21/4/12
Segovia, viernes 27 de abril: “Yo Soy en el Aquí y Ahora”
16/4/12
Recuerdos de Ávalon
Ya se que parece increíble, pero entre los años 2009 y 2010 tuve el privilegio de pasar un largo tiempo en Ávalon, la célebre Isla de Cristal, que no es imaginaria, sino Real.
Un hecho tan maravilloso lo había compartido hasta hora con muy pocas personas. Pero el pasado 30 de marzo, con ocasión de la presentación oficial en Sevilla del libro El archivo oculto de Ávalon de mi buen amigo Alberto Luis Fernández, llegó el momento de expresarlo abiertamente y sin reparos.
El video de la presentación, que incluye mi “confesión”, dura 35 minutos y lo podéis ver en You Tube (en la ventana de búsqueda, escribir: Presentación oficial de "El archivo oculto de Avalon") o a través del siguiente enlace:
http://www.youtube.com/watch?v=0Yj7WHc3QpQ
Aunque tomo la palabra al comienzo de la presentación para hacer los saludos de rigor, mi intervención como tal discurre entre los minutos 7 y 24 del vídeo.
Durante ella hablo igualmente de unas Crónicas de Ávalon que escribí en su momento. Las podéis encontrar introduciendo “Crónicas de Ávalon” en la sección del blog situada a la izquierda de la pantalla, bajo “Seguidores”, titulada “BUSCAR EN EL BLOG”, o yendo directamente a sus fechas de publicación:
1. Llegada a
2. Ritmo de Vida (9 de diciembre de 2009)
3. Merlín (20 de enero de 2010)
4. Iapetus y Nibiru (22 de febrero de 2010)
5. Viaje al centro Galáctico y a mi interior (22 de marzo de 2010)
6. Fanum (19 de abril de 2010)
7. Vamos a contar mentiras (17 de mayo de 2010)
8. Práctica del ahora (21 y 22 de junio de 2010)
9. Ho´oponopono (26 de julio de 2010)
10. Campos morfogenéticos (1 de septiembre de 2010)
11. Dimensionis (22 de septiembre de 2010)
12. El Principio Holográfico (18 de octubre de 2010)
13. El Gran Teatro del Mundo (22 de noviembre de 2010)
¡Qué disfrutéis!
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15/4/12
Fragmentos de vientos en calma en la divina esquizofrenia divina
Al entender la esencia que me conforma, el estallido acompasa; acaricia el temple con espuma azarosa.
Cuanto más te amo, más te alejo de mí, sin perderte.
Cuanto más me amo, más me alejo de mí, sin perderme.
En ese vaivén, de ola celestial, entrando y saliendo, permanecemos. Abrazados, juntos, en el infinito de causa imparcial
No hallo palabras para expresarme cuando me hallo.
No encuentro palabras para manifestarme cuando me encuentro.
No alcanzo palabras para explicarme cuando me alcanzo.
No existen palabras para aclararme cuando existo en mi.
No descubro palabras para describir cuando me descubro.
Ya, la sombra no asiste, al ser la sombra que encauza.
Ya, el suspiro no es tornado en ahogo inalcanzable.
Ya, un abrazo de aciertos me acoge y guía, complace.
He comido, ahora quiero beberme, hasta respirarme.
Puedo agonizar en un morir exhausto, sin olvidarme, escuchando en mis esquinas, dulcificando el aire. Siendo la puesta, y el sol poniéndose.
No soy madre, sino mi madre. Soy un embarazoso embarazo a punto de parirme. Quiero nacer, respirándome, tomándome, besándome.
En el acierto está el beso, el latido sin zumbido.
Partirme me fui y fueme en dos, en millones incontable, incluso intratables. Dividirme quise, aunque fue, aquello, en presente, y en él sigo existiendo, siendo y creándome en formas finitas e imperfectas, consciente que lo Soy, de la perfección y la infinitud en cada instante aunque parezca delirante, que lo es, como lo es el Amor, que es lo que Soy.
Y es que en un delirio estallé de tanto amarme por encontrarme en lo que no soy sin dejar de Ser pese a que en el trayecto del ir hasta llegar al venir, ni me reconozca.
Fue un olvido de Mi, siendo MISES y YOES infinitesimales elevados a la incoherencia más absurda que imaginé, que es infinita, plegada al instante, en el instante.
La locura es ternura, pues al amarme en lo que no es el amor, ni lo que Soy, encuentro, sin haberlo perdido, el conocimiento de expansión de amor más infinito y perfecto en cada infinitesimal olvidado infinitesimalmente.
Puedo estar sin Ser, Siendo un estar doliente sin sufrir en el sufrimiento. Pues Soy Todo al dejar de Serlo Todo. Construyo al de-construirme perfectamente en la imperfección, estando sin límites en la limitación acotada de un instante imperfecto, acabadamente perfecto.
Tú mismo, Soy.
Soy lo que no Soy, lo que no hay ni es, siendo el qué sin un que u otro qué.
Permanezco en la no permanencia sin apoderarme, sin un poder y sin poder, siendo el que, no el qué, el poder que permanece en el qué, sin que.
El que Soy, es sin el qué, pues Soy, Soy es él, Él, el y, y el que sin qué, Soy.
Retorno y abrigo.
Lecho y sábana.
Luz y brillantez.
Olor y ausencia.
Color y pincel.
Quien escribe no soy, Soy quien lo percibe.
Sólo al percibirme, Soy.
Curioso y creador.
Invertido y resuelto.
Poderoso y agotador.
Benefactor y beneficiado.
Bienvenido, Soy.
No tengo palabras para contenerme, dado que soy quien contiene la palabra, el contenido expresado y lo que subyace en lo no expresado
No tengo palabras para expresarme.
Soy la expresión sin palabras.
La palabra ya no llega, llega lo que llega.
Permanecer sin palabras, sin expresión. Conteniendo el contenido del continente sin contenido, de una expresión contenida en la limitación sin límites.
Soy la palabra, y no lo soy.
Puedo expresarme, sin palabras.
Y cuando me alcanzo ya no hay palabras, ni sonidos.
Cuando me alcanzo me quedo sin palabras, sin prosa y sin verso.
Cuando me alcance será sin palabras, sin agitación, sin murmullos, sin expectación, será el Ser sin más posible expresión que el Ser.
Ya no vivo, porque he muerto a Mí.
En Mi, termino sin términos, sin acabar.
En Mí, nazco y Estoy.
Es un estar sin ver, y aun cuando no se está viendo el Ser, se Está. Se está sin Ser y siendo a la vez el no ser.
Ser y no ser.
Ver y no ver.
Estar y no estar
Saberlo y negarlo.
Es la divina esquizofrenia que me define, confortándome, expandiéndome, amándome.
Sólo al saberlo lo Eres.
Y Siendo, no quieres dejar de saberlo.
Sélo sabiendo, sabiendo Serlo.
Dejando al dejar; de dejar sin dejar; dejando y volviendo.
Olvidé qué quiero Ser, no que no Soy.
Y al perder el olvido de Mi, encuentro el querer; un querer que es Amor en el desamor.
Sólo padezco lo que Soy, y lo que no, sin dejar de Ser.
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Autor: Adrián Díaz Mateos
9/4/12
Málaga, viernes 13 de abril: “Expansión Consciencial y Cambio Interior”
El próximo viernes 13 de abril, si
La charla y el coloquio posterior tendrán una duración total de dos horas y media, con inicio a las 19:00 y final a las 21:30 horas. El lugar de celebración será el Salón de Actos del Museo del Patrimonio Municipal de Málaga (Paseo de Reding, 1. 29016-Málaga).
La asistencia es gratuita y la entrada totalmente libre hasta completar el aforo.
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Carta a Dios
Coincidiendo con el ochenta aniversario de Marià Corbí y a instancia de nuestra amiga Ana Gómez, recuperamos aquí un texto suyo publicado en la obra colectiva Cincuenta cartas a Dios (PPC, 2006).
Mariano Corbí (o Marià, cuando firma en su lengua propia, el catalán) nació en 1932, en Valencia (España), y reside en Cataluña desde su infancia. Doctor en Filosofía y Licenciado en Teología, ha sido profesor de Ciencias Sociales en ESADE y en
http://www.cetr.net/modules.php?file=article&name=News&sid=436
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Dios, me piden que te escriba una carta. Pero, ¿cómo escribirte una carta a ti, que no eres “otro” de mí? Solo mi necedad y mi pobreza, que son el enclaustramiento en mí mismo, me hacen sentirme a mí como “otro” de ti y a ti como “otro” de mí.
Desde mi juventud te busqué, y los caminos que he recorrido han ido siempre por donde ni esperaba ni era capaz de imaginar. Cada tramo del camino fue distinto de mi expectativa.
Todo lo que yo podía concebir de mi itinerario que va de mí a ti estaba estructurado y pensado desde el supuesto de que hay una distancia entre tú y yo, de que debía sufrir un proceso, de que tú cumplirías con todos mis anhelos y deseos. Tuve que ir comprendiendo, poco a poco, que entre tú y yo no hay ninguna distancia, que no hay que recorrer ningún proceso al término del cual estuvieras tú. Tuve que comprender, y esta vez fue más difícil, que, mientras me acercara a ti con anhelos y deseos, no podría entender jamás que tú no eres “otro” de mí, ni yo “otro” de ti.
Tuve que comprender que tus caminos transitan por paisajes inimaginables. La vía circula por los campos de silencio de todo lo que yo pueda concebir, planificar, imaginar y desear. Solo el silencio que calla todo el pensar y sentir que hace de mí algo, y algo distante de ti, puede guiarme.
El camino es tu don, tu gracia; y tu gracia está más allá de mis intenciones, de mis planes y de mi misma capacidad de imaginar.
Cuando me puse a caminar por los campos del silencio, tuve que entender que ahí yo no podía conducirme a mí mismo. El “yo”, con sus criterios y proyectos, se quedó al lado de acá de la frontera del silencio. Te pedí que me guiaras, y lo hiciste en una época de grandes cambios, pero no lo hiciste desde fuera, sino desde dentro, como “no otro” de mí mismo.
Ahora, mirando hacia atrás, puedo decir que en mi caso hubo guía. Pero la guía que me condujo no fue la guía de mis criterios, ni tampoco nada fuera de mí. Tú, como “no otro” de mí, fuiste la guía.
Pronto tuve miedo al miedo, porque el miedo es el gran enemigo de la verdad en el camino, especialmente en época de cambios. No sé cómo pude superarlo. Tú me hiciste caminar por encima del miedo.
Lo que a lo largo de los años fui encontrando no era nada de lo que yo esperaba, porque lo que yo esperaba era lo que mis ojos ya habían visto, mis oídos habían ya escuchado, lo que el deseo de mi corazón podía representar. Tú me condujiste más allá de mis expectativas, proyectos y concepciones.
Donde estoy no me he traído yo, ni nada fuera de mí. No podía esperar llegar donde he llegado, no podía sospechar el camino interior como lo he vivido y como lo vivo.
Con frecuencia me inquieto pensando dónde he ido a parar, sobre todo cuando me comparo con todos los que han sido mis compañeros y han vivido mis mismas circunstancias. Me inquieto, aunque no quiera, cuando les veo como una piña, pensando y sintiendo igual, y yo solo, y yo solo lejos de todos ellos. Sé, por otra parte, que mi inquietud es necia, porque parte de un falso supuesto que se traduce en preguntas como: “¿Dónde he ido yo a parar? ¿Qué he hecho yo para estar donde estoy? Lo que he hecho, ¿ha sido lo correcto? Si es lo correcto, ¿por qué estoy solo?
El supuesto de todas estas inquietantes cuestiones es siempre que “donde estoy y la dirección que llevo es obra mía”. Y no lo es. Otro me trajo acá. Otro me llevó por una vía que ni mis colegas ni yo podíamos concebir.
Creí que la religión era sumisión y me entregué a ella, y he ido a parar a la libertad.
Creí que la vía era un camino trazado, paso a paso, y no hay camino.
Creía que había de creer, y el camino libera de las creencias.
Creía que la religión era el encuadramiento en un ejército bien organizado y compacto, donde sentías el aliento y el roce de los que marchan contigo, y he necesitado entender que hay que ir completamente solo.
Creía que sabía lo que tenía que pensar y sentir, y he ido a parar a comprender que la vía transita por una luz y un fuego silencioso.
Creía que sabía lo que había que hacer, y he ido a comprender que no hay nada que hacer.
Creía que caminaba hacia ti, y he tenido que comprender que, a medida que la vía aproxima a ti, te sume a ti en la niebla y me disuelve a mí como un tenue vapor.
Creía que el camino de Jesús era el camino de la salvación, y he tenido que comprender que no hay nada que salvar.
Creía que debía esforzarme, con tu ayuda, y he tenido que comprender que el trabajo que hay que hacer es más tenue y más sutil que esforzarse, porque es un acertar misterioso, que más que hacer es un peculiar “no-hacer”.
Creía que recorrer el camino era cultivar el espíritu y alejarse de la carne, y he ido a comprender que la vía del silencio es la transformación del sentir y de la percepción.
Creía que el camino alejaba del mundo, y he tenido que comprender que el mundo es su discurso, su manifestación, su ángel de luz.
Creía que tú y yo éramos dos, y he tenido que comprender que “no hay dos”.
Creía que creer en ti era creer en lo que no se ve, y he tenido que comprender que eres el Patente, el Manifiesto.
Creía en
Tu camino es un camino que va de perplejidad en perplejidad. Por eso es un camino secreto.
Buscaba en ti
Dios, líbrame del miedo en el tramo de camino que me queda, y libera del miedo a todos los que te buscan. El miedo está descarriando a los pastores y a los rebaños.
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8/4/12
No huir del sufrimiento para sanarlo y transformarlo en Paz, Compasión y Amor
Tú eres el organizador de todo
Un buen amigo ha escrito y me ha enviado el texto que se transcribe bajo estas líneas, titulado Tú eres el organizador de todo. Me ha autorizado a compartirlo a través del Blog, aunque prefiere que su nombre se mantenga en el anonimato al entender que tod@s, sin excepción, somos l@s verdader@s autor@s del mismo.
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Tú eres el organizador de todo
Al instante en que percibes, entiendes, ves y aclaras en ti, de forma impactante, fulminante, que todo los has organizado tú, eres tú. No hay, pues, en modo alguno y al momento, brisa propia de desaliento, de crítica y juicio hacia ti que todo lo has organizado. Incluso estas palabras que lees, son tuyas. Tú mismo te las has enviado. Tú mismo la has redactado. Tú mismo eres estas palabras.
Todo lo que existe en ti, cercano o no, eres tú. Incluso ese hermoso cuadro pintado de la realidad, y de esta realidad, donde pusiste algo de color negro, eres tú. Tú mismo lo has puesto, tú mismo lo has expresado, tú mismo has cuadrado el cuadro de hermosura con trazadas de negro que en el global forman un marco de hermosura, pues no hay color que pueda ser considerado despreciativo cuando has sido tú quien lo ha puesto.
Tú eres el organizado de todo, de ti y de mí, de mí y de ti. Tú eres quien da el beso, tú eres el beso, y tú eres quien recibe el beso.
En ese estado, en este estado, en cualquier otro, tú y sólo tú puedes compartirte en ti y en otro que eres tú. Al ocurrir eso, el miedo no posee sentido alguno, sólo emerge el amor, emerges tú.
Tú eres el organizador. Tú eres, por tanto, el único responsable.
La soledad del mando (en referencia a lo anterior)
Una película narró los acontecimientos desarrollados en el estado mayor conjunto de los aliados en
En alguna ocasión me ha pasado. He tenido que dar una orden por cuenta propia, sin consultas. Ante un imprevisto, había que hacer otra cosa, y estaba solo para tomar la decisión. Una vez dada la orden, quedaba en mi soledad, sin estar cubierto por una orden superior. Yo era el que había organizado la acción. Yo era el responsable de lo que sucediera. No cumplía órdenes, las daba quedando aislado en mí a la espera de resultados, fuesen los que fueran. En ese momento, de fuerte soledad, saltan las dudas, pero al instante se resuelven. Sabes que no obedeces a un capricho, a una sinrazón, que no buscas las medalla, sino lo mejor para los que están a tu mando a sabiendas de que habrá dolor en la acción; a pesar de la dureza de la misión a ejecutar. Cuando te das cuenta, la soledad desaparece. Eres tú en ti, sin el mí. Eres la orden, la acción y el resultado.
Eres el organizador de todo, siendo tú, siendo todo. Te encuentras. Existe plena confianza. Hay fe en la acción. Tú eres la acción. Tú eres el resultado.
Me duele
Me duele el dolor del sin amor.
Lloré por unas palabras, por unos ojos encendidos al verme.
Clamé por un beso tierno, suave y profundo.
Anduve tras de un mundo perdido.
Hasta encontrar la caricia que anhelé en mis lágrimas.
Inundé todo mi estallido al contemplarme a mí en ti, en Mí.
Conseguí abrazarme cuando lo hice contigo. Cuando supe que tú y yo somos lo mismo, únicos, lo único. Como único y perpetuo es el amor.
Amor que dejé por crearlo de nuevo, por gozarlo en el encuentro.
Lleno estoy de Vos mi señor/a, y esclavo a sus pies me ciño porque nunca más quiero irme sin vuestra compañía.
Quiero poseerte como me poseo, pero has de poseerme, ayúdame en ello.
Fuerzas no alcanzan, dame las tuyas, envuélveme en Ti y no dejes que me aleje aunque sea por amor.
Que por amor partí; y ahora que a tu puerto he amarrado, soltar el cabo no quiero más.
Dame el amor del amor, y hazme de nuevo amor. Pues si soy amor, quiero serlo, quiero Ser el Amor, cubriendo cada pliegue, cada detalle.
Quiero ser tú, déjame ser Yo en Ti sin más idas.
No puedo alcanzar a imaginar de nuevo ir alejándome del dulzor, del gozo eterno, que en ti soy y en ti estoy.
Soy amor. Amor soy. Permíteme explicarlo, que me duele el dolor del sin amor.
Siento que no puedo seguir en este yo, que henchido tengo el corazón, el alma se parte en dos y este espíritu brama por el retorno inmediato. Quiero estar ya en Sí, que es mucho el haber estado en un yo, sin Mí, envuelto en un mí que no fue Yo.
Que pases un día como gustes organizado por ti, para ti y desde ti.
Yo, sin mí.
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6/4/12
¡Todo está cumplido!
30/3/12
Meditación: algunos consejos prácticos
Una persona anónima ha realizado el siguiente comentario en la entrada del blog titulada De Guías Espirituales y de la gente del entorno más cercano (publicada ayer, 29 de marzo):
¿Por qué es tan difícil meditar?. Pregunto esto ya que a mí me resulta de lo más complicado. Será que quiero ir más deprisa de lo que realmente puedo en este momento de mi evolución y quisiera poder sentir algo que en mi interior sé que está pero muy oculto. A mí todo lo relacionado con estos temas me suenan en el fondo muy familiares y lo veo de lo más normal, pero no logro que se plasme en nada ¿qué puedo hacer?. Un fuerte abrazo de amor.
En contestación a sus preguntas, comparto con tod@s vosotr@s una breve batería de consejos sintéticos acerca de la práctica de la meditación:
Medita todos los días no menos de 20 minutos, más si te es posible. Hazlo siempre a la misma hora y en el mismo sitio, un lugar tranquilo en el que te encuentres a gusto. La postura da igual, la que te sea más cómoda. Y sigue estas pautas:
1. Silencio.
2. Respira varias veces profundamente y, a partir, de ahí, respira con normalidad, pero de manera consciente, dándote cuenta de que lo haces.
3. Céntrate en el Aquí y Ahora, en el preciso momento que estás viviendo. Y si oyes los ruidos que hay a tu alrededor, no hay problema, al contrario, son parte de ese Aquí y Ahora que es
4. Toma consciencia de los latidos de tu corazón, que riegan con sangre renovada todo tu cuerpo. Durante un minuto, más o menos, sin agobios de tener que contar los segundos, intenta notar la energía que envía por tu organismo.
5. Seguidamente, durante otro minutillo, toma consciencia de tu entrecejo (Tercer Ojo) y de la glándula pineal (en la parte superior de la cabeza, junto a la coronilla), que es una especie de antena que te conecta con todo y con todos.
6. Sitúa ahora la atención en el coxis (parte final de la columna vertebral, casi en el culo) y en el pequeño espacio que hay entre tu sexo (testículos u orificio vaginal) y el agujero anal. Constituyen el centro de tu sexualidad, que es Sagrada. Procura conectar mentalmente esta Energía Sexual con la que fluye desde el Corazón y la que te llega por la glándula pineal. Estate así dos o tres minutos, más o menos. Paulatinamente, empezarás a sentir la energía que surge de distintas partes de tu cuerpo, que será más intensa conforme vayas avanzando en esta práctica.
7. Y llegados a este punto, déjate ir, fluye y procura no pensar en nada. Los pensamientos, no obstante, aparecerán en tu mente. No te preocupes, es lo normal. Te ayudará la siguiente práctica:
+Intenta no pensar imaginando un libro cerrado, un libro con la portada negra y cerrada.
+Cuando un pensamiento acuda a tu mente, el que sea, imagina que el libro se ha abierto por cualquier página. Y entonces, en lugar de engancharte al pensamiento (comenzar a leer la página), déjalo pasar imaginando que cierras nuevamente el libro.
+Haz esto las veces que sean necesarias. Sin culpabilizarte porque los pensamientos sigan apareciendo, sin inquietarte por nada.
+Poco a poco, sobre todo cuando abundes día a día en esta práctica, los pensamientos se irán distanciando entre sí y comenzarán a aparecer momentos de no-pensamiento. Eso sí, tú no serás consciente de ello de manera mental, pues el no-pensamiento pasa absolutamente desapercibido para la mente.
8. No generes ninguna expectativa con esta práctica. Pero no tengas dudas de que, con la persistencia en ella, tu vida entrará por nuevos derroteros y tu consciencia se expandirá. E irás constatando de primera mano lo que es el Vaciamiento, el desalojo interior que nos introduce plenamente en
9. Finalmente, cuando la meditación forme parte de tu vida, ve tomando consciencia de que su práctica se puede hacer en cualquier momento del día y en cualquier lugar o circunstancia, la que sea. Basta con sentir el Aquí y Ahora, percibirte a ti mismo y observar los hechos, acontecimientos y avatares de la vida con la misma distancia y desasimiento con que se contemplan los pensamientos que durante la meditación aparecen. No en balde, ninguno de esos hechos y acontecimientos, ninguno, sean “positivos” o “negativos”, afectan a lo único importante:
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29/3/12
La muerte es un imposible, un fantasma, solo eso, de la imaginación humana
José Luis de
Tras pedirle permiso, me ha autorizado a compartirlo con tod@s vosotr@s, lo que le agradezco de Corazón y hago bajo estas líneas.
Constataréis que está lleno de experiencia, Amor y Sabiduría. Y pone de manifiesto de modo diáfano que la muerte es un imposible, un fantasma, solo eso, de la imaginación humana.
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Querido, amigo, Emilio...
Me llamo José Luis de
He escuchado varias veces tus conferencias en Youtube y..., ¡estoy encanta’ooo! Jejeje... Por cierto, el viernes, cuando estuviste en Madrid, estuvimos contigo un grupo de amigos.
Verás, llevo días pensando en escribirte, pero va a ser hoy que ¿casualmente?, se cumplen doce años del día en el que nuestra hija Elena se trasladó al Cielo. Tenía doce años y la leucemia fue excusa para el tránsito.
Emilio, yo creía que te morías y que eso era todo; ¡que desaparecías diluido en
Pero la niña empezó manifestarse con diversas "señales" y tras un durísimo proceso de sufrimiento, mi vida experimentó un cambio tal que, ahora sí, que he encontrado el sentido de mi vida: Emilio, desde hace casi diez años, ayudo a la gente para que se lleguen a dar cuenta, que el vínculo afectivo con los que se nos han adelantado en el paso a la otra dimensión, es una fuerza, una energía real, que nos mantiene unidos y de cuyos efectos podemos hacernos conscientes. Esto es posible gracias a la fuerza del Amor que todo lo une y fortalece. Es el efecto de la oración del que hablan los grandes místicos del mundo.
Y es más sencillo de lo que podríamos imaginar: Vale con que el Amor sea la profunda razón que te mueva, que pongas "confiado" tu dolor, anhelo y esperanza en "las manos" de
Emilio, habían transcurrido ocho años desde que se fue la niña cuando una mañana de junio, mi mujer encontró en la cama el cadáver de nuestro hijo de treinta y un años. Mientras dormía, había sufrido un edema de corazón y pulmón. Roberto, mentalmente, era un niño de unos quince años, feliz con su Barça y yendo al cine con sus amigüetes del centro ocupacional al que asistía.
¡Qué fuerte! ¿no? No, Emilio. A mediodía ya habíamos hablado con mi hija que nos dijo que estaba con él. En el tanatorio volvimos a interesarnos por él y nos dijo la niña que aún no podíamos hablar con Roberto porque él creía que estaba dormido soñando. -Aún no le habían dicho lo que le había pasado porque se podría asustar- nos dijo. Hazte una idea de cómo era mentalmente Roberto. Fíjate que cuando más o menos dos meses más tarde, por fin, pudimos hablar con él, resulta que conmigo se comportaba normalmente y sin embargo, lloraba cuando hablaba con su madre. Roberto estaba más enmadara’o que enmadra’o. Jejeje... ahora está totalmente integrado y entre otras cosas nos ayuda con El vuelo de la mariposa, como muchos otros chicos y mayores, por otra parte, jejeje... Como vemos, en el "Otro lado", las cosas se hacen con sumo tacto.
Me gustó el ejemplo que usaste en la charla del viernes; aquél que nos contaste del viaje a Noruega. ¡Chico!, me sonreía a medida que lo ibas contando porque yo sabía perfectamente a dónde querías llegar, jejeje... Me sonreía mientras decía para mis adentros: "Este es de los míos", jejeje... Sí, Emilio, eso es exactamente para mí, para mi mujer y le hijo que aún nos acompaña por aquí, lo que ha pasado con nuestros hijos. Ellos "han vuelto a Casa" y nosotros regresaremos cuando llegue nuestro momento. Entretanto, podemos "hablarnos y vernos" a través de Internet (la consciencia del corazón). Mientras llega ese hermoso día, tratamos de desarrollar nuestro espíritu andando todo lo que podamos en el camino del Amor-Dios.
Emilio, como ves, te adjunto un documento "En la despedida del cuerpo de Roberto" para que le eches un vistazo (se transcribe en la parte final de esta entrada del blog). Al final pongo una dirección de Internet en la que, además de poder ver las fotos de lo que sucedió, puedes darte una vuelta por la página para que veas el alcance de lo que estoy viviendo.
Soy muy feliz, Emilio. Mi mujer básicamente está como yo, si bien, lógicamente, ella añora sus presencias físicas más que yo.
¡Jo!, chico... Si, además, resulta que es cierto que la humanidad está a punto de sentir que la muerte no existe, me parece que el efecto que va a causar en las vidas de las personas será tan enorme que significará el final de una era tanto social como espiritual. Y estoy encantado si Dios ha querido que esta pequeña oruga experimente encarnado en este planeta, algo tan fantástico como se avecina.
Bueno, amigo Emilio, como te dice Ángel Oliveros, quedo a la orden. Te envío un abrazo muy fuerte con esta carta y ¡hasta la tuya! Tómate tu tiempo, pero no dejes de hacerme saber tu opinión, por fa.
Venga, otro más, jejeje...
jose luis
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En la despedida del cuerpo de Roberto:
Roberto (31 años) es el segundo hijo que se nos ha adelantado en el paso. Elena (12 años), su hermana pequeña, se nos adelantó ocho años antes.
26 de junio del 2008.
Me llaman al móvil. Es Ana Mari. Dice que “¡Roberto está muerto!”.
-Pero ¿cómo se va a haber muerto Roberto?
-¡Sí, no respira y está morado!
Salgo a buscar un taxi y media hora más tarde estoy delante de su cadáver. Está frío. Roberto no está ahí, pero sí, es su cuerpo.
¿Cómo ha podido ser? Roberto es un chico joven lleno de salud. Nunca ha trasnochado. Con treinta y un años, nunca ha ingerido alcohol ni ha consumido tabaco. Es un chico muy dependiente de nosotros, mentalmente es como si tuviera quince años. Muerte súbita producida por un edema pulmonar y cardíaco. Se ha ido dormido, no se ha enterado de nada y, como unas horas después supimos, aún él no sabe si está aquí –en
Cree que está soñando con su hermana como tantas otras veces y Elena nos advierte que aún no está preparado para saber lo que le ha ocurrido de verdad. Está tranquilo y dentro de unos días podremos entrevistarnos con él.
Estoy muy acelerado. Mi mente y mi corazón saben que no está muerto: la muerte es la gran mentira de la vida. Lo sé, llevo más de siete años comunicándome con personas que dejaron este mundo. Pero psicológicamente tengo que organizar mi mente para asumir la nueva relación con nuestro hijo.
Ana Mari está destrozada. Ahora sí que nos hemos quedado libres para irnos cuando llegue nuestro momento. Nadie depende ya de nosotros para sobrevivir. Rubén, el chico mayor, está recién casado y su mujer está esperando un bebé para dentro de ocho meses. Martín –nuestro nieto y sobrino- nació justamente el mismo día que su tío Roberto cumple sus treinta y dos años terrenales.
Se llevan su cuerpo al Instituto Anatómico Forense. Ahí estará hasta mañana, después podremos disponer de él un día más hasta darle sepultura.
¿Cómo me siento? No lo sé, acelerado pero sin pena. Sé que él no ha perdido nada con el cambio. Que ahora está ante una nueva etapa de su desarrollo vital. Sé que ahora podrá hacer realidad sus mejores sueños y que cientos de personas le habrán recibido entre abrazos y risas. Y, lo que es mejor de todo, por fin habrá podido mirarse en los ojos de Jesús. No lo creo, lo sé. Y eso nos tiene que satisfacer lo suficiente como para volver a aceptar otra vez la marcha de un hijo. El camino es difícil, pero ellos –desde su Nueva Vida- enviarán efluvios de Amor a nuestro corazón, para que lo consigamos.
Y queremos rendir un homenaje a Roberto y a todos nuestros Amigos del Azul. Desde aquí queremos participar de
La mañana del entierro, un par de horas antes de dar sepultura a su cuerpo, hacemos una cadena e inflamos casi doscientos globos, hasta que se terminó el helio. Uno inflaba, otro hacía un nudo con el mismo globo, otros ataban un hilito al globo para poder agarrarlo y entre todos, escribimos dedicatorias a nuestros seres del Azul.
Quince minutos antes de salir hacia el cementerio, el techo de la sala está parcialmente cubierto de globos. De pronto, uno de ellos empieza a descender hasta situarse a un metro del suelo. Tiene un nombre –como todos los demás. El nombre que lleva escrito es Elena. Es el globo dedicado para nuestra hija.
El globo se empieza a mover de derecha a izquierda, deteniéndose unos momentos delante de cada una de las personas que están sentadas. Estamos todos atentos y sorprendidos. Va de uno a otro como empujado por la voluntad de alguien que no vemos. Cuando llega frente a Rubén (mi otro hijo) se detiene mucho tiempo y después sigue su camino hacia la puerta de salida. Le estamos grabando y haciendo fotos. El globo parece que está posando para ello. Cuando empieza a salir por la puerta, lo volvemos a situar en el mismo lugar en el que se descolgó y otra vez, vuelve a hacer el mismo recorrido, de la misma manera que antes.
Ahora, cuando está de nuevo saliendo por la puerta, vienen a avisaros de que ya ha llegado la hora, que tenemos que llevar el cuerpo al cementerio.
Cuando están introduciendo el cuerpo en la sepultura, soltamos los globos, que por efecto de la corriente del aire, se elevan en dirección al sol.
En el silencio del momento, sólo se oyen las llamadas de Ana Mari, animando a su hijo para que SEA MUY FELIZ en su NUEVA VIDA…
Para ver las fotos:
https://skydrive.live.com/?sa=184748101%5C?cid=5442ca12f801b298#sc=photos
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Puede consultarse también el siguiente enlace:
http://homenajeadolors.marianobayona.com/elvuelodelamariposa.htm
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