15/4/12

Fragmentos de vientos en calma en la divina esquizofrenia divina

Al entender la esencia que me conforma, el estallido acompasa; acaricia el temple con espuma azarosa.


Cuanto más te amo, más te alejo de mí, sin perderte.

Cuanto más me amo, más me alejo de mí, sin perderme.

En ese vaivén, de ola celestial, entrando y saliendo, permanecemos. Abrazados, juntos, en el infinito de causa imparcial


No hallo palabras para expresarme cuando me hallo.

No encuentro palabras para manifestarme cuando me encuentro.

No alcanzo palabras para explicarme cuando me alcanzo.

No existen palabras para aclararme cuando existo en mi.

No descubro palabras para describir cuando me descubro.


Ya, la sombra no asiste, al ser la sombra que encauza.

Ya, el suspiro no es tornado en ahogo inalcanzable.

Ya, un abrazo de aciertos me acoge y guía, complace.


He comido, ahora quiero beberme, hasta respirarme.

Puedo agonizar en un morir exhausto, sin olvidarme, escuchando en mis esquinas, dulcificando el aire. Siendo la puesta, y el sol poniéndose.


No soy madre, sino mi madre. Soy un embarazoso embarazo a punto de parirme. Quiero nacer, respirándome, tomándome, besándome.


En el acierto está el beso, el latido sin zumbido.


Partirme me fui y fueme en dos, en millones incontable, incluso intratables. Dividirme quise, aunque fue, aquello, en presente, y en él sigo existiendo, siendo y creándome en formas finitas e imperfectas, consciente que lo Soy, de la perfección y la infinitud en cada instante aunque parezca delirante, que lo es, como lo es el Amor, que es lo que Soy.

Y es que en un delirio estallé de tanto amarme por encontrarme en lo que no soy sin dejar de Ser pese a que en el trayecto del ir hasta llegar al venir, ni me reconozca.

Fue un olvido de Mi, siendo MISES y YOES infinitesimales elevados a la incoherencia más absurda que imaginé, que es infinita, plegada al instante, en el instante.

La locura es ternura, pues al amarme en lo que no es el amor, ni lo que Soy, encuentro, sin haberlo perdido, el conocimiento de expansión de amor más infinito y perfecto en cada infinitesimal olvidado infinitesimalmente.

Puedo estar sin Ser, Siendo un estar doliente sin sufrir en el sufrimiento. Pues Soy Todo al dejar de Serlo Todo. Construyo al de-construirme perfectamente en la imperfección, estando sin límites en la limitación acotada de un instante imperfecto, acabadamente perfecto.


Tú mismo, Soy.

Soy lo que no Soy, lo que no hay ni es, siendo el qué sin un que u otro qué.

Permanezco en la no permanencia sin apoderarme, sin un poder y sin poder, siendo el que, no el qué, el poder que permanece en el qué, sin que.

El que Soy, es sin el qué, pues Soy, Soy es él, Él, el y, y el que sin qué, Soy.


Retorno y abrigo.

Lecho y sábana.

Luz y brillantez.

Olor y ausencia.

Color y pincel.

Quien escribe no soy, Soy quien lo percibe.

Sólo al percibirme, Soy.


Curioso y creador.

Invertido y resuelto.

Poderoso y agotador.

Benefactor y beneficiado.

Bienvenido, Soy.


No tengo palabras para contenerme, dado que soy quien contiene la palabra, el contenido expresado y lo que subyace en lo no expresado

No tengo palabras para expresarme.

Soy la expresión sin palabras.

La palabra ya no llega, llega lo que llega.

Permanecer sin palabras, sin expresión. Conteniendo el contenido del continente sin contenido, de una expresión contenida en la limitación sin límites.

Soy la palabra, y no lo soy.

Puedo expresarme, sin palabras.

Y cuando me alcanzo ya no hay palabras, ni sonidos.

Cuando me alcanzo me quedo sin palabras, sin prosa y sin verso.

Cuando me alcance será sin palabras, sin agitación, sin murmullos, sin expectación, será el Ser sin más posible expresión que el Ser.


Ya no vivo, porque he muerto a Mí.

En Mi, termino sin términos, sin acabar.

En Mí, nazco y Estoy.


Es un estar sin ver, y aun cuando no se está viendo el Ser, se Está. Se está sin Ser y siendo a la vez el no ser.

Ser y no ser.

Ver y no ver.

Estar y no estar

Saberlo y negarlo.

Es la divina esquizofrenia que me define, confortándome, expandiéndome, amándome.


Sólo al saberlo lo Eres.

Y Siendo, no quieres dejar de saberlo.


Sélo sabiendo, sabiendo Serlo.

Dejando al dejar; de dejar sin dejar; dejando y volviendo.


Olvidé qué quiero Ser, no que no Soy.

Y al perder el olvido de Mi, encuentro el querer; un querer que es Amor en el desamor.

Sólo padezco lo que Soy, y lo que no, sin dejar de Ser.

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Autor: Adrián Díaz Mateos

15 comentarios:

  1. "Consciente de la perfección y la infinitud...construyo al deconstruirme. No soy quien escribe, soy quien lo percibe". Genial y calibrada improvisación. Mejor que la escritura automática. Libre expresión. Soltando amarras en el puerto del olvido para recordar toda la memoria. Yo qué sé...no sé nada, y nada...es todo. Gracias.
    Angis Y.

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  2. Yo tampoco hallo palabras para expresar eso tan inefable. Bueno, sí: ¡Viva esa bendita y Divina esquizofrenia que -ojo- resulta fácilmente contagiosa, y viva la madre que lo parió! Al amigo Juan de Yepes lo deja en pañales: ¿Qué tendría que decir? ¿...O es acaso su reencarnación?¿Quién es ese Autor: tu alter ego? Como no hay Tú ni hay Yo, ¿qué más da quién haya escrito qué, ni si quien lo lea sienta igual que Adrián? ¡Repito que la Locura es contagiosa!

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  3. En nombre del autor, muchas gracias Angis Y. y The Same.
    No hay tú ni yo, sino un Yo Soy que es Ser y No-Ser y en él que Todo se Unifica y se Transciende.
    Abrazos

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  4. Sin palabras

    Mucho amor para los dos

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  5. Que bonita locura es comprender y que maravilla expresarlo de esa manera.

    Gracias por compartir.

    Abrazos de luz

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  6. Gracias por compartir

    Cuando las palabras no pueden expresarlo Todo porque Todo ya esta expresado, solo hay que sentir para recordarlo.

    Un beso de luz Emi.

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  7. Guau. Menuda ezquizofrenia divina. Bendita sea. Gracias. El hermano galactico.

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    1. Gracias, hermano, en nombre propio y del autor.
      Abrazos

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  8. es posible que esta sea bendita esquizofrenia pero yo pase la fisica y, fue brutal!! pero, sane!!, el horror paso y esto si que es una bendicion... abrazos desde la luz, la paz y el amor

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    1. Me alegro, Carmen, que haya sido asi y que tamaña experiencia haya quedado atrás. Seguro que ha servido para expandir tu consciencia.
      Abrazos

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  9. gracias, emilio, corazon,y tambien por enviarme las cronicas de avalon y tan rapido,ahora, me atrevoa preguntarte que es consciencia y que conciencia y que diferencia a ambas, seguro que forman parte del proceso para acceder a dios padre y al paraiso en la tierra con el ycon todos, llevo toda la vida en elproceso pero desde la negritud y oscuridad, ahora ya por fin desde la luz, pero aun soy novatilla y aprendo y reaprendo siempre y muy rapido, por cierto, abrazos de amor

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    1. En el lenguaje común no suele diferenciarse entre “consciencia” y “conciencia”. De hecho, el Diccionario de la Lengua de la Academia Española remite a la segunda en el primer significado que otorga a la primera. Sin embargo, no son, ni mucho menos, lo mismo.
      La consciencia se relaciona con “ser”. Y cuenta con dos dimensiones inseparablemente unidas: consciencia de lo que se es y consciencia de lo que es. Para entenderlo, conviene recordar la contestación que Dios ofrece a Moisés (Éxodo, 3,14) cuando éste le pregunta cuál es su nombre: <>, traducido del latín (“ego sum qui sum”); o <>, si se acude al griego (“e.gó ei.mi ho on”). Con una contundencia radical, se refleja en esta afirmación la consciencia de ser en su doble dimensión: la consciencia de lo que se es -consciencia de Ser, de ser quien soy-; y la consciencia de lo que es -consciencia de lo Real, de lo que es la realidad-. También Jesucristo hizo suya esta expresión y en el Evangelio de San Juan utiliza el <> en siete ocasiones (4,26; 6,20; 8,24,28,58; 13,19; 18,5). Y en la tradición oriental, Buda es descrito como un ser plenamente consciente de ser, que se conoce a sí mismo y siente y vive lo <> sin fantasías, prejuicios, interpretaciones o ilusas pretensiones sobre uno mismo y lo que le rodea. Recuérdese al respecto la película The Matrix, en la que lo que Neo, el protagonista, logra es, precisamente, tomar consciencia de ser en su doble dimensión: de lo que él es; y de lo que es real, una realidad tan distinta del iluso mundo virtual diseñado por las máquinas. Lo primero es resumido por Morfeo de manera admirable cuando le dice “no pienses que lo eres, sabes que lo eres”. Y lo segundo, se recoge en la frase “bienvenido al desierto de lo real”, pues para el ser consciente el mundo exterior se desvanece como mera ficción y dejan de tener significado los apegos y anhelos materiales en los que buscaba la realización.
      La ilusoria separación de la Unidad que experimentamos los seres humanos provoca la pérdida de consciencia. En su lugar surge la conciencia que se relaciona con “estar”. La inconsciencia de lo que realmente somos nos introduce en un mundo de enredos dicotómicos y apegos materiales en el que la conciencia nos sirve de orientación, como una brújula. ¿Hacia dónde nos guía?: ¡a la consciencia!. La conciencia es un impulso interior que inconscientemente nos dirige, valga el juego de palabras, a elevar el grado de consciencia, a recobrar la consciencia. Es la llama que alimenta al buscador y lo dirige al gran encuentro: hacia la consciencia de lo que es.
      Puede parecer increíble, pero todo encaja de manera impecable y maravillosa en una Creación emanada del Amor. Aunque ni se nos pase por la cabeza, la función de la conciencia es la recuperación de la consciencia y, por ende, de la Unidad, a la que, obviamente, nunca dejamos de pertenecer por olvidada y arrumbada que la mantengamos.
      Piénsese, por ejemplo, en las personas concienciadas en la defensa de los derechos humanos, en la ayuda al Tercer Mundo, en evitar el maltrato de animales o en la protección del medio ambiente. Son conductas y comportamientos ligados de algún modo a la idea de Unidad. Y son indicios palpables de que el ser humano que los ejerce, en su discurrir espiritual, avanza hacia el restablecimiento de la consciencia, el recuerdo de de sí mismo, su verdadero Ser.
      Abrazos

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