Siempre hay una multitud de probabilidades favorables donde elegir. Por favor, ten en cuenta ese potencial y no te fijes en las preocupaciones. Preocuparse es una auténtica pérdida de energía en cualquier situación. La preocupación crea una vibración distorsionada y te quita energía. ¿Y cómo evitar la preocupación? Tienes que averiguar tus creencias respecto a qué ye preocupa.
Libera tu necesidad de estar al mando y tener que controlarlo todo. Reemplaza la preocupación por una declaración que afirme desde tu interior tu elección de confianza y paz. Aprende más sobre ti mismo y presta atención a cómo manejaa la energía. Date cuenta de las cosas que ya no sirven y reconoce cómo tu murmullo interior se convierte en la película con la que te encuentras en el mundo exterior. Al agudizarse tu percepción, tienes que prestar atención para observar y aprender lo que se enseña. Selecciona cuidadosamente tus palabras y pensamientos, ya que la claridad del propósito te asistirá a la hora de comprender cómo creas tu realidad.
Tienes que aprender a buscar la armonía y el propósito que hay detrás del majestuoso e impecable orden de la existencia. Si estás en una situación incómoda, carente de armonía y propósito, entonces debes buscar con sinceridad qué pasa con tus sentimientos, debes seguir el hilo hasta el origen, el concepto principal o la creencia a la que estáa apegados y que crea esos resultados. Los sentimientos cambian al igual que el tiempo.
Pregúntate lo que el mundo exterior te quiere revelar. También considera lo que te estás mostrando a ti mismo al crear esa realidad que te imbuye. Deja pasar los conflictos de personalidad y busca una visión más amplia; busca los patrones y el mensaje más importante. Descubre la enseñanza. Confía en que hay una enseñanza y un propósito. Confía en que puedes crear lo que te apetezca dentro y fuera del tiempo. Aunque conocerte a ti mismo puede ser a veces el viaje más intenso que hayas hecho, tienes que aprender a cultivar un deseo profundo de conocere como no has conseguido nunca antes. Vivir en
Se consciente y baja el nivel de actividad. Y cuando te quejes y estés cansado, siéntate y descansa… deja de criticar y de quejarte. La culpa es el resultado de una conducta manipuladora. El enfado y la culpa implican una actitud de victimismo que, con frecuencia, refleja una falla de responsabilidad de asumir las propias decisiones, además de una falla de comprensión de las muchas capas de propósito y significado que duermen soterradamente en cada evento, ya sea de naturaleza personal o de alcance global. En muchos casos, el enfado surge cuando tienes la sensación de estar entre la espada y la pared y concibes tan sólo una interpretación de lo que está pasando. Recuerda que a veces las oportunidades se disfrazan de pérdida. No importa que pienses lo que tienes que hacer, ya que siempre existe una opción para solucionar el problema de forma armoniosa. Deja de apilar demasiadas cosas y que se desvanezca lo que tienes que dejar atrás. Incluso, si es necesario, márchat. Cuando culpas a las circunstancias externas, estás perdiendo una ola de conciencia, ya que, en realidad, ers tu quien crea y atraes la situación. Siempre que utilizas excusas, no participas en la jugada.
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