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10/9/10

Inception (“Origen”), una película soñada

El pasado lunes 6 de septiembre se publicó en el Blog la entrada titulada Creer o Saber. En ella se hace mención, entre otras cosas, a un diálogo del comienzo de la película “Inception” (palabra inglesa que significa “principio” o “comienzo” y que ha sido traducida por “Origen” en la versión española de la cinta). El film, estrenado en España hace un mes, trata de los sueños y cuestiona si vivimos una "autentica realidad" o es solo una idea, que nos han introducido en nuestra mente. Gracias a Emilio y Tina, los amig@s de Radio Tierra Viva, hemos conocido la crónica de la película inserta en la web Pijamasurf (http://pijamasurf.com) que se comparte seguidamente con todo@s vostr@s

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Las ideas detrás de la “ciencia ficción” del genial film “Inception” no sólo son fascinantes, podrían ser “reales” y a la vez mostrarnos que nuestra ‘realidad’ es parte de un sueño. Nolan hace de le película una de las grandes metáforas de nuestros días.

Algunas personas después de ver Inception, podrán pensar que el guión es una buena idea pero que difícilmente se sostiene como algo posible: que podamos literalmente compartir sueños y extraer o insertar información que atraviese la frontera onírica con la realidad. Y, sin embargo, existe evidencia que los sueños compartidos o sueños mutuos existen y que se puede obtener información que no conocíamos antes dentro de los sueños para luego verificarla en la realidad. Es decir, que verdaderamente podemos acceder a la mente de otra persona. Nada más íntimo que visitar los castillos oníricos que construye una persona con la que tenemos afinidad. Nada supera la posibilidad de construir mundos juntos en los sueños.

"Inception", la nueva sensación cinematográfica de Christopher Nolan, es sobre todo una película de ideas, un neuroestimulante. Podemos discutir si es una gran película o no, si abusa de las persecusiones y entra demasiado en la estructura de un thriller, o si somete al espectador a un laberinto obtuso, donde la madeja no tiene un tejido del todo diáfano... Pero lo que es incuestionable es que la película se construye bajo un poderoso bastión de ideas, entrañables a todo aquel se haya cuestionado un poco la naturaleza de la realidad. Y que logra plasmar esas ideas formalmente: a través de una metáfora en acción. Explotando la enorme capacidad que tiene el cine como medio de simular un sueño.

La premisa de la película se centra alrededor de la capacidad que tiene Cobb (Leonardo Di Caprio) de navegar en las mentes de los demás. Cobb es un experto soñador lúcido, capaz de despertarse dentro de sus sueños, examinar la geografía del mundo onírico y estudiar sus leyes. Le dice a Ariadne (Ellen Page) la joven arquitecta de laberintos oníricos,"en los sueños percibir y crear son actos simultáneos". En los sueños experimentamos plenamente la interpenetración de la conciencia con la materia: como revela la física cuántica, observar es afectar lo que observamos.

Ariadne será en parte Dédalo, y tejera los laberintos oníricos para que se sostengan dentro de los sueños como estructuras que lleven a los secretos del subconsciente, jugando con la idea jungiana de los arquetipos (el subconsciente es un laberinto donde yace la historia individual amalgada con la historia universal). Y como en el mito griego, Ariadne también ayudará a Cobb (cuyo nombre remite a cobweb: telaraña y a Ty Cobb el gran robador de bases; Cobb roba información) a desenredar su propia mente y salir del laberinto: la catarsis. El laberinto estará desde el principio en la arquitectura de los sets, incluso en el logo de la productora de Nolan, Syncopy, que aparece al principio construido con bloques de laberinto, los cuales se repetirán sutilmente a lo largo del film. Por supuesto, desde el principio la técnica de edición (pegando secuencias como bloques de laberinto) nos establecerá en un sueño dentro de un sueño (como diría Edgar Allan Poe: "Is all that we see or seem but a dream within a dream?"). La pélicula se desenvolverá, como los mismo sueños lúcidos de los personajes, en capas: una capa de thriller, con una capa de ciencia ficción, con una capa de símbolos y exploración filosófica sobre la naturaleza de la realidad y su tenue frontera con el mundo de los sueños, con una capa más sobre el proceso mismo de hacer cine (donde el director es el personaje, la producción del sueño es la película y el implante de la idea se hace al público)

El cine dice las ideas mejor cuando las dice a través de la forma, cuando el contenido se vuelve indisociable de la forma, el medio: el mensaje. Es en este sentido que la película es también un laberinto en sí misma y un sueño: entera metáfora. Estructura de origen onírico o una alcachofa multidimensional. Un ritmo acelerado de inmersión. Como quien bucea hasta el fondo del mar y ahí vuelve a excavar para bucear en otro mar más profundo.

Cada capa onírica es afectada por otra capa, de la misma forma que lo que sucede en el espacio físico donde soñamos se traduce en imágenes y sensaciones dentro de la narrativa onírica. Esto es la multidimensionalidad de la existencia ¿cómo saber que esto no ocurre también en el mundo "despierto", que lo que hacemos en otra dimensión o en un universo paralelo no está modificando sutilmente nuestra realidad?

De una capa a otra, de la realidad a los sueños y viceversa, se puede enviar señales; los sueños no son agujeros negros. En la película se usa una técnica que llaman "kick" (patada) que simula una caída en el vacío para provocar que alguien despierte o pase hacia otra dimensión onírica. También, se avisa con una música que se empieza escuchar dentro del sueño que proviene de afuera. Esto nos recuerda, seguramente hecho a propósito, tanto a las llamadas telefónicas que se hacen en "The Matrix", para salir de ese constructor de realidad virtual, como a "Neuromancer", donde se empieza a escuchar un dub en el ciberespacio.

Esta capacidad de enviar señales del sueño a la realidad es algo que se ha hecho por diferentes científicos. Stephen Laberge ideó un método entre personas que tienen sueños lúcidos de mover los ojos en un patrón previamente acordado cuando estos estuvieran experimentando ciertos sucesos al interior de sus sueños para avisar al experimentador que mediciones electroencefalográficas tomar en cuenta. De esta forma se ha podido estudiar los efectos de tener sexo o cantar, por ejemplo, dentro de un sueño sobre la fisiología de un sujeto. Curiosamente cuando alguien tiene sexo en un sueño para el cerebro es "real".

En la película "Inception" se utiliza una droga, Somnacin, y una máquina, PASIV, para lograr tener sueños lúcidos compartidos. Sin embargo, en nuestro mundo, aunque algunas personas utilizan ciertas sustancias como la Galantamina para potenciar sus habilidades naturales, muchas personas son capaces de hacer esto con la sola práctica.

Una de los referentes de la película, es "El Art de Ensoñar", de Carlos Castenda. En la saga de Castaneda con el brujo Don Juan, el indio yaqui (real u onírico) le cuenta sobre su linaje de naguales, algunos de los cuales han perfeccionado el arte de ensoñar, hasta al punto de reproducir mundos enteros que son tomados por reales por otras personas. Esto es justamente lo que ocurre en el film, por una parte Ariadne, como uno de estos naguales, tiene una capacidad de diseño onírico extraordinaria, capaz de tejer mundos que pueden ser tomados por reales por el subconsciente de otra persona, que sin embargo puede empezar a enviar sus propias proyecciones (nuestros sueños son mundos cocreados). En la película Fischer, el personaje al cual se le quiere implantar una idea, tiene una subconsciente militarizado, justamente para protegerlo de que alguien busque extraer información de su mente. Algo que resulta un poco desafortunado para los espectadores, ya que en vez de internarnos en una mente rica en imágenes y en objetos surrealistas y escherianos (como la del Dr. Parnassus), entramos al reino de las persecuciones y las armas.

Cobb también era un excelente arquitecto onírico, pero fue víctima de la tentación de crear su propio mundo junto con su esposa. En el sueño podemos ser demiurgos (esa es la tentación luciferiana de los sueños pero quizás su razón divina: aprender a crear nuestra propia realidad, un mundo mental que tenga la suficiente consistencia para poder ser habitado por nuestros más profundos deseos). Como en The Matrix, Morfeo y Neo, Cobb pasea con Ariadne mostrándole los secretos de creación de mundos.

La premisa del entrelazamiento de sueños, espacios co-oníricos, en la película es resuelta con una máquina a la que se conectan, en cierta forma similar a "Existenz" de Cronenberg, aunque no tan invasiva. En la realidad, existen experiencias documentadas de estos sueños mutuos. La explicación podría tener que ver con la telepatía, la cual podría explicarse a través del fenómeno de entrelazamiento cuántico, el cual hace que una vez que dos partículas subatómicas han tenido contacto sigan conectadas, transmitiendo información, no obstante la distancia a la que se encuentren, ya sea superlumínicamente o a través de una conexión no-local. Aunque este fenómeno generalmente sólo se considera para el mundo subatómico, lo cierto es que estamos formados en nuestra totalidad por estas partículas que tienen conexiones a distancia, y ya se empieza a estudiar este tipo de fenómenos desde la neurología. (Incluso se hacen concursos de telepatía onírica).

El científico de la Universidad de Stanford, Stephen LaBerge escribe en su libro Lucid Dreaming: "Testimonios de 'sueños mutuos' (sueños aparentemente compartidos por dos o más personas) alzan la posibilidad de que el mundo de los sueños pueda ser tan objetivamente real como el mundo físico. Esto es ya que el principal criterio de la objetividad es que una experiencia sea compartida por más de una persona -un hecho supuestamente verdadero de los sueños mutuos. En ese caso ¿qué sucedería con la dicotomía tradicional entre lo sueños y la realidad?".

Las personas que ya han visto Inception se darán cuenta que esto es justo lo que sucede en la película, el hecho de que experiencias lúcidas dentro de los sueños puedan ser compartidas por dos o más personas pone en duda la verdadera existencia de las fronteras entre estos dos mundos. La frase, "la vida es un sueño dentro de otro sueño" se vuelve efectiva. Si en sueños, como documenta LaBerge en su libro, tenemos experiencias "reales" compartidas con otros individuos, en el sentido de que son objetivas o intersubjetivas, entonces podríamos decir que en la realidad tenemos experiencias oníricas compartidas también, ¿por qué preferir y jerarquizar unas sobre las otras? Y ¿cómo distinguirlas del todo?

Cuando Cobb despierta del nivel más profundo de los sueños, un lugar que ha creado junto con su esposa y que parece existir en un mundo paralelo, a través del hilo de Ariadne, logra la catarsis prometida, la liberación de los monstruos -minotauros- de su subconsciente y regresa ¿pero regresa a la realidad? ¿o regresa a su verdadero sueño? Con una música épica, magistral en ese momento del aterrizaje, que nos conduce al desenlace, estalla etérea y a la vez potente la catarsis. Se cruza el loop-laberinto. Y al final, al espectador se le hace la incepción de la idea: el mundo en el que vivimos no es real. Con lo que parece una cita, y genial, del final de Stalker del maestro Tarkovski, el tótem onírico gira en la mesa y... nos recuerda el vaso en la mesa que mueve con la mente la hija del guía de La Zona, en la película del maestro ruso, sembrando sobre el escepticismo científico la duda paranormal, la magia. Sin llegar al nivel del maestro ruso, la correspondencia de Nolan es un anillo.

La incepción es el otro gran tema. Dese el prinicpio Cobb describe como una idea se comporta como un virus, describiendo en otras palabras, la teoría de los memes, o genes culturales. Una idea puede programarnos hasta el punto de transformar literalmente nuestra realidad. La información se materializa.

La posibilidad de insertar o extraer información de los sueños de otra persona, pese a que suena increíble para nosotros sino tenemos una vida onírica experimentada, es algo que ha sido realizado por muchas personas, actualmente desde una óptica científica pero seguramente desde tiempos remotos, en tradiciones chamánicas o hasta de una forma romántica, un recurso del amor, como también sucede en la película. A veces los sueños son la única forma que tiene una persona para realizar sus deseos (y esto no es solamente una metáfora).

Robert Waggoner autor de Lucid Dreaming: Gateway to the Inner Self, relata varias experiencias en este sentido.

"La joven le dijo a Ian, que tenía una peca de aspecto extraño en su espalda e invitó a Ian a localizar esta peca en su sueño lúcido. Después de una semana, Ian había tenido dos sueños lúcidos y se acordó de su cometido. En el primero no pudo llegar a la habitación de la chica debido a una serie de distracciones. Pero en el segundo, conscientemente le pidió a la chica que fuera a él y de repente entro a su habitación. Se acuerda 'Finalmente la hallé en mi sueño lúcido y examiné su espalda hasta que encontré una peca oscura en su parte baja, justo en el centro arriba de sus nalgas. Me acuerdo de pensar en el sueño lúcido que no podía ser verdad que este fuera la zona adecuada, porque me acordaba que ella me había insinuado que estaba del otro lado...".

Ian más tarde fue a la habitación de esta joven y comprobó que la peca estaba justo en el lugar donde había soñado. Stephen LaBerge escribe sobre unos experimentos científicos en los que sujetos pensaron en un cuadro de Dali, e intentaron proyectar su pensamiento a otro individuo que estaba en una habitación soñando. El individuo soñando reportó haber visto en un barco dicho cuadro, evidentemente el individuo soñando no sabía anteriormente que cuadro se iba utilizar. Existen muchos ejemplos más los cuales en otro post cubriremos.

Otro tema interesante de Inception es la ampliación exponencial del tiempo según el nivel de profundidad del sueño, en lo que cae una camioneta al agua de un puente, pasan tres minutos en un hotel en el nivel 2, 60 minutos en un laberinto en la nieve, y un tiempo indefinido casi infinito en el plano de limbo o astral. En su cuento "El Milagro Secreto", Jorge Luis Borges, hace que un escritor condenado a muerte reciba este don de la elongación del tiempo. Tal que en lo que la bala de fusilamiento hace contacto con su cuerpo, tiene un año para acabar su obra La Vindicación de la Eternidad. Curiosamente estudios del Dr. LaBerge con soñadores lúcidos indican que en realidad el tiempo en los sueños y en la realidad es similar y sólo nos parece que durante un sueño, por ejemplo de 15 minutos, hicimos lo que haríamos en varias horas.

Una última reflexión, sin querer cerrar jamás la puerta, como la deja abierta Nolan. Una idea aún más radical, pero digna de explorarse, la posibilidad de que en nuestras mentes desde eones haya sido insertado una idea de la cual no somos concientes, está idea podría ser, justamente lo inverso de Inception... la idea, el virus más resistente -que tomamos como algo autónomo y profundamente nuestro-... la idea de que este mundo es real. ¿Acaso su realidad no es justamente eso, la expresión de una idea? Y, de ser así ¿quién sembró en nosotros la idea de que este mundo es real?.

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(Trailer de la película: http://wwws.warnerbros.es/inception/mainsite/)

13/1/10

Samsara y Nirvana


El pasado jueves se publicó en el Blog una entrada en la que se informaba de la proyección de la película “Samsara” en el Cine de Sierpes. También se indicó que Juan Antonio Lorenzo, amigo del Blog, sería el encargado de presentar la cinta y coordinar el coloquio posterior.

Pues bien, Juan Antonio me ha hecho llegar unas reflexiones sobre el film para que las ponga a disposición de tod@s vostr@s, lo que hago encantado a continuación:

Sobre el rodaje

El director de Samsara, Pan Nalin, es también su guionista. Antes de la realización de la película, estuvo viviendo un tiempo en los Himalayas, donde realizó documentales en colaboración con Canal Plus, la BBC, Discovery Chanel, National Geographic, France 3, etcétera, evocando en todos ellos el universo espiritual de la región y confrontándolo con cuestiones como la sensualidad, la fe, la religión y la sociedad. Este bagaje fue fundamental para la realización de Samsara.

La película se rodó íntegramente en la región india de Ladakh, a más de 3000 metros de altitud. Es una región de climatología extrema, fronteriza con Pakistán y China y muy inestable políticamente, lo que causó no pocos problemas de rodaje.

El título

El título de la cinta es la palabra “samri”, de origen sánscrito, que significa fluir junto, pasar a través de distintos estados. Desde el año 2001 aparece en el diccionario de la Academia Española de la Lengua con el siguiente significado: “En algunas doctrinas orientales, ciclo de transmigraciones o de renacimientos, causados por el Karma”. Este es el significado oficial en nuestro idioma.

Sin embargo, desde la perspectiva Budista en la que la palabra Samsara hunde su autentico sentido, su significado sería el de un estado de renacimiento y muerte, el mundo de la relatividad, de los deseos, de la impermanencia y del cambio constante. Un estado de autoengaño e ignorancia de la realidad de las cosas.

También desde esta misma perspectiva, podremos entender mejor su significado confrontándolo con el estado opuesto a Samsara: el Nirvana, término igualmente sánscrito, que alude a la extinción de la ignorancia y el deseo, el despertar a la paz interior y a la libertad, la suprema liberación de todas las ataduras, la absoluta felicidad, el culmen de la iluminación.

Contenidos

Todos los que hayan visto o vean la película podemos comprobar que es una bella cinta, rodada en unos parajes extraordinarios con una fuerza y energía especial. La comunicación con el espectador se establece a través de todos los sentidos y no solo por medio de las palabras. La película pone en cuestión muchos temas. Todos no podremos abordarlos en estas reflexiones. No obstante, entre ellos están:

1. El comienzo del film es el primigenio, misterioso e inalcanzable “¿por qué?”: un ave soltando una piedra sobre una cabra. Así termina también la película, con el ave apareciendo y ocultándose tras las nubes. Ese “algo” inalcanzable por medio de la razón.

2. Un camino espiritual, cuasi convertido en religión e influenciado por la realidad social del entorno y utilizado en muchos casos como medio de supervivencia en un medio tan pobre y hostil. Este “uso” de la espiritualidad se ha dado en todas las tradiciones.

3. ¿Verdaderamente es el camino hacia el nirvana 20 años de estudios en un Monasterio, aislado del mundo, y 3 años de forzada meditación en una cueva?.

Durante toda la película se dicen frases y se provocan momentos y escenas que tratan de que el espectador no pierda el hilo conductor del film y acabe sumergido en el remolino de pasiones que arrastra a todos los personajes y sobre todo a su protagonista, el lama Tashi.

4. Las dos orillas: Tampoco debe pasar inadvertida la voluntad del director de que los escenarios siempre aparecen separados por un río: las dos orillas; el río que atraviesa Tashi, tanto para ir como para volver.

En una orilla, en el Monasterio, los monjes viven su cotidianeidad con delicadeza, presencia y compasión. En la otra, la mayoría de las personas viven sus vidas en medio de contradicciones, deseos y adversidades, en las que se desenvuelven mediante unas reglas asumidas. No parecen estar desbordados por las circunstancias y las aceptan, manteniendo un esquema de vida soportable sin mirar más allá de la supervivencia y la seguridad.

En un momento determinado del argumento, esos dos mundos “aparentes”, entran en contacto en la persona del lama Tashi. Fuera del reducido ámbito de recogimiento y blindaje de la vida monástica, las situaciones de la vida ponen al descubierto sombras y lugares no iluminados de la existencia de Tashi que escapan a su control. Sin embargo, las dos orillas no están realmente separadas.

Tashi podemos ser cualquiera de nosotros y el Monasterio no tiene por que ser un lugar físico determinado.

5. El Monasterio puede ser ese castillo más o menos sólido, más o menos camuflado, que nos podemos fabricar para solo exponer hasta un determinado punto. ¡Nada de mostrar nuestra desnuda vulnerabilidad al río de la Vida!. Podemos establecer un margen de separación, de seguridad. Doy, pero... Recibo, pero... Comparto, pero... Comprendo, pero...

Incluso tratamos de controlar todo cuanto nos rodea y podemos utilizar una fantástica memoria selectiva para que la consciencia no sobrepase ese punto en el que ya solo se puede vivir siendo uno con todo y absolutamente vulnerable o dispuesto a la VIDA, desde nuestra singularidad.

En el Monasterio, en nuestro castillo, manteniendo la dualidad, la separación entre las dos orillas, nadie nos pisa, nadie nos hiere, ni se despierta, sin control, la codicia o la lujuria o la ira, porque hemos creado los mecanismos para estar a la suficiente distancia de seguridad y con una aceptable comodidad.

6. El despertar de Tashi al mundo, lo lleva a tomar la decisión de marcharse de su Monasterio, con toda la compasión de Apo, el Abad y su guía. Tashi se marcha para conocer algo que desconoce y que cree necesario experimentar para después poder decidir. No sale para sucumbir, eso ya se verá.

Verdaderamente es necesario vivir y comprender en primera persona, cuestionando hasta comprender, en lo más íntimo, cualquier enseñanza. Apo así se lo había dicho en muchas ocasiones. Es necesario vivir Samsara para comprender qué es Nirvana.

7. ¿En cuantas vidas?. En el esquema de la película, con claridad se apuesta por el renacimiento cuantas veces sean necesarias.

El palo que se arroja a la corriente, el río, la vida y el mar, son una parábola, para hacernos entender la Unidad que siempre hemos sido; y que se nos mantiene opaca ante las vicisitudes del recorrido en un cauce que, sí o sí, nos llevará, a cada uno en su momento, a la mar.

8. ¡Para que una gota de agua no se seque hay que arrojarla al mar!. Entonces será lo que siempre fue: agua, pero mar, no gota. ¡Como gota tiene los días contados!

Corolario a propósito de nosotros mismos

Deberíamos preguntarnos con sinceridad y honestidad: ¿Vemos y vivimos como si hubiera dos orillas?. Si es así, ¿en cual estamos?. ¿Nos damos cuenta de la ilusoria película que nos hemos montado y en la que vivimos con toda clase de coartadas, siendo el director, guionista y protagonista principal de la misma? ¿Estamos utilizando una pretendida espiritualidad como castillo?.

La iluminación no es ningún deseo que se consigue. Y su llegada, que no conquista aunque así parezca decirse en la película, no depende del cumplimiento o incumplimiento de ningún código moral o de conducta, sometidos siempre a los avatares de la historia humana, sino de apartar obstáculos, de limpiar el cristal para poder ver el cristal, de apagar la película para poder ver la pantalla. Cualquier película. Porque también es una película creer que meditando ½ hora, 1 hora, 10 horas o 3 años seguidos alcanzaremos algo, pero eso no es así. La meditación o la contemplación, la quietud y el silencio interior que permiten ver la autentica realidad, ha de convertirse en un estilo de vida.

Cuando el despertar nos aboca a realizar un viaje interior, se abandona el mundo, se renuncia a todo lo que pueda obstaculizar el camino, se renuncia a todo lo no esencial para poder buscar y escrutar. Se intenta ir ligero de equipaje, porque es un viaje duro y se hace en soledad. Es necesario vaciar la taza. Pero ese no es el final, ahora hay que volver al mundo. Tashi volvió para conocerlo. Apo volverá ya iluminado para ayudar a otros a alcanzar el objetivo que él ya alcanzó.

La meditación de Tashi, fue una meditación forzada. La de Apo, ya se había convertido en una meditación compasiva, nada egoísta, era para los demás. Su propia vida era meditación o contemplación. Jesús, Buda y todos los numerosos seres iluminados están en el mundo, pasando, o no, inadvertidos para ayudar a todos los seres a trascender Samsara, adoptando cualquier forma necesaria, encarnada o desencarnada, o a través de cualquier acontecimiento.

Es seguro que a lo largo de tus vidas te has encontrado y te han ayudado innumerables Budas, aunque no los hayas reconocido. Con solo que reconozcas a uno, habrás despertado para siempre. Pero te toca a ti convertir la chispa en permanente luz, para ti y para los demás que también son tú.

¿Qué decir de Pema (la esposa de Tashi), sino que fue un Buda compasivo que ayudó a Tashi en su paso por Samsara de todas las maneras posibles y, sobre todo, en su despedida?

Amor y Compasión

Existen muchos más puntos sobre los que reflexionar a propósito de la película, pero paramos aquí, diciendo de ella que en todo momento y en todas sus escenas, incluso en las más crudas o dramáticas, se destila un aroma de amor y compasión. Y que para llegar a apreciar esto es necesario que reajustemos nuestra imagen de lo que es el Amor y la Compasión, a los que, normalmente, reducimos a una serie de sentimientos que tenemos catalogados; y si estos no se dan, no somos capaces de percibir ni Amor ni Compasión en lo que nos acontece en la vida.

El Amor es mucho más grande que nosotros, todo lo abarca y nos sobrepasa. Además no depende de nosotros, sino nosotros de él. ¡Menos mal!, ¡Esto es una inmensa suerte!, porque si no...

12/1/10

“Capitalismo: una historia de amor”: Michael Moore vuelve a la carga


Michael Moore, el controvertido y, en bastantes ocasiones, genial cineasta estadounidense, anda promocionado su nueva película, titulada Capitalismo: una historia de amor. Si en sus cintas precedentes arremetió contra la fascinación de los norteamericanos por las armas, las extrañas coincidencias del 11 de septiembre y la grave crisis que afecta a la salud pública del país, en su nuevo film denuncia sin anestesia que en los últimos días del gobierno de Bush los grandes bancos norteamericanos dieron un auténtico golpe de estado para robarse los setecientos mil millones de dólares que les fueron otorgados en una inusual medida parlamentaria. Pero Moore, además, habla de los míseros sueldos que cobran los pilotos norteamericanos, de extrañas pólizas de seguro de vida que las grandes compañías sacan en nombre de sus empleados, por lo que un trabajador muerto es mucho más rendidor que uno vivo, y muchas otras cosas que parecen obra de un sarcástico guionista de ciencia-ficción, pero que pertenecen a la más pura realidad y que tienen lugar a diario en Estados Unidos. Esta es la entrevista que Gabriel Lerman le ha realizado en Los Ángeles y que ha publicado el diario La Vanguardia.

¿De todas las cosas que descubriste a lo largo de la investigación para esta película, ¿qué fue lo que más te impactó?

Creo que ya no hay mucho que me sorprenda. Me enoja mucho que la economía de Estados Unidos siga estando en manos de Geithner, Summers y Rubin, por eso he estado tratando de convencerme de una teoría muy interesante. Para la película filmé una escena, que al final no incluí, en la que entrevistaba a un asaltante de bancos a quien todos los grandes bancos contrataron como consejero para que les explicara cómo prevenir los robos. Se me ocurrió que quizás el motivo por el cual Obama se está codeando con esta gente podía responder a esta misma lógica donde esta gente sería una nueva versión del asaltante de bancos: los principales responsables de este desastre le estarían dando consejos a Obama sobre cómo solucionar las cosas. Tengo la esperanza de estar en lo cierto, pero me doy cuenta de que es más probable que Obama tampoco entendiera bien qué es un instrumento derivado y, entonces, le hayan dicho: "Estos son los que si saben de que se trata, traigámoslos que ellos van a saber qué es lo que tienen que hacer". Es descorazonador ver que son estos tres hombres los que están llevando las riendas de nuestra economía.

Otras cosas que me impactaron fueron los bajos sueldos de los pilotos de aerolíneas, el tema de los seguros de vida que las grandes empresas les sacan a sus empleados con la compañía como única beneficiaria... pero creo que todo es parte de un mismo proceso que se viene dando de manera gradual desde hace treinta años. Haciendo la película, un día me puse a pensar que cuando yo era niño las cosas no eran así, no existían, por ejemplo, las tarjetas de crédito. Es cierto que los padres de algunos niños tenían una tarjeta Shell para cargar combustible y mi mamá también tenía la tarjeta de la tienda J.C. Penney y otras cosas por el estilo, pero eso era todo: no existían las deudas de tarjeta de crédito. Después fue como si la bestia comenzara a preguntarse: "¿Cómo puedo hacer para que la gente suelte el dinero? Necesito más, así que démosles financiación a todos. Y luego, podemos apoderarnos de los muchachos que comienzan la universidad, démosles préstamos a veinte años". Cuando nosotros comenzamos a estudiar en la universidad, no existía esto de ir a los bancos privados a pedir un préstamo para estudiantes. Había, dentro de la universidad, un departamento de asistencia financiera donde te ayudaban a pagar los estudios.

Muchas veces, la asistencia financiera era a cambio de trabajo en el campus —en la cafetería o en la biblioteca— y, otras, te daban un préstamo a una tasa de interés muy baja, de un 1% o un 2%, que podías pagar cuando dispusieras del dinero. También había subsidios y becas, pero no había posibilidad de que quedaras atado a un banco privado por los siguientes veinte años. Antes uno tenía un plan de jubilación claro, no existían los planes suplementarios privados. De repente, después de que Reagan asumió la presidencia, empezamos a tener la posibilidad de poner nuestra futura jubilación en la bolsa, lo cual, por supuesto, implica que ya no tendremos una jubilación garantizada. Es impresionante, es increíble cómo todo esto fue avanzando de a poco con el correr de los años, tan minuciosamente que ni siquiera yo me había puesto a pensar en todas estas cosas.

Has dicho en varias oportunidades que esta película, en realidad, está destinada a un público de una sola persona…

Es cierto. Una vez que se hizo evidente que Obama iba a ganar, todas las compañías de Wall Street y los bancos comenzaron a entregarle enormes sumas de dinero. Cuando incluí la escena en la que Obama recibe todo ese dinero, donde queda en claro que su principal financista privado es Goldman-Sachs, pensé que no lo estaba haciendo para el público general, sino para que lo viera el propio Obama. Me dije: "Esta escena la estoy haciendo para un público unipersonal porque quiero que Obama sepa que nosotros sabemos, y quiero que sepa que se lo voy a decir a todo el mundo". Por mucho que lo quiera y que lo admire, quiero que se dé cuenta de que tiene que trabajar a favor de nosotros; no ponerse del lado de Wall Street, esa familia de bancos y compañías de inversión pertenecientes al crimen organizado… y no estoy bromeando, lo digo muy en serio, la única diferencia es que ellos operan legalmente. Se han llevado preso a Madoff y mucha gente como él, pero los bancos funcionan con el mismo sistema de la pirámide, ese sistema donde la zanahoria que todos perseguimos eternamente es la posibilidad de llegar a la cima, allí donde están ellos… pero la realidad es que en la cima hay muy pero muy pocas personas, que son las que concentran toda la riqueza. En cualquier caso, si Obama no se pone de nuestro lado y sigue estando del lado de ellos, haré una película sobre él que dejará a la que hice sobre Bush como una película de Disney… De todos modos yo sigo respaldando a Obama. Me hubiera gustado que se jugara por un sistema único de salud, pero no lo hizo… bueno, no me voy a enojar con él por eso. Obama es todo lo que tenemos, de veras, y yo no quiero volver a lo de antes de aquí a cuatro años…

¿Qué tan grande es, para ti, la brecha que hay entre el entusiasmo y el deseo de que se produzca un cambio y la realidad de ese cambio?, ¿qué se puede hacer para reducir esa brecha?

Es una muy buena pregunta de la que ya he hablado alguna vez porque uno se pregunta si hacer todo esto realmente vale la pena. Y, en definitiva, creo que no hay una verdadera desconexión entre las dos cosas. "Farenheit 9/11", por ejemplo, no podía hacer que la gente cambiara de opinión en sólo cuatro meses, pero fue una de las primeras salvas que se dispararon al gobierno mentiroso de Bush y el puntapié inicial que permitió que muchas otras personas también se animaran. Creo que la gente se olvida de que, durante el primer año de la guerra, hacer algo como "Farenheit 9/11" no estaba exactamente bien visto: en la entrega de los Oscar me abuchearon hasta que me bajé del escenario porque dije algo que, para mí, era bastante simple. La gente me empezó a abuchear y yo estaba muy solo. Ya nadie se acuerda de lo solitaria que era esta lucha. Al principio, en Estados Unidos, si estabas en contra de la guerra, te quedabas muy solo en el trabajo, en el barrio, en la familia… había algo antipatriótico en oponerse.

De todos modos, la buena noticia es que cuando a los norteamericanos se les muestra la verdad, casi siempre hacen lo correcto. En el fondo somos buena gente, es sólo que a veces aprendemos más lento. Por eso era obvio que "Farenheit 9/11" no iba a generar ningún cambio. Fue el momento de mayor popularidad de Bush, nunca más recibió tanto apoyo como en ese momento. Después de "Farenheit 9/11" y de la elección todo fue en picada. No hay que olvidarse de que ganó sólo con un estado y cien mil votos en Ohio, el margen más estrecho con el que un presidente de turno haya ganado una reelección en la historia. Así que creo que, eventualmente, las cosas terminan sucediendo. Hice "Sicko" hace dos años y tenía la esperanza de que el debate sobre el sistema de salud se diera en ese momento, pero está sucediendo ahora. Por eso no me desanimo aunque hay un defasaje entre lo que sucede cuando vamos a ver una película como esta al cine, que está lleno de gente, y lo que sucede después cuando nos vamos a casa.

¿Te consideras un director de cine, un periodista o un militante?

Me considero un director de cine. No me considero un militante, porque cuando vives en un sistema democrático, lo de militante es una palabra redundante. La democracia no es un deporte que uno se sienta a ver, es un sistema en el que uno participa. Y yo como ciudadano hago mi parte. Mi trabajo es el de guionista y director de cine. Y siempre empiezo a trabajar en mis películas sobre cual va a ser el criterio artístico, no cual va a ser el mensaje político. Los directores de cine que ponen el mensaje político primero por lo general terminan haciendo películas muy aburridas que no contribuyen a la causa. Yo quiero llegarle a la gente como director de cine. Si quisiera hacerlo como político, me presentaría en las elecciones.

¿Crees que en Estados Unidos hace falta un tercer partido político?

Claro que sí, aunque eso es algo que no puede ocurrir dentro de nuestro sistema actual de gobierno. Tendríamos que tener un sistema de representación parlamentaria proporcional, que no existe en mi país. Este sistema está hecho para que el que gana se lleve todo. Lo cual es incorrecto, porque no representa la verdadera voluntad de la gente. Dos partidos no pueden representar los sentimientos de trescientos millones de personas. Necesitamos un tercero, un cuarto, un quinto y un sexto partido, como ocurre en casi todos los países del mundo.

10/1/10

El Circo de la Mariposa


José Carlos Cuerda, seguidor del Blog, me ha remitido El Circo de la Mariposa, (The Butterfly Circus) un cortometraje (19 minutos y 58 segundos) que él califica, y yo suscribo, como genial y simplemente maravilloso. Ideal para disfrutar durante hoy domingo:

1ª parte (10:00):

http://www.youtube.com/watch?v=9582NStUdqU

2ª parte (09:58):

http://www.youtube.com/watch?v=BUBPX28_mAE&feature=related

Está protagonizado por el actor mexicano Eduardo Verástegui, conocido por el gran público gracias a la película Bella.

El cortometraje ha recibido diversos reconocimientos, entre ellos el primer premio del concurso de cortos “The Doorpost Film Project” por su promoción de valores como la esperanza y la dignidad humana.

7/1/10

"Samsara", en Cine Sierpes


En el Blog se hacen repetidas referencias a la encarnación de nuestra dimensión espiritual en el plano humano a través una cadena de vidas o reencarnaciones. Ello es lo que sintetiza el término sánscrito “samsara”, que desde 2001 ha hecho suyo el Diccionario de la Lengua de la Academia Española, con la siguiente acepción: “en algunas doctrinas orientales, ciclo de transmigraciones, o de renacimientos, causados por el karma”.

Y Samsara es también el título de la hermosa y emotiva película, dirigida en 2001 por Pan Nalin, que será proyectada mañana viernes (19:00 horas; entrada libre) en el marco del Cine Sierpes (C/ Sierpes, 65. 41001-Sevilla), iniciativa conjunta del Círculo Sierpes y el Círculo Mercantil.

Se trata de una coproducción entre Francia, India, Italia y Alemania, de 145 minutos de duración y con música de Cyril Morin. Se narran en ella las experiencias y vicisitudes de Thasi (papel interpretado por Shawun Ku), que emerge de un trance profundo después de tres años, tres meses y tres días de reclusión voluntaria en una ermita perdida en la región del Ladakh (Himalaya). De vuelta al monasterio budista donde vivió desde los cinco años, el joven va recuperando poco a poco sus fuerzas vitales. Pero el regreso trae resultados inesperados. Fuera de una vida absolutamente entregada al desarrollo espiritual, Thasi empieza a experimentar el despertar a la vida sexual. Estos sentimientos coinciden con un viaje a una villa cercana donde conoce a Pema (Christy Chung), una bella chica de la que se enamora. Y, por primera vez, el joven lama comienza a cuestionarse los valores de su vida monacal en el monasterio.

La proyección y el coloquio posterior serán introducidos por Juan Antonio Lorenzo, buen amigo del Blog.

5/11/09

Atrapado en el tiempo

Como se señala en el apartado de este Blog en el que se relacionan las conferencias, intervenciones y actividades públicas que desarrollaré este mes de noviembre, en la tarde de mañana participo en el Cine Sierpes, iniciativa organizada por el Círculo Sierpes y el Círculo Mercantil, que proyecta la película Atrapado en el tiempo ("Groundhog Day" -Día de la Marmota- en el original en inglés). Su presentación y la coordinación del coloquio posterior correrán a cargo de Manolo Zapata. La cita es a las 19:00 en el Salón de Actos del Círculo Mercantil (C/ Sierpes, 65. Sevilla). La entrada es libre y gratuita.

El film data de 1993, fue dirigido por Harold Ramis y cuenta con Bill Murray y Andie McDowell como protagonistas. Su argumento se desarrolla en un pequeño pueblo de Pennsylvania, donde un periodista gruñón y antipático (Bill Murray), dedicado a presentar la previsión meteorológica en una cadena de televisión, se ve condenado a revivir siempre el mismo día, precisamente la fecha en la que la localidad celebra el "Dia de la Marmota" (tradición según la cual el comportamiento de este animalito ayuda a pronosticar la climatología). Todo se repite para el periodista, una y otra vez, excepto su percepción de que, lo que le sucede en cada momento, ya lo ha vivido y lo recuerda perfectamente. Con estas simples premisa arranca un divertido guión en el que, además de crearse ingeniosas situaciones, se asistirá al cambio de valores del protagonista (aumento del grado de consciencia) sin caer en la obviedad ni la sensiblería.

Como telón de fondo, la película se centra en la reencarnación, la cadena de vidas que constituye nuestra verdadera existencia, y ofrece una espléndida enseñanza a propósito de la misma y el papel que el Amor tiene tanto en el despliegue de la citada cadena vital como en su culminación.

27/10/09

Despedidas

Como reseñé en la entrada La muerte, en el Círculo Sierpes, de 17 de octubre, en esa fecha el Círculo Sierpes celebró su segunda sesión de Trabajo Interior del Curso 2009-2010, que tuvo como temática La muerte y su trascendencia.

Mostré entonces mi intención de colgar en el Blog sus principales contenidos, en la medida que la reflexión conjunta y sus conclusiones lo permitieran. Cosa que no hecho porque el encuentro fue tan intenso y las reflexiones tan amplias que decidimos continuar su desarrollo en otra sesión centrada en idéntico tema, que celebraremos el 19 de diciembre. Os tendré al tanto.

No obstante, retomo aquí el asunto porque gracias a María Jesús, mi esposa, he conocido una película que aconsejo vivamente y que versa, precisamente, sobre la muerte y las circunstancias que la rodean. Se trata del film japonés Despedidas (Ukoribito; Departures), del realizador Yojiro Takita, que ha recibido el Oscar 2009 a la mejor película extranjera y 10 Premios de la Academia de Cine de Japón. Disponéis de amplia información sobre ella en el Blog:

http://despedidaslapelicula.blogspot.com/

La cinta, tan poética como aguda y vitalista, gira en torno a un convencimiento que comparto: la muerte no es tal, sino la transición hacia otra existencia que nuestro Yo Verdadero acomete cuando el cuerpo –por enfermedad, accidente u otra causa- deja de prestarnos su imprescindible cobertura para continuar nuestra vida física actual. Por tanto, la muerte es un imposible, un fantasma, sólo eso, de la imaginación humana. Utilizando una expresión de la película: la muerte es una entrada; no supone el final, sino dejar la etapa presente y encaminarse a la siguiente.

Para desarrollar esta idea, la cinta cuenta con un espléndido guión de Kundo Koyama y música del excepcional Joe Hisaishi, compositor habitual de las películas de Hayao Miyazaki y de Kitano. La historia pivota sobre dos personajes principales que interaccionan con fluidez y emotividad: uno, joven, Daigo Kobayashi; y el otro, mayor, Shouei Sasaki.

Daigo es un violonchelista que vive el trauma de quedarse sin trabajo al ser disuelta la orquesta en la que tocaba. Tras vender su querido instrumento y gastarse lo que por él le dieron, decide retornar con su esposa Mika a la casa de su madre fallecida y a sus origenes. Buscando como ganarse la vida, contesta a un anuncio en el que se solicita personal para trabajar en Despedidas. Cree que es una agencia de viajes, pero pronto descubre que es un tanatorio. Aunque no uno cualquiera, pues, en él se hace del amortajamiento una ceremonia tan elegante, bella y serena como la ceremonia del té, otorgando al fallecido un trato exquisito y lleno de cariño.

En su nueva actividad, Daigo debe ocuparse de la preparación de los cadáveres, lo que le permite descubrir la muerte en todas sus facetas. Y las primeras imágenes de Daigo al inicio del film, en mitad de una orquesta con un auditorio silencioso y distante, son sustituidas por otras donde ayuda a amortajar y preparar a los difuntos ante un público mucho más cercano y sensible. Explicando cada paso a los familiares, sus delicadas manos, de auténtico artista, desvisten y lavan los cadáveres con minuciosidad y mimo, los maquilla, prepara y embellece. En correspondencia, los familiares, gente normalmente sencilla, se despiden de él con lágrimas de agradecimiento por un acto tan puro y conmovedor.

Las costumbres niponas son de un gran respeto hacia los fenecidos, así como a las personas de avanzada edad. Hace años, las propias familias se encargaban de embalsamar a los difuntos, hasta que las funerarias se hicieron eco del negocio y lo subcontrataron a empresas. Es a una de ellas a la que se incorpora Diago. El propietario es Shouei Sasaki, el otro personaje central de la película.

Shouei vive de los muertos y es capaz de soportar dicha carga día tras día. Los hechos del pasado lo marcan. De pocas palabras, entrañable, de mirada seria, pero con gran sentido del humor, hace labores de maestro, enseñando a honrar a los muertos y a sus familias en un momento que siempre esta ligado al dolor y la oración. Tal como ve la muerte, contempla la vida.

En las relaciones que se establecen entre Diago y Shouei planea la figura del padre del primero, que Diago perdió en la infancia y del que ahora el joven reniega constantemente, a pesar de los tiernos recuerdos que persisten en su memoria, entremezclados con la afición que tenía cuando niño de observar las formas de las piedras.

Y aprendiendo de la muerte, Diago hace un viaje a la vida. De hecho, es a través de la muerte como encuentra una nueva vida. Adquiere consciencia de que, como le sucede a tanta gente, perseguía un sueño que no es real y que, más que suyo, era de otro. Esto, junto a la mejor comprensión de la muerte, lo impulsa por la senda de una vida más llena.

El montaje y la música son piezas claves en este engranaje. Se utilizan diferentes planos otorgando distintas perspectivas, siempre con el acompañamiento de sonidos provenientes de instrumentos de cuerda. Esta música carga de énfasis tanto los momentos cómicos como los dramáticos, ensalzando al chelo como maestro de ceremonias.

Un acierto de Yojiro Takita, el director, ha sido emplear en Despedidas los cuatro elementos de la Naturaleza para representar su obra. El agua y el fuego nos hablan de la vida y la muerte, impregnando las escenas de color azul y rojo, según convenga, expresando ira, rabia, sollozo, paz o perdón. El chelo representa el viento, un mecanismo para la búsqueda de la paz interior y la fórmula para abrazar al padre que Diago, realmente, no conoció. Y la tierra se configura como la piedra. Un nexo de unión entre padre e hijo y un acercamiento a las culturas ancestrales. En la antigüedad, antes de inventar la escritura, la gente buscaba piedras que representaran sus sentimientos y se las daban a otras personas. La que la recibía, leía el sentir del que se la regalaba por el peso y la textura: una textura lisa significa la mente en paz y la trascendencia espiritual; la rugosa, el interés por los que nos rodea y el mundo material.

Con todas estas claves y guiños, la película nos hace ver que la muerte no es algo tétrico, sino esperanzador y dulce: la muerte como viaje, el último y más importante de nuestra vida actual. Este convencimiento nos enseña a vivir el momento presente sacándole el máximo provecho, a rodearnos con alegría de las personas que queremos y a arriesgarnos, sin miedos, a descubrir el Amor, limando la piedra con nuestras experiencias hasta que quede totalmente lisa, en paz, logrando que nuestra existencia pivote sobre nuestra dimensión espiritual. Será así como, a la hora de la despedida, la afrontaremos con naturalidad, sabiendo que se ha cumplido un ciclo vital y experiencial que es, precisamente, la puerta para otro nuevo y renovado: la muerte como transición, como una parte más de la vida continua y eterna. Y siendo conscientes de que nunca es un "adiós" a los seres queridos, sino un "hasta luego" a las almas que en nuestra cadena de vidas hacen de acompañantes y colaboradoras.

La muerte, en definitiva, como transición y como manifestación de una vida plena y eterna que, en sí misma, es el Milagro.