Agenda de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

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29/6/16

Disputarse


        ¿Quién gana algo en una competición?, ¿de veras que alguien gana algo?, ¿quién? Quizá respondas que el primero y, a lo mejor, el segundo y el tercero. Pero, ¿eso es ganar?... ¿Qué se gana, una medalla, dinero, reputación…?, ¿qué se gana que con el tiempo no se pierda?

        Da igual lo que se gane en una competición, sea el valor que se le quiera dar a lo que obtenga. Porque ganar una carrera de galgos no es importante para quien gana un torneo de ciudad de tenis, por ejemplo, pero al revés es igual; va en función del valor que se le dé a la competición para nos y otros.

        Toda competición es relativa. Incluso una competición mundial. ¿Por qué? Porque con el tiempo se suele olvidar y siempre llega alguien que gana en menos tiempo, que da más espectáculo… Stop. Ésta es la clave: el espectáculo que conlleva la competición.

        Si la vida es una competición es, por consiguiente, un espectáculo. Por tanto, cada vez que compites estás ofreciendo un show, una función, una representación… siempre para alguien, que es quien gana algo: la muestra del espectáculo. En concreto: la ridiculez de la competición, desde mi punto de vista.
       
        No hay que enfocar esto a nivel deportivo exclusivamente, sino a nivel social, laboral, personal, al nivel en que se compita. Os habéis empeñado y habéis aprendido el adoctrinamiento de la competición como modus vivendis. Vivís para competir, para dar espectáculo. Sois el show terrenal.

        ¿Os suena de algo eso de “Si no se juega a lo que digo me llevo mi pelota” o “No juego si no se juega a lo que quiero”?

        Cuanto más compites menos ganas. ¿En cuantas carreras (competiciones) has participado y cuántas has ganado? En los negocios ocurre igual, en la política, en todo. Cuanta más participación menos ganancia. Cada vez que no eres el primero o ganas, literalmente ha perdido. Dicho de otra manera, no ganas nada, más que dolor, sufrimiento, desgaste, humillación, oprobio, Dime ¿qué ganas? Si hay sinceridad en la respuesta será un NADA. La competición es la muerte de vuestra sociedad. Jamás ha llegado a nada, siempre acaba perdiendo. Cuantas más guerras, menos se gana, más se pierde. Porque aunque el conflicto lo gane uno, ¿cuántos son los miles que han perdido la vida, y las miles de familias destrozadas?

        Sigue compitiendo, a ver que ganas. A lo mejor ganas una mala pensión para la vejez. Pero justo en ese momento, de la vejez, te des cuenta que no merecido la pena la lucha, la competición. Pero no te preocupes, todo esto se acabará pronto, y ya no habrá más competiciones. Entonces te puedes preguntar aquello de: ¿de que te sirve ganar el mundo si pierdes tu alma? Porque en verdad pierdes el alma en una competición continuada como es la vida tal y como la tenéis planteada en la Tierra.

         Tienes una oportunidad magnífica: deja de competir y habrás ganado, seguro. Sólo cuando dejas de competir y medirte con los demás, ganas.

        Enfoquémoslo por otra vertiente. Se trata de superarse, no de disputarse. Se trata de alcanzar tus logros independientemente de lo que hagan los otros. Esta es la cuestión, la superación, no la disputa. ¿Por qué? Porque cada uno es distinto a los demás. Cada cual tiene unos talentos, virtudes, capacidades distintas. Sólo has de lograr el mayor mejor desarrollo personal de tus habilidades, sólo eso.

        Si te sigues empeñando en la competición solo será un oponerse a lo que los demás hagan. Pero si se muestra lo que uno es capaz, la cosa cambia, pues entonces cada individuo mostrará lo mejor de sí sin tener en cuenta a nada ni nadie con quien competir, y en ese sacar lo mejor hay un gran disfrute. Se disfruta en uno al superarse a sí cada día, y se disfruta con la muestra que ofrecen los demás en el mismo afán sin que haya una medida de competición, sino un gratificante asombro de lo que cada uno puede dar.

        Competir lleva a la frustración y no se gana nada.
        Competir es una disputa sin fin y sin ganadores.
        Competir es un desgaste de fuerzas, de energías y de sin sabores.
        Competir fomenta las diferencias, favorece la disputa y el desencuentro.

        Supérate, disfrútate y que cada cual sea cada cual.

        La grandeza de un ser humano se puede medir, si quieres, en la nobleza de sus actos mostrados sin el afán de humillar a nadie.

        Serás más grande y mejor en tanto en cuanto saques lo mejor de ti mismo en busca del logro personal, de la superación individual.

        Si dejas de competir, ganas. Esta es la clave.

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Autor: Deéelij
Fuente: De su libro Alas sin plumas (Ediciones Ende, 2016):
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9/2/10

El Gran Engaño

Encarnación Castro Moreno (La tejedora de sueños) me envía este hermoso y breve cuento, tan real, en su simbolismo, como la vida misma.

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Hace muchísimos años, antes de que existiera el tiempo.

En el confín del mundo las tierras no estaban separadas por las aguas; tras una extraordinaria explosión, se separaron dejando un gran abismo de oscuridad.

Donde había tierra, ahora había mar.

Los seres humanos quedaron aislados unos de otros.

Los sacerdotes vieron cómo peligraba el dominio, que hasta entonces habían tenido sobre todo un pueblo.

Al abrirse el mundo en dos, tendrían que disputarse el poder.

Para eso idearon un plan, después de que todo se calmó, y el miedo apareció en sus vidas, dejaron de ser hombres y mujeres felices.

Un día, los sacerdotes y hechiceros bajaron de la gran montaña, traían un mensaje para la humanidad.

Solos, se habían quedado solos, desprotegidos, gigantescas serpientes rondaban sus costas y la playas.

Por propia seguridad, quedaba terminantemente prohibido pisar el mar.

Ya nunca más se podría salir a pescar, ni tampoco dejarse acariciar por las olas.

Los monstruos marinos, esperaban agazapados.

Desde aquel instante, el ruido de las aguas al chocar contra las rocas, escondía un ser monstruoso aguardando, con sus grandes fauces abiertas, buscando algún incauto que se atreviera a adentrarse en el mar, desobedeciendo las leyes divinas.

Pasó mucho, mucho tiempo, y todos se acostumbraron al nuevo tipo de vida, comían únicamente los frutos de los árboles y lo animales que pudieran cazar.

La pesca era sólo un recuerdo en la memoria del tiempo.

El miedo impedía y aseguraba que ningún habitante se saltara las reglas, que aquellos carceleros inventaron, para seguir manteniendo el poder que de antiguo habían ostentado.

La tristeza y la apatía moraban en aquellos corazones.

Pero un día, algo cambió. Deidre una joven y astuta mujer, se encontraba a los pies de la gran montaña, cuidando del rebaño del sumo sacerdote, cuando uno de aquellos animales, el más pequeño, escapó subiendo a la cima.

Deidre no lo dudó un momento, se propuso rescatar a la cría y llevarla junto a la madre.

Y comenzó a subir y subir con mucho esfuerzo, incluso con el temor de que podía despeñarse y caer al vacío.

Después de sortear los peligros de la montaña, cansada y fatigada por fin llegó, y logró alcanzar al pequeño animal.

Respiró hondo y el aire inundó sus pulmones.

La belleza del paisaje, convirtió en agua sus ojos; a través del velo de las lágrimas, pudo ver a lo lejos una nueva tierra.

Aguzó la mirada y vio, cómo hombres y mujeres se bañaban y jugaban con las olas, felices, sin miedo.

La luz se abrió paso, atravesó las sombras, y de golpe todo le vino a la memoria.

Los cuentos, las leyendas, llegaron en su ayuda.

¡Todo era mentira!

Las serpientes, fueron una mentira, los grandes seres marinos, mentira.

Las grandes fauces abiertas, esperando al incauto e ignorante, era mentira.

¡Todo había sido un gran engaño! un bulo que impidió a su abuela y a su madre salir de la prisión, en la que convirtieron aquella isla!.

Tanta gente engañada, tan sólo por mantener el poder y el dominio.

Pobres ilusos, intentando tanto tiempo imponer su voluntad, ¡pobres ignorantes!

¡Cuánto se habían perdido!

Deidre bajó la montaña, con paso firme se dirigió a la playa, se sumergió en sus aguas.

Nadó libre, con la brisa del aire acariciando su piel. A lo lejos una porción de tierra, la estaba esperando.

Mucho tiempo vivió sola, hasta que otro ser pisó su suelo, y Deidre pudo al fin pronunciar sus propias palabras.

Tiene usted la casa abierta, no sé lo que habrá de comer, ya cazaremos o pescaremos.

Después pondremos la mesa y aquí afuera comeremos.

Estoy contenta de poder compartir la riqueza de la Tierra y el amor de mi corazón.

Siéntate a mi lado, si quieres, disfruta de la belleza que nos rodea.

¡Es tan hermoso!

El aire, es aire; la hierba, es hierba.

Tú, eres tú. Yo soy yo. Juntos en este mar de posibilidades.

¿Quién eres? ¿Quién soy?

Descubrámoslo juntos, segundo a segundo, minuto a minuto.

Sin miedo, solos tú y yo.
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30/8/18

¡Ascensión a 5ª Dimensión? (VIII Parte de XII)


En la VII parte se ha mostrado el conocimiento de las diferencias entre un SER ESPIRITUAL y el EGO. Aquí se pueden encontrar más y de esa manera posicionarse para ver qué puede uno realizar consigo mismo y estar preparado para ese tercer aviso de ascensión a 5D. No obstante, se puede empezar por dimensionarse uno a sí mismo en un SER ESPIRITUAL sin tener que esperar a nada concreto, que es de lo que se trata, de salvarse a uno mimo dimensionándose uno en esa 5D personal y particular. Y recuerda que no te muestro el cómo hacer, sólo te muestro cómo es el obrar desde el SER ESPIIRTUAL a diferencia del operar reactivo del  EGO. Sigamos. 

12.- ¿Sí o no al AMOR INCONDICIONAL?

        12.1 El ALMA (Singularidad) obra, siempre, desde su Particularidad en la aplicación de un verbo concreto: Aceptar. Y ello lleva a una consecución que se encadena como sigue:

ü  El ALMA acepta que cada persona, cosa, cuestión o evento es como es. Así de sencillo. Por ejemplo: acepta que cada persona, cosa, cuestión o evento es como es, aunque no sea como le gustaría que fuese, incluso que hubiera sido o pudiera ser.
ü  Que el ALMA acepte algo no quiere decir que a Sí y a su Particularidad, en concreto, le tenga que gustar.  Por ejemplo: puede ser que no guste el frío, pero se acepta que hace frío.
ü  Que el ALMA acepte algo no quiere decir que tenga que estar de acuerdo con lo que acepta, compartirlo o defenderlo. Por ejemplo: Se puede aceptar que en este mundo existe la crueldad, los asesinatos, los robos, las violaciones… pero no por ello está de acuerdo, lo comparte o defiende; sencillamente, acepta que eso sucede de esa manera, más cuando desde su Particularidad, en concreto, no puede hacer nada por cambiar algo, ayudar o apoyar en la reparación de lo que sucedió.
ü  Que el ALMA acepte todo, incluye que acepta lo que pasó, lo que está pasando y lo que pueda pasar. Por ejemplo: se puede aceptar que los Amos del mundo se apoderaron del planeta, que los Amos siguen en las mismas, y que pueden seguir haciendo de las suyas más adelante.
ü  El ALMA, al aceptar todo como es, está permitiendo que todo se exprese con libertad.
ü  Cuando el ALMA acepta a cada cuestión sea como sea, percibe perfección y hermosura. Por ejemplo: varias ciencias coinciden en que cuando algo es único e irrepetible, es perfecto. Y la ciencia ha probado que ningún copo de nieve es idéntico a otro. Y mira que ha nevado en este planeta, pero ningún copo es igual a otro; por tanto, cada copo, al ser único e irrepetible, es perfecto y hermoso. Sigamos con el ejemplo: ¿tú eres único/única e irrepetible? Obvio que sí, aunque digas que tienes un hermano/hermana gemela. Los gemelos son diferentes, obviamente comprobado. Entonces, si tú (chico o chica) eres único/única e irrepetible, evidentemente, eres perfecto/perfecta y hermoso/hermosa, como cada copo de nieve.  Si no te reconoces como tal, no te estás aceptando al no obrar desde el SER ESPIRITUAL (ALMA), sino desde el EGO que es el que aprendió a calificar desde la dualidad de perfecto/imperfecto, bueno/malo, correcto/incorrecto.
ü  El ALMA al aceptar, pone en funcionamiento sus tres potencias* que le compete en exclusiva a Sí (Singularidad), y que son aplicables desde su Particularidad; a saber: Voluntad, Entendimiento y Libertad.

* Las tres potencias hasta las reconoce en la Suma Teología, Tomás de Aquino, y su iglesia lo confirma.

ü  El ALMA, al aceptar, pone en funcionamiento su voluntad en el despliegue, por ejemplo, del control de las emociones que le son propias (explicado en parte VII). Al mismo instante aplica el entendimiento de que todo lo creado tiene la misma esencia divina, y que, por tanto, es perfecto como lo es su propia naturaleza divina (explicado en la parte VI, sección 7). Evidentemente, ya no ha de criticar, ni juzgar ni quejarse de nada de lo que es tal y como es.  Y consecuentemente, muestra y permite libertad a todo lo que es como es dado que ya es perfecto y no ha de hacer nada para cambiar lo que es como es, más con lo que ha aplicado del entendimiento. Por consiguiente, su voluntad, entendimiento y libertad son aplicables desde su Particularidad conectada a la Singularidad. Pero cuando es el EGO quien ejecuta operando y reaccionando, no hay ni voluntad, ni libertad ni entendimiento. ¿LO HAS ENTENDIDO? Luego si operas desde el EGO (MIEDO) no hay libertad en tu acción, como creías, sino que sólo se responde desde el EGO a modo de acción-reacción. El EGO recibe una acción y se le contrapone con una reacción inmediata que no lleva entendimiento del por qué realiza eso; menos, aún, lleva voluntad porque no se ha podido controlar la respuesta emocional; y, por supuesto, no hay libertad en la acción ya que ha sido sólo un impulso descontrolado lo que ha saltado sin poder evitarse.  
ü  Aceptar implica que siempre hay libertad en la acción, voluntad de llevarla a término asumiendo las consecuencias de la misma y lleva implícita la certeza que se ejecuta desde el entendimiento que es quien usa de la razón. Por tanto, el ALMA, al aceptar, produce razonamiento en todo lo que realiza en el mundo físico (cuando está encarnado, obvio); es decir, el comportamiento es racional. Visto esto, te invito a la siguiente reflexión: ¿El comportamiento del EGO es racional? Yo tengo racionalizada la respuesta, ¿y tú?

Podría seguir ampliando más sobre la aceptación y aceptar, pero ya sabes que he de resumir. Además éste tema es apasionante para Mí (no para mí, que también) y estaría exponiendo muchas páginas, y quizá te cansaría tal exposición. Pasemos a la consecuencia de la aceptación, si es que no hemos observado suficientes consecuencias con esto que acabo de dejar aquí, no sin dejar claro que lo contrario a la aceptación es el conformismo y la resignación; y ni que decir el miedo del EGO.

 12.2 El ALMA (Singularidad), al obrar desde la aceptación concluye en la empatía que desemboca en… esperemos, stop. Veamos lo de la empatía en vez de seguir con lo que le sigue. Tras la aceptación, o al instante de aceptar algo, surge inmediatamente, la empatía. Es decir, me puedo poner en el lugar de lo que sea que es en ese momento.
ü  El ALMA, al empatizar, tras la aceptación, en modo alguno emite ningún descalificativo, menosprecio, desvalorización, comparativo o se introduce en la competitividad contra eso que ya es como es. No hace nada de eso porque ya lo ha aceptado tal como es observando que perfecto y hermoso. Al empatizar con lo que sea, ya no hay juicio o crítica, pues, previamente, ya se le ha aceptado.
ü  Si el ALMA se puede poner en el lugar de todo al aceptar todo, (empatiza), ¿qué lucha, combate, guerra, pelea, enfrentamiento agresión, dolor o sufrimiento le podría ocasionar, y lo más importante: por qué lo haría; por qué emprender algunas de esas acciones contra algo que es perfecto y hermoso al ser como es?  La pregunta se contesta por sí misma, pero ¿qué contestaría el EGO? La respuesta dejo que la razones tú, sin tu EGO en funcionamiento.
ü  Cuando el ALMA acepta y, consiguientemente, empatiza… todo es perfecto. No hay problemas. No da tiempo a la disputa.
ü  Pero al empatizar, el ALMA, usa de su entendimiento que le lleva a la compresión de lo que estás sucediendo.
ü  Por tanto, el ALMA al aceptar, empatiza y comprende lo que sucede.

Nota a este epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, “El don divino de la empatía”:

12.3 El ALMA (Singularidad), al obrar desde la aceptación concluye en la empatía que desemboca en la comprensión (comprensión apoyada en el entendimiento). Luego:

ü  Cuando el ALMA comprende algo tras ponerse en su lugar (empatía) habiéndolo aceptado anteriormente… ¿Qué problemas puede causarle esto? Ninguno. Cuando se comprender algo no pasa nada. Pero, fíjate: cuando no se comprende algo, siempre, siempre, siempre… salta el MIEDO; y, consecuentemente, el EGO. Y si tú al leer esto no comprendes lo que explico, ¿qué te sucede? Experiméntalo tú y respóndete a ti, que yo ya sé la respuesta.
ü  Al comprender (la Singularidad), lo que sucede, no se lo toma como algo personal, como una ofensa, como un problema. Más cuando lo que sucede lo produce el EGO de quien sea; pues al aceptar que existe el EGO, puede ponerse en lo que le sucede al EGO, y comprende que el EGO sólo produce negatividad y perjuicio; entonces, al poseer certeza del operar-reactivo del EGO, comprende que no ha de luchar contra eso, pues el EGO lo que busca es esa lucha (dualidad), que el ALMA evita al comprender que el EGO no es racional, pues no posee del entendimiento que le pertenece al ALMA.
ü  Al comprender que el EGO no es racional, puede, de forma instantánea, producir algo maravilloso: perdón.   

12.4 El ALMA (Singularidad), al poder perdonar la irracionalidad del EGO (EGO de humanos y de los Amos) no se siente ofendido, ni disminuido, ni desvalorado… lo mejor es lo que sigue:

ü  El perdón que otorga el ALMA no lo otorga porque se sienta atacada u ofendida por el EGO, ¡¡NO!! El perdón que aplica el ALMA es preventivo: es decir: incondicional. Es un perdón que es aplicado por adelantado, sea lo que sea que pueda producir cualquier EGO, incluso lo que produjo y/o pueda producir.
ü  Si el Alma perdona incondicionalmente, quiere decir que pase lo que pase, cuando sea lo que pase (incluso lo pasó o lo que esté pasando) ya está perdonado por anticipado, pues comprende gracias a la anticipación de la empatía que se produjo antes mediante la aceptación, que lo que sucede es como es; y que aunque se pretenda un perjuicio contra sí, no se lo toma contra SÍ, ni contra sí. Es decir, pase lo que pase, ese pase lo que pase y sea como sea, incondicionalmente está perdonado; no hay ofensa posible por parte del EGO al ALMA. Y el EGO no soporta ser perdonado, se pone incluso más virulento, en muchas ocasiones.
ü  El ALMA, lo que te dice, con esto del perdón incondicional, es lo siguiente: hagas lo que hagas, aunque me lo hagas directamente, ya estás perdonado por adelantado. No me molesto por lo que hagas, pues comprendo la reacción del EGO, de tu EGO.
ü  Cuando el ALMA aplica la aceptación de que todo es como es, posibilita empatizar sin enjuiciar en nada lo que ya es como es; lo que lleva directamente a la comprensión de que lo que es, no tiene por qué ser de otra forma, y que sea lo que sea que suceda, aunque sea perjudicial (por proceder del EGO) se le puede dar por adelantado el perdón incondicional, lo que manifiesta que se trata a lo que llega sin una condición concreta; y al no condicionar cualquier situación que llegue, es automáticamente perdonada, no tenida como algo personal, como afrenta o similar. Pero todo este conjunto, implica que el perdón incondicional permite fluir directamente a lo incondicional: al AMOR INCONDICIONAL.

12.5 El ALMA (Singularidad), tras la cadena mostrada, anteriormente, concluye en lo que Es en esencia: AMOR INCONDICIONAL (AI). Y siendo AI, puede tratar a todo lo que suceda, exista, ocurra, sea, fuera o fuese, sin condiciones, con su AI en plenitud. 

ü  El ALMA obra, por tanto, desde el AMOR INCONDICIONAL; lo que en esencia Es. Y lo aplica desde Sí a la Totalidad y desde su Particularidad (al estar encarnado) hacia lo externo, hacia todo lo externo creado por el Todo (El SER).
ü  Cualquier relación humana, sea como se le quiera definir (pareja, amistad…) si no es aplicada desde el AMOR INCONDICIONAL, se le impone condiciones (la imposición, anulación y supresión es propio del EGO)
ü  Cuando se aplica AMOR INCONDICIONAL, la cadena consecuente es inversa a como se ha explicado antes; es decir, si se aplica AMOR INCONDICIONAL, por adelantado hay perdón incondicional al EGO, porque se comprende cómo funciona, irracionalmente. Por tanto, la comprensión permite ponerse en el lugar del otro (empatía), y es evidente que el AMOR INCONDICIONAL concluye en la aceptación de que todo es como es, incluso de que el EGO es como es.
ü  El AMOR INCONDICIONAL es el arma con la que los Amos no pueden enfrentarse. El arma que no pueden combatir ni aniquilar. Es lo único que les impide acercarte a ti, hacerte daño y esclavizarte.
ü  El AMOR INCONDICIONAL y el MIEDO son como el agua y el aceite: no se mezclan, cada uno va por su lado. Por tanto, el aceite del MIEDO no podrá jamás dañar al agua cristalina del AMOR INCONDICIONAL.
ü  Al obrar desde el AMOR INCONDICIONAL se retoma el SER ESPIRITUAL; de lo contrario sólo se opera desde las distintas escalas del MIEDO, con cierto EGO, siendo uno de esos EGOS el de la beatitud espiritual. Ah, si esto te ofende, sólo se ofende tu EGO.

Nota a este epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, “Entenderse desde el Ser”:

Nota a este epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, “No me importo nada”:


13.- Más diferencias

        Observemos más diferencias entre la esencia del SER ESPIRITUAL (ALMA) a diferencia de lo propio del EGO (y/o la beatitud espiritual). De nuevo resumiré.

        13.1. El ALMA en modo alguno se dedica a competir contra algo o por algo. En cambio, el EGO, no para de luchar por y para la competitividad; ha de estar demostrando lo que vale, lo que sabe, lo que tiene, lo que hace y cómo lo hace... El EGO sólo vive para conseguir resultados, y nunca le son suficientes, siempre necesita más, y más, y más... En esa competitividad, lucha por tener la razón sobre los demás… Hacer ver que está por encima de los demás...  
El ALMA entiende que lo mejor es cooperar o colaborar, ayudar, servir de elemento de unión, de integración, de apoyo, sin menoscabo de nada ni de nadie. Sencillamente el ALMA coopera y construye, y el EGO compite, y desgraciadamente, en esa lucha, se destruye y destruye.

Nota a este epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, “Ego y no hacer”:

Nota a este epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, “Disputarse”:

13.2. El ALMA no está en eso de una afiliación a algo, de pertenecer a algo, de forma parte de algo, de tener una ideología de algo... Tampoco se dedica a formar una ideología, a recabar afiliados para algo, ni pretende convencer a nadie de algo. En definitiva, ni se dedica al apostolado ni al proselitismo; ni a adoctrinar ni a convencer.
Pero el EGO tiene la necesidad de pertenecer a algo, de hacerlo contar, de defenderlo. Necesita de ideologías, de partidismos... Pretende convencer, integrar a los demás en sus grupos, en sus formaciones, en sus maneras de ver la vida o lo que sea que defina como lo único viable.
Cuando a mi amigo Antonio le preguntan de qué ideología es, él contesta: “no sé de qué soy, pero sí sé de qué no soy: no soy de lo que termine en “…ismo” o en “…ista” Pero el EGO adora todo lo que termine en esos dos términos (“…ismo” o en “…ista”), y además los defiende a ultranza si fuera necesario; y se pierde en esa lucha, en esa defensa de esa ideología.

Nota a este epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, “Impertenencia”


  13.3. El ALMA puede vivir desde su Particularidad sin apegarse a nada. De todo se puede desprender. Usa lo necesario el tiempo necesario, y luego puede desprenderse de ello si no lo necesita más. No almacena, no acumula, no se aferra a cualquier cuestión material, ni a las personas que no las tiene como posesiones propias, ni tiene la necesidad de tener argumentación que defender… Vive en el absoluto desapego de todo en la vida al saber que ya es Todo. Y como todo lo acepta, de nada se queja, nada juzga, nada cataloga, ni impone un adjetivo, por lo general, descalificativo.
En cambio, el EGO, siempre se apega a algo, siempre sufre por algo, por lo que sea. La pérdida de lo que sea, siempre implica sufrimiento. No concibe la vida sin la necesidad y/o dependencia de poseer y aferrarse a los bienes materiales y a las personas. Es obvio, todo para el EGO tiene sentido mediante la posesión de lo que sea en el mundo físico, porque el “mundo” no físico ni lo huele. Y como el Ego no acepta, pues se queja, juzga, cataloga y le impone un adjetivo, por lo general, descalificativo a casi todo, por no decir todo.

Nota a este epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, “Sin apego”:

Nota a este epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, “¡Recortes?”:

13.4. El EGO está acostumbrado a ese triangular de la “fe (sin certeza), esperanza (esperando no se sabe qué) y caridad (hacer cosas para quitarse la culpabilidad, o para quedar bien)” y de ahí no sale. En cambio el ALMA (o SER ESPIRITUAL) está fuera de esa dimensionalidad (3D) de “fe, esperanza y caridad”, y por decirlo de alguna manera lo sustituye por otros términos, pero en realidad no aplica la trilogía anterior, ni hay una sustitución, pues desde el ALMA se obra con certeza desde el entendimiento (no usa de la fe). Obra con seguridad desde su confianza de saberse como el Todo; y (no usa eso de la esperanza), por tanto, no espera nada, pues confía en Sí, pues además tiene certeza de Sí. Y finalmente obra mostrando generosidad (da sin esperar a cambio) desde la compasión que emana desde el AMOR INCONDICIONAL que lo conforma.

Nota a este epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, ¿imaginas?:

13.5. El ALMA al tener certeza de sí (de su Singularidad), y que la misma es idéntica a la esencia de la que procede, el SER (Totalidad), obra en plena confianza en Sí mismo. Al poseer esa confianza en Sí desde SÍ no tiene la necesidad de buscar en lo externo (cuando está encarnado), no busca nada que lo salve o rescate, pues sabe que al Ser quien se ES, confía en que nada ha de temer por lo físico (al estar encarnado), pues lo físico, cuando acaba (muerte), no quiere decir que se extinga, sino que vuelve a Sí y en SÍ, pues nunca estuvo condenado ni expuesto a peligro alguno de dejar de Ser quien se Es. Y unido a la plena confianza en Sí, desde SÍ, se le une la plena seguridad. Y si uno (desde el ALMA) está seguro de Sí, y desde SÍ, ¿qué le puede amenazar?
El ALMA, siempre obra en seguridad y confianza plena, sin miedo a algo, o temor a algo que pueda suceder o no.
El EGO es inseguro y necesita de la esperanza (aferrarse) a algo externo que le mantenga, le dé soporte, ayuda y apoyo. No confía pues sólo espera (a base de fe y esperanzas) en que algo o alguien le rescate, pues por sí mismo no observa que pueda hacer nada. Además, así lo aprendió. Pero el modo en cómo lo aprendió lo veremos en la siguiente parte, la IX.

Y como colofón a esto que expongo, te hago una reflexión ¿dónde te observas, obrando desde el ALMA? Si no es así, ya sabes desde dónde operas reaccionando y con la evidencia de que no controlas tus emociones que van oscilando en función de lo que sucedió, sucede, sucederá, o no. ¿Aún necesitas que te rescaten o te vas a rescatar a ti mismo?

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¡Ascensión a 5D? se publica en este blog en doce entregas, durante doce jueves seguidios: del jueves 12 de julio al jueves 27 de septiembre de 2018.
Autor: Deéelij (deeelij@gmail.com)
Notas del autor:
+Emilio Carrillo y yo (Deéelij), quien esto escribe, no son la misma persona. En el fondo, ambos estamos de acuerdo, pero en nuestras formas somos muy distintos. Emilio escribe eruditamente, yo lo hago a martillazos.
+Si en lo que lees observas crítica u ofensa… sólo lo observas tú. No hay intención de ofender o molestar. Pero si algo te molesta no se lo atribuyas a que lo escribe Emilio, échamelo en cara mí, Deéelij.
+De ninguna manera se buscar meter miedo o que entres en pánico, para nada.
+La información que se va a exponer omite las fuentes. Podría ofrecer más de cien páginas con referencias, pero es mejor que cada cual saque sus conclusiones si busca la información por su cuenta. Como consecuencia, no creas nada de lo que expongo. Recaba datos, investiga y obtén tus propios resultados; puedo estar equivocado; por tanto, no pretendo convencerte de nada en modo alguno. Estas letras no pretenden una prédica, un apostolado, un adoctrinamiento, un proselitismo ni un guiado de instrucciones a seguir. Tan sólo expongo, me reitero, lo que sé y mis conclusiones; el resto es cosa tuya, si es que algo tienes que hacer al respecto. 
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