoga Sivananda me proveía de esa posibilidad así que, en mi propia interpretación personal, abandoné mi trabajo en un restaurante y dije adiós a mi familia con la consiguiente revolución. En poco tiempo con la práctica de Karma Yoga, que es la base de convivencia en un Ashram, empecé a comprender algunas cosas.

Estuviste en los Centros Internacionales de Sivananda casi 20 años y pienso que es una experiencia vital-existencial que te hecho, de alguna manera, llegar hasta aquí; supongo que ha puesto los pilares de tu crecimiento, de tu evolución incluso de tu percepción de la vida ¿me equivoco?

Sin duda que no te equivocas. Mi gran agradecimiento siempre estará en la oportunidad, que a mí personalmente me ha dado la vida, de pasar por la experiencia del sistema GURUKULA “vivir en la casa del Maestro”. La base de este sistema es la confianza en tu maestro, que es lo mismo que decir confianza en las enseñanzas, en todo aquello que él representa y que no es otra cosa que el desarrollo de una verdadera actitud de servicio. Aquí la intención personal es muy importante. Este tema actualmente nuestro sistema social lo ha pervertido y aunque cíclicamente salen a la luz pública casos de maestros que no aplican correctamente este sistema, pienso definitivamente que nuestra sociedad se ha hecho bastante inútil para crear discípulos y estudiantes que sepan aprovechar la presencia de un Maestro en sus vidas. Por ello nos hemos ido al otro extremo de no aceptar ni al principio de nuestra etapa espiritual la guía de nadie cuando esto puede ser imprescindible en no pocos casos.

¿Qué sentido tiene para alguien, hoy en día, permanecer en una comunidad espiritual como la Escuela Sivananda? Si yo misma viniera a pedirte consejo sobre si debo o no renunciar a mi mundo exterior para retirarme a vivir en un tipo de estructura similar, ¿qué me dirías? ¿En qué debería reflexionar?

Guru significa aquel o aquello que muestra la Luz en la oscuridad y en la confusión. El ambiente que crean los Maestros o todo aquello que uno considera Maestro, hace que se activen en nuestra Consciencia las claves para el trabajo de una sadhana o práctica equilibrada de los pilares del Yoga. Este conocimiento se hace uno con el discípulo y se implanta para siempre en él aunque no se dé una convivencia física al uso. Creo que hay quien puede necesitarla y, en ese caso respondiendo a tu pregunta, debería reflexionarlo claramente ya que la cercanía física de un Maestro potencia la evolución del estudiante e impulsa los cambios que deban ser hechos. En todo caso, la evolución personal y el proceso de cada uno es lo que indica la forma específica de este sistema. El sistema Gurukula se empezaba generalmente desde la adolescencia. Para una persona como tú que ya está implicada en la vida social o incluso con familia, renunciar al mundo exterior no tendría sentido. La Ciencia del Yoga tiene todos los recursos necesarios para llevarnos a la comprensión última de la vida también desde lo cotidiano del mundo que hemos creado.

Hay algo así como dos aspectos que se conocen de ti y que están presentes en todo lo que conforma tu vida, en tus clases, en lo que transmites… una es esa especie de curriculum que te avala como una persona de tradición, y otro es tu tendencia, yo diría casi inocente, de permanecer profundamente abierto a todas las posibilidades que genera el Yoga o la vida, incluso en formas de pensamiento, estilos, tendencias, maestros etc. Esto último, por lo que he podido observar, en principio, es lo que precisamente te alejó en su día (hace 6 años) de una estructura concreta, en este caso Sivananda pero, a su vez, Sivananda (como linaje) sigue presente en tu casa, en tu mundo y en tus enseñanzas. ¿Es así? ¿Cómo se explica esto y qué sentido puede tener?

Ha sido siempre común en mí utilizar todos los recursos posibles para el autoconocimiento. Siempre he permanecido abierto a todo. Más que de forma inocente yo diría de un modo sincero. Para poder incluso prolongar mi estancia por tantos años en la Escuela Sivananda tuve que utilizar recursos que obtuve por mi cuenta y que viví por mi cuenta. De alguna forma, siempre agradeceré a mis Maestros la aceptación de mis peculiaridades personales. Quizás eso que llamas inocencia, hoy en día para mí, es un reflejo de mi actitud, cada vez más consciente, de estar abierto a vivir las experiencias que me tocan vivir hasta el final, sabiendo que de ello me quedará exactamente lo que tengo que aprender.

Creo que las estructuras han existido, existen o existirán con una función de apoyo a la evolución de cada individuo según éste lo necesite. La mayoría de sadhanas tienen que ser estructuradas en tiempo y espacio satvicos (puros y luminosos) determinados que se complementen con la caótica vida cotidiana donde la cualidades de Rajas (exceso de actividad y pasión) y Tamas (letargo y adormecimiento) predominan velando nuestra esencia. Si una persona no sabe desarrollar cualidades satvicas necesita de estructuras espirituales que proveen de estos espacios donde cualquier persona que lo desee pueda acudir a renovarse. Si no queremos pertenecer a una estructura, acabaremos creando una a la que otros vendrán. Ahora bien, el vinculo con tu familia original de Maestros nunca debe ni puede perderse.

Las personas que te conocemos y disfrutamos de tu amistad coincidimos en que confluyen en ti la autenticidad, la honestidad y la apertura. Llama la atención que todos tengamos la idea de que eres un verdadero Swami. Yo misma subrayo esta singularidad. Tal vez sea una idea más o menos abstracta en nuestras mentes ya que, realmente, no sabemos bien qué es ser un Swami ¿Qué es ser un Swami y por qué nos llega de ti esta percepción?

Cualquier persona, por el hecho de tener mente y cuerpo, está expuesta a fluctuaciones y comportamientos propios y de otros que, en un momento dado, pueden dar lugar a juicios, positivos o negativos, según su propio desarrollo. ¿Qué es lo verdadero? Un swami no se libra de ello tampoco. De hecho, hay personas, que tú no conoces, que no me consideran un verdadero swami. Aquí está actuando una ley evolutiva del plano dual en el que funciona la mente: todo estudiante, después de haberse incluso inspirado muchos años con su maestro, podrá llegar a odiarlo e incluso a matarlo (o llevarlo a la cárcel si es el caso) considerándolo no verdadero. Tenemos múltiples ejemplos de ello en la historia del Yoga y la espiritualidad e incluso en las relaciones normales de la vida, por ejemplo las familiares. Lo bueno sería que todo ello nos ayudara a comprender todas estas emociones humanas contradictorias, que nos hablan de dependencia, para poder trascenderlas.

Ser un swami, para mí, significa saber soltar las circunstancias de tu vida antes de que estas te hayan sumido en confusión y desesperanza; es por tanto, generar una verdadera actitud de apertura al vacío de lo nuevo; aquello que todavía no está definido. Hay muchas personas que tienen esta cualidad y la siguiente cuestión vendrá para todos: ¿estamos en situación de soltar sin hacer daño a otros? aquí hablamos de viveka o discriminación para un entendimiento correcto. Un verdadero swami sabrá aplicar este conocimiento correctamente. Y aún así mira por ejemplo la primera renuncia del príncipe Gautama cuando salió de su palacio en busca del Conocimiento. La experiencia del Conocimiento estaría incompleta sin considerar que hay una etapa por la que hay que pasar, que es “renunciar a la renuncia” para ver al mismo Ser en Todo.

Swami tienes idea de ¿hacia dónde va el Yoga o hacia dónde debería ir?

El Yoga, en sus principios esenciales, ha sido, es y será tal cual porque es ya completo como es. Hay una tendencia a colorearlo con nuevos nombres y formas pero ese nuevo color que parece novedoso solo oculta, la mayoría de las veces, la superficialidad, utilitarismo y el mercantilismo. Sin embargo, a nivel sobre todo práctico, es conveniente remarcar que la evolución sobre el conocimiento del cuerpo, en cuanto a la anatomía y la fisiología; la mente e incluso la conciencia, están evolucionado (y muy rápido) y el Yoga, por tanto, debe y está encontrando nuevas formas de aplicación directa. Dado que la experiencia del Yoga es muy personal, lo lógico es que aparezcan diferentes escuelas y linajes que, estoy seguro de que perduraran si tienen sus raíces en la tradición y además contribuyen a la época en la que se crean.

¿Qué le falta al ser humano para que el mundo cambie?

Swami Vishnudevananda solía mencionar que podríamos convertir una tela determinada en otra completamente distinta solo si somos pacientes en ir cambiando hilo a hilo y substituyéndolo por uno nuevo de otro color. Creo profundamente que los cambios deben generarse en uno mismo. Esperar a que el mundo cambie sin que cada uno hagamos sobre nosotros mismos la transformación necesaria para crecer y evolucionar es solo una espera inútil. Definitivamente, el Mundo cambia en función de los cambios que cada uno hace conscientemente sobre si mismo.

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Mis maestros

Hoy quiero rendir un homenaje a mis maestros. Porque creo que he sido un afortunado al contar con tantos instructores que a lo largo de mi vida han ido ayudándome a descubrir realidades que tenía delante y no veía, ayudándome con extrema paciencia a superar pruebas que me han hecho más consciente de mi vida, ayudándome, sobre todo, a conocerme a mí mismo.

Este de la foto es Horus, uno de esos maestros, que hoy comparte su vida conmigo. Sí, es un gato, grande, inquieto, cariñoso, juguetón, un gato que acude a su nombre, que se le habla y responde, que me trae pelotitas de papel para que yo se las tire. Un gato que me permite aprender sobre la libertad, sobre cómo vemos el mundo cada uno, sobre qué papel jugamos aquí y ahora, sobre lo relativo de muchas cosas. Sólo tengo que observarlo, y él me enseña. Gracias, Horus.

Y antes de Horus estuvo con nosotros Queen, una preciosa perrita que durante 15 años fue una constante alegría en la casa. Era la ternura y el cariño personificados, si este calificativo es aplicable a una perrita. Aunque yo creo que a Queen eran aplicables éste y muchos más calificativos especiales. ¡Cuántas cosas y de qué manera tan sencilla me enseñó!

Antes estuvo Ulises, el señor de los siameses. Enorme, majestuoso, insustituible en esta saga. Y Apolo, menos tiempo, pero entrañable, y otros muchos pequeños compañeritos de diferentes especies, cada uno con sus magníficas particularidades. Todos grandes maestros que me enseñaron, poco a poco, a aprender.

Naturalmente, también ha sido larga la lista de personas que cuento entre mis maestros, y entre ellos estáis todos vosotros, todos los que os habéis cruzado un día en mi vida y habéis aportado algo a ella, quizás incluso sin ser conscientes de ello. Porque creo que en nuestro vivir diario coparticipamos en un intrincado juego de pruebas y ayudas cruzadas, para pasarlas juntos y aprender juntos, con la opción siempre libre de aceptar la prueba o rechazarla.

No, no creo que el mundo sea una carrera de obstáculos, sino una sucesión de oportunidades para nuestra experimentación personal y nuestro desarrollo con su superación. Pero normalmente lo vemos todo en nuestra contra, evitamos la prueba y lo único que conseguimos en encontrarla de nuevo a la vuelta de la esquina y con dificultades añadidas posiblemente.

Claro, no nos gustan los problemas, como no nos gustaban los de matemáticas cuando estábamos estudiando. Pero, si no recuerdo mal, aquellos problemas no tenían el objetivo de fastidiarnos la existencia (aunque nos lo pareciera), sino de enseñarnos unas asignaturas. Pues ahora es igual, y seguimos siendo tan niños como antes en muchas cosas.

Y hoy quiero, como decía al principio, daros las gracias a todos desde aquí por vuestra enseñanza, aunque no todos desde luego vayáis a leerlo. Ni siquiera Horus, aquí a mi lado sobre la mesa, lo leerá, pero no importa, a todos os llegará la emoción de mi agradecimiento. Esto va así.

Por si alguno se siente ofendido al haberle metido en el mismo saco que a Horus, Queen o Ulises, que recapacite un poquito y piense qué papel juega cada uno en la vida, si realmente hay diferencias entre cualquier clase de Vida (y todo es Vida), más que las que algunos orgullosos humanos, de cuestionable altura a mi entender, se han autoatribuido.

Ese es el orgullo que nos infla tanto que luego nos impide entrar por la “puerta estrecha” que da acceso al “Reino de los Cielos” (Lucas 13, 22-30). O demasiados “metales vulgares” en nuestros bolsillos para poder alcanzar ciertas alturas, si preferís una metáfora de diferente entorno.

Para el resto no ofendido, que no gusto de llamar humildes, sino sencillamente conscientes de la grandeza de su naturaleza interior, enhorabuena por haber aprovechado las enseñanzas que nos hemos ido cruzando cada día.

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Autor: José Antonio Mairena

Fuente: El Arca (http://arcabase.blogspot.com)

Información para otro mundo mejor posible

A reflexionar sobre la actual crisis socioeconómica y las alternativas ante la misma se dedicaron la semana pasada tres entrada de este Blog: Otra visión de la crisis, Minimalismo anticrisis y Proyecto Venus, de fecha 29 y 30 de septiembre y 1 de octubre, respectivamente. En la misma línea, se trae ahora un artículo de Guillermo Naya Plasencia centrado en el papel de los medios de comunicación.

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A pesar de la instrumentalización política y empresarial de los medios de comunicación, el periodismo no deja de tener enormes posibilidades para transformar el mundo. Internet ayudará a la ciudadanía en ese cambio.

Durante los dos minutos que dura el resumen de un partido de fútbol en una televisión cualquiera, veinte niños pierden la vida a causa del hambre. Para los medios de comunicación el tiempo es oro, pero su capacidad de influencia sobre la vida resulta todavía más valiosa. Como formadores de opinión, y en consecuencia motor de cambio en la sociedad, los medios tienen un alto grado de responsabilidad ante la permanencia de las tremendas desigualdades del sistema.

Somalia sólo aparece en las portadas de prensa, en las cabeceras de los telediarios y en los boletines radiofónicos cada vez que pescadores extranjeros, esos que llevan décadas esquilmando sus mares y aprovechándose de la debilidad del país, son secuestrados por un grupo de “piratas”. Los atentados suicidas en Afganistán sólo generan debate cuando se llevan por delante alguna víctima occidental. No es noticia la opinión del pueblo afgano, ni tampoco el hecho de que antes de ser invadidos por Estados Unidos en 2001 no se hubiera registrado acto suicida alguno en la región.

La crisis económica, la corrupción política y el desempleo centran nuestras preocupaciones. Tal y como afirmaba Ryszard Kapuscinski, “la tremenda centralización de la noticia redujo mucho nuestro conocimiento de este complicado mundo en el que vivimos. A pesar de su enorme diversidad, de la enorme cantidad de problemas y dramas que contiene, nuestro espectro se reduce. Tanto se empobreció nuestra manera de entender el mundo, que no sólo sabemos apenas una o dos cosas, sino que las sabemos mal”.

Con la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, hace ya más de seis décadas, quedaba establecido que “cada persona tiene el deber de alzar su voz, no sólo para reclamar sus propios derechos, sino también los de sus semejantes”. La radio, la prensa, la televisión y los medios de Internet deben tomar conciencia de la responsabilidad que conlleva su capacidad de llegar a tantos millones de personas en todo el mundo.

La defensa de los Derechos Humanos es una de las tareas primordiales del periodismo y los profesionales del sector no podrán ejercer su labor si sus propios derechos humanos son vulnerados. Es por esto que la independencia de los periodistas es vital para la sociedad. El periodismo es un servicio público a los ciudadanos que no puede permitirse someterse a intereses políticos o económicos particulares. La información no es una simple mercancía o un negocio, es un bien público y un derecho.

Sin embargo, por medio de la criba de contenidos, los medios focalizan la mirada de la opinión pública de forma que el proceso se convierte en un mecanismo de simplificación, una reducción de la atención social a unos cuantos temas comunes. Además, la presentación de la información ha sido pensada y tratada minuciosamente para complacer a un target –público- concreto. De este modo, se definen los marcos en los que se disputan los debates y se construye una realidad común percibida por cada grupo de individuos. Una realidad deformada y muy incompleta.

No debemos conformarnos con estos “paquetes de información” que nos ofrecen en bandeja. Internet se alza como una inmensa base de datos donde la otra realidad, así como nuestra opinión e iniciativas, sí tienen cabida. Algunos medios especializados como periodismohumano.com o librered.net apuestan por la calidad humana en el tratamiento de sus contenidos. Muchas ONG’s cuentan equipo de comunicación y se han convertido en fuente de importancia para los medios. A su vez, algunos servicios periodísticos se han propuesto el objetivo de informar y sensibilizar, sin ánimo de lucro, acerca de temas relacionados con solidaridad, justicia social, infancia o derechos humanos.

Las redes sociales multiplican cada vez más las posibilidades de las autopistas de la información que Internet supone. Convertirnos en “vagabundos celestes de Internet” nos permite compartir información y participar a partir de una priorización y jerarquización de la información que absorbemos. El receptor autómata debe dar paso a un agente social con capacidad de movilización y de gestión de la información.

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Fuente: Revista Fusión

(http://www.revistafusion.com)


El Paradigma de la Nueva Tierra

Están entrando en un tiempo en que las viejas hojas de ruta ya no son válidas.

Las nuevas realidades se están desarrollando a un ritmo rápido. A veces, podrían encontrarse maravillados por algunos de estos nuevos y repentinos sucesos. Podrían encontrarse preguntándose cómo los crearon y por qué. Algunas de las realidades que se manifiestan ahora pueden parecer vinculadas con situaciones de su pasado que caen bajo el título de “asuntos pendientes”.

Ahora se están activando eventos de escenarios no resueltos que se han mantenido latentes dentro de su campo energético por años e incluso décadas. Todo lo que esté incompleto está saliendo ahora hacia el frente y al centro para ser comprendido, sanado y soltado.

Entrando en el Paradigma de la Nueva Tierra

Esta nueva ronda de limpieza está orquestada por su yo superior en un esfuerzo por despejar el camino para que se adentren de lleno en el paradigma de la nueva tierra. Esas energías que se están presentando para ser despejadas podrían tocar temas familiares dentro de su vida. Durante este tiempo, podrían surgir problemas de salud, se podrían presentar contratiempos. Problemas financieros podrían vislumbrarse en el horizonte. Las relaciones estarán bajo estrés.

Al leer la energía y la importancia de cada evento en su vida, van a entender mejor lo que se les pide durante este tiempo. Los problemas económicos son un tema permanente en la conciencia colectiva en este momento, pero su experiencia de estos desafíos sólo depende de las lecciones presentes ante ustedes. Si están experimentando alguna dificultad en el área de la abundancia, examinen qué es lo que más valoran en su vida. Puede ser el momento de re-priorizar sus valores y ver lo que realmente tiene significado para ustedes. ¿Valoran más su conexión espiritual? ¿Valoran más la alegría y la paz interior? ¿O valoran cosas que no tienen ningún significado real en el esquema más amplio de su vida? ¿Se valoran ustedes mismos y su tiempo o se obligan a gastar constantemente su energía en formas que no honran su verdadero propósito y potenciales?

Todas esas cosas que no son compatibles con su paso hacia la conciencia de quinta dimensión se van a ir quedando ahora por el camino. Expresen gratitud por todo y por todos los que han sido parte de su vida y vayan hacia un lugar de permitir cuando vean personas y situaciones alejándose de ustedes. Permanezcan en posición de escuchar alerta y estén dispuestos a emprender nuevos comienzos. Estos nuevos comienzos se convertirán en el tema dominante de los tiempos por venir.

Su Alma se Ofreció Voluntariamente para Ayudar a Cambiar la Conciencia Humana

Ahora, más que en cualquier otro momento en la conciencia humana, se les pide que vivan en un estado de cambio constante. Su alma se ofreció a venir aquí en este momento y ayudar a cambiar la conciencia al paradigma de la nueva tierra. Habrá momentos en los que se van a mover fácilmente a través de estos cambios, y momentos en que van a sentir resistencia a ellos. Cuando experimenten resistencia, den un paso atrás y obsérvense a sí mismos, y sostengan en amorosa conciencia aquellas partes de su ser que se sienten amenazadas por el cambio. Ésas son las partes más jóvenes de ustedes mismos que necesitan de su paciencia y comprensión, de la misma manera que ustedes buscan la guía y asistencia de su yo superior.

La Aceleración de la Sombra

Mientras las energías predominantes aceleran un tiempo de mayor amor y compasión en la Tierra, las energías del desamor y la indiferencia también se aceleran. Se está produciendo una aceleración de la sombra en este momento, a medida que todas las cosas que más se temen en la conciencia humana se están presentando para que puedan ser comprendidas y llevadas con amor hacia un lugar de sanación.

Pararse Firmes en la Luz de su Espíritu

No traten de escapar de lo que viene ante ustedes. No sientan que deben saber cómo responder a lo que están viendo. No sientan que estas energías están aquí para hacerles daño. Sólo párense firmes y permítanles pasar delante de ustedes. Su espíritu brillará su fuerza de sabiduría, comprensión y conciencia sobre todo lo que venga ante ustedes. Este permitir y voluntad para ver todo lo que es va a abrir las compuertas para que vean más de la abundancia de belleza y posibilidad que los rodea en todo momento. El miedo de lo que no quieren bloquea la llegada de lo que buscan manifestar. Al volverse transparentes a todas las energías que encuentren, pueden fluir sin obstáculos hacia el tiempo expandido de la nueva tierra.

A medida que fluyen con estas energías, descubren y manifiestan nuevos aspectos de su ser que saben cómo navegar y manifestar nuevas realidades dentro del paradigma de la nueva tierra. Esas realidades en armonía con la nueva tierra están inmersas en el amor, comprensión y abundancia de espíritu que son señales del nuevo tiempo.

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Autor: DL Zeta

Fuente: El Manantial del Caduceo (http://www.manantialcaduceo.com.ar)

Traducción: Margarita López


4/10/10

Comparte con nosotr@s: “Preludio”, de Beatriz Soler

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PRELUDIO


Como un telón que se alza

sin saber

qué realidad subdivide

ni qué verdad corrobora,

tus párpados confiesan:


la oportunidad de esta hora,

lo impensable del momento,

y el correr de los instantes...

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Otros textos de Beatriz Soler publicados en el Blog:

+Somos (27 de septiembre de 2010)


Encuentro entre psicología y espiritualidad desde la perspectiva cisterciense

Para el monacato cisterciense el comienzo del camino místico está en el conocimiento de uno mismo, es decir, en la psicología. Mística y psicología sin reducirse ni fusionarse la una a la otra se necesitan mutuamente.

El primer paso, por lo tanto, para la transformación de nuestra cultura en una dirección más espiritual y fraterna hay que darlo a partir de la psicología, que aparece así como una ciencia de vanguardia con una misión fundamental en la actual situación de cambio de paradigma científico y cultural.

Así ocurrió también en el siglo XII, el siglo en el que sitúo el nacimiento de la modernidad, en el que se escribieron numerosos tratados sobre psicología, siendo muy destacados los escritos por monjes cistercienses.

Los autores cistercienses recogieron la psicología de la época, una psicología que hoy llamaríamos integral ya que consideraba que el hombre tenía numerosas dimensiones que el “trabajo” psicológico no debía olvidar. Se trata, por lo tanto, de no reducir el hombre a una dimensión por muy importante que esta sea (ni siquiera a la dimensión espiritual).

Para la psicología cisterciense en la psique pueden diferenciarse tres estructuras, que a su vez, son también tres momentos evolutivos: el anima, el animus y el spiritus. Representan tres tipos de mente y tres momentos de evolución de la conciencia. Pero no representan toda la realidad humana que incluye una dimensión corporal, relacional, existencial, etc… que la psicología debe tener en cuenta.

Para la psicología cisterciense la mente humana está en situación de desarmonía, las diferentes dimensiones humanas están desconectadas y desordenadas. El hombre vive en la región de la desemejanza, es decir, de la desarmonía y lo primero que debe hacer para armonizarse es conocerse a sí mismo, penetrar en su interior y conectarse con él.

Llama la atención cómo, utilizando un lenguaje filosófico neoplatónico, los cistercienses dieron una importancia muy grande al cuerpo ; y es que la desconexión con el cuerpo es la causa de la disociación de la mente humana, ese estado de desconexión es lo que genera el anima o sombra, un alma desconectada de la realidad y encerrada en sí misma (el alma curva).

Tras la conexión del cuerpo y la mente el alma se transforma en animus, se hace recta, se convierte en una personalidad integrada y racional, un hombre o mujer equilibrados. Si bien, este no es el final del camino, desde aquí hay que abrirse a las dimensiones suprarracionales, al Amor o experiencia mística, entonces el alma se llama Spiritus.

Esta sería brevemente la dirección de cura que señala la psicología cisterciense y para lograrla utiliza diversas metodologías que trabajan todas las dimensiones de la antropología humana, representadas en los diversos significados simbólicos del claustro cisterciense. Los cuatro lados del claustro representan las cuatro dimensiones del ser humano, la dimensión corporal, la mental, la espiritual y la social, armonizar todas ellas, unificarlas, es el trabajo del monje dentro del taller espiritual que es un monasterio.

El monje cisterciense trabaja su cuerpo con ayunos, vigilias, trabajo manual en el campo, su mente con la enseñanza y el estudio, la reflexión (consideración), su dimensión espiritual con la liturgia, la lectio divina, la oración silenciosa, y la dimensión social con la vida comunitaria y el compromiso diverso con la sociedad. El objetivo es lograr que integre las cuatro dimensiones y se convierta en un Homo Quadrattus, siendo el cuatro símbolo de integración, armonía y estabilidad.

La afectividad está presente en todo el proceso, los monjes cistercienses llamaron al monasterio una escuela del amor; la vida monástica sería un proceso de educación de las afecciones o emociones hasta convertirlas en affectus o emociones integradas con la razón y con el espíritu, convertirlas en Amor. La metodología fundamental para ello era la relación personal con Cristo (primero con Jesús y luego con el Cristo Total, la realidad entera), esta relación afectiva con Jesús va haciendo crecer la afectividad desde un estado muy narcisista y una visión muy egóica y antropomórfica de Dios, hacia una actitud de gratuidad y una visión apofática de Dios muy centrada en la compasión y el compromiso con los demás y con todo el cosmos.

Para el monacato cisterciense, por tanto, la psicología es importante en el camino espiritual, es el primer paso dentro de él, nos lleva al conocimiento de nosotros mismos, si bien, no debe confundirse con la mística ni tampoco debe separarse. Ambas deben encontrarse sin fusión ni reducción de la una a la otra. Hoy, a veces, se pretende reducir la mística a una mera psicología o se pretende hacer de la psicología una disciplina mágica y acientífica.

Huyendo de estos errores, la psicología hoy debe asumir su carácter de ciencia de vanguardia con una importante misión para lograr la transformación, humanización y espiritualización de nuestra cultura y sociedad; esto supone asumir un paradigma científico menos positivista, sin caer en los errores del irracionalismo o de la magia, al estilo de ciertas escuelas de la llamada New Age.

Una de las fuentes del renacimiento de la mística está pues en la psicología, sin confundirse con ella.

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Autor: José Antonio Vázquez

Fuente: Espiritualidad Caminante


El poder de la palabra

La palabra tiene gran poder y debe usarse con cuidado. Sé impecable con las palabras y trasciende tu nivel de existencia., nos indica, por ejemplo, Miguel Ruiz en sus célebres Cuatro Acuerdos. Debemos evitar el uso de palabras para juzgar o avergonzar a otros, erradicando muy especialmente el chismorreo, que es particularmente venenoso.

Hay que hablar con integridad; decir solamente lo que se quiera decir; evitar hablar contra uno mismo y chismorrear sobre los demás. Se debe utilizar el poder de las palabras para avanzar en la dirección de la verdad y el Amor. Toda la magia que poseemos se fundamenta en nuestras palabras; son pura magia y si se utilizan mal se convertirán en magia negra. Con una sola palabra se puede cambiar una vida o destruir a millones de personas. La impecabilidad de nuestras palabras nos llevará a la libertad personal y a la abundancia.

Consciente de lo anterior, un amigo del Blog, Julián Carrasco nos remite el artículo que se reproduce a continuación, escrito por Brad Hunter y publicado en la revista El Planeta Urbano.

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La palabra, junto con el poder de la vibración es capaz de crear, sanar y también destruir. La teoría indica que cuando focalizamos nuestra mente en algo, y a esto le sumamos el sentimiento y la emoción para finalmente expresarlo, estamos exteriorizando y materializando un poder que estará afectando los reinados de la materia

LO QUE LE DICES A TU SEMEJANTE, TE LO DICES A TI MISMO

Si cada uno de nosotros estuviésemos conscientes de que la energía liberada en cada palabra afecta no sólo a quien se la dirigimos sino también a nosotros mismos y al mundo que nos rodea, comenzaríamos a cuidar más lo que decimos.

Los antiguos esenios sabían de la existencia de un enorme poder contenido en la oración, el verbo y la palabra. Los antiguos alfabetos, como el sánscrito, el arameo y el lenguaje hebreo son fuentes de poder en sí mismos. Los esenios utilizaron la energía que canaliza el lenguaje – la cual era la manifestación final del pensamiento, la emoción y el sentimiento- para manifestar en la realidad la calidad de vida que deseaban experimentar en este mundo. En las culturas del antiguo Oriente eran utilizados los mantras, los rezos, los cánticos y las plegarias con una intención predeterminada como técnicas para materializar estados internos y programar, de una forma ignorada por nosotros en la actualidad, realidades pensadas, deseadas y afirmadas previamente.

Los estudios realizados por físicos cuánticos comienzan a redescubrir y validar el enorme conocimiento olvidado de antiguas culturas ancestrales. Un conocimiento que se encuentra aún escondido y olvidado y que nos aportaría el poder de cambiar nuestro mundo.

LAS PALABRAS PUEDEN PROGRAMAR EL ADN

La más reciente investigación científica rusa apunta a que el ADN puede ser influido y re-programado por palabras y frecuencias, sin seccionar ni reemplazar genes individuales. Solo el 10% de nuestro ADN se utiliza para construir proteínas, y este pequeño porcentaje del total que compone el ADN es el que estudian los investigadores occidentales. El otro 90% es considerado “ADN chatarra”. Sin embargo los investigadores rusos, convencidos de que la naturaleza no es tonta, reunieron a lingüistas y genetistas -en un estudio sin precedentes-, para explorar ese 90% de “ADN chatarra”.

Los resultados arrojaron conclusiones impensadas: según los estudios, nuestro ADN no sólo es el responsable de la construcción de nuestro cuerpo, sino que también sirve como almacén de información y para la comunicación a toda escala de la biología. Los lingüistas rusos descubrieron que el código genético, especialmente en el aparentemente inútil 90%, sigue las mismas reglas de todos nuestros lenguajes humanos. Compararon las reglas de sintaxis (la forma en que se colocan juntas las palabras para formar frases y oraciones), la semántica (el estudio del significado del lenguaje) y las reglas gramaticales básicas y así descubrieron que los alcalinos de nuestro ADN siguen una gramática regular y sí tienen reglas fijas, tal como nuestros idiomas.

Por lo tanto, los lenguajes humanos no aparecieron coincidentemente, sino que son un reflejo de nuestro ADN inherente. El biofísico y biólogo molecular ruso Pjotr Garjajev y sus colegas también exploraron el comportamiento vibratorio del ADN. “Los cromosomas vivos funcionan como computadoras solitónicas/holográficas usando la radiación láser del ADN endógeno”. Eso significa que uno simplemente puede usar palabras y oraciones del lenguaje humano para influir sobre el ADN o reprogramarlo.

Los maestros espirituales y religiosos de la antigüedad han sabido, desde hace miles de años, que nuestro cuerpo se puede programar por medio del lenguaje, las palabras y el pensamiento. Ahora eso se ha probado y explicado científicamente. La sorpresa mayor fue descubrir la manera en que el 90% del “ADN Chatarra” almacena la información. “Imaginemos una biblioteca que en lugar de archivar miles de libros sólo guarda el alfabeto común a todos los libros, entonces, cuando uno solicita la información de un determinado libro, el alfabeto reúne todo lo contenido en sus páginas y nos lo pone a nuestra disposición”, aclaró Garjajev. Esto nos abre las puertas a un misterio aún mayor: que la verdadera “biblioteca” estaría fuera de nuestros cuerpos en algún lugar desconocido del cosmos y que el ADN estaría en comunicación permanente con este reservorio universal de conocimiento.

LA EVIDENCIA INESPERADA

El investigador Dan Winter, que desarrollara un programa de computación para estudiar las ondas sinusoidales que emite el corazón bajo respuestas emocionales, en una fase de la investigación con sus colegas, Fred Wolf y Carlos Suárez, analizó las vibraciones del lenguaje hebreo con un espectrograma. Lo que descubrieron fue que los pictogramas que representan los símbolos del alfabeto hebreo se correspondían exactamente con la figura que conforma la longitud de onda del sonido de cada palabra.

Es decir que la forma de cada letra era la exacta figura que formaba dicha longitud de onda al ser vocalizada. También comprobaron que los símbolos que conforman el alfabeto son representaciones geométricas. En el caso del alfabeto hebreo, las 22 gráficos utilizados como letras son 22 nombres propios originalmente usados para designar diferentes estados o estructuras de una única energía cósmica sagrada, la cual es la esencia y semblanza de todo lo que es. El libro del Génesis está escrito en este lenguaje.

Las letras de los antiguos alfabetos son formas estructuradas de energía vibracional que proyectan fuerzas propias de la estructura geométrica de la creación. De esta manera, con el lenguaje se puede tanto crear como destruir. El ser humano potencia el poder contenido en los alfabetos al sumarle el poder de su propia intención. Eso nos convierte en responsables directos de los procesos creacionales o destructivos en la vida. y con tan solo ¡la palabra!

EL PODER CURATIVO DE LA PALABRA

Existe una capacidad demostrada en la que la palabra puede afectar la programación del ADN. La salud podría conservarse indefinidamente si nos orientamos en pensamientos, sentimientos, emociones y palabras creativas y, por sobre todo, bien intencionadas.

Los estudios del Instituto Heart Math nos abren un nuevo panorama hacia la curación, no solo de los humanos enfermos, sino también para la sanación planetaria. El instituto cree en la existencia de lo que ellos dieron en llamar “híper-comunicación”, una especie de red de Internet bajo la cual todos los organismos vivos estarían conectados y comunicados permitiendo la existencia de la llamada “conciencia colectiva”.

El Hearth Math declara que si todos los seres humanos fuéramos conscientes de la existencia de esta matriz de comunicación entre los seres vivos, y trabajáramos en la unificación de pensamientos con objetivos mancomunados, seríamos capaces de logros impensados, como la reversión repentina de procesos climáticos adversos.

El poder de los rezos, oraciones y peticiones, tal como nos lo han legado los antiguos esenios -potenciado por millares de personas-, nos otorgaría un poder que superaría al de cualquier potencia militar que quisiera imponernos su voluntad por la fuerza.

Este poder ha sido demostrado en especies animales como los delfines, que trabajan unificados en objetivos comunes. Los delfines utilizan patrones geométricos de híper-comunicación, ultrasonido y resonancias que les sirven para interactuar con las grillas energéticas del planeta. Estos animales poseen la capacidad de producir estructuras sónicas geométricas y armónicas bajo el agua. Podríamos afirmar que los delfines ayudan más a mantener el equilibrio planetario de lo que lo hacen los humanos.

Si Dios nos otorgó el poder, significa que quiere que nosotros, una vez alcanzado un nivel de consciencia determinado, ayudemos con respeto a la vida a ser co-creadores de su obra.

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