28/8/13

“Dios” en “El Despertador”

      El Despertador (”La Revista que Despierta el Alma”) se edita y distribuye cada dos meses de forma gratuita y tanto en versión electrónica como papel. Se puede acceder a ella a través de este enlace:
      Acaba de ver la luz su número 23, correspondiente al periodo Septiembre-Octubre 2013. Y en sus páginas se publica un artículo de Emilio Carrillo centrado en los contenidos fundamentales de su nuevo libro Dios:
        Bajo estas líneas se reproduce el contenido íntegro del artículo. Y en este enlace se puede descargar, en formato PDF, la revista completa:

==========================================================

      Agradeciendo la hospitalidad que El Despertador me brinda en sus páginas, comparto con sus lectores unos breves comentarios acerca de los contenidos fundamentales de mi nuevo libro, “Dios” (Editorial Nous), que serán divulgados, a partir del próximo 12 de septiembre, mediante una serie de charlas y encuentros que desarrollaré, hasta el 30 de noviembre, por toda España:
      El texto recoge seis entrevistas concadenadas que me realizó Nagual, Chamán de los Anukuighanos (comunidad ubicada en Wiñaymarca, la “Ciudad Eterna” del Lago Titicaca, de la que este pueblo es “guardián” desde épocas ancestrales), tras el periodo de Silencio que viví entre diciembre de 2012 y mayo de 2013. Cuando sentí de Corazón su conclusión, fluyó espontáneamente entre nosotros la conveniencia de que mantuviera una serie de conversaciones en las que volcara todo aquello que había “visto” y experienciado durante los casi cinco meses de recogimiento e introspección.
      En un principio, lo único que tenía claro era que el eje de las entrevistas debía ser un tema del que, así, sin más, se suele hablar poco: Dios (o como cada cual quiera denominarlo). ¿Por qué? Pues porque percibo que el momento evolutivo de la Humanidad impulsa naturalmente a que entremos de lleno en el meollo de la cuestión con prioridad sobre otros asuntos conscienciales y espirituales que, aun siendo relevantes, no hacen sino girar alrededor del núcleo principal. Y este núcleo es Dios: lo que es, supone y representa; y sus implicaciones para el ser humano y su vida práctica.
      A partir de ahí, el diálogo se fue desenvolviendo desde una visión de Dios nada ortodoxa y ajena a “credos” y religiones. Y desde una espiritualidad “nueva”, aunque en parte es la que siempre ha latido en los místicos y místicas de todas las corrientes espirituales, que, por chocar con la percepción del Dios externo y lejano impuesta por las jerarquías eclesiásticas, fueron frecuentemente hostigados por éstas. La diferencia es que, aquí y ahora, dentro del proceso evolutivo de la Humanidad, esa espiritualidad ya no cabe en el seno de ningún “credo” –cosa que sí intentaron la mayoría de los místicos- y ha dejado de ser un fenómeno minoritario para emanar cada vez en más gente, que ya no nos identificamos con ninguna religión y vivimos la espiritualidad con independencia de estructuras y dogmas y en entera Libertad.
      Con estas bases, en el libro se indaga y profundiza tanto en Dios -con todo lo que conlleva- y su Naturaleza -que es la nuestra- como en sus implicaciones para el ser humano y su vida cotidiana. Y enlazando lo divino con las aportaciones científicas más vanguardistas, por medio de la “Física de la Deidad”. Lo que permite constatar la divinidad de nuestro “verdadero ser”, las dos dimensiones que conviven en la Unicidad de Dios -la “subyacente” o plano de lo Inmanifestado y la “superficial” o ámbito de lo Manifestado- y las repercusiones en nuestro día a día de la interacción entre ambas.
      No obstante, como el texto también muestra, la mayor parte de las personas -se consideren o no “creyentes”- comparten todavía la idea de un Dios “exterior”: “algo” o “alguien” separado de ellas mismas. Y al concebir un Dios así –para afirmarlo (“creyente”) o para negarlo (“no creyente”), da igual-, se sumergen en el olvido de su “verdadero ser” y, por ende, de la Felicidad o “Bien-Ser” que es nuestro Estado Natural. ¿Qué consecuencias tiene esto? Por un lado, al ignorar lo que realmente Somos, la identificación con lo que no somos: un “yo” o ego material, mental, emocional y efímero. Y, por otro, al no percibir el “Bien-Ser” que atesoramos dentro, la búsqueda fuera de nosotros mismos del “bien-estar”, que es un pobre sucedáneo de aquél.
      Por tanto, la búsqueda del bienestar en el exterior es la derivación lógica de la idea de un Dios exterior. Y se plasma en una amplia gama de deseos y anhelos. El objetivo es su satisfacción; y se utiliza como vía la “experiencia dual”: el enjuiciamiento de cuanto ocurre, etiquetando cada vivencia como “positiva” o “negativa”, “buena” o “mala”,… en función de su impacto en la ansiada satisfacción. Pero cuando ésta no se consigue, se siente tristeza y dolor (mal-estar), lo que genera sufrimiento. Y cuando sí se logra, se trata de una satisfacción pasajera (bien-estar) que es sólo preámbulo de más sufrimiento. ¿Sorprendente? En absoluto: el mal-estar y el bien-estar, aunque parezcan caminos tan distintos, parten de un mismo punto de salida –el olvido de lo que Somos- y desembocan inexorablemente en un mismo punto de llegada: el sufrimiento. De hecho, la idea de un Dios exterior y la búsqueda del bienestar en el exterior son origen y causa del sufrimiento humano.
      ¿Cuál suele ser la reacción de la gente ante esto? Normalmente, lejos de ahondar en la causa del sufrimiento, pretenden huir de él. Y, para ello, crean mentalmente dos necesidades: la “necesidad de hacer” muchas cosas y “realizarse” en ellas; y la “necesidad de cambio” -de uno mismo, de los demás y del mundo-. Pero ambas son una ficción y producen un sufrimiento idéntico al que se quería eludir. Ante lo cual, el libro se detiene en la “Innecesariedad de hacer” -no hay requerimiento o deber alguno de “hacer” nada- y en la “Evolución” -no hay nada que “cambiar”, pues todo se halla ya en un veloz y constante devenir evolutivo, impulsado por el Amor, en el que basta con fluir-.
      ¿Cómo evitar, entonces, el sufrimiento? Como el texto desgrana, tomando consciencia de que Dios es yo -cada uno, todos y todo- y yo soy Dios cuando ceso de ser “yo”. Y esto no es algo teórico o “teológico”, sino una experiencia práctica que se materializa en la vida diaria hasta permitir que el Amor que Somos, su Frecuencia vibracional, impregne las actitudes y acciones con las que, a cada instante, afrontamos los hechos cotidianos. Se podrá gozar así del “Vivir Viviendo”: centrados en el Aquí y Ahora, con Confianza en la Providencia y en la Vida y ejercitando los dones y talentos –cada cual cuenta con los suyos- ante las situaciones que la propia Vida -no la programación mental ni la búsqueda de bienestar- vaya poniéndonos por delante.
      Con todo ello, finalizando esta aproximación a los principales contenidos de “Dios”, sus páginas facilitan que el lector pueda salir de la “Matrix” -en la que tantas preguntas y diatribas bullen y nos atan- y volcarse en lo que realmente Es y Somos. Y entrar y volver a salir de la Matrix cuanto se quiera, percibiendo que la identidad física y personal con la que en ella te contemplas es sólo un holograma, mera ensoñación. Al abandonar ésta, la Iluminación te envolverá desde el discernimiento de su completa innecesariedad; la “Consciencia de Unidad” expandirá aquello que antes se consideró “tú”; y la Paz, el Amor y la comprensión de las pautas de la Creación anclarán en tu vida para siempre.
      Deseo de Corazón que disfrutéis con la lectura del libro y que sus contenidos resuenen en vuestro interior. Y os espero en las charlas y encuentros que servirán para la divulgación de los mismos.

==========================================================


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.