19/6/16

Del “acto de pensar” al “proceso de pensar” (Recordando lo que Es: 47)


La creencia en el tiempo te lleva a abandonar de forma inconsciente lo real -el momento presente- y a viajar mentalmente hacia lo irreal -el pasado y el futuro-, perdiendo la conexión con lo que estás verdaderamente viviendo… Es muy sencillo:
+El aquí-ahora es tu espacio sagrado de libertad. En él creas –tú y solo tú– las actitudes y, a partir de ellas, las acciones con las que vives cada una de las experiencias (vivencias, situaciones, hechos, circunstancias…) que se suceden en el día a día.
+Consciente de ello, observa la frecuencia vibracional –el sabor profundo, el tono, el perfil- de las actitudes que creas de instante en instante ante las experiencias de la vida cotidiana. Y, en tu esfera de libertad, modula dicha frecuencia para que tanto esas actitudes como las acciones que de ellas derivan sean coherentes contigo mismo -con lo que realmente eres- y con lo que sientes de corazón en ese preciso instante.
+Sin embargo, la creencia en el tiempo te saca de la realidad (ya no estás ahí, sino viajando en el tiempo). Y, sin darte cuenta, dejas de actuar en el momento presente de manera consciente y coherente. En lugar de ello, debido a tu ausencia, lo que deberían ser actitudes y acciones realmente tuyas son sustituidas por meras reacciones inconscientes y respuestas automatizadas generadas por el ego y los sistemas de creencias que han metido en tu cabeza.
La vida -la tuya y la de todos y todo- es el aquí-ahora. ¡Ya está! Lo que denominas tiempo es una interpretación tridimensional, parcial y ficticia de la vida y la existencia. Observas los ciclos de la vida y pretendes medirlos en términos de tiempo (segundos, minutos y horas; semanas, meses y años…). Pero no te das cuenta de que con ello caes en una ilusión: el ritmo que impulsa y subyace en cada ciclo siempre es el mismo,  idéntico, y no puede ser medido, sino vivido en el aquí-ahora. Y si pretendes medirlo, ocurren dos cosas: primero, ya no lo vives, pues te sales del aquí-ahora; y, segundo, la medición, por más que parezca certera según el reloj o el calendario, jamás será objetiva y verdadera, sino que dependerá del observador que hace la medición (por ejemplo, según tus vivencias en el momento presente, diez minutos pueden ser para ti muy largos o muy cortos) y, por tanto, subjetiva y falsa. Hasta la ciencia actual lo pone de manifiesto y la física cuántica habla con claridad de lo inaceptable e inapropiado de la creencia en el tiempo inserta en tu cabeza. Pero te han condicionado desde la infancia y te manipulan permanentemente para que continúes en esa creencia. Y, a partir de ahí, el “acto de pensar” se transforma en el “proceso de pensar”. Que entiendas esto es crucial:
+El “acto de pensar” se produce en el aquí-ahora y va ligado a las actitudes y acciones que conscientemente creas en ese espacio sagrado de libertad.
+Sin embargo, la creencia en el tiempo trastoca y convierte el “acto de pensar” en el “proceso de pensar”. En este, el momento presente -lo real- deja de existir y el tiempo -una mentira- ocupa su lugar. Así, tu atención pasa a situarse en lo que teóricamente pasó, en lo que imaginariamente podría haber pasado o en lo que hipotéticamente podrá pasar… En definitiva, en escenarios y situaciones distintos de los que se corresponden y articulan con lo que estás viviendo, con el aquí-ahora.
+De este modo, tus actitudes y acciones conscientes desaparecen y son reemplazadas por reacciones inconscientes y respuestas robotizadas ligadas a los sistemas de creencias que han insertado en tu mente.

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Una nueva entrega de Recordando lo que Es se publica en este blog cada domingo.
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