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3/3/15
Gestionar el No Hacer
Hablar más
sobre el No Hacer se me antoja necesario. Así, pues, voy a bajar un poco más al
ruedo y proponer una nueva forma de Hacer el No Hacer, desde el Ser.
Esto del No
Hacer no quiere decir que dejes de hacer cosas, como es el aseo diario, tu
labor acostumbrada, colaborar con las responsabilidades propias del ámbito
donde vives, sea el familiar donde cada cual se encarga de ciertos aspectos de
la convivencia en común.... Tampoco se trata de que dejes de atender el cuidado
de tus bienes, como por ejemplo el mantenimiento del vehículo, su puesta en
marcha, arreglar un enchufe… Y así podríamos poner otros muchos ejemplos ¿se
entiende esto que es muy material y nada etérico o espiritual?
Por un lado
de trata de que ese No Hacer que es el hacer de antes, sea gestionado (palabra
clave) desde un paradigma distinto que a la vez constituye una nueva visión de
triple enfoque.
-
(1) Por un lado es seguir
haciendo lo que tengas que hacer pero sin que ese hacer tenga un sentido
encaminado al regodeo del Ego. Regodeo que se puede localizar en esa búsqueda
de algo como encontrar desde lo que se hace, en lo que se hace y desde lo
externo en ese hacer: reconocimiento, éxito, fama, admiración, veneración,
aplausos… Es decir, haz lo que tengas que hacer sin la búsqueda de medallas. Es
un Hacer desde un No Hacer embarcado en una búsqueda para que te coloquen
el galardón. Pero si llega, que no sea eso lo que te impulse; tan solo se
acepta y listo, pero que el ego no se recree en eso de “qué bueno soy” y “qué
bien lo hago todo”. Por tanto, el Nuevo Hacer es un No Hacer buscando algo,
esperando algo, sólo un hacer porque es lo que en ese momento toca hacer, pero
sin que el hacer sea confundido con que eso que se hace es lo que eres. Porque
si el hacer es para tener, dejas de ser y te conviertes en ese tener algo
externo con lo que le encanta comulgar el ego.
-
(2) Ese cambio en el No
Hacer incluye un nuevo punto de vista muy distinto al de antes. Si bien en el
pasado el hacer se hacía por que era lo que se debía, insisto: por un DEBE
hacerse de esta o de otra manera, ahora lo que toca es que ese hacer sea un No
Hacer acorde a aquel viejo parámetro del DEBE hacerse según dicen que se DEBE
HACER, pues si se hacía así, se hacía sin libertad, se hace (o se hacia)
mediante las normas, siempre cuestionables, del costumbrismo social en el que se
vivía o se había educado. Y hacías de una manera en un lugar y de otra en otro,
lo que obedecía, evidentemente, a un hacer el mismo quehacer de dos formas distintas
ante ambientes distintos; y eso, obviamente, llevaba a un distorsión en un@ que
se palpaba en ofrecer personalidades distintas a la propia, o lo que es lo
mismo: un@ tenía comportamientos dispares ante la misma realidad dependiendo de
con quien se estuviera o dónde se realizara tal quehacer, que era un hacer
condicionado y no libre. Y si no era libre (tal hacer), eras esclavo de un quehacer
(hacer) no propio. Por tanto, ahora con el No Hacer, aquello, sale el nuevo
hacer desde un No Hacer para agradar o porque se DEBE hacer según se diga (por quien o quienes) de una u otra
manera. Y sí tú nuevo No Hacer es espontáneo, propio y exclusivo, y dejas de
imitar patrones viejos, caducos y estériles que le son propios al ego. Y al
hacer eso, Eres en un No Hacer propio, no en un hacer desde el punto de vista
externo.
-
(3) Una vez que se dan los
dos puntos anteriores, sea cual sea el primero, el otro sale instantáneamente,
y este tercero sale al poco. Pues cuando el No Hacer como antes se esfuma,
salta tú verdadera esencia, tu Ser. Y al Ser tú en verdad, tu nuevo hacer NO
tiene que HACER nada en especial, sino lo que le place hacer por el hecho de Ser.
Al llegar aquí, los dos puntos anteriores se fusionan en uno solo, y éste le
conforta y conforma desde la confianza plena en Un@ al Ser Quien se Es sin
necesidad de Hacer en función de patrones externos o buscando premios. Y cuando
ni se pretenden halagos en tu nuevo No Hacer,
ni se hace porque así se debe hacer, sino que lo haces porque quieres
hacerlo en un puro placer, obtienes fe en Ti, seguridad en Ti y confianza en
Ti. Y teniendo todo esto, ¿qué vas a hacer? Te lo digo: No Hacer lo que no sea
de plena voluntad, con total libertad y desde una confianza sin igual, pues ya
te tienes en Ti, no en el Ego que busca tener y tener en el hacer si parar y si
acierto o concierto para ser algo sin dejarte Ser.
Finalizando,
pues esto está más que claro, ¡digo yo ¿no?!: el No Hacer o el Hacer Nuevo, lo
puedes sustituir, conceptualmente hablando, en cómo gestionar tu Ser cuando
quiere Hacer e incluso No Hacer.
Se trata,
obviamente, que a partir de ahora GESTIONES tu Hacer y No Hacer desde tu Ser, o
que GESTIONES desde tu Ser lo que quiere Hacer y No (Hacer). O mejor: que te
Gestiones en tu Ser sobre lo que quieres Hacer o No Hacer, y así todo es una
NUEVA GESTIÓN DE TU SER, sin más tener que hacer o no hacer.
Y si esto se cambia, la Gestión del No Hacer
ya está en Gestión gestionado desde tu Ser.
Conclusión, si se quiere: no es ya si Haces o
No, sino cómo Gestionas tu Ser desde Ti en tu nuevo experimentarte para Hacer o
No Hacer, pero desde la Gestión en voluntad, libertad y confianza en tu Ser sin
un tener nada especial que Hacer o No (Hacer).
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Autor:
Deéelij
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2/3/16
Ego y No hacer
El Ego y el No hacer
son dos cuestiones totalmente distintas, incluso opuestas. Con ésta entrada,
que pretendo sea breve, quiero mostrar la evidencia del Ego, y al quedar desnudado
el Ego, sale el No Hacer. Tranqui, lo verás al final, digo yo.
¿Cómo localizar las manifestaciones del Ego con total
evidencia? Es muy simple y espero que se entienda por lo escueto que es, pero
es que el Ego es escueto, aunque lo “magnifica” todo. Al Ego lo puedes ver en
cualquiera de las siguientes manifestaciones, tanto externas (hacia los demás)
como internas aunque no las exteriorices, pero puedes localizarlas en ti en
cuanto salten. El Ego tiene las patas cortitas, como la mentira, así que se le
puede pillar cuando se dan las siguientes concreciones:
-Siempre le importa tener razón.
-Siempre le importa quedar por encima.
Obviamente, cuando yo (el
ego) quiero tener razón, la tenga o no, pero quiero tenerla y me empeño, me
empecino y no paro hasta que me la den, eso es Ego. Pero esto implica que al
querer tener razón, como sea, quiero quedar por encima de la otra parte. Así
que cuando se da la primera particularidad se da la segunda, y viceversa.
-Siempre le importa quedar bien, o no mal.
-Siempre le importa el qué dirán.
-Siempre le importa algo o alguien por interés (interés ególatra: no
es generoso).
Al igual que antes, cuando quiero quedar bien o no quedar mal,
es porque me importa lo que piensen de mi, y como me importa lo que piensen de
mí, me interesa quedar bien o no mal, y en eso resulta que muestro una manera
de comportamiento según me interese quedar bien aquí o allí, con éste o aquél.
Y aquí pasa lo mismo de antes, cuando una de las tres se produce, van ligadas
las otras dos.
Así de simple es localizar el Ego. Pero si quieres más, te
amplío. El Ego se basa en dos verbos, aunque hay uno que está ligado a otro. Veamos
el primero:
-El Ego necesita tener razón
-El Ego necesita quedar por encima de lo que sea.
-El Ego necesita quedar bien o no mal.
-El Ego necesita la aprobación de los demás al importarle el qué
dirán.
-El Ego necesita a los demás porque les interesan por algo.
Este sería el verbo necesitar, desde el que parte con
contundencia el Ego. Pero también lo hace desde otro compuesto, como dije. El
Ego desea, siempre desea. Sí, es el verbo desear. Pero se le añade el verbo
debe, no el verbo deber, así que no hay confundirlos. Veámoslo:
-El Ego desea (y debe) tener razón
-El Ego desea (y debe) quedar por encima de lo que sea.
-El Ego desea (y debe) quedar bien o no mal.
-El Ego desea (y debe –conseguir-) la aprobación de los demás al
importarle el qué dirán.
-El Ego desea (y debe) a los demás porque les interesa por algo.
¿Visto esto? Pues puedo mostrar algo más de cómo localizar al
Ego. Ahora toca algo aún más sencillo de apreciar. Cuando el Ego está en eso
de:
-Siempre le importa tener razón.
-Siempre le importa quedar por encima.
Ejecutado con el verbo
necesitar o el desear (y el debe) lo que puedes notar es que hay terror
a no tener razón y consecuentemente no poder quedar por encima.
Pero cuando el Ego está en
lo de:
-Siempre le importa quedar bien, o no mal.
-Siempre le importa el qué dirán.
-Siempre le importa algo o alguien por interés (interés ególatra).
Ejecutado con el verbo que sea, fundamentalmente aquí sale más
el desear y el debe, lo que aparece es algo tan común y consabido como lo
siguiente:
-Miedo (o pánico)
-Vergüenza
-Y culpabilidad.
Y cuando se da una de las anteriores, sale las
otras dos, así de simple.
El Ego siempre es una
máscara o miles de máscaras. Y es que el Ego se esconde detrás de la máscara
del comportamiento que has de mostrar según interpretes una serie de papeles.
Papeles tan sencillos como el de “ahora me comporto como madre/padre. Ahora me
comporto como hij@. Ahora me comporto como ti@.
Ahora me comporto como Abuel@. Ahora me comporto como el jefe, como el
compañero de trabajo, como el presidente de la comunidad, como el mecánico o
ingeniero que soy… y así sucesivamente.
El Ego es lo que he
evidenciado. Y cuando te quitas el Ego, lo que aparece es autenticidad; y, por
tanto, te muestras tal y como eres, estés donde estés y con quien estés Eres
veraz, sin fingimientos, sin componendas, sin intereses sin figuraciones, sin
medianía, sin costras ni aditamentos. Entonces eres tú siendo espontáne@,
despreocupad@ y alegre.
Y cuando el Ego se ha ido,
cuando te has quitado sus múltiples máscaras, cuando no has de dar
explicaciones ni excusas, ERES. Y al Ser siendo lo que ERES, tu nuevo hacer es
el No Hacer de antes con el Ego. ¿Pillado?
Pues por si no se ha pillado
del todo mira la diferencia con Ego y sin Ego qué es lo que se puede ofrecer y
manifestar:
+Con ego: Incoherencia, Incomprensión, Inseguridad, Intranquilidad,
Impaciencia, Pre-ocupación, Quejas y juicios, Miedo, Hacer antiguo, Querer (como
mucho, se quiere).
+Sin ego: Coherencia (en Sí), Comprensión (en Sí); Seguridad (en
Sí), Tranquilidad (En Sí), Paciencia (en Sí), Ocupación (en Sí), Aceptación (en
Sí), Libertad (en Sí), No hacer nuevo (en sí), Amar (aquí se sabe Amar).
De verdad que
no sé explicarlo más claro. Es evidente lo que muestro. Si quitas estas pautas
de comportamiento que definen el Ego, dejas de definirte mediante sus máscaras
y empiezas a Ser Tú Mismo en un nuevo Hacer, que es el No Hacer sin el hacer
del Ego.
¡Ea! Y quería ser breve. Ufff, menos mal que
acorté.
Ah,
una cosa más, con el Ego se sufre, sin el Ego se disfruta. Tú decides.
Finalizo
con algo que puede ayudarte mucho. Al Ego siempre le IMPORTA ALGO (lo ya
explicado antes) y no ACEPTA más que lo que le IMPORTA (en verdad no acepta,
sino que anula e impone y llega a suprimir), así, pues, realmente comprobarás
que la importancia y la aceptación van inversamente proporcionales: mientras
más me importe algo, menos lo acepto.
Si
acepto, se va el Ego. Si no acepto, sale el Ego dándose importancia.
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Autor: Deéelij
Fuente: De su
libro Alas sin plumas (Ediciones Ende, 2016):
========================================30/8/18
¡Ascensión a 5ª Dimensión? (VIII Parte de XII)
En
la VII parte se ha mostrado el conocimiento de las diferencias entre un SER
ESPIRITUAL y el EGO. Aquí se pueden encontrar más y de esa manera posicionarse
para ver qué puede uno realizar consigo mismo y estar preparado para ese tercer
aviso de ascensión a 5D. No obstante, se puede empezar por dimensionarse uno a
sí mismo en un SER ESPIRITUAL sin tener que esperar a nada concreto, que es de
lo que se trata, de salvarse a uno mimo dimensionándose uno en esa 5D personal
y particular. Y recuerda que no te muestro el cómo hacer, sólo te muestro
cómo es el obrar desde el SER ESPIIRTUAL a diferencia del operar reactivo
del EGO. Sigamos.
12.- ¿Sí
o no al AMOR INCONDICIONAL?
12.1 El ALMA (Singularidad)
obra, siempre, desde su Particularidad en la aplicación de un verbo concreto:
Aceptar. Y ello lleva a una consecución que se encadena como sigue:
ü El ALMA
acepta que cada persona, cosa, cuestión o evento es como es. Así de sencillo.
Por ejemplo: acepta que cada persona, cosa, cuestión o evento es como es,
aunque no sea como le gustaría que fuese, incluso que hubiera sido o pudiera
ser.
ü Que el
ALMA acepte algo no quiere decir que a Sí y a su Particularidad, en concreto,
le tenga que gustar. Por ejemplo: puede
ser que no guste el frío, pero se acepta que hace frío.
ü Que el
ALMA acepte algo no quiere decir que tenga que estar de acuerdo con lo que
acepta, compartirlo o defenderlo. Por ejemplo: Se puede aceptar que en este
mundo existe la crueldad, los asesinatos, los robos, las violaciones… pero no
por ello está de acuerdo, lo comparte o defiende; sencillamente, acepta que eso
sucede de esa manera, más cuando desde su Particularidad, en concreto, no puede
hacer nada por cambiar algo, ayudar o apoyar en la reparación de lo que
sucedió.
ü Que el
ALMA acepte todo, incluye que acepta lo que pasó, lo que está pasando y lo que
pueda pasar. Por ejemplo: se puede aceptar que los Amos del mundo se apoderaron
del planeta, que los Amos siguen en las mismas, y que pueden seguir haciendo de
las suyas más adelante.
ü El ALMA,
al aceptar todo como es, está permitiendo que todo se exprese con libertad.
ü Cuando el
ALMA acepta a cada cuestión sea como sea, percibe perfección y hermosura. Por
ejemplo: varias ciencias coinciden en que cuando algo es único e irrepetible,
es perfecto. Y la ciencia ha probado que ningún copo de nieve es idéntico a
otro. Y mira que ha nevado en este planeta, pero ningún copo es igual a otro;
por tanto, cada copo, al ser único e irrepetible, es perfecto y hermoso.
Sigamos con el ejemplo: ¿tú eres único/única e irrepetible? Obvio que sí,
aunque digas que tienes un hermano/hermana gemela. Los gemelos son diferentes, obviamente
comprobado. Entonces, si tú (chico o chica) eres único/única e irrepetible, evidentemente,
eres perfecto/perfecta y hermoso/hermosa, como cada copo de nieve. Si no te reconoces como tal, no te estás
aceptando al no obrar desde el SER ESPIRITUAL (ALMA), sino desde el EGO que es
el que aprendió a calificar desde la dualidad de perfecto/imperfecto,
bueno/malo, correcto/incorrecto.
ü El ALMA al
aceptar, pone en funcionamiento sus tres potencias*
que le compete en exclusiva a Sí (Singularidad), y que son aplicables desde su
Particularidad; a saber: Voluntad, Entendimiento y Libertad.
* Las tres potencias hasta las reconoce en la Suma Teología, Tomás
de Aquino, y su iglesia lo confirma.
ü El ALMA,
al aceptar, pone en funcionamiento su voluntad en el despliegue, por ejemplo,
del control de las emociones que le son propias (explicado en parte VII). Al
mismo instante aplica el entendimiento de que todo lo creado tiene la misma
esencia divina, y que, por tanto, es perfecto como lo es su propia naturaleza
divina (explicado en la parte VI, sección 7). Evidentemente, ya no ha de
criticar, ni juzgar ni quejarse de nada de lo que es tal y como es. Y consecuentemente, muestra y permite
libertad a todo lo que es como es dado que ya es perfecto y no ha de hacer nada
para cambiar lo que es como es, más con lo que ha aplicado del entendimiento.
Por consiguiente, su voluntad, entendimiento y libertad son aplicables desde su
Particularidad conectada a la Singularidad. Pero cuando es el EGO quien ejecuta
operando y reaccionando, no hay ni voluntad, ni libertad ni entendimiento. ¿LO
HAS ENTENDIDO? Luego si operas desde el EGO (MIEDO) no hay libertad en tu
acción, como creías, sino que sólo se
responde desde el EGO a modo de acción-reacción. El EGO recibe una
acción y se le contrapone con una reacción inmediata que no lleva entendimiento
del por qué realiza eso; menos, aún, lleva voluntad porque no se ha podido
controlar la respuesta emocional; y, por supuesto, no hay libertad en la acción
ya que ha sido sólo un impulso descontrolado lo que ha saltado sin poder evitarse.
ü Aceptar
implica que siempre hay libertad en la acción, voluntad de llevarla a término
asumiendo las consecuencias de la misma y lleva implícita la certeza que se
ejecuta desde el entendimiento que es quien usa de la razón. Por tanto, el
ALMA, al aceptar, produce razonamiento en todo lo que realiza en el mundo
físico (cuando está encarnado, obvio); es decir, el comportamiento es racional.
Visto esto, te invito a la siguiente reflexión: ¿El comportamiento del EGO es
racional? Yo tengo racionalizada la respuesta, ¿y tú?
Podría seguir ampliando más
sobre la aceptación y aceptar, pero ya sabes que he de resumir. Además éste
tema es apasionante para Mí (no para mí, que también) y estaría exponiendo
muchas páginas, y quizá te cansaría tal exposición. Pasemos a la consecuencia
de la aceptación, si es que no hemos observado suficientes consecuencias con
esto que acabo de dejar aquí, no sin dejar claro que lo contrario a la aceptación es el conformismo y la resignación; y
ni que decir el miedo del EGO.
12.2 El
ALMA (Singularidad), al obrar desde la aceptación concluye en la empatía
que desemboca en… esperemos, stop. Veamos lo de la empatía en vez de seguir con
lo que le sigue. Tras la aceptación, o al instante de aceptar algo, surge
inmediatamente, la empatía. Es decir, me puedo poner en el lugar de lo que sea
que es en ese momento.
ü El ALMA,
al empatizar, tras la aceptación, en modo alguno emite ningún descalificativo,
menosprecio, desvalorización, comparativo o se introduce en la competitividad
contra eso que ya es como es. No hace nada de eso porque ya lo ha aceptado tal
como es observando que perfecto y hermoso. Al empatizar con lo que sea, ya no
hay juicio o crítica, pues, previamente, ya se le ha aceptado.
ü Si el ALMA
se puede poner en el lugar de todo al aceptar todo, (empatiza), ¿qué lucha,
combate, guerra, pelea, enfrentamiento agresión, dolor o sufrimiento le podría
ocasionar, y lo más importante: por qué lo haría; por qué emprender algunas de
esas acciones contra algo que es perfecto y hermoso al ser como es? La pregunta se contesta por sí misma, pero
¿qué contestaría el EGO? La respuesta dejo que la razones tú, sin tu EGO en
funcionamiento.
ü Cuando el
ALMA acepta y, consiguientemente, empatiza… todo es perfecto. No hay problemas.
No da tiempo a la disputa.
ü Pero al
empatizar, el ALMA, usa de su entendimiento que le lleva a la compresión de lo
que estás sucediendo.
ü Por tanto,
el ALMA al aceptar, empatiza y comprende lo que sucede.
Nota a este
epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, “El don divino de la
empatía”:
12.3 El ALMA (Singularidad), al obrar desde la aceptación concluye en la
empatía que desemboca en la comprensión (comprensión apoyada en el
entendimiento). Luego:
ü Cuando el
ALMA comprende algo tras ponerse en su lugar (empatía) habiéndolo aceptado
anteriormente… ¿Qué problemas puede causarle esto? Ninguno. Cuando se
comprender algo no pasa nada. Pero, fíjate: cuando no se comprende algo,
siempre, siempre, siempre… salta el MIEDO; y, consecuentemente, el EGO. Y si tú
al leer esto no comprendes lo que explico, ¿qué te sucede? Experiméntalo tú y
respóndete a ti, que yo ya sé la respuesta.
ü Al
comprender (la Singularidad), lo que sucede, no se lo toma como algo personal,
como una ofensa, como un problema. Más cuando lo que sucede lo produce el EGO
de quien sea; pues al aceptar que existe el EGO, puede ponerse en lo que le
sucede al EGO, y comprende que el EGO sólo produce negatividad y perjuicio;
entonces, al poseer certeza del operar-reactivo del EGO, comprende que no ha de
luchar contra eso, pues el EGO lo que busca es esa lucha (dualidad), que el
ALMA evita al comprender que el EGO no es racional, pues no posee del
entendimiento que le pertenece al ALMA.
ü Al
comprender que el EGO no es racional, puede, de forma instantánea, producir
algo maravilloso: perdón.
12.4 El ALMA (Singularidad), al poder perdonar la irracionalidad del EGO
(EGO de humanos y de los Amos) no se siente ofendido, ni disminuido, ni
desvalorado… lo mejor es lo que sigue:
ü El perdón
que otorga el ALMA no lo otorga porque se sienta atacada u ofendida por el EGO,
¡¡NO!! El perdón que aplica el ALMA
es preventivo: es decir: incondicional. Es un perdón que es aplicado por
adelantado, sea lo que sea que pueda producir cualquier EGO, incluso lo que
produjo y/o pueda producir.
ü Si el Alma
perdona incondicionalmente, quiere decir que pase lo que pase, cuando sea lo
que pase (incluso lo pasó o lo que esté pasando) ya está perdonado por
anticipado, pues comprende gracias a la anticipación de la empatía que se
produjo antes mediante la aceptación, que lo que sucede es como es; y que
aunque se pretenda un perjuicio contra sí, no se lo toma contra SÍ, ni contra
sí. Es decir, pase lo que pase, ese pase lo que pase y sea como sea,
incondicionalmente está perdonado; no hay ofensa posible por parte del EGO al
ALMA. Y el EGO no soporta ser perdonado, se pone incluso más virulento, en
muchas ocasiones.
ü El ALMA,
lo que te dice, con esto del perdón incondicional, es lo siguiente: hagas lo
que hagas, aunque me lo hagas directamente, ya estás perdonado por adelantado. No
me molesto por lo que hagas, pues comprendo la reacción del EGO, de tu EGO.
ü Cuando el
ALMA aplica la aceptación de que todo es como es, posibilita empatizar sin
enjuiciar en nada lo que ya es como es; lo que lleva directamente a la
comprensión de que lo que es, no tiene por qué ser de otra forma, y que sea lo
que sea que suceda, aunque sea perjudicial (por proceder del EGO) se le puede
dar por adelantado el perdón incondicional, lo que manifiesta que se trata a lo
que llega sin una condición concreta; y al no condicionar cualquier situación que
llegue, es automáticamente perdonada, no tenida como algo personal, como
afrenta o similar. Pero todo este conjunto, implica que el perdón incondicional
permite fluir directamente a lo incondicional: al AMOR INCONDICIONAL.
12.5 El ALMA (Singularidad), tras la cadena mostrada, anteriormente,
concluye en lo que Es en esencia: AMOR INCONDICIONAL (AI). Y siendo AI, puede
tratar a todo lo que suceda, exista, ocurra, sea, fuera o fuese, sin
condiciones, con su AI en plenitud.
ü El ALMA
obra, por tanto, desde el AMOR INCONDICIONAL; lo que en esencia Es. Y lo aplica
desde Sí a la Totalidad y desde su Particularidad (al estar encarnado) hacia lo
externo, hacia todo lo externo creado por el Todo (El SER).
ü Cualquier
relación humana, sea como se le quiera definir (pareja, amistad…) si no es
aplicada desde el AMOR INCONDICIONAL, se le impone condiciones (la
imposición, anulación y supresión es propio del EGO)
ü Cuando se
aplica AMOR INCONDICIONAL, la cadena consecuente es inversa a como se ha
explicado antes; es decir, si se aplica AMOR INCONDICIONAL, por adelantado hay
perdón incondicional al EGO, porque se comprende cómo funciona,
irracionalmente. Por tanto, la comprensión permite ponerse en el lugar del otro
(empatía), y es evidente que el AMOR INCONDICIONAL concluye en la aceptación de
que todo es como es, incluso de que el EGO es como es.
ü El AMOR
INCONDICIONAL es el arma con la que los Amos no pueden enfrentarse. El arma que
no pueden combatir ni aniquilar. Es lo único que les impide acercarte a ti,
hacerte daño y esclavizarte.
ü El AMOR
INCONDICIONAL y el MIEDO son como el agua y el aceite: no se mezclan, cada uno
va por su lado. Por tanto, el aceite del MIEDO no podrá jamás dañar al agua
cristalina del AMOR INCONDICIONAL.
ü Al obrar
desde el AMOR INCONDICIONAL se retoma el SER ESPIRITUAL; de lo contrario sólo
se opera desde las distintas escalas del MIEDO, con cierto EGO, siendo uno de
esos EGOS el de la beatitud espiritual. Ah, si esto te ofende, sólo se ofende
tu EGO.
Nota a este
epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, “Entenderse desde el
Ser”:
Nota a este
epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, “No me importo nada”:
13.- Más
diferencias
Observemos más diferencias entre
la esencia del SER ESPIRITUAL (ALMA) a diferencia de lo propio del EGO (y/o la
beatitud espiritual). De nuevo resumiré.
13.1. El ALMA en modo alguno se dedica
a competir contra algo o por algo. En cambio, el EGO, no para de luchar por y
para la competitividad; ha de estar demostrando lo que vale, lo que sabe, lo
que tiene, lo que hace y cómo lo hace... El EGO sólo vive para conseguir
resultados, y nunca le son suficientes, siempre necesita más, y más, y más...
En esa competitividad, lucha por tener la razón sobre los demás… Hacer ver que
está por encima de los demás...
El ALMA entiende que lo
mejor es cooperar o colaborar, ayudar, servir de elemento de unión, de
integración, de apoyo, sin menoscabo de nada ni de nadie. Sencillamente el ALMA
coopera y construye, y el EGO compite, y desgraciadamente, en esa lucha, se
destruye y destruye.
Nota a este
epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, “Ego y no hacer”:
Nota a este epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio
Carrillo, “Disputarse”:
13.2. El ALMA no está en eso de una afiliación a algo, de pertenecer a
algo, de forma parte de algo, de tener una ideología de algo... Tampoco se
dedica a formar una ideología, a recabar afiliados para algo, ni pretende
convencer a nadie de algo. En definitiva, ni se dedica al apostolado ni al
proselitismo; ni a adoctrinar ni a convencer.
Pero el EGO tiene la
necesidad de pertenecer a algo, de hacerlo contar, de defenderlo. Necesita de
ideologías, de partidismos... Pretende convencer, integrar a los demás en sus
grupos, en sus formaciones, en sus maneras de ver la vida o lo que sea que
defina como lo único viable.
Cuando a mi amigo Antonio
le preguntan de qué ideología es, él contesta: “no sé de qué soy, pero sí sé de
qué no soy: no soy de lo que termine en “…ismo”
o en “…ista” Pero el EGO adora todo
lo que termine en esos dos términos (“…ismo”
o en “…ista”), y además los defiende
a ultranza si fuera necesario; y se pierde en esa lucha, en esa defensa de esa
ideología.
Nota a este
epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, “Impertenencia”
13.3.
El ALMA puede vivir desde su Particularidad sin apegarse a nada. De todo se
puede desprender. Usa lo necesario el tiempo necesario, y luego puede
desprenderse de ello si no lo necesita más. No almacena, no acumula, no se
aferra a cualquier cuestión material, ni a las personas que no las tiene como
posesiones propias, ni tiene la necesidad de tener argumentación que defender…
Vive en el absoluto desapego de todo en la vida al saber que ya es Todo. Y como
todo lo acepta, de nada se queja, nada juzga, nada cataloga, ni impone un
adjetivo, por lo general, descalificativo.
En cambio, el EGO, siempre
se apega a algo, siempre sufre por algo, por lo que sea. La pérdida de lo que
sea, siempre implica sufrimiento. No concibe la vida sin la necesidad y/o
dependencia de poseer y aferrarse a los bienes materiales y a las personas. Es
obvio, todo para el EGO tiene sentido mediante la posesión de lo que sea en el
mundo físico, porque el “mundo” no físico ni lo huele. Y como el Ego no acepta,
pues se queja, juzga, cataloga y le impone un adjetivo, por lo general,
descalificativo a casi todo, por no decir todo.
Nota a este
epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, “Sin apego”:
Nota a este
epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, “¡Recortes?”:
13.4. El EGO está acostumbrado a ese triangular de la “fe (sin certeza), esperanza (esperando no se sabe qué) y caridad (hacer cosas para quitarse la culpabilidad, o para quedar
bien)” y de ahí no sale. En cambio el ALMA (o SER ESPIRITUAL) está fuera de
esa dimensionalidad (3D) de “fe, esperanza y caridad”, y por decirlo de alguna
manera lo sustituye por otros términos, pero en realidad no aplica la trilogía
anterior, ni hay una sustitución, pues desde el ALMA se obra con certeza desde
el entendimiento (no usa de la fe). Obra con seguridad desde su
confianza de saberse como el Todo; y (no usa eso de la esperanza),
por tanto, no espera nada, pues confía en Sí, pues además tiene certeza de Sí.
Y finalmente obra mostrando generosidad (da sin esperar a cambio) desde la
compasión que emana desde el AMOR INCONDICIONAL que lo conforma.
Nota a este
epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, ¿imaginas?:
13.5. El ALMA al tener certeza de sí (de su Singularidad), y que la
misma es idéntica a la esencia de la que procede, el SER (Totalidad), obra en
plena confianza en Sí mismo. Al poseer esa confianza en Sí desde SÍ no tiene la
necesidad de buscar en lo externo (cuando está encarnado), no busca nada que lo
salve o rescate, pues sabe que al Ser quien se ES, confía en que nada ha de
temer por lo físico (al estar encarnado), pues lo físico, cuando acaba
(muerte), no quiere decir que se extinga, sino que vuelve a Sí y en SÍ, pues nunca estuvo condenado ni expuesto a peligro alguno de
dejar de Ser quien se Es. Y unido a la plena confianza en Sí, desde SÍ, se le une
la plena seguridad. Y si uno (desde el ALMA) está seguro de Sí, y desde SÍ, ¿qué le puede amenazar?
El ALMA, siempre obra en
seguridad y confianza plena, sin miedo a algo, o temor a algo que pueda suceder
o no.
El EGO es inseguro y
necesita de la esperanza (aferrarse) a algo externo que le mantenga, le dé
soporte, ayuda y apoyo. No confía pues sólo espera (a base de fe y esperanzas)
en que algo o alguien le rescate, pues por sí mismo no observa que pueda hacer
nada. Además, así lo aprendió. Pero el modo en cómo lo aprendió lo veremos en
la siguiente parte, la IX.
Y como colofón a esto que
expongo, te hago una reflexión ¿dónde te observas, obrando desde el ALMA? Si no
es así, ya sabes desde dónde operas reaccionando y con la evidencia de que no
controlas tus emociones que van oscilando en función de lo que sucedió, sucede,
sucederá, o no. ¿Aún necesitas que te rescaten o te vas a rescatar a ti mismo?
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¡Ascensión
a 5D? se publica en este blog en doce entregas, durante doce jueves
seguidios: del jueves 12 de julio al jueves 27 de septiembre de 2018.
Autor: Deéelij (deeelij@gmail.com)
Notas del
autor:
+Emilio
Carrillo y yo (Deéelij), quien esto escribe, no son la misma persona. En el
fondo, ambos estamos de acuerdo, pero en nuestras formas somos muy distintos.
Emilio escribe eruditamente, yo lo hago a martillazos.
+Si en lo
que lees observas crítica u ofensa… sólo lo observas tú. No hay intención de
ofender o molestar. Pero si algo te molesta no se lo atribuyas a que lo escribe
Emilio, échamelo en cara mí, Deéelij.
+De ninguna
manera se buscar meter miedo o que entres en pánico, para nada.
+La
información que se va a exponer omite las fuentes. Podría ofrecer más de cien
páginas con referencias, pero es mejor que cada cual saque sus conclusiones si
busca la información por su cuenta. Como consecuencia, no creas nada de lo que
expongo. Recaba datos, investiga y obtén tus propios resultados; puedo estar
equivocado; por tanto, no pretendo convencerte de nada en modo alguno. Estas
letras no pretenden una prédica, un apostolado, un adoctrinamiento, un
proselitismo ni un guiado de instrucciones a seguir. Tan sólo expongo, me
reitero, lo que sé y mis conclusiones; el resto es cosa tuya, si es que algo
tienes que hacer al respecto.
5/7/15
La ley del efecto contrario
Ten muy presente lo que Emile Coué denominó la
“ley del efecto contrario”. ¿Qué explica? Pues que, muy a menudo, el hacer
produce exactamente el resultado contrario al querido por la mente.
El amor… Cuando
llega a tu vida, ¿cómo llega? ¿Puedes acaso forzarlo?; ¿puedes hacer algo para
provocar enamorarte de alguien o que alguien se enamore de ti?; ¿puedes
violentarlo sin transformarlo en algo mecánico y superficial, en algo muy
distinto a ese amor que deseas?
El sueño… Es de
noche y tratas de dormir. ¿Qué harás para conseguirlo? Cualquier cosa que hagas
tendrá justo el efecto contrario porque cualquier actividad, cualquier
esfuerzo, irá en contra del sueño... La única manera de entrar en el sueño es
no hacer nada. Y si el sueño no viene, aguarda a que llegue lo más
tranquilamente posible: cualquier cosa que hagas solo servirá para retrasarlo.
Intentas
recordar el nombre de alguien… Sientes que lo tienes en la punta de la lengua,
pero, cuanto más lo intentas, menos lo consigues. ¿Qué hacer? Nada, no hagas
nada, deja de esforzarte, olvídate del asunto. Y entonces, de repente, cuando
menos te lo esperes, el nombre aparecerá en tu memoria.
Son ejemplos
simples de lo que sucede con muchas cosas de la vida… Tu mente y el ego se
empeñan en hacer y tú le sigues el juego. ¿Qué logras con ello? Lo contrario de
lo pretendido…
Pasa hasta con
la iluminación. Cuanto más la persigas, más te alejarás de ella. No en balde, la
iluminación es la comprensión profunda de la innecesariedad de la iluminación.
No tienes que hacer nada para iluminarte: es lo que eres, es imposible que no
estés iluminado. ¿Por qué no lo ves? Debido a que haces cosas para alcanzarla y
con ello solo consigues nublar tu consciencia y tu mirada… Y buscas maestros y
gurús y te vas tras esto y aquello: alguna técnica, algún curso, algún viaje,
algún mantra con que iluminarte... ¡Qué pérdida de energía; cuánta ignorancia!
¿Quieres saber el único mantra que te abrirá la puerta de la iluminación que ya
luce en ti? Apúntalo bien y para siempre: menos voluntad y más fluidez. Sí, así
de sencillo: menos esfuerzo y más relajación, más liberación. Es por esto que
Rumi afirmó: “quien no escapa de la voluntad, carece de Voluntad”. Y San Juan
de la Cruz lanzó un mensaje similar, que venía a decir que quien no escapa del
esfuerzo, para nada se esfuerza… La iluminación nunca se alcanza, ocurre. El
que vive la Iluminación es quien no está tratando de conseguirla, aquel que no
tiene meta…
¡No hagas nada
ni persigas nada y desde lo más hondo de lo que eres brotará el amor, el sueño, el nombre que no
recordabas… y hasta la iluminación! Cualquier cosa que hagas irá justamente en
contra… Deja que las cosas ocurran, no las fuerces; fluye, vive, libérate de
todo esfuerzo, de todo afán, de toda inquietud, de toda expectativa… Es tan
simple… Pero estás aferrado a la mente y sometido al mando del piloto
automático del ego, que se alimenta de la acción. Y por ello, para ti hacer es fácil,
–por muy duro que sea–, y no hacer es difícil –por muy cómodo que sea–. Si lo
comprendieras, no sería así… No hacer no requiere cualificación ni práctica
alguna; el hacer, normalmente, sí. Es por eso que la iluminación puede
acontecer en cualquier momento, porque no es cuestión de cómo alcanzarla, sino
de cómo permitirla.
Flota en el Río
de la Vida… Abandónate, ríndete, no antepongas tu voluntad. Deshazte de todos
tus conocimientos, porque solo te son necesarios cuando tienes que hacer algo.
Deja de ser ese personaje artificial que la mente y el ego han fabricado: tu
pequeña historia personal; tu personalidad; esto o aquello que imaginas ser;
todo lo que consideres tus creencias; todo lo que concibas desde el “yo”, “me”,
mí”, “mío” o “mi”. Y permite que se mueva tu energía interior… Siéntela y
síguela adonde quiera que te lleve.
Para ello no
precisas de ninguna técnica, de ningún saber hacer… Simplemente, cuando ya no estás ahí, ocurre.
Y nunca va a sucederte a ti, al “yo”… Cuando cesas de identificarte con el “yo”
físico, mental y emocional; cuando bailas, pero no hay un bailarín; cuando
observas, pero no hay un observador; cuando amas y no hay un amante… Entonces,
solo entonces, ¡ocurre!...
Viejo
hábito
|
Nuevo
hábito
|
Empeñarse en
hacer y conseguir cosas sin entender que, muy a menudo, el hacer produce
exactamente el resultado contrario al querido por la mente. ¿Cómo llega el
amor a tu vida?, ¿cómo el sueño al acostarte?, ¿cómo ese nombre que no
terminas de recordar y tienes en la punta de la lengua…? Con el esfuerzo no
lograrás enamorarte, ni que se enamoren de ti, ni conciliar el sueño, ni
acordarte de ese nombre… Al contrario, cuanto más te esfuerces y empeñes, más
te alejarás de conseguirlo. Pero para ti hacer es fácil –por muy duro que
sea– y no hacer es difícil –por muy cómodo que sea– porque vives bajo el
mando del piloto automático del ego, que se alimenta de la acción.
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Dejar que las
cosas ocurran, sin forzarlas; liberarse de todo esfuerzo, afán, inquietud,
expectativa: darse cuenta de que cualquier cosa que hagas irá justamente en
contra… No persigas nada y desde lo más hondo de lo que eres brotará el amor,
el sueño, el nombre que no recordabas y hasta la iluminación. Es tan simple…
No hacer no requiere cualificación, ni práctica alguna, ni conocimientos, que
solo te son necesarios cuando tienes que hacer algo… Simplemente, permite que
se mueva tu energía interior. Siéntela y síguela adónde quiera que te lleve.
|
Mantente
siempre alegre y no te inquietes por nada. Y goza de la vida tal como fluya
–sin juicios, sin quejas, sin opiniones…– y mientras dure en este plano humano.
Ya eres todo, no pretendas alcanzar nada: ninguna meta, ninguna utopía, ninguna
vida o mundo mejor… Vive el aquí-ahora, la vida misma, y no pienses en el
mañana; no ciegues la consciencia con esa droga llamada futuro. ¿A dónde vas?;
¿de quién huyes? Es todo tan fácil… La utopía ya ha ocurrido, ya eres todo lo
que tu corazón puede anhelar, la meta está aquí y ahora. ¿No lo ves? Confía,
respira, flota… Desténsate, desangústiate, elimina de ti tanta desazón, tanta
ansiedad, tanto estrés, tanta neurosis, tanto sufrimiento… Y para ello no tienes que hacer nada. La
única cuestión es cómo dejar de preocuparte y cómo empezar a vivir. ¡Sé un vividor!
Permite que las cosas ocurran por sí mismas; no quieras imponer tu propia
manera.… Disfruta mientras seas. Y al disfrutar, de repente, te das cuenta:
esta es la fuente original. Has tocado la vida infinita y eterna: lo que eres,
lo que es.
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Texto extraído del libro Sin mente, sin lenguaje, sin tiempo, del que es autor Emilio Carrillo.
Puedes acceder a él a través de esta web:
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