4/12/15

Vídeo "La educación de los hijos" (charla-coloquio de Emilio Carrillo en Recuerda TV, 27/11/2015)



Vídeo (duración: 02:04:02del capítulo 3 de la segunda temporada del programa de Recuerda TV titulado Comparte tus preguntas con Emilio Carrillo, con el formato de charla-coloquio en directo. Se emitió con fecha 27 de noviembre de 2015 y el tema abordado fue La educación de los hijos.

Recuerda TV es la web-televisión con contenido consciente las 24 horas del día los 365 días del año. Para ver el programa sólo tienes que entrar en este enlace:

Recuerda TV emitirá una nueva entrega de Comparte tus preguntas con Emilio Carrillo, con el formato de charla-coloquio en directo, todos los últimos viernes de mes, a las 22:00 horas (en diciembre, por la Navidad, la emisión será el martes 29). Puedes hacernos llegar tus propuestas sobre posibles temas a tratar por medio de este correo electrónico:
infofe@fundacionespato.com

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LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
Esquema básico de la charla



 1. Los hijos: dos cosas debes recordar con relación a ellos

1º. Tus hijos son mucho más que “tus hijos”: Al igual que tú, son “Conductores” (Espíritu, Energía, Luz, Consciencia, Amor…) que han encarnado en un yo físico, mental y emocional –“coche”- para vivenciar la experiencia humana. Ciertamente, ese yo físico es biológicamente hijo/a tuyo/a, pero, al unísono y sobretodo, es mucho más que tú hijo/a. Nunca lo olvides.

Al encarnar, son los Conductores que harán de hijos los que eligen a los Conductores que harán de padres, no al revés. Por tanto, tus hijos te han elegido a ti, al Conductor que eres con el “coche” que tienes, como padre/madre. Si a veces te agobia la responsabilidad o te preguntas si estás a la altura que tus hijos merecen, relájate. Ellos tienen sus razones y motivos conscienciales para haberte elegido, tal como eres, como padre o madre.

2. La educación: ¿en qué consiste exactamente?

+”Educación” y “educar” proceden del verbo latino “educare”, que significa extraer del otro lo mejor de sí.

+Por ello, la educación tiene dos fundamentos principales: colaborar para que el niño, el adolescente o el joven se conozcan a sí mismos; y que, al hacerlo, ponga en valor sus dones y talentos, sus capacidades y facultades innatas.

3. Educación y formación no son lo mismo

+Coloquialmente, se suele hablar de “educación” y “formación” como sinónimos, pero no es así. Como tampoco es igual “educar” que “formar”.

+Concretamente, “formación” y “formar” no derivan de “educare”, sino de otro verbo latino: “formare”. Su traducción admite actualmente una doble interpretación: “formar” o “formatear”. La línea que separa ambos términos es muy fina, pero muy importante.

+Formar: Aprendizaje de técnicas, herramientas y conocimientos, ligados o no a los dones y talentos de la persona, para acceder al mercado laboral.

+Formatear: Es lo que se hace en informática cuando se formatea, por ejemplo, un Cd, esto es, borrar los ficheros primigenios que contenía y sustituirlos por otros.

+Realmente, esto, “formatear” y no “educar” es lo que con demasiada frecuencia y facilidad hacen los padres y el denominado “sistema educativo”: dejar a un lado los ficheros originales del niño, adolescente o joven –sus dones y talentos innatos- e imponer en su lugar otros ficheros distintos: sistemas de creencias que actúan cual “programas informáticos”, desvirtuando y anulando lo que los chicos/as son y amoldándolos y sometiéndolos a lo que la sociedad y el sistema imperante quieren de ellos y ajustando y encorsetando su comprensión de las cosas y sus pautas de conducta y comportamientos a las normas y reglas establecidas por tal sistema. En definitiva, transformarlos en una especie de robots que no hacen cosas por sí mismos –como derivación de lo que son y se mueve en su interior-, sino como acciones y reacciones mecánicas y automáticas inducidas y provocadas por esos programas informáticos, por esos sistemas de creencias.

+De este modo, en vez de colaborar a extraer de los hijos/as lo mejor de sí mismos, se les aliena y se les prepara para una vida marcada por el olvido y la renuncia a lo que verdadera son –lo que inexorablemente conllevará frustración y sufrimiento-, imbuyéndoles una consciencia egocéntrica que los convierte en “sujetos” (literalmente, significa “estar sometido”) y “esclavos integrales” (se autoexplotan voluntariamente a sí mismos) aptos para el “trabajo” (mercado laboral) y para sobrevivir, en lugar de vivir.

+Como padre y madre y como educador es momento de que recuerdes y recuperes lo que es la esencia de la educación: tal como se señaló anteriormente (punto 2), colaborar para que el niño, el adolescente o el joven se conozcan a sí mismos y, al hacerlo, ponga en valor sus dones y talentos.

4. Conocimiento de uno mismo

+Conocimiento de uno mismo: más trascendente que el “conocimiento del medio”, que sí se estudia como asignatura; reconocerse y recordarse como “Conductor” y “coche”.

+Y colaborando en los chicos se conozcan a sí mismos, en la colaboración para que saquen lo de mejor de sí, hacerlo también para que recuerden cuestiones conscienciales básicas como estas: Búsqueda exterior y encuentro interior / Lo importante no es el qué, sino “cómo se vive el qué” / Ritmo de vida / El papel y el funcionamiento de la mente.

5. Dones y talentos

+La existencia del esclavo integral gira en torno al trabajo. Todo en su vida se halla en función de que tenga o no un trabajo proporcionado por el sistema y, en caso de tenerlo, de la retribución que le aboné aquel que le suministrado el empleo. ¿Qué es trabajo? El desarrollo de una actividad (“hacer”) ajena y desvinculada de los dones y talentos que de la persona que lo realiza. Sin embargo, nadie ha encarnado y nacido en este plano para venderse como fuerza de trabajo.

+Los dones y talentos –capacidades, habilidades, facultades, facilidades…- son muy variados y que cada persona, sin excepción, cuenta con los suyos para ponerlos en práctica y compartirlos con los demás. Y entre los dones y talentos no hay jerarquías, pues todos son expresión de la naturaleza divina y eterna que atesora cada ser humano. Se caracterizan por llevarse a cabo sin esfuerzo, con entusiasmo. Por esto, el ejercicio de los dones constituye un “hacer no haciendo”, pues se haya libre de las ideas y sensaciones de obligación, deber, carga o sacrificio. Es decir, todo lo contrario del “hacer” y del trabajo al que han terminado por acostumbrarse las personas convertidas en esclavos integrales.

+Desplegar una actividad laboral que no sea trabajo, sino que se vincule a los dones y talentos de la persona que la lleva a cabo configura una pieza clave de la libertad del “amo” que, atendiendo a la “dialéctica del amo y el esclavo” de Hegel, no trabaja, únicamente goza y, por tanto, vive –no sobrevive-.

+Además, frente al sujeto-esclavo que no es capaz de establecer con los otros relaciones libres de cualquier finalidad, los dones y talentos se ponen en práctica y se comparten sin buscar ningún otro resultado o contrapartida que no sea  el goce íntimo que su realización provoca. Es así como los dones, siendo de cada cual, generan ineludiblemente interacciones sociales en un marco de comunidad.

6. La importancia del ejemplo y, por tanto, de la coherencia, el respeto y el amor

+Para plasmar en la práctica la educación en el sentido y con los contenidos conscientes que han apuntando, es crucial que como padre o madre comprendas que de poco valen los “discursos” y las peroratas que lances a tus hijos, que sólo conseguirán que desconecten de tus palabras y mensajes, y tomes consciencia de que lo realmente cala en ellos es tu ejemplo vivo en el día a día con base en la coherencia, el respeto y el amor.

+Coherencia: Actúa como padre o madre en coherencia con tu Corazón y verás cómo tu ejemplo de vida, sin necesidad de que “rayes” a tus hijos, los impregnan y orientan. Sin esa coherencia vital y práctica, la educación se convierte en un imposible.

+Respeto: Cada uno es cada uno y ha encarnado para vivir unas determinadas vivencias y experiencias. También tus hijos, que, como se ha insistido desde el principio, son mucho más que “tus hijos”. Respétalos profundamente y acepta que encaucen su vida por derroteros distintos a los tuyos y a tus deseos. Es más, apóyalos incondicionalmente para que tengan el valor de hacer aquello que les indica su Corazón.

+Amor: No ames a tus hijos cuando son o actúan como tú, tu ego, quiere. Ámalos plenamente con independencia de lo que hagan o dejen de hacer y desde un hondo agradecimiento por haberte elegido en el otro plano como padre o madre a la hora en encarnar y vivir en este.
+Especial importancia de todo lo anterior en el caso de los llamados “niños cristal”.

7.  A los maestros y maestras, profesores y docentes, en general

+No permitir que se desvanezca la llama de la vocación que, desde el Corazón, os ha llevado a ser educadores.

+Ciertamente, el sistema, que de “educativo” ya sólo tiene el nombre, os aburre con papeleos sin sentido, se despreocupa de la calidad de la enseñanza, prima la función del centro docente como guardería y desmerece y minusvalora vuestro papel y actividad profesional.

+Pero daros cuenta que, a pesar de todo ello y con independencia de la asignatura que impartáis, podéis recuperar el valor de la educación y utilizar el margen de maniobra que tenéis para volcar en vuestros alumnos todo lo que se mueve en vuestro interior y sentís en consciencia.

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