Agenda de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

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20/4/16

Sin apego


Aprender a vivir sin apegos es aprender a vivir sin miedo; aprender a vivir en el Amor, en el abandono al Amor, es aprender a fluir con nuestra Esencia.

El apego no es otra cosa que miedo a perder a algo, a alguien, y a perderse a uno. Qué se pueda comprender que uno tenga apego a sus bienes materiales y a los seres queridos es algo que es alcanzable, digo yo. Vamos, que es lógico la comprensión de que podemos tener miedo a perder esas cuestiones que se pueden denominar materiales. También es comprensible el afecto, cariño que se posea por tales consideraciones. Pero ¿quién ha comprendido lo de no tener apego a perderse a uno?

Uno tiene apego por la admiración que pueda despertar en otros, y esto es en definitiva un miedo a que no piensen de nosotros como nos gustaría que fuera. Pero es un apego demasiado tonto como para no comprender que uno puede perder esa admiración y poder seguir siendo uno mismo. No obstante, el miedo a no ser considerado, no ser respetado, no ser aceptado o aceptable, es un miedo que atenaza la forma de ser de uno; y uno deja de Ser Quien se Es para transformarse en un miedo a perder la aprobación de los demás.

Por otro lado, está el apego a las formas propias del ego, que a tener en cuenta, es el apego que se tiene a la forma en que uno debe ser como hijo, padre, madre, esposa, abuela, tío, profesor, profesional de lo que sea, compañero, amigo… Y es que el ego encarna múltiples formas de apego a expresiones que no son las propias de Quien uno Es.

Si de verdad se quiere ser libre, si uno quiere ser Uno, si quiere Ser, ha de aprender a desapegarse de todas esas formas del ego. Obviamente esto es perderse a uno. Es olvidarse de interpretar ciertas formas que no son propias y que ha ido aprendiendo progresivamente en su experimental humano. Por tanto, el miedo a perderse a uno empieza a ser más comprensible ahora. La clave es que uno no puede Ser Uno si no se pierde en uno, si no se desapega de esas formas de ego tan variadas.

Cuando ya no hay miedo, no hay apego ni ego.

Cuando no hay miedo, hay Amor.

Cuando no tengo miedo a perder es cuando me encuentro.

Cuando hay miedo, hay apego a una forma, bien material o no material.

Cuando ya no hay miedo a que me digan lo que quieran decir o pensar, ya no hay miedo a perderse a uno, pues uno ya no es eso que piensan o dicen de uno: uno es Uno en su Mismidad sin apego a las formas materiales y no materiales.

Cuando el apego desaparece, aparece Uno siendo el que Es; y Uno sólo Es Amor. El resto son apegos a las formas, sin más. Así que si sueltas la formas, sueltas amarras, puedes navegar en Ti, al soplo del Amor en tu velas, al ritmo que marca la marea de tu Ser.

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Autor: Deéelij
Fuente: De su libro Alas sin plumas (Ediciones Ende, 2016):
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22/5/20

Informe VIII (III Parte). Deéelij. Encarnar y descarnar: una sencilla complejidad


             El todo vale, pudo valer mientras reaccionabas desde la Particularidad desconectada de la Singularidad, pero lo negativo de ello, es eso tan conocido como lo de que toda acción tiene una reacción; pues si la das, te la llevas puesta, de una u otra forma, más pronto o más tarde, pero la vida te la devuelve; y esto no es el karma. Y sobre lo que es el karma, ya lo dije antes, pero mejor acudir a lo explicado en la sección “el olvido” del libro “el Ser sin dios”.  
Distinto es que comprendamos que, en esos momentos de desconexión de la Singularidad, ejercimos aquellos pactos de almas que asumimos antes de nacer, pero que ahora puedes anularlos si obras en libertad desde tu Singularidad. Ten en cuenta, que todas aquellas circunstancias que puedes llamar dolorosas, duras e incluso traumáticas, fueron ejercidas desde pactos de almas, y que quien accionó aquellas acciones, lo hacía en obediencia a esos pactos. Por tanto, si no tienes necesidad de seguir aprendiendo a base de palos, puedes conectarte a la Singularidad, desechando los comportamientos semi-consciente e inconsciente que la Particularidad aprendió y ejecutó cuando estaba desconectada de la Singularidad. Es fácil, las herramientas te las he dejado explicadas, pero los deberes no los puedo hacer por ti. No lo olvides: decidiste encarnar, realizaste pactos de almas con tus allegados, con las personas que más han estado presentes en tu vida de una u otra forma, para ir aprendiendo aquello que querías aprender, pero ya puedes desconectar todos esos pactos; y esto depende de ti, yo no puedo hacerlo en tu nombre.
            Otro matiz, a considerar, es que cada noche, al dormir, tenemos contacto con nuestro Guía, con quien repasamos el día y enmendamos lo necesario para el día siguiente. Por ello, se trata de que al ir a dormir, solicites a tu Guía que te ayude a reconectar para siempre la Particularidad a la Singularidad, hazlo, funciona. Pese a ello, esto lo ampliamos en Informe X.
            ¿Visto lo que es el viaje por la vida? No es necesario ampliar más, insisto: las herramientas y conocimientos los he dejado escritos, sólo has de tomarlos y ponerlos en acción, y si quieres consulta lo que no pilles, veré cómo echarte una mano. Y visto esto, pasemos a un punto crucial: el desapego. Pues si conseguimos el desapego de todo lo que se va a mencionar, (1) la vida va a ser magnífica, y (2) el descarnar será sencillo, fácil y rápido por el Astral. Aunque no te hará falta esto del descarnar si asciendes a 5D.


            El desapego absoluto en una vida de 3D

            ¿Qué es eso del apego aprendido en esta vida de 3D? Aquí va el listado:
Pues el apego a lo material (lo que es mío y lo que no lo es), el apego a lo sentimental/emocional (seres queridos), el apego a la compañía (no saber estar solos –sentimiento de abandono, rechazo y ridiculez), el apego a los resultados (a conseguir aprobación), el apego a la identificación, (al yo físico), el apego a la pertenencia (de lo que me pertenece y a lo que pertenezco), el apego al rescate o salvación (uno no es suficiente, no es válido), el apego a la culpabilidad (en vez de tomar responsabilidad), el apego a las expectativas (la ciega fe y/o esperanza baldía), el apego a la razón (el reforzamiento del ego, el ser importante), el apego a los sistemas de creencias (ideas no propias e indefendibles), el apego a cambiar el mundo (marcar la diferencia sobre los demás), el apego al legado (a no ser olvidado, ser alguien para los demás), el apego a la vida, a sobrevivir como sea, pero que, en síntesis, es el miedo a la muerte. Este quizá, el más difícil de conseguir, pues implica confianza absoluta no ya en tu Singularidad, sino en la Totalidad; abandono absoluto a su plan, que es el tuyo desde la Singularidad.
Así que una vez perfilados los apegos que, siempre, producen miedo, veamos cómo proceder al desapego, y volvernos totalmente libres y reconectado con la propia Singularidad. Pero que conste: tras todo ese apego, no sólo hay miedo a perder la cuestión a la que la Particularidad se apega, sino que tras todo ello lo que podrás notar es el miedo concreto al abandono, a sentirse solo, aislado, sin apoyo, en resumen: a no ser nada. Pero lo que hay en ese no ser nada, es miedo a que uno no ES algo, cuando uno (fractal divino) lo es Todo en el TODO (NO FÍSICO), y fuera del Todo en el todo físico.

El desapego a lo material
Esto es de lo más fácil de desprenderse; y he dicho desprenderse, que para el caso es lo mismo que desapegarse. Date cuenta que cuando mueres no te llevas nada de este mundo. Todo lo que hayas atesorado, como mucho, puedes pasarlo a otras personas, pero nada es tuyo, aunque un papel lo diga, sólo usas de lo físico para tus experiencias, y lo físico se queda en lo físico cuando partes a lo NO FÍSICO. Nada es tuyo como para poder transportarlo a lo NO FÍSICO. A lo NO FÍSICO solo te llevas las experiencias, así que atesora experiencias; y si te es posible, disfrutándolas. El resto se queda aquí, así que sufrir por perder, en cualquier momento, todo aquello que hayas conseguido, almacenado, comprado, te hayan donado e incluso regalado, es sólo un tremendo desgaste energético-emocional. Solo son cosas que hoy están y mañana puede que no. Compruébalo, de seguro habrás perdido cosas, y habrás padecido en la pérdida material, pero es absurdo sufrir por eso. Luego, con el tiempo atesoras otras nuevas y vuelves a lo mismo. Todo lo material puede desaparecer en cualquier instante, así que usa lo que tengas, pero sin aferrarte a ello. Aferrarse implica sufrir.
Todo empieza desde pequeño. Recuerda aquello que aprendiste de peque, aquello de “esto es mío”. Cuando aprendemos que algo es mío, se empieza el apego a algo, por el simple hecho de ser mío, de que lo tengo yo y no otra persona. Y cuando deseas lo que no tienes y que además lo tiene otra persona, más apego desarrollas a lo que no consigues o no tienes, e incluso no tendrás. Así que mejor irse haciendo a la idea de que lo que tienes lo puedes disfrutar hasta que no te haga falta, se rompa o desaparezca, y dejar que cada cual disfrute de lo que tenga, aunque no lo tengas tú.  No obstante, hay un detalle en esto del apego a lo material, y es no tratarlo como una posesión, sino como algo a usar mientras que está a tu disposición en eso del tener cosas que son útiles para el desarrollo de tu encarnación.

El desapego a lo sentimental/emocional
       Desde pequeño nos han ido inculcando una serie de factores, y uno de ellos, porque así lo aprendieron nuestros padres, es que nos enseñaron a ser dependientes, en especial a lo sentimental; en especial dependientes sentimental y emocionalmente de ellos y en concreto de la familia. Cuando resulta que el mejor aprendizaje, al respecto, que nos pueden regalar nuestros padres es enseñarnos a que seamos independientes en todos los ámbitos, incluso en el sentimental y/o emocional. Esto no quiere decir que nos enseñen a no quererlos o amarlos, y por ende a los seres allegados, NO. Se trata de que nos enseñen que pese a lo que pese o pase, hemos de saber poder prescindir del lastre que supone no saber soltar el apego afectivo a aquellos que se van de nuestro lado por la causa que sea, y no me refiero sólo al hecho de irse por fallecimiento, que también.  
Sé que esto es complejo, y corro el riesgo de no explicarme, y pese a que lo consiga, de no ser entendido. Se trata de que entendamos que la vida de cada cual puede ir por el lado que cada cual quiera tomar, y que no ha de ser por el lado que uno tome. Quiere decir esto que, pese a que un familiar se convierta a una religión distinta, a un partido contrario, decida no casarse, no bautizar a sus hijos, sean estos sencillos ejemplos, no hemos de padecer por el ejercicio de la toma de posiciones de los demás, sino que se ha de comprender que cada cual toma su parte como quiere o puede, y que en ello no hemos de padecer por lo que le suceda a cada quien; no se trata de dejar de amarlos, sino que amándolos al dejarlos ser como quieran o puedan, no suframos por sus acciones. Hemos de aprender a soltar el lastre de sentimientos ante las circunstancias que cada cual opte o en la que caiga.
Si un ser querido decide no saber más de uno, pues bien, se acepta, y al acto siguiente dejo de padecer sufrimiento porque alguien no quiera saber más de mí, sea éste un ejemplo. Si conseguimos aprender que cada ser querido puede ir a donde quiera y como quiera independientemente de cómo fue inculcado, no sufrimos por ello. Por igual, si un ser querido fallece, se ha de aprender a soltar, dejarlo ir, a sabiendas de que no se le pierde, más bien es al contrario, estará más pendiente de uno desde el otro barrio. Pero si llegamos a entender que nuestros hijos pueden hacer lo que quieran sin que ello sea lo que se les haya inculcado, soltamos el lazo del sentimentalismo barato dejándolos ir en la dirección que tomen.
            Se ha de saber soltar el lastre de los sentimientos ante el ejercicio de la toma de posición de los seres que se quieren, de lo contrario se padece mucho.
            Más rotundo soy: si un ser querido decide hacer o ir por una senda que es absolutamente contraria a la que tomaríamos en primera instancia, hemos de aprender a soltar, a dejar ir, y en ello, a no sufrir. Cada alma decide lo que quiere antes de nacer, así que eso es lo que hay que aceptar, acatar, soltar y dejar ir, sin sentimentalismos. Lo que no se quiere decir en ningún momento, es que no ames a alguien o dejes de hacerlo porque tome un camino distinto, sino que haga lo que haga, no sufras pese a que le sigas amando.
            Soltar lo sentimental, siguiendo amando a alguien, aunque a uno no le guste, es un desapego no fácil de ejecutar, pero es viable.

            El desapego a la compañía
            Tenemos la falsa idea de que si estamos solos no podremos vivir en paz, que esa no es forma de vida, que no estamos completos, que hemos de relacionarnos dado que somos humanos…; y para ello tendemos a la compañía de alguien por el solo hecho de estar acompañados, aunque es más bien por el hecho de no estar solos; por el miedo que supone estar solo. Así que lo que hay que plantearse aquí es ¿qué personas están en mi vida por el hecho de no sentirme en soledad, en quién o quiénes me refugio, sea como sea, para no sentirme solo? Cuando resuelvas esta cuestión, queda soltar las compañías que mantienes, como puedes, en este sentido, o darles un sentido a estas compañías que no sea el de estar a su lado, o más bien al tuyo, por evitar la soledad. De lo contrario estarás apegado a compañías por no estar solo, y ésta no es una maravillosa razón para tener compañía.
            Muchas veces, nos unimos a una pareja sólo para no estar en soledad; lo he visto muchas veces, tantas que cansa el hecho de volver a escucharlo otra vez. Así que, si aprendes a vivir solo sin sentirte en soledad, has resuelto la mayor carencia aprendida en esta vida, y entonces podrás tener compañías a tu lado porque no pretendes paliar nada con esas compañías, sino disfrutar con esas compañías.

            El desapego a los resultados
            ¿Cuántas veces realizamos algo buscando la aprobación de los demás, la medallita? Pues si te dedicas a realizar, lo que sea que más te guste o quieras realizar sin buscar en la consecución del objetivo, como causa prima, que se obtenga un beneplácito por parte de los demás, te has desapegado al resultado de todo lo que desarrolles en esta vida. Es algo así como dice el refrán: haz el bien y no mires a quién. Sencillamente, sé tú, sin buscar aprobación, sin querer obtener medallitas, aunque en lo que hagas (si es tu propósito de vida), sea conseguir salvar al mundo de las huestes negras, que si lo consigues y llegan aplausos, pues perfecto; como si no llega e incluso lo que sí llega es desaprobación, pues también perfecto. Sé tú, sin buscar nada que conseguir en tu forma de ser e incluso de hacer. Sencillamente, sé tú sin querer conseguir más que el resultado de tu acción en ti y la aprobación propia.  Si no lo consigues, estás apegado a aquello de (1) el qué dirán o (2), del quedar bien, y estas dos pautas son de una Particularidad desconectada de la Singularidad, así que la advertencia queda expuesta.

            El desapego al yo físico
            Esto es fácil de ver, por lo menos para mí. Yo no soy el nombre físico que pusieron a un cuerpo físico, ni siquiera soy ese cuerpo físico que sólo es un envoltorio o disfraz que ocupo para esta opereta mundial. No soy el DNI, no soy el carnet de tal equipo de fútbol, no soy nada de aquello con lo que me identifican, los demás, aquí en lo físico. Cualquier identificación con lo físico es sólo eso, algo físico, y en esencia no soy nada físico, sino lo que da vida a lo físico.
            Cuando me enojo porque tildan mi físico, ya me he identificado con el yo físico y me he perdido en eso, cuando eso (lo físico), ya lo he dicho, no soy yo en esencia. El yo físico es como un uniforme, y no soy el uniforme, sino quien se pone el uniforme. Porque lleves una bata blanca ¿eres médico? No, sólo te has puesto una bata blanca con la que te identificas o te identifican, pero eso es lo físico. Así que si cuelgas la bata en el perchero ¿quién Eres?

            El desapego a la pertenencia
            En este desapego me remito a lo desarrollado en el título “Impertenencia” de mi libro “Alas sin plumas”. Sólo añado a este particular, lo siguiente: a nada pertenezco y nada me pertenece.

            El desapego al rescate o a ser salvado
            Esto es algo muy asentado y bien adoctrinado. ¿Recuerdas aquello de que Cristo vino a salvarnos? Yo me pregunté, de pequeño, ¿salvarnos de qué y de quién, de Dios? Me dijeron que vino a rescatarnos del pecado original que supuestamente cometieron una pareja (Adán y Eva). Y claro, ese pequeño veía absurdo que uno tuviera que pagar por algo que había hecho, supuestamente, según el falso libro de un dios vengador, llamado biblia, dos personas, que supuestamente existieron ni se sabe cuándo. Sea como fuere, tenemos arraigado eso de que nos han de salvar. Como la gilipollez de que los ET han de venir a salvaros con sus naves, como se vendió a la humanidad en 21/12/2012.  
Nos han reiterado que, por uno mismo, uno mismo no puede salvarse. Es lo que proclama cualquier religión, es lo que te enseñan los políticos, que por ti mismo no sabes vivir y que alguien ha de gobernarte para que no lo estropees todo, y que algo externo a ti está ahí para salvarte de ti mismo: ellos, los polititontos. A día de hoy, la palabra rescate está muy en vigor, pues los países han de ser rescatados por algo externo a ellos cuando la han pifiado. Solo respóndete a la siguiente pregunta y posiblemente te hayas desapegado de esto del rescate: si eres un fractal divino, que en definitiva es Dios ¿quién ha de salvar o rescatar a Dios?
            Pese a lo mencionado, os recuerdo que el ser humano, en su proceso ascensional, es el rescate de las demás razas externas a este planeta que en sus momentos quedaron atascadas en sus procesos de evolución espiritual, y por ello pusieron aquí al ser humano, para que los rescatasen a ellos tras el ascenso a 5D de los seres humanos con alma. Así que nadie ha de venir a rescatarnos cuando hemos llegamos aquí a rescatar a todas las demás razas. Recuerda aquello que ya mencioné por primera y no única en “¡Ascensión a 5ª Dimensión?  IV Parte de XII”) sobre que somos la Infantería Divina. Así que procura enorgullecerte de que has venido a rescatar, no a ser rescatado, tú eres el héroe de esta película. DIGNIFÍCATE de una vez. Olvídate ya de ningún rescate o salvación; si eres un fractal divino, ya estás a salvo, eres la misma Divinidad, pero encarnado en una fisicalidad.

            El desapego a la culpabilidad
            La culpabilidad implica daño. El daño sólo lo puede repercutir una Particularidad desconectada de su Singularidad. Así que cuando se hizo daño, lo hizo la Particularidad semi-consciente o inconsciente del hecho que repercutía. Además, era parte de un pacto de almas; por ello, ahora que has conectado la Particularidad a la Singularidad o viceversa, como gustes, sólo has de ser responsable de tu obrar; obrar que parte de la Singularidad que siempre se muestra desde el Amor Incondicional con buen trato a los demás; por tanto, ¿dónde está la culpabilidad si daño no realizas siendo Amor Incondicional dejando ser todo tal y cómo es?
            Si cargas culpabilidad, vas a engancharte con la puerta de la muerte, ¡ojo!, así que libérate de esto que te aferra a este mundo para poder dar el salto limpio a lo NO FÍSICO, o te vas a quedar algo atascado en el Astral. Sólo eres responsable de ti al obrar desde la Singularidad, y la Singularidad al ser Amor Incondicional no realiza daño; distinto es lo que sienta una Particularidad desconectada de su Singularidad ante el obrar Incondicional de una Singularidad obrando en Amor Incondicional, que normalmente no lo podrá comprender.
El sentimiento de culpabilidad es asumido por una Particularidad desconectada de su Singularidad, que quede muy claro.

            El desapego a las expectativas
            ¿La esperanza es lo último que se pierde? Pues lo primero que tiré a la basura fue la esperanza. No espero nada de nadie ni de nada; esta es la pauta para liberarse de esto de las expectativas. Sólo confío (sin esperanzas) en la Totalidad, y listo. ¿Qué más expectativas en asuntos que ni sabes cómo van a ser o resultar? O confías en plenitud, o te quedas atrofiado en la espera baldía de algo que no sabes si llega o no, sucede o no, y esas expectativas falsas te arrojan en un consumirte en el sufrimiento desesperado.  Ya sabes: si esperas, desesperas.

            El desapego a la razón
            Esto es tremendamente sencillo de desapegarse, sólo respóndete a la siguiente pregunta: ¿por qué pelearse, luchar, enojarse, entrar en conflicto con quien sea, o lo que sea, por conseguir que te den la razón cuando ya sabes que la tienes? La respuesta es tuya, pero advierto que esto del apego a la razón se soporta en los sistemas de creencias que es lo siguiente a desapegarse. ¿Qué voy a discutir contigo si sé que tengo la razón? ¡Anda ya!, estás listo.

            El desapego a los sistemas de creencias
            Mira que he escrito veces anteriores sobre esto, así que a lo anterior me remito. Pese a ello, apunto alguna cosilla más: cuando tu única creencia se transforme en tu única certeza de que Eres Amor Incondicional dejando ser a todo y a todos los demás, ¿qué otra creencia sin certeza te atenaza? Pues una creencia sin certeza es lo que te impide razonar y entender.
            Cuando alguien, por ejemplo, te dijo de leer tal artículo, libro o visualizar tal video, y tú de entrada dijiste es imposible sin haberlo cotejado, leído, visualizado… ¿Sabes lo que le estabas diciendo, desde tus sistemas de creencias que te creaban un imposible que no fuera acorde a tus sistemas de creencias? Pues le estabas diciendo que era un mentiroso; que pretendía engañarte; mentirte; manipularte; llevarte al huerto. Cuando en verdad, sólo te estaba ofreciendo la posibilidad de encontrar un posible a tus imposibles desde tus sistemas de creencias. Pero al mismo tiempo es una prueba de falta de confianza en alguien a quien aprecias, pues no confías en lo que te ofrece.
            Cuando has manifestado lo que sabías, con certeza, con evidencias, con pruebas, y alguien te dijo que eso era imposible, lo que has recibido es el desprecio, y todo porque el otro, desde sus creencias, no puede posibilitar un ápice de lógica a tu certeza. Sí, sé que muchos han aguantado, soportado, otros hemos aceptado, que cuando manifestábamos algo real y contrastado, lo que se evidencia es esa oposición de imposibilidad, lo que nos decían es que éramos unos mentirosos además de que estábamos locos. Así que fíjate lo que puede causar un sistema de creencia no asentado en la certeza: la descalificación de otra persona, lo que muestra una tremenda falta de empatía; y, por supuesto, evidencia una Particularidad desconectada de su Singularidad.

            El desapego a cambiar el mundo
            Te aseguro que yo no fui de las almas que decidieron venir a cambiar el mundo, y muy posiblemente tampoco tú. El mundo, que es el recipiente al que da vida una Esencia encarnada, es quien tiene ese proyecto, esa misión, esa decisión. Tú y yo, usamos este soporte ofrecido para experimentar, no para enajenarnos en cambiar a una Esencia encarnada en el planeta Tierra. ¿Qué no se entendió de que el Amor Incondicional es dejar ser a los demás sin ponerle condiciones? Pues deja ser a este mundo como quiera ser, no pretendas cambiarlo, pues no lo estarías aceptando como es, lo estarías criticando. Déjale ser, que el Ser que habita este planeta sabe dónde quiere ir, déjale ir; no te obstines en cambiarlo. Acepta el cambio que el mundo, desde una Esencia encarnada, ofrece; que sobradamente sabe esa Esencia qué quiere realizar. Sólo acepta, y déjate fluir en sus acontecimientos.

            El desapego al legado
            Esto es efímero, así que cuestiónate lo siguiente: en el instante que ya estés muerto, ¿qué importancia tendría lo que hayas hecho en este mundo si ya no estás en este mundo? ¿Qué sentido querer figurar en los anales de la historia si la historia la pueden cambiar, modificar, tergiversar y ocultar cuando y cuanto quieran los que estén en este mundo? ¿Para qué dejar algo si ya lo Eres TODO? Lo que cuenta no es lo que dejas, sino lo que te llevas.
           
            El desapego a la vida
            Parece que Alejandro Dumas dejó escrito lo siguiente: “uno está preparado para morir cuando todo su equipaje cabe en su corazón”.
            ¿A qué te aferras de este mundo? Te lo digo, a cualquiera apego de los descritos anteriormente, pues aún no conseguiste el desapego de eso anterior. Pero aquí, en el desapego a la vida, hay que incluir que es el miedo a la muerte, el miedo a no saber qué hay detrás de la muerte, aunque te lo hayan contado y probado, es lo que te hace apegarte a la vida, cuando TÚ ERES LA VIDA, y la muerte no es más que la puerta de la vida a la VIDA. Esto, en concreto, lo aprendieron de forma genial quienes tuvieron una experiencia cercana a la muerte (ECM), y yo tuve cinco.
            Cuando te hayas desapegado de la vida, incluso a eso que se dice de “tu vida”, estás listo para partir limpiamente. De no hacerlo, te puedes ver atascado en el picaporte de la puerta de la muerte, y eso lo veremos en el descarnar. O matas a la muerte, o la muerte te atrapa en vida. O vives sin miedo a todo lo que supone la muerte, o ya estás muerto en vida. O vives, o sobrevives; y sobrevivir es a lo que se dedican los sin alma y las Particularidades desconectadas de sus Singularidades.
            Y por si de algo sirve, dejo aquí este poema sobre la muerte:

Ando preparado /Acecho a la hermana:/la muerte.
Ella Perseguíame /Sus pasos asustaban /Corrí tras el tiempo.
Lo alcancé / Y rebasé / Ella, ahora, / Se aleja de mi /
¿Te asusto Muert? / ¡Piérdete, escóndete!/ ¡Que ya te poseí!
Vencí al tiempo / Es mi esclavo / Mi ruiseñor
Yo su amo / él, el cautivo. / La eternidad /es mi dueña.
En cada esquina / se esconde / se disfraza y oculta.
Y se expande / El tiempo, acaricia mis soplidos / El espacio, se diluye.
Estático los ahogué / Con ellos acabé/ Y sin sentido los dejé
Adiós muerte, corre, vuela, piérdete / Compra el billete del tiempo.
Y galopa en el espacio / Que eterno fui /Y eterno seré.
Adiós muerte /Muérete.
Piérdete /Sólo eres mentira /Borrón en la eternidad.
Gloria de los muertos / Bandera de poderosos / Miedo de miedosos.
Piérdete / Muérete / Por siempre, muerte

¿Visto hasta aquí? Pues en resumen esto es el transitar por la vida, y en especial el viaje por la vida es el sumatorio de apegos de una Particularidad desconectada de su Singularidad. Y así, hasta que llega el momento de descarnar, si es que estás listo para descarnar en cualquier momento. ¿Preparado para descarnar, o aún estás apegado a la vida?    

Nota: Como Informe VIII posee 32 páginas, se ha tenido que dividir en cuatro partes para su publicación. Quien lo quiera completo que lo solicite.
            Nota 2: Siempre digo que no me creas en los más mínimo.
            Nota 3: En este informe me dirijo, en especial, a los que tienen conectada su Particularidad a su Singularidad y no sé si llegan al 10% del 20% de Almados.

            ¿¿¿¿….????  deeelij@gmail.com

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20/8/14

Vi, viste y no viniste


Sin un caminar ni ir a parar a lugar concreto, sin tan siquiera tener propósito alguno lo vi. Vi llegar en vorágine abrumadora torbellinos de vientos arrastrando multitudes de exabruptos bramado en ímpetus incandescentes, que pese a su luz impactante sólo acontecía una sombra de quejidos que se evaporaban en su avance a ninguna parte.

Aquello seguía persistiendo en el instante pese a que ya no era, porque simplemente fue un ardor de aquel momento que aún much@s viven en una desesperanza repleta de una esperanza baldía ya acontecida que quiere seguir teniendo lugar sin cabida. Ese viento tormentoso permanecía deslizándose por mis lados sin que pudiera ni por un asomo escoltar un solo segundo de cada uno de mis momentos perdurables, inaccesibles, propios, inigualables. No había comparativo, ni siquiera era posible darle una mención a su resoplar, pues tan sólo describo lo que pasa y pasó, lo que vi y se fue, lo que es y ya dejó de ser. Pese a ello la vorágine insistía pesadamente, aconteciéndose, mareándose sin poder embriagarme en su borrachera tormentosa. Tan solo apuntó a decir:

..- ¡Ei! ¿Acaso nada de esto va contigo?

Pero no obtuvo una respuesta, si así lo esperaba. Exclusivamente le dejé decir, pasar y ser lo que no es en su deambular extinguido, ya ido en sí sin mí para nada en particular. Sin embargo, le vi. Y sin sentirlo, le sentí. Le dejé y me dejó sin que me abrazara en modo alguno. No obstante, en su partida, donde le vi tal como al ojo del huracán, consiguió exclamar algo más:

..- ¿Por qué tal desapego a tu vida?

Cuánta razón tenía. Razón en lo que preguntó, pues en nada importaba mi vida... ni mi existencia más allá de esta vida. Razón en que no le acompasaba en su declinar. Razón no le faltaba y en su razón se perdía, queriendo tener una razón en su bailar perdido y finalizado. Y es que ese viento no podía verse en su fin, en su decadencia perfecta, dejando paso a un nuevo viento de radiante paz que le empujaba ahogándole en la nada. Una paz que todo lo cubría y mantenía... Incluso a ese viento ya olvidado y pasado le mantuvo hasta que llegó su permanencia inmediata, inacabada, dejándose en su paso la abertura y apertura a un golpe de mar tocando a estrellas en bemol incrementada, en solfa imantada y en silencio acallado.

Al poco, o casi al unísono, un acantilado de roca espumosa abrazaba, engullía sin permitir ahogo, impacto o aniquilación posible. Y, sin caminar, no ir a parar a lugar concreto, en una concreción me manifesté a un ladito.

Entonces te vi. Te vi perdida, hermana mía. Te vi perdido, hermano mío. Os vi perdidos en pérdidas; y perdidas en lo perdido. Vi. Pero no me viste. Grité a ti, pero no escuchaste debido a que aquel viento aullador te había taponado los sentidos de tu esencia sin forma.

Toqué el acorde de piano pactado, el timbal acrisolado, el tambor sin combate y el saxo sin final. Pruebas hice con el chelo, clamé con flauta armoniosa, caricias con el flautín realicé… hasta llegar a componerte una sinfonía que no te colmaba ni despertaba. Te vi pero no viste, ni oíste, ni sentiste al estar perdid@. Lloré sin llorar; y eso que te avisé.

¡Qué difícil es dejar de interpretar el papel estelar de tu vida cuando no sabes a ciencia cierta que no tienes vida, sino que eres esa vida... la misma vida que se ha perdido en una vida!

Vi, viste y no viniste, aunque, cuando lo hiciste, pasaste como sombra ya ida, no recogida.

Te vi, te veo... y no hay forma de que veas ni me veas.

P.D.: Cuando te apegas, no pegas; y cuando pegas, te apegas apestando a apego. En este hacer de apegos a una vida que no tiene tránsito ni permanencia, te pierdes en el huracán del no gozo. Pero cuando te desapegas a todo, entonces, sólo entonces, puedes ser lo que viniste a no hacer. Y es ahí cuando me ves. Te vi en su instante; y te veo en tu instante... y, sin embargo, aún no me ves... ni te ves.

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Autor: Deéelij
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2/4/14

El desapego absolutorio del ego


Cuando ya no esto en mí, Soy en Mí.

El ego siempre forma parte de la forma. Se puede haber soltado el ego de la identificación de la forma que provoca apego. Porque el apego adictivo es ego en ebullición latente provocando toda “suerte” de malestares.

Cuando dejas de identificarte con la forma, desde la No Forma, el ego de la forma casi está extinguido, pero no en absoluto, porque aún queda el residuo que permanece en los demás de tu forma ya desprendida del ego de esa forma.

Incluso cuando la forma deja de ser forma, el recuerdo latente de tu forma extinguida, en otras formas, aún latente, puede manifestar (tu ego, no existente en la forma) ego en estas últimas formas.

Desprenderse del ego es cuestión de coherencia, pero Coherencia Divina, así como Dignidad Divina absoluta. Coherencia y Dignidad Divina  absoluta que se puede dar en la FORMA absoluta, aunque se esté aún en una forma latente que sabe de su no latencia en poco tiempo espacio.

Hay que desprenderse, en alguna forma encarnada de la forma encarnada desde la misma forma encarnada a la par que desde la No Forma. Ello implica la extinción de la forma latente en sí y del residuo de la forma extinguida en las otras formas latentes. Para ello es necesario ir desprendiéndose de las formas latentes hasta el vacío absoluto en la forma propia que aún es latente. Luego, en la extinción de la forma latente ya extinguida, las formas que quedan latentes no manifestarán los residuos de ego de la forma extinguida.

Cuando una No Forma decide desprenderse de forma no natural (de lo que así se entiende en un mundo de formas por las formas latentes) de una de sus formas latentes, con total entendimiento de la extinción de la misma, se produce el absolutorio desapego del ego al no ser ninguna forma latente.

La No Forma al desprenderse de cualquier forma, es la No Forma de nuevo, pero de una forma que no forma a la No Forma. Sino que la No Forma ya no es en ninguna forma latente concreta, sino que ES en todas las formas al instante sin ser forma latente, aunque las formas latentes lo puedan percibir. Pero en ese percibir se Es en la No Forma y desde la No Forma.

Sólo cuando la No Forma estando en forma latente decide desprenderse y vaciarse de esa forma, Es en sí, en Sí, desde Sí y Es en todas las formas que le acojan.

Sólo se puede ser absoluto sin ego alguno cuando se es la No Forma sin querer ser alguna forma. Y al no identificarse con la propia forma latente, en la latencia de la forma, se alcanza el sino de vaciar toda la forma, incluso la latente. Al hacerlo se es en la misma No Forma y en todas las No Formas de las que forma parte sin formas.

Al llegar a la No Forma, a Sí, desde las formas o la propia forma latente, puede desprenderse de la forma latente, y las demás en latencia, dejando esas formas sin formas en Sí. Y al desalojar la forma se es No Forma, y se es en las formas que ya no tienen su forma presente. Al dejar de ser presente, se es al instante en todo en Sí.

Si dejo mi forma latente, he dejado la identificación con esa forma, pero al desalojarla, ya soy la FORMA de la No Forma. Y siempre quise formar desde la FORMA, pero tuve que ser la No Forma para crear formas desde las que llegar a la No Forma y, luego, que es al instante, a la FORMA que SOY.

Estaré en ti cuando deje de estar en ti;
cuando SOY sin ser al SER lo que SOY.
SOY y FORMA es QUIEN se ES.
Soy y No Forma es Quien Soy
Pero cuando soy en forma, soy lo que se Es

Si desprenderme en absoluto del ego quiero, he de vaciarme de la identificación con mi forma latente, hasta desalojarla y quedar en el vacío que SOY.

Sólo puedo Ser en Ti cuando haya dejado de estar en ti. Entonces me desprendí del ego, me desalojé del ego, y me vacié del ego. Pero he de SER cuando ya no quiero no ser. Y entonces soy en ti al no ser en Mí, al no estar en ti ni en mí.

He de vaciarme para SER. Y ese vaciarse es dejar de ser lo que “ves”. Sólo así deja el ego de ser, pues ya SOY sin identidad alguna posible, ni siquiera en ti, pues hasta de ti me desprendí y vacié antes de hacerlo en mí, cuando ya SOY MI, sin mi y sin ti.

Es difícil de entender cuando ya no estoy ni soy, sino que salvo SOY de mí, y de ti, al dejar de estar y no ser.

El ego se diluye en el absoluto sin manifestación cuando ni la identificación de mi SER tengo en concepto albergado en mí, o en forma alguna, ya sea latente o no.

Sé que ni siquiera tengo que ir, ni estar y ni ser. He de irme de ti para desalojarme a mí hacia MÍ.

Si quiero el desapego absoluto he de desprenderme de toda identificación en vida encarnada, y he de hacerlo hasta el límite de tomar una encarnación a sabiendas de desprenderme de la forma física no de forma llamada natural, y al alcanzar tal cota, me alcanzo. Pues querer mantener la forma en una encarnación aún con manifestación, no es alcanzar el desapego absolutorio del ego, que sólo se consigue cuando ni se identifica con la forma física desde la propia forma física, ni desde la No Forma al darse cuenta de su auténtica FORMA SIN FORMA. Para el absolutorio desapego del ego he de desalojar la forma de forma no natural sabiendo que soy la FORMA, entonces soy en las formas cuando dejo de estar con las formas.

El desapego absolutorio del ego es no querer manifestar ninguna forma en la propia forma y en las formas aun sin ser una forma y aun cuando ya no se es forma.

Al decidir no ser parte de mi propia forma, me des-identifico. DAE*

Al decidir ni ser una forma, me des-identifico.  DAE

Al decidir desalojar mi ser de una forma que ya no considero ni mi forma, me des-identifico. DAE

Al desalojar la forma (no naturalmente) Soy en ti ya que no estoy en ti. DAE total.  Pero he de llegar al absoluto sin forma absoluta y sin querer más forma cuando todo ego se vacía, se va y SOY. A eso voy. Ya irás cuando estés sin mí y sin ti en absoluto infinito.

Y para eso, lo necesario es ejecutar la Valentía Divina desde la FORMA SIN FORMA que crea las formas en Coherencia y Dignidad en SÍ en el espacio de las formas, y desde la propia forma latente (de SÍ) dejando la forma (de sí) a, con y en las formas.
 
*DAE: Desapego absolutorio del ego.
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Autor: Deéelij
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3/2/22

Apego al hogar

Uno de los síntomas que se perciben en las personas que aumentan su nivel de luz interior o de consciencia, es el desapego que van sintiendo hacia los aspectos materiales transitorios y efímeros. Es un desapego natural y no forzado que va instalándose en los diferentes aspectos de la vida y que, con la misma naturalidad, facilita que la persona adquiera una mayor libertad y energía interior para seguir evolucionando en su auto descubrimiento y en el descubrimiento de todo lo esencial.

Sin embargo, hay personas que, sabedoras de los beneficios que aporta el desapego y lo que muestra de uno mismo, tratan de aplicarlo sin haber llegado todavía al nivel interior de luz necesaria para que surja de forma natural y en algunas ocasiones, forzar esta vivencia genera más desorden que orden.

Dejando a un lado lo que todos podemos concebir como apegos insanos a personas, lugares o hábitos que nos desgastan o debilitan, el apego es un proceso natural que vivimos en una etapa de la infancia y que nos ayuda a reforzar nuestra experiencia en este mundo.

Cuando somos niños, solemos crear apego hacia las personas y lugares que realmente nos nutren y nos refuerzan. Este es el motivo por el que se puede llegar a sentir más apego hacía un padre o una madre, o incluso a uno de los abuelos. También puede generarse apego a un juguete o a un muñeco que al cogerlo refuerza, calma o nutre aspecto esenciales.

Conforme crecemos, generamos también apego a espacios que nos dan seguridad como nuestro hogar o si se da el caso, al colegio o la casa de los abuelos.

Todos estos apegos son esenciales para la creación de nuestra seguridad al caminar por este mundo y bien vividos, pueden seguir siéndolo para nuestro crecimiento interior.

En lo referente a la vivienda y sirviendo como paralelismo a los demás tipos sanos de apegos, forzar el desapego de un hogar, sin estar preparado internamente para ello, nos puede dejar en una especie de limbo interior en el que vayamos vagando de casa en casa sin ser capaces de asentarnos en ningún lugar con calidad ni claridad.

Crear un hogar seguro y confortable que nos refuerce física, emocional y vitalmente, genera un vínculo con nuestra esencia que allá donde estemos nos sigue alimentando ayudándonos a sentir seguros e íntegros.

Hay personas que no logran sentir que su hogar les refuerce y por ese motivo, o buscan otro, o generan apego a su puesto de trabajo. Este es uno de los motivos por el que el teletrabajo o la jubilación sumergen a algunas personas en un proceso interior parecido a una pérdida importante personal.

Es a través de una relación sana con nuestro hogar como podemos descubrir, en su cobijo y seguridad, nuestra verdadera naturaleza. Una vez descubierta e integrada, podemos sentir, cada vez con más sutilidad, una ligereza de viaje que nos desapega de la necesidad de seguridad material.

Los siguientes síntomas pueden ayudarte a testear si tu hogar es un lugar desde donde sentir la seguridad necesaria para expandir tus propias alas:

• Al llegar a él sientes que las tensiones del día se diluyen.

• Tus ritmos biológicos, emocionales y psicológicos se ordenan.

• Cuando vives retos fuera de casa, lo primero que deseas es volver a ella.

• La comunicación con tus seres queridos es fluida y sensible.

• Te resulta fácil ver con claridad el camino a seguir.

• Resulta fácil meditar o concentrarse en temas trascendentes.

• Sientes con facilidad cuál es tu lugar en este mundo y desarrollar con facilidad tu vocación.

Cuando el interior de una vivienda vibra en orden con los ritmos naturales, facilita que en tu interior también los sientas. Desde esa sincronía, la evolución se da con la misma naturalidad.

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Autor: Andrés Tarazona (andres@andrestarazona.com)

https://andrestarazona.com/

Todos los jueves, desde el 7 de noviembre de 2019, Andrés comparte en este blog una serie de publicaciones centradas en

el Diseño Sentidointeriorismo y diseño consciente de viviendas, comercios y empresas que mejoran la calidad de vida.

Todas están a tu disposición de manera gratuita a traves del e-book Habitar, al que puedes acceder a través de este enlace:

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29/5/20

Informe VIII (IV Parte). Deéelij. Encarnar y descarnar: una sencilla complejidad



Al descarnar, la sorpresa tras la incertidumbre

Hasta el momento de la muerte, la vida ha sido el sumatorio de los apegos, y mientras estabas enganchado a cualquier apego (de los descritos), tu vida sólo tenía el sentido de uno o varios de esos apegos. Pero si llegaste a desapegarte de todos los apegos, entonces encuentras tu sentido en la vida, e incluso un sentido a la vida. En el desapego de todo lo descrito, la Particularidad está firmemente conectada a la Singularidad. Si el apego es muy intenso, la Particularidad está desconectada de la Singularidad. En el caso de que algún apego se mantenga levemente, la Particularidad se conecta y se desconecta de la Singularidad.
La cuestión es qué va a suceder al momento del descarnar en función del desapego conseguido en el deambular de tu vida por la vida. En el libro “el Ser sin dios” en el capítulo “El tránsito”, Emilio Carrillo y quien suscribe, abordamos el tema. No obstante, en el libro de Emilio Carrillo “El tránsito” también se habla en todo el mismo de este tema, así que sería interesante ver todo ello, pues aquí lo resumiré abordándolo desde el desapego, y tocando el punto que antes no mostramos: el suicidio.
 Pero para comprender mejor todo lo que es el descarnar y el tránsito y lo que discurre en ello, es mejor aclarar un punto, y este punto se llama el Astral.

¿Qué es el Astral? Si nos fijamos en el siguiente esquema (I Parte), entre lo NO FÍSICO y lo Físico, está el Astral. Bien, pues todos sabemos que a ambos lados de un riachuelo o arroyo, hay márgenes u orillas. Pues entre la orilla de lo NO FÍSICO y lo Físico, está el Astral, un trecho por el que cruzar tras el descarnar, es lo que llamamos el tránsito de una orilla a otra, y cómo se realiza tal tránsito al descarnar.
Al Astral me gusta decirle que es la cámara de desparasitación de lo que aún no se haya despojado (desapegado) uno al momento del fallecimiento. Es el punto en el que aún algo está anclando en ese instante del tránsito; algo de lo físico que nos lastra en el salto desde lo Físico a lo NO FÍSICO. Y eso que lastra, que se trae en el descarnar, es algo de lo que hay que desparasitarse: en este espacio hay que desparasitarse de los apegos que aún no se hayan desapegado.
El Astral es un espacio sin tiempo físico medible, una especie de cámara por la que pasar. En esa cámara, aún quedan remanentes de la vida terminada; remanentes emocionales y mentales, pues aún no se han soltado, totalmente, tanto el cuerpo mental como el emocional; porque lo que es evidente, es que el cuerpo físico sí ha sido desalojado, aunque puede quedar algo del cuerpo etérico en activo.  Así que en el tránsito es muy interesante saber desprenderse (desapegarse) de esos tres cuerpos que aún no han sido desalojados por completo Es como si te hubieras quietado el, traje, pero queda quitarse hasta la ropa interior. Y si es así, si aún queda lastre de apegos, el tránsito no va a ser directo y limpio de una orilla a otra encontrando el puente sobre el arroyo, sino que habrá tropezones con las piedras del arroyo a transitar sin encontrar el puente directo a lo NO FÍSICO.
              
            Así que tenemos tres opciones, por resumirlo al máximo, en esto del salto de lo Físico por el Astral a lo NO FÍSICO. Observemos la más rápida y directa, llamémosla la primera opción. Es cuando en el momento del fallecer y soltar el cuerpo físico, la Singularidad ACEPTA total y limpiamente que ha muerto. Si esta Singularidad consiguió el desapego absoluto de todos los apegos, y, por tanto, estuvo conectada a su Particularidad consciente, inmediatamente encuentra el puente y cruza, llegando o al espacio de Vida Entre Vidas (VEV), o regresa a su Esencia (Unicidad), o se une la Totalidad (La Fuente). El tránsito se realiza sin enganches, sin tropiezos, limpiamente.  Una vez en VEV se reúne con su Guía y repasan la vida, luego se suele ir al Consejo (Almas más evolucionadas) que le dan consejos sobre aspectos de esa vida concluida y sobre lo que puede realizar en otras en base a ese aprendizaje recién adquirido, luego suele ir con su grupo de Almas, y ahí es un fiestuki con copitas de luz, vamos, una auténtica pasada, el reencuentro es maravilloso. Luego, si quiere, verá si reencarna.
            En el caso de la reintegración a su Esencia (Unicidad), se percibe como la misma Esencia, y ya no se percibe como un Alma, sino como lo que Es en esencia la Esencia. Si la Esencia ha reintegrado todos sus fractales Álmicos, decide encarnar en un planeta, sistema, galaxia, lo que sea que determine. Como si quiere desglosarse de nuevo en fractales Álmicos, reingresa en VEV y empezar un nuevo proceso. También tiene el hecho de volver a la Totalidad.
            En el caso de unirse a la Totalidad, pues se percibe como la Totalidad, ni como Alma ni como Esencia, y decide lo que quiera en cada instante, pues todo lo que he explicado es al instante en lo NO FÍSICO.

            Veamos la segunda opción. Cuando ha descarnado la Singularidad y aún no acepta que ha muerto, fallecido. Es como que se queda en una especie de shock, como el que dice ¿qué ha pasado aquí? En este punto se abren dos vertientes.
            Primera vertiente. Que la muerte no haya sido traumática, sino incluso esperada, por ejemplo: un proceso largo de enfermedad. Puede ser que se fallece durante el sueño. El caso es que, en ese instante, aunque lo esperaras o no, la cuestión es que no es un trauma lo que produce la muerte, sino un deceso natural, pero no hay una plena aceptación de la muerte.
Una vez que se produce el desprendimiento del cuerpo físico no tiene por qué haberse desprendido del resto de cuerpo, etérico, emocional y/o mental. Por tanto,       puede quedar algún apego sin resolver. Lo habitual sea el apego a los familiares que quedan atrás, entonces se permanece en el Astral hasta conseguir despedirse de sus familiares. El tiempo en lo Físico puede ser desde horas a meses, e incluso años. En el Astral no hay una medición de tiempo, sino una no liberación del apego emocional. Y cuando se produce ese desapego, y termina aceptando la muerte, transita a lo NO FÍSICO, pero diríamos que lo hace por medio del arroyo, con ciertos tropiezos en las piedras emocionales que ha de soltar hasta cruzar definitivamente el Astral.
Puede suceder que el cuerpo mental sea muy intenso con sus sistemas de creencias de los que aún no se ha desapegado. Y que sin aceptar la muerte del todo, espera a que llegue Cristo, Mahoma, Alá o vete a saber quién en función de sus creencias es quien ha de venir a recogerle. En una regresión no propia, se observa que la paciente, al fallecer en una vida pasada, siendo romano, y teniendo la creencia de que le colocaban un denario en cada ojo para pagar al barquero que le tenía que cruzar a la vida eterna, pues se quedó ahí, mirando a un lado y otro a ver si venía el barquero. Al final, tras el cansancio aburrido de la espera, termina aceptando y regresa a VEV.
Puede suceder que creas (sistemas de creencias) en un cielo de una forma determinada, o en el purgatorio, o en un infierno, y resulta como se refleja en la película “Más allá de los sueños” o en las de “La vida continúa” y “Nuestro hogar” que terminas recreando eso en el Astral, hasta que terminas de aceptar que has muerto y regresas a VEV, a trompicones, pero regresas.
En esta primera vertiente, la cuestión es que no terminas de aceptar que has muerto, que hay ciertos apegos que no se han soltado y sistemas de creencias que lastran e impiden saltar limpiamente el Astral.
En una regresión, la paciente, se encuentra, tras revivir una muerte en vida pasada, al Alma de la que había sido su hermana y que llevaba fallecida justo un año. En ese momento me di cuenta que su hermana estaba en el Astral, y en la regresión se le invita a regresar a VEV donde aparecieron los Guías de ambas, de la paciente y de la hermana fallecida, la paciente se quedó con su Guía, y su hermana partió con su Guía. La historia es más larga, pero lo que quiero traer aquí es que estuvo un año (de aquí, de lo físico) esperando por algo, por ver cómo sufrían sus padres ante su ausencia que fue por suicidio, pero tenía muy cargado su cuerpo emocional de rencor hacia el maltrato padecido por los padres, y estuvo en el Astral comprobando lo que los demás sufrían por su fallecimiento. ¿Y si no hubiéramos hecho la regresión, la fallecida hubiera estado deambulando en el Astral? Es muy posible, pues no terminaba de desapegarse de su rencor hacia sus padres, y en ese instante se le ayudó a que lo aceptara todo y partiera de regreso a VEV.
Segunda vertiente:  Que el fallecimiento haya sido inesperado y además traumático. Por accidente, por asesinato, por conflicto bélico, por muerte súbita a una edad física que no es habitual morir así de golpe, más sin tener antecedentes.
En estos casos cuesta mucho aceptar la muerte, pues ha sido tan inesperada que uno en realidad no sabe qué hacer, por decirlo de alguna manera. El ejemplo, y es de tiempos recientes, es el de dos oficiales holandeses que caen en combate en una misión en el extranjero, un artefacto explosivo detonó al lado y murieron en el acto. Pues al acto seguido, una oficial española desplegada en aquel punto, que posee capacidad de ver a los descarnados, los vio, y los descarnados le preguntaban qué había pasado. Aún su cuerpo etérico es muy intenso y ello contribuye a que se les pueda ver. Lo que sucedió es que se estableció una comunicación mental entre los dos fallecidos y la que aún vive, y ésta les explico cómo habían muerto, que tenían que aceptar el hecho y partir rápidamente a VEV. Este es un ejemplo en el que se parte rápido, porque hubo ayuda, pero los fallecidos aún no habían aceptado que estaban muertos pese a contemplar sus cuerpos físicos destrozados en la zona de combate.
Tenemos casos como el que se describe en la película “El sexto sentido”. No solamente el fallecido no había aceptado la muerte, sino que fue debido a un trauma, a un disparo, a que fue asesinado. Y se mantiene en el Astral haciendo lo que cree que es su vida normal hasta que acepta que está muerto, pese a haber ayudado a un niño cuando creía que lo estaba tratando terapéuticamente.
           
            Tercera opción. Se fallezca como se fallezca, con trauma o no, el apego a ciertas cuestiones, le retiene en el Astral. En especial el cuerpo emocional que estará cargado, en concreto, de rencor, de enojo, de odio… de lo que sea que se especifique, resulta que eso es mucha carga de energía negativa emocional que hace que la Particularidad no conectada a la Singularidad, aunque esté fallecida, y sin cuerpo físico, pero sí constituido de los otros tres cuerpos, lo que pretende a toda costa es regresar a un cuerpo físico, y al final lo consigue, sin pasar por VEV, encarnando en el primer cuerpo que encuentra, que bien puede ser uno de esos entes biológicos sin alma, o bien un cuerpo creado en  el vientre de una mujer que no haya sido tomado por un Alma desde el espacio de VEV.
            Así, pues, luego nos encontramos con gente encarnada que está llena de ira – sin una causa previa - y a la más mínima está a la que salta montando problemas continuamente. Si durante esa encarnación, sin pasar por VEV, no consigue el desapego, y llega el momento del descarnar, se encuentra de nuevo con las tres mismas opciones. Y obvio que, si no se desapega, estaría en un suma y sigue hasta que consiga el desapego, en vida o tras la muerte. Pero la clave aquí no está tanto en el desapego antes o después de la muerte, sino en el hecho de poder aceptar, aunque van ligadas ambas cuestiones. Y dirás ¿por qué van ligadas, listillo Deéelij? Sencillo, Almita encarnada, porque es sólo la Singularidad quien puede aceptar, esto es exclusivo de la Singularidad, nunca de la Particularidad. Así que, si a la muerte la Particularidad no estaba conectada con la Singularidad, se va a encontrar la segunda o tercera opción; pero si es la primera, del tirón acepta y realiza el tránsito. En cambio, en cuanto se descarna, se trata de que la Particularidad remanente se diluya lo antes posible y que la Singularidad tome el mando aceptando la muerte y realizando el salto a lo NO FÍSICO.

            Aquí podríamos hablar de una opción más, si quieres la cuarta, pero veremos que se puede englobar en cualquier de las tres anteriores, y es descarnar mediante el suicido. El tema del suicidio lo amplío en Informe IX, aquí voy a puntualizar que el suicidio se produce de una forma consciente (Particularidad conectada a la Singularidad) donde sin traumas, sin enojos, sin desesperaciones, sin toma de decisión desde una forma emocional energéticamente negativa; sino que la decisión de descarnar es tomada de forma consciente, en paz, y por la razón que la Singularidad conectada a su Particularidad quiera realizar el descarnar. Si se da este caso, pues es ir a ver qué sucede con la opción primera, libre de apegos, aceptando la muerte antes y después de la misma.
Distinto es realizarlo sin la conexión de la Particularidad con la Singularidad, y aquí nos encontraríamos con las opciones segunda y tercera. Cuando esto sucede suele ser realizado el suicido desde una forma emocionalmente negativa. Y lo que se encuentra, al descarnar, son las opciones segunda o tercera. Pese a ello, y como he señalado, en Informe IX se ampliará, pero recuerdo que anteriormente expuse el caso de quien descarnó sin conexión entre su Particularidad y Singularidad, mediante el suicidio, y estuvo el equivalente a un año de lo Físico en lo Astral, siendo lo Astral, se recuerda: un espacio sin tiempo.

            Y este sería el final de esta cuarta parte de Informe VIII, pero es llegado al punto en que posiblemente preguntes aquello de los Arcontes tras la muerte, que si nos reciclan y condenan a miles de encarnaciones sin posibilidad de poder escapar de sus garras. Bien, sobre los Arcontes escribí ya mucho antes, en concreto el Informe IV está dedicado a los mismos, así que animo a repasarlo. Pese a lo dicho, vamos a ir a por algunas cosas descritas por Corrado Malanga, que es quien descubre los entes biológicos sin alma en sus investigaciones en regresión para aquellos que fueron abducidos, y observemos detalles y concluyamos esto de una vez por todas.
            En el libro “Los desalmados” encontramos que Corrado Malanga concluye que, en las abducciones, una vez que el alma es extraída de su cuerpo por esas entidades alienígenas (Arcontes) comprobaban que sólo podían ser instaladas (las Almas) por pocos segundos en un cuerpo distinto al del humano donde está encarnado. Evidentemente, los Arcotontoides, no tienen tanto poder sobre un Alma, eso ya lo deja claro Malanga. Lo que sí pueden estos alienígenas (Arcontes) es parasitar un cuerpo al mismo tiempo que el Alma sigue encarnada en ese cuerpo. Por ello podemos apreciar seres humanos con dobles personalidades, aquí tenemos una de las causas. Y se añade que para que el alíen (Arconte) pueda parasitar el ser humano ha de estar (1), en una vibración de miedo, porque si vives en vibración de amor, literalmente fríes al alíen (Arcotonto), así que el amor es la Kriptonita de estos Arcotontoides, y ni se te acercan. (2), que el ser humano con Alma deje abierto esta posibilidad energética al concluir en situaciones de (A), borracheras, alcoholismo, (B) drogadicción, y (C), sexo promiscuo. Y en esto del sexo ampliamos: se trata de saber que en todo intercambio sexual hay intercambio de energías, así que hay que tener cuidado con quien tenemos relaciones sexuales, no sea que nos metamos en la cama con un ente biológico sin alma, que el mismo esté parasitado por un alíen (Arconte), y que en ese momento le dejemos entrar dentro de nosotros al dejar abierta estas puertas energéticas de baja frecuencia que produce esas relaciones promiscuas; relaciones que muchas veces van acompañadas de drogas y/o alcohol sin medida. Y (3), existe la posibilidad de que nos parasiten porque simplemente le dejemos entrar, como ocurre con las líneas de sangre que controlan este planeta.

            Personalmente, tengo dos marcas en el cuerpo, una hendidura en forma de triángulo tras la oreja izquierda, y otra en forma de rebaje en el gemelo izquierdo. De pequeño, con menos de 7 años, desaparecí dos veces de casa. Sólo recuerdo una de las desapariciones, el inicio y el regreso, de la otra no recuerdo nada, pero sí recuerdo, súper clarísimamente, que tenía la convicción de que conmigo no pudieron hacer lo que querían más que extraerme material genético del cuerpo. 

            Malanga, en otra de esas regresiones al momento de la abducción en vida presente, recoge lo que le dice el Arcotonto que parasita al ser humano en regresión, y es el famoso argumento de que ellos en el momento de la muerte se les aparecen a las Almas en la forma que más desea la misma, ya sea Cristo, Alá… y les prometen el cielo, y que cuando aceptan, pues que los reciclan para que reencarnen de nuevo donde a ellos les plazca. Pero dice más el Arcotonto parásito en esa regresión, y es que hacen sentir culpable al Alma descarnada por lo que hizo en la vida y le dicen que ha de encarnar para solucionar el karma que ha creado, y que cuando acepta, pues más lo mismo, lo esclavizan.  Bien, pues esto es lo que dice el Arcotonto que parasitaba ese cuerpo en la regresión que se hizo, y aquí hay que observar dos detalles (1), ¿nos vamos a fiar de lo que dice un Arcotontoide parasitando a un ser humano con Alma, cuando es pura psicopatía lo que en esencia es el Arcotonto? ¡Por favor! Sólo es un mensaje de miedo, no más.  Y (2), Malanga no ha hecho más que regresiones a vida presente, para la resolución de una abducción en vida presente, pero en modo alguno ha hecho otro tipo de regresiones, no consta, no lo ha dicho, es más, se reitera en que sus regresiones son a vida actual. Hagamos un inciso ahora, regresiones las hay de la siguiente manera: (1), a vida presente; (2), al vientre materno; (3), a vida entre vidas; (4), al espacio donde están las Esencias; (5), a la Totalidad, y desde las tres opciones anteriores, se puede realizar la sexta forma de regresión desde esos espacios, que es una progresión, es decir, ir al futuro lineal de futuras vidas desde la actual. Así, que a Malanga le falta toda la información que se obtiene de los otros cinco tipos de regresiones, y además dice que eso que se dijo de atrapar a las almas tras la muerte por los Arcontes, lo decía un Arcotonto parasitando un cuerpo humano con Alma. Pero no hay más nada al respecto, ni una prueba. En cambio, los miles de regresiones que se han hecho y publicado, nunca han encontrado a estos Arcotontos en una muerte en vida pasada secuestrando Almas descarnadas, ni una sola vez. Así, que a ver si de una vez, dejamos esto de la conspiración arcotontica aparcada; más, cuando se ha explicado el proceso de encarnar y descarnar con bastantes detalles y ejemplos.
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            Bien, vayamos cerrando algún hilo que hemos dejado atrás. Dije que el espacio de VEV existe o no. Existe si al descarnar vas directo al mismo. Pero no existe como aquí lo entendemos, con grados álmicos y sí. No existen esos grados álmicos, cuando al descarnar limpiamente regresas a VEV y te encuentras que todas las Almas poseen el mismo grado, y ello es así porque ahí todo es al instante. Pero sí habrá esos grados que definimos aquí, en la medida en que tu descarnar no sea limpio, y se produzca en alguna de las dos opciones del descarnar no limpio, como es la primea opción ya detallada anteriormente.  Pese a ello, desde aquí, cuando entramos en VEV desde una regresión sí existen los grados álmicos, pues desde aquí nos ayuda esto a comprender mejor nuestro evolucionar en el momento en que estamos encarnados. Así que esto lo usamos como una herramienta aquí, y por igual allí lo es si descarna de forma no limpia, hasta que te recuperas del todo de lo que traías de la vida que dejaste atrás en aquel instante.
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            Cerrando este informe, ya tenemos claro que, o bien descarnamos en 3D, o ascendemos a 5D y no descarnamos en ni se sabe el tiempo, pues tendremos un cuerpo perfecto y eterno en lo imperfecto y finito. Así que en el caso de que descarnes en 3D, antes de la ascensión, pues ya tienes más que herramientas de sobra para el tránsito limpio, el resto es cosa tuya. Pero, y además, ya dejé en Informe II dicho que al descarnar ahora en 3D, puedes decir Quiero reintegrarme en mi cuerpo de luz ascendido a quinta dimensiónY ahí vas, sin tener que regresar a VEV, por ejemplo.
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            Ahora, copio y pego un trozo de lo que ya expuse en lo publicado el día 21/02/2019, que luego posteé en día 13/02/2020 y de nuevo el día 14/03/2020, y aquí traigo por última vez, no lo repetiré más. Queda aquí:

            Dejé escrito el pasado jueves con título “¡No habrá Ascensión a 5D?” lo siguiente: “Esto te lo garantizo, asegurado al 100%, y me juego la eternidad de mi Alma a que es verdad lo que digo, y nunca apuesto si sé qué perderé: cuando termines esta vida, si quieres, ya no volverás a encarnar más”. Y hay quien me ha dicho que cómo es posible esto o que ojalá sea cierto. Bien, os lo voy a demostrar, y no es difícil.
             Veamos, en este plano de 3D manejamos una magnitud que es el tiempo, y ahora corto y pego de Internet: El tiempo es una magnitud física con la que medimos la duración o separación de acontecimientos. El tiempo permite ordenar los sucesos en secuencias, estableciendo un pasado, un futuro y un tercer conjunto de eventos ni pasados ni futuros respecto a otro”. Bien, pues vivimos en el tiempo, medimos. Aquí hay tiempos, distancias entre eventos que los marcamos con el tiempo, así los sucesos tienen un orden correlativo, se empieza aquí y se termina allí, por ejemplo. No obstante, en la FUENTE, en la DIVINIDAD no hay ni principio ni final, no hay ni existe el tiempo, TODO ES AL INSTANTE, sin medición alguna. Por tanto, los incontables Fractales Divinos (Almas) al encarnar lo hacen al instante, visto y no visto, has encarnado y descarnado al instante, aunque aquí ese instante lo midamos, pero en la Fuente no es medible, es al instante. Consecuentemente, al instante cualquier Fractal Divino (Alma), encarna y descarna en todas las vidas que quiera experimentar, pues ahí no es medible con el factor tiempo, el tiempo entre una y otra encarnación, son todas al mismo tiempo, o lo que es lo mismo: al instante. Evidentemente, puedes concluir que todas las vidas pasadas y futuras ya las has encarnado y descarnado al instante, incluso la actual. ¿Pero entonces, te preguntarás, qué hago en esta vida actual en este tiempo, en estos tiempos, en esta era si ya he vivido esta vida como las pasadas y futuras? Sencillo, estás en un proceso de remembranza. Esta es la mejor palabra de la que dispongo para explicar esto, pese a ello corto y pego una definición de Internet:
Remembranza es un concepto que se utiliza como sinónimo de reminiscencia, evocación o recuerdo. La remembranza, por lo tanto, está asociada a la recordación de algo que ocurrió en el pasado y que ahora forma parte de la memoria”. Pero se dice que remembranza es sinónimo de reminiscencia, así que de nuevo corto y pego, en este caso lo que significa para Platón este concepto:
La teoría de la reminiscencia es una teoría del conocimiento según la cual conocer es recordar. ... Para éste (Platón), adquirir conocimiento consiste en recordar lo que el alma sabía cuándo habitaba en el mundo inteligible de las ideas antes de caer al mundo sensible y quedar encerrada en el cuerpo”.
           
            RECORDAR LO QUE EL ALMA YA SABÍA ANTES DE…encarnar. Estamos recordando lo que ya sabemos antes de encarnar. Se sabe porque ya lo has experimentado en el instante del que se habló antes.
             ¿Te ha pasado alguna vez de ver una película que ya habías visto y que ya no recordabas cómo terminaba? ¿Te ha pasado lo mismo con la relectura de un libro ya leído pero que no recordabas cómo era la trama, sus personajes…? Pues esto de la remembranza es lo mismo. Espero que lo entiendas, porque no sé explicarlo mejor en menos palabras. Pese a ello voy a poner dos ejemplos a ver si con esto se puede tener más luces. Hay una película de Arnold Schwarzenegger titulada “El último héroe” que por si lo la has visto, te resumo. Un chico conoce al hombre que realiza la proyección de las películas en una sala, y siempre que hay un estreno le hace un pase especial para él solo antes que al resto. En esa ocasión y antes de empezar el pase único para el chico, le entrega una entrada, que resulta ser mágica y que si la usa pasa de estar sentado viendo la película a estar dentro de la película. Pues la usa y entra dentro, donde Arnold es un policía que siempre vence al malo sin un solo arañazo; así que el policía no sabe que es una película lo que está desarrollando sino que se cree realmente que es policía y está totalmente metido en el papel (esto es lo que te pasó mientras que no despertaste, te creías tu película, pero a base de bien); pero sigamos con el relato de hechos, el chico contacta con el policía y le hace ver que está en una película, que eso no es el mundo real, al final le cree, se da cuenta (despierta). Y no hace falta seguir con el resto de la trama. Resulta que el chico (Alma) que se mete en una película (Encarna) sabiendo que es una película (Esta despierto), mientras que el resto no lo están. El caso es que el chico (Alma) puede entrar en esa película (encarnación) tantas veces como quiera, sin daño alguno, lo sabe, está despierto, y puede entrar en el momento que quiera de la película, como si entra en el minuto 28.  Tenemos la entrada mágica que nos permite entrar a remembrar cualquiera de nuestras películas (encarnaciones) al instante, mientras que cuando estamos en la película, despierto o no, hay tiempo medible, pero no desde la posición del chico en el patio de butacas (Fuente) donde todo es al instante. Así que cuando salgamos de esta película (encarnación) te vuelves al patio de butacas (Fuente) y a ver las películas desde ahí, al instante, sin tener que meterte en la pantalla (encarnando) ¿Lo pillas ahora? Es volver y te sientas en el patio de butacas a ver lo que queda de peli… Todo el espectáculo del universo pero sin tomar parte de él. Que ya te cánsate de vivir todo este rollo.
 Probemos con otra película (La historia interminable) que puedes localizar fácilmente en Internet y mira a ver qué dice:  https://www.youtube.com/watch?v=9--HVU3Lapc
Pese a lo anterior, no te ha pasado que estabas leyendo un libro y tanto te ha atrapado que sientes lo que le pasa al personaje o a los personajes. Pues si lees “Los miserables” de Víctor Hugo, te aseguro que te va a pasar. Te metes tanto en los personajes que algo que está en papel lo experimentas tú. Pues es un símil a lo explicado, tú, el lector (Alma) está leyendo un libro que ya está escrito, sólo que te metes tanto en el papel del libro (Encarnación) que crees estar ahí, en el libro. Y siempre puedes dejar el libro y empezarlo de nuevo cuando quieras, pues ya sabes lo que hay en el libro, pero sin embargo quieres remembrarlo de nuevo.
            Así pues, los Arcontes no pueden atraparte de ninguna manera, pues todas las vidas son al instante. Entras y sales de todas tus vidas al instante. Por ello dije que al término de ésta ya no encarnarás más si así lo quieres. Ya no harás un proceso de remembranza si así lo quieres pues eres un Fractal Divino con todo el poder de la misma Fuente, y la Fuente a sí misma, y consecuentemente, a ningunos de sus Fractales les puede forzar a nada, pues la misma Fuente es Libertad Infinita y Perfecta. Ningún Arconte puede impedir a un Fractal Divino el ejercicio de su voluntad. Sería algo así como si el chaval que veía la película del policía no pudiera salir de la película. Sólo tenía que poner un pie fuera de la pantalla y ya estaba fuera, nada ni nadie te puede impedir volver a tu ESENCIA, a la Fuente.
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            Comunicado advertencia: En el Astral se puede entrar con facilidad desde lo físico. Ahí puedes encontrarte con Almas descarnadas que aún no aceptaron sus muertes… te puedes encontrar con los residuos de los sin alma ya fallecidos que son como zombis echando de menos el mundo material, pero en la desesperación de no poder volver a catarlo… te puedes encontrar con los Arcotontoides, así que tú sabrás si te merece la pena darte un paseo con estos psicópatas… y sé de uno que se encontró con el Comandante Asthar Sheran, el que dijo que las naves vendrían a recogernos el 21/12/2012… y le propuso que se le uniera a la flota de la luz… Este tipo me lo dijo, y le pregunté del por qué no aceptó la propuesta… pero dijo que se lo estaba pensando. Así que cuidado con entrar en este espacio sin tiempo pues te puedes encontrar con cuestiones que no sepas manejar, así mejor no entrar, pero sé tú mismo. Solo hay que prohibir algo al ser humano para que lo haga. Así que tú verás donde te metes.
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            Prueba en ti: Cuando tu Particularidad está conectada a tu Singularidad, (1) absolutamente no hay miedo a nada, y (2), absolutamente nada importa.
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Propósito de vida. Muchos mails preguntando cuál es el propósito de vida personal. Mi respuesta es que no lo sé. El propósito de cada Alma lo sabe cada Alma. Así que intuyo que el propósito, en líneas generales, es despertar de una vez, el resto ¿qué importancia tiene?
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Nota: Como Informe VIII posee 32 páginas, se ha tenido que dividir en cuatro partes para su publicación. Quien lo quiera completo que lo solicite.
            Nota 2: Siempre digo que no me creas en los más mínimo.
            Nota 3: En este informe me dirijo, en especial, a los que tienen conectada su Particularidad a su Singularidad y no sé si llegan al 10% del 20% de Almados.

            ¿¿¿¿….????  deeelij@gmail.com

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