Agenda de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

3/6/10

Los diez cuadros del bollero: 9. Volver al origen

9. Volver al origen

Objeto y sujeto han desaparecido y las cosas son simplemente como son. Ha vuelto a ser un hombre ordinario. De la Gran Muerte surge la Gran Vida. Esto es lo que se representa en el noveno cuadro, en el que suele aparecer la mayoría de las veces un paisaje, un río, flores, mariposas.

"Ha regresado al origen, ha vuelto a la fuente; sus pasos no han sido en vano. Es como si ahora estuviera ciego y sordo… no apetece las cosas de fuera"

"Apetece un no sé qué que se halla por ventura", diría San Juan de la Cruz, "del divino ser tocado/ tiene el gusto tan trocado/ que a los gustos desfallece."

Ya no ve la mera belleza exterior, en este sentido está ciego y sordo y no apetece las cosas de fuera. ¿Qué es entonces lo que ve? "Los ríos fluyen como fluyen, las flores florecen como florecen, de modo natural." Aquí es donde tiene lugar la experiencia de la belleza oculta, de lo verdaderamente bello, en el Zen. Sobre este cuadro habrá que volver.

-----------------------------------------------------------------------------------------

Los diez cuadros del boyero, obra de Kakuan Zenji, maestro chino del siglo XII, simbolizan y sintetizan el camino del zen. Con ella como telón de fondo, Ana María Schlüter ha publicado en el número 2 de la Revista Sufí

(http://www.nematollahi.org/revistasufi)

un espléndido trabajo titulado La experiencia de lo bello en el zen.

A lo largo de diez entradas, una para cada uno de los cuadros, vamos a insertar en el Blog sus contenidos íntegros, lo que nos permitirá pasear por todos ellos y deleitarnos con sus progundos significados.

-----------------------------------------------------------------------------------------

1. Buscar al buey (26 de mayo)

2. Ver las pisadas (27 de mayo)

3. Ver al buey (28 de mayo)

4. Atar al buey (29 de mayo)

5. Domar al buey (30 de mayo)

6. Cabalgando sobre el buey volver a casa (31 de mayo)

7. El buey olvidado, el hombre mismo solo (1 de junio)

8. Hombre y buey olvidados (2 de junio)

2/6/10

Meditaciones (LXXIX)

-----------------------------------------------------------------------------------------

Al reducir su percepción

a los dictados de la mente,

el ser humano suele concebir otras dimensiones de existencia.

de mayor rango frecuencial, energético y vibratorio,

como si fuesen planos abstractos,

de carácter cuasi virtual y holográfico.


Mas lo cierto es que no hay mayor holograma

que la Realidad Lineal:

el mundo tridimensional del espacio y tiempo finito.

Ella conforma un excepcional escenario virtual

al que tantos se suben y tantas veces

para interpretar papeles ajenos a ellos mismos.

-----------------------------------------------------------------------------------------

Las Meditaciones se publican en el Blog de lunes a viernes (Primera entrada e introducción: martes 23 de febrero de 2010). Igualmente, para facilitar el seguimiento, se han publicado agrupadas conforme al siguiente calendario:

+20 de marzo: I a XXVIII

+9 de abril: XXIX a XLII

+17 de abril: XLIII a XLVII

+24 de abril: XLVIII a LII

+1 de mayo: LIII a LVII

+8 de mayo: LVIII a LXII

+15 de mayo: LXIII a LXVII

+22 de mayo: VXVIII a LXXII

+29 de mayo: VXXIII a LXXVII

Atrévase a estar presente sin preguntarse adónde le llevará

Iván Oliveros (Sesha), maestro de vedanta advaita, una rama del hinduismo, nació en Bogotá y vive en Valencia. Licenciado en Ingeniería Mecánica, ha estudiado Filosofías Orientales. Separado y con tres hijos, ha concedido a Ima Sanchís, para el diario La Vanguardia, la entrevista que continuación se reproduce. Sostiene en ella que hacemos el mundo con nuestras actitudes y pensamientos; y que el ser humano está integrado en un todo inteligente.

---------------------------------

¿La consciencia es innata al ser humano?

Sí, es una red de interacción en la que el ser humano está integrado y que produce en sí misma una condición profundamente inteligente. Desde este prisma no tienes que echar mano de un ser más inteligente, de un creador.

Ese es su tema: la no dualidad

Cuando interpretas el mundo con el marco de la dualidad, determinas que una cosa es el que percibe y otra lo percibido.

Yo, y todo lo demás

Exacto. Pero en Oriente hay otras formas de percepción, que se establecen creando nuevos estados de consciencia en los que la relación observador y observado cambia.

Tradúzcamelo a lo práctico

Cuando conduces, si no reaccionas a cada curva te estrellas. De igual manera, en la práctica, estos estados de percepción se traducen en no estar en Babia, en no estar en las nubes, en estar presente, en vivir acorde con la intensidad de cada instante, en convertir cada momento en único.

Bueno, todos lo pretendemos

El problema no es pretenderlo, sino lograrlo. Cuando ves una película y estás absorto en ella, no te das cuenta de que tú estás ahí, estás sin pensarlo. La atención constante a un objeto diluye tu sentido del yo; entonces surge una percepción diferente que se traduce en estar atento, vivo. Eso se llama no dualidad, y aflora la sabiduría y la intuición.

Nos lo han explicado muchas veces, pero en la práctica se escapa

La mente, tal como funciona, está constituida de hábitos, y esos hábitos producen condicionamientos. Le es muy difícil a una persona salirse de esa forma habitual de percibir e interpretar las cosas. Intente por un instante no ser consciente de nada. Imposible, ¿verdad? Incluso se es consciente de que se está distraído. Hay una condición en usted que es permanente: la consciencia. La consciencia es un don que poseemos, una fuerza inherente de saber. Su capacidad de cognición está siempre presente y se puede experimentar de manera diferente.

Bien, ¿de qué manera?

Siendo simultáneamente objeto y sujeto de percepción, eso le hará libre.

No entiendo nada

Cuando usted percibe el mundo, lo percibe desde usted; lo que no es usted lo llama mundo. El mundo es su objeto y usted el sujeto, y desde ahí interpreta el mundo: yo y todo lo demás. Bien, pues le haré una pregunta: cuando lee un libro y está absorta en él, ¿dónde está usted en ese instante?

Leyendo el libro

Sí, de acuerdo, ¿pero Ima reconoce que es Ima la que lee el libro?

No, Ima está absorta en el libro

Exacto, si estás absorto en algo interesante o bello, estás perdido en ese momento en la percepción misma, en el presente. Y en ese instante no puedes catalogarte como yo, ya que no tienes conciencia de ti mismo.

De acuerdo, ¿y?

Cuando estás absorto, concentrado, ocurre algo mágico y misterioso: no tienes conciencia de ti pero sí del mundo que percibes, y reaccionas ante él. ¡Eso es tan grato!

Pasa el tiempo volando, cierto

Es la pérdida del sentido de dualidad, pero no ocurre voluntariamente. Ahora plantéese otra cuestión: ¿cómo prefiere vivir: así o pensando?... Si pudiera vivir como cuando está absorta, desde ese estado de sabia percepción, si pudiera caminar, cocinar, sentir, dormir, querer así, sería todo diferente.

¿Qué hay en esa entrega total?

Está el mundo.

... Casi lo entiendo

La mente trata siempre de replegarse a cosas que ya ha pensado o sentido porque así se siente segura, e invade el presente con esos sentimientos y pensamientos. Cuando aprendes a estar presente, gozas de la condición de permitir a las cosas nacer y darles tiempo a morir, y gozarlas con intensidad.

Simplemente, estar presente

Sí, y esto que parece una simpleza descarga la psique y el sistema nervioso y permite una calidad de vida superior. La presencia es conciencia, y te permite ver el mundo como es. Se trata de convertir lo que vives en lo fundamental, en el momento válido.

¿Y cómo se consigue?

Estamos acostumbrados a que las cosas se consiguen con esfuerzo, pero ¿qué esfuerzo hace usted para existir?

Ninguno

El problema es que usted quiere conseguir algo que con los atributos que ya conoce es imposible alcanzar. Entonces, lo que yo le digo es: atrévase, simplemente experimente el mundo, atrévase a estar presente sin saber si eso la lleva a otro sitio o no; la suma de esos pequeños momentos la conducirá a esa forma de percepción libre.

¿Coleccionar instantes de presente?

Cuando alguien tiene el don de la escritura, escribe sin dudar, como si alguien le dictara, y eso provoca que el lector se pierda en ese mundo, se convierta en eso. Si tu don es ese, resta en esa perspectiva y fluye en ella, eso te arrastra al presente de manera innata.

Y cada persona tiene un don

Sí, aproveche su don, aquello en que no duda. A lo mejor es amar, cuidar, trabajar, pescar, cocinar; advierta aquello que por don tiene de natural y en ello sumérjase, la ayudará. Aunque existir en sí ya es un don.

-----------------------------------------------------------------------------------------

Círculo Sierpes: Agenda de Actividades Junio 2010

Nota informativa del Círculo Sierpes de Sevilla sobre su Agenda de Actividades para el mes de junio:

+Junio. Viernes 4. 19:00. C/ Sierpes 65: Conferencia de Ángela Botos sobre La concepción consciente, a propósito de su libro del mismo título.

+Junio. Sábado 5. 19:00. C/Sierpes 65: Reunión interna del Círculo Sierpes sobre Vida, muerte y reencarnación. La presentación del tema correrá a cargo de Juan Sánchez Gallego

+Junio. Miércoles 9. 13:00. C/ Sierpes 65: Presentación del libro Cómo conseguir un empleo de futuro, del que es autor Emilio Carrillo, miembro del Círculo Sierpes. La presentación será efectuada por Joaquín Galán, presidente del Consejo Económico y Social de Andalucía.

+Junio. Jueves 10. 19:00. C/Sierpes 65: Encuentro entre Buscadores, para todos los participantes de las cuatro primeras ediciones del Taller de Espiritualidad.

+Junio. Viernes 11. 20:00. Coria del Río: En el contexto de las jornadas sobre salud organizadas por el Ayuntamiento de la localidad, charla de Emilio Carrillo en el Salón de Plenos de la Corporación municipal sobre Consciencia, ritmo de vida y salud.

+Junio. Viernes 18. 19:00. C/Sierpes 65: Cine-Sierpes: Proyección del documental (68´) sobre Los Círculos de Cosechas (Crop Circles), con coloquio posterior.

+Junio. Jueves 24. 20:00. C/ Sierpes 65: Presentación de la reedición del libro El Club Bilderberg: los amos del mundo, de Cristina Martín Jiménez. La presentación correrá a cargo de Emilio Carrillo, que hablará sobre Crisis económica, élite financiera y mutación en el sistema: de la producción a la especulación.

+Junio. Viernes 25. 21:30. Instalaciones deportivas del Círculo Mercantil, Avda. Carrero Blanco, s/n (junto al río, entre Puente de Los Remedios y Portada de Feria): Fiesta Fin de Curso del Círculo Sierpes. Están invitad@s tod@s l@s que hayan participado o asistido a actividades organizadas por el Círculo Sierpes durante el Curso 2009-2010. Los que estéis interesados en asistir, enviar un email a praxedesan@terra.es, pues por motivos organizativos es imprescindible apuntarse para poder entrar en las instalaciones.

--------------------------------------------------------------------------------------

Los diez cuadros del bollero: 8. Hombre y buey olvidados

8. Hombre y buey olvidados

El octavo cuadro es un círculo vacío. En realidad no es un cuadro, sino más bien una imagen de lo que no tiene imagen, como dice Ueda Shizuteru. Es la experiencia de haber desaparecido, es "morir la Gran Muerte". Descubrir a raíz de ello que el verdadero yo mismo no tiene imagen, no tiene forma, es no-yo, no nace ni muere.

"Látigo, rienda, buey y hombre pertenecen igualmente al vacío… Cuando se cae en la cuenta de este estado, se llega a comprender por fin el espíritu de los antiguos patriarcas"

-----------------------------------------------------------------------------------------

Los diez cuadros del boyero, obra de Kakuan Zenji, maestro chino del siglo XII, simbolizan y sintetizan el camino del Zen. Con ella como telón de fondo, Ana María Schlüter ha publicado en el número 2 de la Revista Sufí

(http://www.nematollahi.org/revistasufi)

un espléndido trabajo titulado La experiencia de lo bello en el Zen.

A lo largo de doce entradas (primero, diez para cada uno de los cuadros y, finalmente, dos dedicadas a tal experiencia de lo bello en el Zen), vamos a insertar en el Blog sus contenidos íntegros, lo que nos permitirá pasear por todos ellos y deleitarnos con sus profundos significados.

-----------------------------------------------------------------------------------------

1. Buscar al buey (26 de mayo)

2. Ver las pisadas (27 de mayo)

3. Ver al buey (28 de mayo)

4. Atar al buey (29 de mayo)

5. Domar al buey (30 de mayo)

6. Cabalgando sobre el buey volver a casa (31 de mayo)

7. El buey olvidado, el hombre mismo solo (1 de junio)


Arpas Eternas: Jhasua a los 15 años

Arpas Eternas se encuentra entre los llamados “Libros Revelados”. Y es uno de los más importantes de los últimos tiempos. Fue editado 20 años antes de lo publicado sobre los Manuscritos de Qumram y el contenido de ambos es, en lo esencial, coincidente, aunque Arpas Eternas es más rico en detalles y datos. De su amplio contenido, Pepe Navajas, editor de Ituci Siglo XXI y amigo del Blog, ha seleccionado una serie de pasajes que todos los miércoles pone a nuestra disposición.

1. Profecía del Maestro Jesús referida a estos tiempos (ver entrada publicada el pasado 19 de febrero)

2. Encuentro entre Jesús y Juan el Bautista siendo niños (24 de febrero)

3. Jesús y Juan el Bautista, siendo niños, oran en un templo esenio (3 de marzo)

4. Profecía de Jesús a Vercia, la druidesa gala (10 de marzo)

5. La inquietud compartida entre Vercia, Nebai y Mágdalo (24 de marzo)

6. Muerte de Juan el Bautista y lectura de su testamento (31 de marzo)

7. El prendimiento de Jesús (1/2) (7 de abril)

8. El prendimiento de Jesús (2/2) (14 de abril)

9. Jhasua ante sus jueces (1/2) (21 de abril)

10. Jhasua ante sus jueces (2/2) (28 de abril)

11. Gólgota (1/2) (5 de mayo)

12. Gólgota (2/2) (12 de mayo)

13. Debate en el Gran Colegio (19 de mayo)

14. Esperando al Amor (26 de mayo)

-----------------------------------------------------------------------------------------

15. Jhasua a los 15 años

En una de las temporadas que Jesús pasa con sus padres, (entre estancias en los nueve Monasterios Esenios) aparece la rebeldía juvenil del Ser que estaba madurando y que ayuda al débil injustamente maltratado, acusado y juzgado.

Lo que sigue es una extraordinaria y bella historia de amor y fraternidad hacia los hombres que nos legó el Maestro siendo niño.

... Los padres de Jhasua, que ya era un hermoso adolescente de 15 años de edad, llegaron a sentir alarma de ver a su hijo mezclado en los asuntos íntimos de chicuelas de la comarca, de viejecillos andrajosos, y hasta de algunos dementes que habían huido a las cavernas de las montañas.

Hasta que un día le fueron a Joseph con la denuncia que su hijo Jhasua había ocultado a un hombre acusado de robo y de agresión al molino de uno de los pueblos vecinos.

Jhasua apareció ante el tribunal de familia con una serenidad admirable.

Por su madre tenía conocimiento de las acusaciones que iban a hacerle y acudía preparado para contestar.

El consejo era en el comedor de la casa, y así Myriam aunque rehusó tomar parte, podía escuchar cuando se dijera.

-Hijo mío- le dijo Joseph-, tus hermanos mayores aquí presentes, han oído con dolor algunas acusaciones contra ti, y yo deseo saber si es verdad cuanto se dice.

-Yo os lo diré padre – contestó el niño.

-Dicen que tú has hecho entrar en casas honradas, chicuelas insolentes que sus amos echaron a la calle por sus malas costumbres. ¿Es cierto esto?

-Sí padre; es cierto.

-Y ¿qué tienes tú que mezclarte en cosas que no te incumben?

-Casi estás en pañales-añadió Eleazar el mayor de todos los hijos de Joseph- y ya te crees capaz de mezclarte en asuntos ajenos.

-Si me dejáis hablar, os explicaré- dijo sin alteración alguna el niño.

-Habla Jhasua, que es lo que esperamos- le dijo su padre casi convencido de que su hijo tendría grandes razones que enumerar.

-Las Tablas de la Ley fueron dadas por Dios a Moisés para hacer más buenos a los hombres y son un mandato tan grave, que faltar a él es un gran pecado contra Dios. En la Tabla de la Ley está escrito: Ama a tu prójimo como a ti mismo.

-Los prójimos míos son esas chicuelas maltratadas por sus amos y echadas a la calle como perros sarnosos, después que las hicieron pasto de sus vicios y groserías.

-Eleazar, si tu pobreza te obligase a mandar tus niñas a servir en casas ricas ¿te gustaría verlas rodar por las calles, arrojadas por los amos que no pudieron sacar de ellas lo que deseaban?

-No, seguramente que no, -contestó el interrogado.

-Y ¿crees tú que éstas que llamáis chicuelas insolentes son distintas de tus hijas y de todas las niñas que por su posición no se vieron nunca en tales casos?

-Esta bien Jhasua- dijo Joseph- pero no veo la necesidad de que seas tú el que haya de poner remedio a situaciones que están fuera del alcance de un niño como tú.

-Tengo quince años cumplidos padre, y además, yo me he limitado a referir casos que llegaron a mi conocimiento al Hazzan, a los Terapeutas, o algunas personas de posición y de conciencia despierta, para que tomaran a su cuidado el remediar tantos males.

-Pero es el caso -dijo Matías- el segundo de los hijos de Joseph, que te acusan a ti de entrometerte en lo que no te incumbe.

-Sí, sí, ya lo sé –contestó el niño- porque los amos quieren saborear el placer de la venganza: las chicuelas que arrojaron, mendigando un trozo de pan duro y durmiendo en los umbrales. ¡Qué hermoso! ¿eh?. Y nosotros impasibles, con la Ley debajo del brazo y sin mover una paja del suelo por un hermano desamparado. Para esto más nos valdría ser paganos, que no teniendo más ley que su voluntad y su capricho, son sinceros consigo mismos y con los demás, pues que obran conforme a lo que son.

-Dicen que últimamente has ocultado a un ladrón denunciado a la justicia porque robó un saco de harina en el molino de Naima. ¿Es cierto eso?

-Sí padre. Es un hombre que está con la mujer enferma y cinco niños pequeños que piden pan. Porque su mujer es tísica, no le quieren dar trabajo en el molino de donde fue despedido. Al marcharse tomó un saco de harina para llevar pan a sus hijos que no comían desde el día anterior. Si ese hombre no volvía a su casa, los niños llorarían de hambre, y la madre enferma sufriría horrible desesperación. Además, el saco de harina, fue pagado por la abuela Ruth. ¿Es justo perseguir a ese hombre?. Sí, sí. Yo lo tengo oculto y no diré donde, aunque me manden azotar- añadió el niño con una energía que asombró a todos.

-Basta Joseph...basta- clamó con un hondo sollozo Myriam, la pobre madre que vertía lágrimas amargas viendo a su Jhasua de sólo 15 años sometido a un consejo de familia, a causa de sus obras de misericordia que muy pocos interpretaban en el elevado sentido con que él las realizaba.

-¿Hasta cuando le vais a atormentar con un interrogatorio indigno de servidores de Dios que nos manda ser piadosos con el prójimo?.

-Bien Myriam, bien; no tomes así las cosas, que sólo queremos aleccionar al niño para que no provoque la cólera de ciertas gentes que no soportan a nadie mezclarse en sus asuntos- dijo Joseph.

Los hermanos mayores para quien era aquella mujer algo tan sagrado como su propia madre, guardaron silencio, y sin agresividad ni enojo, con un sencillo: Hasta mañana, que Joseph y Myriam contestaron, se marcharon a sus casas.

Myriam se abrazó llorando con aquel hijo a quién amaba por encima de todas las cosas de la tierra, mientras Joseph profundamente conmovido no acertaba a pronunciar palabra.

-Madre... -decíale el niño- no llores más por favor, que prometo no dar motivo para que suceda esto en casa.

-Padre, entiendo que la Ley nos obliga a todos por igual, y sólo aparentan no entenderla los que explotan la sangre y la vida de sus semejantes en provecho propio. Decidme padre: para arrancar un corderillo de las garras de un lobo ¿esperan que el lobo esté contento de que le quitéis su bocado? Si debemos esperar que los lobos humanos estén contentos de soltarnos su presa, el Padre Eterno se equivocó al mandarnos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Debió decir entonces: Fuertes devorad a los débiles e indefensos. Y vosotros pequeñuelos, dejaos devorar tranquilamente por los más fuertes que vosotros.

Y Jhasua un tanto excitado y nervioso, se sentó junto a la mesa con los codos apoyados sobre ella y hundió su frente entre sus manos.

-Hijito -le dijo su padre-. Ya se vislumbra en ti al ungido del Señor, y tus pobres padres sienten la alarma de los martirios que los malvados preparan para ti. No veas pues, más que nuestro amor en todo cuanto ha ocurrido esta tarde.

-Ya lo sé padre, y estoy buscando el modo de cumplir la Ley de Dios sin lastimar vuestros corazones.

-¿Lo conseguirás Jhasua? -preguntó la madre secando sus lágrimas con su blanco delantal.

-Por ahora quizá lo conseguiré, madre mía, más adelante no sé.

Así terminó aquel día este incidente, el primero de este género, que pasó como un ala fatídica por la vida de Jhasua, apenas llegado a la adolescencia. (…)

(…) Myriam su madre, parecía sentir en su corazón la repercusión del querer y del sentir de su hijo, y una tarde, cuando vio que él se disponía a marcharse le dijo acariciándole los cabellos:

-Quisiera ir esta tarde contigo a visitar a la abuela Ruth y a la buena Abigail, a la que he tomado cariño a través de ti que la quieres.

-Madre...no quisiera que recibieras otro disgusto por causa mía – le contestó con cierta alarma Jhasua.

-Disgusto, ¿por qué? Cierta estoy que nada malo haces. Me pongo el manto y voy; espérame.

Cuando volvió a salir, Jhasua vio que llevaba un bolso bastante grande más un fardo muy bien acondicionado y una cestilla primorosamente arreglada con lazos de varios colores.

-Esta cestilla es para Abi, tu amiguita y se la llevarás tú.

-Bien madre, gracias; también te llevaré ese fardo que es demasiado peso para ti. La madre se lo dio sin decir nada y salieron.

A poco andar salió de entre una mata de arbustos un chiquillo harapiento y endeble cuya sola vista encogía el corazón.

-¡Jhasua! -le dijo- vine a esperarte aquí porque en el patio de la abuela Ruth son muchos los que te esperan, y como yo no tengo fuerzas para abrirme paso, siempre me vuelvo a casa con un solo panecillo y somos cuatro hermanos.

Con los ojos llenos de lágrimas, Jhasua miró a su madre que tenía también los suyos próximos la llanto.

-Ven con nosotros hijito – del dijo Myriam al niño tomándolo de la mano- no podemos abrir los fardos a mitad de camino, pero yo cuidaré que no vuelvas a casa con sólo un panecillo. ¿Has comido hoy?

-Yo cociné el trigo que me dio Abi días pasados, y tenemos todavía para mañana – contestó el niño que sólo tendría nueve años de edad.

-¿Y porqué no cocina tu madre? –pregunto Myriam.

El chicuelo miró a Jhasua como asustado.

-Madre, ésta es la familia del hombre aquel que había tomado un saco de harina del molino. La madre está enferma y Santiaguito que es el mayor cuida de todos. El padre perseguido como ladrón, no puede volver a su casa.

Estas palabras de Jhasua hicieron explotar la ternura en el alma de Myriam que comenzó a llorar sin tratar de ocultar su llanto.

-¿Ves madre? -continuó Jhasua- . Por eso, no era mi gusto que tú vinieras conmigo a ver de cerca el dolor que yo estoy bebiendo hace tiempo. Volveos madre, que yo solo me basto para sufrir por todos.

-No, no hijo mío, ya me pasó. Yo quiero ir contigo a donde tú vayas- contestó la madre continuando la marcha, llevando siempre de la mano al pobre niño que a hurtadillas pellizcaba unos higos secos y duros que sacaba de su bolsillo.

Todavía tuvieron otros encuentros parecidos antes de llegar. Por fin esto hizo reír a Myriam que decía:

-¡Cómo brotan los chiquillos de entre los matorrales y las piedras de las encrucijadas!

Los más fuertes -decía Jhasua a los niños- llevad de la mano a los más pequeños y andad delante de nosotros para que mi madre y yo veamos que sois buenos compañeros y no os peleáis.

Y en el alma pura de Myriam, se reflejó con maravillosa diafanidad todo el gozo que su hijo sentía cuando le era posible en la tierra “amar a su prójimo como a sí mismo”.

Cuando por fin llegaron grande fue la sorpresa de Jhasua cuando se encontró con los tres Ancianos que habían llegado esa mañana desde el monte Tabor, cuyo Santuario era el más cercano a Nazareth.

-Te he cumplido mi promesa Jhasua -le dijo al abrazarle el Servidor-. Te prometí visitarte, y aquí estamos.

-Pero tardasteis tanto que todas las luces que encendisteis en mi alma se apagaron, o acaso convertidas en luciérnagas se me escaparon del corazón- contestó el niño con un dejo de amarga tristeza.

-Permitidme -dijo reaccionando de pronto- que atienda a mis amiguitos desamparados, y luego estoy con vosotros.

-Mi hijo padece mucho, lejos de vosotros -dijo Myriam a los Ancianos cuando el niño se alejó.

-Ya lo sabemos y por eso estamos aquí.

-¿Qué pensáis hacer? –preguntó ella.

-Curarle las heridas que el egoísmo humano le ha hecho antes de que llegue su hora -le contestaron los Ancianos.

-Descansad en nosotros Myriam, que el Altísimo nos enseñará a hacer con vuestro hijo lo que debemos hacer.

La pequeña Abi, llena de alegría se acercó a Myriam.

-Venid madre Myriam, que yo os guiaré a donde la abuela Ruth y Jhasua os esperan.

Myriam entregó a la niña la preciosa cestilla que le traía llena de frutas azucaradas y pastelillos de miel, y a Jhasua le mandó abrir el fardo que había traído y que contenía gran cantidad de pañuelos, calcetines, gorros y túnicas de diversas medidas y colores.

Cuando hubieron repartido equitativamente todos los regalos, Myriam entregó a la abuela Ruth en nombre de su hijo, el bolsillo que ella traía bajo su manto y que contenía la tercera parte del producto de la dote que ella había llevado al matrimonio, para aliviar las necesidades de las familias menesterosas que su hijo socorría.

Jhasua que estaba allí presente, abrazó a su madre mientras le decía a media voz:

-Yo sabía madre buena que tú comprenderías mis sentimientos.

-Los olivares y plantaciones que en Jericó tuvieron mis padres –continuó Myriam-, son actualmente administrados por uno de los hermanos de Joseph mi esposo, y él traerá aquí cada año, la tercera parte de la cosecha para el mismo fin que os di ese bolsillo. Abuela Ruth, pongo como única condición que nadie sepa si no vos, de donde viene el beneficio. ¿Me lo prometéis?

-Os lo prometo por la memoria de mis padres muertos -dijo la anciana enternecida.

Jhasua no cabía en sí mismo de gozo. Era su primera gran alegría como futuro apóstol de una doctrina de amor y de fraternidad entre los hombres, y como un chiquilín de pocos años, abrazaba y besaba una y otra vez a su madre, mientras decía con la voz temblorosa de emoción:

-Empiezo de nuevo a creer que soy mensajero del Dios Amor y que eres tú madre mía la primera de mis conquistas.

-Soy dichosa con tu dicha hijo mío –le decía ella dejándose acariciar por su hermoso adolescente, que parecía tener dentro de sí mismo toda la dicha de los cielos.

-----------------------------------------------------------------------------------------