14/12/14

Carta a una amiga desde la no mente




Buenos días de sábado, María.

Todos los “istas” y todos los “ismos” viven anclados a un sistema de creencias. Esto no es ni bueno ni malo. Simplemente es así. Y todos los sistemas de creencias, del tipo que sean, sin excepción, son producto de la mente. Por lo mismo, son verdad para los que creen en ellos. Pero ninguno es real, porque lo real está más allá de la mente, del lenguaje y del tiempo y la mente jamás podrá entenderlo, ni vivirlo, ni experienciarlo. La mente piensa “acerca de”. Y el “acerca de” se transforma en la barrera que impide ver lo real.

Toda la gente que pasa sus días bajo el influjo de un sistema de creencias responde a un mismo patrón, que se resume en estos dos puntos:

+En ese mundo, su mundo, todo es verdad (cada uno la suya) y, sin embargo, nada es Real.

+Para ellos las cosas no son como son, sino como ellos mismos son. Y son lo que creen que son o pretenden ser.

Expresado en sentido inverso: lo que creen que son o pretenden ser lo proyectan mentalmente hacia afuera y ven el mundo como reflejo de ellos mismos, de sus creencias, juicios, opiniones, elecciones, preferencias… Y esto lo convierten en su verdad. Y sí, indiscutiblemente es verdad, pues es verdad para ellos. Sin embargo, nada tiene que ver con lo Real.

¿Y qué es lo Real? La vida sin más. Sin nada que creer, ni pensar, ni temer, ni dudar… La vida que se vive tal como es, sin nada que cambiar, ni desear, sin ninguna queja… Sólo así se contempla y vive lo real… Vivir Viviendo en un sí constante a la vida, que más da que pegue o bese. Y entonces y sólo entonces se percibe la esencia de la vida. ¿Qué es? En palabras humanas, lo que más se aproxima a esa esencia es el Amor… El Amor que glosó Pablo de Tarso en el capítulo 13 de su Primera Carta a los Corintios y sobre el que Albert Einstein, en la célebre carta a su hija Lieserl (nacida en secreto de su relación prematrimonial con Mileva Maric), afirmó: “Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras; y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el Universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el Amor. Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del Universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas”.

Amor es lo que eres; Amor es lo que Es. Se acabaron las culpas, los errores, las cargas, los karmas, los pecados, los lastres, las autolimitaciones mentales, los sueños... Nada de ello es real. Sólo el Amor lo es... Viviendo el Amor que eres, vives fuera de la mente, sin identificarte con nada, libre, sin ningún sistema de creencias. Y tomas el mando consciente de tu vida, que ya no es “tú” vida, sino la vida misma. Vives desde la consciencia, en consciencia y con consciencia... Consciencia pura, mirada limpia: sin interferencias, sin juicios, sin interpretaciones, sin deseos, sin quejas. Todo es tal como es y exactamente como tiene que ser. Tú también… Por fin, te contemplas a ti misma como realmente eres: sin identidad propia, pero siendo todo; sin percepción de sujeto, pero absorbiendo en ti la totalidad de los objetos, que dejan de ser tales para ser tú; nada y todo; todo y nada…

Ya no hay sueños ni despertares, ni preguntas ni repuestas, ni búsquedas ni encuentros, ni deseos ni frustraciones, ni creencias ni expectativas, ni caminos ni metas… Ya no nadas en el Río de la Vida, flotas en él hasta darte cuenta de que no es que flotes, sino que tú eres el Río, eres la Vida…. Se desvanece cualquier identidad: ya no sabes quién es quién, ni lo necesitas para nada; ya no sabes qué es qué, ni lo necesitas para nada. Te basta y te sobra con saborear la vida en su totalidad, sea lo que sea, traiga lo que traiga; te basta y te sobra con disfrutar de la existencia toda siendo tú misma toda la existencia… Te has transformado en el Río de la Vida y en la Vida misma. ¡Te has transformado en Dios! Nunca dejaste de serlo; aquí-ahora lo recuerdas, lo vives, lo experiencias, lo gozas…

No puedo compartir más contigo a través de las palabras...

Es todo tan sencillo, tan simple, tan fácil, tan divino… Vivir Viviendo… Mirada horizontal, nariz vertical… Esto es la iluminación: ¡tú misma!... Sin mente, sin lenguaje, sin tiempo.

Abrazos



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