Enseñanza estrechamente enlazada con una parte del Capítulo XV de las Variaciones sobre La Nube del No-Saber, que se insertó ayer en este blog: “El Poder y el Amor de Dios Creador (Padre/Madre) son tan maravillosos y gigantescos que logran que lo Creado no sea un Hijo separado, sino que esté radicalmente Unificado en Él y fusionado con Él, compartiendo absolutamente su poder creador e imbuido completamente de su Amor. Y este Amor es la fuente pura e inagotable de la humildad perfecta de los que nos sabemos Hijos de Dios no porque nos haya creado Él, sino porque somos Él”.
Pero, amig@s, ¿cuándo asumiremos de verdad que somos Hijos de Dios y, por tanto, Dios mismo?; ¿cuándo tendremos fe?; ¿cuándo interiorizaremos nuestra divinidad no cual reflexión intelectiva, sino como convicción profunda e íntima que llena plenamente nuestra existencia?; ¿cuándo explotará en nuestro corazón la certeza de que creer es crear?; ¿cuándo aceptaremos y ejerceremos al 100 por 100 la responsabilidad de nuestra vida?.
Jesús, en el reseñado pasaje evangélico, muestra su cansancio ante tanta pereza y parsimonia para hacer nuestro todo lo anterior: "¡Generación perversa e infiel!. ¿Hasta cuándo tendré que estar con vosotros?. ¿Hasta cuándo os tendré que soportar?".
¿Nos atrevemos, de una vez, a intentarlo?.
