3/1/16

Aquí encarnado, tus dones y talentos son la expresión más acabada de tu divinidad (Recordando lo que Es: 23)


Para vivir, en lugar de sobrevivir y trabajar cual esclavo integral, los dones y talentos juegan un papel fundamental. Recuerda que, desde lo que eres (Conductor) y antes de encarnar en el yo físico, mental y emocional (coche) que usas para experienciar la vivencia humana, eliges los dones y talentos -capacidades, facultades, habilidades, aptitudes, facilidades, destrezas, cualidades, dotes, competencias…- que tendrás en la nueva vida física en coherencia con las experiencias específicas que quieras en ella desplegar. Y aquí encarnado, siendo todo divino, los dones y talentos son la expresión más acabada de tu divinidad y capacidad creadora. Por todo esto, si aún no lo has hecho, descubre cuáles son los tuyos para ponerlos en práctica con gozo íntimo y compartirlos con los demás. En este sentido, atiende a la Parábola de los Talentos narrada en el Evangelio de Mateo (25, 14-30). El mensaje que se extrae de su contenido se dirige a evitar que la inconsciencia, la ignorancia, la apatía o el desánimo te lleven a enterrar y no ejercitar los dones y talentos que atesoras; o a utilizarlos egoístamente en beneficio personal, en vez de compartirlos abierta y generosamente con todos los que están a tu alrededor. Porque los dones y talentos de los que dispones en esta vida física, expresión tan inefable como concreta de tu divinidad, se multiplican al compartirlos: son un tesoro que has traído al aquí-ahora desde lo que eres y se expanden al ponerlos en práctica y compartirlos en la vida diaria. Lo que enlaza, igualmente, con otras palabras de Cristo Jesús a propósito de la luz y el celemín recogidas en el Evangelio de Marcos (4, 21): “¿Acaso se trae la luz para ponerla debajo del celemín o debajo de la cama? ¿No es para ponerla sobre el candelero?”. Los dones y talentos son la materialización y manifestación directa en cada cual de la Presencia del Dios que es yo, cada uno, todos y todo. Y no los traes a esta vida física y a esta encarnación para no ejercitarlos o guardarlos, o sólo para tu disfrute individual o el de las personas más queridas y allegadas. Esto supondría esconder la luz de tus dones debajo del celemín, debajo de la cama… Por tanto, descubre, practica y comparte tus dones y talentos y goza íntimamente con ello.

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Una nueva entrega de Recordando lo que Es se publica en este blog cada domingo.
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