25/12/15

Navidad: ¡Feliz Dividad!


Navidad… Magnífica ocasión para guardar unos instantes de Silencio; para detener el ritmo incesante en el que pasáis el día a día; para respirar conscientemente y escuchar vuestro Corazón; para cerrar los ojos y abrir vuestro interior:

Bajo los impulsos de la mente, os encanta quejaros del mundo en el que vivís. Sin embargo, este mundo es el escenario idóneo, adecuado, perfecto y necesario para que desarrolléis las experiencias conscienciales que elegisteis desplegar antes de encarnar en el plano humano. Una vez aquí, por imperativos naturales de la propia encarnación en esta Dimensión, lo olvidáis. Sin embargo, para eso, para vivir esas experiencias conscienciales, estáis aquí y ahora, cada cual en su momento evolutivo y estado de consciencia. Ninguno mejor ni peor que otro, ni superior ni inferior, ni bueno ni malo, cada cual el suyo en función de su propio devenir consciencial y haciendo exactamente lo que en el estado de consciencia que sea corresponde. Se trata de un colosal Milagro generado por vosotros mismos desde lo que realmente sois y ante el que sólo cabe Respeto, Con-Pasión, Confianza absoluta en la vida y, muy especialmente, Amor.

Es inmensa la magnitud y capacidad creadora de la experiencia que estáis protagonizando: aquí encarnados, experimentáis el tiempo y el espacio cuando vuestro ser está más allá del tiempo y el espacio y es en la eternidad y la infinitud; os creéis de este mundo cuando provenís de la multidimensionalidad y de todos los mundos creados y por crear; os inventáis lo que llamáis muerte, cuando sólo hay Vida por todos lados, también más allá de la vida; os sentís como individualidad cuando sois Unidad; os percibís en la diversidad cuando existís en la Unicidad; os veis como humanos cuando sois Dios encarnado... Es prodigioso, fantástico, portentoso... Gozad de la aventura en la que voluntariamente y con tanto ánimo y valentía os habéis embarcado. Y para saborearla plenamente, id recordando poco a poco, cada cual a su compás, que en vuestra vida, en la vida de los demás y en la Humanidad, en su conjunto, todo es exactamente como tiene que ser: todo, sin excepción, tiene su sentido profundo, su porqué y para qué; todo encaja y nada sobra ni falta. Cuando lo recuerdes, te reirás a carcajadas al constatar que lo único que andaba inquieto en la Creación eras tú.

En tu proceso de recuerdo, te percatarás igualmente de que en tu vida nunca ha habido ni habrá errores ni equivocaciones, ya que todo lo que has hecho es reflejo y manifestación de tu estado consciencial en ese preciso momento y abre nuevas puertas experienciales para expandir tu consciencia. Deja atrás, por tanto, cargas, culpas, pecados y karmas.

De la misma forma que tampoco hay problemas. Ni en tu vida, ni en la vida de los otros, ni en el mundo... Ya ves, tanto darle vueltas mentales a los problemas y resulta que no existen: lo que consideras tales son, simplemente, experiencias-oportunidades que tú mismo pones en el camino desde tu genuino ser para expandir tu proceso consciencial en este plano e impulsar una Evolución que, pareciendo aquí tuya, es auténticamente del Todo. Así de sencillo: no hay problemas, sino experiencias-oportunidades en las que lo importante no es qué pasa o deja de pasar, sino el cómo se viven en consciencia. Lo cual es aplicable a todo, incluido lo que denominas enfermedad, que verdaderamente tampoco existe, pues es sólo la manifestación exterior –síntoma- de procesos de sanación interiores que despliegas en clave de desarrollo consciencial.

Ya te darás cuenta de todo ello... No hay prisas, pues no existe el tiempo...

Será cuando te hayas centrado en el aquí-ahora y observes y vivas la vida sin juzgarla. Cuando no te identifiques con el “yo” físico, mental y emocional que utilizas como vehículo para experienciar la vivencia humana. Cuando desaparezca de ti toda queja y brille la Confianza en la vida y, derivado de ella, la Aceptación. Cuando se diluyan todos los miedos y vivas en completa libertad. Cuando no cedas a nadie tu poder y no tengas otro guía o maestro que tú mismo. Cuando en lugar de vivir bajo la influencia de los estímulos externos que otros provocan, interpretándolos según los sistemas de creencias que otros han instalado en tu cabeza, lo hagas siguiendo lo que brota y emana de ti. Cuando dejes de intentar comprender, ver y vivir la vida a través de la mente y lo hagas desde el Corazón. Cuando ceses de buscar fuera, incluida la divinidad, lo que ya tienes dentro desde siempre y por siempre. Cuando entiendas que todo hecho, situación o circunstancia exterior, sea personal o colectivo, tiene su causa y origen en el interior, en el desenvolvimiento de las dinámicas conscienciales. Cuando repares en que el sufrimiento es una elección en consciencia y que sufre quien quiere sufrir. Cuando dejes de perseguir cualquier tipo de meta, de desear alcanzar alguna cosa, de tener que luchar contra algo. Cuando practiques y compartas con entusiasmo tus dones y talentos. Cuando te liberes de cualquier dualidad y de todos los esfuerzos, obligaciones, deberes, normas, dogmas, ritos, cultos, religiones, morales y sistemas de creencias. Cuando recuerdes el Amor que eres y, a partir de ahí, hagas lo que te dé la gana. Cuando dejes tu cuidado entre las azucenas olvidado. Cuando compruebes que la única razón de la existencia, en cualquier plano o Dimensión, es gozar la Vida. Cuando fluyas en la Felicidad incausada y no te inquietes por nada. Cuando respires en serio y te rías por todo. Cuando pases tus días mil Gracias derramando a diestro y siniestro…

Cuando te Enamores de la Vida y, simplemente, ¡Vivas!...

Cuando te transformes en el Dios que eres y te relajes en tu divinidad.

        Y todo esto puede acontecer ahora mismo, en este mismo instante, porque “Nacer de nuevo” sólo depende de ti.

¡Feliz Dividad!

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