Agenda de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

9/1/22

Hay dinero público para las vacunas ante el Covid, el que haga falta, pero no para paliar el hambre en el mundo, que origina muchas más muertes

A 31 de diciembre pasado, el número de dosis inyectadas en todo el planeta de la vacuna contra el Covid-19 superaba ya los 9.000 millones. Si se multiplica esta ingente cantidad de dosis por el coste de cada una, se constata que, con el dinero que los gobiernos han pagado a la industria farmacéutica (subvencionada, a la vez, con recursos públicos en sus investigaciones para "diseñar" la vacuna), habría fondos suficientes para acabar durante lustros con la hambruna que se sufre en tantas partes del planeta y mata a muchos millones de personas cada año, entre ellas 2.700.000 niños.

En parte, se reproduce lo vivido con la crisis de los bancos en 2008, que terminó siendo una crisis general y ocasionó el endeudamiento masivo de los Estados cuando no menos de 13 billones de euros de dinero de los contribuyentes fueron a manos de la banca privada para “salvarla”. Un montante que habría sido suficiente para financiar durante 200 años los programas de alimentación, salud y educación que el Tercer Mundo necesita.

El informe El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2021, elaborado por cinco agencias de Naciones Unidas, concluye que 811 millones de personas no saben qué comerán hoy. A las que hay que sumar aquellas que no alcanzan a tener una alimentación mínimamente adecuada, que son más de 2.300 millones. Tan atroz situación está motivada por las sequias -cada vez más frecuentes debido al cambio climático-, los conflictos bélicos y sociales, los desplazamientos masivos de refugiados que huyen de una muerte segura y, muy especialmente, la explotación y expoliación de los recursos naturales por parte de las grandes corporaciones transnacionales -propietarias, por cierto, de la citada industria farmacéutica-.

Cifras que, siendo tremendas, parecen no sobresaltar a nadie, menos a quienes las sufren, claro. Eso sí, cuando un virus causa la mortandad en dos años de no más del 0,07 por 100 de la población mundial (con una media anual, 0,35%, inferior a la que representan esos niños muertos por hambre), los mismos gobiernos y ciudadanos, que miran a otro lado ante la hambruna y la mortandad que año tras año provoca, sí se alarman y muchísimo… ¡porque les afecta a ellos!

Es un claro exponente de dos cosas: por un lado, de la iniquidad que impera en esta esta sociedad y con la que convivimos a diario -convivencia que, en demasiados casos, se convierte en connivencia-; y, por otro, de que todo lo que estamos viviendo a propósito de la pandemia tiene y tendrá, ineludiblemente, consecuencias álmicas para cada uno. Porque sabiendo –y todos lo podemos saber, a poco que nos importe- que la desnutrición origina muchas más muertes que el virus del Covid, ¿cuántos de los inoculados estarían dispuestos a renunciar a la vacuna para que el dinero que cuesta se usará para paliar el hambre en el planeta? Y esto no es demagogia, sino veracidad, esa cualidad que ahora tildan de locura. 

Para colmo, los hay que pretenden acallar sus conciencias firmando manifiestos para que la vacuna llegue a todos los rincones del planeta: ¿lo hacen pensando en el bienestar de los que viven en pobreza extrema o como modo de evitar que gente tan vulnerable sea foco de nuevas “variantes” del virus que les puedan afectar a ellos?

Desde luego, puestos a elegir, sin duda que tantos desfavorecidos preferirán que se les proporcionen alimentos para evitar un fallecimiento indudable a que se les inyecte una vacuna que les libre de una hipotética muerte. Máxime cuando, en el no va más del disparate, los efectos inmunes de la inoculación son discutibles, pues no les evitará el contagio propio ni que contagien a otros, y de escasa duración, no más de unos meses.

En lo que a mí respecta, la decisión es obvia. Por mi edad, me debería haber puesto ya tres dosis, creo. Agradeciendo a las instancias oficiales su “preocupación” por mi salud y garantizándoles que estoy muy sano -no gracias a las farmacéuticas, sino a la paz interior que gozo-, les pido que no se molesten en perseguirme -o en "joderme", que dice el pobre hombre que preside lo que aún se autodenomina República Francesa- con tanto certificado Covid y tantas restricciones absurdas; y dediquen el coste de las dosis que se ahorran conmigo cual modesto grano de arena para financiar programas de alimentación dirigidos a mis congéneres, que, literalmente, se están muriendo de hambre. 

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8/1/22

"Cómo diferenciar consciente, inconsciente y subconsciente", por Emilio Carrillo


https://www.youtube.com/watch?v=aP1ajlVcOd4

Vídeo (duración: 00:43:27) de la charla-coloquio de Emilio Carrillo para Mindalia TV, el 9 de diciembre de 2021, titulada Cómo diferenciar consciente, inconsciente y subconsciente.

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6/1/22

Los Reyes Magos

A los “magos de Oriente” o “astrólogos de las partes orientales”, según las traducciones, que viajaron para rendir homenaje al Niño Jesús, solo hace mención el Evangelio de Mateo, (2:1-12). E indica tan poco, ni siquiera especifica su número concreto, que las tradiciones posteriores inventaron casi todo.

Fue en el siglo III cuando Tertuliano los transformó en Reyes de Oriente, al objeto de evitar la mala fama de los magos persas, si bien originariamente se les representaba con el gorro frigio de mago. Y en el primer cuarto de la misma centuria, Orígenes afirmó taxativamente que habían sido tres, aunque hasta ese momento, según la fuente, su cuantificación exacta había oscilado entre dos y sesenta. En cuanto a la celebración del evento, no fue hasta el siglo V cuando empezó a festejarse “la adoración de los magos”.

En un mosaico bizantino de mediados del siglo VI, en San Apollinare Nuovo de Rávena (Italia), aparecen por primera vez sus nombres actuales. Y Baltasar fue blanco hasta el siglo XVI, época a partir de la cual se le representó de raza negra por necesidades estratégicas de la Iglesia. En la centuria anterior, la XV, incluso se les puso edad. Se encargó de ello Pedtus de Natalibus, quien haciendo caso omiso de las descripciones físicas de las narraciones existentes hasta la época, fijó 60 años para Melchor, 40 para Gaspar y 20 para Baltasar. Por lo demás, los Reyes Magos no empezaron a traer juguetes a los niños hasta mediados del siglo XIX, coincidiendo con la popularización de la hoy imprescindible Carta a los Reyes.

Hay una bella simbología en los presentes que le llevan al Niño al “portal de Belén”: oro, incienso y mirra. A los profanos les parece la bella historia de la adoración y sin embargo tiene un significado disfrazado. La mirra es el regalo que se hace a un hombre; el oro, el que se efectúa a un rey; y el incienso es propio de un Dios. Aunados los tres en la figura de Jesús lo significan cual hombre, rey de Israel, por su linaje davídico, e Hijo de Dios y Ser de Luz.

Hasta aquí la tradición navideña. Pero tras ella se encierra otra realidad que, como en otros muchos de los símbolos y mitos de la Navidad, engarza con prácticas muy anteriores al nacimiento de Jesús.

En este caso, se trata de una conmemoración que se hunde en la noche de los tiempos: la de Hermes Trismegisto, esto es, el “Tres veces Mago”, el “Tres veces Grande”, el “Tres veces Maestro”, que con distintas denominaciones está presente en bastantes culturas, siendo el Mercurio latino o el Idris árabe. Por lo que referirse a la triada de Reyes Magos es hacerlo en verdad a una única figura, la de Hermes Trismegisto. Y a él en realidad está dedicado, aunque actualmente se haya perdido la consciencia al respecto, el 6 de enero.

Su nombre es un sincretismo entre el Hermes heleno y el dios egipcio Dyehuty, al que los griegos llamaron Thot. Dyehuty representaba la Sabiduría y se le relaciona con un personaje, que se mueve en épocas muy remotas, considerado autor y recopilador de la mayor parte de los textos y papiros acumulados en el Templo de la diosa Neit, en Sais, cuyas salas, según narra Platón en Timeo y Critias, contenían registros históricos secretos que se había mantenido 9.000 años. Para algunos, Hermes, Dyehuty o Thot, que tanto da, fue el inventor de la escritura, redactando por primera vez, para que no se perdieran, conocimientos y saberes provenientes del mundo atlante.

Clemente de Alejandría estimaba que los egipcios poseían cuarenta y dos escritos sagrados de Hermes, que encerraban toda la información atesorada durante milenios por los sacerdotes y que hoy podemos encontrar volcada y resumida en textos como El Kybalión. En el presente, son muchos los textos impresos que reclaman tener a Hermes Trismegisto como autor remoto.

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Soñar en compañía

Uno de los beneficios más relevantes de un descanso de calidad, al margen de los beneficios físicos, biológicos, emocionales y psicológicos, es la posibilidad de conectar con nuestra orientación de Alma.

Los diversos compromisos y retos de nuestro día a día, requieren, en ocasiones, de una capacidad de atención y energía que pueden, si no estamos muy despiertos, adormecer nuestra conciencia y es, justo en el momento en el que la materia descansa, cuando nuestra esencia encuentra la facilidad para recargarse, no sólo de energía, sino de lucidez.

Facilitar esta posibilidad es una de las mejores inversiones junto con cuidar de un estilo de vida saludable.

Hay ya muchos estudios que revelan la relación directa de la falta de descanso con problemas de conducta y muchos de ellos, surgen de una insatisfacción profunda sobre la incapacidad de reconectar cada noche con la profundidad de nuestra esencia para refrescarla.

En el proceso de adormecimiento de la materia para facilitar la activación de nuestro aspecto más sutil, es necesario atravesar varias fases hasta llegar a la más profunda donde el alma encuentra con sencillez la capacidad de conectar con su ligereza y redireccionar su rumbo.

Las personas que tienen integrado un buen hábito de sueño en el que, incluso previo a su introducción, ralentizan sus propios ritmos por medio de la meditación, el mindfullnes o la lectura serena, suelen atravesar con mucha más rapidez las capas de la materia.

Sin embargo, incluso para estas personas, hay un factor extra que puede, en algunas ocasiones o temporadas, dificultar este proceso: dormir en compañía.

Cuando emprendemos el viaje del sueño, cada fase que atravesamos (física, mental, emocional, sensorial…) lleva un determinado tiempo según lo activa que estuviese antes del sueño. Si en ese viaje surge una interrupción por cualquier motivo y se activan de nuevo aspectos de nuestra materia, debemos volver a recorrer el camino de vuelta al descanso profundo y, al dormir en compañía, estas interrupciones suelen ser más probables.

Hay muchas personas que encadenan muchas noches seguidas sin recargar su esencia por alteraciones en su descanso debido a las propias alteraciones de su pareja de sueño.

Si sientes que lo expuesto en este artículo te resuena, las siguientes pautas pueden ayudarte:

+Trata en lo posible de usar textiles naturales como el algodón y evitar los sintéticos. En el caso de que una de las dos personas haya acumulado mucha tensión nerviosa durante el día, las fibras sintéticas pueden conducir el exceso de tensión y llegar a percibirlo la otra persona.

+El espacio mínimo en el que una persona descansa con seguridad y confort es de 80 cm. Para dormir en compañía se debería de sentir que cada uno dispone de ese espacio. En el caso de que no sea posible dormir en un colchón de un mínimo de 160cm, es importante prestar atención a que el material del que esté compuesto el colchón impida en lo posible que el peso de una persona y sus movimientos influyan en la otra.

+Tratar en lo posible de evitar el metal en el cabezal o en la estructura de la cama ya que, al igual que la ropa de cama sintética, favorece la conductividad de las tensiones y de algunas radiaciones.

+Tratar de tener representados de forma sutil los cinco elementos naturales para que ayuden a ordenar el exceso de energía.

+Lo más importante: que dormir en compañía sea siempre una elección de amor, de esa forma, el acto de acostarse no será en sí un acto de tensión y desde el amor, cualquier interrupción nos lleva de nuevo de forma rápida al camino de la verdad.

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Autor: Andrés Tarazona (andres@andrestarazona.com)

https://andrestarazona.com/

Todos los jueves, desde el 7 de noviembre de 2019, Andrés comparte en este blog una serie de publicaciones centradas en

el Diseño Sentido: interiorismo y diseño consciente de viviendas, comercios y empresas que mejoran la calidad de vida.

Todas están a tu disposición de manera gratuita a traves del e-book Habitar, al que puedes acceder a través de este enlace:

https://bit.ly/Habitar-PDF

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5/1/22

Inhibir las modificaciones de la mente

Me lleno de entusiasmo y salgo a la calle con el propósito de hacer encuestas que me ayuden a comprender las causas del sufrimiento humano.

●     Me causa sufrimiento que no he podido visitar a mis seres queridos que están lejos.

●     He perdido a un ser querido muy cercano hace poco.

●     No encuentro trabajo y estoy muy disgustado.

●     No he logrado aprobar mi año de estudios.

●     Me ha dejado mi pareja y me siento muy sola

●     He roto mi relación de pareja y ahora no estoy seguro si debería haberlo hecho.

●     Tengo una enfermedad terminal

●     Tengo miedo de las vacunas y la pandemia.

●     Mis hijos no se ocupan de mí, porque se han emancipado y ahora ni me visitan, ni siquiera me llaman.

●     Tengo un hijo que pretende vivir conmigo para siempre creo, no ha logrado formar una familia y lo tengo de parásito en casa.

●     Mis padres se desentienden de mi, no les importan mis cosas y viven para ellos.

●     Sufro por el futuro de este mundo, todo lo que ocurre y creo que irá a peor.

●     Me duele la violencia de género y veo que va a peor.

●     Sufro mucho por lo que le estamos haciendo a los animales.

●     Estamos perdidos por lo que ocurre con el cambio climático.

●     Sufro por los refugiados y marginados del mundo.

●     En el mundo hay más inseguridad que niebla en Londres, aquí vamos a peor.

●     Me he quedado en la ruina, he perdido mi empleo.

●     Los políticos son un asco, no creo en ninguno.

●     No logro bajar de peso y nadie me quiere.

●     Vivo con mi pareja en un piso oscuro y feo y no puedo cambiar.

●     (...)

Asombrosamente para mí, nadie dice nada de las modificaciones de la mente que he leído en un libro muy antiguo, donde se habla, precisamente de estos temas: los Yoga-Sutras de Patanjali

¿Hemos olvidado algo con el paso del tiempo? Me pregunto y me pongo a profundizar:

¿Qué es inhibir una modificación de la mente?

“A la serie de pensamientos que se suceden de forma continua, en la vida del hombre, se les llama en YOGA, MODIFICACIONES DE LA MENTE”

Encuentro eso y lo desplumo, lo mastico poco a poco:

Así que los pensamientos se suceden de forma continua en nuestra mente.

 Ella produce pensamientos sin parar y cuando sigo buscando me quedo con los ojos como platos:

60 mil al día aproximadamente

95% de estos de forma automática, en cadena, o sea que unos llevan a otros.

El 80% de esos pensamientos son negativos.

¡Pues vaya!

Iré a la calle de nuevo a ver qué cree la gente:

Yo pienso poco, dice uno. No me caliento la cabeza con casi nada.

Pienso en lo mucho que quiero a mi familia y a mi marido.

●     Yo casi no pienso, voy mirando lo que ocurre y trato de estar tranquilo

●     ¿Pensar? Eso no sirve de nada. Hay que actuar.

●     Pienso cuando necesito  resolver problemas de mi trabajo, pero no soy muy filósofo.

●     Hombre, soy estudiante de medicina, tengo que pensar mucho. Pero fuera de eso no pienso mucho.

●     Me paso la vida pensando y no resuelvo nada. Pensar es perder tiempo.

●     Muchísimo, le doy vueltas a todo y me crea ansiedad.

●     Pues, pienso mucho en lo que ha sido mi vida y la melancolía y añoranza me matan.

●     Pienso en como ganar más dinero.

●     Soy muy analítico y pienso todo antes de hacerlo.

●     Me dejo llevar siempre por lo primero que se me ocurre y no pienso mucho.

¿Qué sé yo? Si hace falta pensar, pienso y actúo, me dice alguien.

Bueno, pues es evidente que hay desconocimiento por parte de la mayoría de las personas. ¿Y eso a qué se deberá?

Parece ser que los pensamientos ocurren sin que nos demos cuenta.

¿Qué dices? ¡Eso no puede ser, no estoy loco!

No, no hay que estar loco. Los pensamientos, la mayor parte de las veces ocurren en nuestra parte subconsciente.

No soy psicólogo, ni quiero serlo. ¡Déjame en paz!

Vale. Te dejo en paz y antes intentaré de poner un pequeño ejemplo:

Alguien pasa por un jardín donde hay unos jazmines que producen un olor característico. A ella ese olor le recuerda un regalo que le hizo su novio en cierta ocasión y eso le provoca alegría y surgen nuevos pensamientos positivos de satisfacción.

Al poco rato pasa otra persona y huele lo mismo, pero a él le recuerdan al funeral de su madre en el cual, alguien trajo un ramo de jazmines.

Ahora vamos a ver el significado de inhibir: Impedir, reprimir, cohibir, refrenar el ejercicio de hábitos.

¿A quién le resultaría ajeno el hábito de enlazar pensamientos? Por ejemplo:

“Hoy el día está un poco oscuro” En un día así salimos de viaje de novios hacia Madrid y nos gustaba muchísimo la intimidad y estar cerca para compartir el calorcito. Pero él no soporta la sensación de calor en el verano y prefiere dormir separados porque dice que mi cuerpo le agobia cuando estoy cerca y cuando alquilamos una casa en la playa el verano pasado, me dio mucho pesar que estuviéramos en habitaciones separadas. Mis padres también dormían en habitaciones separadas por los ronquidos. La última etapa de la vida es dura.

Entre la sencilla apreciación de que el día está nublado y que la etapa final de la vida, es dura, no parece haber un nexo explícito si no fuera por estas cadenas asociativas de pensamientos producto de las observaciones de los sentidos y la búsqueda de recuerdos y emociones que están en estado latente en otros niveles de la mente.

¿Y entonces qué hay que hacer? ¿No pensar?

Eso es imposible. voy a valerme de nuevo de ejemplos.

Sería muy provechoso hacer consciente que ha amanecido y que tenemos un nuevo día para practicar.

¿Qué hay que practicar?

Pues puedes practicar darte cuenta que ha comenzado una CADENA DE PENSAMIENTOS Y EMOCIONES. O sea estar alerta para observar que ha comenzado uno de esos procesos en los que un pensamiento viene detrás de otro y entonces, detenerlo de forma voluntaria.

¿Cómo?

Pues muy sencillo: Volviendo a observar algo que capten tus sentidos en ESE MOMENTO. O para decirlo de otra forma: volviendo al MOMENTO PRESENTE.

Ah, muy importante: ¡ríete de ti mismo! gasta una broma y declara en voz baja: esta vez lo hice más rápido. ¡Veremos la próxima!

Verás con sorpresa que ocurre una cosa mágica: disminuirá de forma paulatina el hábito de enganchar pensamientos y cuando aparezca uno será más nítido, más claro y siempre tendrá utilidad.

Y hay más. Entre pensamiento y pensamiento, comenzará a aparecer una presencia milagrosa, una paz y un gozo de vivir que no son de este mundo.

Tu mente entonces estará más clara, como el agua de esas playas del Caribe y podrás ver sin aberraciones, el fondo divino del SER que eres. 

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Autor: José Miguel Vale (josemiguelvale@gmail.com)

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3/1/22

1.- Proyecto “El Tercer Camino”: Presentación

Feliz año nuevo, queridos amigos.

Concluida la serie sobre Física y Espiritualidad, le propuse a Emilio, continuar este 2022 con una nueva serie sobre asuntos más domésticos, de economía de nuestra casa; algo así como hablar de las tareas de Marta o, de cómo nuestra mente ha de apañárselas para que, lo que vive María, en el espíritu, contribuya a que este mundo pueda tener alguna esperanza, a pesar de que las circunstancias que vivimos no inviten al optimismo.

El tema por desarrollar en 2022 es la Bioeconomía, es decir, la gestión de nuestros recursos con criterios holísticos, entendiendo y aceptando conscientemente, que formamos parte de la Naturaleza y que debemos regir nuestras vidas de la misma forma que lo hace la Naturaleza, siguiendo las leyes de la Vida. Un planteamiento tan utópico como imprescindible para poder vislumbrar algo de esperanza a una Humanidad que agoniza ahogada en su propio vómito generado por su insaciable ambición.

MENSAJE FUNDAMENTAL: No hay esperanza alguna para el Ser Humano si la Ética y el Amor no vuelve a reinar entre nosotros.

Ninguna revolución nos sacará de la miseria moral, si Dios, si la Divina Realidad, no vuelve a gobernar los destinos de la Humanidad, de la sexta raza raíz y de la vida de cada uno de nosotros. Este ha tratado de ser el mensaje de la serie sobre Física y Espiritualidad y de la iniciativa “Consciencia y Sociedad distópica”.

Para ello, cuento con la ayuda de un gran maestro en este tema, el profesor iraní de Biología y genética, el señor D. Mansour Mohammadian, que impartió en el Congreso de Consciencia y Sociedad distópica del pasado noviembre, una conferencia sobre Bioeconomía en el área de Espiritualidad, que yo coordiné.

Espero que os pueda aportar luz sobre cómo afrontar los asuntos materiales de la vida con respeto a las leyes de la Vida.

Vamos allá.

El día del Overshoot

"Vivimos tiempos de hermosas tempestades" -dice el poeta- porque la búsqueda se ha hecho urgente y nos amenaza el exterminio.

Por el camino que el capitalismo y su civilización occidental lleva a la Humanidad, nos acerca a la desaparición. Y no hay resignación, crece la resistencia a ese designio. Y no se detendrá la lucha por la salvación.

Francisco Prada Baravante.
La utopía del tercer camino

 

El 11-S-01 se puede considerar, casi sin posibilidad de equivocarse, el día en el que la Humanidad comenzó su fase final, el proceso de involución, de descomposición moral, el deslizamiento hacia el inevitable final en el que sólo puede terminar la degradación distópica de la Sociedad Internacional en la que estamos inmersos.

En ese día, creo que cada uno de nosotros sintió ese extraño escalofrío que recorre la piel y nos dice que algo muy serio ha sucedido y que a partir de ese momento, de ese día, nada va a ser igual; que el 11-S fue el primer día del resto de nuestras vidas, que se desarrollará inevitablemente bajo otros criterios políticos, económicos, sociales, éticos y morales, totalmente distintos a los que habían regido nuestras vidas hasta entonces.

Problemas y conflictos los hemos tenido siempre, muchos y muy serios. Para muestra, el imperio de los totalitarismos que desembocó en la Segunda Guerra Mundial, o el pánico nuclear de la Guerra Fría o los conflictos de Oriente Medio, o la Guerra de Vietnam o el genocidio de la China de Mao, o la Guerra de los Balcanes o del Golfo. Es decir, con ser todos esos conflictos extremadamente dramáticos y provocar incluso millones de muertos, e incluso, habiéndose encendido ya hacía tiempo todas las alarmas respecto de la crisis ambiental y los problemas de la superpoblación y las espantosas hambrunas sufridas por los países pobres; con todo eso, algo se rompió en el corazón de la Humanidad el 11-S-01, que casi, oficialmente, nos marcó el día del Overshoot, el día del sobrepasamiento, cuando la Humanidad decidió dar el paso definitivo hacia su propia destrucción.

Veinte años después, ¡veinte años después! de haber iniciado la carrera sin retorno, la Humanidad se encuentra y se siente algo más consciente de que “esto tiene mal cariz”, de que “algo hemos hecho mal” y ya va a ser imposible volver atrás, a cuando éramos más o menos felices y de vez en cuando podíamos comer perdices.

Con la pandemia de la Covid19, los poderes mundiales se han apresurado a decir aquello de “la Nueva normalidad”, para hacernos ver que no volveremos a vivir los felices años diez (década de los diez, 2010-2019), a pesar de la crisis del 2008; que hacia donde vamos es hacia una nueva normalidad gobernada por la era 4.0 de la tecnología y de todos los aspectos de la vida humana.

De todas formas, que un sistema llegue a sobrepasar el punto de Overshoot, no significa que antes la cosa fuera bien y después mal, no; se cruza el punto de Overshoot cuando se llevan décadas, por no decir siglos, preparando el escenario para que el sobrepasamiento se produzca y ya no haya vuelta atrás. Es algo así como estar empeñados en despeñarnos o, como el excursionista que se va al campo y trata de subir una montaña tan empinada que se requiere material de escalada y la habilidad de un alpinista. Intentar subirla sin tener ni material ni experiencia y quedarse atrapado en un saliente sin poder moverse es algo que esta dentro del guion de la película.

El Modelo Estándar

De alguna forma, lo que podemos denominar, para entendernos, “Modelo Estándar” o Modelo 1 de la vida humana, ha terminado por crujir todas las estructuras de convivencia entre los seres humanos, obligándonos a tratar de tomar medidas desesperadas para corregir un rumbo que es ya imparable hacia una colisión con la propia realidad que espera pacientemente a que todo colapse y, a saber de qué forma.

El Modelo Estándar de Humanidad es el que todos conocemos de una forma o de otra, es decir, es cómo los seres humanos desarrollamos nuestra vida, las costumbres que hemos heredado de nuestros padres, lo que se nos ha enseñado en el colegio y en las universidades y de cómo nos desenvolvemos en nuestra propia vida, regida por la necesidad de ganar dinero para poder vivir y de competir por él y por los bienes de un modo egocentrista respecto de la Comunidad y de un modo antropocéntrico del Ser Humano respecto del entorno natural, del medio ambiente y en general, de la Biosfera.

El Modelo Estándar ha colocado al Hombre en el centro de la Creación, como rey absoluto e incluso, con el mandato divino de “dominar la Tierra”, de modo que tras el error de la manzana de Eva y la expulsión del Paraíso, el hombre, casi cumpliendo las órdenes de Dios, se ha dedicado a eso, a dominar la Tierra, poniéndola a su servicio.

Pero desde el Paleolítico, los humanos nos hemos tomado eso de dominar la Tierra al pie de la letra, de modo que el foco egocéntrico ha regido nuestras vidas desde entonces hasta la actualidad, de un modo tal que ese dominio antropocéntrico de la Tierra se ha extendido individualmente al dominio egocéntrico de todo lo que me rodea a mí, persona física, de modo que no es sólo la Tierra la que he de dominar, sino a los seres humanos que me rodean, compitiendo con los demás por los recursos, de modo que una constante del Modelo Estándar es el dominio y sometimiento de unas tribus sobre otras, de unos reinos sobre otros, de unos países sobre otros y de unos imperios sobre otros.

Pero aún más, el término “comunidad”, es decir, común unidad, lo es de puertas para fuera, que de puertas para dentro, internamente en la comunidad, de común unidad nada, porque emerge el “yo”, dispuesto a quitarle el pan y los derechos a mi prójimo, si viene al caso.

Así, de modo centrípeto, de fuera adentro, se ha desarrollado siempre la vida del hombre sobre la Tierra.

El Modelo Estándar está perfectamente descrito en los libros de Historia, en los libros de Economía, de Sociología, de Derecho, de Filosofía e incluso en los libros de Religión. Es el Modelo que pone el foco en el ser humano con el derecho de crecer, de incrementar su poder social y económico, su influencia sobre los otros. Es el Modelo que ha tenido que inventar el Derecho para intentar poner límites a esa tendencia a excederse en el empeño individual de acumular, y defender a los que no pueden competir con los fuertes. Porque el hombre siempre ha sido consciente del mal que hace cuando viola los límites naturales entre las personas, invadiendo su intimidad y derecho a también tener lo que necesita.

Y así entre los ricos aprovechados y los pobres sometidos y esclavizados se ha desarrollado el Modelo Estándar de la vida humana.

Superando los límites

Hasta el Siglo XX, ante los problemas internos de los países, siempre había un lugar a donde ir, a donde comenzar una nueva vida, de donde conseguir más recursos cuando los propios estaban ya agotados

El descubrimiento de América como Nuevo Mundo supuso la solución a los problemas surgidos en la vieja Europa. América era una nueva tierra por conquistar y de donde extraer recursos y donde comenzar una nueva vida. Ese fue el espíritu de los colonos españoles y el de los ingleses, representado este último en la travesía del Mayflower en 1620, cargado de 132 emigrantes pobres ingleses, los Padres Peregrinos, rumbo al nuevo futuro que les ofrecía el Nuevo Mundo.

Es decir, cuando el viejo mundo agota las posibilidades de prosperar, existe la tendencia de “ir más allá” en busca de un nuevo mundo, nuevos territorios que permitan superar la pobreza o la persecución. El descubrimiento de América y la colonización de África, permitió a Europa vivir de las rentas de un Nuevo Mundo a donde emigrar y de donde extraer materias primas casi ya agotadas en el viejo continente. América inauguró la época colonizadora de Europa y en el caso británico, la época preferentemente colonial desde el Siglo XVI hasta finales del XIX o comienzos del XX. Esto permitió un nuevo esplendor europeo hasta las revoluciones industriales, la aparición del proletariado sumido en la miseria y posteriormente las tiranías comunistas y nazis que desembocaron en la Segunda Guerra Mundial.

Ya en el Siglo XX, tras el aviso malthusiano sobre el peligro de la superpoblación, las grandes potencias eran conscientes de que, aún teniendo a su disposición la América latina y África, era conveniente mantener todas esas zonas, todos esos países en una situación moderada de pobreza, porque sobre todo, tras la Segunda Guerra Mundial, la creencia generalizada de que era posible el desarrollo económico ilimitado, esa creencia no debía prender en los países pobres, porque sus riquezas serían necesarias para sus correspondientes metrópolis. Así que con esa actitud hacia los países pobres, los países ricos han podido sostener un crecimiento económico y poblacional constante, tratando de desprestigiar la amenaza malthusiana y posteriormente las amenazas del Club de Roma sobre los límites al crecimiento.

Pero resulta que la Europa más la Rusia soviética y la América de postguerra se han visto sorprendidas con el advenimiento de dos nuevos competidores, China y el islam. Los orientales, casi desde la invasión europea en el Siglo V por los hunos de Atila, los bárbaros mongoles, han sido vistos como una amenaza para Europa desde entonces. En la actualidad, tras la nefasta época de Mao Tse Tung, a finales de los noventa vimos cómo los chinos dejaban las bicicletas para comprarse coches, lo que provocó el disparo del consumo de petróleo de repente por mil millones de seres humanos más. En la actualidad, China, recuperada de su fase medieval y maoísta, se enfrenta al mundo con un ansia insaciable de poder y expansión. Así que un planeta que parecía propiedad exclusiva de Occidente, ahora se presenta China, disciplinada bajo la tiranía comunista del PCCH, dispuesta a desafiar al decadente Imperio Occidental.

Luego está el mundo árabe, que, viendo cómo se está terminando su época de esplendor basada en la abundancia de petróleo y de la dependencia de esta fuente de energía que ha caracterizado a Occidente, creo que, ante el temor de volver a la vida austera del desierto, ven en la colonización de Occidente, la forma de garantizar su futuro como etnia y como cultura. Y de paso, convertir al islam a los infieles cristianos. Esta es otra amenaza al esplendor occidental teñida de guerra santa, de yihad y terrorismo islámico.

Y por último y, no menos importante están los pobres de América latina y de África. No constituyen una potencia política, no son un peligro (de momento) para “Wall Street”, pero sí que son miles de millones de seres humanos que, como se suele decir, “de perdidos al río”. Es decir, hablamos de las oleadas migratorias desde el Magreb y África subsahariana a Europa y de Centroamérica y Suramérica a Estados Unidos y a España. Es la invasión por pateras que diariamente desembarcan a centenares de desposeídos en las costas europeas del Mediterráneo, huyendo de la nada para conseguir al menos un trozo de pan de la basura de los europeos y norteamericanos.

Este es el escenario tras el 11-S-01, el día del overshoot. Y el problema es que hemos llegado a los límites del Planeta. Ya no hay nuevas tierras que conquistar, ya no tenemos un nuevo continente por descubrir ni a donde emigrar para escapar de la presión demográfica, económica y política de nuestro viejo mundo. Ya no hay más cera que la que arde. Aunque se siguen explorando nuevos yacimientos de lo que sea, ya ni las tres “R” que recomiendan los ecologistas de Greenpeace, “Reducir, Reutilizar y Reciclar”, dan para evitar verle el fin a los recursos naturales de nuestro Planeta. Porque esta es una carrera asintótica, una caída exponencial hacia el agotamiento de nuestras reservas naturales y además, hacia el crecimiento, también exponencial de la basura humana que ya inunda todos los océanos, atmósfera y territorios del Planeta.

Con los poderes mundiales compitiendo cada vez más, con uñas y dientes por cada vez menos recursos naturales, el horizonte de futuro próximo y a largo plazo impresiona de desolador.

El Tercer Camino

Existe una atávica tendencia en los seres humanos a dividir el mundo en dos bandos, en general la división es entre nosotros y los demás o entre nosotros y los que no pertenecen a nosotros, los del otro bando. Acaso esto se produzca porque en la Naturaleza hay una Ley Universal por la que se rige la estabilidad de los seres, de los sistemas físicos y biológicos, la Ley de Fuerzas Antagónicas, que Isaac Newton definió como la Tercera Ley o principio de acción y reacción, “toda acción genera siempre una reacción igual y contraria”. Cuando ambas fuerzas son iguales, el resultado final es movimiento nulo. Pero habitualmente esto no suele suceder, sino que una suele predominar siempre sobre la otra y por eso sucede el movimiento, un movimiento que irá siempre en la misma dirección pero en sentido variable, según prevalezca una u otra.

Sin embargo, si además de esas dos fuerzas, aparece una tercera con un vector diferente, el móvil cambiará de dirección según la recta hacia la que esa tercera fuerza se dirija.

Aristóteles sentenció como uno de los principios de la lógica, el “Principio del Tercero excluido”, según el cual, si existe una proposición que afirma algo y otra que lo contradice, una de las dos debe ser la verdadera, pero no es posible una tercera, el famoso “o A, o B”, no es posible “C”. Es el clásico planteamiento académico de bivalencia de las hipótesis, con dos posibilidades, la primera que sea cierta (hipótesis nula) y la segunda que no lo sea (hipótesis alternativa). El Principio del Tercero excluido junto con el de “no contradicción” (no pueden ser ciertas una afirmación y la contraria) y el principio de identidad (una entidad es idéntica a sí misma), conforman las tres leyes clásicas del pensamiento.

Este planteamiento conduce al reduccionismo de sólo dos caminos opuestos en una misma dirección. Es como vivir en un espacio de dos direcciones “X-Y”, sin la posibilidad de una tercera que nos daría la posibilidad del maravilloso espacio tridimensional “X-Y-Z”.

Pues volviendo a la vida humana, desde la Antigüedad, hemos tenido los humanos la tendencia a sólo reconocer dos alternativas para nuestros ámbitos de actuación, la que va en un sentido y la que va en el sentido contrario. Así que hemos sentenciado a la Humanidad a que en casi todo esté dividida en dos partes, en ricos y pobres, en blancos y negros, en amantes de Dios o del dinero, en políticos de izquierdas o de derechas, en capitalismo o comunismo, en judíos y gentiles, fieles e infieles, payos y gitanos, nosotros y los demás.

A lo sumo, en ocasiones ha habido sectores de población que han tratado de ser equidistantes de los extremos, como la socialdemocracia respecto de los extremos derecha e izquierda, pero siempre ha sido esto dentro de un espectro de una misma dirección con dos sentidos opuestos. Además, en la actualidad, este principio se ha aproximado tanto al de bivalencia, que el principio del tercero excluido se reduce a creer que sólo una afirmación es cierta y las demás falsas, lo que ha convertido el mundo en un auténtico infierno, empezando por las religiones, cuando cada cual afirma que la suya es la verdadera y las demás se agrupan en el conjunto de religiones falsas y, terminando por la política de pensamiento único, que afirma la veracidad de su planteamiento, frente al error de cualquier otra alternativa. Es decir, habiendo múltiples caminos, en realidad un espacio tridimensional de acción, los defensores del Principio del Tercero excluido se han fanatizado hacia el Principio de bivalencia, donde sólo un planteamiento es cierto y los demás son todos falsos.

Pues bien, llegados a este punto, el biólogo iraní Mansour Mohammadiam, en la década de los noventa presentó a la Comunidad Científica un planteamiento que rompe con el Tercer principio de Aristóteles, con el Tercero Excluido, afirmando la posibilidad de la tesis del “Tercero Incluido”, una síntesis ecléctica que armonice posturas irreconciliables, y que sobre todo, abra la puerta a un planteamiento alternativo al que hemos sido sometido desde la antigüedad. Esto no supone un planteamiento de equidistancia entre los extremos que, aparte de ser casi imposible, dado que neutraliza ambas fuerzas antagónicas, no ofrece nuevas alternativas, sino la de pastelear estúpidamente entre ambos extremos.

Pero el planteamiento de un Tercer Camino supone primero, comprender cuál es el planteamiento que soporta y establece la dirección en la que se mueve la vida humana, que define la recta en el espacio, su posición de modo tal que hace que un extremo esté situado en una posición X1Y1 y el otro extremo en la posición X2Y2, y de ahí no sea posible salir y sólo sea posible desplazarse a lo largo de esa recta en sentidos opuestos.

La base de esta unidireccionalidad se basa en el Hombre como centro de la Creación, que ya hemos referido al describir someramente el “Modelo Estándar” del Mundo en el que vivimos, casi el mandato divino de “dominad la Tierra”, del Génesis, el ser humano lo ha tomado literalmente y es eso lo que ha hecho, creyendo que la Tierra está a su servicio y llegando al paroxismo de que “los demás” también están a su servicio. Sea por culpa de la manzana de Eva o por simple naturaleza humana inmadura, densa, de baja frecuencia, el caso es que la vida humana se ha basado en el principio antropocéntrico, el Ser Humano centro de la Creación y todo lo demás a su servicio y, en el extremo, “yo” el centro de todo y todo lo demás a mi servicio. Es decir, hemos ido pasando del genérico antropocentrismo al egocentrismo, al planteamiento egóico de la vida humana.

Este planteamiento ha ignorado el hecho fundamental de que el Ser Humano vive en un entorno natural del que se beneficia, pero que ha de cuidar e interactuar para mantener la tendencia natural al Estado Estable, que no es una línea recta temporal, donde nada cambia, cosa que es contraria al simple hecho de vivir, sino que evoluciona con comportamiento oscilante, donde unas fuerzas predominan alternativamente frente a las otras y así, la vida evoluciona y se perfecciona en un entorno armónico.

La aparición de la inteligencia humana ha alterado desde su misma aparición, las relaciones de fuerzas naturales, introduciendo, con el Modelo Estándar, unos comportamientos que, como se ha explicado en el anterior epígrafe sobre la superación de límites que nos está situando al borde de una situación que puede desembocar en una crisis tan profunda, que simplemente dinamite de raíz lo que hemos denominado “civilización”, la obra del Hombre en la Tierra.

El Modelo Estándar, esa recta de una dirección con dos sentidos ha ignorado el Ecosistema terrestre; ha abusado de él hasta extenuarlo y contaminarlo al punto que, pone en peligro la propia vida humana como el cáncer, al poner en peligro la vida del ser vivo que ha invadido, al final se pone él, igualmente, en peligro vital.

El Tercer Camino de Mohammadiam plantea volver a incorporar la Biosfera y las leyes que la rigen, dentro de un nuevo modelo de mundo, dando luz a un Modelo Alternativo en el que las leyes que rijan la Vida humana sean las mismas que rigen la Naturaleza.

En el fondo, el Tercer Camino de Mohammadiam es aquel que consiga transformar el Modelo Estándar de realidad humana (Modelo 1), en un nuevo Modelo Alternativo (Modelo 2), que vuelva a respetar el principio del Tercero Excluido o aún mejor, de bivalencia, por el que sólo uno es el verdadero y viable y el otro falso e inviable.

La Historia de la Humanidad ha demostrado hasta qué punto el Modelo Estándar ha demostrado ser ya en la actualidad, inviable y el Modelo Alternativo (el que ha regido la vida desde su aparición hace 3500 millones de año) es el único viable, principio de bivalencia.

El Tercer Camino de Mohammadiam abre la puerta a la Bioeconomía, es decir a poder gestionar los recursos disponibles con un criterio holístico, en el que la Humanidad y su medio interno denominado “civilización”, es capaz de convivir en actitud de igualdad y armonía con el conjunto de la Naturaleza y de gestionar la “Economía” con los mismos criterios con los que la Vida se rige a sí misma.

Esto supone un cambio total de paradigma que, desde que Mohammadiam propuso el Modelo Alternativo o Modelo Bioeconómico, el eco de este planteamiento ha sido bastante escaso, dado que la inercia (Segunda Ley de Newton: todo cuerpo tiende a mantener su estado de reposo o movimiento uniforme en línea recta) de los seres humanos es ya tan descomunal, que no es posible en estos momentos provocar el frenado antes de que se produzca el estallido y colapso de la actual civilización. De ahí que hayamos cruzado ya el punto de overshoot, con el que comenzamos esta presentación.

Objetivo de la serie “El Tercer Camino”

Con esta nueva serie, la tercera que vengo publicando en el Blog de Emilio Carrillo, pretendo desgranar los principios del pensamiento Bioeconómico, su íntima relación y fundamento con el pensamiento sistémico, en el que ancla sus raíces, dado que está soportado por la visión holística del Planeta y el crecimiento orgánico del ecosistema humano integrado en la Biosfera, en Gaia, La Tierra.

Dado que las acciones planteadas en el Tercer Camino no van a poder frenar el rumbo de colisión en el que se dirige inexorablemente el Modelo Estándar, pues es ya demasiado tarde, la idea es preparar las mentes y las almas de la gente dispuesta a participar de la Nueva Humanidad, para poder edificar el Nuevo Mundo bajo planteamientos bioeconómicos y, así, levantar el Modelo 2, el Modelo Alternativo y viable de esa Nueva Humanidad.

En palabras de Mohammadian, Economía del Tercer Camino es una actividad socioeconómica basada en factores no económicos entre seres humanos y en la empatía con otros seres vivos, y no sobre una competición agresiva en búsqueda del dinero fácil a cualquier coste. Es el brazo operativo de una Economía que centra su paradigma en “externalizar los beneficios” e “internalizar los daños”. Es decir, beneficios repartidos entre todos, pero los daños pagados por aquellos que tienen la culpa. Justamente lo contrario de lo que estamos viviendo, beneficios para mí, pérdidas repartidas a pagar entre todos.

La “cuenta de pérdidas y ganancias”, cuando el Planeta y la vida humana están por medio, el balance entre el activo y el pasivo, entre la deuda y el haber, se llama “sostenibilidad”, en terminología sistémica “Estado estable (steady state)”. Una Economía como la actual, que en relación con la Naturaleza, sólo cuenta lo que se ingresa (sólo se apunta en activo, sin generar pasivo), sin importar que eso que se ha ingresado en muchas ocasiones ha sido extraído de la Naturaliza, transformado y destruido para siempre, hace que esta cuenta de pérdidas y ganancias, sólo se anoten las ganancias sin importar las pérdidas. El alejamiento progresivo del punto de equilibrio hace que la amenaza de colapso y estallido del sistema sea cada vez más seria y próxima. No se trata por tanto de “respetar el medio ambiente” en el sentido de crecer y crecer pero dentro de un mayor respeto de la Naturaleza. No, nosotros “somos la Naturaleza”, formamos parte inseparable de ella; somos su misma esencia. No hay ninguna barrera que nos separe de ella, salvo una, que se llama “ambición”.

Es por eso, que el Tercer Camino es esa tercera vía, ese “tercero incluido” que armoniza, integra, fusiona, unifica el hombre con la Naturaleza de la que procede y de la que jamás se debió sentir ajeno, y que lo ha hecho para dominarla y explotarla hasta niveles más que críticos. Es por eso, que las claves de la Bioeconomía no se basan en nuevos modelos econométricos, en descubrir nuevos indicadores de gestión de los activos financieros o de nuevas medidas macroeconómicas para asegurar los fondos de garantía de depósito de los bancos o para neutralizar los créditos tóxicos generados por las hipotecas subprimes. Se basa en el imperio de la Ética y poniendo a La Tierra en su totalidad como centro de la actividad humana.

Este es el objetivo de esta serie, ir desgranando poco a poco, tanto las bases de la Bioeconomía, como su aplicación práctica en la vida humana, una aplicación que sólo es posible si el Ser Humano rompe la infame barrera de la dualidad, que nos separa los unos de los otros y abraza el principio de “no-dualidad”, ser conscientes de que todos somos Uno, como proclamaron Jesús de Nazareth y los grandes sabios de la Antigüedad. En suma, todo se basa, como plantea la Filosofía perenne, en volver a incorporar a la Divina Realidad a nuestra propia vida y, siendo conscientes de que somos la misma esencia de Dios, seamos capaces de dejar que Él guie nuestros pasos, ya que la Historia nos ha demostrado hasta la saciedad que “sin Él no podemos hacer nada” que no sea malvivir en el infierno que nos hemos creado nosotros mismos.

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Autores: José Alfonso Delgado y Mansour Mohammadiam

Nota: La publicación de las diferentes entregas de El Tercer Camino

se realiza en este blog, todos los lunes desde el 3 de enero de 2022.

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2/1/22

"Aprende a aplicar a tu vida los grandes principios y leyes que rigen el universo", por Emilio Carrillo


Vídeo (duración: 01:24:38) del Encuentro Mensual compartido por Emilio Carrillo, el 16 y 23 septiembre de 2021, con el título Aprende a aplicar a tu vida los grandes principios y leyes que rigen el universo:

1ª Parte: Exposición (01:59:29)

https://www.youtube.com/watch?v=zmrH9fOZZSI

2ª Parte: Respuesta a preguntas (01:23:47)

https://www.youtube.com/watch?v=fKuyN6ukvMY

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