Y él, con majestad y calma, así les dijo:
—Os unís para enfrentaros, mas no para defender la Unidad en todas las cosas.
»Os unís para luchar unos contra otros, mas no para limar asperezas y construir.
»Os unís con las palabras y los formulismos, mas en vuestros corazones estáis distantes como las nubes de las estrellas. Y a todo esto llamáis consciencia colectiva.
»Os apoyáis unos en otros para fines egoístas, que os deterioran en vez de elevaros.
»Vuestro comportamiento no es superior al de la manada de lobos que se juntan para calmar su hambre. Y vais a los espectáculos para afilar vuestras uñas de rencores y vuestras lenguas de envidia.
»¿Cuándo vuestra consciencia colectiva será olvidaros de vosotros mismos para servir al mundo?
»¿Cuándo vuestra consciencia colectiva será amaros profundamente en vuestro prójimo?
»¿Aún os empeñáis en tirar piedras sobre vuestras cabezas, representadas en otras cabezas? ¿En escupir sobre vuestras caras representadas en otras caras?
»¿Aún no veis que ni sois peores ni mejores en vuestras circunstancias que aquellos a los que criticáis en las suyas?
»En verdad os digo que no hay mayor ceguera que la que enfrenta a un ser humano con otro ser humano.
»¿Cuántos mártires aún necesitáis? ¿Cuántos necesitáis para comprender que lo vuestro es el vuelo por encima de las cosas y no el ataros a ellas como se atan las adelfas a las orillas de los ríos?
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