Agenda de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

9/4/12

Carta a Dios

Coincidiendo con el ochenta aniversario de Marià Corbí y a instancia de nuestra amiga Ana Gómez, recuperamos aquí un texto suyo publicado en la obra colectiva Cincuenta cartas a Dios (PPC, 2006).

Mariano Corbí (o Marià, cuando firma en su lengua propia, el catalán) nació en 1932, en Valencia (España), y reside en Cataluña desde su infancia. Doctor en Filosofía y Licenciado en Teología, ha sido profesor de Ciencias Sociales en ESADE y en la Fundación Vidal y Barraquer. Desde 1999, dirige el Centro de Estudio de las Tradiciones Religiosas de Barcelona. Para más información, puede consultares su ficha biográfica y bibliográfica en esta web:

http://www.cetr.net/modules.php?file=article&name=News&sid=436

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Dios, me piden que te escriba una carta. Pero, ¿cómo escribirte una carta a ti, que no eres “otro” de mí? Solo mi necedad y mi pobreza, que son el enclaustramiento en mí mismo, me hacen sentirme a mí como “otro” de ti y a ti como “otro” de mí.

Desde mi juventud te busqué, y los caminos que he recorrido han ido siempre por donde ni esperaba ni era capaz de imaginar. Cada tramo del camino fue distinto de mi expectativa.

Todo lo que yo podía concebir de mi itinerario que va de mí a ti estaba estructurado y pensado desde el supuesto de que hay una distancia entre tú y yo, de que debía sufrir un proceso, de que tú cumplirías con todos mis anhelos y deseos. Tuve que ir comprendiendo, poco a poco, que entre tú y yo no hay ninguna distancia, que no hay que recorrer ningún proceso al término del cual estuvieras tú. Tuve que comprender, y esta vez fue más difícil, que, mientras me acercara a ti con anhelos y deseos, no podría entender jamás que tú no eres “otro” de mí, ni yo “otro” de ti.

Tuve que comprender que tus caminos transitan por paisajes inimaginables. La vía circula por los campos de silencio de todo lo que yo pueda concebir, planificar, imaginar y desear. Solo el silencio que calla todo el pensar y sentir que hace de mí algo, y algo distante de ti, puede guiarme.

El camino es tu don, tu gracia; y tu gracia está más allá de mis intenciones, de mis planes y de mi misma capacidad de imaginar.

Cuando me puse a caminar por los campos del silencio, tuve que entender que ahí yo no podía conducirme a mí mismo. El “yo”, con sus criterios y proyectos, se quedó al lado de acá de la frontera del silencio. Te pedí que me guiaras, y lo hiciste en una época de grandes cambios, pero no lo hiciste desde fuera, sino desde dentro, como “no otro” de mí mismo.

Ahora, mirando hacia atrás, puedo decir que en mi caso hubo guía. Pero la guía que me condujo no fue la guía de mis criterios, ni tampoco nada fuera de mí. Tú, como “no otro” de mí, fuiste la guía.

Pronto tuve miedo al miedo, porque el miedo es el gran enemigo de la verdad en el camino, especialmente en época de cambios. No sé cómo pude superarlo. Tú me hiciste caminar por encima del miedo.

Lo que a lo largo de los años fui encontrando no era nada de lo que yo esperaba, porque lo que yo esperaba era lo que mis ojos ya habían visto, mis oídos habían ya escuchado, lo que el deseo de mi corazón podía representar. Tú me condujiste más allá de mis expectativas, proyectos y concepciones.

Donde estoy no me he traído yo, ni nada fuera de mí. No podía esperar llegar donde he llegado, no podía sospechar el camino interior como lo he vivido y como lo vivo.

Con frecuencia me inquieto pensando dónde he ido a parar, sobre todo cuando me comparo con todos los que han sido mis compañeros y han vivido mis mismas circunstancias. Me inquieto, aunque no quiera, cuando les veo como una piña, pensando y sintiendo igual, y yo solo, y yo solo lejos de todos ellos. Sé, por otra parte, que mi inquietud es necia, porque parte de un falso supuesto que se traduce en preguntas como: “¿Dónde he ido yo a parar? ¿Qué he hecho yo para estar donde estoy? Lo que he hecho, ¿ha sido lo correcto? Si es lo correcto, ¿por qué estoy solo?

El supuesto de todas estas inquietantes cuestiones es siempre que “donde estoy y la dirección que llevo es obra mía”. Y no lo es. Otro me trajo acá. Otro me llevó por una vía que ni mis colegas ni yo podíamos concebir.

Creí que la religión era sumisión y me entregué a ella, y he ido a parar a la libertad.

Creí que la vía era un camino trazado, paso a paso, y no hay camino.

Creía que había de creer, y el camino libera de las creencias.

Creía que la religión era el encuadramiento en un ejército bien organizado y compacto, donde sentías el aliento y el roce de los que marchan contigo, y he necesitado entender que hay que ir completamente solo.

Creía que sabía lo que tenía que pensar y sentir, y he ido a parar a comprender que la vía transita por una luz y un fuego silencioso.

Creía que sabía lo que había que hacer, y he ido a comprender que no hay nada que hacer.

Creía que caminaba hacia ti, y he tenido que comprender que, a medida que la vía aproxima a ti, te sume a ti en la niebla y me disuelve a mí como un tenue vapor.

Creía que el camino de Jesús era el camino de la salvación, y he tenido que comprender que no hay nada que salvar.

Creía que debía esforzarme, con tu ayuda, y he tenido que comprender que el trabajo que hay que hacer es más tenue y más sutil que esforzarse, porque es un acertar misterioso, que más que hacer es un peculiar “no-hacer”.

Creía que recorrer el camino era cultivar el espíritu y alejarse de la carne, y he ido a comprender que la vía del silencio es la transformación del sentir y de la percepción.

Creía que el camino alejaba del mundo, y he tenido que comprender que el mundo es su discurso, su manifestación, su ángel de luz.

Creía que tú y yo éramos dos, y he tenido que comprender que “no hay dos”.

Creía que creer en ti era creer en lo que no se ve, y he tenido que comprender que eres el Patente, el Manifiesto.

Creía en la Iglesia católica, apostólica y romana, y he terminado por creer a los cristianos, los hindúes, los budistas, los musulmanes, a todos y a ninguno de ellos.

Tu camino es un camino que va de perplejidad en perplejidad. Por eso es un camino secreto.

Buscaba en ti la Verdad, y he tenido que comprender que la Verdad no es ninguna formulación. La Verdad, que es tu verdad, es silencio, presencia y certeza. Esa es también mi verdad.

Dios, líbrame del miedo en el tramo de camino que me queda, y libera del miedo a todos los que te buscan. El miedo está descarriando a los pastores y a los rebaños.

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8/4/12

No huir del sufrimiento para sanarlo y transformarlo en Paz, Compasión y Amor

En este blog se sabe que el momento presente rebosa de Bendición y Dicha. Personalmente, voy a dónde me llaman para dar la buena nueva de que estamos en un Tiempo de Evolución, constatar que el Cielo está anclando en la Tierra y compartir con tod@s la bella oportunidad y el privilegio de vivir este fantástico Aquí y Ahora en Alegría y Gozo.
Pero esto no quiere decir que no sea plenamente consciente de la existencia y el enorme calado del sufrimiento. Todo lo contrario, lo percibo con claridad y crudeza porque la Metamorfosis interior que estamos experienciando pasa inexorablemente por no huir del sufrimiento y percatarse de su presencia en una triple dimensión: el sufrimiento que hay en mí; el que hay en la gente de mi alrededor; y el sufrimiento del mundo. Y sólo con este reconocimiento y esta toma de contacto directa e intima con el sufrimiento, en su triple presencia, se puede sanar y transformar el mismo en Paz, Compasión y Amor.
¿Cómo hacer esto?. Mi querida Morganamaya me ha enviado un precioso vídeo que contiene una potente práctica al respecto, por más que su duración sea corta (sólo 23 minutos). Se trata de la “Canción al nombre de Avalokitesvara”, que se inicia en el minuto 8 del vídeo que podéis ver en You Tube (en su ventana de búsqueda, introducir: “Thich Nhat Hanh.2011.Avalokitesvara.SubEsp.flv”) o pinchando en este enlace (aunque el sistema no siempre funciona adecuadamente):
Palabras de Thich Nhat Hanh
Antes de comenzar la canción, Thich Nhat Hanh, maestro Zen y monje budista vietnamita residente en Plum Village, comunidad localizada cerca de la ciudad francesa de Burdeos, toma la palabra y expresa lo siguiente:
“Los monjes y monjas de la comunidad de Plum Village cantan el nombre de Avalokitesvara, el Bodhisattva del profundo escuchar Kuan-yin. Esta no es exactamente una oración, es una práctica de meditación.
Avalokitesvara es una persona que tiene la capacidad de escuchar a su propio sufrimiento interior. Por esa práctica, pudo entender la naturaleza, las raíces del sufrimiento dentro él; y por ese entendimiento, la compasión surgió y logró la sanación y la transformación. Después de eso, fue capaz de mirar a la gente de alrededor y reconocer el sufrimiento en cada uno; y fue capaz de entender muy rápidamente el sufrimiento dentro de cada persona y practicó el escuchar el sufrimiento de estas personas, ayudándolos a sufrir menos y transformarse.
Así que los monjes y monjas cantan el nombre de Avalokitesvara y, mientras lo hacen, tratan de tocar el sufrimiento dentro de ellos, porque dentro de todos nosotros hay sufrimiento. Y el sufrimiento dentro de nosotros también refleja el sufrimiento del mundo.
Muchos de nosotros no queremos regresar a casa con nosotros mismos y tomar contacto con el sufrimiento que hay dentro de nosotros. Tenemos miedo a ser sobrepasados por el dolor, la pena, la desesperación y el enojo en nuestro interior. Siempre tratamos de huir del sufrimiento por el camino del consumo: consumimos televisión, revistas, música, comida,… con la esperanza de poder tapar el sufrimiento interior. Pero eso no ayuda mucho, porque el sufrimiento está ahí y continúa creciendo y siempre trata de manifestarse, especialmente durante la noche.
Entonces, la práctica recomendada por el Buda es no huir del sufrimiento. En vez de eso, cada uno tiene que volver a casa con uno mismo y tomar contacto con el sufrimiento, tratar de sostenerlo amorosamente y escuchar muy atenta y hondamente para poder entenderlo. Comprender el sufrimiento les mostrará el camino de la transformación y sanación.
La Primera Noble Verdad es el estado de sufrimiento del ser. Si miran profundamente dentro de ella, verán las otras tres verdades, incluyendo la Verdad del Sendero, lo que llevará al cese y transformación del sufrimiento. Mas si tratamos de huir de la Primera Noble Verdad, no hay manera de que podamos ver la Verdad del Sendero y nadie nos va a poder guiar en la transformación y la sanación
En la canción, cuando los monjes y monjas cantan por primera vez el nombre de Avalokitesvara, se adentran en su interior y tocan el sufrimiento que ahí hay. Cuando cantan el nombre por segunda vez, reconocen el sufrimiento de aquellos que están a su alrededor. Cuando lo cantan por tercera vez, perciben el sufrimiento en el mundo. Y cantando así, con Atención Correcta, ellos generan juntos la energía de la Atención Correcta, concentración y compasión.
La energía de la Atención Correcta para tomar contacto con el sufrimiento puede ayudar a surgir la energía de la compasión. La compasión es un tipo de energía que puede ser sanadora y transformadora. Y si sabemos cómo permitir que la energía colectiva de la Atención Correcta y la Paz penetre en nuestro cuerpo, sufriremos menos, podremos liberar la tensión y el dolor en el cuerpo y también liberar la tensión y el sufrimiento en nuestro corazón.
Hay tensión y dolor en nuestro cuerpo. Si sabemos como seguir nuestra inhalación y exhalación y permitimos a nosotros mismos estar totalmente en el Aquí y Ahora y relajarnos, la energía colectiva de la Atención Correcta y la Paz generada por el canto será capaz de penetrar en nuestro cuerpo y ayudar a liberar la tensión y reducir el dolor y sentirán mejor después de unos pocos minutos de escucharlo. Y si tenemos algún dolor, pena o desesperación en nuestro corazón, quizás queramos abrir nuestro corazón para que la energía colectiva de la Sangha pueda penetrar y ayude a sanar el bloqueo del dolor y la pena en nosotros, él es mi dolor, él es mi desesperación. Por favor, que la Sangha ayude a reconocer y sane en mí. Si sabemos cómo abrirnos y permitir a la energía colectiva de la Atención Correcta y a la Paz y la Compasión que abracen nuestro dolor y pena, sufriremos menos después de unos pocos minutos de escuchar la canción.
Esta es una práctica, no una oración. Si tenemos alguien en la familia que está enfermo, que sufre ahora, podemos enviar esta energía colectiva a él o ella sólo pronunciando su nombre silenciosamente o pensando en esa persona. Y esta energía pura de Paz y Compasión será dirigida a él o ella y enseguida, en su casa o dónde esté, se sentirá mejor.
Permitámonos unirnos en la práctica, permitámonos estar relajados y permitámonos que la energía colectiva de la Sangha penetre en nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro corazón”.

Mi propia experiencia interior

        Escuchad la canción cuantas veces lo sintáis en vuestro corazón. Seguid para ello los consejos de Atención Correcta formulados por Thich Nhat Hanh. Y no tengáis miedo a llorar. Porque si oís con Atención la canción, vais a llorar y mucho. Pero es normal y hermoso, forma parte de la práctica de sanación y transformación del sufrimiento en Paz, Compasión y Amor.

        A este respecto, no tengo reparo alguno en compartir  que tras ser dado de alta en el hospital en la Navidad de 2010, lloré mucho y durante largo tiempo. Y viví en primera persona las tres dimensiones del sufrimiento que Thich Nhat Hanh describe, así como la necesidad de no huir de él para sanarlo y transformarlo.

Mi propio sufrimiento: su transformación en Paz

        Primero, me pasé tres meses llorando a consecuencia de mi propio sufrimiento.

        Curiosamente, la experiencia del tránsito al borde de la muerte física que había vivido y todo el proceso de enfermedad los interioricé desde el principio como una Bendición y un completo Re-Nacer. Y brillaba ya en mí la Armonía y la Alegría, habiendo comprendido definitivamente la Perfección de cuanto Es y como la Felicidad es Nuestro Estado Natural.

        Sin embargo, por tantas experiencias acumuladas a lo largo del tiempo, tanto en esta vida física como en otras anteriores, había mucho sufrimiento guardado en lo más hondo de mi corazón. Reconocí que así era y el sufrimiento fue saliendo a cuenta gotas, poco a poco, al ritmo de mis lágrimas y sollozos. Hasta que un día supe que había salido la mayor parte de él y que mi interior empezaba a estar por fin limpio de dolor. Inmediatamente comprendí que mi sufrimiento había sido consecuencia directa de mi cuidado hacia mi mismo (ese dichoso cuidado de nosotros y hacia nosotros mismos que tanto preocupa a los seres humanos). Y haciendo míos los versos de San Juan de la Cruz, dejé “mi cuidado entre las azucenas olvidado”.

        ¡Se acabó el cuidar de mí!. Y el lugar del cuidado fue inmediatamente ocupado por la absoluta confianza en la Providencia Divina, en la que fluyo desde entonces sin pretender controlar mi vida, ni programarla, ni conducirla a puerto alguno previsto por mi mente o por mi ego.

        Entonces, dulcemente, se posó en mí la Paz.

El sufrimiento de los que están a mi alrededor: su transformación en Compasión

        Llegaron después otros tres meses de llanto, ahora por el sufrimiento de los demás, de la gente que está a mi alrededor.

        Ríos de lágrimas manaron de mis ojos y una cascada de estremecimientos conmovió mi corazón ante la contemplación interior y exterior de tanto sufrimiento desparramado por la vida de tantas personas, algunas tan próximas y queridas. Y no sólo por motivos físicos (violencia, penurias económicas, injusticias, enfermedades, rupturas de relaciones, apegos materiales, ritmo de vida estresante,…), sino también por esas razones que pertenecen a la “sinrazón humana” (miedos, culpas, autolimitaciones mentales, sentimientos de soledad, desamores, vacío interior, depresiones,…).

        Así hasta el momento en el que me percate de que el sufrimiento por los que están a mi alrededor contiene o puede contener dos tipos de sentimientos bien distintos: el sufrimiento puro por el dolor que vivencian o el sufrimiento derivado por el impacto que en mí y en mi vida tienen esa vivencia y ese dolor.

        En lo relativo a este segundo tipo de sufrimiento, comprendí que era mi responsabilidad, pues tenía su causa en mi deseo de estar contento, es decir, en mi absurdo empeño de buscar fuera y en el exterior la Felicidad que todos atesoramos dentro, por lo que asumí e interioricé la honda dimensión de lo dicho al respecto por Buda: “mi deseo de estar contento es el origen del dolor de los demás”.

        En cuanto al primero, esto es, el sufrimiento puro por el dolor que experiencian los que están a mi alrededor, constaté que, dada su pureza, puede ser transformado en Compasión y que ésta es una energía sanadora que puedo proyectar hacia ellos y en ellos paliando así su dolor.

        Entonces, dulcemente, se posó en mí la Compasión.

El sufrimiento del mundo: su transformación en Amor

        Finalmente, vinieron otros tres meses de desconsuelo por el sufrimiento del mundo, en su globalidad y totalidad.

        ¡Cuánta aflicción por cuántas cosas!, ¡cuánto abatimiento por los obtusos caminos en los que se ha adentrado la llamada civilización!, ¡cuánta amargura por tanto daño al género humano, a los animales y plantas, a la Naturaleza en su conjunto, a la Madre Tierra y a la Creación!.

        Pero un día las lágrimas cesaron. Había comenzado a entrever que ese sufrimiento emanaba, igualmente, de mí. Más concretamente, de mi necesidad de enjuiciar todo y a todos y mi anhelo de que las cosas sean y marchen como mi yo quiere y pretende que sean y marchen. Y el corolario de un viejo cuento sufí surgió en mi memoria con gran convicción: “respeta a los demás y al mundo aceptando todo y a todos tal como son, sin estar de acuerdo ni en desacuerdo con nadie ni con nada”.

        Entonces, dulcemente, se posó en mí el Amor.

La transformación del sufrimiento: Confianza

        Aquí y Ahora la Confianza plena se ha posado dulcemente en mi Corazón. Ya no hay huída del sufrimiento. Y la Confianza ha transformado el sufrimiento en Paz, Compasión y Amor:

+Confianza en la Providencia: el cuidado de uno mismo sustituido por la confianza en la Providencia, que es nuestro ser interior y divino en acción.

+Confianza en la Vida: el deseo de estar contento sustituido por la confianza en la Vida, que es el Aquí y Ahora, ni más ni menos, en su completa y amorosa radicalidad.

+Confianza en la Perfección de cuanto Es: el enjuiciamiento y el anhelo de que las cosas sean y marchen como anhela mi pequeño yo sustituidos por la Confianza en que todo fluye, refluye y confluye en la Perfección de cuanto Es

+Confianza en la sabiduría Innata: la incesante búsqueda de conocimientos, originada igualmente por mi deseo de estar contento y la necesidad de enjuiciamiento, sustituida por la Confianza en la Sabiduría Innata que como seres divinos atesoramos en nuestro interior.

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Tú eres el organizador de todo

Un buen amigo ha escrito y me ha enviado el texto que se transcribe bajo estas líneas, titulado Tú eres el organizador de todo. Me ha autorizado a compartirlo a través del Blog, aunque prefiere que su nombre se mantenga en el anonimato al entender que tod@s, sin excepción, somos l@s verdader@s autor@s del mismo.

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Tú eres el organizador de todo

Al instante en que percibes, entiendes, ves y aclaras en ti, de forma impactante, fulminante, que todo los has organizado tú, eres tú. No hay, pues, en modo alguno y al momento, brisa propia de desaliento, de crítica y juicio hacia ti que todo lo has organizado. Incluso estas palabras que lees, son tuyas. Tú mismo te las has enviado. Tú mismo la has redactado. Tú mismo eres estas palabras.

Todo lo que existe en ti, cercano o no, eres tú. Incluso ese hermoso cuadro pintado de la realidad, y de esta realidad, donde pusiste algo de color negro, eres tú. Tú mismo lo has puesto, tú mismo lo has expresado, tú mismo has cuadrado el cuadro de hermosura con trazadas de negro que en el global forman un marco de hermosura, pues no hay color que pueda ser considerado despreciativo cuando has sido tú quien lo ha puesto.

Tú eres el organizado de todo, de ti y de mí, de mí y de ti. Tú eres quien da el beso, tú eres el beso, y tú eres quien recibe el beso.

En ese estado, en este estado, en cualquier otro, tú y sólo tú puedes compartirte en ti y en otro que eres tú. Al ocurrir eso, el miedo no posee sentido alguno, sólo emerge el amor, emerges tú.

Tú eres el organizador. Tú eres, por tanto, el único responsable.

La soledad del mando (en referencia a lo anterior)

Una película narró los acontecimientos desarrollados en el estado mayor conjunto de los aliados en la II Guerra Mundial. Relataba cómo el General Eisenhower, el jefe supremo, en los previos al desembarco en Francia tenía una actividad frenética con todos los preparativos. Y justo al dar la orden de ataque, el actor que lo interpretaba, escenificaba perfectamente, cómo el General quedaba en la soledad de su mando. Una vez dada la orden, nada tenía que hacer, sólo esperar. Se debatía en sí. Sabía de las consecuencias, de las bajas, del dolor, de la sangre derramada. Pero estaba solo en sí una vez dio la orden. Quedaba esperar resultados e informes. Nada podía hacer, todo estaba consumado, todo lo hacían los demás; él ya había hecho lo suyo. Mientras, paseó por el exterior, en soledad, en sí. Había dado una orden tremenda y nada podía hacer, nada. Todo estaba en los demás. En ese instante se encontró en sí, en la soledad del mando que tras dar una orden nada más puede hacer que esperar. Y al estar en sí, la paz, en sí, en el fragor de la guerra total, obtuvo, aunque fuera por unos instantes.

En alguna ocasión me ha pasado. He tenido que dar una orden por cuenta propia, sin consultas. Ante un imprevisto, había que hacer otra cosa, y estaba solo para tomar la decisión. Una vez dada la orden, quedaba en mi soledad, sin estar cubierto por una orden superior. Yo era el que había organizado la acción. Yo era el responsable de lo que sucediera. No cumplía órdenes, las daba quedando aislado en mí a la espera de resultados, fuesen los que fueran. En ese momento, de fuerte soledad, saltan las dudas, pero al instante se resuelven. Sabes que no obedeces a un capricho, a una sinrazón, que no buscas las medalla, sino lo mejor para los que están a tu mando a sabiendas de que habrá dolor en la acción; a pesar de la dureza de la misión a ejecutar. Cuando te das cuenta, la soledad desaparece. Eres tú en ti, sin el mí. Eres la orden, la acción y el resultado.

Eres el organizador de todo, siendo tú, siendo todo. Te encuentras. Existe plena confianza. Hay fe en la acción. Tú eres la acción. Tú eres el resultado.

Me duele

Me duele el dolor del sin amor.

Lloré por unas palabras, por unos ojos encendidos al verme.

Clamé por un beso tierno, suave y profundo.

Anduve tras de un mundo perdido.

Hasta encontrar la caricia que anhelé en mis lágrimas.

Inundé todo mi estallido al contemplarme a mí en ti, en Mí.

Conseguí abrazarme cuando lo hice contigo. Cuando supe que tú y yo somos lo mismo, únicos, lo único. Como único y perpetuo es el amor.

Amor que dejé por crearlo de nuevo, por gozarlo en el encuentro.

Lleno estoy de Vos mi señor/a, y esclavo a sus pies me ciño porque nunca más quiero irme sin vuestra compañía.

Quiero poseerte como me poseo, pero has de poseerme, ayúdame en ello.

Fuerzas no alcanzan, dame las tuyas, envuélveme en Ti y no dejes que me aleje aunque sea por amor.

Que por amor partí; y ahora que a tu puerto he amarrado, soltar el cabo no quiero más.

Dame el amor del amor, y hazme de nuevo amor. Pues si soy amor, quiero serlo, quiero Ser el Amor, cubriendo cada pliegue, cada detalle.

Quiero ser tú, déjame ser Yo en Ti sin más idas.

No puedo alcanzar a imaginar de nuevo ir alejándome del dulzor, del gozo eterno, que en ti soy y en ti estoy.

Soy amor. Amor soy. Permíteme explicarlo, que me duele el dolor del sin amor.

Siento que no puedo seguir en este yo, que henchido tengo el corazón, el alma se parte en dos y este espíritu brama por el retorno inmediato. Quiero estar ya en Sí, que es mucho el haber estado en un yo, sin Mí, envuelto en un mí que no fue Yo.

Que pases un día como gustes organizado por ti, para ti y desde ti.

Yo, sin mí.

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6/4/12

¡Todo está cumplido!

Viernes Santo: ”Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: ¡Todo está cumplido!. E inclinando la cabeza, entregó el Espíritu” (Juan 19,30).
¡Todo está cumplido!. Es la hora, llegó el momento. En el Aquí y Ahora sólo resta hacer nuestro, en la esencia más íntima y sagrada de cada uno, que “Todo está cumplido” y penetrar en el Paraíso que ya echa sus raíces sobre la Tierra en forma de una nueva frecuencia vibracional de Armonía y Amor, mucho Amor.
¡Todo está cumplido!. Todos los Puentes de Einstein-Rosen están tendidos para que nuestra Multidimensionalidad, la de cada ser humano y la del ser vivo que es el planeta, aterrice en este plano y el Cielo ancle en la Tierra.
¡Todo está cumplido!. Todos los anillos de gusano están operativos y en pleno funcionamiento con el fin de que las hebras de nuestro ADN se destensionen y sus doce capas se activen para que brille nuestro Linaje Divino y la Ascensión se consume, recuperando la Memoria de un Viaje que comenzó en el No-Tiempo y en el No-Tiempo fluye y continuará fluyendo
¡Todo está cumplido!. Todas las puertas están ya abiertas: las que unen tu corazón y el mío y fusionan ambos con el corazón común de la Humanidad y el de la Madre Tierra; las que nos unen con el corazón del sistema solar, el Padre Sol, y con el que, localizado en Sirio, agrupa energéticamente el grupo de sistemas en el que solar se inserta y juntos conviven en la Vía Láctea; las que nos unen a Alcióne, corazón de ese gran portal interdimensional que son Las Pléyades, y desde ahí nos vuelcan hacia el Centro-Corazón Galáctico; las que nos unen con el Centro de Andrómeda, cual corazón del grupo de galaxias en el que la Vía Láctea se inscribe y comparten existencia en el seno del Universo; las que nos unen con el corazón de este Universo y con el de los demás Universos que conforman el Multiverso en el que en el Aquí y Ahora desenvolvemos nuestras experiencias; las que nos unen a los corazones de todos los Multiversos, Omniversos y MultiOmniversos que constituyen la Creación en su totalidad y Unicidad; y las que nos unen al corazón de la Creación y al Corazón de Dios, que es el nuestro.
¡Todo está cumplido!. Así es. Ya podemos escuchar y sentir en nosotros mismos el Latido de Dios y el Latido de la Creación, Naturaleza tan Viva como Divina. Y con su acompasado ritmo latiendo en nuestro interior, comprobar nuestra Esencia Co-Creadora. La que hace posible que la Luz de nuestra dimensión álmica (vibración multidimensional de frecuencia muy elevada), alentada y animada por siempre y desde siempre por la fuerza del Espíritu Uno y Nuestro (Vibración Pura e Infinita, Amor, Cristo), impulse y lance el Mundo de las Formas y el Verbo (vibración que se condensa en las Dimensiones más densas) hacia nuevas Dimensiones y nuevas modalidades de existencia en la que Dios -y tú y yo- se manifiesta.
¡Todo está cumplido!. Ahora toca la Gozada. Redescubierto que Todo es Perfecto, toca Vivir, sólo Vivir, ni más ni menos. Vivir en un maravilloso contexto en el que todo es verdad y nada es Real precisamente para que podamos ejercitar nuestra Magia.
Palabras vivas
Como escribió CH. Péguy en El pórtico del misterio de la segunda virtud (Ouvres poétiques complétes, París, 1975, pp. 588s), “Jesús no nos ha dejado palabras muertas para que las encerremos en pequeñas (o en grandes) cajas o las conservemos en aceite... Las palabras vivas sólo pueden conservarse vivas... Y de nosotros depende hacer vivir y alimentar y mantener vivas en el tiempo aquellas palabras pronunciadas vivas en el tiempo... A nosotros nos corresponde y de nosotros depende hacer que se entienda por los siglos de los siglos la palabra del Hijo de Dios”.
Frente a esto, los ritos y los textos del Viernes Santo se repiten inmutables año tras año y, en demasiados casos, de manera puramente automática y sin alma. Sin embargo, las palabras pronunciadas por Jesús el día de su expiración como hombre están llenas de Alma y plenas de Vida. Y son un mensaje que transciende la Historia para situarse radiantes y abundantes en un Aquí y Ahora que es Tiempo de Evolución y Dicha para la Humanidad y para la Madre Tierra.
¡Todo está cumplido!. En primer lugar, hace dos mil años, la vida terrena de Jesús, la obra que el Padre le confió para que la cumpliera.
¡Todo está cumplido!. También desde hace dos milenios, están cumplidas las Escrituras. Y no en tal o cual punto, sino en bloque, todo el Antiguo Testamento, siendo el “¡Todo está cumplido!” la gran página que fusiona y hace uno los dos Testamentos, el Antiguo y el Nuevo.
¡Todo está cumplido!. Está cumplida y completada la Resurrección de Jesús y, con ello, en el Aquí y Ahora, la superación definitiva del viejo mundo, que queda sustituido por un Mundo Nuevo: la ley sustituida por la Gracia, la irrealidad holográfica por lo Real, la Tierra por una Nueva Tierra y la Humanidad por una Nueva Humanidad. Están cumplidas de esta forma no sólo las esperanzas de un pueblo, Israel, sino las de todos los pueblos y las de todos los seres humanos.
¡Todo está cumplido!. Y sobre todo y de qué manera, en el momento presente está cumplido y consumado el destino humano, que no es otro que traer el Cielo a la Tierra y transformar a ésta en un colosal Paraíso donde el único requisito para entrar es, precisamente, estar desnudos. ¡Sí, desnudos!: libres por fin de tantos apegos, cargas, capas, pertenencias, miedos, culpas y autolimitaciones mentales arrastrados a lo largo de la Historia.
¡Todo está cumplido! es, en definitiva, la Proclamación Crística de nuestra Libertad para ser el Dios que Somos y disfrutar de una Felicidad que es nuestro Estado Natural.
Abrazos, Besos y Bendiciones de Amor y Gozo.
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Dedicado a Soy, querida A., con tanto Amor…
Por tu Acompañamiento en el No-Tiempo;
por tu Inspiración en el Aquí y Ahora; y
por lo que los dos sabemos y pronto todos sabrán, pues… ¡Todo está cumplido!.
¡Qué Alegria!; ¡qué Libertad!
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30/3/12

Meditación: algunos consejos prácticos

Una persona anónima ha realizado el siguiente comentario en la entrada del blog titulada De Guías Espirituales y de la gente del entorno más cercano (publicada ayer, 29 de marzo):

¿Por qué es tan difícil meditar?. Pregunto esto ya que a mí me resulta de lo más complicado. Será que quiero ir más deprisa de lo que realmente puedo en este momento de mi evolución y quisiera poder sentir algo que en mi interior sé que está pero muy oculto. A mí todo lo relacionado con estos temas me suenan en el fondo muy familiares y lo veo de lo más normal, pero no logro que se plasme en nada ¿qué puedo hacer?. Un fuerte abrazo de amor.

En contestación a sus preguntas, comparto con tod@s vosotr@s una breve batería de consejos sintéticos acerca de la práctica de la meditación:

Medita todos los días no menos de 20 minutos, más si te es posible. Hazlo siempre a la misma hora y en el mismo sitio, un lugar tranquilo en el que te encuentres a gusto. La postura da igual, la que te sea más cómoda. Y sigue estas pautas:

1. Silencio.

2. Respira varias veces profundamente y, a partir, de ahí, respira con normalidad, pero de manera consciente, dándote cuenta de que lo haces.

3. Céntrate en el Aquí y Ahora, en el preciso momento que estás viviendo. Y si oyes los ruidos que hay a tu alrededor, no hay problema, al contrario, son parte de ese Aquí y Ahora que es la Vida misma, la tuya, en ese preciso instante.

4. Toma consciencia de los latidos de tu corazón, que riegan con sangre renovada todo tu cuerpo. Durante un minuto, más o menos, sin agobios de tener que contar los segundos, intenta notar la energía que envía por tu organismo.

5. Seguidamente, durante otro minutillo, toma consciencia de tu entrecejo (Tercer Ojo) y de la glándula pineal (en la parte superior de la cabeza, junto a la coronilla), que es una especie de antena que te conecta con todo y con todos.

6. Sitúa ahora la atención en el coxis (parte final de la columna vertebral, casi en el culo) y en el pequeño espacio que hay entre tu sexo (testículos u orificio vaginal) y el agujero anal. Constituyen el centro de tu sexualidad, que es Sagrada. Procura conectar mentalmente esta Energía Sexual con la que fluye desde el Corazón y la que te llega por la glándula pineal. Estate así dos o tres minutos, más o menos. Paulatinamente, empezarás a sentir la energía que surge de distintas partes de tu cuerpo, que será más intensa conforme vayas avanzando en esta práctica.

7. Y llegados a este punto, déjate ir, fluye y procura no pensar en nada. Los pensamientos, no obstante, aparecerán en tu mente. No te preocupes, es lo normal. Te ayudará la siguiente práctica:

+Intenta no pensar imaginando un libro cerrado, un libro con la portada negra y cerrada.

+Cuando un pensamiento acuda a tu mente, el que sea, imagina que el libro se ha abierto por cualquier página. Y entonces, en lugar de engancharte al pensamiento (comenzar a leer la página), déjalo pasar imaginando que cierras nuevamente el libro.

+Haz esto las veces que sean necesarias. Sin culpabilizarte porque los pensamientos sigan apareciendo, sin inquietarte por nada.

+Poco a poco, sobre todo cuando abundes día a día en esta práctica, los pensamientos se irán distanciando entre sí y comenzarán a aparecer momentos de no-pensamiento. Eso sí, tú no serás consciente de ello de manera mental, pues el no-pensamiento pasa absolutamente desapercibido para la mente.

8. No generes ninguna expectativa con esta práctica. Pero no tengas dudas de que, con la persistencia en ella, tu vida entrará por nuevos derroteros y tu consciencia se expandirá. E irás constatando de primera mano lo que es el Vaciamiento, el desalojo interior que nos introduce plenamente en la Unidad y Unicidad de cuanto Es.

9. Finalmente, cuando la meditación forme parte de tu vida, ve tomando consciencia de que su práctica se puede hacer en cualquier momento del día y en cualquier lugar o circunstancia, la que sea. Basta con sentir el Aquí y Ahora, percibirte a ti mismo y observar los hechos, acontecimientos y avatares de la vida con la misma distancia y desasimiento con que se contemplan los pensamientos que durante la meditación aparecen. No en balde, ninguno de esos hechos y acontecimientos, ninguno, sean “positivos” o “negativos”, afectan a lo único importante: la Vida, tu Vida, el hecho mágico y sublime de que Vives y vas a seguir Viviendo eterna e infinitamente, de momento presente en momento presente, de instante en instante, ya sea en esta vida física y en este cuerpo o, tras el tránsito (la mal llamada muerte), en otros planos de Vida y Consciencia. Así se sencillo y maravilloso.

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29/3/12

La muerte es un imposible, un fantasma, solo eso, de la imaginación humana

José Luis de la Rica estuvo entre las casi doscientas personas que asistieron a la charla que impartí la semana pasada en Madrid (ver la entrada del blog publicada el 13 de marzo con el título Madrid, viernes 23 de marzo: “Reencuentro con nuestra Multidimensionalidad”). Y me acaba de enviar un email enormemente intenso y emotivo relacionado con el tránsito (eso que mucha gente aún denomina “muerte”) de sus hijos Elena y Roberto.

Tras pedirle permiso, me ha autorizado a compartirlo con tod@s vosotr@s, lo que le agradezco de Corazón y hago bajo estas líneas.

Constataréis que está lleno de experiencia, Amor y Sabiduría. Y pone de manifiesto de modo diáfano que la muerte es un imposible, un fantasma, solo eso, de la imaginación humana.

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Querido, amigo, Emilio...

Me llamo José Luis de la Rica y vivo en Madrid.

He escuchado varias veces tus conferencias en Youtube y..., ¡estoy encanta’ooo! Jejeje... Por cierto, el viernes, cuando estuviste en Madrid, estuvimos contigo un grupo de amigos.

Verás, llevo días pensando en escribirte, pero va a ser hoy que ¿casualmente?, se cumplen doce años del día en el que nuestra hija Elena se trasladó al Cielo. Tenía doce años y la leucemia fue excusa para el tránsito.

Emilio, yo creía que te morías y que eso era todo; ¡que desaparecías diluido en la NADA! Imagínate qué dolorrr por el suceso y qué desconsuelo ante un sentido tan absurdo de la vida. Había pensado algunas veces que no temía mi muerte, pero poca gente se plantea la muerte de un hijo y yo era una de ellas. Mi mujer tenía esa fe de andar por casa y se enfadó con Jesús –como he comprobado que pasa prácticamente siempre en esos casos. Bueno, al menos ella guardaba en su corazón esa esperanza de un reencuentro posterior, ¿pero yo? Estaba tan obcecado por mi rechazo a la forma en la que me habían presentado a Dios que... Ahora sé que Dios Es Amor, amigo Emilio. ¡Qué diferencia!

Pero la niña empezó manifestarse con diversas "señales" y tras un durísimo proceso de sufrimiento, mi vida experimentó un cambio tal que, ahora sí, que he encontrado el sentido de mi vida: Emilio, desde hace casi diez años, ayudo a la gente para que se lleguen a dar cuenta, que el vínculo afectivo con los que se nos han adelantado en el paso a la otra dimensión, es una fuerza, una energía real, que nos mantiene unidos y de cuyos efectos podemos hacernos conscientes. Esto es posible gracias a la fuerza del Amor que todo lo une y fortalece. Es el efecto de la oración del que hablan los grandes místicos del mundo.

Y es más sencillo de lo que podríamos imaginar: Vale con que el Amor sea la profunda razón que te mueva, que pongas "confiado" tu dolor, anhelo y esperanza en "las manos" de La Luz, que relajes y te dejes guiar hasta el Cielo, por medio de una meditación de visualización. ¡Y ya está! Es como si hubieras ido a visitarles. Te entrevistas con toda tu familia, también con la de las personas que estén acompañando en la meditación, se conozcan entre sí o no... y muchas otras cosas que pueden suceder, todas hermosas, emocionantes y por supuesto consoladoras. A esta experiencia le llamo "El vuelo de la mariposa". Por supuesto, el nombre no está elegido al azar, jejeje...

Emilio, habían transcurrido ocho años desde que se fue la niña cuando una mañana de junio, mi mujer encontró en la cama el cadáver de nuestro hijo de treinta y un años. Mientras dormía, había sufrido un edema de corazón y pulmón. Roberto, mentalmente, era un niño de unos quince años, feliz con su Barça y yendo al cine con sus amigüetes del centro ocupacional al que asistía.

¡Qué fuerte! ¿no? No, Emilio. A mediodía ya habíamos hablado con mi hija que nos dijo que estaba con él. En el tanatorio volvimos a interesarnos por él y nos dijo la niña que aún no podíamos hablar con Roberto porque él creía que estaba dormido soñando. -Aún no le habían dicho lo que le había pasado porque se podría asustar- nos dijo. Hazte una idea de cómo era mentalmente Roberto. Fíjate que cuando más o menos dos meses más tarde, por fin, pudimos hablar con él, resulta que conmigo se comportaba normalmente y sin embargo, lloraba cuando hablaba con su madre. Roberto estaba más enmadara’o que enmadra’o. Jejeje... ahora está totalmente integrado y entre otras cosas nos ayuda con El vuelo de la mariposa, como muchos otros chicos y mayores, por otra parte, jejeje... Como vemos, en el "Otro lado", las cosas se hacen con sumo tacto.

Me gustó el ejemplo que usaste en la charla del viernes; aquél que nos contaste del viaje a Noruega. ¡Chico!, me sonreía a medida que lo ibas contando porque yo sabía perfectamente a dónde querías llegar, jejeje... Me sonreía mientras decía para mis adentros: "Este es de los míos", jejeje... Sí, Emilio, eso es exactamente para mí, para mi mujer y le hijo que aún nos acompaña por aquí, lo que ha pasado con nuestros hijos. Ellos "han vuelto a Casa" y nosotros regresaremos cuando llegue nuestro momento. Entretanto, podemos "hablarnos y vernos" a través de Internet (la consciencia del corazón). Mientras llega ese hermoso día, tratamos de desarrollar nuestro espíritu andando todo lo que podamos en el camino del Amor-Dios.

Emilio, como ves, te adjunto un documento "En la despedida del cuerpo de Roberto" para que le eches un vistazo (se transcribe en la parte final de esta entrada del blog). Al final pongo una dirección de Internet en la que, además de poder ver las fotos de lo que sucedió, puedes darte una vuelta por la página para que veas el alcance de lo que estoy viviendo.

Soy muy feliz, Emilio. Mi mujer básicamente está como yo, si bien, lógicamente, ella añora sus presencias físicas más que yo.

¡Jo!, chico... Si, además, resulta que es cierto que la humanidad está a punto de sentir que la muerte no existe, me parece que el efecto que va a causar en las vidas de las personas será tan enorme que significará el final de una era tanto social como espiritual. Y estoy encantado si Dios ha querido que esta pequeña oruga experimente encarnado en este planeta, algo tan fantástico como se avecina.

Bueno, amigo Emilio, como te dice Ángel Oliveros, quedo a la orden. Te envío un abrazo muy fuerte con esta carta y ¡hasta la tuya! Tómate tu tiempo, pero no dejes de hacerme saber tu opinión, por fa.

Venga, otro más, jejeje...

jose luis

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En la despedida del cuerpo de Roberto:

Roberto (31 años) es el segundo hijo que se nos ha adelantado en el paso. Elena (12 años), su hermana pequeña, se nos adelantó ocho años antes.

26 de junio del 2008.

Me llaman al móvil. Es Ana Mari. Dice que “¡Roberto está muerto!”.

-Pero ¿cómo se va a haber muerto Roberto?

-¡Sí, no respira y está morado!

Salgo a buscar un taxi y media hora más tarde estoy delante de su cadáver. Está frío. Roberto no está ahí, pero sí, es su cuerpo.

¿Cómo ha podido ser? Roberto es un chico joven lleno de salud. Nunca ha trasnochado. Con treinta y un años, nunca ha ingerido alcohol ni ha consumido tabaco. Es un chico muy dependiente de nosotros, mentalmente es como si tuviera quince años. Muerte súbita producida por un edema pulmonar y cardíaco. Se ha ido dormido, no se ha enterado de nada y, como unas horas después supimos, aún él no sabe si está aquí –en La Tierra- soñando o es que en verdad se ha reunido con su hermana Elena en el Azul. ¡Vaya con Roberto, con el miedo que tenía él a morirse!

Cree que está soñando con su hermana como tantas otras veces y Elena nos advierte que aún no está preparado para saber lo que le ha ocurrido de verdad. Está tranquilo y dentro de unos días podremos entrevistarnos con él.

Estoy muy acelerado. Mi mente y mi corazón saben que no está muerto: la muerte es la gran mentira de la vida. Lo sé, llevo más de siete años comunicándome con personas que dejaron este mundo. Pero psicológicamente tengo que organizar mi mente para asumir la nueva relación con nuestro hijo.

Ana Mari está destrozada. Ahora sí que nos hemos quedado libres para irnos cuando llegue nuestro momento. Nadie depende ya de nosotros para sobrevivir. Rubén, el chico mayor, está recién casado y su mujer está esperando un bebé para dentro de ocho meses. Martín –nuestro nieto y sobrino- nació justamente el mismo día que su tío Roberto cumple sus treinta y dos años terrenales.

Se llevan su cuerpo al Instituto Anatómico Forense. Ahí estará hasta mañana, después podremos disponer de él un día más hasta darle sepultura.

¿Cómo me siento? No lo sé, acelerado pero sin pena. Sé que él no ha perdido nada con el cambio. Que ahora está ante una nueva etapa de su desarrollo vital. Sé que ahora podrá hacer realidad sus mejores sueños y que cientos de personas le habrán recibido entre abrazos y risas. Y, lo que es mejor de todo, por fin habrá podido mirarse en los ojos de Jesús. No lo creo, lo sé. Y eso nos tiene que satisfacer lo suficiente como para volver a aceptar otra vez la marcha de un hijo. El camino es difícil, pero ellos –desde su Nueva Vida- enviarán efluvios de Amor a nuestro corazón, para que lo consigamos.

Y queremos rendir un homenaje a Roberto y a todos nuestros Amigos del Azul. Desde aquí queremos participar de la Alegría que corre todo el Cielo. Compro globos y una bombona de helio.

La mañana del entierro, un par de horas antes de dar sepultura a su cuerpo, hacemos una cadena e inflamos casi doscientos globos, hasta que se terminó el helio. Uno inflaba, otro hacía un nudo con el mismo globo, otros ataban un hilito al globo para poder agarrarlo y entre todos, escribimos dedicatorias a nuestros seres del Azul.

Quince minutos antes de salir hacia el cementerio, el techo de la sala está parcialmente cubierto de globos. De pronto, uno de ellos empieza a descender hasta situarse a un metro del suelo. Tiene un nombre –como todos los demás. El nombre que lleva escrito es Elena. Es el globo dedicado para nuestra hija.

El globo se empieza a mover de derecha a izquierda, deteniéndose unos momentos delante de cada una de las personas que están sentadas. Estamos todos atentos y sorprendidos. Va de uno a otro como empujado por la voluntad de alguien que no vemos. Cuando llega frente a Rubén (mi otro hijo) se detiene mucho tiempo y después sigue su camino hacia la puerta de salida. Le estamos grabando y haciendo fotos. El globo parece que está posando para ello. Cuando empieza a salir por la puerta, lo volvemos a situar en el mismo lugar en el que se descolgó y otra vez, vuelve a hacer el mismo recorrido, de la misma manera que antes.

Ahora, cuando está de nuevo saliendo por la puerta, vienen a avisaros de que ya ha llegado la hora, que tenemos que llevar el cuerpo al cementerio.

Cuando están introduciendo el cuerpo en la sepultura, soltamos los globos, que por efecto de la corriente del aire, se elevan en dirección al sol.

En el silencio del momento, sólo se oyen las llamadas de Ana Mari, animando a su hijo para que SEA MUY FELIZ en su NUEVA VIDA…

Para ver las fotos:

https://skydrive.live.com/?sa=184748101%5C?cid=5442ca12f801b298#sc=photos

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Puede consultarse también el siguiente enlace:

http://homenajeadolors.marianobayona.com/elvuelodelamariposa.htm

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De Guía Espirituales y de la gente del entorno más cercano

En la entrada Nacer es “no-hacer”; Vivir es Vivir (“no-hacer”): Regreso al Paraíso, publicada el pasado 18 de marzo, ha tenido lugar un intercambio de comentarios entre Javier, R.C. y yo mismo que, por ser de interés general, se reproduce a continuación.

Se comienza reflexionando sobre los Guías Espirituales y se termina compartiendo acerca de las relaciones cotidianas con la gente del entorno más cercano.

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Javier:

Quería hacerte unas preguntas que espero me puedas responder.

¿Cómo es nuestro guía espiritual o ángel de la guarda? ¿Es uno o son varios?

¿Qué misión tienen con nosotros? ¿Todas las personas tienen su guía o guías?

¿Podríamos contactar con ellos de alguna manera? ¿Podemos pedirles ayuda y/o asesoramiento? ¿Están siempre con nosotros?

Bueno Emilio, perdona por la cantidad de preguntas pero es que tengo tantas dudas....
Si me puedes recomendar alguna lectura o libro pues también sería bien recibido.

Emilio:

Responder adecuadamente a tus preguntas requeriría redactar un mini-libro. No obstante, como aproximación:

+Nuestro guía espiritual o ángel de la guarda puede ser uno o también varios, no hay reglas fijas. Y es (o son) nuestro propio ser, que es multidimensional, que nos apoya desde planos más sutiles de consciencia.

+¿Qué misión tienen con nosotros?: Ayudarnos a cumplir nuestro propósito de vida, es decir, la razón fundamental por la que vivimos esta experiencia física concreta encarnados como humanos.

+¿Todas las personas tienen su guía o guías?: Sí, por supuesto, pues todos somos multidimensionales. Cosa distinta es que lo perciban en mayor o menor medida.

+¿Podríamos contactar con ellos de alguna manera?: En silencio, respiración consciente y meditación.

+¿Podemos pedirles ayuda y/o asesoramiento?: Desde luego. Pero ojo, no te darán apoyo alguno para los temas materiales y de la cotidianeidad mundana. Al contrario, pueden instarte a que rompas moldes y mandes a freír gárgaras cosas que para tu yo pequeñito y tu mente son muy importantes.

+¿Están siempre con nosotros?: Siempre, son unos pesados, ja, ja, ja.

+¿Algún libro?: No te puedo sugerir ninguno, aunque seguro que en Internet lo encuentras. Y, sobre todo, te aconsejo que escuches a tu Corazón.

Javier:

Comprendo perfectamente que para esta cuestión haría falta un libro para explicarlas en profundidad, pero con las respuestas que me has dado te puedo asegurar que me has ayudado mucho y me estimula a aprender más del tema ya que de un tiempo para acá he empezado a tener cada vez más curiosidad por estas cuestiones ya que me siento realmente bien y me ayuda mucho el saber que nuestra esencia es espiritual y eterna y que incluso pueda haber otras entidades o seres que nos acompañan a modo de guías o tutores.

La pena es que con las personas de mi entorno más cercano no puedo hablar de esto porque o me dan de loco o lo ven algo surrealista/ciencia ficción o en otros casos perteneciente a algún tipo de religión o secta. Pero bueno, por lo menos existe Internet y tenemos la gran suerte de encontrar en él a personas como tú.

R.C.:

Javier, no eres el único que se siente solo e incomprendido entre las personas de su entorno más cercano. A mí me ocurre un tanto de lo mismo y también percibo eso que dices: te toman por loc@ o aún peor: por retrasad@ mental. Y a mí no me afecta eso: me afecta y siento pena porque esas personas -o esas partes de mí, que diría Emilio- tengan esa falta de aspiraciones o sensibilidad, pero por lo que leo, no hay que intentar cambiar a nadie de su estado: ya le vendrá la Luz si es que le tiene que llegar. Ellos no saben lo que se pierden, pero son felices y no echan de menos nada de estas cosas espirituales. Yo empiezo a aceptar que eso sea así, incluso a acostumbrarme y comprender que el Universo es muy diverso y no te tienes que ir muy lejos para comprender que eso es así: esa diversidad puedes encontrarla en tu propia familia.

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Gracias a Javier y a R.C.. Como compartía ayer con una buena amiga, cada uno tiene su Camino, su proceso y su evolución. Y no estamos aquí para convencer ni para salvar a nadie, sino para ser lo que somos, Amor, y regresar al Paraíso, acompañando a la par a los demás y al mundo entero en ese regreso que ya hemos iniciado.

El cambio interior va remodelando el mundo exterior y generando en él nuevas intersecciones conscienciales (amigos, pareja,…), que se van ajustando a los requerimientos de ese cambio. Hay que fluir ante ello y tener la valentía de romper antiguas intersecciones y lazos que ya carecen sentido, así como pautas y modelos de vida y relaciones personales que ya no nos valen y van quedando atrás. Hay que saber dejar atrás cualquier intersección consciencial y conexión que no sintonice armónicamente con nuestro interior. Lo contrario es un auto-daño y una fuente continua de auto-castigos (ver la entrada titulada Auto-castigos y auto-lesiones: ¡sólo vanidad!, publicada el pasado 15 de marzo).

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18/3/12

Nacer es “no-hacer”; Vivir es Vivir (“no-hacer”): Regreso al Paraíso

La Humanidad ha creído hasta el momento presente que se nace para hacer y que “nacer” es sinónimo de “hacer”. Es un paradigma culturalmente muy arraigado el considerar que venimos y estamos aquí, en esta vida y en este mundo, para hacer cosas: lograr metas, alcanzar objetivos, producir, construir lo que sea,… Y en ese hacer -ligado inevitablemente a trabajos, empeños, esfuerzos, programaciones y controles- se busca la “realización” personal (cada cual según su “yo y sus circunstancias”), el sentido de la vida y hasta un sueño de porvenir colectivo en el marco de la denominada civilización.

Pero, Aquí y Ahora, la Humanidad vive de manera natural un Tiempo de Evolución. Así ya lo están sintiendo y experienciando en primera persona numerosos seres humanos. Por nuestra propia decisión consciente -desde nuestro Cambio Interior- y en un contexto de cambio de ciclo que también es cosmogónico, el viejo mundo ha empezado a derrumbarse y su Matriz a desconfigurarse. Y la dinámica de disolución de sus caducos paradigmas, como el citado de que se nace para hacer, es ya irreversible. En su lugar, emana de manera acelerada un Nuevo Mundo y una Nueva Humanidad que enraizarán en la Madre Tierra cual bella y fructífera cristalización del proceso de evolución en marcha.

Precisamente, una de las claves fundamentales para la plasmación efectiva de la reiterada evolución se halla en el discernimiento y la interiorización de que no se nace para hacer, sino para “no hacer”. De hecho, “nacer” es “no-hacer” (nacer=nohacer). Lo que puede ser expresado de otra forma igualmente hermosa y contundente: se nace para Vivir y Vivir, es sencillamente, eso, Vivir, no-hacer.

Esta afirmación resultará todavía inaceptable para muchas personas, pues choca frontalmente con uno de los ejes centrales del arcaico sistema de creencias de un viejo mundo que viene enseñando y educando en la tradición y el convencimiento de que Vivir significa ineludiblemente hacer. Por milenios, la gente ha vivido en esa idea, que ha sido fraguada desde la mente y que se trata, por lo mismo, de una mera creación mental. Prisionera de ella, el ser humano lleva siglos empeñando su vida y su “civilización” en hacer cosas y hasta hacerse “a-sí-mismo”.

La Creación es Perfecta

Pero la creencia de que se nace para hacer sólo es verdad en la medida que mentalmente pensemos que lo es. Y, desde luego, no es Real. ¿Por qué?. Pues porque la Creación es Perfecta y cada uno de nosotros, el mundo y cuanto nos rodea es, igualmente, Perfecto. Ante lo cual, pensar que se nace para hacer significa asumir, consciente o inconscientemente, que la Creación se halla incompleta y que precisa para culminarse de la obra humana; o que nosotros (el género humano, el planeta,…) estamos “mal” o insuficientemente hechos y se requiere nuestra propia acción para paliar los errores y las carencias de la Creación.

Esta percepción ha ido en paralelo, no podía de ser otro modo, al creciente predominio de una visión de la vida y de la muerte cada vez más materialista, egocéntrica y soberbia y radicalmente ajena a nuestra esencia espiritual y divinal. Tan ajena, que hemos creído que el mundo (la Tierra, la Naturaleza, nosotros mismos,…) está mal hecho y se necesita que hagamos cosas para adaptarlo y acomodarlo a lo que nuestra vida demanda. Es decir, la Humanidad, en su deriva egóica, ha llegado a pensar (otra creación mental) que Dios no existe o que, si existe, está separado y fuera de nosotros y es tan chapucero y torpón como para que su Creación haya de ser reajustada y modificada por la mano humana.

Sin embargo, lo Real es muy distinto: la Creación es Perfecta y no precisa de ninguna fe de erratas ni de ninguna corrección de errores. Todo es divino y todo se halla exacta y maravillosamente hecho –aquí, en la globalidad del Cosmos y en todas las Dimensiones, sin excepción- para que fluya el Amor y la Vida y para que la Felicidad sea el Estado Natural de cuanto vive y existe.

Hacer: la decisión de ser (yo soy)

Si el ser humano no se percata de esto es por su empeño de ser “yo soy”, en vez de “Yo Soy”, en el sentido recogido en recientes entradas de este Blog (ver, por ejemplo, Cuando no decido, cuando incluso no decido ser, publicada el pasado 9 de marzo); por su obsesión en pensar (creación mental) que debe y tiene que hacer cosas y que vivir se plasma en ese hacer; en definitiva, por una monumental vanidad que es la fuente de las auto-agresiones referidas en la entrada del 15 de marzo titulada Auto-castigos y auto-lesiones: ¡sólo vanidad!.

Antes de nacer (encarnar en el plano humano) nuestra dimensión espiritual es plenamente consciente que “Dios es yo y que yo soy Dios (Yo Soy) cuando ceso de ser yo (yo soy)”. Igualmente, conoce bien que el mundo (el Universo, el planeta, la Naturaleza, la Humanidad, cada cuerpo físico,…) es obra de Dios y, por tanto, una obra nuestra (del Dios que Somos y Todo Es) de absoluta Perfección. Y sabe que la encarnación (nacer) en esta Dimensión y plano no tiene otra meta o finalidad que la Vida misma (Vivir), esto es, experienciar el Yo Soy que Somos en un escenario (nuestra “casa” y “hogar” en Tercera Dimensión) divinamente configurado y, por tanto, amoroso, acogedor y perfecto, una espléndida manifestación de nuestra propia divinidad. La metáfora del Paraíso Terrenal es fiel reflejo de lo anterior y describe atinadamente el marco de felicidad, alegría, belleza, libertad y armonía para el que la Vida toda -y, desde luego, la vida humana- está diseñada y generada.

Sin embargo, el ser humano, en su proceso consciencial y en libre albedrío, optó hace tiempo por fragmentarse mental e ilusamente de la Unidad y Unicidad de Cuanto Es y, olvidando el Yo Soy que Es, decidió ser: yo soy. Y en esta decisión individual y colectiva radica la visión de que nacer es hacer y que vivir consiste en eso, en hacer; la percepción de que estamos aquí para hacer cosas, en lugar de, simplemente, Vivir (Yo Soy).

Siguiendo con la aludida metáfora, esta decisión de ser (yo soy) es la que provoca la expulsión del Paraíso. Pero nadie y menos el Dios que Somos desahució a la Humanidad del Edén, sino que se trató de un auto-exilio en la medida que el deseo de experienciar el yo soy (esta es la manzana que figuradamente comen Eva y Adán: la decisión y el deseo de ser, yo soy) reclama y exige un mundo bien distinto al Paraíso. Un mundo cuya configuración permita y posibilite vivir tal experiencia. Y la Creación es tan Perfecta que eso lo hace factible y un mundo así es que el hemos generado cual Matriz Holográfica desde nuestra dinámica consciencial ficticiamente separa del Yo Soy. En él, nos esforzamos en hacer, nos empeñamos en “ganar el pan con el sudor de nuestra frente” (cuando la Creación es Providencia y Abundancia), acometemos bricolaje en reparaciones absurdas que sólo consiguen distorsionar una “casa” y un “hogar” que son Perfectos y terminamos concibiendo la existencia como un Valle de Lagrimas en el que estamos exiliados y condenados a unos trabajos forzados que sólo nosotros mismos hemos elegido hacer al decidir ser (yo soy).

Vivir para Vivir (Yo Soy)

Pero Aquí y Ahora, que no por casualidad coincide igualmente con un cambio de ciclo cosmogónico, un número creciente de seres humanos han iniciado el regreso al Paraíso y, consciencialmente, están dando por finalizada la experiencia del yo soy. Y en cuanto el yo soy se diluye, el Yo Soy fluye y se hace presente de modo natural y espontáneo. Y el Yo Soy, en su Sabiduría Innata y Divina, Vive, no hace; y es Perfectamente Consciente de que Vivir es Vivir, no hacer, y que completamente todo (la vida entera y la absoluta totalidad de sus componentes) está divinamente creado y hecho para Vivir sin otro requerimiento, premisa o condicionante que Vivir.

En el desenvolvimiento del momento presente (eso que la Humanidad todavía llama “futuro” debido a que continúa atada a otra curiosa creencia de perfil puramente mental: la de la existencia del tiempo), miles de millones de seres humanos van abandonar el deseo de ser (yo soy) y, desde su Cambio Interior y el despliegue del Yo Soy, provocarán la evolución del género humano hacia una Nueva Humanidad en la Nueva Tierra que el ser vivo Tierra, por su parte, también está ya configurando. Su cotidianeidad estará presidida por lo que ya algunas personas están practicando: Vivir para Vivir (no para hacer).

¿Qué es esto de Vivir para Vivir?. Tan acostumbrados estamos a vivir para hacer que hemos olvidado lo que es Vivir para Vivir. Pero no hay que pre-ocuparse: nuestro Corazón atesora ese conocimiento y lo vamos a redescubrir. Puede entenderse fácilmente subrayando que el Paraíso al que regresamos no se halla en ningún sitio concreto, sino en todo y, especialmente, en el interior de nosotros mismos. Y que para entrar en él, recuérdese de nuevo la metáfora, hay que estar ¡absolutamente desnudos!. Y estar desnudos es Vivir y no-hacer (ni siquiera colocarnos una hojita de parra): vaciamiento y desalojo interior de cualquier necesidad o requerimiento de “yo soy” y de lo que ello conlleva; confianza en la Providencia (que es nuestro propio ser divino y eterno); aceptación de todo y de todos sin estar en acuerdo o en desacuerdo con nadie ni con nada; fluir en el Aquí y Ahora con Libertad y Alegría, sin preocupaciones ni inquietudes y en Armonía con la Naturaleza; interiorización plena de la Perfección y de la Unidad y Unicidad de cuanto Existe y Es; Ser el Amor que Somos. ¡Vivir!: Yo Soy.

Nada hay que hacer, nada hay que decidir. Yo Soy Amor y Vida en el Aquí y Ahora y en la Unidad y Unicidad de una Naturaleza tan Viva como Divina donde todo, sin excepción, es Perfecto.

¡Deja de “hacer” y date la Gozada de Vivir para Vivir en el Aquí y Ahora de este Tiempo de Evolución!

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