21/10/15

Dios no se vende


            Cuando Dios sabe que es Dios, no se vende, no contribuye a lo que no Es, no se falsea, no se corrompe, no se miente, no puede ir en contra de su esencia.

            En el devenir de la existencia del ser humano, cuando el propio ser humano llega a darse cuenta de que no es un mero ser humano, simplemente, sino el mismo Dios en Esencia encarnado en una forma física experimentándose, los paradigmas a los que estaba “enganchado” saltan por los aires, se desvanecen en el absoluto, literalmente. Entonces, la libertad en Sí es total. Libertad para decidir cualquier acción de cualquier manera; sin pretender, en su acción, dañar a su propia creación.  Esto último hay que entenderlo en el término concreto de que su acción goza de su plenitud pese a que no sea entendida en modo alguno por los demás seres a los que pueda “perjudicar” porque así lo entiendan (mal entiendan) los demás seres –valga la redundancia -, o sus otras esencias divinas encarnadas.
 
            Llegados a este punto, Dios, en forma humana, o la que se quiera concebir, Es en esencia lo que Es y no puede, bajo ningún pretexto, ir en contra de Sí. Al saber de Sí, es en Sí; y en este punto es imparable, irrefrenable e incluso intratable.
             
Es tremendamente complicado de entender para otro ser que no llega a darse cuenta de que es el mismo Dios, las acciones de quien, despierto en Sí, puede llegar a culminar, realizar o hacer. Pues en esa culminación, realización o hacer, ES en esencia Él mismo en Sí.
  
            No se pretende, con el actual, que se entienda a un ser humano endiosado de Sí. Ello es muy complicado para quien ni siquiera tiene un mínimo de abismo de saber Quien se Es, aunque sea por un poco. Sólo y exclusivamente es entendible para quien es Dios (conociéndose como tal con certeza plena) en la forma que sea que esté encarnado.

            Dios es libre. Y al conocerse, en cualquier forma, su libertad se ejerce de una manera inminente, reflexiva y ponderada. La felicidad colma tal dicha, tal anhelo buscado hasta encontrarse. Es un gozo que ha de experimentarse al borrarse el recuerdo olvidado de Quien se Es.

            Es estar no atrapado en una forma, aunque se pueda permanecer en la forma. Y es una decisión individual de esa esencia divina en una forma lo que no puede ser entendido para quien no está en la misma dimensión de Sí.

            Es el éxtasis del encuentro en el Amor. Cuando Dios (alma encarnada) sabe Quien Es no puede prostituir a la materia, a las formas que no están ni son en Sí. Sólo puede entregarse a quienes sí lo están en Sí. Cualquier otro compartir no es en igualdad. Y Dios al saberse Dios, quiere en total equidad e igualdad, con total libertad y perfecto Amor. No se contenta con lo que no Es, y sólo aspira a Quien Es para seguir Siendo quien Es en la manera en que quiere manifestar su Ser.

             No es una cuestión de ajustarse a lo que no Es, es una cuestión de ajustarse a Sí. De lo contrario la incoherencia divina se manifestaría con un dolor y sufrir inmenso en un declinar hacia donde ya no Es y de lo que “escapó”. Ser o no ser; y sí, es la famosa frase, pero es la frase que culmina y colma a Dios cuando sabe Quien Es, pues ya no puede seguir ejerciendo, coherente y conscientemente como lo que no Es, sino como lo que Es.

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Autor: Deéelij
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