1/6/16

El canalla extinguido


    No te puedes ni imaginar lo cansado que quedé de escuchar que a las chicas lo que más les motivaba y gustaba era el prototipo del llamado “canalla”.

  El hombre canalla, al parecer, es ese cliché de tipo tosco, duro, algo malvadete, difícil de “domar” e incluso de contentar. Un tipo por el que merece la pena arrastrarse para conquistarlo. Era, porque espero que esté remitiendo, una personalidad “hermosa”, un anzuelo en el que había que picar, incluso herirse, por el que padecer e incluso sufrir. Pues, curiosamente, y subliminalmente, se les había dicho a los hombres y mujeres de la antigua forma dimensional, que el amor no era dulce, sino que dolía.  Que el verdadero amor, provoca dolor, ansiedad, celos, discusiones, broncas, peleas. Vamos que se había normalizado eso de que las parejas, como todas, tienen sus problemas y enfados, por no decir discusiones, a veces, brutales, y en otras ocasiones, desgraciadamente, peleas que terminaban en la agresión física… ¡Vamos, un panorama que se daba como lo lógico, lo habitual o lo que había, y que no era posible otro tipo de relación con un hombre!

    El canalla triunfaba con las chicas, hasta que las chicas quedaban hartas de ser maltratadas por lo que parecía ser lo mejor que se podía esperar de un hombre.  

    Podría decirse que el eslogan era: Pon un canalla en tu vida, y verás cómo de canalla se vuelve tu vida.

   El canalla ha muerto, aunque existan muchos hombres en este proceder agonizante. Y, por supuesto, existan muchas mujeres deseosas de encontrar a su canalla.

    Ese tipo de hombre ya no puede ofrecer algo cuerdo a una mujer, si es que alguna vez se consideró cuerdo ese comportamiento.

    Pero hay que tener en cuenta que fue el prototipo que se mostró como válido para “conquistar” a una mujer ¿Acaso no has escuchado que lo mejor para ligar a una chica es no echarle cuenta y que sea ella quien insista, o que hay que hacerla sentir despreciada para que venga a tu vida como un perrito faldero? O que hay que hacerse de rogar ante algo que pueda pedir una chica porque si se lo das de golpe no tiene sentido para ella, pues ella entiende que ha de pelear un poco su deseo, o petición al hombre, y que él debe mostrarse resistente… ¿te suena? O, por ejemplo, cuantas veces he escuchado a muchos hombres decir que el canalla, el que se porta mal, por no escribir ciertos adjetivos, liga más que uno que es noble, sincero y se porta educadamente sin presionar, exigir o ahogar la libertad y/o voluntad de una mujer.
 
   También he escuchado algo lamentable: Ese es el novio que yo quiero para mí, pero no el marido que me gustaría para mi hija. Sí, sí, son esas chicas maduritas de la antigua dimensionalidad, madres que aún anhelan el canalla en sus vidas cuando lo ven, pero han de seguir sumidas en sus matrimonios, ya manidos, porque su marido es un buenazo que no le hace sufrir como al principio, cuando era un canalla, porque ella consiguió domar al canalla; pero parece que le echan de menos que las traten como lo hacen un canalla.

   Como verás, el chico de la nueva era en modo alguno será un canalla. Y como  dije en el artículo de cómo serán las chicas de la nueva era, esto es cosa de ambas partes, de los hombres en no manifestar tal comportamiento y de ellas en no exigirlo o buscarlo. Porque de esas maneras, se obtiene relaciones de arcaicas, nunca de felicidad; relaciones de sufrimiento, nunca en Amor.

  Pero, el chico dimensional nuevo ¿cómo será tras lo hablado?

 Si bien algo adelanté anteriormente, se puede encontrar un ser humano que es noble, sincero, veraz,  auténtico, que trata a los demás con amor y a ellas con veneración y adoración. Comprensivo, sensible y que siempre apoya a la mujer en sus decisiones dándole la máxima libertad. No pretende en la mujer satisfacer sus instintos, ni la usará jamás en modo alguno. Procurará el mayor bien posible para el ser femenino y se desvivirá en su felicidad, desde la propia, compartiéndola. Nunca se verá superior a los demás y mucho menos con respecto a las mujeres, a las que, seguramente, tendrá en un pedestal al reconocer en ella la vida misma surgiendo continuamente. Será un hombre entregado y generoso, sin límites. Honrado y cumplidor de su palabra sin demora, sin tacha. Alguien de absoluta confianza en quien se podrá depositar cualquier cuestión, cosa o vida a sabiendas de que cuidará con total mimo y cariño. Siempre tratara a la mujer como el centro, no solo de la vida, sino de la existencia. Exaltará sus logros y propiciará que llegue a mayores cotas siendo el apoyo que se quiera, en compromiso mutuo, para los propósitos que se acuerden. Nunca verá a la mujer como un objeto, sino como un Sol que deslumbra hermosura y del que aprender.

  Chicas, no sé si es el hombre que os gusta ahora, pero es el que llega. La cuestión es cuánto tiempo tardarán, hombre y mujeres, en ponerse a la misma altura, tratarse con exquisito respeto, con total igualdad, con plena dignidad y con amor incondicional sin fin.

  El canalla ha caducado, está fuera de uso, así que no busquéis más un prototipo que muestra enormes carencias y ofrece múltiples problemas de comportamiento y disfuncionalidad, que van acompañados de dolor y sufrimiento.

  Bienvenida la era del hombre endiosado que ve a la mujer como una diosa a la que adorar y amar.

  P.D.: Matizar que el nuevo “ver” del hombre a la mujer no es en un sentido de adoración suprema o superior (como si de una diosa nueva se tratara), pues se invertirían los papeles a estereotipos arcaicos donde unos y otros se consideraban que estaban por encima de los demás. No es ese el caso. Lo que se pretende especificar es que se sublimará la esencia femenina como algo nuevo que asumirá el hombre en sí y magnificará desde sí a ellas y con ellas. Será el crisol de ambas energías al unísono, desde sus dos distintos géneros, que se entienden desde la empatía del conocimiento de sus respectivas esencias y energías.

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Autor: Deéelij
Fuente: De su libro Alas sin plumas (Ediciones Ende, 2016):
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