15/11/15

Percibe aquello que realmente eres y existe, vive y es fuera del tiempo y el espacio (Recordando lo que Es: 16)


Percibe lo que eres (Conductor) más allá del yo físico, mental y emocional (coche) en el que has encarnado. El sistema operativo del coche es la mente. Percibe lo que eres más allá de la mente. El sistema operativo del Conductor es consciencia. Percibe en ti esa consciencia, lo que nunca está inconsciente y siempre se mantiene despierto y alerta… Te levantas por la mañana y, a partir de ahí, todo va mutando de momento en momento: lugares, personas, situaciones, conversaciones, circunstancias… Finalmente, por la noche, vuelves a la cama para dormir. Por el día piensas y por la noche sueñas: todo continúa y se sucede como un flujo impulsado, canalizado y plasmado desde tu yo físico, mental y emocional. Pues bien, en ese flujo marcado por el tiempo y el espacio, detecta aquello que realmente eres tú y existe, vive y es fuera del tiempo y el espacio. ¿Cómo? Es sencillo. En el devenir constante de la vida cotidiana, localiza lo que observa y atestigua cuanto acontece y, más allá de la mente, jamás juzga, ni opina, ni interpreta; lo que permanece inmutable más allá del tiempo y nunca varia, aunque pasen los días, aunque transcurran los años; lo que no necesita usar el lenguaje porque su verbo es el silencio; lo que es quietud, a la par que origen y fuente de todo movimiento auténtico; lo que no tiene causa, frente a todo lo demás que sí la tiene. ¿Lo percibes? Algunos lo llaman metafóricamente “el tercer ojo”... Si lo percibes, estarás trayendo al aquí-ahora la consciencia, la dimensión subyacente de lo que eres y es, y experimentarás el subido sentir de tu divinal esencia. En el día a día, mantente en esta percepción, en esta toma de consciencia. Y llega un momento en el que, de repente, eres solamente el testigo de la vida… ¡y la vida se unifica contigo!. Ya no hay separación, ninguna barrera que te desuna de lo real. Eres la vida misma en su totalidad e integridad. Y lo que llamabas yo se habrá diluido para siempre en la infinitud de tu divinidad, al igual que una ola se disuelve en la inmensidad océano.

Emilio Carrillo
Sin mente, sin lenguaje, sin tiempo (http://www.sinmente.com/)

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