Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2024-2025

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4/3/18

La transformación interna y las tres vestiduras (Enseñanzas Teosóficas: 55)

  
Todo nuestro ser ha de reconstruirse o regenerarse en el proceso de auto-transformación. En la tradición cristiana, esto se recoge y simboliza en la necesidad de “nacer de nuevo”, recordando otra vez, las palabras de Cristo Jesús en su diálogo con Nicodemo. Y en la budista, esto se recoge y simboliza en la denominada doctrina del “trikaya”, esto es, la adopción de tres “vestiduras” o “ropajes” en el transcurso del citado proceso.

Vamos a centrarnos seguidamente en el “trikaya”, cuya base espiritual se encuentra en el hecho de que cada Budhha se manifiesta en tres planos de la realidad: el universal, el ideal y el individual. Y como dentro de todos los seres humanos se halla la semilla búdica o crística, cuando esta semilla brota y surge en nosotros se manifiesta igualmente en esos tres planos:

+La manifestación en el plano universal, también llamado de la Realidad Última, se plasma en el vehículo que se conoce como “cuerpo de la Verdad”.

+En el plano de lo ideal o espiritual, que es la expresión creativa del plano anterior, la vestidura es el “cuerpo de Bienaventuranza”, de donde nace toda verdadera inspiración.

+Y en el plano de lo individual, el ropaje en el que cristaliza es el “cuerpo de transformación”, que es la transformación de la inspiración en forma visible, convirtiéndose en la personificación humana capaz de actuar en el mundo.

         Como se deduce de lo expuesto, estos tres planos no son compartimentos estancos y, vistos desde el punto de vista de la experiencia, los dos primeros están contenidos en el tercero. De hecho, los Mahatmas y Bodhisattvas moran en el “cuerpo de la transformación” y viven el escenario humano encarnados en tal estado: lo divino y lo sensible, mente y materia y todas las dualidades se funden en sintonía y el Bodhisattva percibe esto de manera intuitiva.

La experiencia en la reencarnación

Aunque no seamos enteramente conscientes, avanzamos continuamente en el proceso de desarrollo y cristalización de las tres vestiduras referidas en el epígrafe precedente -auténticos “poderes” que tenemos en nuestro interior- a través de todas las experiencias que vivimos, de la totalidad de nuestras acciones, reacciones y omisiones, de todos nuestros pensamientos, palabras y emociones.

Y tenemos que tener claro es que nuestro objetivo no es simplemente “liberarnos”, por más que esto no sea nada sencillo, sino efectuar una transformación interna que se muestre precisamente a través del “cuerpo de transformación”, transfigurándonos en la personificación misma de la Sabiduría-Compasión.

Como antes se apuntaba, las tres vestiduras representan poderes latentes dentro de nosotros mismos: los “poderes deíficos” a los que se refería el Mahatma K.H. en su primera carta a A.P. Sinnett. De su desarrollo depende la evolución de cada ser humano y de la humanidad en su conjunto. Y tal desarrollo, con la auto-transformación que implica, depende de las elecciones que vayamos realizando en el Sendero de nuestra evolución espiritual, así como de la gran elección Monádica que efectuamos hace eones de tiempo.

En los seres humanos que han avanzado de modo muy notable en ese Sendero –se les suele llamar grandes adeptos-, estas vestiduras se revelan autoconscientemente y van actuando paulatinamente. En cambio, la inmensa mayoría de los seres humanos solo las vamos tejiendo de una forma inconsciente. Y es así como vamos preparando la tela en que la Mónada estará conscientemente activa y con una personalidad purificada por medio de la cual puede manifestarse.

Y para realizar la naturaleza triple de nuestra capacidad de Buda interno tenemos que experimentar una especie de “calentamiento”. ¿En qué consiste? En la experiencia de la encarnación: estamos realmente en el horno de la encarnación. Y algún día, en nuestro proceso de auto-transformación, en esta vida o otra, habremos de enfrentarnos a las aflicciones de nuestra naturaleza psicológica o “klesas”.

Las klesas

         Las klesas constituyen las causas subyacentes y fundamentales del sufrimiento humano. Obscurecen nuestro poderes deíficos y constituyen obstrucciones que hay que arrancarse de uno mismo. El tirón puede resultar doloroso, pues las experiencias de purificación configuran una especie de horno en el que se va quemando lo más burdo de nuestra naturaleza.

         Son cinco las klesas principales que impiden la transformación de la consciencia. La primera es Avidya o falta de consciencia, el no conocer lo noumérico, lo real, que subyace a toda experiencia fenoménica. Y de ella surgen las otras cuatro: egoísmo (Asmita), apego a los objetos de placer (Raga), repulsión de todo cuanto ocasiona dolor (Dvesa) y deseo de una existencia sensible y separada (Abhinivesa). Esta última es la más absorbente de todas las cadenas que nos atan a la ronda del nacimiento y muerte.

Aquí-ahora y sufrimiento y actuar con base en lo que seremos

En nuestro avance en el sendero, el sufrimiento tiene su papel. A la mente concreta le cuesta trabajo percibirlo y aceptarlo. Pero, como enseñó Pseudo Dionisio, “no sólo hemos de aprender la verdad, hemos de sufrirla”.

No en balde, el sufrimiento nos despierta  nuestra condición y también estimula en nosotros una simpatía y una comprensión compasiva por todos los que conocen el dolor y la adversidad.

Sabiendo lo anterior, en el aquí-ahora de nuestra encarnación (nariz vertical), debemos aceptar los sapos, recurriendo a la metáfora de los cuentos infantiles, que aparecen en nuestra vida. Y al abrazarlos, en vez de rechazarlos, comprobaremos que son auténticos regalos (un príncipe, una princesa…) de la vida (que somos nosotros mismos) en aras al impulso de nuestro proceso espiritual.

Y junto a la nariz vertical, mirada horizontal: hay que actuar desde la toma de consciencia sobre lo que llegaremos a ser algún momento en el desenvolvimiento del aquí-hora. Esto es, tenemos que aprender a actuar basándonos en lo que seremos, no en lo que hemos sido.

El karma nos libera

         Cuando entendemos la naturaleza creativa de la ley de compensación, nos damos cuenta de que el karma no solo encadena, sino que también libera.

         Se suele pensar que el karma es algo que produce ahora efectos provenientes del pasado y nos ata. Sin embargo, la misma raíz “kri” es la de lo creativo.

         El sendero de pesares es, en verdad, un camino de bienaventuranza, el bendito orden subyacente del Cosmos. Este, en su esencia misma, es bienaventuranza (Ananda), además de consciencia y ser.

Cierre

         El cuerpo de un Ser iluminado es su creación consciente. En cambio, el de un ser no iluminado, es la creación de sus pulsiones y deseos subconscientes. Ciertamente, los dos son maya, pero el uno es consciente y el otro inconsciente; el uno es dueño de maya y el otro su esclavo.

El camino hacia el estado de consciencia del Ser iluminado está siempre abierto a todos los que buscan. Nos toca a nosotros prepararnos para entrar en el sendero que lleva a la transformación interna.

         Es con el fin de poner en funcionamiento auto-consciente esta esencia triple viva de la constitución de cada ser humano que los Maestros de Sabiduría y Compasión, cuando se hallan en el umbral del Nirvana, renuncian voluntariamente a ese elevado estado y regresan para guiar y enseñar a los seres humanos.

         Y no olvidemos nunca que somos herederos de la sempiterna Sabiduría. Han existido siempre aquellos que fueron sus guardianes y que siguen siéndolo. Busca las manos de aquellos pocos que están dispuestos a tomar la antorcha, a convertirse en parte de ese muro guardián de la humanidad y que la protege de más penas y dolor.

         Nosotros podemos emprender el proceso de auto-transformación. Pero para esto tenemos que encarnar y podemos participar de la gran Celebración Cósmica que es la vida misma, sin comer ya el “pan de la adversidad”, ni beber las “aguas de la aflicción”, sino compartiendo con toda la existencia las Bendiciones de la Luz, el Amor, la Comprensión, la Paz y la Compasión.

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Autor: Joy Mills (extracto del capítulo 5 de su libro "De la Transformación
interna a la eterna")
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Las Enseñanzas Teosóficas se publican en este blog cada domingo, desde el
19 de febrero de 2017
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