Agenda de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

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3/3/15

Gestionar el No Hacer


Hablar más sobre el No Hacer se me antoja necesario. Así, pues, voy a bajar un poco más al ruedo y proponer una nueva forma de Hacer el No Hacer, desde el Ser.

Esto del No Hacer no quiere decir que dejes de hacer cosas, como es el aseo diario, tu labor acostumbrada, colaborar con las responsabilidades propias del ámbito donde vives, sea el familiar donde cada cual se encarga de ciertos aspectos de la convivencia en común.... Tampoco se trata de que dejes de atender el cuidado de tus bienes, como por ejemplo el mantenimiento del vehículo, su puesta en marcha, arreglar un enchufe… Y así podríamos poner otros muchos ejemplos ¿se entiende esto que es muy material y nada etérico o espiritual?

Por un lado de trata de que ese No Hacer que es el hacer de antes, sea gestionado (palabra clave) desde un paradigma distinto que a la vez constituye una nueva visión de triple enfoque.

-         (1) Por un lado es seguir haciendo lo que tengas que hacer pero sin que ese hacer tenga un sentido encaminado al regodeo del Ego. Regodeo que se puede localizar en esa búsqueda de algo como encontrar desde lo que se hace, en lo que se hace y desde lo externo en ese hacer: reconocimiento, éxito, fama, admiración, veneración, aplausos… Es decir, haz lo que tengas que hacer sin la búsqueda de medallas. Es un Hacer  desde un No Hacer  embarcado en una búsqueda para que te coloquen el galardón. Pero si llega, que no sea eso lo que te impulse; tan solo se acepta y listo, pero que el ego no se recree en eso de “qué bueno soy” y “qué bien lo hago todo”. Por tanto, el Nuevo Hacer es un No Hacer buscando algo, esperando algo, sólo un hacer porque es lo que en ese momento toca hacer, pero sin que el hacer sea confundido con que eso que se hace es lo que eres. Porque si el hacer es para tener, dejas de ser y te conviertes en ese tener algo externo con lo que le encanta comulgar el ego.

-         (2) Ese cambio en el No Hacer incluye un nuevo punto de vista muy distinto al de antes. Si bien en el pasado el hacer se hacía por que era lo que se debía, insisto: por un DEBE hacerse de esta o de otra manera, ahora lo que toca es que ese hacer sea un No Hacer acorde a aquel viejo parámetro del DEBE hacerse según dicen que se DEBE HACER, pues si se hacía así, se hacía sin libertad, se hace (o se hacia) mediante las normas, siempre cuestionables, del costumbrismo social en el que se vivía o se había educado. Y hacías de una manera en un lugar y de otra en otro, lo que obedecía, evidentemente, a un hacer el mismo quehacer de dos formas distintas ante ambientes distintos; y eso, obviamente, llevaba a un distorsión en un@ que se palpaba en ofrecer personalidades distintas a la propia, o lo que es lo mismo: un@ tenía comportamientos dispares ante la misma realidad dependiendo de con quien se estuviera o dónde se realizara tal quehacer, que era un hacer condicionado y no libre. Y si no era libre (tal hacer), eras esclavo de un quehacer (hacer) no propio. Por tanto, ahora con el No Hacer, aquello, sale el nuevo hacer desde un No Hacer para agradar o porque se DEBE hacer según  se diga (por quien o quienes) de una u otra manera. Y sí tú nuevo No Hacer es espontáneo, propio y exclusivo, y dejas de imitar patrones viejos, caducos y estériles que le son propios al ego. Y al hacer eso, Eres en un No Hacer propio, no en un hacer desde el punto de vista externo.

-         (3) Una vez que se dan los dos puntos anteriores, sea cual sea el primero, el otro sale instantáneamente, y este tercero sale al poco. Pues cuando el No Hacer como antes se esfuma, salta tú verdadera esencia, tu Ser. Y al Ser tú en verdad, tu nuevo hacer NO tiene que HACER nada en especial, sino lo que le place hacer por el hecho de Ser. Al llegar aquí, los dos puntos anteriores se fusionan en uno solo, y éste le conforta y conforma desde la confianza plena en Un@ al Ser Quien se Es sin necesidad de Hacer en función de patrones externos o buscando premios. Y cuando ni se pretenden halagos en tu nuevo No Hacer,  ni se hace porque así se debe hacer, sino que lo haces porque quieres hacerlo en un puro placer, obtienes fe en Ti, seguridad en Ti y confianza en Ti. Y teniendo todo esto, ¿qué vas a hacer? Te lo digo: No Hacer lo que no sea de plena voluntad, con total libertad y desde una confianza sin igual, pues ya te tienes en Ti, no en el Ego que busca tener y tener en el hacer si parar y si acierto o concierto para ser algo sin dejarte Ser.

Finalizando, pues esto está más que claro, ¡digo yo ¿no?!: el No Hacer o el Hacer Nuevo, lo puedes sustituir, conceptualmente hablando, en cómo gestionar tu Ser cuando quiere Hacer e incluso No Hacer.
  
Se trata, obviamente, que a partir de ahora GESTIONES tu Hacer y No Hacer desde tu Ser, o que GESTIONES desde tu Ser lo que quiere Hacer y No (Hacer). O mejor: que te Gestiones en tu Ser sobre lo que quieres Hacer o No Hacer, y así todo es una NUEVA GESTIÓN DE TU SER, sin más tener que hacer o no hacer.

Y si esto se cambia, la Gestión del No Hacer ya está en Gestión gestionado desde tu Ser.

Conclusión, si se quiere: no es ya si Haces o No, sino cómo Gestionas tu Ser desde Ti en tu nuevo experimentarte para Hacer o No Hacer, pero desde la Gestión en voluntad, libertad y confianza en tu Ser sin un tener nada especial que Hacer o No (Hacer). 

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Autor: Deéelij
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2/3/16

Ego y No hacer


         El Ego y el No hacer son dos cuestiones totalmente distintas, incluso opuestas. Con ésta entrada, que pretendo sea breve, quiero mostrar la evidencia del Ego, y al quedar desnudado el Ego, sale el No Hacer. Tranqui, lo verás al final, digo yo.

        ¿Cómo localizar las manifestaciones del Ego con total evidencia? Es muy simple y espero que se entienda por lo escueto que es, pero es que el Ego es escueto, aunque lo “magnifica” todo. Al Ego lo puedes ver en cualquiera de las siguientes manifestaciones, tanto externas (hacia los demás) como internas aunque no las exteriorices, pero puedes localizarlas en ti en cuanto salten. El Ego tiene las patas cortitas, como la mentira, así que se le puede pillar cuando se dan las siguientes concreciones:

-Siempre le importa tener razón.
-Siempre le importa quedar por encima.

Obviamente, cuando yo (el ego) quiero tener razón, la tenga o no, pero quiero tenerla y me empeño, me empecino y no paro hasta que me la den, eso es Ego. Pero esto implica que al querer tener razón, como sea, quiero quedar por encima de la otra parte. Así que cuando se da la primera particularidad se da la segunda, y viceversa.

-Siempre le importa quedar bien, o no mal.
-Siempre le importa el qué dirán.
-Siempre le importa algo o alguien por interés (interés ególatra: no es generoso).

        Al igual que antes, cuando quiero quedar bien o no quedar mal, es porque me importa lo que piensen de mi, y como me importa lo que piensen de mí, me interesa quedar bien o no mal, y en eso resulta que muestro una manera de comportamiento según me interese quedar bien aquí o allí, con éste o aquél. Y aquí pasa lo mismo de antes, cuando una de las tres se produce, van ligadas las otras dos.

        Así de simple es localizar el Ego. Pero si quieres más, te amplío. El Ego se basa en dos verbos, aunque hay uno que está ligado a otro. Veamos el primero:

-El Ego necesita tener razón
-El Ego necesita quedar por encima de lo que sea.
-El Ego necesita quedar bien o no mal.
-El Ego necesita la aprobación de los demás al importarle el qué dirán.
-El Ego necesita a los demás porque les interesan por algo.

        Este sería el verbo necesitar, desde el que parte con contundencia el Ego. Pero también lo hace desde otro compuesto, como dije. El Ego desea, siempre desea. Sí, es el verbo desear. Pero se le añade el verbo debe, no el verbo deber, así que no hay confundirlos. Veámoslo:

-El Ego desea (y debe) tener razón
-El Ego desea (y debe) quedar por encima de lo que sea.
-El Ego desea (y debe) quedar bien o no mal.
-El Ego desea (y debe –conseguir-) la aprobación de los demás al importarle el qué dirán.
-El Ego desea (y debe) a los demás porque les interesa por algo.

        ¿Visto esto? Pues puedo mostrar algo más de cómo localizar al Ego. Ahora toca algo aún más sencillo de apreciar. Cuando el Ego está en eso de:

-Siempre le importa tener razón.
-Siempre le importa quedar por encima.

Ejecutado con el verbo necesitar o el desear (y el debe) lo que puedes notar es que hay terror a no tener razón y consecuentemente no poder quedar por encima.

Pero cuando el Ego está en lo de:

-Siempre le importa quedar bien, o no mal.
-Siempre le importa el qué dirán.
-Siempre le importa algo o alguien por interés (interés ególatra).

        Ejecutado con el verbo que sea, fundamentalmente aquí sale más el desear y el debe, lo que aparece es algo tan común y consabido como lo siguiente:

-Miedo (o pánico)
-Vergüenza
-Y culpabilidad.

        Y cuando se da una de las anteriores, sale las otras dos, así de simple.

El Ego siempre es una máscara o miles de máscaras. Y es que el Ego se esconde detrás de la máscara del comportamiento que has de mostrar según interpretes una serie de papeles. Papeles tan sencillos como el de “ahora me comporto como madre/padre. Ahora me comporto como hij@. Ahora me comporto como ti@.  Ahora me comporto como Abuel@. Ahora me comporto como el jefe, como el compañero de trabajo, como el presidente de la comunidad, como el mecánico o ingeniero que soy… y así sucesivamente.

El Ego es lo que he evidenciado. Y cuando te quitas el Ego, lo que aparece es autenticidad; y, por tanto, te muestras tal y como eres, estés donde estés y con quien estés Eres veraz, sin fingimientos, sin componendas, sin intereses sin figuraciones, sin medianía, sin costras ni aditamentos. Entonces eres tú siendo espontáne@, despreocupad@ y alegre.

Y cuando el Ego se ha ido, cuando te has quitado sus múltiples máscaras, cuando no has de dar explicaciones ni excusas, ERES. Y al Ser siendo lo que ERES, tu nuevo hacer es el No Hacer de antes con el Ego. ¿Pillado?
 
Pues por si no se ha pillado del todo mira la diferencia con Ego y sin Ego qué es lo que se puede ofrecer y manifestar:

+Con ego: Incoherencia, Incomprensión, Inseguridad, Intranquilidad, Impaciencia, Pre-ocupación, Quejas y juicios, Miedo, Hacer antiguo, Querer (como mucho, se quiere).

+Sin ego: Coherencia (en Sí), Comprensión (en Sí); Seguridad (en Sí), Tranquilidad (En Sí), Paciencia (en Sí), Ocupación (en Sí), Aceptación (en Sí), Libertad (en Sí), No hacer nuevo (en sí), Amar (aquí se sabe Amar).

De verdad que no sé explicarlo más claro. Es evidente lo que muestro. Si quitas estas pautas de comportamiento que definen el Ego, dejas de definirte mediante sus máscaras y empiezas a Ser Tú Mismo en un nuevo Hacer, que es el No Hacer sin el hacer del Ego.

        ¡Ea! Y quería ser breve. Ufff, menos mal que acorté.

       Ah, una cosa más, con el Ego se sufre, sin el Ego se disfruta. Tú decides.

       Finalizo con algo que puede ayudarte mucho. Al Ego siempre le IMPORTA ALGO (lo ya explicado antes) y no ACEPTA más que lo que le IMPORTA (en verdad no acepta, sino que anula e impone y llega a suprimir), así, pues, realmente comprobarás que la importancia y la aceptación van inversamente proporcionales: mientras más me importe algo, menos lo acepto.

       Si acepto, se va el Ego. Si no acepto, sale el Ego dándose importancia.

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Autor: Deéelij
Fuente: De su libro Alas sin plumas (Ediciones Ende, 2016):
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30/8/18

¡Ascensión a 5ª Dimensión? (VIII Parte de XII)


En la VII parte se ha mostrado el conocimiento de las diferencias entre un SER ESPIRITUAL y el EGO. Aquí se pueden encontrar más y de esa manera posicionarse para ver qué puede uno realizar consigo mismo y estar preparado para ese tercer aviso de ascensión a 5D. No obstante, se puede empezar por dimensionarse uno a sí mismo en un SER ESPIRITUAL sin tener que esperar a nada concreto, que es de lo que se trata, de salvarse a uno mimo dimensionándose uno en esa 5D personal y particular. Y recuerda que no te muestro el cómo hacer, sólo te muestro cómo es el obrar desde el SER ESPIIRTUAL a diferencia del operar reactivo del  EGO. Sigamos. 

12.- ¿Sí o no al AMOR INCONDICIONAL?

        12.1 El ALMA (Singularidad) obra, siempre, desde su Particularidad en la aplicación de un verbo concreto: Aceptar. Y ello lleva a una consecución que se encadena como sigue:

ü  El ALMA acepta que cada persona, cosa, cuestión o evento es como es. Así de sencillo. Por ejemplo: acepta que cada persona, cosa, cuestión o evento es como es, aunque no sea como le gustaría que fuese, incluso que hubiera sido o pudiera ser.
ü  Que el ALMA acepte algo no quiere decir que a Sí y a su Particularidad, en concreto, le tenga que gustar.  Por ejemplo: puede ser que no guste el frío, pero se acepta que hace frío.
ü  Que el ALMA acepte algo no quiere decir que tenga que estar de acuerdo con lo que acepta, compartirlo o defenderlo. Por ejemplo: Se puede aceptar que en este mundo existe la crueldad, los asesinatos, los robos, las violaciones… pero no por ello está de acuerdo, lo comparte o defiende; sencillamente, acepta que eso sucede de esa manera, más cuando desde su Particularidad, en concreto, no puede hacer nada por cambiar algo, ayudar o apoyar en la reparación de lo que sucedió.
ü  Que el ALMA acepte todo, incluye que acepta lo que pasó, lo que está pasando y lo que pueda pasar. Por ejemplo: se puede aceptar que los Amos del mundo se apoderaron del planeta, que los Amos siguen en las mismas, y que pueden seguir haciendo de las suyas más adelante.
ü  El ALMA, al aceptar todo como es, está permitiendo que todo se exprese con libertad.
ü  Cuando el ALMA acepta a cada cuestión sea como sea, percibe perfección y hermosura. Por ejemplo: varias ciencias coinciden en que cuando algo es único e irrepetible, es perfecto. Y la ciencia ha probado que ningún copo de nieve es idéntico a otro. Y mira que ha nevado en este planeta, pero ningún copo es igual a otro; por tanto, cada copo, al ser único e irrepetible, es perfecto y hermoso. Sigamos con el ejemplo: ¿tú eres único/única e irrepetible? Obvio que sí, aunque digas que tienes un hermano/hermana gemela. Los gemelos son diferentes, obviamente comprobado. Entonces, si tú (chico o chica) eres único/única e irrepetible, evidentemente, eres perfecto/perfecta y hermoso/hermosa, como cada copo de nieve.  Si no te reconoces como tal, no te estás aceptando al no obrar desde el SER ESPIRITUAL (ALMA), sino desde el EGO que es el que aprendió a calificar desde la dualidad de perfecto/imperfecto, bueno/malo, correcto/incorrecto.
ü  El ALMA al aceptar, pone en funcionamiento sus tres potencias* que le compete en exclusiva a Sí (Singularidad), y que son aplicables desde su Particularidad; a saber: Voluntad, Entendimiento y Libertad.

* Las tres potencias hasta las reconoce en la Suma Teología, Tomás de Aquino, y su iglesia lo confirma.

ü  El ALMA, al aceptar, pone en funcionamiento su voluntad en el despliegue, por ejemplo, del control de las emociones que le son propias (explicado en parte VII). Al mismo instante aplica el entendimiento de que todo lo creado tiene la misma esencia divina, y que, por tanto, es perfecto como lo es su propia naturaleza divina (explicado en la parte VI, sección 7). Evidentemente, ya no ha de criticar, ni juzgar ni quejarse de nada de lo que es tal y como es.  Y consecuentemente, muestra y permite libertad a todo lo que es como es dado que ya es perfecto y no ha de hacer nada para cambiar lo que es como es, más con lo que ha aplicado del entendimiento. Por consiguiente, su voluntad, entendimiento y libertad son aplicables desde su Particularidad conectada a la Singularidad. Pero cuando es el EGO quien ejecuta operando y reaccionando, no hay ni voluntad, ni libertad ni entendimiento. ¿LO HAS ENTENDIDO? Luego si operas desde el EGO (MIEDO) no hay libertad en tu acción, como creías, sino que sólo se responde desde el EGO a modo de acción-reacción. El EGO recibe una acción y se le contrapone con una reacción inmediata que no lleva entendimiento del por qué realiza eso; menos, aún, lleva voluntad porque no se ha podido controlar la respuesta emocional; y, por supuesto, no hay libertad en la acción ya que ha sido sólo un impulso descontrolado lo que ha saltado sin poder evitarse.  
ü  Aceptar implica que siempre hay libertad en la acción, voluntad de llevarla a término asumiendo las consecuencias de la misma y lleva implícita la certeza que se ejecuta desde el entendimiento que es quien usa de la razón. Por tanto, el ALMA, al aceptar, produce razonamiento en todo lo que realiza en el mundo físico (cuando está encarnado, obvio); es decir, el comportamiento es racional. Visto esto, te invito a la siguiente reflexión: ¿El comportamiento del EGO es racional? Yo tengo racionalizada la respuesta, ¿y tú?

Podría seguir ampliando más sobre la aceptación y aceptar, pero ya sabes que he de resumir. Además éste tema es apasionante para Mí (no para mí, que también) y estaría exponiendo muchas páginas, y quizá te cansaría tal exposición. Pasemos a la consecuencia de la aceptación, si es que no hemos observado suficientes consecuencias con esto que acabo de dejar aquí, no sin dejar claro que lo contrario a la aceptación es el conformismo y la resignación; y ni que decir el miedo del EGO.

 12.2 El ALMA (Singularidad), al obrar desde la aceptación concluye en la empatía que desemboca en… esperemos, stop. Veamos lo de la empatía en vez de seguir con lo que le sigue. Tras la aceptación, o al instante de aceptar algo, surge inmediatamente, la empatía. Es decir, me puedo poner en el lugar de lo que sea que es en ese momento.
ü  El ALMA, al empatizar, tras la aceptación, en modo alguno emite ningún descalificativo, menosprecio, desvalorización, comparativo o se introduce en la competitividad contra eso que ya es como es. No hace nada de eso porque ya lo ha aceptado tal como es observando que perfecto y hermoso. Al empatizar con lo que sea, ya no hay juicio o crítica, pues, previamente, ya se le ha aceptado.
ü  Si el ALMA se puede poner en el lugar de todo al aceptar todo, (empatiza), ¿qué lucha, combate, guerra, pelea, enfrentamiento agresión, dolor o sufrimiento le podría ocasionar, y lo más importante: por qué lo haría; por qué emprender algunas de esas acciones contra algo que es perfecto y hermoso al ser como es?  La pregunta se contesta por sí misma, pero ¿qué contestaría el EGO? La respuesta dejo que la razones tú, sin tu EGO en funcionamiento.
ü  Cuando el ALMA acepta y, consiguientemente, empatiza… todo es perfecto. No hay problemas. No da tiempo a la disputa.
ü  Pero al empatizar, el ALMA, usa de su entendimiento que le lleva a la compresión de lo que estás sucediendo.
ü  Por tanto, el ALMA al aceptar, empatiza y comprende lo que sucede.

Nota a este epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, “El don divino de la empatía”:

12.3 El ALMA (Singularidad), al obrar desde la aceptación concluye en la empatía que desemboca en la comprensión (comprensión apoyada en el entendimiento). Luego:

ü  Cuando el ALMA comprende algo tras ponerse en su lugar (empatía) habiéndolo aceptado anteriormente… ¿Qué problemas puede causarle esto? Ninguno. Cuando se comprender algo no pasa nada. Pero, fíjate: cuando no se comprende algo, siempre, siempre, siempre… salta el MIEDO; y, consecuentemente, el EGO. Y si tú al leer esto no comprendes lo que explico, ¿qué te sucede? Experiméntalo tú y respóndete a ti, que yo ya sé la respuesta.
ü  Al comprender (la Singularidad), lo que sucede, no se lo toma como algo personal, como una ofensa, como un problema. Más cuando lo que sucede lo produce el EGO de quien sea; pues al aceptar que existe el EGO, puede ponerse en lo que le sucede al EGO, y comprende que el EGO sólo produce negatividad y perjuicio; entonces, al poseer certeza del operar-reactivo del EGO, comprende que no ha de luchar contra eso, pues el EGO lo que busca es esa lucha (dualidad), que el ALMA evita al comprender que el EGO no es racional, pues no posee del entendimiento que le pertenece al ALMA.
ü  Al comprender que el EGO no es racional, puede, de forma instantánea, producir algo maravilloso: perdón.   

12.4 El ALMA (Singularidad), al poder perdonar la irracionalidad del EGO (EGO de humanos y de los Amos) no se siente ofendido, ni disminuido, ni desvalorado… lo mejor es lo que sigue:

ü  El perdón que otorga el ALMA no lo otorga porque se sienta atacada u ofendida por el EGO, ¡¡NO!! El perdón que aplica el ALMA es preventivo: es decir: incondicional. Es un perdón que es aplicado por adelantado, sea lo que sea que pueda producir cualquier EGO, incluso lo que produjo y/o pueda producir.
ü  Si el Alma perdona incondicionalmente, quiere decir que pase lo que pase, cuando sea lo que pase (incluso lo pasó o lo que esté pasando) ya está perdonado por anticipado, pues comprende gracias a la anticipación de la empatía que se produjo antes mediante la aceptación, que lo que sucede es como es; y que aunque se pretenda un perjuicio contra sí, no se lo toma contra SÍ, ni contra sí. Es decir, pase lo que pase, ese pase lo que pase y sea como sea, incondicionalmente está perdonado; no hay ofensa posible por parte del EGO al ALMA. Y el EGO no soporta ser perdonado, se pone incluso más virulento, en muchas ocasiones.
ü  El ALMA, lo que te dice, con esto del perdón incondicional, es lo siguiente: hagas lo que hagas, aunque me lo hagas directamente, ya estás perdonado por adelantado. No me molesto por lo que hagas, pues comprendo la reacción del EGO, de tu EGO.
ü  Cuando el ALMA aplica la aceptación de que todo es como es, posibilita empatizar sin enjuiciar en nada lo que ya es como es; lo que lleva directamente a la comprensión de que lo que es, no tiene por qué ser de otra forma, y que sea lo que sea que suceda, aunque sea perjudicial (por proceder del EGO) se le puede dar por adelantado el perdón incondicional, lo que manifiesta que se trata a lo que llega sin una condición concreta; y al no condicionar cualquier situación que llegue, es automáticamente perdonada, no tenida como algo personal, como afrenta o similar. Pero todo este conjunto, implica que el perdón incondicional permite fluir directamente a lo incondicional: al AMOR INCONDICIONAL.

12.5 El ALMA (Singularidad), tras la cadena mostrada, anteriormente, concluye en lo que Es en esencia: AMOR INCONDICIONAL (AI). Y siendo AI, puede tratar a todo lo que suceda, exista, ocurra, sea, fuera o fuese, sin condiciones, con su AI en plenitud. 

ü  El ALMA obra, por tanto, desde el AMOR INCONDICIONAL; lo que en esencia Es. Y lo aplica desde Sí a la Totalidad y desde su Particularidad (al estar encarnado) hacia lo externo, hacia todo lo externo creado por el Todo (El SER).
ü  Cualquier relación humana, sea como se le quiera definir (pareja, amistad…) si no es aplicada desde el AMOR INCONDICIONAL, se le impone condiciones (la imposición, anulación y supresión es propio del EGO)
ü  Cuando se aplica AMOR INCONDICIONAL, la cadena consecuente es inversa a como se ha explicado antes; es decir, si se aplica AMOR INCONDICIONAL, por adelantado hay perdón incondicional al EGO, porque se comprende cómo funciona, irracionalmente. Por tanto, la comprensión permite ponerse en el lugar del otro (empatía), y es evidente que el AMOR INCONDICIONAL concluye en la aceptación de que todo es como es, incluso de que el EGO es como es.
ü  El AMOR INCONDICIONAL es el arma con la que los Amos no pueden enfrentarse. El arma que no pueden combatir ni aniquilar. Es lo único que les impide acercarte a ti, hacerte daño y esclavizarte.
ü  El AMOR INCONDICIONAL y el MIEDO son como el agua y el aceite: no se mezclan, cada uno va por su lado. Por tanto, el aceite del MIEDO no podrá jamás dañar al agua cristalina del AMOR INCONDICIONAL.
ü  Al obrar desde el AMOR INCONDICIONAL se retoma el SER ESPIRITUAL; de lo contrario sólo se opera desde las distintas escalas del MIEDO, con cierto EGO, siendo uno de esos EGOS el de la beatitud espiritual. Ah, si esto te ofende, sólo se ofende tu EGO.

Nota a este epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, “Entenderse desde el Ser”:

Nota a este epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, “No me importo nada”:


13.- Más diferencias

        Observemos más diferencias entre la esencia del SER ESPIRITUAL (ALMA) a diferencia de lo propio del EGO (y/o la beatitud espiritual). De nuevo resumiré.

        13.1. El ALMA en modo alguno se dedica a competir contra algo o por algo. En cambio, el EGO, no para de luchar por y para la competitividad; ha de estar demostrando lo que vale, lo que sabe, lo que tiene, lo que hace y cómo lo hace... El EGO sólo vive para conseguir resultados, y nunca le son suficientes, siempre necesita más, y más, y más... En esa competitividad, lucha por tener la razón sobre los demás… Hacer ver que está por encima de los demás...  
El ALMA entiende que lo mejor es cooperar o colaborar, ayudar, servir de elemento de unión, de integración, de apoyo, sin menoscabo de nada ni de nadie. Sencillamente el ALMA coopera y construye, y el EGO compite, y desgraciadamente, en esa lucha, se destruye y destruye.

Nota a este epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, “Ego y no hacer”:

Nota a este epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, “Disputarse”:

13.2. El ALMA no está en eso de una afiliación a algo, de pertenecer a algo, de forma parte de algo, de tener una ideología de algo... Tampoco se dedica a formar una ideología, a recabar afiliados para algo, ni pretende convencer a nadie de algo. En definitiva, ni se dedica al apostolado ni al proselitismo; ni a adoctrinar ni a convencer.
Pero el EGO tiene la necesidad de pertenecer a algo, de hacerlo contar, de defenderlo. Necesita de ideologías, de partidismos... Pretende convencer, integrar a los demás en sus grupos, en sus formaciones, en sus maneras de ver la vida o lo que sea que defina como lo único viable.
Cuando a mi amigo Antonio le preguntan de qué ideología es, él contesta: “no sé de qué soy, pero sí sé de qué no soy: no soy de lo que termine en “…ismo” o en “…ista” Pero el EGO adora todo lo que termine en esos dos términos (“…ismo” o en “…ista”), y además los defiende a ultranza si fuera necesario; y se pierde en esa lucha, en esa defensa de esa ideología.

Nota a este epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, “Impertenencia”


  13.3. El ALMA puede vivir desde su Particularidad sin apegarse a nada. De todo se puede desprender. Usa lo necesario el tiempo necesario, y luego puede desprenderse de ello si no lo necesita más. No almacena, no acumula, no se aferra a cualquier cuestión material, ni a las personas que no las tiene como posesiones propias, ni tiene la necesidad de tener argumentación que defender… Vive en el absoluto desapego de todo en la vida al saber que ya es Todo. Y como todo lo acepta, de nada se queja, nada juzga, nada cataloga, ni impone un adjetivo, por lo general, descalificativo.
En cambio, el EGO, siempre se apega a algo, siempre sufre por algo, por lo que sea. La pérdida de lo que sea, siempre implica sufrimiento. No concibe la vida sin la necesidad y/o dependencia de poseer y aferrarse a los bienes materiales y a las personas. Es obvio, todo para el EGO tiene sentido mediante la posesión de lo que sea en el mundo físico, porque el “mundo” no físico ni lo huele. Y como el Ego no acepta, pues se queja, juzga, cataloga y le impone un adjetivo, por lo general, descalificativo a casi todo, por no decir todo.

Nota a este epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, “Sin apego”:

Nota a este epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, “¡Recortes?”:

13.4. El EGO está acostumbrado a ese triangular de la “fe (sin certeza), esperanza (esperando no se sabe qué) y caridad (hacer cosas para quitarse la culpabilidad, o para quedar bien)” y de ahí no sale. En cambio el ALMA (o SER ESPIRITUAL) está fuera de esa dimensionalidad (3D) de “fe, esperanza y caridad”, y por decirlo de alguna manera lo sustituye por otros términos, pero en realidad no aplica la trilogía anterior, ni hay una sustitución, pues desde el ALMA se obra con certeza desde el entendimiento (no usa de la fe). Obra con seguridad desde su confianza de saberse como el Todo; y (no usa eso de la esperanza), por tanto, no espera nada, pues confía en Sí, pues además tiene certeza de Sí. Y finalmente obra mostrando generosidad (da sin esperar a cambio) desde la compasión que emana desde el AMOR INCONDICIONAL que lo conforma.

Nota a este epígrafe en artículo publicado en Blog de Emilio Carrillo, ¿imaginas?:

13.5. El ALMA al tener certeza de sí (de su Singularidad), y que la misma es idéntica a la esencia de la que procede, el SER (Totalidad), obra en plena confianza en Sí mismo. Al poseer esa confianza en Sí desde SÍ no tiene la necesidad de buscar en lo externo (cuando está encarnado), no busca nada que lo salve o rescate, pues sabe que al Ser quien se ES, confía en que nada ha de temer por lo físico (al estar encarnado), pues lo físico, cuando acaba (muerte), no quiere decir que se extinga, sino que vuelve a Sí y en SÍ, pues nunca estuvo condenado ni expuesto a peligro alguno de dejar de Ser quien se Es. Y unido a la plena confianza en Sí, desde SÍ, se le une la plena seguridad. Y si uno (desde el ALMA) está seguro de Sí, y desde SÍ, ¿qué le puede amenazar?
El ALMA, siempre obra en seguridad y confianza plena, sin miedo a algo, o temor a algo que pueda suceder o no.
El EGO es inseguro y necesita de la esperanza (aferrarse) a algo externo que le mantenga, le dé soporte, ayuda y apoyo. No confía pues sólo espera (a base de fe y esperanzas) en que algo o alguien le rescate, pues por sí mismo no observa que pueda hacer nada. Además, así lo aprendió. Pero el modo en cómo lo aprendió lo veremos en la siguiente parte, la IX.

Y como colofón a esto que expongo, te hago una reflexión ¿dónde te observas, obrando desde el ALMA? Si no es así, ya sabes desde dónde operas reaccionando y con la evidencia de que no controlas tus emociones que van oscilando en función de lo que sucedió, sucede, sucederá, o no. ¿Aún necesitas que te rescaten o te vas a rescatar a ti mismo?

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¡Ascensión a 5D? se publica en este blog en doce entregas, durante doce jueves seguidios: del jueves 12 de julio al jueves 27 de septiembre de 2018.
Autor: Deéelij (deeelij@gmail.com)
Notas del autor:
+Emilio Carrillo y yo (Deéelij), quien esto escribe, no son la misma persona. En el fondo, ambos estamos de acuerdo, pero en nuestras formas somos muy distintos. Emilio escribe eruditamente, yo lo hago a martillazos.
+Si en lo que lees observas crítica u ofensa… sólo lo observas tú. No hay intención de ofender o molestar. Pero si algo te molesta no se lo atribuyas a que lo escribe Emilio, échamelo en cara mí, Deéelij.
+De ninguna manera se buscar meter miedo o que entres en pánico, para nada.
+La información que se va a exponer omite las fuentes. Podría ofrecer más de cien páginas con referencias, pero es mejor que cada cual saque sus conclusiones si busca la información por su cuenta. Como consecuencia, no creas nada de lo que expongo. Recaba datos, investiga y obtén tus propios resultados; puedo estar equivocado; por tanto, no pretendo convencerte de nada en modo alguno. Estas letras no pretenden una prédica, un apostolado, un adoctrinamiento, un proselitismo ni un guiado de instrucciones a seguir. Tan sólo expongo, me reitero, lo que sé y mis conclusiones; el resto es cosa tuya, si es que algo tienes que hacer al respecto. 
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5/7/15

La ley del efecto contrario


Ten muy presente lo que Emile Coué denominó la “ley del efecto contrario”. ¿Qué explica? Pues que, muy a menudo, el hacer produce exactamente el resultado contrario al querido por la mente.

El amor… Cuando llega a tu vida, ¿cómo llega? ¿Puedes acaso forzarlo?; ¿puedes hacer algo para provocar enamorarte de alguien o que alguien se enamore de ti?; ¿puedes violentarlo sin transformarlo en algo mecánico y superficial, en algo muy distinto a ese amor que deseas?

El sueño… Es de noche y tratas de dormir. ¿Qué harás para conseguirlo? Cualquier cosa que hagas tendrá justo el efecto contrario porque cualquier actividad, cualquier esfuerzo, irá en contra del sueño... La única manera de entrar en el sueño es no hacer nada. Y si el sueño no viene, aguarda a que llegue lo más tranquilamente posible: cualquier cosa que hagas solo servirá para retrasarlo.

Intentas recordar el nombre de alguien… Sientes que lo tienes en la punta de la lengua, pero, cuanto más lo intentas, menos lo consigues. ¿Qué hacer? Nada, no hagas nada, deja de esforzarte, olvídate del asunto. Y entonces, de repente, cuando menos te lo esperes, el nombre aparecerá en tu memoria.

Son ejemplos simples de lo que sucede con muchas cosas de la vida… Tu mente y el ego se empeñan en hacer y tú le sigues el juego. ¿Qué logras con ello? Lo contrario de lo pretendido…

Pasa hasta con la iluminación. Cuanto más la persigas, más te alejarás de ella. No en balde, la iluminación es la comprensión profunda de la innecesariedad de la iluminación. No tienes que hacer nada para iluminarte: es lo que eres, es imposible que no estés iluminado. ¿Por qué no lo ves? Debido a que haces cosas para alcanzarla y con ello solo consigues nublar tu consciencia y tu mirada… Y buscas maestros y gurús y te vas tras esto y aquello: alguna técnica, algún curso, algún viaje, algún mantra con que iluminarte... ¡Qué pérdida de energía; cuánta ignorancia! ¿Quieres saber el único mantra que te abrirá la puerta de la iluminación que ya luce en ti? Apúntalo bien y para siempre: menos voluntad y más fluidez. Sí, así de sencillo: menos esfuerzo y más relajación, más liberación. Es por esto que Rumi afirmó: “quien no escapa de la voluntad, carece de Voluntad”. Y San Juan de la Cruz lanzó un mensaje similar, que venía a decir que quien no escapa del esfuerzo, para nada se esfuerza… La iluminación nunca se alcanza, ocurre. El que vive la Iluminación es quien no está tratando de conseguirla, aquel que no tiene meta…

¡No hagas nada ni persigas nada y desde lo más hondo de lo que eres  brotará el amor, el sueño, el nombre que no recordabas… y hasta la iluminación! Cualquier cosa que hagas irá justamente en contra… Deja que las cosas ocurran, no las fuerces; fluye, vive, libérate de todo esfuerzo, de todo afán, de toda inquietud, de toda expectativa… Es tan simple… Pero estás aferrado a la mente y sometido al mando del piloto automático del ego, que se alimenta de la acción. Y por ello, para ti hacer es fácil, –por muy duro que sea–, y no hacer es difícil –por muy cómodo que sea–. Si lo comprendieras, no sería así… No hacer no requiere cualificación ni práctica alguna; el hacer, normalmente, sí. Es por eso que la iluminación puede acontecer en cualquier momento, porque no es cuestión de cómo alcanzarla, sino de cómo permitirla.

Flota en el Río de la Vida… Abandónate, ríndete, no antepongas tu voluntad. Deshazte de todos tus conocimientos, porque solo te son necesarios cuando tienes que hacer algo. Deja de ser ese personaje artificial que la mente y el ego han fabricado: tu pequeña historia personal; tu personalidad; esto o aquello que imaginas ser; todo lo que consideres tus creencias; todo lo que concibas desde el “yo”, “me”, mí”, “mío” o “mi”. Y permite que se mueva tu energía interior… Siéntela y síguela adonde quiera que te lleve.

Para ello no precisas de ninguna técnica, de ningún saber hacer…  Simplemente, cuando ya no estás ahí, ocurre. Y nunca va a sucederte a ti, al “yo”… Cuando cesas de identificarte con el “yo” físico, mental y emocional; cuando bailas, pero no hay un bailarín; cuando observas, pero no hay un observador; cuando amas y no hay un amante… Entonces, solo entonces, ¡ocurre!...

Viejo hábito
Nuevo hábito
Empeñarse en hacer y conseguir cosas sin entender que, muy a menudo, el hacer produce exactamente el resultado contrario al querido por la mente. ¿Cómo llega el amor a tu vida?, ¿cómo el sueño al acostarte?, ¿cómo ese nombre que no terminas de recordar y tienes en la punta de la lengua…? Con el esfuerzo no lograrás enamorarte, ni que se enamoren de ti, ni conciliar el sueño, ni acordarte de ese nombre… Al contrario, cuanto más te esfuerces y empeñes, más te alejarás de conseguirlo. Pero para ti hacer es fácil –por muy duro que sea– y no hacer es difícil –por muy cómodo que sea– porque vives bajo el mando del piloto automático del ego, que se alimenta de la acción.
Dejar que las cosas ocurran, sin forzarlas; liberarse de todo esfuerzo, afán, inquietud, expectativa: darse cuenta de que cualquier cosa que hagas irá justamente en contra… No persigas nada y desde lo más hondo de lo que eres brotará el amor, el sueño, el nombre que no recordabas y hasta la iluminación. Es tan simple… No hacer no requiere cualificación, ni práctica alguna, ni conocimientos, que solo te son necesarios cuando tienes que hacer algo… Simplemente, permite que se mueva tu energía interior. Siéntela y síguela adónde quiera que te lleve.


Mantente siempre alegre y no te inquietes por nada. Y goza de la vida tal como fluya –sin juicios, sin quejas, sin opiniones…– y mientras dure en este plano humano. Ya eres todo, no pretendas alcanzar nada: ninguna meta, ninguna utopía, ninguna vida o mundo mejor… Vive el aquí-ahora, la vida misma, y no pienses en el mañana; no ciegues la consciencia con esa droga llamada futuro. ¿A dónde vas?; ¿de quién huyes? Es todo tan fácil… La utopía ya ha ocurrido, ya eres todo lo que tu corazón puede anhelar, la meta está aquí y ahora. ¿No lo ves? Confía, respira, flota… Desténsate, desangústiate, elimina de ti tanta desazón, tanta ansiedad, tanto estrés, tanta neurosis, tanto sufrimiento…  Y para ello no tienes que hacer nada. La única cuestión es cómo dejar de preocuparte y cómo empezar a vivir. ¡Sé un vividor! Permite que las cosas ocurran por sí mismas; no quieras imponer tu propia manera.… Disfruta mientras seas. Y al disfrutar, de repente, te das cuenta: esta es la fuente original. Has tocado la vida infinita y eterna: lo que eres, lo que es.

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Texto extraído del libro Sin mente, sin lenguaje, sin tiempo, del que es autor Emilio Carrillo.
Puedes acceder a él a través de esta web:
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