29/7/13

Cosmos, Hologramas y Matriz Holográfica


            Se reproduce bajo estas líneas una síntesis de la entrevista realizada a Emilio Carrillo por l@s amig@s de Stopped Everything Project (SEP).
            Su título es “Cosmos, Hologramas y Matriz Holográfica” y en ella se profundiza acerca de algunos de los contenidos del capítulo sexto, “Física de la Deidad”, del libro Dios que Emilio acaba de concluir y cuya "Introducción" se ofreció en la anterior entrada de este blog:

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Hologramas y holografía

Hola, Emilio. Nuestro interés por hacerte esta entrevista nace al leer tu último libro, titulado Dios. Más concretamente, su sexto y último capítulo, dedicado a la Física de la Deidad.
            ¡Aja…!
En él te refieres a la Matriz Holográfica y manifiestas que el Cosmos, en su globalidad, y cada uno de sus componentes, también la experiencia humana, son realmente hologramas.
No es que lo diga yo, que es lo de menos, sino que ello se corresponde con la nueva visión que nos está ofreciendo la ciencia contemporánea. Como se analiza con detalle en ese capítulo del libro Dios, la “realidad” -el mundo y el Cosmos en el que el ser humano despliega su experiencia vital y consciencial- es un magno escenario holográfico donde:
+la masa es sólo una “propiedad” que un bosón (vibración del vacío) otorga a las partículas elementales;
+el  volumen es, en sí mismo, una ilusión; y
+la materia y la energía no son sino pura “apariencia”, pues su esencia es vibracional y, en última instancia, vacuidad.
Me gustaría que ahondásemos en ello a lo largo de esta conversación. Si te parece, puedes empezar aclarando qué es un holograma.
            El término “holograma” deriva de “holos” y “grama”, que en griego significan, respectivamente, “todo” o “completo” y “mensaje” o “cosa escrita”. Por tanto, etimológicamente, un holograma es tanto un medio de transmisión de información (“cosa escrita”) como la información misma (el contenido del “mensaje”). Eso sí, la información se caracteriza por ser total y completa.
Se relaciona de algún modo con el vocablo “holístico”.
            Comparten la misma raíz: “holos”. Más específicamente, “holístico” viene de “holismo”: “Doctrina que propugna la concepción de cada realidad como un todo distinto de la suma de las partes que lo componen”.
            La interjección “hola” que tanto utilizamos está igualmente relacionada con ello, por lo que expresa, aunque en su uso cotidiano no se sea consciente, una salutación “global”, que abarca no sólo a nuestro componente físico-corpóreo, sino a todos los que se integran en la experiencia humana, también la dimensión espiritual que todos atesoramos.
Curioso…
            Con esta base, el Diccionario de la Academia Española de la Lengua otorga al vocablo “holograma” dos posibles acepciones: “placa fotográfica obtenida mediante holografía”; e “imagen óptica obtenida mediante dicha técnica”.
Y ¿qué es la holografía”?
            El mismo Diccionario ofrece una definición bastante elaborada: “Técnica fotográfica basada en el empleo de la luz coherente producida por el láser. En la placa fotográfica se impresionan las interferencias causadas por la luz reflejada de un objeto con la luz indirecta. Iluminada, después de revelada, la placa fotográfica con la luz del láser, se forma la imagen tridimensional del objeto original”.
            Expresado más coloquialmente, la holografía es una técnica avanzada de fotografía consistente en crear imágenes tridimensionales. Para esto se utiliza un rayo láser, que graba microscópicamente una película fotosensible. Esta, al recibir la luz desde la perspectiva adecuada, proyecta una imagen en tres dimensiones. Y estas grabaciones reciben el nombre de hologramas.
¿De cuándo arranca la holografía y, por ende, el uso de hologramas?
            Los principios teóricos de la holografía fueron desarrollados por el físico británico de origen húngaro Dennis Gabor en 1947, que obtuvo por esto el Premio Nobel de Física en 1971. Originalmente, Gabor sólo quería encontrar una manera para mejorar la resolución y definición de las imágenes del microscopio electrónico. Llamó a este proceso holografía, ya que los hologramas mostraban un objeto completamente y no sólo una perspectiva.
            Sin embargo, los hologramas de Gabor eran muy primitivos a causa de las fuentes de luz tan pobres de las que se disponía. Hubo que esperar años para que la holografía se perfeccionara gracias al desarrollo del láser.

Holismo y reduccionismo

Y ahora, aunque suponga apartarnos momentáneamente de lo científico para entrar en lo filosófico, la doctrina holística que antes mencionaste choca frontalmente con la perspectiva reduccionista hoy imperante en la ciencia.
            Como insisto en el libro Dios, la Humanidad, en su proceso consciencial y evolutivo, camina hacia una visión superadora de la “experiencia dual” con la que hasta ahora ha venido contemplado la vida y la realidad. Así, dejará atrás la vigente “consciencia egocéntrica” y los dualismos y dicotomías a ella asociados e irá adquiriendo –lo está haciendo ya- una “Consciencia de Unidad”. Desde esta nueva consciencia, las escuelas filosóficas denominadas “holismo” y “reduccionismo” no se hayan enfrentadas, sino que ofrecen ópticas complementarias acerca de una misma cosa.
            Como antes recordé, el holismo propugna la concepción de cada realidad como un todo distinto de la suma de las partes que lo componen. El reduccionismo, en cambio, parte del postulado central de que la naturaleza de las cosas complejas se reduce a la suma de cosas más simples o fundamentales. Pero ambas percepciones no chocan, sino que complementan al integrarlas en lo que, desde tiempos remotos, corrientes y escuelas espirituales muy diversas han compartido: “todo es suma de partes y forma parte de una suma superior, aunque cada parte es a su vez el Todo”.
Pero ¿cómo una parte, cada parte, puede ser el Todo?
            Se entenderá mejor cuando, a lo largo de este diálogo, nos adentremos en la percepción holográfica del Cosmos y en la Matriz Holográfica. Ahora, quizás baste con subrayar que los hologramas pueden fraccionarse y cada una de las partes resultantes contiene información suficiente para reproducir la imagen completa.
            En la fotografía convencional se almacena un registro punto por punto de la intensidad y color de la luz. Si cortamos la fotografía con una tijera, la zona descartada se pierde para siempre y ya no la podemos recuperar del resto de la imagen. En un holograma, en cambio, lo que se graba no es sólo la intensidad, sino el patrón de interferencia de la luz incidente en cada punto de la imagen con respecto a un láser de referencia. Para hacerlo se usa un rayo de referencia que es combinado con la luz de la escena. Si ambos rayos provienen del mismo láser, se crea una interferencia óptica debido a la superposición de ondas de luz. Ese patrón es almacenado en la placa holográfica. Si alguien decide cortar un holograma en trozos, cada uno de ellos seguirá reproduciendo la escena completa, sólo que a menor calidad.
            La observación de la Naturaleza nos proporciona numerosos casos de “hologramas naturales”. Sin ir más lejos, el propio cuerpo humano: cada una sus cien billones de células porta toda la información genética de una persona.
¿Estamos, entonces, ante el fin del reduccionismo?
            No estamos ante su “fin”, sino ante la necesidad de su plena y coherente integración en una perspectiva unificada –ni parcial ni dualista- de la vida y la realidad. El reduccionismo, sus aportaciones, son importantes y deben ser tenidas muy en cuenta. Pero la Humanidad se está adentrando ya en una nueva consciencia desde la que se percibe la necesidad de desarrollar paradigmas más avanzados para entender la realidad y, en paralelo, resolver ciertos problemas.

El paradigma holográfico

El núcleo central de este nuevo paradigma es el que ofrece la llamada Hipótesis Holográfica
            El físico David Bohm fue el primero en describir el paradigma holográfico. Su pensamiento estaba en entera oposición al reduccionismo y a la idea asociada de que el tiempo, el espacio y la materia son objetos independientes de su medición. Para Bohm, el mundo es complejo e interrelacionado: un objeto holístico al estilo de la metafísica de los místicos. Bohm, además, colaboró con el cirujano Karl Pribram en la elaboración de una teoría de la memoria humana, que la describe como una impresión holográfica.
            Ya en el tránsito entre el siglo XX y XXI, surgió y se desarrolló el llamado “Principio Holográfico”, que arranca de las teorías de la gravedad cuántica propuestas por Gerard 't Hooft (Premio Nobel de Física en 1999) y Leonard Susskind (en el año 2003 presentó la idea de la Teoría de Cuerdas, siendo el primero en hacerlo). Sus propuestas giran en torno a un postulado central: la entropía de una región del espacio o de una masa ordinaria es directamente proporcional no a su volumen, sino a su área superficial. Por esto, la masa, como señalaba al inicio de esta entrevista, no ocupa un volumen -tal como hasta ahora pensábamos y nuestros sentidos corpóreo-mentales parecen mostrar-, sino un área. Y esto desemboca en una conclusión sorprendente: el volumen es, en sí mismo, ilusorio; y el Universo es, realmente, un holograma.
He leído que los denominados agujeros negros son una acabada y completa plasmación, al alcance ya del ojo humano, de estos novedosos paradigmas.
            El estudio de los agujeros negros, que con su apetito voraz son capaces de alterar la trama misma del espacio-tiempo, ha dado pie a muchas teorías audaces de Universos paralelos comunicados entre sí: Universos en racimos, que conviven en una continuidad espacio-temporal en un eterno presente. Todas las épocas serían contemporáneas en un presente infinito.
            Y como todo está interrelacionado y se despliega en la “Consciencia de Unidad”, hay personas que fuera del ámbito científico han comenzado a percibir esta nueva visión de las cosas.
En la literatura no científica existen muchos exponentes al respecto.
            ¡Muchos! Como botón de muestra, ni más ni menos que Jorge Luis Borges, todo un pionero al respecto, pues en su antología El jardín de senderos que se bifurcan, incluye un cuento -Tlön, Uqbar, Orbis Tertius- en el que se anuncia el descubrimiento de una enciclopedia que describe el mundo conforme a nuevas leyes físicas.
            En él se inspiró el escritor chileno Sergio Meier para crear su espléndida novela La Segunda Enciclopedia de Tlön, donde se describe un futuro hipotético en el que un grupo de programadores, llamado los “Alquimistas de la Matriz”, generan una serie de Universos virtuales, unos encajonados dentro de otros. Y el autor nos sumerge en un mundo en apariencia extraño, donde las realidades son hologramas sintéticos de dimensiones cósmicas.
¿Tienen contrincantes esos “Alquimistas de la Matriz”?
            Sí. Son un grupo de personajes que emprenden una larga e intensa búsqueda para averiguar la verdad acerca de esos Universos virtuales. Entre tales personajes se hallan las recreaciones de Isaac Newton y Gottfried Leibnitz, quienes, enfrentados en un titánico duelo intelectual, terminarán por descifrar el misterio que envuelve a todos estos Universos: el "paradigma holográfico". 

El Mega-Holograma Omniversal

Y tú, ¿qué nos dices?
            No es sencillo de sintetizar, pero lo intentaré. Lo primero es comprender que el Universo actualmente conocido y reconocido por la Humanidad se integra en un Omniverso que es, en su totalidad y plenitud, un inconmensurable Mega-Holograma, una colosal Matriz Holográfica.
            El Mega-Holograma Omniversal está conformado por infinidad de hologramas multidimensionales de muy diferente envergadura. Unos deviene de otros en escalas y niveles fractales y todos se hallan interconectados e interrelacionados entre sí, a modo de gigantesca red estructurada en una gran diversidad de Dimensiones.
¿Cuál es el origen de tamaño Mega-Holograma?
            La Matriz Holográfica en su conjunto y todos y cada uno de los hologramas, con independencia de su tamaño y nivel y de la Dimensión en la que se integren, son generados sobre una misma base de naturaleza vibracional -la Vibración Pura y Primigenia (VPP)- y mediante la proyección en ella de un único Haz de Reverberación Coherente (HRC).
            La VPP juega el papel de Quietud; y la HRC, de Movimiento. La pauta Quietud – Movimiento se repite en todo el Cosmos y en todas y cada de sus Dimensiones y escalas holográficas.
¿Te refieres a la Vibración Pura y Primigenia de la que hablas dentro del capítulo dedicado a la Física de la Deidad en tu libro Dios?
            Así es. La Vibración Pura y Primigenia (VPP) emana, de manera natural y en la instantaneidad, del Vacío: del Todo Absoluto, que es la Nada Absoluta.
            El Todo Absoluto (Vacío) es Inmanifestado (inabordable en ideas, pensamientos, conceptos, palabras o esquemas mentales). Y la VPP, fluyendo de él, es su Manifestación (Vibración) primordial y exclusiva, desenvolviéndose en su seno y “llenándolo” completamente. De este modo, otorga aspecto de “espacio” a lo que carece de principio y de fin, pues es inabarcable. La gradación o frecuencia de la VPP es infinita y constante.
¿Y el Haz de Reverberación Coherente?
            En su desenvolvimiento en el Todo Absoluto, la VPP reverbera (“hace eco”) en el propio Vacío. Esta Reverberación de la VPP (R-VPP) es vibración de frecuencia finita y se despliega y expande en el “espacio” de vibración infinita configurado por la VPP al “llenar” el Vacío.
            Lo hace partiendo de una Reverberación Primordial (el “primer eco”) de altísima frecuencia vibracional (cuasi-infinita). Y, a partir de ahí, en “ondas” sucesivas y concadenadas (cadena de “ecos”) de gradación vibracional decreciente en la medida que se van “alejando” (puede valer el símil de los círculos concéntricos que se crean a partir del impacto de una piedra en el agua de una laguna, aunque, en este caso, no son círculos, sino frentes de onda sin límite ni forma) de la Reverberación Primordial que les dio origen.
            Es de este modo como la Reverberación de la VPP (R-VPP) se configura cual Haz de Reverberación Coherente que se despliega (“proyecta”) en el “espacio” generado por el desenvolvimiento de la VPP en el Todo Absoluto (Vacío), actuando así cual fuente de Proyección Holográfica. Su despliegue es fractal y como frentes de onda de frecuencia finita y escalarmente descendente: franjas vibratorias de frecuencias múltiples, con una amplitud predeterminada y una cierta distribución de fase para cada nivel fractal y escalar.

El desenvolvimiento holográfico en el seno del Mega-Holograma

Volviendo al Mega-Holograma, ¿cómo se produce en su seno el desenvolvimiento y despliegue hasta ir dando lugar a los Universos y mundos holográficos?
            Tal desenvolvimiento es “descendente” –desde los ámbitos holográficos mayores hacia los menores- y, como ya he resaltado, de perfil fractal. Con estas bases, tal desenvolvimiento puede resumirse la siguiente forma:
1º. El Cosmos está conformado por infinidad de MultiOmniversos. En el seno de cada uno hay infinidad de Omniversos, de gran diversidad en cuanto a su naturaleza y configuración, por más que en todos ellos se repitan una serie de pautas y patrones comunes.
2º. El plano de existencia donde se desenvuelve la experiencia humana se integra en un Omniverso concreto dentro de tal infinidad. Por ello y desde la perspectiva humana, puede ser denominado Omniverso Local (OL). Y es una proyección holográfica, vibracional y fractal (PHVF de Nivel 1 o PHVF-N1) del Centro o Punto de Unificación del MultiOnmiverso al que pertenece.
3º. Por esto, el Omniverso Local es un colosal Mega-Holograma o Matriz Holográfica. Y tiene un Centro –Centro Omniversal- desde el que surgen como proyección holográfica, vibracional y fractal (PHVF de Nivel 2 o PHVF-N2) una ingente cantidad de Unidades Multiversales y Supersimétricas (UMS), que se agrupan en torno a él a modo de enorme red y son la estructuras de referencia –nudos holográficos de una red virtual- del Omniverso Local.
4º. Cada UMS es un Multiverso dentro del Onmiverso Local. Y en su seno se repite el modelo anterior, pues cada una cuenta con un centro (Cenums) de cuya proyección holográfica, vibracional y fractal (PHVF-N3) aparecen multitud de Subunidades Multiversales y Supersimetricas (SUMS), que se agrupan como red en torno al Cenums. Igualmente, cada UMS tiene un límite exterior, como si tratara de su “epidermis holográfica”, aunque, dada su pureza vibracional, es tremendamente sutil.
5º. Cada SUMS, por su parte, es un Universo. Y tiene tanto un centro (Censums) como un límite exterior, que se corresponde con lo que la ciencia humana llama, por ejemplo, “Gran Muralla Sloan”. Repitiendo la pauta descrita, del Censums surgen, como proyección holográfica, vibracional y fractal (PHVF-N4), los Complejos de Supercúmulos o Hipercúmulos, que se agrupan como red fractal en torno al centro de la SUMS.
6º. Los Complejos de Supercúmulos o Hipercúmulos se hallan conformados por Supercúmulos, que son proyección holográfica, vibracional y fractal (PHVF-N5) del centro del Hipercúmulo y se configuran cual red fractal a su alrededor. Cada Hipercúmulo cuenta con un límite exterior, que es, verbigracia, lo que la astrofísica denomina “Gran Muralla”.
7º. Los Supercúmulos están formados por Cúmulos o Grupos Galacticos, que aparecen  como proyección holográfica, vibracional y fractal (PHVF-N6) del centro del Supercúmulo, estructurándose como red en torno a él.
8º. Los Cúmulos o Grupos Galácticos también tienen un límite exterior y un centro, desde el que surgen las galaxias como proyección holográfica, vibracional y fractal (PHVF-N7).
9º. Y cada galaxia cuenta con multitud de estrellas y sistemas planetarios que se agrupan alrededor del Centro Galáctico y son su proyección holográfica, vibracional y fractal (PHVF-N8).

Experiencia humana y Matriz Holográfica

Y la experiencia humana, ¿cómo encaja en todo esto?
            Acabo de sintetizar el desenvolvimiento holográfico en consonancia con su sentido natural, que es “descendente” en escalas y niveles y Dimensiones a partir del Centro o Punto de Unificación del MultiOnmiverso en el que el Onmiverso Local de integra.
            No obstante, cuando la observación se realiza desde la perspectiva humana, la Matriz Holográfica se percibe desde “abajo” y, en coherencia con ello, en sentido “ascendente”. Este es el esquema básico de lo que así se contempla:
1º. La vida humana se desarrolla en el seno de la Tierra y dentro de un sistema planetario que cuenta con un centro –el Sol- y un límite exterior –la Nube de Oort-.
2º. El sistema solar pertenece a Dunga, la galaxia que la Humanidad llama Vía Láctea, de cuyo centro -Centro Galáctico- aparecen, como PHVF-N8, todas las estrellas y sistemas planetarios que la componen.
3º. La Vía Láctea se integra en un Cúmulo o Grupo Galáctico –Cúmulo o Grupo Local- compuesto por medio centenar de galaxias. Su centro se encuentra en el centro de la galaxia Andrómeda y desde él surgen, como PHVF-N7, todas las galaxias que lo constituyen.
4º. El Cúmulo o Grupo Galáctico Local se inserta en un Supercúmulo que la ciencia humana llama Supercúmulo de Virgo o Supercúmulo Local. Su centro es el “Gran Atractor”, que la astrofísica considera una anomalía gravitatoria del espacio intergaláctico que arrastra las galaxias a lo largo de una región de millones de años luz. En realidad, es un gigantesco Proyector Holográfico desde el que emana, como PHVF-N6, la parte del Universo mejor conocida actualmente por la Humanidad.
5º. El Supercúmulo de Virgo pertenece a un Hipercúmulo que la ciencia llama Complejo de Supercúmulos de Piscis-Cetus o Hipercúmulo Local, que cuenta, igualmente, con un centro, desde el que aparecen, como PHVF-N5, todos los Supercúmulos que lo conforman. La ciencia llama Gran Muralla al límite exterior de este Hipercúmulo Local y lo localiza a doscientos millones de años luz de la Tierra.
6º. El Complejo de Supercúmulos de Piscis-Cetus pertenece a una Subunidad Multiversal y Supersimétrica (SUMS) o Universo Local. De su centro –Censums- surgen, como PHVF-N4, la globalidad de Complejos de Supercúmulos o Hipercúmulos que lo configuran. La astrofísica denomina llama Gran Muralla Sloam al límite exterior de esta SUMS o Universo local y lo sitúa a mil millones de años luz de la Tierra.
7º. El Universo Local se inserta en una Unidad Multiversal y Supersimétrica (UMS) o  Multiverso Local. De su centro –Cenums- emanan, como PHVF-N3, la totalidad de las SUMS que lo conforman.
8º. El Multiverso Local se integra en un Omniverso, el Omniverso Local (OL), de cuyo centro –Centro Omniversal- surgen, como PHVF-N2, todas las UMS que lo componen.
9º. El Omniverso Local es una proyección holográfica, vibracional y fractal de nivel 1 (PHVF-N1) del centro del MultiOnmiverso, MultiOnmiverso Local, al que pertenece.
10º. Y este MultiOnmiverso Local es uno entre la infinidad de MuliOmniversos que configuran el Cosmos.
En el libro Dios afirmas que en la Divinidad todo se integra -pues no hay desunión posible con ella-, hablas de dos dimensiones dentro de la Unicidad y la Unidad de Dios -la dimensión subyacente o ámbito de lo Inmanifestado y la dimensión superficial o esfera de lo Manifestado- y muestras que, siendo lo Manifestado proyección vibracional de lo Inmanifestado, la Creación y, dentro de ella, el Cosmos son una especie de gigantesca y descomunal Matriz Holográfica
            Lo Inmanifestado está más allá de la razón y el intelecto y sólo puede ser presentido e intuido desde una introspección interior que -guiada por el Corazón- nos adentre en nuestro “verdadero ser” y “naturaleza esencial” hasta la identificación con el Dios que es yo –cada uno, todos y todo-.
            En cuanto a lo Manifestado -que es todo lo engendrado y creado como proyección vibracional de lo Inmanifestado-, es un campo vibratorio sin principio ni fin con tres características fundamentales:
+La base esencial de lo Manifestado -la causa directa de su existencia- es la Vibración Pura y Primigenia (VPP o  vibración del Vacío) que emana natural y espontáneamente de lo Inmanifestado.
+La VPP, siendo Vibración Pura de lo Inmanifestado, reverbera (Verbo) en el propio Vacío Inmanifiesto. Y este Verbo o reverberación constituye el “soporte existencial” de lo Manifestado: una Red infinita de ADN preexistente a la Vida misma; una especie de rejilla supercuántica, subcuántica, supersimétrica e interactiva de naturaleza vibratoria y envergadura infinita.
+Y sobre esta Red se configura -vibracional y holográficamente- la Creación y, en el seno de ella, el Cosmos, con todos sus componentes: formas, fenómenos, modalidades de vida y existencia… Todos son Uno, aunque adquieran apariencia de diversidad al condensarse en su desenvolvimiento vibratorio en infinidad de frecuencias vibracionales (el ser humano intenta comprenderlas, agruparlas y catalogarlas a través de las llamadas Dimensiones).
Y sigues diciendo en el libro que cada uno de los componentes de la Creación -a la escala “macro” o “micro” que sea- son “hologramas” dentro del Gran Holograma que es la Creación y lo Manifestado, como proyección vibracional de lo Inmanifestado; y no poseen sustancialidad. Por tanto, la Creación entera es una “realidad virtual” y carece de tangibilidad y “aspecto” concreto.
            ¡Así es!
            Y, por último, cada modalidad de vida existente en la Creación -siendo todas de entidad igualmente holográfica- otorga a la Creación y sus componentes el aspecto, forma, identidad y características derivadas de las percepciones conscienciales asociadas al tipo de holograma (frecuencia vibracional) que se trate, con las “ventanas” conscienciales que tenga asociadas.
La Creación es un Holograma sin forma ni fisonomía de vibración en desenvolvimiento. Y el aspecto y las formas con los que cada modalidad de vida la “ven” están en función de las ventanas conscienciales propias de cada una de ellas.
Y este esplendoroso marco, el ser humano…
            El ser humano no es, por supuesto, una excepción. Al identificarse con su componente material y mental -que realmente es otro holograma-, contempla el Gran Holograma de la Creación desde las ventanas conscienciales de su cuerpo físico; esto es: los sentidos corpóreo-mentales.
            Pero, al “mirar” por estas “ventanas”, no visualiza algo objetivo, sino un Gran Holograma que toma la forma y los perfiles coherentes y congruentes con las características de las propias “ventanas” y el estado consciencial que se proyecta a través de las mismas.
Con lo que nos adentramos en la percepción de la vida como sueño, con la que cierras el libro.
¡Sí, la vida es sueño! Ahora bien, no nos olvidemos que el sueño puede ser experienciado “despierto” –es decir: consciente de que de un sueño se trata- o “dormido” –sin esa consciencia y sumido en la ensoñación-. Y lo que diferencia a un estado del otro es la toma de consciencia sobre nuestro “verdadero ser” y “naturaleza esencial”, que son absolutamente divinales.
Creo que es una buena manera de dar por finalizada esta conversación. Muchas gracias, Emilio.
            Gracias a ti. ¡Ha sido un placer!

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