Agenda de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

21/8/13

Práctica meditativa para la fusión consciente con el Todo Absoluto: Himno Sagrado a la Madre Divina



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SUMARIO
1. Introducción.
2. Madre Divina: la Vibración Pura y Primigenia del No-Ser.
3. Una Vida, una Consciencia, una Experiencia.
4. Himno.
5. Práctica meditativa.
6. Mantra.
7. Letra del Himno en su versión íntegra y original.
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1. Introducción

            Son numerosos los vídeos disponibles en Internet que recogen el Himno Sagrado dedicado a la Madre Divina. A uno de los más completos se puede acceder a través de este enlace (duración: 21:16):
https://www.youtube.com/watch?v=e35wU_FiTmI
El Himno fue elaborado en tiempos remotos para lograr en meditación la identificación consciente con la Madre Divina y, por esta Vía, la fusión-unificación con la Fuente y el Todo Absoluto.
            Por tanto, el Himno no es un canto ritual, ni de culto o adoración a alguien o algo, sino una honda práctica meditativa de introspección interior.
Para facilitar su ejercicio y desarrollo, se ofrecen seguidamente unos breves comentarios y orientaciones acerca de la Madre Divina, el Himno como tal, la meditación a él asociada y el mantra que se despliega en su seno.
Como cierre, se transcribe la letra del Himno en su versión íntegra y original, traducida al castellano desde el primitivo sánscrito védico.

2. Madre Divina: la Vibración Pura y Primigenia del No-ser

            La Madre Divina no es una persona. Tampoco una entidad o ser, del tipo que sea. La Madre Divina es vibración. Pero no una vibración cualquiera: la Madre Divina es la Vibración Pura y Primigenia (VPP) del Vacío, del No-Ser, de lo Inmanifestado, de lo que ni tiene ni admite nombre (No-Nombre).
            ¿Qué es el No-Ser? No hagas conjeturas mentales y percíbelo desde tu Corazón. Lo Real es que cuando sólo hay Amor, no hay Nada: es la propia Fuente. No busques respuestas racionales, hállalas en tu interior. Lo cierto es que el Vacío Absoluto es el del Todo Absoluto: cuando hay Todo, no hay Nada.
            Y el No-ser, Todo Absoluto y Nada Absoluta (Plenitud y Vacío), Vibra (“vive”).
Su Vibración es la Madre Divina, cuya frecuencia vibracional, dada su pureza, escapa a toda medida: es la Frecuencia del Amor.
La Madre Divina, Vibración Pura y Primigenia (VPP) del Todo Absoluto y el Vacío, fluye vibracionalmente desde esta Fuente Una y Única como Esencia Divina (“búdica” o “crística”). En terminología cristiana, la Madre Divina es el “Hijo” (Cristo, Amor, Espíritu) que emana vibracionalmente (“engendrado, no creado”) del “Padre” (el Todo Absoluto) y es Uno con el Padre (Evangelio de Juan, 10,30), pues es su propia Vibración en Emanación.
            Y desde la Madre Divina, Vibración del No-Ser, se genera el Ser. Ella es la Vía que hace factible que desde lo Inmanifestado se proyecte lo Manifestado, que desde lo Innombrable surja -por medio de la reverberación de la Vibración Pura y Primigenia en el propio Vacío (tal como si fuera su eco)- todo lo que tiene nombre y todo lo nombrable, dando lugar a la Creación en su integridad (el “Verbo” de los textos cristianos), en la totalidad de sus facetas, escalas, Dimensiones y Manifestaciones.

3. Una Vida, una Consciencia, una Experiencia

            La Madre Divina es la Vida –Una y Única-, la Consciencia –Una y Única- y la Experiencia de Ser –Una y Única- que inundan y llenan la Creación e impulsan su Evolución en el Tao. Y todos los componentes de la Creación y la totalidad de las formas y modalidades de vida, existencia, consciencia y experiencia que la conforman participan de esa misma Vida, de esa misma Consciencia y de esa misma Experiencia.
            También lo que llamas “tú” –“tu” vida, existencia, consciencia y experiencia”- se integra radicalmente en esa Una y Única Vida, Consciencia y Experiencia. Por ello precisamente, puedes sentir en ti la Presencia de la Madre Divina. De hecho, parece que vives “tú”, pero realmente no eres “tú”, es Ella quien vive en lo que llamas “tú”. Volviendo al cristianismo: “No vivo yo, es Cristo quien vive en mí” (Gálatas, 2,20).
            Y cuando sientes y percibes a la Madre Divina en “ti”, entonces, en introspección interior, puedes hacerte Uno con el No-Ser del que la Madre Divina es Vibración; puedes fusionarte con la Fuente, “Regresar al Hogar” (el hijo que retorna al Padre) y volcarte y unificarte con el Todo Absoluto, que es la Nada Absoluta.
            ¿Cómo conseguirlo? Es tan sencillo como aparentemente complicado para la mente:
1º Guarda un Silencio íntimo.
2º Abandona los pensamientos, las ideas y los esquemas mentales.
3º Céntrate y concéntrate en la Presencia de la Madre Divina -la Vida que es “tu” vida-, tomando consciencia de la Consciencia.
4º Y, a partir de ahí, de la mano de la vibración Pura y Amorosa de la Madre Divina, déjate envolver y diluir (el “cesó todo y dejeme” de San Juan de la Cruz) en el Vacío y la Quietud que se hallan en tu “verdadero ser” y en tu “naturaleza esencial” y divinal.

4. Himno

            El Himno Sagrado a la Madre Divina facilita lo anterior, propiciando que te centres y concentres en Ella y en tu “verdadero ser” como Vía para hacerte Uno con el Todo y estallar en la fusión-unificación con la Fuente (“Amado con amada, amada en el Amado transformada”, lo describió el santo abulense). A partir de lo cual, volverás al Aquí y Ahora de este plano y Dimensión (la Matrix de la que tanto se habla), pero con plena Consciencia de lo que Eres y Todo Es sostenido en el No-Ser. Habrás comprendido e interiorizado para siempre, más allá de los conceptos y los conocimientos, que Dios (o como cada cual quiera denominarlo) es yo –cada uno, todos y Todo-; y que yo soy Dios precisamente cuando ceso de ser “yo”, es decir, cuando dejo de identificarme con cualquier tipo de identidad, sea física, álmica o espiritual, sea individual o colectiva.
            La letra y la música del Himno proceden de la noche de los tiempos y se retrotraen a épocas anteriores a los textos védicos, a los Mish-Ra, antecesores y maestros de aquellos que los escribieron en la versión más temprana del sánscrito. Como ya se señaló, más adelante se ofrece la letra del Himno en su versión íntegra y original, traducida desde el antiguo sánscrito védico.

5. Práctica meditativa

1º Guarda Silencio interior en un contexto adecuado de Armonía.
2º Durante unos minutos, respira lenta, profunda y conscientemente para que la Paz sea contigo.
3º Lee la letra del Himno sin prisas y con sosiego. Hazlo las veces que estimes necesario para que cale en tu interior. Y saborea sus contenidos permitiendo que colmen tu Corazón.
4º Tras ello, usando el enlace de Internet que se facilitó al principio, escucha el Himno completo una o varias veces, según lo que percibas en tu interior.
5º En la medida que vayas poniendo toda tu atención en él, minorará el ajetreo y el trasiego de los pensamientos que aún continúen paseando por tu mente. No luches contra ellos. Simplemente, observa su presencia y déjalos pasar sin engancharte a ninguno.
6º Igualmente, paulatinamente, te iras centrando y concentrando en la Madre Divina, sabiendo que es la Vida que se expresa y manifiesta en “tu” vida.
7º Llegado a este punto y de la mano de la vibración de la Madre Divina, permite sin miedos que todo cese y déjate diluir en la hondura de la Quietud y la plenitud del Vacío que se hallan en tu “verdadero ser” y constituyen tu naturaleza divinal.
8º Y cuando des por terminada la audición del Himno, no salgas de la Quietud y entra en meditación hasta que fluya la Consciencia que está más allá de “tu” consciencia y sientas la Vida que está más allá de “tu” vida.
9º Se acabaron las palabras, las ideas, las imágenes,.. ¡Resplandece el Todo! Y cuando hay Todo, no hay Nada. Sólo queda el Amor… Sólo su Frecuencia vibracional, la Vibración Pura… OM… Shanti.

6. Mantra

            La composición del Himno se basa en la repetición concadenada de un único mantra en medio del cual se van introduciendo, en cada estrofa, los contenidos del Himno. Finalmente, hay un recitativo que completa esos contenidos.
            Por tanto, el Himno tiene cinco componentes fundamentales: la melodía musical (suave, pausada, repetitiva y con un constante transfondo vibracional); la letra como tal; el canto (voz vibrante femenina ajustada al tono de la melodía y a la sagrada profundidad de la letra); el mantra en sí; y el recitativo final.
            Lo de menos en los mantras es su significado literal Su valor no se encuentra en la traducción de las palabras, sino en el sonido y la vibración exterior y, sobre todo, interior que producen. El mantra del Himno a la Madre Divina es sencillo y puedes recitarlo mientras lo escuchas para que reverbere en ti su vibración.


            Así se escribe:

Ma Amba

Lalitha Devi

(contenido que cambia en cada estrofa)

Namastasyai Namastasyai Namastasyai

Namo Namah

            Y esta es su pronunciación:

Ma-Am-ba

La-li-tha The-vi

(contenido que cambia en cada estrofa)

Na-mas-tas-ye-he, Na-mas-tas-ye-he,

Na-mas-tas-ye

Na-mo-ho-na-ma-ja



7. Letra del Himno en su versión íntegra y original

La Madre Divina Acontece en todo;
en todo Es, en todo está.
Ella es la Esencia Divina que Vive en la vida de todos los seres.
-x-x-x-
Su dominio es la Vida en todas sus Manifestaciones,
porque Ella nutre de Vida
a todos los seres y cosas, vivos o inanimados.
-x-x-x-
Su belleza es la de la Creación,
Naturaleza Viva y Divina que desde la Madre Divina se genera,
extendiéndose en Abundancia por los Omniversos y Dimensiones.
-x-x-x-
La Madre Divina es la Vibración del No-Nombre,
pero recibe muchos nombres y es reconocida
por las tradiciones espirituales de todas las civilizaciones del Cosmos.
-x-x-x-
Ella es Frecuencia vibracional de Amor.
Y con Amor crea el mundo físico
y el Corazón y el Alma de todo ser viviente.
-x-x-x-
En la consciencia de cada forma y modalidad de vida
se halla presente la Sabiduría de lo Sagrado de la Vida.
Esta Presencia es la Madre Divina.
-x-x-x-
La Tierra toda es una con Ella.
Todos los seres de la Tierra beben la vida de su Vida,
porque ella es la Madre de todos.
-x-x-x-
Ella otorga la totalidad de los dones de la Vida.
Y sus dones llegan por igual a todos,
pues el Sol no elige para quién brilla.
-x-x-x-
Ella es el Manantial por donde fluye la Bendición Divina.
Ella es el Árbol de la Vida
que regala como fruto las gracias que colman la vida.
-x-x-x-
No la puedes ver porque es la Vibración del No-Ser.
Sin embargo, Ella es lo que llamas “tu”.
Lo comprobarás si te envuelves y diluyes en el Vacío y la Quietud.
-x-x-x-
Ella emerge Aquí y Ahora
como emanación vibracional de la Unidad y Unicidad
donde Todo reside y radica.
-x-x-x-
Y lo hace para Bendecir a todos,
regalando la Vida que nos mantiene con vida
incluso más allá de la vida.
-x-x-x-
A todos nos otorga los regalos de la Vida,
que se desenvuelven como Milagro
en cada uno, en todos y en Todo.
-x-x-x-
En su Creación no hay otro propósito que el Amor.
Y este se desenvuelve en una Evolución
que en el Amor tiene su principio y fin.
-x-x-x-
En esa Evolución, todos las cosas y seres
fluyen hacia la Unificación consciente con la Vida
para gozarla de instante en instante.
-x-x-x-
Así en todas las Dimensiones,
en todos los planos de existencia y consciencia.
La Frecuencia de Amor de la Madre Divina lo hace posible.
-x-x-x-
Ella es la Madre creadora de esa Evolución:
un Viaje fuera del Tiempo
que se desarrolla en el tiempo que Ella teje.
-x-x-x-
Es así como todas las cosas y seres se generan;
y como todas las cosas y seres crecen y se expansionan
en Amor y libre albedrío.
-x-x-x-
La Madre Divina es la Pauta de Vida
para la Vida que No-Es
y vibra en el seno de lo Inmanifestado.
-x-x-x-
Y es la Pauta de Vida
 para la Vida que Es porque por Ella se proyecta
reverberando en el Vacío y creando todo lo Manifestado.
-x-x-x-
Ella, fluyendo vibracionalmente del No-Ser y el Vacío,
es el fondo y la forma de lo que Es y de lo que Resultara Ser:
la forma es vacío; el vacío es forma.
-x-x-x-
Sean todos Bendecidos en el Amor;
que todos hagan suyas las Bendiciones de la Unidad Divina.
-x-x-x-
Madre Divina… Vibración Pura y Primigenia del No-Ser...
OM
Shanti, Shanti, Shanti.
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Dedicado, con agradecimiento y Amor, a mis Hermanas de Aznalcóllar: Anabella, Carmen Mari, Esperanza, Felisa, María José y Rosi.
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15/8/13

El respeto al proceso consciencial de los demás, también de los seres queridos


Son numeros@s l@s amig@s del blog que, a menudo, me comentan lo difícil que les resulta aceptar y respetar el proceso evolutivo y consciencial de los demás, especialmente en el caso de los seres queridos cuando no perciben ni sienten las cosas como uno mismo.
En atención a ell@s, comparto seguidamente una serie de reflexiones acerca de los estados de consciencia, la diversidad de los procesos evolutivos, el libre albedrío, el Amor que hace factible la presencia de ese libre albedrío en la Creación y la práctica del Acompañamiento en el “Vivir Viviendo”.

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El respeto al proceso consciencial de los demás, también de los seres queridos
SUMARIO
1. Estados de consciencia.
2. Reencarnación.
3. Factores estrictamente interiores.
4. Diversidad consciencial.
5. El libre albedrío es fruto del Amor.
6. Mantener el Corazón abierto hacia las personas cercanas.
7. “Vivir Viviendo” y Acompañamiento.
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1. Estados de consciencia

Cada ser humano y en cada momento de su vida se halla en un estado de consciencia determinado, cada uno el suyo.
El estado de consciencia configura y engloba: la manera en la que cada cual se ve a sí mismo, a todo lo que le rodea, al mundo, al Cosmos y la Creación y a la Divinidad; la forma de contemplar, entender e interpretar tanto la vida como el tránsito que la Humanidad aún llama muerte; y la escala de valores, las pautas vitales y las prioridades y preferencias con las que cada uno experiencia el día a día y la vida cotidiana.
El estado de consciencia no es estático, sino evolutivo. Y suele variar a lo largo del tiempo, sean días, semanas, meses, años, lustros o décadas. La experiencia humana pone de manifiesto que, con el devenir de las experiencias, vamos observando, mirando y entendiendo al mundo y a nosotros mismos de diferentes modos; es decir: desde distintos estados de consciencia. Y cada uno de ellos goza de una determinada frecuencia vibracional que puede oscilar, expresado coloquial y sintéticamente, en clave de más o menos apego a lo material, de mayor o menor armonía y paz,… de más o menos Amor.
La llamada “dinámica consciencial” explica estas variaciones en el estado de consciencia y en su gradación vibratoria. Tal dinámica halla su base en el hecho de que, en cada estado de consciencia concreto, vivimos experiencias (sean sentidas como “gozosas” o cual “noches oscuras”, que suelen irse alternando ondularmente) que tienden a ir modificando nuestra visión de las cosas y a transformar nuestro estado consciencial y, por ende, la frecuencia con la que interiormente vibramos. Curiosamente, uno mismo, los otros y el mundo no serán en sentido estricto diferentes, pero en función del estado de consciencia, los contemplaremos de modo muy distinto.

2. Reencarnación

Antes de nacer en cada nueva vida física, tenemos (en nuestra dimensión álmica) un estado de consciencia resultado de las existencias y experiencias de vidas anteriores.
El cuerpo y el entorno en el que volvemos a nacer (el “yo y mis circunstancias” de los que habló Ortega y Gasset) contarán con el perfil energético y vibratorio pertinente para, a partir de ese estado de consciencia “pre-natal”, desarrollar la aludida dinámica consciencial en la nueva vida. Esto es: vivenciar nuevas experiencias que nos posibilitarán la evolución del grado consciencial, accediendo a un nuevo estado de consciencia. Durante una misma vida física el proceso de transformación del estado consciencial puede repetirse “n” veces, sin que exista una regla fija, pues depende de cada uno y su respectiva toma de consciencia en la sucesión de experiencias.
Como consecuencia de todo ello, en el momento del tránsito (“muerte”) disfrutaremos de un determinado estado de consciencia, con su correspondiente gradación o frecuencia vibracional. Este será el punto de partida en nuestra siguiente vida física y definirá el perfil del cuerpo, la vida y el entorno en el que nos volveremos a encarnar.

3. Factores estrictamente interiores

            El estado de consciencia y su vibración y las posibles variaciones en el mismo responden a factores estrictamente interiores.
Ciertamente, las experiencias vitales se despliegan en el mundo exterior, pero el cómo las contemplamos, vivenciamos y, finalmente, las hacemos nuestras, se relaciona con el interior de cada cual. Y desde el interior, moldeamos, realizamos y creamos el mundo exterior, en general, y nuestra propia vida, en particular.
Por ello, la base de la evolución es puramente interior. Sin embargo, acostumbramos a creer que el mundo exterior y nuestra vida se mueven bajo el impacto de cambios exteriores. Comprender la falacia de esto e interiorizar la dimensión interior del proceso evolutivo, en todos los niveles y escalas de la Creación, representa la plasmación de una nueva visión de la Vida y la existencia y el arranque del despertar consciencial del ser humano.

4. Diversidad consciencial

            Con el telón de fondo de todo lo hasta aquí enunciado, los estados y procesos conscienciales que las personas viven y experimentan en el aquí y ahora no se caracterizan por su homogeneidad, sino, al contrario, por su gran diversidad.
Desde el punto de vista espiritual, todos los hombres y mujeres gozan de la misma “naturaleza esencial”, que es divina. Y desde el físico-material o corpóreo-mental, todos tienen idénticos derechos inalienables y dignidad. Sin embargo, no perciben el mundo que les rodea y a ellos mismos de manera similar, ni han desarrollado idénticas convicciones, certidumbres, etcétera.
            Esto obedece a que, al hilo de lo ya expresado, los seres humanos no experimentan un nivel de consciencia análogo, sino que hay muchos niveles posibles a la hora de contemplar y crear la “realidad”. Y cada persona hace suyo y despliega el que, en libre albedrío, estima oportuno.
Ningún nivel es ni “mejor” ni “peor” que los demás, sino que cada uno se ajusta y corresponde a la etapa del proceso evolutivo en el que cada ser humano se halla. Lo que está ligado, a su vez, al grado de asimilación e interiorización consciencial obtenido de las experiencias vividas y acumuladas tanto en esta vida física como a lo largo de la cadena de vidas o “reencarnaciones” que configura la encarnación de cada cual, de su dimensión espiritual, en el plano humano.
Y esto no es sólo así con relación a la Humanidad, sino que sucede en el marco de la infinidad de modalidades y formas de vida y existencia que en la Creación bullen y se desenvuelven, con las particularidades específicas de cada caso, que varían enormemente, sobremanera en función del plano y la Dimensión en la que se inscriben.

5. El libre albedrío es fruto del Amor

            La aludida diversidad de los estados y procesos conscienciales no es una anomalía de la Creación, sino que forma parte del Milagro que la configura y constituye. No en balde, en ella todo fluye, refluye y confluye en el Amor. Y la diversidad consciencial deriva del libre albedrío, que es, a su vez, fruto de ese Amor que llena, expande y colma la Creación: sin Amor no existiría el libre albedrío; y sin este no habría diversidad consciencial.
            Por tanto, la diversidad de estados conscienciales no es un error, sino algo sublime y maravilloso que hace factible que la Creación –Vida y Consciencia- evolucione y se expanda por derroteros espectaculares e inimaginables en un contexto de “dirección obligatoria” –que iría asociada a la ausencia de Amor-.
            Por lo mismo, ante tan prodigiosa diversidad consciencial, lo natural es la Aceptación. Y el más absoluto respeto al proceso evolutivo –consciencial, espiritual- de cada cual y a las experiencias que, dentro de ese proceso y en cada etapa del mismo, se han de vivenciar. No un respeto frío, distante o displicente, sino cálido, acogedor y lleno de Amor.
De hecho, como ya se ha resaltado, el Amor es la fuente de tanta diversidad al ser el origen y el sostén del libre albedrío. Y la Aceptación y el respeto son las actitudes naturales con la que contemplar y vivenciar la diversidad consciencial y la variedad de los estados y procesos conscienciales de uno mismo –en la particular evolución de cada cual- y de los demás, también de los seres queridos.

6. Mantener el Corazón abierto hacia las personas cercanas
           
            Los seres queridos y las personas que nos resultan más próximas y cercanas no están en nuestra vida por casualidad, sino que la propia Vida y la Providencia –nuestro “verdadero ser” en acción- las han puesto delante nuestra y a nuestro lado con un porqué y un para qué. Incluso es frecuente que la cercanía en la vida física responda a pactos efectuados en el otro plano antes de la encarnación (“Pactos de Amor entre las Almas”, etcétera).
            Pues bien, en el marco de ese porque y para qué se enmarca y juega su papel el estado de consciencia de cada ser querido o persona próxima –que es consecuencia de la propia evolución y dinámica consciencial de cada uno de ellos-. Tal estado de consciencia es desde el que se relacionan con nosotros en cada momento. Y es precisamente el que necesitamos que interaccione con el nuestro para poder vivir las experiencias ajustadas a nuestro estado y proceso consciencial.
Por esto, hacia lo seres queridos y la gente cercana debemos mantener el Corazón muy abierto, estando atentos a sus emociones y sentimientos y permaneciendo en disposición de acompañamiento, sin enjuiciar nunca y aceptando siempre sus procesos conscienciales y sus comportamientos, pues son los que, al interactuar con nosotros, coadyuvarán a que podamos vivir las experiencias coherentes con nuestro propio estado consciencial, impulsando así la evolución mutua, cada cual la suya, ninguna mejor que otra.
            Por tanto, si los seres queridos no sienten lo que tú y viven un estado consciencial distinto al tuyo, no te incomodes, ni exasperes, ni frustres. Simplemente, en el día a día, actúa exactamente de acuerdo con lo que tú percibes y afirmas ser. La Consciencia, para que sea tal, es Coherencia: que tu conducta ante ellos sea fiel reflejo de lo que emana de tu intimidad sagrada y nunca un intento de interferir o alterar sus procesos conscienciales.

7. “Vivir Viviendo” y Acompañamiento

No pretendas que nada ni nadie “cambie”. Todo se halla en Evolución veloz y constante, por lo que basta con fluir con Confianza y Amor. Y en la Evolución se inscribe el proceso evolutivo y consciencial de cada cual. Y, tanto en la Evolución como en cada proceso consciencial, todo tiene su porqué y su para qué.
Tampoco persigas “ayudar” a nadie. Comprende e interioriza la enorme carga de vanidad que supone querer imponer a los otros lo que tu consideras “bueno”, “correcto” o “adecuado”, sin percatarte de que cada cual está en su proceso y viviendo las experiencias a él ajustadas.
Tu miedo y tu vanidad son los que provocan tu deseo o necesidad de “ayudar” o de “cambiar”, cayendo en la ignorancia y sucumbiendo en la petulancia de pretender incidir o interferir en un Milagro –la Vida en su totalidad e integridad- donde todo, sin excepción, fluye, refluye y confluye en el Amor de cuanto Es y Acontece.
Lejos de diatribas mentales y anhelos egoicos, goza del “Vivir Viviendo” de instante en instante, lo más centrado posible en tu “verdadero ser” y “naturaleza esencial” y divinal, con Confianza en la Providencia y en la Vida y en Frecuencia de Amor.
            Y en ese “Vivir Viviendo”, comparte con entusiasmo tus dones y talentos y lo que emana de tu interior -sin buscar resultados y sin querer convencer a nadie de nada- y practica el Acompañamiento: acompaña en el aquí y ahora, con Amor y en el Amor, a tus seres queridos y a todos tus congéneres; y siéntete acompañado por ellos, cada uno en su estado consciencial y momento evolutivo, ninguno “mejor” o “peor, “superior” o “inferior” que otro.
            El Acompañamiento requiere respeto absoluto al otro y Aceptación plena de su proceso y de las experiencias que en él vivencia. Y el Acompañamiento se desarrolla poniéndose en el lugar del otro, para compartir lo que siente (“Compasión”), y desde la Escucha del otro, no desde el “hablar” (decirle o desear “enseñarle” algo), lo que exige Paz, Armonía, Silencio interior y mucho, mucho Amor.

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9/8/13

El Poder de Soltar: Vivir para Vivir

            
El proceso consciencial del ser humano alcanza un punto culminante cuando se comprende, asume e interioriza el “Poder de Soltar”.

"Soltar” es algo desconcertante para la mente e inaceptable para el ego. Por eso, muchas personas que sienten hoy la necesidad de soltar, lo experimentan y contemplan como un reto casi imposible. Pero no es así. Lo cierto es que soltar es lo natural y lo que emana espontáneamente del interior en un determinado momento de la evolución espiritual. Y nuestro “verdadero ser” lo exige con claridad cuando se llega a ese estadio concreto del devenir consciencial. 

Por eso, para soltar, basta con fluir y dejarse llevar por lo que brota de nuestro interior más hondo y sagrado. Se comprende entonces desde el Corazón que ya no queda otra opción que desapegarse. Desapegarse y vaciarse de todo. Incluso de uno mismo y del enorme peso que nos mantiene atados a una realidad que no es más que un sueño aplastaste, una colosal Matrix, que nos vuelve cadáveres vivientes –muertos que entierran a sus muertos- que se sueñan viviendo y se sepultan a sí mismos en el "tener que", el "deber de", el "yo quiero"...

Soltar... Soltar todas las referencias preestablecidas y todos los sistema de creencias; soltar conceptos y esquenas mentales; soltar imágenes y formas; soltar la ilusión de que somos espirituales por aferramos a la idea de la espiritualidad; soltar la cruz y la vela, el incienso y el padre nuestro; soltar las palabras que nos atan al rezo a un Dios exterior y ficticiamente separado de nosotros mismos; soltar guías, canalizadores y maestros, sobre todo maestros; soltar templos costosos que albergan la salvación; y soltar prácticas y cultos farragosos que nos muestran un “camino” predefinido por otros para acercarnos a ese Dios pretendidamente distante.

Soltarnos... Soltarnos de la gran mentira de que precisamos de un trabajo y unos ingresos para poder “vivir” (con cuánta frecuencia se confunde “vivir” con “sobrevivir”, que es lo que se hace en la Matrix); soltarnos de la ilusión de que necesitamos una pareja, una familia o unos amigos para ser felices; soltarnos de las inercias, comodidades y protecciones con las que nos hemos apresado a nosotros mismos en la "cárcel de máxima seguridad" de nuestros miedos; soltarnos de toda la película que nos han pintado desde el comienzo de nuestros tiempos, convirtiéndonos en marionetas de un titiritero; soltarnos de todos los cuentos que nos contaron y nos siguen contando para que continuemos chupándonos el dedo.

Soltar... Soltar todo lo que provoca resistencia: mientras haya resistencia, no podrás fluir; soltar cualquier tipo de lucha: si sigues empeñado en luchar contra algo, contra lo que sea, no podrás crear; soltar cualquier clase de miedo: en tanto haya miedo en tu vida, de cualquier especie, no gozarás de Libertad; soltar deseos y anhelos; soltar también rechazos y renuncias; soltar la necesidad de soltar.

Soltar... Soltar para jugar a crear; soltar para Confiar en la Vida...

...Y, al fin, soltarnos de nosotros mismos hasta Ver la luz que siempre fuimos y Somos y constatar la divinidad de nuestra “naturaleza esencial”.

Cuando se comprende esto, lentamente y sin alternativa, como un inmenso globo que soltó las amarras, el vuelo comienza y se despliega de instante en instante. Y todo en nosotros y a nuestro alrededor se transforma y transfigura en Amor.

No puede ser de otra manera. Ahora, tras soltar, observas desde donde no hay nada inventado, fijado, controlado, programado. Ya no eres tocado ni alcanzado por nada ni por nadie. Y sólo observas. Observas en Soledad (la "Edad del Sol”) y Silencio. Observas sin distracción, sin temor, sin deseo. Observas sin palabras, sin forma. Y observas hasta, incluso, dejar de observar para integrarte absolutamente en lo observado. ¡Y en ese preciso momento tomas consciencia de la Consciencia y de que eres el Todo!

Entonces no hay vuelta atrás posible. Has hecho tuyo el "Poder de Soltar" y asistes al maravilloso Milagro del desapego completo. El vaciamiento llena tu Vida, que ya no es tal, sino la Vida misma. Y contemplas todo de modo diferente, pues se desvanecen los velos y disfraces que tapaban lo Real. En ese instante, una nueva visión de la “realidad” aparece ante ti. Y todo lo que fuiste, eres y serás se descubre ante tus ojos nuevos. Todos los tiempos y el destello mismo del tiempo se abren espléndidos.

Ya todo es claro e intensamente pleno. Y te inunda un Amor que no es describible. El Amor que se expande desde la Sabiduría de que nada es ajeno a ti y nada se halla fuera de ti. Tú eres todo lo mirado y observado, sin excepciones. Estás unido a Todo y no hay diferencia alguna entre el Todo y tú. Y te inunda el discernimiento de la ficción que supuso todo aquello que llamaste "yo", "me", "mí", "mío" o "mi".

Cesó todo. Se habrá expandido aquello que se consideró “tú” en algún instante del momento presente continuo en el que lo eterno se desenvuelve. Al unísono, se difuminará cualquier idea de identidad, sea física, álmica o espiritual, individual o colectiva. Consciente del “Poder de Soltar”, amarás y vivirás la Vida como jamás pudiste soñar, sin perder detalle, sin desear nada e, igualmente, sin renunciar a nada de lo que la Providencia -tu "verdadero ser" en acción- y la propia Vida -no tu programación mental- te pongan por delante. Y se posará suavemente y para siempre en tu Corazón el “Vivir Viviendo”, que es la única verdad de la Vida en cualquier plano y Dimensión que se experiencie.

Vivir Viviendo: irradiando permanente Amor; conectado a todo lo que existe; desplegando la Divinidad que Somos y Todo Es; en constante estado de dicha, gozo y éxtasis, siempre con entusiamo y la máxima energía vital; invulnerable e incontaminable ante lo que sucede; con la absoluta certeza del resultado que produce cualquier acción; testigo imparcial de la Evolución de la Creación en todas las escalas y niveles bajo el perpetuo impulso del Amor.

Vivir Viviendo: la única verdad de la vida; la verdad de que ¡sólo vale la pena Vivir para Vivir!:


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DIOS, en el blog de la Editorial Nous


El pasado mes de julio se insertaron en este blog dos entradas centradas en el libro de Emilio Carrillo titulado Dios:
+DIOS: Nuevo libro de Emilio Carrillo:
+DIOS: Introducción al libro realizada por Nagual, Chamán del linaje Anu-kui-ghano:
Ahora que el libro ya está impreso y, a partir del uno de septiembre, se hallará disponible en librerías, la Editorial Nous ha publicado en su blog una entrada a él referida:
Bajo estas líneas se transcribe su contenido.

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En Nous hemos tenido el placer de poder editar sin duda un libro único e impactante: Dios. Este libro recoge una serie de entrevistas realizadas a Emilio Carrillo por Nagual, Chamán de los Anu-kui-ghanos, una pequeña comunidad ubicada en Wiñaymarca, la “Ciudad Eterna” del Lago Titicaca, de la que ese pueblo es “guardián” desde épocas ancestrales.
Los diálogos se centran en un tema del que así, sin más, se habla poco: “Dios” (o como cada cual quiera denominarlo). Las respuestas que surgen nacen desde una visión ajena a “credos” y religiones; y desde una espiritualidad nueva y radicalmente libre. Se consigue de este modo indagar y profundizar tanto en Dios y su Naturaleza, con todo lo que conlleva, como en sus implicaciones para el ser humano y su vida cotidiana, enlazando además lo divino con las aportaciones científicas más vanguardistas a través de la “Física de la Deidad”.
Por todo esto, lo que encontraremos en estas páginas es imposible de resumir y, desde luego, no se corresponde con la visión de Dios “ortodoxa” o “religiosa”. Quizás sólo cabe adelantar que en ningún escrito u obra contemporánea se aborda la Divinidad, así como sus impactos concretos y prácticos en nuestra vida diaria, con la sapiencia, precisión, armonía, ternura y Amor que aquí se despliegan.
¿Exageraciones? Como Nagual afirma: “Les animo a comprobarlo”. Hallarán los contenidos y repercusiones de la “tragedia del creyente”, la “tragedia del incrédulo”, la “tragedia de las religiones” y “la insoportable levedad del ego”; una potente aproximación a la “nueva” espiritualidad que brota en la Humanidad; un hondo discernimiento sobre las causas del sufrimiento humano y cómo evitarlo; las claves sobre la “innecesariedad de hacer”; y cómo fluir en la veloz Evolución en la que todo se halla. Y, desde luego, una atinadísima descripción del “Retorno al Hogar” anunciado por los místicos de todas las épocas y corrientes espirituales y vivido por Emilio y una espectacular inmersión en el Amor que todo lo impulsa y en todo bulle.
Por lo mismo, tendrán una ocasión única para conocerse mejor, aceptarse y saber, a su vez, lo que realmente son, recordando o descubriendo su “verdadero ser” y “naturaleza esencial”. Si abren el Corazón, “escuchan” las palabras que se desparraman por los capítulos de la presente obra y éstas resuenan en su interior, la vida, su vida, será otra, pues la Paz, el Amor y la comprensión de las pautas de la Creación habrán anclado en ella para siempre.
Podéis comprar este libro directamente en nuestra editorial (gastos de envío gratis):
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NOTA IMPORTANTE:
Conforme al contrato de edición suscrito entre el autor y la editorial, los derechos de autor por la venta de este libro se han fijado en el 10% de su precio de venta al público, que es de 15 euros. Por tanto, 1,5 euros por cada ejemplar vendido, restando de esta cifra el IVA.
En el caso del formato ebook, cuyo precio de venta es de 5 euros, los derechos de autor se han establecido en el 25%, es decir, 1,25 euros por cada ejemplar vendido, quitando de este importe el IVA.

Los ingresos que de todo ello se puedan derivar para el autor, han sido donados íntegramente a la Fundación Andaluza Nuevo Mundo (FANUM) para la financiación de proyectos de cooperación al desarrollo e iniciativas de ayuda social.
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5/8/13

La "nueva" espiritualidad: el Dios que es yo expresándose sin trabas en la Espontaneidad y el Amor



Haz íntimamente tuya la espiritualidad que bulle en la Humanidad (1)

         Abre los ojos para detectar, comprender y asumir la espiritualidad que bulle y se extiende, cada vez con más fuerza y energía, por la Humanidad, en todo el planeta. Haz íntimamente tuya la espiritualidad que circula y se expande al margen de iglesias y “credos” y que mana directamente del interior de las personas, por lo que resulta tan incontrolable como imparable.
         Algunos la califican como “nueva”, pero en parte es la espiritualidad que siempre ha latido y brotado en los místicos y místicas de todas las religiones, que, por chocar con la visión del Dios externo y distante impuesta por las jerarquías eclesiásticas, fueron frecuentemente perseguidos y condenados por las propias iglesias a las que pertenecían. Muchos místicos españoles -Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, Fray Luis de León, Miguel de Molinos,…- son un rotundo ejemplo de ello.
         La diferencia es que, aquí y ahora, dentro del proceso evolutivo de la Humanidad, esa espiritualidad ya no cabe en el seno de ningún “credo” –algo que sí intentaron la mayor parte de los místicos- y ha dejado de ser un fenómeno aislado, anecdótico o muy minoritario, para emanar cada vez en más gente. Personas que ya no se identifican con ninguna de las religiones y viven su espiritualidad con independencia de las mismas. Es una espiritualidad emancipada y evolucionada que, superando la visión “primitiva” de un Dios externo y separado, siente y percibe que entre Dios y yo -cada uno de nosotros- no hay desunión posible.
         Una espiritualidad “aconfesional” que no sabe de “credos”, estructuras, intermediarios, dogmas, divisiones y doctrinas. Una espiritualidad de hombres y mujeres libres –espíritus consciencialmente emancipados- que reconocen su “verdadero ser” y su “naturaleza esencial” y divina y que por esto, lejos de identificarse con el hermano menor o mayor, han entendido desde el Corazón que ser auténtico hijo es hacerse uno con el Padre.
         Al emanar de nuestro “verdadero ser” y “naturaleza esencial”, es una espiritualidad totalmente ajena a normas externas, del tipo que sean, y que nada tiene que ver con los conceptos y clichés tradicionales del “devoto”, el “beato”, el “piadoso”, el “santurrón” o el “puritano”. Y se despliega Aquí y Ahora -no en la teoría ni en los mundos mentales- y en entera Libertad.

La espiritualidad de la Libertad, la Felicidad y el “endiosamiento” (2)

         Es la Libertad inconmensurable que fluye de nuestro “verdadero ser” y “naturaleza esencial”, lo que desvincula a la espiritualidad de todos los estereotipos y convencionalismos “religiosos” y la descarga de tantas rémoras: de cualquier clase de examen o juicio por alguien o algo exterior a uno mismo; de la necesidad de ser “salvados” o “redimidos” por otros o por una entidad “superior”; de un patrón preconcebido de comportamiento o reglas de conducta; de unas pautas concretas de “práctica”; de una forma determinada de desenvolvernos en la vida diaria, de comer, de vestir,…; de un modelo prefijado para interaccionar con los demás; de un modo específico de desarrollar la sexualidad o nuestros dones y talentos; etcétera.
         Es la Libertad infinita de una espiritualidad que sólo sabe de Amor. Por ello, se manifiesta en la cotidianeidad de nuestras vidas sin miedo o temor de ninguna especie, sin coacción posible, sin sometimiento a parámetro o arquetipo alguno.
Esta espiritualidad rebosa Felicidad, que no viene de fuera, sino del interior, pues es el Estado Natural de nuestro “verdadero ser” y “naturaleza esencial”. Y se expresa de instante en instante en la alegría, la risa y el humor, utilizando para ello las formas y maneras de diversión que el Amor impulsa, con total independencia de lo que los demás crean u opinen, y disfrutando, sin parar, de la Vida y los Milagros que la inundan a cada momento, pese a quien le pese o digan lo que digan.
         Esta espiritualidad no busca nada, ni procura quedar bien con nadie, ni pretende gustar o agradar a los demás, ni necesita que otros nos amen o quieran, ni reconocimientos, ni reverencias,... Es, simplemente, el Dios que es yo expresándose sin trabas en la Espontaneidad y el Amor.
         Es la espiritualidad del “endiosamiento”, palabra que tiene raigambre en los primeros Padres de la Iglesia, como San Basilio, que lo denominó: “La meta máxima”. Un endiosamiento derivado de la toma de consciencia de que Dios es yo, lo que, lejos de cualquier atisbo de vanidad, orgullo o soberbia, es un fenomenal signo de humildad. Una humildad tan sentida e intensa como para cesar de ser yo y, así, ser Él.

“Vivir Viviendo”: sin deseos ni rechazos; sin anhelos ni renuncias (3)

         Por tanto, libre ya de toda carga y sin las cadenas del “debo de” y “tengo que”, goza como un “Niño” en el “Vivir Viviendo”.
         “Vivir Viviendo”. En el Aquí y Ahora, de instante en instante, y centrado en tu “verdadero ser” y “naturaleza esencial” y divinal, que bien sabes ya que son los de todos y Todo.
         “Vivir Viviendo”. Con Confianza en la Providencia y en la Vida y en continua Frecuencia de Amor.
         “Vivir Viviendo”. Ejercitando de manera natural y espontánea tus dones y talentos –cada cual cuenta con los suyos- ante los hechos, sucesos y acontecimientos que la propia Vida -no la programación mental ni la búsqueda de bienestar- vaya poniéndote por delante.
         “Vivir Viviendo”. Colocando en tu día a día espacios de Silencio y ocasiones para conectar con la Quietud que atesoras en tu interior divino y eterno. Podrás así salir de la Matrix, donde tantas preguntas, tareas y diatribas mentales bullen y atan. Instálate en esa Quietud, hasta integrarte en la No-Identidad y volcarte en lo que realmente Eres y Es: No-Ser.
         Y, a partir de ahí, vuelve a la Matrix y sal y entra en ella cuanto quieras: ¡juega a Crear! como el “Niño” que Eres y con su entusiasmo (“Dios en ti”). Y la identidad con la que en la Matrix te percibes, asúmela como lo que es: un holograma, mera ilusión o ensoñación. Y despliégala en un Movimiento que sea el resplandor de la Quietud. Lo que significa disfrutar de una Vida Sencilla y Alegre y libre de vanidad y miedos.
Se acabaron las palabras, los pensamientos, las ideas, los análisis, los razonamientos, los esquemas conceptuales, las experiencias duales,… Cesó todo: Soy Amor. Y desde el Amor que Soy, me despreocupo del “qué” y centro el Corazón en el “cómo”; ejercito los dones y talentos; y acompaño todo lo que pasa, que observo, acepto y no juzgo como mi propia proyección en la Unicidad de cuanto Es y Acontece.
         La Iluminación te envolverá desde la contemplación de su absoluta innecesariedad. Sin deseos ni rechazos; sin apegos ni desapegos; sin anhelos ni renuncias. Rendido en la Omnipotencia y Libre en el “Vivir Viviendo”, la Unificación en la Unicidad habrá expandido aquello que se consideró “tú” en algún instante del momento presente continuo en el que lo eterno se desenvuelve.

No te prives de nada (4)

No sé bien qué es la vida, pero me he determinado a vivirla. De esa vida que se me ha dado, no quiero perderme nada: no solo me opongo a que se me prive de las grandes experiencias, sino también y sobre todo de las más pequeñas. Quiero aprender cuanto pueda, quiero probar el sabor de lo que se me ofrezca. No estoy dispuesto a cortarme las alas ni a que nadie me las corte. Tengo más de cuarenta años y sigo pensando en volar por cuantos cielos se me presenten, surcar cuantos mares tenga ocasión de conocer y procrear en todos los nidos que quieran acogerme. Deseo tener hijos, plantar árboles, escribir libros. Deseo escalar las montañas y bucear en los océanos. Oler las flores, amar a las mujeres, jugar con los niños, acariciar a los animales. Estoy dispuesto a que la lluvia me moje y a que la brisa me acaricie, a tener frío en invierno y calor en verano. He aprendido que es bueno dar la mano a los ancianos, mirar a los ojos de los moribundos, escuchar música y leer historias. Apuesto por conversar con mis semejantes, por recitar oraciones, por celebrar rituales. Me levantaré por las mañanas y me acostaré por la noche, me pondré bajo los rayos del sol, admiraré las estrellas, miraré la luna y me dejaré mirar por ella. Quiero construir casas y partir hacia tierras extranjeras, hablar lenguas, atravesar desiertos, recorrer senderos, oler las flores y morder la fruta. Hacer amigos. Enterrar a los muertos. Acunar a los recién nacidos. Quisiera conocer a cuantos maestros puedan enseñarme y ser maestro yo mismo. Trabajar en escuelas y hospitales, en universidades, en talleres… Y perderme en los bosques, y correr por las playas, y mirar el horizonte desde los acantilados. En la meditación escucho que no debo privarme de nada, puesto que todo es bueno. La vida es un viaje espléndido, y para vivirla solo hay una cosa que debe evitarse: el miedo.

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FUENTES:
(1)  Extraído del capítulo 1 del libro Dios (Editorial Nous; Madrid, 2013) de Emilio Carrillo.
(2)  Extraído del capítulo 1 del libro Dios (Editorial Nous; Madrid, 2013) de Emilio Carrillo.
(3)  Extraído del Epílogo del libro Dios (Editorial Nous; Madrid, 2013) de Emilio Carrillo.
(4)  Extraído del apartado 43 del libro Biografía del Silencio (Ediciones Siruela, Madrid, 2012) de Pablo d´Ors, sacerdote católico, discípulo zen y escritor.
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