26/3/10

Los nefilim desde una perspectiva bíblica

A los nefilim o anunnakis se han hecho diversas referencias en el Blog (ver las entradas tituladas Nibiru, Viaje al Centro Galáctico y Anunnakis y sirianos, así como La Crónicas de Ávalon insertas el 22 de febrero y el 22 de marzo). Al hilo de ello, Manuel León, amigo personal y gran experto en la Biblia, me ha remitido las observaciones y acotaciones que se publican a continuación en las que los nefilim son analizados desde la perspectiva del citado Libro Sagrado.

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Introducción

(Derribadores; Los que Hacen Caer [a Otros]).

Transliteración de la palabra hebrea nefi·lím, que está en plural las tres veces que aparece en la Biblia. (Gé 6:4; Nú 13:33 [dos ocasiones].) Seguramente proviene de la forma causativa del verbo hebreo na·fál (caer), que se emplea, por ejemplo, en 2 Reyes 3:19; 19:7.

El relato de la Biblia que explica que Dios desaprobó a la sociedad humana en los días de Noé antes del Diluvio, dice que “los hijos del Dios verdadero” tomaron para sí esposas de entre las atractivas hijas de los hombres. Luego menciona la presencia de los “nefilim”: “Los nefilim se hallaban en la Tierra en aquellos días, y también después, cuando los hijos del Dios verdadero continuaron teniendo relaciones con las hijas de los hombres y ellas les dieron a luz hijos, estos fueron los poderosos [heb. hag·guib·bo·rím] que eran de la antigüedad, los hombres de fama”. (Gé 6:1-4.)

Identidad

Los comentaristas bíblicos han ofrecido varias explicaciones sobre la identidad de los nefilim. Algunos creen que la etimología del nombre indica que los nefilim habían caído del cielo, es decir, que eran ‘ángeles caídos’ que mantuvieron relaciones con las mujeres, relaciones de las que nacerían “los poderosos [...] los hombres de fama”. Otros doctos han reparado particularmente en la expresión “y también después” (vs. 4), y han afirmado que los nefilim no eran los ‘ángeles caídos’ o “los poderosos”, puesto que los nefilim “se hallaban en la tierra en aquellos días”, antes de que los hijos de Dios tuviesen relaciones con mujeres. Sostienen la opinión de que los nefilim eran simplemente hombres malvados como Caín —ladrones, intimidadores y tiranos—, que vagaron por la tierra hasta que se les aniquiló en el Diluvio. Por último, también hay quienes han tomado en consideración el contexto del versículo 4 y han llegado a la conclusión de que los nefilim no eran ellos mismos ángeles, sino la prole híbrida que resultó de las relaciones que mantuvieron los ángeles materializados con las hijas de los hombres.

Lo mismo que los “guib·bo·rím”. Ciertas traducciones bíblicas ajustan el lugar donde aparece la frase “y también después”, y la colocan cerca del principio del versículo 4, de manera que identifican a los nefilim con “los poderosos”, los guib·bo·rím, mencionados en la última parte del versículo. Por ejemplo: “En aquel entonces había gigantes [heb. han·nefi·lím] en la tierra (y también después), cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres, y ellas les daban hijos. Estos son los héroes [heb. hag·guib·bo·rím] de antaño, hombres famosos”. (Gé 6:4, EMN, 1988; véanse también BJ, LT, PIB.)

La Septuaginta griega también indica que los “nefilim” y los “poderosos” son los mismos, pues utiliza la palabra guí·gan·tes (gigantes) para traducir ambas expresiones.

Un repaso del relato permite ver que en los versículos del 1 al 3 se habla de que “los hijos del Dios verdadero” tomaron esposas y se registra la declaración de Jehová de que iba a poner fin a su paciencia con los hombres al cabo de ciento veinte años. Luego, el versículo 4 menciona que los nefilim se hallaban en la tierra “en aquellos días”, los días en que Jehová hizo la declaración. A continuación pasa a mostrar que esta situación continuó “después, cuando los hijos del Dios verdadero continuaron teniendo relaciones con las hijas de los hombres”, y explica con más detalle los resultados de la unión de “los hijos del Dios verdadero” con las mujeres.

¿Quiénes fueron los “hijos de Dios” que engendraron a los nefilim? ¿Quiénes fueron esos “hijos del Dios verdadero”? ¿Eran hombres que adoraban a Jehová (para distinguirlos de la humanidad inicua en general), como algunos afirman? Es obvio que no. De lo que dice la Biblia se deduce que su matrimonio con las hijas de los hombres resultó en un avivamiento de la maldad en la tierra. Noé y sus tres hijos, junto con sus esposas, fueron los únicos que tuvieron el favor de Dios, por lo que se les conservó con vida durante el Diluvio. (Gé 6:9; 8:15, 16; 1Pe 3:20.)

Por lo tanto, si esos “hijos del Dios verdadero” fueron tan solo hombres, surge la pregunta: ¿por qué sus descendientes llegaron a ser “hombres de fama”, aún más que la prole de los inicuos o del fiel Noé? También podría hacerse la pregunta: ¿por qué mencionar su matrimonio con las hijas de los hombres como algo especial?

Por lo tanto, los hijos de Dios mencionados en Génesis 6:2 deben haber sido ángeles, “hijos de Dios” celestiales. Esta misma expresión se aplica a los ángeles en Job 1:6 y 38:7. Pedro apoya este punto de vista cuando habla de “los espíritus en prisión, que en un tiempo habían sido desobedientes cuando la paciencia de Dios estaba esperando en los días de Noé”. (1Pe 3:19, 20.) También Judas escribe acerca de “los ángeles que no guardaron su posición original, sino que abandonaron su propio y debido lugar de habitación”. (Jud 6.) Los ángeles tenían el poder de materializarse en forma humana, y algunos lo hicieron para llevar mensajes procedentes de Dios. (Gé 18:1, 2, 8, 20-22; 19:1-11; Jos 5:13-15.) Pero la morada propia de los espíritus es el cielo, y los ángeles tienen allí posiciones de servicio bajo Jehová. (Da 7:9, 10.) El abandonar esta morada para habitar en la tierra y dejar su servicio asignado a fin de tener relaciones carnales, era una rebelión contra las leyes de Dios y una perversión.

La Biblia dice que los ángeles desobedientes son en la actualidad “espíritus en prisión”, que han sido arrojados “en el Tártaro” y se les ha “reservado con cadenas sempiternas bajo densa oscuridad para el juicio del gran día”. Estas palabras parecen indicar que están muy restringidos, sin poder materializarse de nuevo como lo hicieron antes del Diluvio. (1Pe 3:19; 2Pe 2:4; Jud 6.). Los “poderosos que eran de la antigüedad, los hombres de fama” producto de esos matrimonios, no eran hombres de fama para Dios, puesto que no sobrevivieron al Diluvio, como Noé y su familia. Eran “nefilim”, intimidadores, tiranos que sin duda propiciaron que empeoraran las condiciones. Sus padres angélicos, que conocían la formación del cuerpo humano y podían materializarse, no estaban creando vida, sino que vivían en esos cuerpos humanos y engendraron hijos al cohabitar con las mujeres. Sus hijos, “poderosos”, eran por lo tanto híbridos, una forma de vida desaprobada por Dios. Al parecer los nefilim no tuvieron hijos.

En la mitología

La fama de los nefilim y el temor que inspiraron parece ser que constituyeron la base de muchas mitologías de los pueblos paganos que se esparcieron por toda la tierra después de la confusión de lenguas en Babel. Y aunque el contexto histórico del relato del Génesis quedó notablemente distorsionado y adornado, guarda una considerable semejanza con dichas mitologías antiguas (la de los griegos es solo un ejemplo), según las cuales los dioses y las diosas se emparejaron con los humanos para producir héroes sobrehumanos y temibles semidioses que tenían características humanas y divinas.

Por siglos, las personas han admirado y honrado a los hombres poderosos, los que tienen gran fuerza física y valor. Uno de estos fue Heracles, héroe mitológico de la antigua Grecia al que los romanos conocían por el nombre de Hércules.

Heracles fue un gran héroe muy famoso, el luchador más fuerte. Según la leyenda, era un semidiós; su padre era el dios griego Zeus, y su madre, Alcmena, una mortal. Sus hazañas comenzaron cuando aún era un niño y estaba en la cuna. Entonces, una diosa celosa envió dos enormes serpientes para que lo mataran, pero él las estranguló. De mayor libró batallas, derrotó a monstruos y combatió con la muerte para salvar a una amiga. También arrasó ciudades, violó a mujeres, arrojó a un muchacho de una torre y mató a su propia esposa e hijos.

Aunque el mítico Heracles no existió en la realidad, figura desde tiempos remotos en los relatos de los países antiguos que conocían los griegos. Los romanos lo adoraron como un dios; los comerciantes y los viajeros le rogaban que les diera prosperidad y los protegiera del peligro. Las historias de sus proezas han fascinado a la gente durante milenios.

El origen de la leyenda

¿Tienen base real las narraciones de Heracles y otros héroes mitológicos? En cierto sentido puede que sí. La Biblia nos habla de una época, en los comienzos de la historia humana, en que existieron “dioses” y “semidioses” en la Tierra.

Moisés escribió lo siguiente sobre esa época: “Ahora bien, aconteció que cuando los hombres comenzaron a crecer en número sobre la superficie del suelo y les nacieron hijas, entonces los hijos del Dios verdadero empezaron a fijarse en las hijas de los hombres, que ellas eran bien parecidas; y se pusieron a tomar esposas para sí, a saber, todas las que escogieron” (Génesis 6:1, 2).

Aquellos “hijos del Dios verdadero” no eran seres humanos, sino hijos angélicos de Dios (compárese con Job 1:6; 2:1; 38:4, 7). El escritor bíblico Judas dice que algunos ángeles “no guardaron su posición original, sino que abandonaron su propio y debido lugar de habitación” (Judas 6). En otras palabras: dejaron su lugar asignado en la organización celestial de Dios porque prefirieron vivir con mujeres hermosas en la Tierra. Judas añade que aquellos ángeles rebeldes fueron como los habitantes de Sodoma y Gomorra, que ‘cometieron fornicación con exceso y fueron en pos de carne para uso contranatural’ (Judas 7).

La Biblia no da todos los pormenores sobre lo que hicieron aquellos ángeles desobedientes. Pero las antiguas leyendas de Grecia y otros lugares pintan a multitud de dioses y diosas viviendo con la humanidad, tanto de forma visible como invisible. Cuando adoptaban forma humana, eran sumamente hermosos. Comían, bebían, dormían y tenían relaciones sexuales entre ellos y con los seres humanos. Aunque, supuestamente, eran santos e inmortales, mentían y engañaban, discutían y peleaban, seducían y violaban. Estos relatos mitológicos tal vez reflejen las condiciones reales antediluvianas que menciona el libro bíblico de Génesis, si bien adornándolas y distorsionándolas.

Cuando llegó el diluvio universal, los ángeles rebeldes se desmaterializaron y regresaron, deshonrados, al ámbito espiritual. Dios los castigó prohibiéndoles materializarse de nuevo en cuerpos humanos. Los nefilim, la prole sobrehumana de los ángeles desobedientes, perecieron. Solo sobrevivieron al Diluvio Noé y su pequeña familia.

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13 comentarios:

  1. SABEN ESTOY ENPESANDO UNA NUEVA ETAPA ME ENCANTARIA COMOCER MUCHO MAS A JEHOVA MEDIANTE LAS SANTA BIBLIA TENGO A ALGUIEN QUE ENPESO A DARME ESTUDIO ESTOY MUY CONTENTA VOY HA PONER TODO MI ENPEÑO Y LAS GANAS DE APRENDER PARA SEGUIR ENSEÑANDO A OTRAS PERSONAS QUE ASI LO DESEEN

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    1. te felicito has tomado una hermosa disicion que vas a poder ser feliz conociendo a jehova y vas a poder ayudar a muchas personas

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    2. ajajajajajajajaja

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  2. Te deseo lo mejor en esa nueva etapa. Hay que saber recibir -tú lo haces de esa persona que te enseña- y hay que saber dar -lo quieres hacer enseñando tú a otras personas-. Y ya sabes: somos lo que damos; lo que damos es lo que recibimos; lo que recibimos reconfigura y expande lo que somos; y vuelta a empezar en una dinámica maravillosa y eterna que se desenvuelve de momento en momento, siempre en un ahora donde Todo es Perfecto.
    Un abrazo de Paz y Amor

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  3. HOY VI UNA PILICULA MUY INTERESANTE EN LA CUAL RELACIONAN UN ANTIGUO LABORATORIO EN EL QUE VIVEN LOS NEFILIM. EN EL MISMO EXISTEN SACREDOTES Q SE DEJAN POSECIONAR POR LOS NEFILIM PARA Q NO PUEDAN SALIR A LA LUZ
    ESTA PELICULA SE LLAMA the devils tomb

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  4. Gracias por la información sobre la película.
    Cordiales saludos.

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  5. Los Nefilim,s biblicos son el resultado génetico de un cruce entre humanos y los hijos de Dios carnales y físicos, que habitaban la tierra de Nod al este de Eden, no son ángeles espirituales, ni ángeles caidos,(ángel significa: mensajero)...pues lo espiritual no tiene comunión con lo carnal,no hay cópula, no hay engendro,no puede procrear un ángel con un ser humano, porque tiene que ser geneticamente ADN compatible con los cromosomas de otros seres, el resultado fue una raza de gente grande (gigantes)... como lo era el filisteo Goliat que mato David...Por esto Dios los extermino con el dilubio, de sobre la faz de la tierra, pero aun así, quedan las trazas del ADN ante_diluviano en la generación de Noe, por eso el ser humano en su origén podia vivir hasta novecientos años, y despues solo 120...Entonces la gente de Nod que habitaba la tierra, eran Nefilim,s antes que Adan y Eva fueran creados,pues no son hijos naturales a imagen y semejanza de Dios,puesto que esta gente corronpio a la especié humana y se depravo a consecuencia del pecado original, que esta raza nefiliana influyo negativamente en la especie humana...Este es el misterio de la esposa de Caín, una hija de Dios, pero física y material, mortal...(Vega)

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  6. El verdadero nombre de la gente de Nod que tubieron hijos con humanos eran Anunnakis, rectifico lo anterior: que no fueran a imagén y semejanza de Dios, posiblemente lo eran, y parecidos a nosotros....(Vega)

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  7. Os dejo mi correo por si quieren escribirme...ok Vega64_@msn.com, mi nombre en facebook es Conchi Martos Sierra....

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  8. Seguramente extraterrestres...(Vega)

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  9. Anunnakis,los Hijos de Dios, cruce con mujeres de la tierra = Hijos Nefilim,s hibridos...Hibrido con Anunnaki= Gigante.... (Vega) :O)

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  10. Muchas gracias, Conchi, por todas tus aportaciones y comentarios.
    Como habrás podido comprobar, sobre los anunnakis tratan otras entradas del blog y, efectivamente, coinciden con los llamados nefilim por la Biblia.
    Abrazos.

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  11. LOS NEFILIM O ANUNNAKIS SON HIJOS DE LOS CAIDOS OSEA DEMONIOS QUE TUBIERON UNA RELACION CON LOS HUMANOS

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